HISTORIAS, TRAMAS Y PERSONAJES

30 septiembre, 2014

por Sergio Barrejón.

Últimamente me han reprochado que estoy muy reivindicativo con eso de la visibilidad del guionista. Me dicen que ya está bien de lloriquear cada vez que sale una nota de prensa sobre una serie sin nombrar a los guionistas.

Concretamente, lo de lloriquear lo dijo en Twitter un guionista que escribe para un programa cuyo productor va diciendo en público que el programa “no tiene guiones”. Esa falta de conciencia de clase sí da un poco de ganas de llorar. Esa actitud de “yo también estoy puteado en el trabajo y no me quejo tanto” es muy típica de gente que ya ha tirado la toalla.

No es mi caso. Tampoco digo que haya que hacer esto con la toalla, pero quizá podamos encontrar un sano término medio. Por ejemplo: si mantienes la boca cerrada cuando te maltratan en tu trabajo, a lo mejor puedes mantenerla así cuando alguien, desinteresadamente, rompe una lanza por los derechos de tu gremio.

Por mi parte, tampoco es una OBSESIÓN lo de poner los nombres de los guionistas en cada artículo que se publica. Me parece perfecto que publiquen un breve sobre el estreno de una serie mencionando sólo a sus estrellas y el día de emisión. Entiendo que los nombres de los actores atraerán más visitas que los nombres de los guionistas. Esto lo aprendí en primero de carrera, no hace falta que me lo expliquéis en los comentarios, gracias.

En la carrera aprendí una cosa llamada Ética y Deontología profesional, también. Y esto hay gente que sí necesita recordarlo. Porque una cosa es que necesites publicidad, y para conseguir publicidad necesites tráfico, y para conseguir tráfico necesites poner en tu artículo los nombres de RUTILANTES ESTRELLAS DEL AUDIOVISUAL QUE LO PETAN EN GOOGLE, como Tomás Pozzi y Mar Abascal. (Excelentes actores, ojo). Pero si en tu artículo sobre una nueva serie dedicas un párrafo entero a detallar las “disparatadas historias”, los escenarios donde se desarrollan las “tramas” y las características de los “personajes”, me parece de cajón que dediques un par de líneas a nombrar a las personas que CREARON esas historias, esas tramas y esos personajes. Digo yo. Al menos, si eres un medio (supuestamente) especializado.

Aquí, los nombres de los guionistas:

Guionistas-Gym-Tony

Y aquí, la noticia en Vertele:

Noticia-Gym-Tony-Vertele

En los últimos párrafos se hace evidente que el “redactor” está haciendo copia-pega de la nota de prensa, chistes incluidos. ¿Estarían los nombres de los guionistas en la nota de prensa y el “redactor” de Vertele decidió pasar de ellos (shame on Vertele)? ¿O es que ni siquiera se nombraba a los autores de la serie en la nota de prensa (shame on Cuatro y La Competencia)?

Por mi parte, cuando la gente de prensa decida hacer su trabajo como dios manda, será un placer dejar de lloriquearQue tengo mucho trabajo creando tramas, personajes e historias disparatadas.

            


5 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

26 septiembre, 2014

por Sergio Barrejón.

1. Eric Roth es el guionista de películas como Munich, El dilema Forrest Gump (por la que ganó un Oscar). En esta interesante entrada que le dedica Screencraft encontramos un vídeo donde Roth habla, entre otras cosas, de la necesidad de ser disciplinado. Él, por ejemplo, se levanta a las 5.30 am, sale a dar un largo paseo, y después trabaja desde las 7.30 hasta mediodía. Y otro rato por la noche.

Son cinco minutos de vídeo que te permitirán entrar en el estudio de un guionista famoso, cotillear sus hábitos de trabajo y sus manías personales (entre ellas, trabajar descalzo, como un servidor. MUY IMPORTANTE).

2. Dalton Trumbo no sólo escribía descalzo: escribía en pelotas. EN LA BAÑERA. Eso sí que es nivel. Y escribiendo de esa guisa ganó no uno, sino dos Oscars (ambos durante los años que tuvo que trabajar bajo pseudónimo gracias a McCarthy, Nixon y los amables señores del Comité de Activdades Antiamericanas). En un reciente artículo de JotDown, Paula Corroto nos lo cuenta todo sobre “ese rojo pacifista que escribió Espartaco.

3. Todos tenemos un pasado. Yo fui realizador de Los 40 principales con Fernandisco. Natxo López fue guionista en un concurso de habilidad de perros. Y muchos guionistas americanos ahora famosos también empezaron su carrera de forma sorprendente (aunque más digna, en general). Descúbrelo en este post de Bluecat Screenplay.

4. Hablando de principios indignos: en el blog Gideonsway nos advierten sobre 16 maneras muy habituales de arruinar un pitching. Un post para leer, releer y memorizar.

5. Empezamos con el ganador de un Oscar hablando de disciplina, y acabamos con la ganadora de un WGA Award (y nominada tres veces al Emmy) hablando de la importancia de trabajar duro. Menos soñar y más HACER, podría ser el resumen de este cómic que todos los guionistas deberían enmarcar y colgar en la pared de su estudio. Y lo dice Shonda Rhimes, que este año va a tener TRES series en antena en Estados Unidos. Ojito.

Estos y otros contenidos sobre guión aparecen a diario en nuestra cuenta de Twitter @bloguionistas. Síguenos para estar al tanto:

 

Buen fin de semana.


ENTREVISTA A LOLA SALVADOR, PREMIO NACIONAL DE CINEMATOGRAFÍA

22 septiembre, 2014
2014_9_20_uOCwUWaAD1MH9nX1baGdr4

El sábado pasado, en el marco del 62 festival de Cine de San Sebastián, el ministro Wert entregó a la guionista Lola Salvador el Premio Nacional de Cinematografía.

Lola Salvador (Barcelona, 22 de septiembre de 1938), es una de las guionistas más respetadas del cine español. Ha pasado su vida entregada al teatro, a la radio, a la televisión y al cine. Entre sus obras más célebres se cuentan el guión de “El Crimen de Cuenca” (Pilar Miró, 1979), las adaptaciones cinematográficas de “Bearn o la sala de muñecas”, “Las Bicicletas son para el verano”, y “Tierno verano de lujurias y azoteas”, todas ellas dirigidas por Jaime Chávarri; la novela “El Olivar de Atocha”, que tuvo su adaptación como serie en TVE, entre otros trabajos en radio y televisión. Además Lola produjo “Salvajes”, la ópera prima de Carlos Molinero, y durante muchos años ha impartido clases en la ECAM a varias generaciones de guionistas. Hablamos con ella en el día en el que recibió este gran reconocimiento.

¿Cómo era Lola Salvador de pequeña?

Era una persona a la que le gustaba siempre estar jugando sola, pero con mucha gente. Me iba con mi cubo y con mi pala, pero a un sitio donde hubiera mucho jolgorio y mucha gente, pero yo, un poquito separada para verlos. Siempre quería tener una mirada sobre lo que estaba pasando alrededor.

¿Cuál es el primer recuerdo de espectadora que recuerdas? ¿O la peli que te marcó de pequeña?

Las pelis que me marcaron eran las que me contaba mi madre al día siguiente de ir al cine. Cuando ya éramos mayores, nos dejaban solos a mi hermano y se iban al cine. Al día siguiente, mi madre me las contaba. Recuerdo la narración, el tiempo, el suspense, el qué pasará después… Cómo comenzaba, cómo acababa, los momentos estupendos en la historia, eso sí lo recuerdo muy bien. Como imágenes claras o cinematográficas, tengo dos recuerdos fuertes, los dos relacionados con animales. Me marcó mucho Black Beauty, la historia de un caballo, y también aquella vez que me llevaron a los toros. Al ver a un toro corneando a un caballo se me despertaron muchas cosas. Y por supuesto, al ver a Bambi gritar, llamando a su madre.

Yo vivia cerca del Banco de España en Madrid, en un sitio rodeada de cines, y ahí estaba el cine Gong, el Panorama….y para no estorbar en casa, cogíamos calderilla y nos íbamos a ver programas dobles. Fue una infancia llena de cine.

Tengo entendido de que antes de guionista desempeñaste muchas funciones en teatro, radio, tele. ¿Cómo fueron esos acercamientos, esos orígenes?

A los seis años le dije a todo el mundo que yo quería ser dos cosas: escritora y detective, y las dos tienen mucho que ver. En lo de detective había esa parte de acción, de querer meterse en aventuras… Me encantaban las pelis de piratas, de Robin Hood, de Luis Candelas, de “vamos a robar a los ricos para dárselo a los pobres”… Yo siempre estaba escribiendo, escribía cuentos y los mandaba a los periódicos, quería arreglar el mundo con mis historias, fuera en forma de cuentos, novelas, teatro, o en la radio…  Lo del cine surgió más tarde como algo natural al implicarme en ese mundo, pero yo siempre me he visto como una escritora de cuentos o de sagas; de algo muy breve o de cosas muy largas.

¿Qué aprendiste escribiendo guiones radiofónicos?

La radio te aporta la seducción que puedes crear en el oyente a través de los silencios, de la entonación, a través de ciertos golpes musicales. Tiene que ver con la oralidad, la magia del cuento contado alrededor del fuego… Todo eso son cosas naturales que recibimos de pequeños, y por ello quizá desarrollamos la capacidad de oír y contar historias de forma atractiva e interesante. Ese aprendizaje es el natural, el que recibimos todos. Yo descubrí que quería dedicarme a eso, convencer, emocionar con esas historias… Y utilizar esas historias para llamar la atención de la gente y para que te quieran más.

También he visto que escribiste Barrio Sésamo. ¿Qué crees que tenía para ser tan especial?

Aquello fue un encargo. Como hablaba inglés y estaba escribiendo guiones para la segunda cadena, me convertí en Head Writer y me encargqué de la adaptación. Se compró el programa, los americanos vendían las unidades didácticas o de entretenimiento, también algunos muñecos concretos, y los países que coproducían añadían igualmente sus muñecos y sus unidades didácticas. “Barrio Sésamo” era especial porque constituía una visión educativa sencilla para niños muy pequeños. Pero además, el programa, cuando empezó en EEUU tenía el propósito de facilitar que los niños de las familias migrantes que no hablaban inglés pudieran aprenderlo, además de estar entretenidos y ocupados mientras quizá sus padres hacían la cena. Además el programa tenía mucho humor, mucha libertad, diversidad, tolerancia… En aquel momento esa mezcla era bastante sorprendente, especialmente cuando en España la educación todavía estaba teñida de un toque moralista. Lo que es muy divertido es encontrarme con gente que me admira porque yo estuve en Barrio Sésamo, más que por ninguna otra de mis obras.

Igualmente, has adaptado clásicos teatrales como “La Gata sobre el Tejado de zinc”. ¿Qué te ha aportado el teatro en tu vida?

Cuando yo empecé a ver cine, tenía 50 años de historia… Ahora han pasado 60 años y el cine es otra cosa, pero cuando yo empecé a acercarme a estos mundos, para mí eran más importantes el teatro y la literatura. Son primos hermanos. El teatro como guionista te ayuda, conocer teatro o ver teatro te da un conocimiento sobre las estructuras, te impregna el coco de una forma natural, de manera más eficaz que todos los modelos de manuales de guión de los americanos… es más útil ver a Shakespeare para entender una estructura cinematográfica clásica que leer  un manual de Syd Field al uso.

Tu trilogía de novelas “El olivar de atocha”, que relata la historia de una familia de Madrid en el primer tercio del siglo XX y hasta el estallido de la Guerra Civil ha sido una de tus obras principales.  No me resisto a preguntarte cómo ha sido la relación entre esas novelas y las obras audiovisuales que le siguieron.

Ahora la multipantalla está muy de moda, pero no es tan novedoso; en realidad creo que es algo que sucede hace tiempo. Escribes un libro, existe la posibilidad de llevarlo a televisión, y todo se conecta claramente. “El Olivar de Atocha” es una trilogía que pretende ser ser una saga familiar que rebase el tiempo vivido, hasta superar el presente (me quedan tres volúmenes, que están por ahí en las carpetas) y el último rebasaría el tiempo de hoy, debería contar lo que está por venir de esa familia. Es una invención absoluta. Hay pequeños datos de mi familia, pero casi todo es inventado. Lo que me motivó a escribirlo es que yo sabía muy pocas cosas de mi familia, y lo que no sabía, me lo inventé. Eso fue adaptado a la televisión, fueron 26 episodios, que se llevaron a cabo de manera irregular, puesto que se hizo con criterios televisivos, y hubo que armonizar criterios, no lo he vuelto a ver.

En cuanto al proceso de escritura de los libros, me gustó investigar las épocas, investigar lo que había pasado, investigar el siglo, no solo lo que había pasado, sino el siglo que yo también había vivido. Fue una recreación familiar que acompañaba la invención de un personaje que viene del sur con sus alpargatas, con ánimo de montar una ebanistería, con sus ideas de liberal, masón, en definitiva, con buenas ideas en la cabeza. El tema del Olivar eran las ideas de Antonio Maldonado, padre de mi madre, gente que venía de los valores masónicos, como la libertad, la fraternidad y la igualdad. El tema de la novela era la evolución de esos valores en el seno de una familia. El personaje muere un poco antes de que estalle la guerra civil y dice “No quiero verlo”. Es mi herencia, yo soy de la revolución francesa.

 

943356_640px

El crimen de Cuenca fue secuestra judicialmente durante un año y medio y Pilar Miró fue procesada, por su minuciosidad al relatar las torturas. ¿Cómo viviste esta época? ¿Y el éxito que le siguió?

La idea de “El crimen…” surge de un congreso de Amnistia Internacional en Grecia al que yo fui. El tema del congreso eran las secuelas de la tortura desde el punto de vista médico. El tema me repugnó enormemente y me marcó. Y al conocer la historia de dos pastores que no habían matado a nadie, y que a base de ser torturados acabaron confesando que habían matado a un hombre que estaba vivo en el pueblo de al lado, pensé que tenía una historia estupenda para hablar sobre la tortura.

La investigué y escribí el guión, lo dirigió Pilar y se armó un cirio, de manera incomprensible. No entendí por qué nadie tenía que pensar que eso hablaba contra ninguna de las instituciones del estado. El asunto fue sobreseido y sirvió para poner luz y taquígrafos sobre el incidente, fue un hecho ocurrido en 1904, no de torturas en aquel momento. Creo que la prohibición fue una torpeza política. Para mí el éxito tuvo que ver más con que Pilar hizo una película muy buena, además los actores estaban fantásticos… Y también influyó en las leyes de la época. Gracias a la película, se instauró legalmente la obligación de existir un cadáver para que alguien pueda ser condenado.

No he sentido que “El crimen…” o ninguna de las pelis que yo he escrito hayan tenido la presión del éxito, tal y como ahora lo conocemos. Ahora el éxito está muy vinculado a cuánto dinero se hace en el primer fin de semana, es una esclavitud que no se sentía entonces. El éxito de “El crimen de Cuenca” o de “Las Bicicletas son para el verano” tenían que ver con el despertar de la negrura y con la libertad de poder hablar de lo que nos interesa.

Cuéntame un poco sobre la experiencia “Salvajes”.

Vi la obra de teatro y vi que había una obra de teatro muy clara. Fue bonito porque trabajamos con la primera generación de la escuela de cine de Madrid. Tanto Carlos (Molinero) que la escribió como Clara (Escrivá), Jorge (Jorge Juan Martínez) y que la escribieron conmigo eran de la Ecam. Había gente de otras especialidades, fue un momento interesante porque se apuntaba el horizonte digital, como opción para radicalizar la puesta en escena. Queríamos hablar de una cierta derecha bestia racista que piensa que la gente que se juega la vida cruzando el mar y mueren a miles vienen a robarles el pan. Pretendíamos contar que no solo son salvajes los jóvenes nazis descerebrados, sino la sociedad en general. Fue seleccionada para ir a Zabaltegui, el viernes se estrenó y el miércoles cayeron las torres gemelas, y el mensaje sobre la consecuencia de la bestialidad humana tuvo su reflejo de forma mucho más potente que nosotros. Carlos hizo una apuesta muy radical, que a mí me gusta mucho.

A pesar de las dificultades, el cine sigue luchando. ¿Por qué?

Lo que impulsa al cine es la gente que quiere contar historias, que tiene esa necesidad, que vive esa forma de vida, y que lo hace con ánimo de divertir y entretener a tus contemporáneos. Ese es el motor. A veces hay interés de los gobiernos, a veces desinterés en forma de gobiernos más hostiles, pero nadie cambiará esa posibilidad de contar historias.

Como guionista, ¿crees en las reglas? ¿Qué le dirías a los que empiezan, por donde deberían empezar a formarse?

Deben comenzar a formarse en la vida, en lo que ha estado antes de ellos, ya sea en el campo del cine, la literatura, del cortometraje, todo lo que caiga en sus manos. Es necesario que conozcan esa historia y que vivan. Dentro de esa vida, es bueno que escuchen al del lado, que lean el periódico, que vayan a museos, que vean lo que hacen otros artistas para conectar con la gente, y que tengan resistencia. Además, tienen que averiguar si realmente la elección de dedicarse a contar historias tiene sentido para ellos. Les recomendaría que no sean ególatras, que la misma visión crítica que tienen para con los demás la tengan para sí mismos, y que lo hagan lo mejor que puedan. Que vean si tienen esa actitud, que no por mucho que alguien se empeñe en ser un atleta, tiene por qué serlo; que vean si está en sus posibilidades, y si no, que busquen algo relacionado en ese campo que les pueda gustar también. Es un enorme privilegio vivir contando historias.

¿Qué es lo que más valoras en una historia?

Una historia es a veces como un fogonazo y tienes que desarrollarla, encontrarle una duración adecuada, hallar el conflicto y su dimensión. Puede que un conflicto lo puedas condensar en tres imágenes y darte cuenta de que el corto es el formato más idóneo; o puede ser otra historia que dure varias horas, que se desarrolle a lo largo de varios años. Es imprescindible que a ti como narrador te impacte, que tenga la suficiente carga para que tú la trabajes y veas qué puedes hacer con ello. Que creas, además, que hay un espectador al que puedes contarle eso.

Tienes que sentir la llamada de la historia, que a veces es misteriosa, y se te queda en la cabeza. El escritor es como un bicho con unas antenas que recoge esas historias, hilvanadas de forma misteriosa, que empiezan con una imagen, con una frase, con una luz distinta… Es necesario encontrar una historia que no te aburra, que no te agote, que aunque se haya contado muchas veces de varias maneras, contenga algo que te haga seguir apasionado por ella. Siempre son las mismas historias, pero deben tener la suficiente fuerza para ti, como un chicle espeso que por mucho que lo masques siga teniendo sabor.

¿Cómo ves el cine ahora, la situación de la cultura?

Me faltan datos para opinar, pero creo que hay gente de 20, 25 que están tramado cosas muy interesantes, pero la generación de 40 a 60 años, lo tienen difícil. Ya tienen compromisos, parias, niños… y este país se ha estancado, está en mal momento. La gente está adormecida, con miedo, no tiene trabajo, no sabe qué va a pasar. Hay una especie de letargo, lo único que les motiva es el partido de fútbol, pero al mismo tiempo hay colas que dan muchas vueltas para ver exposiciones en los museos y no sabes si son los mismos. Hay mucha oferta cultural en las ciudades; no podría hacer una valoración general sociológica. Veo a la gente desanimada, no solidaria, poco divertida, sin ganas… Y es lógico, porque estos años han sido muy duros con un gobierno absurdo y tristón, poco animoso… Pero quizá esta situación sea reversible. Por ejemplo, en Madrid ves la vida de los pequeños teatros, que están bulliendo a todas horas,… pero el negocio del cine tiene que reconvertirse industrialmente o nos vamos al garete.

Has sido una de los miembros fundadores de Alma, el sindicato de guionistas. ¿Qué crees que debemos hacer los que estamos en la junta ahora?

Creo que lo estáis haciendo muy bien. La nueva junta ha entrado con mucho ímpetu, los guionistas somos estupendos, somos la sal de la tierra. Estáis dedicando tiempo, imaginación ganas y eso es estupendo. El colectivo de guionistas está, gracias a la nueva junta, muy vivo. Además, es necesario, porque el guión es el origen de todo el cine. Me parece un gran motor. Quizá, por decir algo, viendo el modelo del Writers Guild, se podría intentar imitar su fortaleza: son mas grandes, porque aglutinan a escritores de publicidad, a los que hacen radio, y así consiguen mayor poder y efectividad. Para ser fuertes necesitamos crecer número y poder reclamar nuestras exigencias de manera más eficaz.

¿Cuál fue el aporte de Alma al festival de San Sebastián?

Hace varios años, cuando no había premio de guión en el palmarés oficial del Festival de San Sebastián, Alma lo daba dentro de las películas que se presentaban en la sección oficial. Encargábamos una plaquita en una joyería, y hacíamos entrega de ese premio. Nos parecía que era algo necesario para que San Sebastián se alineara con otros festivales internacionales. Cada año decíamos “queremos que este sea el último año sea el último que sea Alma quien da el premio al mejor guión original, queremos que esté en el palmarés”, y lo acabamos logrando.

Lola nos ha facilitado su discurso de aceptación del premio. Es éste:

 

   Autoridades, guionistas, amigos, familia…

Anoche anduve en sueños por la Malá Strana, así, que al ponerme a escribir estos desvaríos, me ha venido Kafka a la memoria. Recordándole, he pensado que bien pudo ser un guionista aquel mono enjaulado que lanzó un famoso discurso, aquel que eligió, no muy convencido, convertirse en humano para difundir conocimientos que ayudaran a la conservación de la especie que lo había capturado. ¡Qué inocente, aquel mono! ¡Qué irónico, Kafka!

 

Y bien pudo ocurrir que ese mono-humano-guionista, una mañana, “tras sueño intranquilo”, al despertar se espantara, viéndose insecto monstruoso.

 

También he recordado: “Somos como vacas. Nos exprimen, nos ordeñan y luego nos sacan del abrigo de los establos y nos mandan al prado, a pastar y a rumiar”. Esto último, lo escribió Scott Fitzgerald hablando de su época de guionista en Hollywood. Así, que he comprendido que los guionistas somos una mezcla de primates, insectos monstruosos, vacas: Bichos raros.

 

Pero, como monos de imitación que sois, os reconocéis, os reconciliáis con vuestras vidas a través de los personajes que escribimos. Como insectos, volamos, por vuestro bien, alrededor de esa “loca de la casa”, la imaginación, para haceros soñar, que falta os hace. ¡Qué decir de nuestra vida de vacas! Somos útiles, de verdad. Pensadlo un momento y veréis que somos muy útiles.

 

“Matad al guionista… y acabaréis con el cine”. Ese es el título del libro que allá en el año 2000 escribió Alicia Luna sobre nosotros. Que conste que no quiero darle ideas a nadie. ¿Quien querría matar al guionista y acabar con el cine, hoy y aquí? Soy prueba de lo contrario. Un jurado, todo él compuesto por gente de nuestro oficio, ha decidido, dentro de la estructura del Estado, por raro que parezca, premiar a una guionista, a una persona que desde niña supo que lo suyo era contar cuentos, divertir, enredar, convencer… transformar el mundo injusto en Jauja, resucitar a los muertos, resarcir a los pobres… en fin, ser Quijote de día y Scherezade de noche… Esas cosas y otras las ha hilvanado muy bien Susana Diaz en su libro Modos de Mostrar… Hola Susana, hola amigos poetas, Jenaro Talens, Julio Rodriguez… hola, gente de la Universidad, José Manuel Palacio, Decano de Humanidades en la Universidad Carlos III, Magdalena Cueto, Rosa Vergés…

Porque ahora toca agradecer, a ese Jurado de colegas y a todos los amigos que estáis aquí, entre otros: Mi amiga del alma, Paredes, Chema, Sol, Sara, Morali, Fernando, Patricia, Chávarri, Carlos Molinero, Jose, Eladio, Asur, la Rubia, Mari Carmen, Alex, (mis utópicos favoritos)… Rocío, Ricardo, Suzanne, Elvira, Manuel (de la Fuente), Marisina Fernandez… Toca agradecer a todos los profesionales y amigos que os habéis alegrado por este premio, casi de forma exagerada, diría yo, porque un premio como este no deja de ser una carambola de votos, un azar que bien pudiera haberse llevado otro u otra con menos, igual o mayores méritos. Pero yo me alegro y mucho de que el Premio Nacional de Cinematografía lo reciba una guionista, una de esas personas que se pasan la mayor parte de sus vidas escribiendo para ese artificio tan raro que son las imágenes en movimiento. Así que mi enhorabuena al Sindicato de Guionistas ALMA, Autores Literarios de Medios Audiovisuales que ponen gran empeño en que los autores tengamos “visibilidad”.

 

Queridas “pitus”, Teresa, Pati, Maitetxu, Almudena (y Andrea): Nuestro “éxotico” amigo -diría él- Rolando Pardo, desde Salta, al otro lado del charco, hace unos días, me escribía: “No sé si te han dado este premio a vos, por Cultura, por Educación o por Deporte…” Será por deporte – pensé yo – porque intento siempre jugar limpio. A todos, presentes y ausentes, gracias por vuestro humor, por vuestro cariño y vuestra compañía. No todos pertenecéis al mundo del espectáculo -el mejor del mundo- otros venís de la arquitectura, (…Tarduchy), de la medicina (Hola Lucre, Hector) que siempre me cuidáis. No es casualidad que a todos os guste el cine.

 

Hola, Antonio, hermano mio. Hola, nieta Lou. Han venido en representación del resto de mi familia, desperdigada por el ancho mundo: Laura, Cecilia, Ramiro, Lolita, Alia, William, Jerry… besos. Porque los guionistas tenemos familias. En algunas cosas nos parecemos bastante a todo el mundo. Bichos raros, somos pero a nuestras crías, cuando son pequeñas, nos gusta darles de comer… así que cuidado, amigos, con esas leyes. El guionista observa, no olvida y sabe contarlo. Pero esa, diría Kipling, es otra historia. Que tengáis un maravilloso Festival. ¡Gracias por estar ahí, Rebordinos! Siento mucho perderme ahora tu invitación de pero tengo que atender a mis amigos. Ellos también son mi premio. Gracias.

Además, la Academia de Cine le dedica un ciclo a Lola Salvador. La información está aquí.

 


WE WERE GIVEN GOLD

19 septiembre, 2014

por Sergio Barrejón.

La semana pasada se estrenó la tercera temporada de Amar es para siempre, serie en la que trabajo desde que arrancó, hace ya nueve años, bajo el título de Amar en tiempos revueltos.

A principios de esta semana, se dio a conocer a la prensa la nueva serie de Resines: Aquí paz y después gloria. Se hizo mediante una nota de prensa en la que se citaba a TRECE actores y a CERO guionistas.

Captura de pantalla 2014-09-19 a la(s) 11.26.26

El ninguneo de las cadenas (en este caso Tele5) y de las productoras (en este caso Mandarina) al trabajo de los guionistas es algo que no nos sorprende. Lo que nunca dejará de sorprenderme es el ninguneo de los propios compañeros.

¿La nueva seria de Resines?

¿Ha creado él los personajes? ¿Ha pasado meses diseñando las tramas? ¿Ha escrito los diálogos?

Si en el primer párrafo de este post mencionaba que llevo nueve años trabajando en Amar, es porque, en estas nueve temporadas, el equipo de guionistas siempre ha recibido con ilusión las noticias que llegaban desde Dirección sobre el casting.

Recuerdo lo afortunados que nos sentíamos de poder contar con actores de la talla de Pilar Bardem, Hector Colomé o Ana Otero en la primera temporada (que entonces pensábamos que sería la última). Recuerdo cómo nos admiraban las interpretaciones de Begoña Maestre y una entonces desconocida Inma Cuesta en la segunda temporada. Cómo nos alegrábamos cuando fichaban a algún actor no tan famoso, pero cuyo trabajo conocíamos. Cómo nos contábamos entre nosotros “es buenísimo, yo lo vi en tal corto, o en tal obra de teatro”.

Recuerdo también cómo nos entristecía que no cuajasen las negociaciones para fichar a algún actor que admirábamos (Enrique Villén estuvo a punto de entrar en la serie, por ejemplo).

Las pocas veces que alguien me ha preguntado algo en una rueda de prensa, nunca me he olvidado de subrayar que el mérito de mi trabajo se lo debo en gran parte a los actores. Ellos son los que dan vida a mi trabajo.

Por eso no deja de sorprenderme el obstinado olvido de algunos actores hacia los guionistas. Un actor hablando con la prensa de SU PERSONAJE sin mencionar siquiera a los guionistas que lo crearon mucho antes de que el actor estuviera siquiera contratado, no es sólo un mal compañero, sino que además está tirando piedras contra su propio tejado.

Guionistas ninguneados = guiones mediocres.

Guiones mediocres = interpretaciones flojas.

Queridos actores: estamos en el mismo equipo. Si nos alegramos de contar con buenos actores es porque entendemos que vuestro talento va a hacer brillar el nuestro. Pero sed coherentes: no penséis que vuestro talento puede brillar sin el nuestro.

Cuando el sindicato americano de guionistas declaró una huelga en 2007, actores como Sean Penn, Holly Hunter, Harvey Keitel, Kate Beckinsale, Ethan Hawke, Susan Sarandon, David Schwimmer, Patricia Arquette, James Franco, Eva Longoria y muchos otros participaron desinteresadamente en una campaña titulada Speechlessmicrocortometrajes que ilustraban lo desvalido que puede llegar a estar un actor sin guión.

¿Lo hicieron por solidaridad? Sólo en parte. Como profesionales del audiovisual, ellos sabían lo importante que es contar con guiones de profesionales. Coherente, ¿no?

Cuando en 2002, el veterano actor John Spencer ganó un Emmy por su interpretación de Leo McGarry en The West Wing, lo agradeció con estas palabras:

“Un actor es tan bueno como el material que le dan. Y a nosotros nos dieron oro”.

¿Lo dijo por humildad? Sólo en parte. Después de una vida entera dedicada a la interpretación, trabajando con guiones buenos, mediocres y horribles, había llegado a la conclusión de que sólo se puede ser actor cuando se tiene un buen guión. Coherente, ¿no?

Mientras tanto, en España…

No hay respuesta. Esto es la serie de Resines.

Queridos actores: la próxima vez que os pregunten por vuestro personaje, acordaos de John Spencer. De Sean Penn. De Susan Sarandon. Acordaos de las tardes que pasásteis estudiando nuestros diálogos.

No os pedimos solidaridad. Sólo coherencia.

Queridos periodistas del audiovisual: la próxima vez que ESCRIBÁIS sobre una serie, acordaos de preguntar quién la ESCRIBIÓ. Para copiar y pegar notas de prensa no hace falta ir a la Universidad.

Querido redactor que escribiste el titular “Resines, Fiti y la chica de Buenafuente“, si no quieres que se te note el machismo, procura llamar a Belén Cuesta por su nombre, o por su cargo en el programa de Buenafuente, tal como haces con los hombres.

Actualización 19.09.14, 12.23: En estos momentos, la ficha de la serie en imdb proporciona los nombres de 19 actores, 2 sonidistas, 2 dobles de acción 1 vídeo assist y 1 auxiliar de producción. ¿Adivinan cuántos guionistas?


FIRMAS INVITADAS. DAMA AYUDA: DOS GUIONES Y UN ROTULADOR NEGRO

15 septiembre, 2014

La semana pasada se publicaron las bases de la segunda edición de la iniciativa DAMA Ayuda. En Bloguionistas invitamos a algunos de los guionistas tutorizados en la primera edición a contar la experiencia y, tras Juanjo Ramírez, hoy es el turno de Diana Rojo y Juan S. López, que han desarrollado sus proyectos ‘L de Loli’ y ‘Los Ausentes’ respectivamente junto a David Muñoz durante los últimos nueve meses.

Por Diana Rojo y Juan S. López.

Cuando desde Bloguionistas se pusieron en contacto con nosotros para que contásemos nuestra experiencia en DAMA Ayuda, tuvimos la misma duda que cuando recibimos la noticia de que estábamos seleccionados: ¿seremos capaces?

Y es que conseguir plasmar en estas líneas lo que ha supuesto para nosotros DAMA Ayuda, y concretamente ser tutorizados por David Muñoz, es muy complicado. Son demasiados sentimientos repartidos a lo largo de un intenso proceso de trabajo. Pero vamos a intentarlo.

Nosotros, Diana y Juan, no nos conocíamos antes de todo esto. Pero para los dos suponía una oportunidad de seguir aprendiendo y, por qué no, de encauzar nuestras carreras en el guión, o al menos así es como lo veíamos. Y tuvimos la suerte de ser seleccionados. Os podéis imaginar la alegría que nos llevamos.

01

02

El nerviosismo con el que acudimos a la presentación de seleccionados en la sede de DAMA con los cuatro tutores y nuestra primera reunión con David unos minutos después, solo fue superado cuando David nos vino a decir que nuestras sinopsis tenían potencial para ser una buena historia, pero que de momento no lo eran ni de lejos. Ese fue el primer momento (uno de tantos, de verdad, no os lo podéis imaginar) en el que pensamos “soy un fraude y se van a dar cuenta”*.

*No queremos enredarnos en hablar sobre nuestros guiones. David, en su post sobre la segunda convocatoria de DAMA Ayuda, al que agradecemos enormemente las palabras que nos dedica, cuenta todo lo que hay que saber sobre “L de Loli” (de Diana Rojo) y “Los Ausentes” (de Juan Salvador López). 

A partir de entonces empezó un proceso de trabajo que David propuso fuese a tres bandas, es decir, tener reuniones periódicas (una vez cada dos o tres semanas) los tres juntos, viendo primero el proyecto de uno y luego el del otro, marcándonos pequeños objetivos que cumplir antes de la próxima reunión. A nosotros nos pareció bien y a día de hoy no somos capaces de imaginar que hubiese sido de otra manera. Nos sirvió para ser un equipo, cada uno escribiendo su guión, pero siendo partícipe de los avances, retrocesos, entusiasmos y frustraciones del otro. No queremos decir que sea la forma ideal de afrontar este tipo de iniciativas, simplemente ha sido la manera en que lo hemos hecho nosotros, y nos ha ido muy bien.

06

Exaltación de la amistad guionística.

Lo primero de todo fue olvidarnos de la sinopsis que habíamos enviado. Había que partir de ella para volver a construir la historia, pero esta vez haciendo un boceto muy general de lo que sería la trama principal, las posibles subtramas, quién era nuestro protagonista, las etapas básicas por las que debería pasar la historia y hacia dónde debía encaminarse. Esto nos iba a servir en la siguiente fase de islote al que poder regresar cuando salíamos a navegar a lo loco y nos perdíamos por el camino.

La intención era irnos acercando poco a poco a una escaleta básica. Para ello nos dedicamos a apuntar todo lo que se nos pasaba por la cabeza, tirándonos a la piscina con situaciones que a veces parecían no encajar, pero que nos iban a ayudar a avanzar y a dar lugar a otras mejores. Hubo que volver en varias ocasiones a ese islote del que hablábamos antes, incluso reformularlo y adaptarlo, para ir llegando a un auténtico tratamiento repleto de personajes, acciones, imágenes poderosas, tramas… En definitiva, para encontrar la historia que queríamos contar.

A finales de febrero teníamos un tratamiento donde la historia había cogido forma. Era el momento de lanzarse hacia la primera versión del guión. David nos marcó el objetivo de escribir veinte páginas a la semana, sin mirar atrás, sin excusas de falta de inspiración o de tiempo. Y como la palabra de David es Ley, pues no nos quedó más remedio que hacerlo. De esta manera nos plantamos en abril con nuestra primera versión del guión.

04

¡Ains! Las primeras versiones…

Desde luego no eran guiones para ganar un Goya, pero eran unas versiones esenciales para visualizar las historias, percibir si tenían la tensión adecuada, si los personajes funcionaban, si se entendía lo que te habías propuesto contar. Y para lo que más nos sirvió esta primera versión fue para darnos cuenta de que éramos capaces de hacerlo, y que si habíamos sido capaces una vez, lo volveríamos a ser ahora que nos habíamos dado cuenta de que había que “volver a empezar”.

Las 140 páginas de la primera versión no mienten. Si ese segundo acto, leído del tirón, te ha parecido un coñazo, es porque lo es. Si el tercer acto no hay por dónde cogerlo, igual tienes que replantearte el primero. Si ese personaje que tenías por ahí no está aportando nada especial a la historia, ya sabes lo que toca por mucho cariño que le tengas. En este punto es posible que te des cuenta de que a lo mejor es conveniente volver a la escaleta, tapar fisuras, apuntalar, y coger impulso para llegar a la segunda versión.

En la segunda versión aligeramos la historia, eliminamos lo innecesario, las funciones que cumplían los personajes estaban más definidas, las mecánicas de la historia funcionaban mejor, el protagonista era más protagonista porque su objetivo ya era un objetivo, y el antagonista era más… Vaya, el antagonista no hace absolutamente nada: tenemos un problema.

05

En la madrugada, un compañero vale millones.

En realidad, lo mejor de la segunda versión es que sabes que si lo has hecho dos veces, lo volverás a hacer una tercera… y una cuarta… ¡y hasta una séptima! Y si dudas, para eso está David, para decirte que no te vengas abajo, que tu historia es buena, que lo sabes hacer y que lo vas a hacer. Y como la palabra de David es Ley…

Cuando te quieres dar cuenta ha llegado julio, han pasado nueve meses desde que empezaste a escribir y eso a lo que llevas dedicando el 90 por ciento de tu actividad cerebral se ha terminado (es importante guardarse el otro 10 restante para comer, dormir y asearse de vez en cuando). Tienes una versión muy digna de un guión, y si quieres puedes continuar mejorando a tu criatura. Pero cuesta asumir, que ya no vas a poder contar con la ayuda de…

08

¡TUTHOR!

Tuthor convive entre los mortales bajo la identidad de David Muñoz. Gobierna los fenómenos cósmicos del Conflicto, los Puntos de Giro y el Objetivo. Le gusta pasar desapercibido y le incomodan las alabanzas de sus cachorros. Sin embargo, fuerzas más poderosas y terrenales, como la emoción y el agradecimiento, se imponen en esta pequeña parcela del Universo, que hoy es nuestra.

Tuthor no te va a escribir una nota sin haberse leído en profundidad cada entrega. Y os aseguramos que ha habido muchas entregas que leer. Tuthor no te va a decir jamás que algo está bien por quitárselo de en medio. Lo mismo te tacha una página con uno de esos temibles rotuladores negros que porta en lugar de martillo, que te escribe un “jaja” pequeñito al lado de un diálogo.

03

No hay dolor.

La implicación de Tuthor ha ido más allá del compromiso de reunirse una vez al mes y sus deseos de que los guiones queden bien ha estado siempre al nivel de los nuestros. Ha sabido orientarnos sin anular nuestras voces, respetando y alentando nuestra personalidad como guionistas. Tuthor siempre nos ha levantado el ánimo en los momentos de bajón con paciencia y comprensión, y en una ocasión llegó incluso a utilizar un rotulador rosa.

07

Tuthor puede hacer varias cosas a la vez en las reuniones.

Desde el primer día hemos confiado en su criterio. Pero eso no quiere decir que no hayamos “discutido” hasta quedarnos a gusto, o que no hayamos probado las artimañas más rocambolescas para intentar salvar una secuencia o un personaje que él ya sabía que se iban a acabar cayendo por su propio peso. Pero Tuthor razona y habla el lenguaje del resto de los mortales.

Haber podido compartir con él estos últimos nueve meses de escritura intensiva ha sido un privilegio. Todo lo que hemos aprendido es impagable, y por eso te damos las gracias, oh, Tuthor.

Tanto sentimiento de gratitud no habría sido posible sin la labor de DAMA. Roberto, Ruth y todos los que se nos escapan pero que también han estado detrás de esto merecen un agradecimiento igual de efusivo. Hay que poner en valor la labor que desde DAMA se hace en favor de guionistas noveles como nosotros, dándoles la oportunidad de aprender de auténticos referentes del guión. Mil gracias.

Nosotros solo contamos con nuestra propia experiencia, que no ha podido ser mejor. Por eso no podemos hacer otra cosa que recomendar a todo el mundo que aproveche la oportunidad que se les brinda desde DAMA con la segunda edición de DAMA Ayuda: ¡a qué esperáis, insensatos!

No sabemos qué ocurrirá a partir de ahora con nuestros guiones, si se convertirán en una película o caerán en el olvido. Tampoco sabemos si podremos ganarnos la vida como guionistas. Pero hay algo que sí tenemos claro y que nos hace terminar este post con una sonrisa: que nos quiten lo “bailao”.


FIRMAS INVITADAS: DAMA AYUDA A ESCRIBIR PRESIDENTES

9 septiembre, 2014

Como sabréis, ayer se presentaron las bases de la segunda edición de la iniciativa DAMA Ayuda. Tras el éxito de la primera convocatoria, desde Bloguionistas hemos pedido a algunos de los guionistas que fueron seleccionados que cuenten su experiencia a lo largo de casi un año de trabajo. Hoy le toca a Juanjo Ramírez, que desarrolló el guión de su proyecto ‘Presidente’ junto a Carlos López.

Por Juanjo Ramírez.

Empecé a escribir este post, lo borré, lo volví a empezar… Normalmente escribo los posts sobre la marcha, de manera despreocupada, temeraria… Pero si me obligas a escribir sobre Carlos López no puedo teclear a la ligera.

Este texto va a ser difícil, porque yo no me siento cómodo “haciendo la pelota” y sé de buena tinta que Carlos López se siente muy incómodo cuando alguien le halaga.

Inciso: Carlos López ha sido mi tutor en DAMA AYUDA. Fin del inciso.

La primera vez que Carlos publicó en Bloguionistas quedé maravillado. Entonces me fui a IMDB a ver quién era ese tipo y descubrí que había crecido viendo –y aplaudiendo– las pelis que ese señor había escrito para la gran pantalla…

… y los chistes que había inventado para la pantalla pequeña.

Poco después conocí a Carlos en persona y descubrí que siendo quien es y habiendo hecho todo lo que ha hecho, su cualidad más admirable es la HUMILDAD.

Ahora viene un Flashback:

INT. BAR. DÍA.

Como casi todas mis historias, ésta comienza en un bar. ¿Qué hacía en ese bar? ¡Socializarme! Es decir, mirar Twitter. Y un tweet concreto atrajo mi atención: Uno en el que alguien preguntaba a David Muñoz cuál era el plazo final para entregar las sinopsis candidatas a DAMA AYUDA. David respondía que el plazo terminaba a las doce de la noche de ese mismo día. Yo entonces vivía en una jaula y sentía una enorme necesidad de huir de ella. Quizá por eso recordé una idea que tuve algunos años antes, una idea que descarté en su momento porque no me veía con fuerzas para materializarla. ¿Qué mejor excusa para correr hacia mi casa y ordenar esa idea loca en algo parecido a una sinopsis?

El engendro tiene el título provisional de PRESIDENTE y a grosso modo se puede resumir en:

Un ex presidente del gobierno de España que llevó a su país a la ruina. Ahora, pocos años después, se marcha de vacaciones a un hotel aislado en una isla bananera, antigua colonia española. Su intención es desaparecer por unos días, huir de sí mismo y de los demás, beber como si no hubiera un mañana… ¡Pero en esa isla el tema político-social está muy caldeado! Mientras él se emborracha, ¡estalla la revolución! ¡Los guerrilleros asaltan el hotel y toman rehenes! Y él no tiene más remedio que tomar cartas en el asunto. Es la historia de un tío que huye de sí mismo pero se ve obligado a enfrentarse a sí mismo. Una oportunidad de redención. ¿Sabrá aprovecharla, el muy imbécil?

Se trata quizá de una de las historias más personales que he parido, pero es al mismo tiempo totalmente distinta a cualquier otra cosa que haya escrito. Cuando de repente cierta mañana te despiertas y te dicen que DAMA ha elegido tu sinopsis loca, te das cuenta de que te has metido en un berenjenal, de que no sabes cómo coño vas ha convertir esa página y media en hora y pico, de que te esperan unos meses muy jodidos.

Cuando las quimeras se convierten en REALIDAD los obstáculos cobran una consistencia devastadora: ¿Cuál es el género de esta peli? ¿Es comedia? ¿Es thriller político? ¿Es drama contemplativo? ¿Es todo a la vez? ¿El público se creerá al personaje? ¿El público odiará al personaje?

Aquí es cuando llega ese momento complicado que anuncié al principio: No tengo más remedio que “hacerle la pelota” a Carlos López. Sin él esta película no sería como es. Sin él esta película directamente no sería. Porque Carlos creyó en ella incluso más que yo. Porque Carlos supo detectar los hallazgos y los escollos con una clarividencia prodigiosa.

Yo soy muy de defender el anti-dogmatismo, soy muy de abogar por las estructuras eclécticas, por las pelis que no se ciñen a dictaduras de géneros… pero luego escribo –al menos en audiovisual– historias relativamente conservadoras. Estoy acostumbrado a pervertir los géneros, pero no a darles la espalda. Por eso he de agradecer infinitamente a Carlos que me animase a escribir una película que no se casase con ninguna convención, que pervirtiese constantemente las leyes de los distintos géneros que, casi por accidente, rozan la trama de forma tangencial. Por eso agradezco a Carlos que me animase a traicionar las expectativas del público en todo momento, golpeándoles con algo distinto a lo que daban por hecho. Creo que lo hemos conseguido, pero no nos corresponde a nosotros juzgarlo.

En los primeros meses no hubo tratamientos, ni siquiera escaletas. Intercambiábamos mails kilométricos compartiendo impresiones sobre los personajes, sus trasfondos, sus preocupaciones, las motivaciones que les habían llevado a donde estaban… Hablábamos también sobre esa isla ficticia en la que iba a transcurrir la peli. ¿Cómo eran sus lugareños? ¿De qué vivían? ¿Qué conflicto podía mandarlo todo a tomar por saco? Eran conversaciones en las que, de algún modo, íbamos tanteando la historia para que la peli nos revelase su propia personalidad, su propia música, su propio aroma… la manera en que quería ser contada.

A veces eran intercambios de mails. Otras veces eran reuniones cara a cara. Menos de las que hubiésemos querido, porque ambos estábamos liadísimos y porque yo pasé algunas temporadas en mis islas canarias. Pero recuerdo con cariño esos encuentros en persona (espero que se perpetúen) perdiendo la noción del tiempo, él con su café americano, yo con mi cerveza. Es muy bonita –aunque pretenciosa– esa metáfora para hablar del proyecto: porque el malabarismo de tonos de esta peli es tan osado como combinar en una misma mesa un café y una cerveza.

No es mi intención desacreditar a quienes empiezan hablando de estructura. ¡La estructura me parece importantísima! Pero en este caso la estructura surgió casi sin hablarse: Cuando empezaron a surgir las primeras piezas concretas se iban acomodando de manera espontánea en los distintos bloques narrativos, quizá porque el inconsciente ya iba haciendo algunos trabajos por su cuenta.

Otro inciso: Carlos no suele hablar de actos ni de puntos de giro. Le gusta más pegar la oreja a las historias y escuchar cómo se aproximan, igual que un indio en los raíles de un tren. Él me hablaba de bloques: Detectaba el fin de cada bloque cuando pasaba algo significativo que catapultaba la historia a otro nivel. Fin del inciso.

Conforme el magma emocional se fue concretando en personajes que provocaban cosas, hubo material suficiente para elaborar lo que he bautizado como “esca-r-miento” (ese híbrido extraño entre escaleta y tratamiento) Conforme la trama se perfilaba, las sugerencias de Carlos se iban haciendo cada vez más concretas, pero sin ninguna intención de presionar. Carlos es algo así como un maestro zen de Legazpi. Nunca te fuerza a remar contracorriente: profetiza las piedras del río y te sugiere argucias para esquivarlas sin sacrificar tu ritmo de navegación. Rara vez te resalta un problema si no tiene una solución que ofrecerte y casi todas sus soluciones son tan coherentes que acabas aceptándolas. Me gustaría poder decir que todas las grandes ideas que hay en Presidente son ocurrencias mías, pero NO.

He de reconocer que la escritura de Presidente ha sido una experiencia MUY DURA para mí. Pocas cosas me han resultado tan complicadas de escribir. En parte porque pocas veces he tenido tan poco tiempo libre y tan poca tranquilidad mental, en parte porque nunca había escrito una historia tan compleja, tan ajena a mis géneros habituales y tan cuajada de personajes relevantes… en parte también porque es más duro definir tus estrategias cuanto tienes tutelándote a una persona a la que admiras tanto.

Pero en ese último punto he de decir que Carlos siempre me lo ha puesto fácil. Me ha permitido respirar a mi aire, me ha tratado con un cariño que no merezco (es la única persona a la que he dejado cuasi-plantada por quedarme dormido, y ni me lo reprochó como merecía), me ha insistido siempre en lo mucho que le gustaban los “aciertos” que proponía para la historia, pero al mismo tiempo ha sido el primero en sermonearme cariñosamente cada vez que cedía a las convenciones cómodas de los géneros, o cada vez que me volvía demasiado condescendiente con los personajes.

He de reconocer también que la única fase en la que me he sentido absolutamente cómodo ha sido en la fase de guionizar. Es ahí donde los personajes y las situaciones brotan como si tuvieran vida propia, o como si descubrieran dicha vida conforme la tecleas. Pero estoy seguro de que esos personajes no se habrían comportado de la misma manera sin esos meses previos de pensar, de tirarse de los pelos, de dedicarse a otras cosas y dejarlos fermentar en las trastiendas del cerebro.

Esos personajes no estarían tan vivos sin todos estos meses de trabajo –y los que les queden– ni serían tan únicos sin las preguntas socráticas de Carlos o sin iniciativas como la de DAMA AYUDA.

Existen otras instituciones que, además de ofrecer ayudas similares, pueden permitirse el lujo de pagar a los galardonados para que desarrollen su guión. DAMA suple la cuestión monetaria con cariño y con tutores de calidad. Después de esta experiencia – y habiendo tenido algún que otro escarceo en iniciativas similares – me atrevo a afirmar que el cariño y la implicación de los tutores de DAMA hacen MUCHÍSIMO. Iniciativas como ésta sirven para que se hagan guiones que…

… probablemente…


VUELVE “DAMA AYUDA”

8 septiembre, 2014

Por David Muñoz

Hoy se han anunciado las bases de la 2º edición de DAMAAyuda, el proyecto de tutorización de guiones de DAMA en el que soy tutor. El año pasado escribí un par de entradas sobre DAMAAyuda explicando porqué me parece interesante que exista y cómo fueron las sinopsis que recibimos en la primera convocatoria. Podéis leerlas aquí y aquí.

Un año después, acabamos de dar por terminadas las tutorías de la primera convocatoria, con un resultado más que satisfactorio. Seleccionamos ocho proyectos y de siete hay ya una buena primera versión que esperamos poder “presentar en sociedad” dentro de varias semanas. No han sido ocho de ocho, pero por lo que yo sé ese octavo proyecto no ha sido abandonado, sino aparcado momentáneamente por una suma de circunstancias personales y laborales.

En mi caso, la experiencia no ha podido ser mejor. Creo que tuve mucha suerte al elegir los proyectos de Juan Salvador López y Diana Rojo. Los dos han escrito buenas versiones de sus guiones y han trabajado muchísimo. Y digo “suerte” porque ya puedes ser el mejor tutor del mundo, pero si no das con gente capaz y currante, no hay nada que hacer. Además, ni Juan ni Diana tenían créditos previos como guionistas. Que yo sepa, nunca habían trabajado profesionalmente (escribo en pasado porque precisamente este año Juan ha firmado su primer contrato como guionista). No había nada que me permitiera adivinar si serían capaces de terminar una buena primera versión de un guión. Juan había sido alumno mío en un curso (lo que tampoco asegura gran cosa, claro), pero a Diana no la conocía de nada. Simplemente me gustaron sus historias y me pareció que merecía la pena escribir un guión con ellas.

No voy a contar nada más sobre sus guiones porque quiero esperar a que sean presentados, pero sí que, partiendo de mi experiencia con Diana y Juan, me gustaría comentar algunas cosas que quizá resultarán útiles a quienes se presenten a esta convocatoria y también a quienes sean elegidos:

-Ni la sinopsis de Diana ni la de Juan eran “buenas” sinopsis. Arrancaban bien pero se desplomaban al llegar a la segunda página. Por ejemplo la de Diana incluía una subtrama que no pegaba ni con cola con el resto y que desapareció en la primera reunión que tuvimos. Lo que me atrajo de ambos proyectos fue que los dos contaban con una idea central muy poderosa, y, sobre todo, que estaban protagonizadas por personajes interesantes, con grandes conflictos y objetivos muy bien definidos. Había muchos elementos de los que yo veía que podía tirar para escribir un buen guión.

-Obviamente, todo esto es muy subjetivo. Fijaos en lo que acabo de escribir: “idea central muy poderosa”, “personajes interesantes”, etc. Cada uno de nosotros calificaríamos de esa manera a ideas y personajes muy diferentes. Y eso mismo nos pasó a los tutores que leímos todas las sinopsis para elegir las finalistas. Seleccionamos creo que diez, y de esas diez solo coincidíamos en dos o tres. De hecho creo que el proyecto de Diana, la comedia “L de Loli”, lo elegí solo yo. Me parece que el de Juan contó con más votos, pero tampoco demasiados.

-Y alguien se preguntará:¿por qué fue seleccionado un proyecto con un solo voto? Pues porque no se trataba de elegir los proyectos más votados, sino de que los tutores eligiéramos proyectos que nos gustaran y que, a ser posible, nos entusiasmaran. Si voy a estar un año desarrollando un guión, reuniéndome a menudo con su autor, e intercambiando decenas de e-mails sobre él, necesito creer que estamos desarrollando algo que merece la pena.

-Así también se evita algo que pasa mucho en los concursos: que no gana necesariamente el proyecto más original, más especial (pues esos proyectos siempre despiertan grandes amores pero también grandes odios), sino el más normalito, el que menos molesta a unos y otros. Elegir “L de Loli” era un riesgo -y ya veréis porqué-, pero el riesgo ha merecido la pena. Estoy seguro de que no hay ni un solo guionista en España que haya escrito un guión ni siquiera parecido al de Diana. Que por otra parte, es un proyecto, creo, con potencial para ser muy comercial y convertirse en un número 1 en taquilla. No se trata de una marcianada (aunque tampoco pasaría nada si lo fuera). Y con esto no quiero decir que el guión de Juan, “Ausentes”, sea precisamente “normalito”, pero sí que parte de un patrón argumental más convencional (aunque al desarrollarlo, creo que Juan lo ha convertido en algo muy especial; tampoco se me ocurren muchas películas parecidas a la suya).

-Escribir ambos guiones no ha sido tarea fácil. Hemos dado muchos pasos en falso. Se han escrito subtramas enteras que luego han sido descartadas, algunos personajes han nacido y han muerto entre una y otra versión…. de todo ha pasado. Y es lo normal. Lo raro sería que no fuera así. Parte del trabajo de los tutores es hacerles saber a nuestros “tutorizados” que todas esas cosas que les están ocurriendo son normales. Que eso no quiere decir que sean malos guionistas. El proceso de escritura es un sube y baja continuo. Lo importante es asumirlo y no desanimarse. La cabezonería, confíar en que a base de trabajar vas a ser capaz de resolver los problemas de tu historia, es tan importante como el talento. Rendirse nunca debe ser una opción. Por muy detallada que sea la escaleta que escribas, cuando la desarrolles te verás obligado a cambiar muchas cosas, y la primera versión dialogada, pese a lo importante que es, siempre es solo un borrador a reescribir. Escribir es reescribir, modificar lo que se había fijado, reformular. A veces creo que el momento en el que los tutores nos ganamos el sueldo es cuando los guionistas empiezan a derrumbarse y estamos ahí para decirles (con sinceridad, porque lo creemos): “sigue adelante, no te rindas, tu historia merece la pena y vas a escribir un buen guión”.

-De la misma manera que esta vez he acertado con los proyectos, la próxima puedo equivocarme. No hay reglas (y menos mal). Quizá la próxima vez elija dos sinopsis cuyos autores no sean capaces de pasar del tratamiento. Puede ocurrir. Pero tampoco sería un fracaso. DAMAAyuda nació con la vocación de, no solo generar proyectos interesantes, sino de enseñar. Y llegaremos donde podamos llegar.

De manera que, resumiendo: si vais a presentaros a DAMAAyuda, no os obsesionéis con escribir una buena sinopsis desde el punto de vista formal, y tampoco os enredéis demasiado; contad de qué va la historia, quién la protagoniza, qué quiere, y, si el desarrollo tiene problemas, para eso están las tutorías. Pero lo que no podemos hacer es inventar una buena historia por vosotros.

Y, si os elegimos, preparaos para trabajar mucho. Probablemente más de lo que esperáis. Es la única manera de hacerlo. No existen recetas magistrales ni soluciones mágicas. Solo pico y pala.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 6.146 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: