ESCRIBIENDO TEATRO

24 mayo, 2013

por Ángela Armero

Como la primera obra de teatro que he escrito está a punto de estrenarse, quería escribir algo sobre mi experiencia. Pero he pensado que el post sería mucho más interesante si conseguía que opinaran dos amigas a quienes admiro mucho: Verónica Fernández y Bárbara Alpuente.

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VERÓNICA FERNÁNDEZ

Hoy mismo he visto el cartel que el Centro Dramático Nacional ha hecho para promocionar mi obra “Serena Apocalipsis”, que se estrenará en junio en el Teatro Valle Inclán de Madrid.  Mi nombre estaba debajo del título en letras grandes. Ni qué decir tiene que mi vanidad se estaba regocijando ante tal visión. He sentido que el destino me premiaba después de haber sufrido un bochorno considerable hace unos meses en los créditos de una película en la que participé. Pero hay más. Os puedo decir que no escribo teatro para que mi nombre sea el primero, el más grande y el más vistoso del cartel. Escribo teatro porque es el lugar donde empecé y el lugar al que siempre quiero volver. Me pasa lo mismo con mi pueblo. Vinuesa me encanta, nací allí, me pasé todos los veranos de mi infancia y de mi adolescencia y disfruto cada vez que me escapo a pasar unos días lejos del mundanal ruido. Pero no viviría allí. Como no podría ser solo dramaturga. Los sinuosos caminos del cine y de la televisión me llenan, me vuelven loca a ratos y otros ratos me crean una presión con la que he conseguido convivir bastante bien. Así que escribir teatro, como Vinuesa, se convierte en un acto de placer difícil de explicar, pero limitado en mi vida profesional. En los dos sitios me permito pensar lo que me da la gana, me permito reflexionar, me permito crear mundos que sólo necesitan de la palabra para levantarse.

Lo efímero del hecho teatral me fascina. Que cada día la función sea distinta aunque tenga el mismo texto, que una obra se pueda representar en varios idiomas, en diferentes lugares, en grupos de teatro aficionado, en residencias de ancianos o en teatros nacionales… me produce un vértigo delicioso. Escribes una obra y nunca muere, alguien la rescatará en fotocopias de alguna estantería y la representará cuando todos hayamos muerto.  ¿Os imagináis que de cada guión de cine se pudieran hacer ene películas con diferentes actores, en diferentes lenguas a lo largo del tiempo? Las películas tienen la magia de lo inmutable. Podemos ver “Casablanca” hoy con una copia remasterizada casi mejor que cuando se estrenó en los cines. El guión sigue ahí, impertérrito.

 Las obras dramáticas tienen otra responsabilidad con respecto al tiempo, tienen que ser susceptibles de poder ser representadas siempre que alguien lo pretenda. No quiero decir que al escribir una obra de teatro esté pensando en la campesina polaca que la representará en su parroquia en la navidad del 2020, no me entendáis mal. Lo que quiero decir es que el teatro excede la contemporaneidad. Fijaos cómo se sigue representando Lope, Calderón, Valle y tantos otros, por no hablar de Sófocles, Eurípides, Esquilo o el propio Shakespeare.

Y hay otra cosa que no es un tema baladí. Escribo un proyecto de televisión y si una televisión no lo quiere, muere en el escritorio de mi portátil o en el mejor de los casos en el escritorio del portátil de un productor que me pagó el desarrollo. Escribo una película y si no convenzo a un director y a una productora para encontrar financiación,  me muero yo también de pena en el escritorio de mi portátil con los fósiles de todos los proyectos que no han salido y que no saldrán nunca. Escribo una obra de teatro y puedo montarla, mejor o peor, con más o menos dinero, en una sala alternativa, en un teatro potente o en el garaje de mi abuela, con un director prestigioso o con aquel chico de la facultad que lideraba muy bien nuestro grupo de teatro. Y con cuatro telas negras y dos actores tengo el gustazo de ver mi obra representada.

El Negociador poster

BÁRBARA ALPUENTE

Estuve un año hasta que conseguí escribir una pieza de Microteatro (paradójicamente)  Desarrollar una idea en quince minutos tiene su complicación, y más si intentas, como en este caso, que no se quede en un mero sketch sin fondo ninguno (a mí a pretensiones no me gana nadie) Una vez conseguido, o eso creo, saqué dos conclusiones interesantes:

La primera, escribir teatro no es escribir televisión. Esto, que parece una obviedad, lo fui descubriendo a medida que asistía a los ensayos. Algunos chistes que funcionaban casi de forma automática en pantalla, fallaban en la representación. Y otros, que incluyó el director Natxo López y que, probablemente, en televisión no se habrían apreciado, funcionaban como un tiro en directo.

El teatro tiene un lenguaje propio que no se aprende en una primera experiencia. A mí, claramente, me falta hábito para manejarlo con soltura.

La segunda, cada representación es única. El público forma parte de la obra y de su implicación depende el “éxito” o el “fracaso” de tu trabajo. Los actores (Cecilia Solaguren, Carlos Santos y Ricardo Reguera) recibían directamente las reacciones de los asistentes y, aunque la mayoría de las veces la comedia consiguió las carcajadas perseguidas, otras se presentaban allí unos cuantos sin ninguna intención de reírse (los muy cabrones), convirtiendo la función en una situación bastante tensa. Tensa para mí, claro, los actores llevaban con bastante más ligereza este supuesto fracaso.

Microteatro ha sido la experiencia profesional más satisfactoria que he tenido en años: La relación con actores y director, a la que no suelo tener acceso en televisión, la emoción de asistir como testigo directo a lo que provoca un guión tuyo en otras personas y, sobre todo, sin que esto tenga nada que ver con el oficio de guionista, comprobar la cantidad de gente que habéis hecho el esfuerzo de venir a vernos.

Gracias a todos.

Esto no tiene pinta de quedarse aquí.

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ÁNGELA ARMERO

Casi todo en esta vida se hace por amor o por dinero.
“Lola, una comedia solidaria” es algo que escribí por lo primero. Mi amiga Alba Alonso, una estupenda actriz con la que ya he trabajado, me hizo una sugerencia. “¿Qué te parecería escribir una obra para mi madre (Pilar Bayona, también actriz) y para mí?” Durante algunos meses la idea estuvo rebotando en mi cabeza, como una bola de pinball, hasta que me di cuenta de que era una estupenda idea. Rara vez se tiene la ocasión de tener a una madre y una hija en el mismo escenario, y trabajar con personas queridas e importantes para ti hace que lo que escribas surja de un lugar imprescindible cuando no hay dinero de por medio: la confianza.
Es la primera vez que escribo teatro pero me ha gustado mucho la experiencia. Como no tenía ni idea de cómo abordar el asunto, me senté y lo hice, que es la mejor forma de perderle el miedo y poner el motor en marcha, siempre hay tiempo para reescribir, pensar, cambiar… Aún sin saber nada confieso que las limitaciones (pocos personajes, pocos decorados, pocos elementos, más cautela con el tiempo que en los guiones de cine o televisión…) espolearon bastante mi creatividad. Después de una primera versión, como creo que es muy razonable hacer, lo pasé a dos lectores  de confianza y gracias a sus consejos acabé llegando a una versión definitiva, que por supuesto ha tenido retoques en los ensayos de la obra. Pero desde luego la libertad a la hora de escribir ha sido algo que me ha hecho sentir muy bien, especialmente si se compara con la cantidad de vueltas que dan los guiones de cine o de televisión, vueltas por varias personas, vueltas por dilatados espacios de tiempo (meses, años), tantas vueltas que a veces parecemos alquimistas o perfumistas en vez de narradores.

Lo que se le puede pedir a los proyectos personales es que te diviertan, y en ese sentido, Lola me funcionó desde el minuto uno.

Rápidamente se incorporó el director, Nacho Marraco, responsable de la obra “Eleuterio, historia de un hombre libre”, que casualmente había visto meses atrás y me encantó. Por si fuera poco, otra incorporación al reparto terminó de convertir la obra en una rareza escénica: Alberto Alonso, el padre de Alba, se convierte en el tercer protagonista (aunque no interpreta a su padre, sino a un amigo de su madre en la ficción.) Y después aparecieron personas maravillosas, como Yolanda Eyama, Beatriz Pérez Rioja, Daniel Dicenta o Lola Herrera, que va a vestir a Pilar Bayona con la ropa de su tienda. Y, para terminar de redondear la atmósfera familiar, mi madre, la artista Rosa Biadiu, diseñó el cartel.

Pero lo que más me ha gustado de todo esto ha sido ver los ensayos. Es el instante decisivo, el momento maravilloso, el primer premio, quizá el más íntimo y asombroso: ver cómo tus personajes cobran vida. Para mi no hay una sensación igual.

Creo que el teatro ofrece esa oportunidad a los guionistas. No hace falta esperar para rodar, no hace falta pulirse los ahorros o pedir pasta a los amigos, convencer a las mesas de ejecutivos, alquilar un montón de trastos, llevar un camión enorme ni contratar figurantes vestidos de romanos. Busca un grupo de gente con la que te guste estar, preferiblemente que sean profesionales, y hazlo como siempre se ha hecho. Ya verás qué bien. Por supuesto, no es algo que sea razonable hacer por dinero.

Serena Apocalipsis” se estrenará el 12 de junio en el Teatro Valle Inclán (Centro Dramático Nacional), en Madrid.

“El Negociador” se representó en Microteatro (Madrid) del 3 de abril al 20 de abril y en la antigua cárcel de Segovia los días 3 y 4 de mayo, dentro de una selección de las seis mejores obras de Microteatro del año.

“Lola, una comedia solidaria”, se representará los sábados de junio en Garaje Lumière (Madrid). Las entradas en Atrápalo, aquí.


EL OFICIO DE GUIONISTA – 2013 TOUR

23 mayo, 2013

por Sergio Barrejón.

Sábado 18 de Mayo. Local del periódico Diagonal, Madrid. Charla, ponencia, curso, conferencia, masterclass, clase magistral o como demonios queramos llamarlo sobre El Oficio de Guionista. Sin intermediarios. Organizada e impartida por un servidor, y anunciada exclusivamente a través de este blog y los amigos que se hicieron eco de ella en las redes sociales. (Y también una reseña en Abcguionistas, gracias).

BANNER-el-oficio-de-guionista-para-post

Acudieron 25 personas. Repito: sin intermediarios, y sin el aparato publicitario de ninguna institución. En la pantalla no había logos de patrocinadores. Pero vino gente de Salamanca, de Andalucía, ¡de Mallorca!

Calculo que el éxito de la convocatoria se debió en gran parte a que la charla-ponencia-curso-etc. se ofrecía sin precio fijo. Sólo pedí que pagasen por adelantado 5€ de preinscripción, que me permitían garantizar que la asistencia sería suficiente para pagar el alquiler del local. Después, al final de la clase, cada alumno decidía libremente lo que quería pagar.

En marzo, cuando se me ocurrió esta iniciativa y la anuncié en el blog, dije: “cuando llegue a mi casa, contaré la pasta, y valoraré la experiencia. Si el resultado es bueno, intentaré repetirla lo antes posible. Si no lo es, al menos habré intentado marcar una diferencia.”

Económicamente, el resultado ha sido satisfactorio. Y tengo varios emails de alumnos que, a posteriori, valoran muy positivamente la clase. Creo que mi trabajo podría mejorar bastante, especialmente en lo que respecta a vocalizar -asignatura pendiente de toda la vida- y medir mejor el tiempo, porque la conferencia-curso-masterclass-etc. duró 40 minutos más de lo previsto, y aún se me quedaron cosas en el tintero. Eso hizo que en la última media hora acelerase mucho el ritmo de la clase (si por lo general vocalizo poco, imaginaos cuando meto el turbo). Pero en general creo que la valoración es buena, tirando a muy buena. Así que toca intentar repetirlo, pero…

Aparte de la vocalización deficiente y mi tendencia a preparar material de más, me queda una espinita clavada: el sempiterno centralismo de estas iniciativas. Madrid, Madrid, Madrid. Siempre igual. Es lógico que en la capital haya más guionistas por metro cuadrado, pero a veces parece que estemos encadenados a esta maldita ciudad. La cuestión es la siguiente: si hemos conseguido sacar esto adelante así, a pelo, sólo desde el blog, sin intermediaros… ¿Podríamos repetir la experiencia en otra ciudad?

Os lo estoy preguntando a vosotros, lectores de Valencia, Barcelona, Bilbao, León, Sevilla, Coruña, Córdoba, Gijón, Logroño, Cáceres, Mallorca, Pamplona, Tenerife… ¡Qué demonios! México DF, Buenos Aires, Bogotá, Caracas… ¿Cuántos sois por ahí? ¿Podéis juntar a unas cuantas personas interesadas en descubrir algunos aspectos clave del oficio de guionista? No necesito mucho para organizar el tinglado: sólo que me ayudéis a encontrar un local con unas cuantas sillas, conexión wi-fi y sistema de proyección con sonido (nada espectacular, el sábado pasado teníamos sólo un ampli de guitarra conectado a mi portátil), y que no cueste un ojo de la cara. Si estáis muy muy lejos de Madrid quizá tendría que poner la preinscripción un poquito más cara, y en todo caso tendría que pedir un número mínimo de alumnos, para al menos saber de antemano que no voy a perder dinero con el viaje. (No soy rico: esto es un trabajo). Pero el precio de la clase siempre será abierto: si a los 20 minutos te parece un tostón, te vas sin pagar nada. Y si te quedas hasta el final, yo no voy a vigilar cuánto dejas en la hucha. Esta clase nace de la idea de que el dinero no debe ser un obstáculo.

¿Os apetece un yes-we-can? Escribidme y lo hablamos. Por mi parte, estoy deseando salir de bolo.

ACTUALIZACIÓN:

Algunos alumnos de la conferencia/clase magistral/charla del 18 de mayo me habéis pedido que os recuerde la parte de las becas y residencias para guionistas en Europa y Estados Unidos (esto cayó en la parte turbo de la charla). Ahí van:
ABC/DISNEY TV WRITING FELLOWSHIP

(www.abctalentdevelopment.com/programs)
Beca de un año. 961.54 $ a la semana.
Hay que presentar un guión “spec” de una serie en antena.

NATIONAL HISPANIC MEDIA COALITION / TELEVISION WRITERS PROGRAM

Taller de 5 semanas. 250$ semanales más gastos de viaje y estancia.
Programa destinado a mejorar la imagen de los latinoamericanos y favorecer su contratación en los medios.

NICHOLL FELLOWSHIP IN SCREENWRITING

5 becas de 30.000$.
Hay que presentar un guión cinematográfico de 90 a 120 págs.
De pago: fee de 30$ a 45$.
Posibilidad de leer extractos de antiguos ganadores.

NIPKOW PROGRAMM

Becas de 1-4 meses en Berlín, 1500€ al mes.
Formularios de inscripción y criterios de selección
Varias convocatorias al año.

BERLINER KÜNSTLERPROGRAMM

Becas anuales de 6 meses en Berlín para realizar un proyecto
audiovisual.
Residencia, viaje, seguro médico y asignación mensual.
Cierre de la próxima convocatoria: 1 de Enero, 2014.

BERLINALE TALENT CAMPUS

Estancia de una semana en Berlín durante el festival.
Acceso a convocatorias exclusivas.
Conferencias, talleres especializados, networking.

FESTIVAL DE CANNES – RESIDENCIA

Becas de 4 meses y medio en París para escribir un guión.
Asesoría de desarrollo y marketing.
El proyecto se presenta a productores y distribuidores en los festivales de Rotterdam, Locarno y Cannes.
Formulario de inscripción.

SUNDANCE SCREENWRITERS LAB

Taller intensivo de desarrollo de guión con guionistas profesionales norteamericanos (5 días).
Sólo para invitados, y para alumnos escogidos del January Screenwriters Lab, el único laboratorio con convocatoria
pública.
Chequear convocatoria en la sección Apply/Submit de http://www.sundance.org a partir del 15 de Febrero de cada año.

LOCARNO SUMMER ACADEMY

Estancia de una semana en Locarno para jóvenes cineastas.
Programa formativo de una semana. En 2011, el tema era “El punto de vista de los Productores”.
summeracademy@pardo.ch

FFF BAYERN

Ayudas al desarrollo de guiones: 20.000 – 30.000€
Varias convocatorias al año.

FFA GERMAN FEDERAL FILM BOARD

Ayudas al desarrollo de guiones: 10.000 – 30.000€
Contacto: Ms. Birthe Klinge – klinge@ffa.de

Ahora, sed buenos y compartir esta información, por favor. Y si os ha parecido útil, recordad que sólo es un 1% de lo que recibiréis en el curso/conferencia/masterclass “El oficio de guionista”.


TIRARSE A LA PISCINA

21 mayo, 2013

Por David Muñoz

Una cosa que siempre me sorprende cuando doy clase es que cuando les pregunto a mis alumnos si ya han escrito algún guión de largo (o un piloto de una serie de TV), o si están escribiéndolo en ese momento, la respuesta suele ser “no”.

Y me sorprende porque claro, si están estudiando guión, lo normal, digo yo, es que escriban guiones. O que al menos intenten escribirlos. Los estudiantes de Bellas Artes pintan en su tiempo libre (o esculpen, o dibujan, dependiendo de cuál sea la disciplina que les interese). Es algo que se da por hecho. Lo raro es que no sea así.

Sin embargo, eso no ocurre con los estudiantes de guión.

Alguna vez me he encontrado con alumnos de tercero de la ECAM que aún no habían escrito un guión de largo. ¿Por qué? Pues porque no se lo habían pedido en los dos primeros cursos.

Pero a escribir se aprende escribiendo. De nada sirve memorizar todos los libros teóricos que caigan en tus manos si luego no aplicas lo que has leído. Las reglas, las normas, los trucos, los recursos, sólo forman parte de ti, sólo los interiorizas, cuando los has utilizado. Por otra parte, aunque para aprender a escribir guiones es obvio que hay que dominar la técnica del guión, también hay que aprender a desarrollar la creatividad (o más bien a utilizarla, a saber entregarse al proceso creativo). En el camino, encontrarás tu propia voz, aquello que te diferencia del resto de compañeros. Y todo eso sólo ocurrirá escribiendo.

Lo fácil sería decir que mis alumnos no escriben porque son unos vagos, o que en realidad no valen para esto. Pero, aunque puede que sea una explicación válida en algunos casos, no creo que sirva para todos.

Hablando con muchos de ellos, mi impresión es que les apasiona el cine, y que están locos por escribir una película, y que además tienen cosas que contar. 

Pero luego, no escriben nada más que los ejercicios de clase.

Yo creo que lo que les paraliza es el miedo.

Miedo a no estar a la altura de sus propias expectativas, miedo a no ser tan buenos como querrían ser, miedo a defraudar a sus compañeros, miedo a no ser capaces de escribir ni siquiera una de esas malas películas que de forma tan despiadada critican en clase.

Ese miedo provoca que les cueste mucho confiar en sus ideas. Ninguna les parece lo bastante buena como para decidir invertir en ella los meses de trabajo que lleva escribir un guión de largometraje. Tienen la sensación (bueno, más bien la certeza) de que van a escribir una mediocridad, y, para eso, mejor no escribir nada.

Lo que pasa es que aunque la idea que estás barajando sea realmente una castaña, pasar varios meses escribiendo tu primer guión de largo nunca es perder el tiempo. Por muy malo que sea el resultado.

Terminar las primeras cien páginas es un paso muy importante para cualquier guionista. Porque, independientemente de que después te avergüence que alguien las lea, al menos te habrás demostrado a ti mismo que puedes hacerlo, y la segunda vez afrontarás el proceso con mucha más tranquilidad. Además, después de pasar varios meses escribiendo habrás aprendido muchas cosas que contribuirán a que tu segundo guión sea mejor que el primero.

Pero luego, ocurre otra cosa.

Y es que existe la posibilidad de que esa idea que has tenido no sea tan mala como crees.

Porque lo de “malo” o “bueno” es un asunto muy relativo.

Si de pronto una idea te ha parecido que podría servirte para escribir un largometraje, será por algo.

No importa lo subjetivas que sean tus razones. Eres un ser humano, por muy especial que te creas, seguro que no eres tan excepcional. No es descabellado pensar que habrá otras muchas personas a las que también puede que les interese esa historia.

Para mí, una idea para un guión de largometraje es válida cuando puedes responder afirmativamente las siguientes preguntas: ¿Tienes a un personaje protagonista que busca algo, que necesita algo, que quiere algo? ¿El desarrollo de la premisa puede dar lugar a una historia de entre 80 y 90 páginas? Si es así, no hay razón alguna para no comenzar a escribir.

Ah, no voy a insistir en ello porque ya lo he comentado varias veces aquí, pero una idea válida para un guión de largo no es una premisa, ni un escenario, ni un personaje. Para servir, debe incluir un posible desarrollo, debe de ser una historia, e historia es sinónimo de cambio, de evolución.    

Visto así, creo que no es tan difícil dar con una idea con la que es posible escribir un guión.

Pese a ello, los alumnos de guión no se arrancan.

Y creo que es también porque es inevitable comparar lo que se te ocurre con los guiones de las películas que te gustan, con todas esas obras maestras que quieres emular. Esos guiones perfectos.

Por eso, buscas ideas perfectas, que permitan “ver” claramente la película que podría rodarse con ellos (algo que por cierto le pasa también a muchos directores).

Solo que eso no es así. La mayor parte de las ideas de las grandes películas necesitaron meses y meses de trabajo para acabar siendo lo que son. Al principio seguro que eran tan amorfas como las que se te ocurren a ti. Eran, por decirlo a las claras, “una mierda”. Pero tenían algo que hizo que sus autores decidieran apostar por ellas.  

Pretender que desde su primera formulación una historia sea perfecta es la mejor manera de no llegar a escribir nada nunca.

Hay que lanzarse a la piscina, arriesgar, y confiar en que tu instinto no estuviera equivocado y que la historia que has decidido escribir merezca realmente la pena.

Porque de eso se trata, de instinto. No hay nada más. No existe la receta magistral, el “test” que te permita estar a salvo de cometer un error.

Quizá en las clases de guión los profesores deberíamos dedicar más tiempo a tratar estos asuntos. Puede ser tan importante “desbloquear” a los futuros guionistas, ayudándoles a aprender a gestionar su creatividad y a perder el miedo a escribir, como explicarles cuestiones de estructura.

A lo mejor así, la próxima vez que preguntemos quién ha escrito ya un guión de largo la respuesta no será tan desalentadora.


FIRMAS INVITADAS: SEXO EN PARALELO

17 mayo, 2013

Fernando Cámara es guionista y director, nominado al Goya a mejor director novel por “Memorias del ángel caído”. Da clases de narrativa audiovisual en el CEV.

SEXO EN PARALELO

Más allá de la posibilidad de un numerito del Kamasutra, esta entrada va de algo más ardoroso todavía: cine. La película Infiel (2002), dirigida por Adrian Lyne (a ver cuándo se le dedica ya un libro a este señor), basada en La mujer infiel (1969), de Claude Chabrol (a ver cuándo queman algunos libros de este, en plan Fahrenheit 451), no fue uno de los grandísimos éxitos a los que Lyne estaba acostumbrado, pero no por ello dejó de trabajarla con el mimo y el clima que le caracterizan.

cartel

Bueno, vale, guarrindong@s, vamos al asunto sexual, que es por lo que estáis leyendo esta entrada. Pero antes, os pongo en situación: Diane Lane está casada con Richard Gere, tienen un hijito majete y un alto nivel de vida. Pero ella conoce un día a Olivier Martínez, un francés coleccionista de libros y amores. Y al cabo de tres encuentros, comienzan una relación adúltera.

Vamos directos a ese tercer encuentro en el que los espectadores ya estamos inflamados por el deseo de que refroten sus cuerpos apasionadamente, que para eso hemos pagado. Bueno, para eso y para un poco de thriller y una pizca de reflexión moral, pero ocho de cada diez euros invertidos van para las escenas sexuales.

El caso es que, según el guion de Alvin Sargent y William Broyles Jr., después de muchas dudas por parte de Diane, finalmente cae en las redes seductoras del francesito y hay escena de sexo (¡luego le dais al play, ansiosos, esperad un poco!) en la que la timidez de ella, su rubor, temblor de barbilla y ombligo de mujer acostumbrada durante muchos años a un solo hombre, sumado al peso de la infidelidad hacia su marido y hacia su hijo, hacen de la interpretación de Diane Lane uno de los momentos cumbres de la película. Por su parte el amante, Olivier, sabe manejarse y manejarla, y como veréis, incluso hace que ella le pegue para descargar su sentido de culpabilidad y entre de lleno en la parte animal del acto.

SEXO

En fin, un magnífico trabajo en el que, desgraciadamente, según su montadora, Anne Voase Coates, solo funcionaban unos cuantos fragmentos sueltos. Estoy seguro de que Lyne rodó planos y tomas de sobra, pero Anne es honesta y solo juega con el material que destila emoción real, y en ese sentido solo validó esos pocos trozos que comenta.

Claro que, uno podría pensar que, con el tipo de montaje discontinuo, fragmentado, sin raccord del que tanto se abusa actualmente, la escena podría haber salido bien parada montando tan solo esos trocitos válidos (e incluso barajando todos los fotogramas, para deleite de Resnais).

Pero no, no es el estilo de la película. Así que, comentado el problema al director, la montadora pide carta blanca para probar ideas. Lyne, seguramente rodando todavía, permite que enrede con el material.

Anne analiza la escena siguiente a la de la infidelidad. En ella, Diane viaja de vuelta a casa en el tren de cercanías. Apenas cuatro personas en el vagón.

ELLA REMEMORA

Ella se siente turbada, avergonzada, feliz, plena, ríe, llora… Ha hecho lo que nunca podría imaginar: traspasar la zona de seguridad que mantenía su vida confortable(mente aburrida). Diane Lane expresa todos esos sentimientos rozando de nuevo lo sublime como actriz. Lyne la rueda en dos o tres planos de diferentes tamaños y desde el mismo ángulo.

Y ahora, redoble de tambor, y vamos a la opción Voase Coates (rebobino un poco) y PLAY.

Claro, amigos, la magnífica Coates ha fusionado las dos escenas y las ha convertido en una rememoración de ella en el tren, lo que realza todavía más esos gestos maravillosos de la Lane y, de paso, encubre la falta de buen material erótico del que decían carecer. Esta montadora es como un huevo Kinder: ensambla, afina y crea.

Siempre decimos que el montaje es la última reescritura del guion y este es un claro ejemplo. Lo que me lleva a la reflexión de que, como guionistas, escenas como estas, creo que deben quedar perfectamente establecidas sobre el papel, sin llegar a despiezar absolutamente cada plano con un encabezado de escena, pero apuntando claramente la idea y el ritmo con dos o tres insertos paralelos al menos. Todo tiene un punto medio, pero es importante que la idea quede bien reflejada porque, no nos olvidemos, contamos una película. Y, además, porque si se rueda pensando en establecer ese paralelo, se mejora mucho el resultado por las opciones que le damos al director.

Recuerdo haber llegado a la idea de uno de estos paralelos en plena fase de montaje. Una pena porque, aunque tuve la posibilidad de rodar un par de planos para llevarlo a cabo, no quedó tan estupendo como debería si se hubiera podido encajar la idea en el plan de trabajo.

Como guionista me da rabia a veces no detectar estas posibilidades durante la redacción. Claro que podéis pensar que por mi doble naturaleza de guionista y director, incluyo momentos más cinematográficos pensando en el rodaje. Error. Estos momentos de cine pertenecen al reino de los cineastas, es decir, a los guionistas, que son los que inventan la película. Otro asunto es quién se bate el cobre luego para alinear a sesenta personas para obtener las imágenes.

Y sí, vale, lo reconozco, soy un vicioso del paralelo (con o sin sexo) porque crea bloques brillantes y dinámicos entre escenas, como los excitantes estribillos de esa magnífica canción que debe ser una película.

Y ahora vamos al colofón de la escena, que está montado con tal dominio del ritmo, que merece este aparte. Transcurre en el minúsculo servicio del vagón. Plano cenital. Ritmo. Agua. Ella cogiendo metros y metros de papel higiénico. Cambios de dirección. Saltos de raccord. Lavarse el pecado. Asegurarse que no la descubran. Caos. Miedo. Se acerca a su casa. Su hogar profanado por ella. Pero en el fondo, si lo analizáis bien, mirad…

… está rodado casi como una masturbación más que como un acto de limpieza. Cuarentona en plenitud que sufre al liberar las pasiones de su cuerpo. Se mueve enérgica arrancando el papel higiénico blanco que fluye y fluye; el bote del jabón, que chirría como los muelles de una cama; el grifo largo; el agua, en ese lavabo como una pila bautismal, agitándose, fresco, a contra movimiento de ella para crear más dinamismo. Y esa elegancia de no mostrar cómo limpia su entrepierna, amigos: excitante y refinada.

¡Aaaaaaaahhhhhh! ¡Maestros hay hasta en Hollywood! Si la historia de esta película va de “Infidelidad”, como el propio título indica, y eso nos conduce al sexo, pasión, culpabilidad, arrepentimiento, reincidencia, etc, fases que la propia vida marca, estamos ante uno de esos momentos que resume el tema en apenas cuatro minutos. ¡Anne, Lane y Lyne, Excelsior!

Y finalmente la guinda: esta elipsis tan económica y directa con la que concluye el bloque.

El tren de ella llega al destino. Encadena. Llega el marido. Nos prepara para el encuentro inminente en la casa. ¿Cómo ocultará ella la llamarada de su rostro?

Anne for writer!

Y ahora repasemos toda la secuencia en su conjunto, para apreciar esta pequeña ópera, sus variaciones de ritmo, detalles, expresiones… Nada como repetir para aprender a valorar.

En fin, amigos, la máxima de hoy es: ¡ponga un paralelo en su vida y verá cómo gana en emoción! Y si no me creen, traten de recordar ahora mismo sus actos sexuales más memorables (reales, no cinematográficos, por favor). Y aunque no tiene por qué temblarles el estómago, seguro que un ruboroso alerdamiento, tipo Diane Lane, se posa en sus cándidos mofletes. O eso, o es que todavía no han tenido el polvo de su vida. Ánimo.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 6

16 mayo, 2013

Nueva entrega de la serie de artículos escritos por los alumnos del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Reconocido como el mejor máster audiovisual de España, abrió hace poco el proceso de selección de alumnos para la edición 2013/2014. Varios de los autores habituales de este blog, como David Muñoz, Natxo López o Sergio Barrejón, se cuentan entre sus profesores.

COSITAS QUE DECIRLE A UN GUIONISTA NOVEL PARA NO HERIR SU ENORME E INJUSTIFICADO EGO

por Sergio Granda y Sandra López.

Parte I: Las amistades peligrosas.

Una de las cosas que más se agradecen en el Máster de Guión de la UPSA es la verdad. Cierto es que cada ponente y profesor tiene su verdad. Sin embargo, siempre se trata de una verdad argumentada. Si lo escrito es una mierda, mejor saberlo cuanto antes. Sin medias tintas.

Pero más allá de las aulas nos encontramos con un fenómeno que sólo persigue controlar la estabilidad emocional del guionista novel. Y eso ocurre en el mismo instante en el que a uno se le ocurre enseñarle su trabajo a ese conjunto de personas cercanas que por extrañas circunstancias de la vida te tienen ligero aprecio.

He aquí una caprichosa, subjetiva y muy criticable colección de mentirijillas que, en el fondo, ocultan una opinión devastadora.

*Nota: El nivel de peligrosidad DEFCON va a la inversa, es decir, DEFCON 1 es el máximo y DEFCON 5, el mínimo.

***Nota2: Hemos añadido unos cuantos DEFCON más.

DEFCON 10. “Está… simpático”

Conserva esa amistad. En el fondo te quiere. Es posible que sea tu pareja y seguramente esté renunciando a muchas cosas por eso que tú llamas “tu vocación” y el resto de tu familia concibe como un “ya se le pasará, acabará trabajando en la frutería”.

DEFCON 9. “Está gracioso…”

-       Pero si no es comedia.

-       (Silencio incómodo)

DEFCON 8. “… me recuerda a aquella peli de Kevin Costner”.

Has plagiado. Eso es así. Y no tiene por qué ser de forma voluntaria. De hecho, es bastante probable que no te gusten las pelis protagonizadas por Kevin Costner, pero el plagio involuntario funciona así.  Un día te levantas y se te ocurre la maravillosa y, en realidad, desafortunada idea de hacer una peli de acción post-apocalíptica donde los océanos han cubierto la Tierra. “¡A nadie se le ha ocurrido antes!”.

DEFCON 7. “Mola”

La cosa se complica. Estamos ante una de las expresiones más abstractas que el humano haya creado desde el origen de los tiempos. La clave está en la impersonalidad con que se manifiesta. El término “mola” no habla en primera persona. El sujeto no dice “me mola”. Simplemente dice “mola”. Y la supresión del “me” es una forma bastante elegante de echarle la culpa al resto de la humanidad.

DEFCON 6. “Dale un par de vueltas”/ “dale una vuelta”

Aquí conviene detenerse y analizar más en profundidad. Mucho cuidado. Esta frase en boca de alguien que no esté vinculado al mundo, sólo esconde una cosa: investigación previa. Y cuando alguien investiga para no admitir que tu guión da asco, malo. Muy malo. Porque es bastante posible que el nivel de asco sea de DEFCON 1.

DEFCON 5. “Promete…”

Pero detrás de esta inofensiva palabra… ¿Qué se oculta? Os lo diremos: UNA CONSPIRACIÓN. Meticulosamente articulada, seguramente tu madre haya tejido una intrincada tela de araña, una red de contactos familiares y amistosos, donde el único que no se entera de nada eres tú. Todo para que no te dé uno de esos estúpidos ataques adolescentes de tristeza. Todo para que… acabes trabajando en la frutería.

DEFCON 4. “Es un guión muy válido…”

Acompañado de temblores, sudores fríos, sensación de mareo y pronunciadas arcadas.

No añadiremos más.

DEFCON 3. “Tío, yo es que no sé leer guiones”

¿Sueles ponerte agresivo cuando te dicen cositas que no te gustan? ¿Agredes físicamente a tus amigos? ¿Tus conocidos temen tu reacción? Reflexiona.

DEFCON  2. “Sabes que te quiero ¿verdad?”

No sigas con esa conversación. Sonríe. Disimula. Finge que no ha leído el guión.  Finge que ese guión no existe. La otra persona también lo hará. Será vuestro secreto.

DEFCON 1.

- Mamá ¿Qué te ha parecido mi guión?

-¿Puedes sustituir a tu padre en la frutería este viernes?

Salvo que realmente sea necesario, la respuesta es NO. No cedas. Estamos contigo. El resto de guionistas noveles te queremos. Y te apoyamos. Pero por lo que más quieras no sustituyas a tu padre en la frutería este viernes. Se trata de una trampa. Se trata del único contrato indefinido que verás en mucho tiempo. Y cuando una madre dice las palabras “sustitución” y “temporal” en la misma frase, en realidad quiere decir “remplazar” y “siempre”.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 5

15 mayo, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Hace unas semanas comenzamos, y hoy continuamos, una serie de firmas invitadas muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

SEIS CLAVES PARA CUALQUIER ASPIRANTE A GUIONISTA

por Vicente Bendicho Cascant y Alberto Pérez Castaños

Como jóvenes aspirantes a guionista, tener un espacio para expresarnos en esta página web nos provoca una mezcla de placer y vértigo. No creemos que tengamos nada importante que aportar que esté al nivel de cualquiera de los colaboradores de Bloguionistas, pero como lo que sí tenemos es mucha ilusión y un teclado que, al parecer, funciona sin problemas, vamos a contaros algunas cosas que, a nuestro juicio de guionista en pañales –limpios por ahora–, son claves para empezar a preparar el equipaje del largo trayecto que nos espera.

 

1)    Exprime las clases: Si algo tiene el Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, aparte de una página web preciosa, es un profesorado excelente. Si un día Marca decidiera hacer un “once” ideal de guionistas españoles pasarían dos cosas: que generaría bastante confusión entre sus lectores habituales y que ese equipo estaría repleto de profesionales que pasan por las aulas de la UPSA. Sergio Barrejón, David Muñoz, Pablo Remón, Natxo López, Diego San José y David Bermejo son el equipo titular del Máster. Cristóbal Garrido, Adolfo Valor, Jorge Guerricaechevarría, Mateo Gil, Rodrigo Cortés y muchos más son otros de los guionistas que tendrás delante, dispuestos a compartir su infinita sabiduría contigo y responder todas tus preguntas, incluidas las más ridículas como, por ejemplo, “¿Qué tal es trabajar con Robert De Niro?”.

Por eso, el deber de un aspirante a guionista es exprimir este tipo de experiencias didácticas al máximo. Si de algo nos hemos dado cuenta nosotros es que, en cualquier momento, cualquiera de los profesores-guionistas puede compartir contigo y tus compañeros una frase realmente brillante y útil que te hará levantar lentamente la mirada de los apuntes, dándote ganas de decir en voz alta: “¡Eh, qué bueno! ¡Qué cierto eso que dices!”. Lógicamente no harás esto último porque quieres seguir pudiendo entrar a clase, pero éste tipo de cosas son las que demuestran cuánto puedes aprender de esos profesionales. Así que, ya sabes: abre las orejas y aprovecha el tiempo.

 

2)    Escribe algo todos los días: Hay una máxima que debes tatuarte en el antebrazo para no olvidarla jamás o bien escribirla en un post-it en caso de que te asusten las agujas: hay que escribir todos los días. Cada día que no escribas algo será un día perdido. Eso es así. Si no te gusta, ¿qué haces aquí, impostor? Si tienes un largometraje en desarrollo escribe mínimo una página al día, aunque sea mala, ya la reescribirás. Si no tienes ningún proyecto en marcha, créalo. No hace falta que sean exclusivamente guiones audiovisuales. ¿Qué tal esa idea tan buena para una obra de teatro que lleva rondándote varios meses por la cabeza? Escríbela. ¿Y por qué no pruebas en ese concurso de relatos que te ha comentado tu madre? Escríbelo. Y dona la mitad del premio a este blog si lo ganas.

Si coges el hábito de escribir todos los días tendrás muchísimo ganado porque, cuando te llegue la hora de hacerlo por obligación y dinero –de verdad, nos han dicho que eso existe– lo harás sin esfuerzo porque ya formará parte de tu rutina diaria. En algunas disciplinas deportivas a esto lo llaman “entrenamiento”, pero no nos gusta hablar de lo que desconocemos.

 

3)    Kill your darlings:

Ésta es una de esas frases mágicas que hemos comentado anteriormente y que podrás escuchar de la boca de algún ponente-profesor-guionista. Nosotros, concretamente, se la oímos a Juanma Romero, coguionista de Evelyn (Isabel de Ocampo, 2012), y creemos que no significa que para llegar a ser un buen guionista haya que perpetrar un crimen pasional. Aunque tampoco habla de lo contrario. Más bien se refiere a que a veces en el guión como en la vida hay que saber dejar marchar a lo amado en beneficio de la obra o el equilibrio cósmico­.

Un error típico de aspirante a guionista es, dejando a un lado la obsesión de dar consejos a otros aspirantes a guionistas, aferrarse a una idea que no funciona por el simple hecho de no sentirse capaz de remplazarla por otra mejor. En este aspecto, debes dejar atrás el miedo y lanzarte al vacío –no literalmente, a no ser que realmente carezcas de alternativas–. No tengas miedo a la flecha que está encima del “Enter”. Ser capaz de borrar te hará mucho mejor guionista. Así que ya sabes, tanto en la vida como en el guion: “Mata a tus cariñitos”.

 

4)    La teoría no lo es todo, pero ayuda:

Mucha gente reniega de la teoría de guión, pero no debemos olvidar que los teóricos suelen basar sus trabajos en la observación y el análisis. No es que Syd Field se levantara un día y dijera: “Voy a registrar el Paradigma” –bueno, en este caso sí que fue así–. En general, tanto él como Robert McKee o Antonio Sánchez-Escalonilla –que por cierto da una clase espectacular en el Máster que cursamos–, intentan dar unas claves para que te puedan servir como guía a la hora de escribir tus historias, y lo hacen de forma brillante. Considéralo el Faro de Alejandría, no el Código de Hammurabi.

Tener una base teórica es esencial. Otra cosa es que luego, sin pensar en ella, te puedas manejar en la escritura e incluso puedas romper las convenciones y obtener buenos resultados.

En definitiva, estudiar a Robert Mckee hasta el punto de que puedas corregirle en una charla sobre sus propios estudios no te convertirá en un guionista de éxito. Renegar de las miles de páginas escritas sobre teoría de guión tampoco te hará triunfar de por sí, por muy rebelde que seas. Lo ideal está en el midpoint.

 

5)    El bloqueo es natural, pero se puede combatir:

Un problema al que todos nos enfrentamos es la sensación de que no avanzas en la escritura: el bloqueo. Esta sensación suele degenerar en ansiedad que, a su vez, suele traducirse en la sensación de que no avanzas en la escritura, que produce más ansiedad y más sensación de que no avanzas en la escritura y produce más ansiedad y más sensación de que no av–. Una forma de evitar esto es tener un hobby, es decir, una actividad que te sirva de pasatiempo y te ayude a despejar la mente. Por ejemplo, a Woody Allen le funciona pegarse una ducha o salir a caminar. Lo del paseo nos parece una idea genial; si por casualidad llegáis a estar en Salamanca como nosotros probad a dar una vuelta por la ciudad, nos han dicho que de día es preciosa.

A nosotros, personalmente, como amantes de la velocidad y la adrenalina, nos funciona sentir el viento en la cara jugando al Mario Kart de la SNES. Busca tus propios métodos de evasión, no importa cual, el objetivo es poder alejarte de la escritura durante un corto período de tiempo para evitar desesperarte y querer subirte a una azotea con un rifle.

Pero no nos engañemos. Si existiese una cura infalible contra el bloqueo ya estaría patentada por algún laboratorio internacional, o por Syd Field. El truco quizá, por lo que hemos oído este año, es insistir y trabajar. Los días que no estés inspirado, transpira. Escribir, como dijo Pedro Sangro –el director del Máster– es un ejercicio de minería: los días que no estés para picar diamante, dinamita carbón. Es un consejo tan bueno que desde entonces siempre escribimos sentados sobre una caja de explosivos, por si acaso.

 

6)    Crea proyectos con tus compañeros:

Uno de los aspectos más enriquecedores de estudiar guion es que te juntas durante un curso con personas con inquietudes y gustos bastante similares a los tuyos. Aprovecha esto para crear proyectos con ellos. Puede ser que al principio te cueste por aquello de que los guionistas solemos ser gente muy introvertida e insegura, pero cuando a los cinco meses de curso te atrevas a empezar a hablar con ellos seguro os entrarán ganas de trabajar juntos y materializar montones de ideas. Ahora mismo los jóvenes lo tenemos más fácil que nunca para hacernos ver y oír gracias a Internet. Por eso mismo, la excusa de que “es que está la cosa muy mal”, aparte de ser un tópico que huele a rancio, no vale para escribir un corto o una webserie y ponerte a rodar.

Estas son algunas de las cosas que creemos que hemos aprendido este año en el Máster de Guion para Cine y Televisión de la UPSA y que creemos que son claves para cualquier aspirante a guionista. Podemos decir, sin duda, que éste ha sido un año bien aprovechado y desde aquí lo recomendamos a cualquier aspirante a guionista.

Muy probablemente estemos equivocados en muchos puntos y apreciaciones. Somos conscientes de que estamos al comienzo del camino y que todavía no entendemos nada, pero por lo menos creemos que estamos en el camino correcto. Si ser guionista –y vivir de ello– fuera como casarse y formar una familia, nosotros estaríamos aún tirándole de los pelos a nuestra futura mujer en el colegio. Quién sabe, tal vez después de este año lleguemos al Baile de Graduación y podamos darle el primer beso.

 


LA MULA Y LA TOMADURA DE PELO

14 mayo, 2013

la mula2

LA-MULA

Por Chico Santamano.

(15/05/2013 // 12:58 // ACTUALIZACIONES)

El pasado viernes mi novia y yo nos dispusimos a cumplir con uno de esos rituales que hace feliz a una pareja. ¿Sexo sin condón? NO. Fuimos al cine. La película elegida fue “La Mula”. Ella tenía su ración de Mario Casas y yo mi cuota de cine español. Más allá de la hormona y las obligaciones patrias, la película nos apetecía mucho. Teníamos amigos que ya la habían visto en Málaga y nos la recomendaron fervorosamente, así que tiramos para el cine con ganas.

Como ustedes son muy listos y han leído el título del post, intuyen que se masca la tragedia, ¿verdad? Pues así fue…

PRIMER SHOCK. Me impactó y, por qué no decirlo, ME JODIÓ pagar 9.20 euros por UNA entrada de cine. Aún recuerdo cuando todos aquellos defensores de la piratería justificaban sus descargas porque el cine era muy caro a ¡6 euros! Qué lejos queda para los “dos bandos” aquel debate con la crisis, ¿verdad? Al precio de ahora es intentar justificar lo injustificable.

Antes, los defensores del “sistema” podíamos decir aquel topicazo de “pagas más por un cubata”. Ya ni siquiera… ¡Los cubatas son más baratos! Entiendo que parte de esa subida viene causada por el IVAZO del Gobierno, pero el día que Montoro se compadezca de nosotros y vuelva a dejar el IVA en su sitio… me juego lo que ustedes quieran a que las entradas no bajan de precio.

SEGUNDO SHOCK. Hay siete personas en la sala (sesión de las 22:00 del día del estreno)… ¿no nos extraña, verdad? Hace unas semanas tuvimos el finde más pobre de de la historia de las taquillas en nuestros cines. Y aún así siguen cobrando la entrada a 9.20 euros. O Merkel también decide las tarifas de las taquillas o nos hemos vuelto completamente locos. Ojalá pudiéramos decir un “allá ellos” así como a la ligera, pero no. Todos nos jugamos mucho. ¡Reaccionad! ¡Que nos vamos al garete, panda de idiotas!

TERCER SHOCK. EL GORDO. El shock que casi nos mata. Comienza la película y no damos crédito. La calidad de la proyección es INFAME. No era un problema de que la película estuviera desenfocada o no hubieran conectado el dolby. Por una vez, la culpa no era de los cines. Era algo mucho más jodido. De pronto, me vino a la cabeza las palabras de un colega que estuvo en el Festival de Málaga. “Han montado la peli con los dailies de rodaje”. En aquel momento pensé que era una exageración. Que era imposible que nadie fuera tan cutre como para hacer algo así.

Inciso. En realidad no sabría decir si los “dailies” son esas cintas que se usaban en el combo. Estoy teniendo una agria polémica con Sergio Barrejón al respecto, pero vamos a creer que son exactamente eso por aquello de concretar…  Así que los dailies son (o podrían ser) grabaciones en vídeo con el mismo ángulo del plano original que se toman en los rodajes. Esas cintas de baja calidad las utilizan en el combo los/as scripts para asegurarse de que no ha entrado el micro en la toma o los/as directores para revisar un plano hecho anteriormente. En la época en la que se rodaba en cine (que es la época en la que se produjo hace años esta peli) servía para que los productores, desde sus despachos, comprobaran el material rodado en el set el día anterior. Se llamen dailies o no ese es el material que supuestamente se usó.

Volvemos a la sala del cine. Mi novia y yo estupefactos. Planos desenfocados, colores sin contraste, bajísima definición y un PIXEL más grande que los pectorales de Álex González. Efectivamente, lo que me dijeron se confirmaba. Habían estrenado una peli montada con grabaciones chungas del rodaje.

Me vino a la mente todo lo que había leído sobre la peli hace años. El director se pelea con la productora. No acaba la peli y se queda con el negativo en Londres. Tonto de mí, pensaba que si se habían lanzado a estrenarla era porque lo habían recuperado, pero NO.

Para que se hagan una idea, en los cines yo soy siempre esa señora que se queja por todo; mando callar a los impertinentes que hablan a voz en grito en la sala y salgo como una flecha para pedir que enciendan el puto dolby… Mi novia es la que me dice “No seas chungo, déjales / No seas chungo, sí se oye”. Esta vez no hubo duda. Dije “Vámonos” y ella me siguió.

Fuimos a reclamar a la gerente. Era una auténtica y triple vergüenza. Primero que se estrenara algo en esas condiciones. Segundo que no lo avisaran en la taquilla. Y tercero que se cobrara 9.20 putos euros por una calidad digna de festival de cortometrajes de provincia (de país subdesarrollado).

La gerente, la pobre, con buenísimas palabras y super maja dice que lo entiende. Que ella también la había visto “como rara”, pero como la productora había mandado una carta y les habían dicho que era así… Nuestra cara es un poema. Le explico que eso no es cierto. Que el negativo original lo tienen supuestamente en una caja fuerte de Londres. Ella misma se ofreció a enseñarme la carta. LA PUTA CARTA. Vais a flipar. Os juro que jamás habría escrito este post de no ser por LA CARTA, a la que tuve que hacer una foto porque no daba crédito.

————–

carta-frade

Madrid, 9 de mayo de 2013

A quien corresponda:

LA MULA es una película en la que se ha buscado el realismo, casi documental, en el guión, en los diálogos, en el vestuario, en los decorados, en la música y también en la imagen.

Se rodó con la intención de aparentar el cine documental de los años de la guerra civil. La fotografía tiene una iluminación antigua, haciendo uso incluso de la técnica llamada “noche americana” y muchos contraluces que tienen como misión llevar al espectador a los tiempos de nuestros abuelos.

Con la intención de conseguir ese look retro, tan buscado y que curiosamente hoy en día el espectador más joven está demandando de nuevo en los productos fotográficos que existen en el mercado, (la cámara polaroid vuelve a salir, los filtros Instagram, etc…) A la imagen entera de la película se le han aplicado varios filtros para dar un aspecto de película antigua con el grano de la época y los bordes oscurecidos.

Por la presente confirmo que la imagen de la película LA MULA tiene una textura antigua, una definición y un grano en la imagen que imita los años de la época en la que transcurre.

Alejandra Frade Productora de LA MULA.

————–

Y esta señora cree que somos gilipollas, claro. Para empezar, no creo que cuando Spielberg estrenó “Salvar al Soldado Ryan” mandara una carta a los cines para justificar el grano y el movimiento nervioso de su (esa sí) “cámara documental”. Nos encontramos, por tanto, ante un evidente caso de “Excusatio non petita, accusatio manifesta” o como suele decir mi madre: “El que teme… ALGO DEBE”.

Señora Frade, la fotografía no tiene una “iluminación antigua” y si fuera así es imposible reconocerla en esos planos desenfocados y esa resolución digna del peor de los screeners. Los ¿”contraluces”? sí que nos llevan a los tiempos de nuestros abuelos, sí. Pero a cuando veían el UHF en sus teles pequeñas. Coja esa imagen y auméntela hasta adaptarla a una pantalla gigante de multicine. Lo único que conseguirá es una calidad perrera. Y si por grano entiende PIXEL, es verdad… hay mucho grano. Ha conseguido darle ese “toque antiguo” que quería porque la película parece un puto mosaico romano. De la referencia a Instagram, mejor ni hablamos.

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Gracias, P.S.G por esta crackada.

Es una pena que no pudiéramos disfrutar el viernes del fantástico guión de “anónimo” y Juan Eslava Galán, la fotografía original y sus premiadas interpretaciones porque nos salimos a los diez minutos. Mi respeto por el cine en general y a mis 9.20 euros en particular me impidieron quedarme a sufrir semejante insulto.

Lo siento mucho por los implicados.  De verdad que entiendo lo doloroso que tiene que haber sido para todo el equipo estos años de espera para que al final se estrene en esas condiciones. E insisto en que entiendo la necesidad imperiosa de la productora por estrenar la película para salvarse de la ruina, pero en los tiempos que corren de piratería y descrédito del cine español, el estreno de “La Mula” se ha convertido en un ejemplo de cómo no se deben de hacer las cosas. Posiblemente el MAYOR EJEMPLO. No  se puede cobrar a precio de “Iron Man 3” algo cuyo resultado final no vale ni una décima parte. Y sobre todo no se puede tomar por tontos a los espectadores porque esa carta es una puñetera desfachatez, Señora Frade.

Por cierto, en el cine nos devolvieron el dinero de la entrada. Si van a verla y se sienten insultados con la calidad de la proyección no duden en exigir el importe en la taquilla. Y ya que estamos, no estaría de más que la Señora Frade nos abonara también la pasta de la gasolina, la cena y la noche perdida en ver sus experimentos con el Instagram.

ACTUALIZACIÓN: La gente me pregunta por qué la prensa que vio la peli en Málaga no dijeron nada. Hay leves referencias a la pésima calidad de la imagen en algunas críticas como esta: “desbarajuste fotográfico” o esta: “los problemas técnicos son evidentes, llamativos: el raccord, la concordancia entre planos, la continuidad espacial, las diferentes texturas e iluminaciones”.

ACTUALIZACIÓN 2: Alejandra Frade está dando explicaciones en su twitter. Se agradecen… pero sigue en sus trece de “lo he hecho aposta”. Impagable…

ACTUALIZACIÓN 3: Alejandra Frade da la cara en Vanity Fair ante la polémica generada a raíz de este post. Insiste en lo mismo. Quiere imitar las fotos de Cappa. En ese caso, debería haber proyectado la peli en blanco y negro. Y claro que se han distribuido copias digitales… ¿Qué tiene eso que ver con lo que hablamos en este post? Puedes proyectar un archivo de 4 megas en una copia digital y ser un perfecto desastre igual. Si hay algún medio más interesado en entrevistar a la Señora Frade que le pregunte si han utilizado el negativo original para montar la película y qué opina su director de fotografía con semejante desastre instagram. Al menos estamos de acuerdo en lo del precio de las entradas.

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PD1: Si quieren saber más sobre la polémica de la peli… en este artículo la explican bastante bien. En este se cuenta TODO desde el punto de vista de la productora (no se pierdan lo de los comentarios del director sobre la ropa del que le sustituyó en los últimos días). Y aquí también se recogen algunas de las opiniones del director.

PD2: 9,20 euros.


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