7 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

24 octubre, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

1. Hace ya más de un año que terminó ‘Breaking Bad’. Los que seguimos las andanzas de Walter White y su escudero Jesse Pinkman aprendimos que cocinar meta puede traer algún que otro problema, pero también recibimos cinco valiosas lecciones como guionistas según este enlace.

2. También se puede aprender, y mucho, visitando esta sección de la infinitamente maravillosa página de la BBC. Se trata de la Writersroom de la cadena británica, donde se puede encontrar desde entrevistas inspiradoras a material para descargar.

3. Michael Hirst es el guionista de ‘Vikingos’ y ‘Los Tudor’ entre otros muchos trabajos. La peculiaridad de Hirst es que trabaja completamente solo: escribe al completo todos los capítulos de sus series como bien cuenta en esta entrevista.

4. Y para terminar con el ciclo británico de enlaces, una entrevista a Dean Craig, autor del guión de ‘Un funeral de muerte’, en la que da unos cuentos consejos a los guionistas que están empezando.

5. Martín Piñol es guionista, cómico y autor de más de 20 libros de humor. Ahora está de estreno con su nuevo show, Lecturas Obligatorias, en el Cinema Maldà de Barcelona.

6. Esta semana se han dado a conocer los seleccionados de la segunda edición de la iniciativa DAMA Ayuda, en la que han participado un total 303 sinopsis. Los elegidos desarrollarán sus proyectos de largometraje con David Muñoz, Carlos López, Michel Gaztambide y Alicia Luna respectivamente. Enhorabuena a los afortunados, y también al Máster de Guión de Salamanca, que cuatro de los seleccionados proceden de sus aulas.

7. También se anunciaron los nombres que protagonizarán los martes de DAMA del mes de noviembre. Diego San José diseccionará los trucos del sketch y Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo hablarán de ‘Crematorio’ y su ya mítico Rubén Bertomeu. Además, se hablará de cómo vender una serie en Estados Unidos. Reservad rápido, que los asientos volarán.

Buen fin de semana.


ENTREVISTA: MARIANA BARASSI

24 octubre, 2014

por David Muñoz

Justo cuando escribo estas líneas está a punto de arrancar la segunda fase de la 12ª edición del “Curso de desarrollo de proyectos cinematográficos iberoamericanos”, cuyo director es el productor y director Gerardo Herrero y en el que yo soy tutor desde hace unos cuantos años.  

Para quienes no lo  conozcáis, lo primero que hay que aclarar es que más que un curso en el sentido estricto de la palabra es un taller de escritura en el que durante seis semanas –tres con un tutor y otras tres con otro- los guionistas seleccionados trabajan de forma muy intensa en mejorar sus proyectos.

Pese a llevar 12 años en marcha, creo que se ha escrito poco sobre “el curso de Gerardo” en blogs de guión. Por ejemplo, que yo recuerde nunca se ha escrito nada sobre él en Bloguionistas. Quizá porque, aunque no es así, la percepción que se tiene del curso es que está dirigido únicamente a guionistas latinoamericanos.

Para aclarar esa y otras cosas se me ocurrió que no había mejor manera de hacerlo que entrevistar a Mariana Barassi, su coordinadora, y la persona que sin duda conoce mejor las “tripas” del curso.

Mariana no solo hace muy bien su trabajo, sino que lo hace poniendo siempre buena cara, cosa que, os aseguro, a veces no resulta fácil cuando se trata de coordinar a tanta gente, y más si se trata de una fauna tan particular como la guionística.

Porque en el curso, además de reescribirse guiones, pasan otras muchas cosas.

Ah, si tenéis interés en estar en el curso, aquí tenéis información sobre cómo hacerlo. Las bases no suelen variar mucho de un año a otro, con lo que las de esta convocatoria pueden serviros para saber qué material tenéis que preparar de cara a la del 2015.

Os aseguro que merece la pena estar en el curso. Algunos pensaréis que lo digo porque siendo tutor soy parte interesada, pero no, de verdad, no se me ocurren muchas más iniciativas así de interesantes relacionadas con el mundo del guión, y mucho menos en España.

Mariana Bassari. Foto de Fernando Portabales.                                                            Mariana Bassari. Foto de Fernando Portabales.

David Muñoz: ¿Desde cuándo eres coordinadora del curso?

Mariana Barassi: Desde el inicio, en el 2003.

D: ¿Cómo llegas al puesto? ¿De dónde vienes, por decirlo de alguna manera?

M:En Argentina trabajaba para el BAFICI y el Festival de Cine de Mar del Plata y, una vez que finalizo la carrera de cine en la Universidad de Buenos Aires, decido venir a vivir a Madrid a principios del 2001 con la idea de tomarme un año sabático y ver qué quiero hacer con mi vida. En el 2002 empiezo a colaborar con Teresa Toledo en Casa de América, en lo que fue el germen del Curso, que eran talleres de reescritura cinematográfica que duraban mucho más tiempo y eran sólo cinco los proyectos que se trabajaban, principalmente de guionistas que residían en Madrid. A finales de ese mismo año me proponen el proyecto del Curso de cine, me cuentan que lo dirigiría Gerardo Herrero, que la Casa de América y Fundación Carolina serían los “patrocinadores principales” y después de mi primera reunión con Gerardo empezamos a trabajar juntos hasta el día de hoy.

D: Durante muchos años, cuando la gente me preguntaba en qué andaba cuando estaba trabajando como tutor en el curso contestaba que con “lo de Casa de América”. Sin embargo, Casa de América se salió del proyecto hace ya unos años. ¿De dónde sale el dinero ahora para financiar el curso?

M: Lo del “Curso de Casa de América” se quedó grabado en la cabeza de todos porque la sede donde se realizaba antes era la Casa de América, en Cibeles. Además es tan largo el título y tan difícil de acortar que si tuviera que calcular el tiempo usado en decirlo y escribirlo desde hace doce años, seguro que podría haber escrito un par de guiones. El dinero, ahora: pues además de la Fundación Carolina que ya mencioné, se financia gracias a las instituciones que nos vienen apoyando desde el inicio como son el Programa Ibermedia y EGEDA, e instituciones que han estado un poco más intermitentemente como la Fundación SGAE y el MECD.

D: Según tengo entendido, los alumnos, muchos procedentes de Latinoamérica, vienen a España becados, y se les paga tanto el billete de avión como la estancia. ¿O no es así? En todo caso, es un curso que no debe salir nada barato. ¿Cómo han sido las diferentes permutaciones del curso según pasaban los años y llegaba la crisis?

M: Es un proyecto que implica un presupuesto muy alto, y varía según los patrocinios que conseguimos anualmente. En la época de las vacas gordas los guionistas estaban aquí un mes, volvían a sus casas y regresaban seis meses más tarde para retomar durante un mes más el trabajo. Era una buena fórmula, pero imposible de mantener. Los formatos de trabajo fueron variando con los años, en función no sólo del presupuesto, sino también de las propias necesidades de los guionistas que asistían. “El año de la crisis”, en el que no pudimos contar con nuestros dos principales patrocinadores, las becas eran parciales y quienes quedaban seleccionados debían correr con parte de sus gastos. Curiosamente ese año fue uno de los más fructíferos en términos de compromiso y resultados. Y lo que teníamos claro era que había que aguantar la tormenta, aunque no creíamos que el cielo encapotado fuera a durar tanto…

El guión de "Sin retorno" fue desarrollado en el curso.

El guión de “Sin retorno” fue desarrollado en el curso.

D: Yo siempre he pensado que es un curso muy útil, se trabaja mucho reescribiendo los guiones, y quienes acuden casi siempre se van con mejores versiones de las que trajeron. Y además, luego muchos se convierten en películas. ¿Puedes decirme más o menos cuántas películas se han hecho de guiones desarrollados en el curso?

M: A mí me encantaría que me becaran en un curso así, siempre lo decimos tanto Gerardo como yo. Y sí, por lo general se van con mejores versiones, pero ha habido excepciones. La escritura cinematográfica no es fácil, hace falta disciplina, mucho oficio y torear con la soledad que implica. Todo esto se intenta compensar con el trabajo junto a los tutores que, con una distancia profesional pero a su vez con mucha generosidad, cuidan y acompañan a diario ese proceso. Y, ¿cuántas se han hecho?… Creo que vamos por el número 75… casi el 30% de los proyectos que han pasado desde el 2003. El problema es que no se pueden ver fácilmente. Ni siquiera los propios guionistas que han compartido edición tiene la posibilidad de ver las películas de sus compañeros, a no ser por un enlace de Vimeo o similar. Es lo que estamos intentando enmendar con la muestra que está ahora en la Sala Berlanga y que acaba el 29 de octubre. Y eso que son sólo algunos títulos de las últimas producciones. Ojalá podamos itinerar la muestra por Latinoamérica y sumar títulos.

D: Además de las sesiones con los tutores, en el curso también hay un taller de producción. ¿Qué se hace exactamente en ese taller?

M: Son seis sesiones, una por semana. Es importante que los guionistas conozcan las nociones básicas de producción a la hora de escribir, así como también que aprendan a explicar y vender su historia. Durante el taller reciben un “entrenamiento”, cronometrado y todo, para poder llegar al “pitching” final sin tener que tomarse dos copas o unas gotas de Primperan.

D: Eso todavía no lo habíamos dicho: el curso se cierra con una sesión de “pitching” a la que acuden productores. Y alguna vez ha habido alumnos que han necesitado tomarse un par de copas para poder hablar en público…

M: Ha habido “pitchs” inolvidables como uno que, guitarra en mano, lo hizo “payando” (ja, fijo que esta palabra te toca buscarla), otro que con un cuaderno de dibujo fue contando su historia como si fuera un cómic… Otros lo han hecho interpretando a uno de los personajes de su historia, y siempre hay alguno que los nervios pueden con él. Pero en general es un ambiente muy relajado, la gente aplaude, interviene, pregunta.

D: ¿Cómo se seleccionan los proyectos? ¿Quién los selecciona?

M: El proceso de selección es un proceso larguísimo y de mucho trabajo, pero dicho en una frase: los proyectos se seleccionan principalmente por su calidad. Todas las personas que participan en este proceso centran sus valoraciones en ello; lo que no quiere decir que estas valoraciones no sean diferentes, ya que cada uno tiene sus estándares de calidad. Por ello la multiplicidad de miradas a la hora de seleccionar. Un equipo de guionistas lectores, los representantes de las instituciones que patrocinan el Curso y los miembros externos al proyecto que forman parte del jurado final son los responsables de la selección. Este jurado externo es variable y está formado por profesionales del cine que tienen una amplia experiencia sobre y con el cine iberoamericano.

D: ¿De cuántos países se suelen recibir proyectos? ¿Hay alguno más “prolífico” que otros?

M: Recibimos proyectos de toda América Latina, España y Portugal. Hasta hace algunos años Argentina concentraba casi el 25% del total de candidatos, pero ahora México y Colombia los han adelantado. España siempre ha sido más difícil, aunque en los últimos años ha subido considerablemente el porcentaje de candidatos.

D: ¿Y a qué crees que se debe que no se presenten muchos proyectos españoles?

M: Partiendo del hecho de que venir desde cualquier país de América Latina a trabajar en Madrid creo que no es lo mismo si vives aquí y tienes que compaginarlo con tu vida diaria, trabajo, familia, rutina. La gente que viene de fuera está durante casi dos meses únicamente pensando, desarrollando, analizando y hablando de y sobre su guión. Incluso los españoles que vienen de fuera de Madrid no logran desenganchar por completo y tienen que encajar sus agendas con la del Curso. Y creo que otro motivo, del que puede desprenderse que el porcentaje de candidatos españoles haya subido en los últimos años, es que en España no existen más las ayudas a desarrollo de guión, que se han suprimido muchos premios a guión que se otorgaban en algunos festivales de cine, que el presupuesto que algunas productoras destinaban a la reescritura ya no pueden permitírselo, que se hayan cancelado muchos programas de escritura gratuitos como este Curso… Mucha gente que se dedica al cine en general se ha tenido que buscar la vida en otro país, cada año recibimos más proyectos de españoles que ya no viven en España. Iba a decir un motivo y me han salido unos cuantos.

D: ¿Se tiene en cuenta de qué país provienen los proyectos a la hora de seleccionarlos? Me refiero a que si de pronto los mejores proyectos son, por ejemplo, chilenos, no se les va a seleccionar solo a ellos. ¿O sí?

M: Se tiene en cuenta la participación por país porque es inherente a la naturaleza del Curso. Lo que no quiere decir que un proyecto excelente se quede fuera porque hay que “cumplir la cuota de porcentajes”.

Asesoría en bares.

Asesoría en bares.

D: Una cosa interesante del curso es que los tutores son guionistas de perfiles muy diferentes. Y eso se debe a que los guiones que se reciben también son muy distintos entre sí, y por tanto también deben de serlo las personas que van a trabajar en ellos. Hay desde cine de autor de ese en el que no pasa nada o casi nada a películas de terror o thrillers (y por cierto, ¡estas últimas casi siempre me suelen caer a mí!). Sin embargo, muchas veces mis alumnos de otros sitios cuando les hablo del curso me suelen decir que la percepción que tienen de él es que está enfocado únicamente al cine de autor latinoamericano. ¿Cuál es la política del curso realmente a ese respecto?

M: En la selección se intenta mantener un equilibrio de proyectos comerciales y proyectos de autor, es una más de las pautas a la hora de valorar las candidaturas. Creo que esta percepción de la gente está fundada más sobre los proyectos que se han realizado que sobre los proyectos que se han seleccionado. Reviso mentalmente la lista del año pasado y creo que había un 30% de thrillers, películas de terror “comerciales”, y, ¡hasta un musical! Y son buenas historias, pero en su mayoría también coincide que tienen un coste de producción un poco más elevado y aquí es donde algunos de estos proyectos encallan.

D: Una cosa que creo que se ha perdido en el curso (¡y no sé si para mal o para bien!), es esa sensación un poco de “Gran Hermano” que se tenía hace unos años, cuando los guionistas seleccionados dormían en la Residencia de estudiantes… y había un número más equilibrado de hombres y mujeres. Se hacían parejas, se rompían otras… ¿Qué ha pasado estos últimos años? ¿A qué crees que se debe que haya menos proyectos de mujeres seleccionados? Porque es algo que he notado en todos los sitios donde doy clase. Este año por ejemplo en el Instituto del cine tengo 17 alumnos más o menos y solo hay cuatro mujeres. ¿Es que las mujeres no quieren escribir cine?

M: No creo que se haya perdido. Ayer en la inauguración de la Muestra de cine veía a todos los guionistas de este año tomando cañas y haciendo pandilla. Ya han estado viendo películas de sus compañeros, ya tienen montado su grupo de WhatsApp, se han pasado los guiones, y sí, seguro alguno acabará compartiendo habitación, pero ahí yo no me meto… La Residencia ha dejado muchos recuerdos, el último año que estuvimos había partidos de baloncesto, si mal no recuerdo eran “los guionistas” vs “los matemáticos”, que eran un grupo de becarios que también estaban alojados en la Residencia. Yo intenté arbitrar pero era imposible ser objetiva y, además, siempre les daban bastante… Oliver Laxe (España), Harold Trompetero (Colombia), Joaquín Rolón (Bolivia), Javier Fuentes León (Perú) y Ezequiel Vivanco (Argentina) en pantalones cortos… una imagen imborrable. Respecto al porcentaje de mujeres y hombres, es cierto que en los últimos años ha bajado la participación femenina, pero la selección es coherente con el porcentaje que se presentan a la convocatoria. La verdad es que no sabría dar una explicación sobre este asunto, pero sí puedo decirte que conozco a muchas mujeres que escriben maravillosamente.

Guionistas en la cancha.

Guionistas en la cancha.

D: Yo hace un par de años trabajé con un guionista que se enamoró en Madrid y dejó a su novia, y hace algunos más tuve a una guionista que se lió con otro alumno y se fueron de “viaje de novios” a París un fin de semana. ¡Y los viajes están prohibidos en el curso! En teoría debes quedarte en Madrid trabajando.

M: También hubo muchas visitas a hospitales. La más emblemática fue la de una compañera brasileña que tuvo apendicitis. Joaquim Jordá, que era su asesor, decidió trasladar a todo el grupo a la sala del hospital y continuar las asesorías durante una semana allí. Inolvidable Jordá. Ha habido alguna llamada a las cuatro de la mañana desde una comisaría; alguna otra desde Marruecos porque un alumno no podía cruzar la frontera de vuelta a España; una extensa declaración amorosa explicando por qué un hombre no puede abandonar el amor de su vida que acaba de conocer en Sevilla… y sí, son guionistas, a algunos les sobra la imaginación, y otros son muy románticos. Y hubo muchos corazones partidos, muchas lágrimas de despedida, pero la mayoría vuelven a cruzarse y a reencontrarse: en Buenos Aires, en La Habana, en París o en Berlín.

"Güeros", una de las películas que han pasado por el curso.

“Güeros”, una de las películas que han pasado por el curso.

D: ¿Cómo ves en general a los alumnos? En cuanto a actitud me refiero. Mi impresión es que la mayoría son gente que viene a trabajar, y lo hace, pero siempre hay quien, a lo mejor uno de cada veinte, que cree que su guión ya está bien y no hay que retocar nada. Y entonces, claro, te preguntas a qué ha venido a un taller así. En ese caso solemos hablar con ellos y dedicar sus horas a otro tutorizado. Para los tutores, también son difíciles los guiones de cine no narrativo. Te sientas frente al autor, y claro, no hay manera de avanzar porque es todo subjetividad. ¿Cuáles son las historias de alumnos que más se te han quedado grabadas?

M: Hemos tenido varios que han venido a “pasear por Europa”, pero se les nota enseguida y es gente que nunca ha sacado sus proyectos adelante. Ahora que el grupo es más pequeño creo que hemos ganado en que se evitan ese tipo de personajes. Además los asesores en cuanto detectan que no quieren trabajar, por un motivo real o inventado, hablan con nosotros y finalmente entre todos hablamos con el participante para explicarle que sus horas serán dedicadas a otro proyecto. Es frustrante ver a gente que desaprovecha una oportunidad así y, sobretodo, que se la quita a otro guionista que la podría estar aprovechando, pero lamentablemente nos ha pasado varias veces.
También ha habido problemas entre los asesores y los participantes, gente que no quería tener a un asesor determinado, que no lograba entenderse, que no había manera de que conectaran para trabajar juntos. En esos casos, de nuevo, hacemos comité de crisis y después de hablarlo entre todas las partes implicadas, se designa a otro asesor.

D: A mí me pasó una vez. Después de nuestra primera reunión, una guionista argentina se asustó y pidió cambiar de tutor. Yo creo que luego se arrepintió, porque sus compañeros debieron hablarle bien de mí, pero vaya, la cuestión es que la vi un día y ya no más. Una cosa que he aprendido en este curso, es que el español, y sobre todo, el madrileño, les suena muy agresivo a muchos latinoamericanos. Así que desde entonces me ando con mucho cuidado con lo que digo el primer día. Pero sigamos hablando de las cosas buenas… Algo para lo que ha servido el curso es para crear equipos de trabajo, ¿no?

M: Ayer estaba con Rossana, la directora que presentó su película “Viaje a Tombuctú” y estaba súper ilusionada al ver que compartía escaparate con las pelis de otros de sus compañeros como “Tanta agua”, “Workers”, “Mono con gallinas”, etc. Y además nos contó que ella coprodujo su película con otro guionista que conoció en el Curso. En ese momento ninguno de los dos tenía productora y decidieron montar una cada uno, una en Perú, otra en Argentina, y armar coproducción. Genial. Hace poco en el festival de San Sebastián nos pasó algo parecido con los que ganaron el premio de Cine en Construcción. Andrés Longares y Salvador del Solar estuvieron juntos en la edición del 2009, se conocieron, a Andrés le gustó mucho la historia de Salvador y después de cinco años y con Andrés convertido en un gran productor en Argentina, terminan la película juntos.

D: Y para acabar… llevando tantos años en el curso… ¿a ti nunca te ha tentado escribir un guión? ¿O sí? Porque de pronto me viene a la cabeza que habías dirigido un corto

M: Ya desde antes de entrar en la universidad de cine tenía claro que la palabra escrita era y es lo que me da tirones. Así que mi relación con el cine es más fuerte en ése área: ya sea desde la lectura y análisis de guiones, el desarrollo de proyectos desde el trabajo de reescritura que hacemos en el Curso, o la propia escritura misma. Y sí, ya llevo varios cortos y ahora estoy sufriendo con la reescritura de un largo. Suena a mal chiste, pero “en casa de herrero…”

 


ALGUNAS RAZONES POR LAS QUE NO DEBERÍAS TRABAJAR GRATIS

23 octubre, 2014

Por Ángela Armero

Para empezar este post voy a coger unas palabras prestadas.

Como empieza el sermón de Peter Finch en Network, todos sabemos que las cosas están mal. Si a esto se añade que cada vez salen más estudiantes de las escuelas de cine y de los másteres de las universidades, sumado al carácter “vivo” de muchos empresarios, tenemos una situación cada vez más frecuente y difícil de combatir: guionistas jóvenes y con poca experiencia trabajando gratis para productoras. Y del mismo modo que los hay jóvenes, me atrevo a decir que también los hay veteranos pasando por el mismo aro. El de trabajar gratis.

Entiendo las razones por las que cualquier guionista accede a trabajar sin cobrar. Las entiendo, porque cuando uno empieza, trabajar es lo más importante del mundo, y porque cuando uno está dentro, seguir en el “bisnis” se convierte en algo angustioso y vital. Pero aunque las entiendo, no las comparto, y a esas razones para el “sí” quería oponer unas cuantas para el “no.”
Una precisión: cuando hablo de trabajar gratis no me refiero a hacer una prueba, o a que un guionista escriba sus ideas y genere su propio material (sea en forma de serie o película, tv movie, webserie, obra de teatro, novela…) que eso es maravilloso y cuanto más se haga mejor, sino a que un guionista no debería aceptar encargos si no es cobrando.

Entre otras causas, por lo siguiente:

1. Dice muy poco de un guionista que acepte trabajar gratis. Es como llevar escrita en la frente la palabra “desesperación” y eso, como todos sabemos, es un márketing penoso.

2. Si alguien te dice que trabajes gratis, se lo habrá dicho a varias personas más porque total, es gratis. Seguramente el fruto de tu esfuerzo, el trabajo que has desarrollado, será presentado en alguna mesa en alguna triste pila junto al resto de los proyectos en los que no se ha invertido nada. No solo no habrás cobrado, sino que tendrás una competencia feroz.

3. Porque tienes que vivir de esto. Puede que no ahora mismo, pero no serás un guionista de verdad hasta que cobres por tu trabajo.

4. Porque, aunque es muy fácil creer en el condicionante de “te pago si la serie sale”, una serie en la que un productor no pone pasta y entusiasmo difícilmente va a salir.

5. Porque si trabajas gratis una vez sientas un precedente muy malo para tu carrera.

6. Porque eres el único pardillo o pardilla que va a hacer su trabajo gratis en la productora. ¿Acaso las secretarias cogen el teléfono gratis?

7. Porque deberías ser solidario o solidaria con los profesionales que necesitan vivir de esto. Si tú pretendes formar parte de ese grupo algún día, hazlo, aunque no sea por principios o por ética, sino porque si se generaliza lo de trabajar gratis, dentro de unos años cobrar será la excepción… y no conozco a nadie que quiera eso.

8. Porque, por muy poderosa que sea tu vocación, tu sentido común debería ir primero.

Y ahora va la que considero la razón más importante de todas.

9. PORQUE NADIE VALORA LO QUE NO CUESTA. Si tú no le das valor a tu trabajo, nadie lo hará. Si un productor invierte una cantidad, aunque no sea millonaria, en desarrollar una serie, se encargará de hacer que su dinero sea rentable. Si no le ha costado nada, se sentirá perfectamente tranquilo tanto si lo mueve como si no. La mejor manera de proteger tu esfuerzo y tu talento es ponerle precio. La mejor manera de hacer creer al mundo que lo que escribes es bueno es ponerle precio. La mejor manera de convertirte en un profesional y no en un dominguero es ponerle precio.

Deberías hacerlo por los demás compañeros, por el futuro y por el presente de la profesión y porque trabajar gratis está mal…Pero sobre todo por ti. Y porque, como diría Carlos G. Miranda, nadie quiere comerse un mojón.


FIRMA INVITADA: TRAIGO A ESTA TIERRA EXTRAÑA EN MI PECHO UN ESTANDARTE

22 octubre, 2014

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Por Luis Gamboa.

A diez mil metros de altura, de vuelta a México tras mis últimas vacaciones en España, tuve una revelación. Durante los aproximadamente once minutos que mis hijas durmieron a lo largo de un vuelo de diez horas, logré ver un poco de una peli. Una chica la tenía puesta en su Ipad, en el asiento de delante. Ella la oía con auriculares, yo no oía un carajo, pero el mero hecho de ver a David Hasselhoff bendiciendo la relación gay de su hijo, capitán del equipo de fútbol, mereció la pena. Era, lo habéis adivinado, “Fuga de Cerebros 2”. Lo que me vino a la cabeza durante esa alucinación epifánica es que sí, los mejores nos vamos de España, volamos libres (más de diez horas, en clase turista, con niñas gritando, viendo “Frozen” catorce veces) para demostrar, lejos de nuestras fronteras, todo el talento que tenemos dentro. Fuga de Cerebros, vamos. Durante ese instante loco me sentí parte del mismo equipo que Luis Buñuel, Max Aub, el grupo Parchís o nuestra querida Rocío Dúrcal (o su hija, Shaila). Grandes artistas españoles que llegaron a México a triunfar. Es entonces cuando volví en sí, y me di cuenta que, para eso, quizá deba triunfar primero… o ser artista.

Llegué a México hace casi dos años. A día de hoy, a pesar de muchos intentos, de bastantes “casis”, he trabajado, fundamentalmente, en telenovela. No en los clásicos culebrones, estilo “Rubí”, que se ven en España (ojalá) Lo mío fueron telenovelas producidas por Argos, una productora que aspira a contar historias un poco más comprometidas, un poco más reales. Eso no significa que sean muchísimos mejores que los cuentitos telenoveleros de toda la vida, pero sí se puede decir que son distintos. Un amigo mexicano, escritor y director, me dijo que los escritores de Argos éramos “los escritores de izquierdas” de México. De nuevo dejé volar la imaginación y me sentí parte de una tradición de escritores talentosos y comprometidos, de Italo Calvino, de Lillian Hellmann, de, no sé, ese tipo de autores de chaqueta de pana con coderas. Otra vez regresé a mis cabales. Recordé que soy un migrante privilegiado, un soso padre de familia, un señorito de Neguri, y, encima, coguionista de “Campamento Flipy”, una de las peores películas españolas de 2010. No lo digo yo, lo dijeron los votantes de los premios Yoga1.

A pesar de tanto palos que me estoy dando, juro que vine a este país por motivos familiares, no porque en España nadie me diera trabajo. Mi último curro como guionista en Madrid fue en Bambú, en “Imperium”, una serie rodada en los míticos estudios Cinecitta de Roma, con los mejores actores, productores, decorados… que, ok, sí, fue un fracaso espectacular. De audiencia, digo. Nunca me lo he pasado mejor ni he aprendido más, pero, sí, fue fatal. Mierda. Se me acaba el argumento y la metodología.

Sé que algunos mexicanos piensan que tuve que salir corriendo de España porque nadie me quería contratar. Es normal que lo hagan. Sé también que si algún día regreso, la gente del mundillo español pensará que me ha ido mal de este lado. Cuando llegue ese día, si llega, seré un acabado aquí y allá. O sea, que si tengo dos continentes puestos de acuerdo en que soy un acabado… quizá sí lo sea. Pediré confirmación en Asia, África y Oceanía, a ver qué dicen.

Muchos guionistas españoles me han preguntado si podrían encontrar buenos trabajos aquí en México, si yo les recomiendo venir. ¿Quién soy yo para responder eso? Sí, tío, vacía tu casa, vende tu coche, convence a tu pareja y vente al otro lado del mundo. Un lado muy distinto. Quizá precisamente por eso, por distinto, mola. Es evidente que aquí hay más movimiento, más vida que en España, pero eso no significa tanto. Lo malo son las expectativas que te puedes crear, porque México funciona a la americana, en el mejor y peor de los sentidos. Saben venderse, el marketing y la imagen son importantes. Son educados, te reciben, llegas a una oficina con suelo de mármol, te ofrecen café, las secretarias son monas… O sea, que aquí vas a una junta, vendes tu idea, parece que funciona, te hablan del mercado estadounidense, crees que vas a conquistar el mercado latino primero y, después el mundo. Y, ¿sabes qué? Lo más normal después de esa reunión es que te vayas a tu casa y, si tienes suerte, escribas telenovelas. Hay españoles que triunfan por aquí, como Mónica Naranjo, no digo que no, pero yo ni tengo el pelo teñido a dos colores, ni debo impresionarles con mi jersey de pico y mi acento gachupín. De todas formas, este dinamismo, esta energía, esta buena educación, es buena idea. Se lo sugiero a España desde aquí. Voy a llamar a la embajada, a ver si lo ponen en el BOE. “Seamos majos los unos con los otros”.

En esa misma línea, hace unos meses una colega escritora, española, me dijo que había oído el rumor de que en México buscaban desesperadamente guionistas españoles. No guionistas buenos, sino escritores con pasaporte español. No sé de donde salió el chisme, pero no es cierto. Buscan escritores, sean de donde sean, cuando los buscan. Bien es cierto que no tienen prejuicios y que si les pareces bueno y les caes bien, no tiene problema en contratarte, seas cubano, español o de Bangladesh. Pero venir aquí con la mentalidad conquistadora de que “soy europeo, tengo una gran preparación porque estudié, qué sé yo, en la Universidad de Navarra”, es muy mala idea. Aquí harán culebrones, pero culebrones que se venden en todo el mundo, que tienen un objetivo, de público y de calidad, que es evidente que cumplen, al contrario que muchas de las series (mías, incluso), de las que tan orgullosos estamos. Venir a México es una aventura… no una conquista.

En resumen, que venir a México es una decisión importante, un cambio de vida. Si tomas la decisión por los motivos equivocados, siento que te puede ir regular. Si lo que quieres es cambiar el panorama, dejar atrás la depresión hispana, ganar un sueldo digno, aspirar a cosas bonitas, si te va la marcha, el chile y te divierte conocer cosas nuevas, ¿por qué no? Aquí hay trabajo. Hay posibilidades, hay buena gente, cariñosa y hospitalaria. Y, sobre todo, que México es un gran país para vivir, aun no tengo claro si para trabajar… En un rato os cuento.

1 Versión patria de los Razzies


YO TAMBIÉN PUEDO SER GUIONISTA

21 octubre, 2014

Por David Muñoz

Hace unos días terminé de leer las 303 sinopsis que han llegado a la nueva convocatoria del programa de desarrollo de guiones de largometraje DAMA Ayuda, en la que soy tutor y también miembro del jurado que selecciona las que van a desarrollarse.

Como suele ser habitual, abundan los dramas y hay muy pocas comedias. Y entre los géneros, el dominante es el que podríamos llamar “dramón realista”, aunque también ha habido muchos thrillers y muchas historias de ciencia ficción.

Pero una de las cosas que más llama la atención es que de 303 solo 64 han sido escritas por mujeres. Y de esas 64, 4 están coescritas con un hombre.

Convendréis conmigo en que se trata de un porcentaje muy pequeño. Y el año pasado ocurrió más o menos igual.

Se dice a menudo -y con razón-, que hay muy pocas mujeres trabajando en el audiovisual español. Especialmente en el cine. Hay pocas mujeres directores de cine y también pocas guionistas que escriban largometrajes (bueno, en realidad nadie trabaja ahora habitualmente escribiendo largos, pero ese es otro tema).

Justo estaba revisando esta entrada cuando leí un tweet de Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, que aporta datos concretos sobre esta situación. Lo pego: “De un total de 1.452 cineastas las #mujeres representan el 7% en dirección, el 19,7% en #guion y el 22,7% en producción”.

Como veis, son unos porcentajes incluso mucho inferiores a los de esta convocatoria de DAMA Ayuda.

Y sí, estoy dejando fuera adrede la televisión. Primero porque creo que la situación es distinta (a falta de datos, esa es mi impresión subjetiva), y porque al fin y al cabo DAMA Ayuda es una convocatoria de proyectos de guiones de largometraje y no tengo ni idea de lo que habría pasado si lo que desarrolláramos fueran proyectos de televisión.

Yo lo que me he preguntado al ver que solo 64 mujeres han enviado sinopsis a DAMA Ayuda ha sido: ¿seguro que la mujer está poco representada en el cine o lo que ocurre es que hay pocas mujeres que intentan escribir cine?

Me parece un matiz muy importante. Creo que lo que no tiene sentido, y no soluciona el que creo es el verdadero problema, es imaginar que hay legiones de mujeres aspirantes a guionista de cine a las que se niega el acceso al mercado (que haberlas las hay, y conozco a algunas porque son o han sido alumnas mías, pero casi todos mis alumnos se encuentran en la misma situación; no veo que a ellos les resulte más fácil conseguir escribir su primer largo**).

Por otra parte, estos días también han empezado a arrancar los cursos de guión 2014-15 en los que soy profesor y, salvo allí donde se aplica un criterio de discriminación positiva, hay muy pocas mujeres, especialmente si de lo que se trata es de escribir solo cine. Por ejemplo, en el Instituto del cine, de entre 17 alumnos, solo tres o cuatro son mujeres (no puedo confirmar el número porque solo he ido un día, faltó gente y aún no tengo la lista).

Entonces, lo que me pregunto es… ¿Por qué hay tan pocas mujeres con interés en escribir guiones de largometraje? Y, ¿cómo conseguir que empiece a parecerles una posibilidad?

Ah, aunque quizá debería haberlo dicho al principio, creo que debería preocuparnos que las mujeres piensen que escribir largometrajes no es para ellas. Y no porque me parezca que una mujer guionista vaya a aportar necesariamente algo que no pueda aportar un hombre. Eso depende de cada guionista. Pensar que automáticamente una mujer aporta un punto de vista (estereotipadamente) femenino me parece, en fin, muy machista, y me recuerda a aquellos manuales del franquismo que adjudicaban a las mujeres cualidades tipo dulzura, paciencia, sensibilidad, etc. Igual que hay guionistas hombres que solo escriben sobre hombres (y problemas específicos de hombres), como John Milius o David Mamet, hay otros como Lars Von Trier que prefieren narrar sus historias casi siempre desde un punto de vista femenino. Como creadores, como hombres, Milius y Trier existen en mundos mentales totalmente diferentes. Pertenecen al mismo género porque tienen genitales, pero ya. Lo mismo que pasa con Nora Ephron y Kathryn Bigelow, por poner un ejemplo de mujeres cineastas.

Os lo aseguro: he leído las sinopsis de DAMA sin mirar el nombre de sus autores y en el 90% de los casos he sido incapaz de adivinar si su autor era un hombre o una mujer.

No, lo que me preocupa a mí es que haya un porcentaje muy significativo de gente con potencial para escribir buenos guiones de largometraje que, de forma casi instintiva, sin haberlo razonado demasiado, haya decidido que eso no es lo suyo, que no puede ser lo suyo. Como padre de una hija, es algo en lo que pienso mucho: ¿por qué una mujer tiene que descartar a priori la posibilidad de ser guionista o directora de cine? ¿Por qué a mi hija le parecería más natural trabajar por ejemplo en producción, perpetuando el estereotipo de mujer organizadora/cuidadora?

Hablando de esto en Twitter, uno de mis seguidores, “Pi”, me pasó el link a un vídeo que me pareció muy interesante. Tanto, que me ha hecho cuestionarme algunas de mis ideas sobre cómo resolver el problema:

http://www.eitb.com/es/divulgacion/naukas-bilbao/videos/detalle/2589086/video-naukas-bilbao-2014beatriz-sevilla-ha-ofrecido-charla/

Una de las cosas que cuenta Beatriz Sevilla, la chica que da la charla del vídeo (y digo “chica” porque parece muy joven; no soy uno de esos que llama “chica” a las mujeres de 40 años…), es que hay menos mujeres que quieren ser científicas porque hay pocas mujeres científicas. Y debido a ello entienden que es un área en la que no son muy bien recibidas. Y de hecho, a las que desean serlo, ya que el consenso general es que son unas intrusas, que no es lo suyo y que nunca se les podrá dar tan bien como a un hombre, se las trata peor que a los hombres. Trabajan en peores condiciones, ganan menos dinero, y casi nunca consiguen puestos de responsabilidad.

Otra idea interesante que plantea Beatriz Sevilla, es que cuando crees que no puedes hacer algo, o bien no se te ocurre que podrías intentarlo, o, aunque lo intentes, lo haces peor.

De nuevo en Twitter, hablando con ahora no recuerdo si el mismo seguidor u otro, éste me ponía otro ejemplo de trabajo en el que el sexo es determinante: en las escuelas infantiles, en las guarderías, apenas hay hombres. Se entiende que es un trabajo de mujeres. Y cuando algún hombre consigue que lo contraten, no es raro que los padres le miren con recelo, como si fuera un posible pederasta. Así, no es raro que haya muy pocos hombres deseando hacer ese trabajo. Por mucho que hubieran disfrutado trabajando con niños de corta edad o por muy bien que hubieran podido haberlo hecho, eligen otra salida laboral. O más bien la sociedad ya la ha elegido por ellos.

Esto me llevó a pensar en otra cosa: yo de chaval jamás pensé que podría ser guionista de cine. Mi padre es carpintero y mi madre ama de casa, y vivía en Usera. No conocía a nadie que ni siquiera se dedicara a un trabajo creativo, y mucho menos a guionistas o directores de cine. Si llegué a escribir largometrajes fue porque lo que sí quise ser fue guionista de cómics (en realidad dibujante). Me parecía algo más asequible, más cercano. Y tampoco creo que me lo hubiera planteado seriamente de no haberme matriculado en Bellas Artes y haber conocido allí a otros locos del cómic como yo.

Respecto al cine, fue fundamental conocer a Antonio Trashorras, mi coguionista durante años, que ya entonces trabajaba de crítico de cine y, aunque también era de un barrio del sur de Madrid, conocía a algunos directores y productores y me hizo ver que podíamos intentarlo. Luego, al empezar a trabajar profesionalmente, descubrí que, efectivamente, guionistas “de barrio” éramos pocos (Carlos López o Javier Olivares, por ejemplo, entre los que conozco) y que era raro encontrarte a alguien de Madrid trabajando en el cine o la televisión que hubiera nacido en la ribera sur del Manzanares.

Así que parece claro que para creer que puedes llegar a hacer algo es importante que te identifiques con la gente que lo ha hecho antes que tú, que sientas que puedes llegar a ser uno de ellos.

Más ejemplos: hace un tiempo leí una entrevista con David Simon, el creador de The Wire, en la que decía que el mayor problema de muchos chavales afroamericanos pobres es que piensan que su vida solo puede ser de una manera y por tanto es la vida que acaban viviendo. Es una profecía autocumplida.

Estas reflexiones me han llevado a cuestionarme algo que siempre había tenido claro.

Como quizá habréis intuido si habéis llegado hasta aquí, no soy muy partidario de la discriminación positiva.

No me gusta porque mi mundo ideal sería una meritocracia. En ese mundo llegarías más cerca o más lejos en razón de tu talento, no de tu sexo o del dinero que tienen tus padres en el banco.

Pero… ¿y si la única manera de cambiar las cosas es dar ejemplo?  ¿Habría que elegir entonces en DAMA Ayuda mitad de sinopsis de mujeres y otra mitad de hombres?

Claro que, como también explica Beatriz Sevilla en su charla, la discriminación positiva tampoco es la panacea universal.

La verdad es que aún no tengo una buena respuesta. Todavía sigo dándole vueltas.

En fin, hoy solo tengo dudas. Pero si llego pronto a alguna conclusión os prometo compartirla con vosotros.

Y por supuesto, me encantaría saber lo que pensáis vosotros al respecto. Sobre todo, vosotras.

**Sé de productores “vieja escuela” que no están a gusto trabajando con mujeres. Por desgracia, existen. Pero creo -o quiero creer- que cada vez son menos. Son una especie en vías de extinción.


FIRMAS INVITADAS. JOANES URKIXO – ESCRIBIR “LASA Y ZABALA”

20 octubre, 2014

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Por Joanes Urkixo

Los compañeros de Bloguionistas me han pedido que os hable de “Lasa y Zabala”, película cuyo guion firmo y que muy probablemente ya se haya estrenado en salas cuando esto se publique. Agradezco mucho la invitación y me apresto a debutar en la primera división de los blogs del audiovisual contando cómo fue el proceso de desarrollo del guion y esperando, cuando menos, no resultaros aburrido.

Hablar del conflicto vasco. Lo había discutido en diversas ocasiones con el productor Joxe Portela (Abra Prod) pero la idea se quedaba siempre a la espera de tiempos mejores, pues a nadie se le escapa que hablar del conflicto vasco ha sido y sigue siendo una tarea enormemente delicada y llena de riesgos, más aún si la intención no se centra en alguno de los atentados de ETA sino, como era nuestro caso, en la guerra sucia del estado.

Hubo de pasar aún bastante tiempo para que las cosas cambiaran lo suficiente, cese definitivo de la actividad de ETA mediante, hasta que una mañana de principios de 2013 desperté asaltado por la idea de que había llegado el momento y no podía perder un segundo más. Seguro que todos habéis sentido alguna vez esa clase de revelación y comprendéis la urgencia que me empujó al ordenador sin siquiera desayunar. Aquella mañana elegí el tema (el caso Lasa y Zabala tenía un valor simbólico añadido por ser el primer acto del GAL y además era el mejor documentado), a lo que siguió un periodo de documentación y visitas a la hemeroteca contra el reloj y sin contárselo a nadie por el temor de que alguien se me adelantara, hasta que pude reunir unas páginas con el relato cronológico de los hechos (impactante incluso para aquellos que los vivimos)  y una propuesta narrativa.

Y se lo enseñé al productor.

Puesta en marcha. Este reaccionó de inmediato enviándoselo a ETB pues, en aquel momento, ambos pensábamos que las mayores opciones estaban en una tvmovie o miniserie de dos capítulos aun sin descartar el cine. No habían pasado dos semanas cuando ETB nos convocó a reunión.

Lo primero que hicimos fue incorporar a Pablo Malo quien, además de no estar significado políticamente, añadía un estilo narrativo y de dirección de autores que nos gustaba. Así pues, acudimos los tres a la reunión y allí nos llevamos la primera sorpresa: ETB no iba a invertir más en tvmovies, estaba en cambio interesada en que hiciéramos una película. Por supuesto, aún teníamos que presentar un guion a su comisión de coproducciones. Y aquí vino la segunda y no tan agradable sorpresa: tenía cuatro semanas exactas de plazo.

Decisiones. La primera decisión de urgencia fue que la película fuera bilingüe. Parecía lo más sensato que los personajes hablaran en su forma natural: refugiados vascos, familiares y población local en euskera, en castellano los guardias civiles así como todo el sumario y el juicio, aunque, para optar a las ayudas a la producción en euskera (algo mayores que en el caso del castellano) al menos un 50% de los diálogos tendrían que ser en dicha lengua. Sin duda esto limitaba un tanto las opciones narrativas y me cargaba con el trabajo añadido de las traducciones, pues Pablo Malo no habla euskera.

También era el momento de elegir un punto de vista. Descartamos diversas opciones, como el policía de Alicante Jesús García (gracias a quien se identificaron los cuerpos) o incluso uno de los asesinos, el guardia civil Bayo, para centrarnos finalmente en el abogado de las familias, único protagonista que estuvo presente en todos los hechos de principio a fin. También la idea de centrarnos en los propios Lasa y Zabala se abandonó enseguida: su papel en la historia era trágicamente breve, conocíamos poco de sus actividades anteriores al secuestro, el único retrato que teníamos de ellos procedía de los familiares… No queríamos caer en una imagen empática ni, por ultracorrección, caer en el extremo opuesto.

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Otra decisión inicial fue incorporar a la historia la voz de los familiares de Lasa y Zabala. Sus portavoces, Axun Lasa y Pili Zabala siempre han difundido un mensaje alejado del deseo de venganza y centrado en la justicia, la reconciliación y el entendimiento que los tres, productor, director y guionista, compartimos punto por punto y quisimos que estuviera presente.

A reescribir. Pude acabar a tiempo la primera versión con su correspondiente traducción, aunque éramos conscientes de que aún quedaba mucho camino por recorrer: teníamos una historia con contenido impactante pero estructurada sobre una entrevista a los personajes de Axun y Pili que, fragmento a fragmento, iban dando paso a los diferentes bloques y saltos temporales, en tanto que el personaje principal, el abogado, limitaba su papel a las actuaciones del sumario y el proceso. Todo esto daba a la historia un tono muy documental en el que los acontecimientos sucedían por sí mismos en vez de producirse como consecuencia de las decisiones del protagonista. Esto último me parecía que debía ser la clave de toda nuestra construcción dramática, lo que marcaría la diferencia entre limitarse a contar los hechos tal como ocurrieron o dramatizar la narración para darle identidad propia.

La solución nos llegó al descubrir en una documentación adicional que el abogado real, Iñigo Iruin, había tenido un ayudante durante el sumario. Esto nos proporcionaba un personaje con quien el protagonista pudiera interactuar, expresar sus pensamientos y, en definitiva, desarrollar un conflicto, de modo que decidimos aprovecharlo aunque al hacerlo tuvimos que tomar otra decisión importante:  ficcionar al protagonista.

Dos versiones más tarde contábamos ya con un guion aceptable y favorablemente recibido por todos sus lectores beta, entre ellos varios directores y guionistas. Su estructura, que es básicamente la que se ha mantenido hasta el final, se asentaba  sobre dos planos narrativos: mientras el principal seguía de modo fiel los hechos relativos al sumario y al posterior juicio del caso “Lasa y Zabala”, la subtrama particular del protagonista, nos mostraba a un “Iñigo” ficcionado con un arco dramático y un conflicto que el auténtico Iñigo Iruin jamás tuvo.

A partir de ahí comenzó el trabajo de pulido y afinado. En primer lugar, los cortes de entrevista a Axun y Pili quedaron reducidos a solo uno, lo justo para transmitirnos la esencia de su mensaje. Hubo que suprimir más cosas, pues una de las características de este proyecto ha sido la gran abundancia de hechos reseñables, con la consabida tendencia a irme largo de páginas y el también consabido dolor al tener que eliminarlas después. Además, Pablo Malo empezaba ya a ver con bastante claridad la clase de narración que quería y eso acarreaba cambios pensados desde la planificación de secuencias.

Y a rodar. Solo 8 meses (debe andar cerca del récord) y 7 versiones hicieron falta para llegar al rodaje, en Enero de 2014. En ese momento yo era un tanto crítico con algunas decisiones finales de Pablo y me hice a la idea de no esperar demasiado, pero cuando meses más tarde vi la película terminada me llevé una agradable sorpresa pues gran parte de lo que no me gustaba se había quedado en la mesa de montaje. Quiero pensar que mis opiniones al respecto tuvieron algo que ver, aunque no quiero decir con esto que estoy del todo satisfecho, no sería guionista si lo estuviera. Pero, en cualquier caso, creo que Pablo ha hecho un estupendo trabajo y suscribo la película en su totalidad, quizá con la salvedad de que fuera de Euskadi vais a verla doblada al castellano y eso me intranquiliza bastante.

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Joanes Urkixo, a la derecha, con el reparto de la película, en Donosti.

Escribo esto después del estreno en el Festival de Donostia y a pocos días del estreno en salas. Tenemos ya, por tanto, una primera tanda de reacciones que han venido a decantarse en dos grupos radicalmente opuestos: el de aquellos que a priori empatizaban con la historia, y el de quienes no lo hacían y tratan de explicarlo de formas muy diversas aunque todas ellas centradas en el aspecto político. Muy poquito ha habido de crítica cinematográfica e incluso esta parece claramente dividida. Personalmente agradecería más de esto último, pero imagino que las críticas del estreno seguirán la misma senda. Quedáis vosotros, los profesionales, para aportar algo de objetividad.


#LEYLASALLENO Y OTROS CUATRO ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

17 octubre, 2014

Por Alberto Pérez Castaños.

1. ¿Estás atascado en tu guión? ¿No sabes cómo encarar esa maldita escena tan importante del segundo acto? John August es el guionista de películas como ‘Frankenweenie’, ‘Big Fish’, ‘La novia cadáver’ o ‘Titán AE’ entre otras muchas y tiene 11 claves para ti.

2. Nunca nos dejaremos de preguntar por qué la televisiones españolas tratan tan mal a los espectadores de series con sus horarios inverosímiles y duraciones de capítulos excesivas. Es el eterno debate, la eterna queja y, por desgracia, la eterna derrota, pero nunca está de más volver a analizar la situación y en este artículo se hace de manera bastante completa, intervención del Bloguionista Natxo López incluida.

3. El pasado martes tuvo lugar una nueva manifestación contra la Ley Lasalle, en la que representantes de la cultura de todos los ámbitos protestaron contra las inminentes consecuencias de dicha ley. En la web de DAMA están explicadas con detalle. #LeyLasalleNO.

4. En ‘Saturday Night Live’ están de celebración: cumplen 40 temporadas. Nosotros nos queremos unir a la alegría de que este legendario show siga pegando fuerte compartiendo este maravilloso enlace en el que están transcritos TODOS los guiones de todos los programas emitidos, incluidos los de la nueva temporada.

5. En Bloguionistas nos encanta cuando otros profesionales hablan sobre su proceso creativo y sus rutinas. Y si ponen caras graciosas mientras lo hacen, como Mike White en este vídeo, mejor:

Buen fin de semana.


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