Por Natxo López
- Deja de ver películas o series dobladas. Cero. Sólo VO. Sé intransigente. Si tu pareja se niega, sobórnala, hipnotízala o cambia de pareja.
- Aprende inglés, al menos un nivel suficiente para poder seguir un film, una charla, un libro.
- Escribe guiones de todo tipo, géneros distintos, teatro, cortos, ciencia ficción, webseries, culebrones… Cualquier cosa, incluso aunque sepas que no se van a rodar. Escríbelas por el mero placer de escribirlas.
- Escribe comedia, inténtalo. Si consigues ser capaz de escribir una buena comedia, podrás escribir cualquier cosa.
- Aunque no quieras ser director, rueda algo de vez en cuando. Actúa, también.
- Pásate todo lo que puedas por los platós donde se ruedan tus guiones. Habla con todo el mundo. Pregunta. Investiga. Moléstate.
- Lee periódicos cada día. Ve informativos. Bucea por Internet.
- Busca tú las historias, no esperes que te lleguen a ti. Tampoco las ofertas laborales.
- Acude de vez en cuando a lugares y ambientes donde, en principio, no pintas nada, ya sea un peligroso suburbio o una fiesta pijísima. Observa a la gente, escucha cómo hablan.
- Imparte clases. Pocas cosas enseñan más que obligarse a enseñar a otros.
- Dentro de tus posibilidades, acude a clases, cursos, charlas. Todo el mundo te puede enseñar algo.
- Escribe un blog. Aunque sólo sea para ti y tus cuatro amigos.
- Si crees que un guión en el que participas no está bien, debes decirlo. Forma parte de tu trabajo. Te encontrarás con gente a la que no le gustan las críticas, pero la mayoría te lo agradecerá: no hay nada peor que un falso adulador que apuntala un error que provocará un fracaso.
- Nunca pierdas la educación, en los asuntos de guión es normal, y beneficioso, discrepar. No grites a nadie. No insultes. No entres a la provocación. Dialoga. Argumenta. Y, si no convences, cede. Aunque tengas razón.
- Abre distintos frentes, colabora con gente variopinta, intenta aprender de todos ellos.
- Escucha atentamente la opinión de quien dirige.
- No escribas a lo loco. Párate a pensar para qué y por qué escribes cada frase que escribes. Si la pones por mero valor estético o por puro capricho, que sea una decisión consciente y mesurada.
- Escribe para producción y para beneficio del resultado final. De nada sirve plasmar sobre el papel una manifestación multitudinaria si luego te van a poner a 7 tíos con una pancarta en un plano cerrado.
- No busques siempre, en todo, un interés económico. Métete en movidas porque te apetece, porque te gustan, porque alguien te cae bien. El dinero no es lo único que se puede ganar en esta profesión.
- Muestra tus guiones. Acepta las críticas con deportividad.
- No juzgues a un colega rápidamente si algo que te propone no te gusta. Dale tiempo, intenta entender su forma de pensar y de escribir.
- No juzgues a un colega por su currículum, ni para bien ni para mal, es injusto. Júzgale por su trabajo.
- No busques la amistad por interés. A la larga es muy perjudicial.
- Lee los guiones que te pasen tus colegas.
- Pero a veces no tienes tiempo, ni fuerzas, para leer todo lo que te pasan. Dilo claramente.
- Ve menos futbol. Ve menos culebrones. Ve menos concursos. Ve menos realitys.
- Reflexiona sobre tus guiones. Machácalos lo que haga falta.
- Reflexiona sobre los guiones de las películas y series que te gustan, discute de ellos con tus amigos y colegas, especialmente con aquellos que no son guionistas.
- Escribe con pasión, pero que tu razón filtre siempre. Las mayores mierdas en la historia del audiovisual las ha hecho gente con mucha pasión y muy poca cabeza. “Ed Wood” es muy divertida, pero dudo que nadie, conscientemente, quiera ser Ed Wood.
- No descuides los cimientos. Trabaja mucho más la estructura, los mapas de tramas, las escaletas.
- Trabaja mucho más la creación de personajes.
- No cedas a los caprichos momentáneos. Una secuencia muy impactante puede echar por tierra meses de trabajo si traicionas el tono o a los personajes.
- Hazte todos los esquemas, cuadros, diagramas y tablas que hagan falta. Hazlos bonitos, legibles, prácticos.
- Documéntate. Mucho.
- Documéntate más.
- Antes de inicar un nuevo proyecto, busca producciones con temática o tono parecido a lo que quieres escribir. Oblígate a verlas y a encontrar sus defectos y virtudes.
- Por supuesto, tienes que ver cine. Tienes que ver series. Intenta que sean las mejores, algo se quedará.
- Mantén amigos que no sean de la industria. Oxigénate un poco.
- Mantén alguna afición, a ser posible creativa, que no tenga relación con tu trabajo. Te ayudará a sentirte menos puta.
- Aprende a vender tus proyectos.
- Pero no lo bases todo en eso. Ya hay suficiente gente vendiendo humo. Es más importante escribir bien, que vender bien (si quieres ser guionista, otra cosa es que quieras convertirte en un empresario).
- Piensa, decide y organiza un buen sistema de trabajo.
- Antes de ponerte a trabajar, claro, no cuando todo se está hundiendo.
- Adáptate a lo que estés escribiendo, en cuanto a tono, ritmo, recursos… No se trata de escribir lo que te salga de los huevos.
- Pero ve buscando tu propio estilo, tu voz como narrador. Mete algo de ti en tus guiones, al menos algunas de tus inquietudes. No se trata de plasmar en cada linea tu visión del mundo, pero si escribes sobre lo que te importa, escribirás mejor.
- Ponte todos los días delante del ordenador un rato, aunque no tengas nada que escribir.
- Busca tu mejor hora para escribir y aprovéchala.
- No desprecies ningún trabajo. Cada guión es, siempre, un reto. Si aceptas un encargo vuélcate en él al 100%.
- Trabaja mucho. Trabaja más. Trabaja mejor.
- Es cierto lo de que “hay que vivir para poder escribir bien”.
- Pero que eso no se convierta en una excusa para pasarte los días en los bares. Puede que eso te dé alguna historia, pero no te hará mejor guionista.
- No te drogues. En serio. Mantén tu cabeza funcional.
- Invierte un poquillo, coño. Cómprate un portátil en condiciones. Cómprate una impresora, son baratas. Imprime en papel, gástate dinero en tinta. Sí, es cara y un coñazo, pero es una inversión asumible.
- No se te ocurra llegar a pensar que ya lo sabes todo, que no tienes nada que aprender. Borra de tu mente cualquier atisbo de pensamiento en esa línea. Te resultará revelador releer viejos guiones de aquella época en la que te creías tan genial.
- No te tomes en serio. Eres tan risible como cualquier otra persona. Búrlate de tus defectos y tus estupideces (como, por ejemplo, ponerte Pepito Grillo dando consejos a los demás), bendícelos y aprovéchalos en tus guiones.
- No te conviertas en un cínico, y mucho menos en una mala persona. Si te pasa no te darás cuenta, así que, por favor, estate alerta, échate un vistazo de vez en cuando.
Escrito por Natxo López 
















