FIRMAS INVITADAS: SEXO EN PARALELO

17 mayo, 2013

Fernando Cámara es guionista y director, nominado al Goya a mejor director novel por “Memorias del ángel caído”. Da clases de narrativa audiovisual en el CEV.

SEXO EN PARALELO

Más allá de la posibilidad de un numerito del Kamasutra, esta entrada va de algo más ardoroso todavía: cine. La película Infiel (2002), dirigida por Adrian Lyne (a ver cuándo se le dedica ya un libro a este señor), basada en La mujer infiel (1969), de Claude Chabrol (a ver cuándo queman algunos libros de este, en plan Fahrenheit 451), no fue uno de los grandísimos éxitos a los que Lyne estaba acostumbrado, pero no por ello dejó de trabajarla con el mimo y el clima que le caracterizan.

cartel

Bueno, vale, guarrindong@s, vamos al asunto sexual, que es por lo que estáis leyendo esta entrada. Pero antes, os pongo en situación: Diane Lane está casada con Richard Gere, tienen un hijito majete y un alto nivel de vida. Pero ella conoce un día a Olivier Martínez, un francés coleccionista de libros y amores. Y al cabo de tres encuentros, comienzan una relación adúltera.

Vamos directos a ese tercer encuentro en el que los espectadores ya estamos inflamados por el deseo de que refroten sus cuerpos apasionadamente, que para eso hemos pagado. Bueno, para eso y para un poco de thriller y una pizca de reflexión moral, pero ocho de cada diez euros invertidos van para las escenas sexuales.

El caso es que, según el guion de Alvin Sargent y William Broyles Jr., después de muchas dudas por parte de Diane, finalmente cae en las redes seductoras del francesito y hay escena de sexo (¡luego le dais al play, ansiosos, esperad un poco!) en la que la timidez de ella, su rubor, temblor de barbilla y ombligo de mujer acostumbrada durante muchos años a un solo hombre, sumado al peso de la infidelidad hacia su marido y hacia su hijo, hacen de la interpretación de Diane Lane uno de los momentos cumbres de la película. Por su parte el amante, Olivier, sabe manejarse y manejarla, y como veréis, incluso hace que ella le pegue para descargar su sentido de culpabilidad y entre de lleno en la parte animal del acto.

SEXO

En fin, un magnífico trabajo en el que, desgraciadamente, según su montadora, Anne Voase Coates, solo funcionaban unos cuantos fragmentos sueltos. Estoy seguro de que Lyne rodó planos y tomas de sobra, pero Anne es honesta y solo juega con el material que destila emoción real, y en ese sentido solo validó esos pocos trozos que comenta.

Claro que, uno podría pensar que, con el tipo de montaje discontinuo, fragmentado, sin raccord del que tanto se abusa actualmente, la escena podría haber salido bien parada montando tan solo esos trocitos válidos (e incluso barajando todos los fotogramas, para deleite de Resnais).

Pero no, no es el estilo de la película. Así que, comentado el problema al director, la montadora pide carta blanca para probar ideas. Lyne, seguramente rodando todavía, permite que enrede con el material.

Anne analiza la escena siguiente a la de la infidelidad. En ella, Diane viaja de vuelta a casa en el tren de cercanías. Apenas cuatro personas en el vagón.

ELLA REMEMORA

Ella se siente turbada, avergonzada, feliz, plena, ríe, llora… Ha hecho lo que nunca podría imaginar: traspasar la zona de seguridad que mantenía su vida confortable(mente aburrida). Diane Lane expresa todos esos sentimientos rozando de nuevo lo sublime como actriz. Lyne la rueda en dos o tres planos de diferentes tamaños y desde el mismo ángulo.

Y ahora, redoble de tambor, y vamos a la opción Voase Coates (rebobino un poco) y PLAY.

Claro, amigos, la magnífica Coates ha fusionado las dos escenas y las ha convertido en una rememoración de ella en el tren, lo que realza todavía más esos gestos maravillosos de la Lane y, de paso, encubre la falta de buen material erótico del que decían carecer. Esta montadora es como un huevo Kinder: ensambla, afina y crea.

Siempre decimos que el montaje es la última reescritura del guion y este es un claro ejemplo. Lo que me lleva a la reflexión de que, como guionistas, escenas como estas, creo que deben quedar perfectamente establecidas sobre el papel, sin llegar a despiezar absolutamente cada plano con un encabezado de escena, pero apuntando claramente la idea y el ritmo con dos o tres insertos paralelos al menos. Todo tiene un punto medio, pero es importante que la idea quede bien reflejada porque, no nos olvidemos, contamos una película. Y, además, porque si se rueda pensando en establecer ese paralelo, se mejora mucho el resultado por las opciones que le damos al director.

Recuerdo haber llegado a la idea de uno de estos paralelos en plena fase de montaje. Una pena porque, aunque tuve la posibilidad de rodar un par de planos para llevarlo a cabo, no quedó tan estupendo como debería si se hubiera podido encajar la idea en el plan de trabajo.

Como guionista me da rabia a veces no detectar estas posibilidades durante la redacción. Claro que podéis pensar que por mi doble naturaleza de guionista y director, incluyo momentos más cinematográficos pensando en el rodaje. Error. Estos momentos de cine pertenecen al reino de los cineastas, es decir, a los guionistas, que son los que inventan la película. Otro asunto es quién se bate el cobre luego para alinear a sesenta personas para obtener las imágenes.

Y sí, vale, lo reconozco, soy un vicioso del paralelo (con o sin sexo) porque crea bloques brillantes y dinámicos entre escenas, como los excitantes estribillos de esa magnífica canción que debe ser una película.

Y ahora vamos al colofón de la escena, que está montado con tal dominio del ritmo, que merece este aparte. Transcurre en el minúsculo servicio del vagón. Plano cenital. Ritmo. Agua. Ella cogiendo metros y metros de papel higiénico. Cambios de dirección. Saltos de raccord. Lavarse el pecado. Asegurarse que no la descubran. Caos. Miedo. Se acerca a su casa. Su hogar profanado por ella. Pero en el fondo, si lo analizáis bien, mirad…

… está rodado casi como una masturbación más que como un acto de limpieza. Cuarentona en plenitud que sufre al liberar las pasiones de su cuerpo. Se mueve enérgica arrancando el papel higiénico blanco que fluye y fluye; el bote del jabón, que chirría como los muelles de una cama; el grifo largo; el agua, en ese lavabo como una pila bautismal, agitándose, fresco, a contra movimiento de ella para crear más dinamismo. Y esa elegancia de no mostrar cómo limpia su entrepierna, amigos: excitante y refinada.

¡Aaaaaaaahhhhhh! ¡Maestros hay hasta en Hollywood! Si la historia de esta película va de “Infidelidad”, como el propio título indica, y eso nos conduce al sexo, pasión, culpabilidad, arrepentimiento, reincidencia, etc, fases que la propia vida marca, estamos ante uno de esos momentos que resume el tema en apenas cuatro minutos. ¡Anne, Lane y Lyne, Excelsior!

Y finalmente la guinda: esta elipsis tan económica y directa con la que concluye el bloque.

El tren de ella llega al destino. Encadena. Llega el marido. Nos prepara para el encuentro inminente en la casa. ¿Cómo ocultará ella la llamarada de su rostro?

Anne for writer!

Y ahora repasemos toda la secuencia en su conjunto, para apreciar esta pequeña ópera, sus variaciones de ritmo, detalles, expresiones… Nada como repetir para aprender a valorar.

En fin, amigos, la máxima de hoy es: ¡ponga un paralelo en su vida y verá cómo gana en emoción! Y si no me creen, traten de recordar ahora mismo sus actos sexuales más memorables (reales, no cinematográficos, por favor). Y aunque no tiene por qué temblarles el estómago, seguro que un ruboroso alerdamiento, tipo Diane Lane, se posa en sus cándidos mofletes. O eso, o es que todavía no han tenido el polvo de su vida. Ánimo.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 6

16 mayo, 2013

Nueva entrega de la serie de artículos escritos por los alumnos del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Reconocido como el mejor máster audiovisual de España, abrió hace poco el proceso de selección de alumnos para la edición 2013/2014. Varios de los autores habituales de este blog, como David Muñoz, Natxo López o Sergio Barrejón, se cuentan entre sus profesores.

COSITAS QUE DECIRLE A UN GUIONISTA NOVEL PARA NO HERIR SU ENORME E INJUSTIFICADO EGO

por Sergio Granda y Sandra López.

Parte I: Las amistades peligrosas.

Una de las cosas que más se agradecen en el Máster de Guión de la UPSA es la verdad. Cierto es que cada ponente y profesor tiene su verdad. Sin embargo, siempre se trata de una verdad argumentada. Si lo escrito es una mierda, mejor saberlo cuanto antes. Sin medias tintas.

Pero más allá de las aulas nos encontramos con un fenómeno que sólo persigue controlar la estabilidad emocional del guionista novel. Y eso ocurre en el mismo instante en el que a uno se le ocurre enseñarle su trabajo a ese conjunto de personas cercanas que por extrañas circunstancias de la vida te tienen ligero aprecio.

He aquí una caprichosa, subjetiva y muy criticable colección de mentirijillas que, en el fondo, ocultan una opinión devastadora.

*Nota: El nivel de peligrosidad DEFCON va a la inversa, es decir, DEFCON 1 es el máximo y DEFCON 5, el mínimo.

***Nota2: Hemos añadido unos cuantos DEFCON más.

DEFCON 10. “Está… simpático”

Conserva esa amistad. En el fondo te quiere. Es posible que sea tu pareja y seguramente esté renunciando a muchas cosas por eso que tú llamas “tu vocación” y el resto de tu familia concibe como un “ya se le pasará, acabará trabajando en la frutería”.

DEFCON 9. “Está gracioso…”

-       Pero si no es comedia.

-       (Silencio incómodo)

DEFCON 8. “… me recuerda a aquella peli de Kevin Costner”.

Has plagiado. Eso es así. Y no tiene por qué ser de forma voluntaria. De hecho, es bastante probable que no te gusten las pelis protagonizadas por Kevin Costner, pero el plagio involuntario funciona así.  Un día te levantas y se te ocurre la maravillosa y, en realidad, desafortunada idea de hacer una peli de acción post-apocalíptica donde los océanos han cubierto la Tierra. “¡A nadie se le ha ocurrido antes!”.

DEFCON 7. “Mola”

La cosa se complica. Estamos ante una de las expresiones más abstractas que el humano haya creado desde el origen de los tiempos. La clave está en la impersonalidad con que se manifiesta. El término “mola” no habla en primera persona. El sujeto no dice “me mola”. Simplemente dice “mola”. Y la supresión del “me” es una forma bastante elegante de echarle la culpa al resto de la humanidad.

DEFCON 6. “Dale un par de vueltas”/ “dale una vuelta”

Aquí conviene detenerse y analizar más en profundidad. Mucho cuidado. Esta frase en boca de alguien que no esté vinculado al mundo, sólo esconde una cosa: investigación previa. Y cuando alguien investiga para no admitir que tu guión da asco, malo. Muy malo. Porque es bastante posible que el nivel de asco sea de DEFCON 1.

DEFCON 5. “Promete…”

Pero detrás de esta inofensiva palabra… ¿Qué se oculta? Os lo diremos: UNA CONSPIRACIÓN. Meticulosamente articulada, seguramente tu madre haya tejido una intrincada tela de araña, una red de contactos familiares y amistosos, donde el único que no se entera de nada eres tú. Todo para que no te dé uno de esos estúpidos ataques adolescentes de tristeza. Todo para que… acabes trabajando en la frutería.

DEFCON 4. “Es un guión muy válido…”

Acompañado de temblores, sudores fríos, sensación de mareo y pronunciadas arcadas.

No añadiremos más.

DEFCON 3. “Tío, yo es que no sé leer guiones”

¿Sueles ponerte agresivo cuando te dicen cositas que no te gustan? ¿Agredes físicamente a tus amigos? ¿Tus conocidos temen tu reacción? Reflexiona.

DEFCON  2. “Sabes que te quiero ¿verdad?”

No sigas con esa conversación. Sonríe. Disimula. Finge que no ha leído el guión.  Finge que ese guión no existe. La otra persona también lo hará. Será vuestro secreto.

DEFCON 1.

- Mamá ¿Qué te ha parecido mi guión?

-¿Puedes sustituir a tu padre en la frutería este viernes?

Salvo que realmente sea necesario, la respuesta es NO. No cedas. Estamos contigo. El resto de guionistas noveles te queremos. Y te apoyamos. Pero por lo que más quieras no sustituyas a tu padre en la frutería este viernes. Se trata de una trampa. Se trata del único contrato indefinido que verás en mucho tiempo. Y cuando una madre dice las palabras “sustitución” y “temporal” en la misma frase, en realidad quiere decir “remplazar” y “siempre”.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 5

15 mayo, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Hace unas semanas comenzamos, y hoy continuamos, una serie de firmas invitadas muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

SEIS CLAVES PARA CUALQUIER ASPIRANTE A GUIONISTA

por Vicente Bendicho Cascant y Alberto Pérez Castaños

Como jóvenes aspirantes a guionista, tener un espacio para expresarnos en esta página web nos provoca una mezcla de placer y vértigo. No creemos que tengamos nada importante que aportar que esté al nivel de cualquiera de los colaboradores de Bloguionistas, pero como lo que sí tenemos es mucha ilusión y un teclado que, al parecer, funciona sin problemas, vamos a contaros algunas cosas que, a nuestro juicio de guionista en pañales –limpios por ahora–, son claves para empezar a preparar el equipaje del largo trayecto que nos espera.

 

1)    Exprime las clases: Si algo tiene el Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, aparte de una página web preciosa, es un profesorado excelente. Si un día Marca decidiera hacer un “once” ideal de guionistas españoles pasarían dos cosas: que generaría bastante confusión entre sus lectores habituales y que ese equipo estaría repleto de profesionales que pasan por las aulas de la UPSA. Sergio Barrejón, David Muñoz, Pablo Remón, Natxo López, Diego San José y David Bermejo son el equipo titular del Máster. Cristóbal Garrido, Adolfo Valor, Jorge Guerricaechevarría, Mateo Gil, Rodrigo Cortés y muchos más son otros de los guionistas que tendrás delante, dispuestos a compartir su infinita sabiduría contigo y responder todas tus preguntas, incluidas las más ridículas como, por ejemplo, “¿Qué tal es trabajar con Robert De Niro?”.

Por eso, el deber de un aspirante a guionista es exprimir este tipo de experiencias didácticas al máximo. Si de algo nos hemos dado cuenta nosotros es que, en cualquier momento, cualquiera de los profesores-guionistas puede compartir contigo y tus compañeros una frase realmente brillante y útil que te hará levantar lentamente la mirada de los apuntes, dándote ganas de decir en voz alta: “¡Eh, qué bueno! ¡Qué cierto eso que dices!”. Lógicamente no harás esto último porque quieres seguir pudiendo entrar a clase, pero éste tipo de cosas son las que demuestran cuánto puedes aprender de esos profesionales. Así que, ya sabes: abre las orejas y aprovecha el tiempo.

 

2)    Escribe algo todos los días: Hay una máxima que debes tatuarte en el antebrazo para no olvidarla jamás o bien escribirla en un post-it en caso de que te asusten las agujas: hay que escribir todos los días. Cada día que no escribas algo será un día perdido. Eso es así. Si no te gusta, ¿qué haces aquí, impostor? Si tienes un largometraje en desarrollo escribe mínimo una página al día, aunque sea mala, ya la reescribirás. Si no tienes ningún proyecto en marcha, créalo. No hace falta que sean exclusivamente guiones audiovisuales. ¿Qué tal esa idea tan buena para una obra de teatro que lleva rondándote varios meses por la cabeza? Escríbela. ¿Y por qué no pruebas en ese concurso de relatos que te ha comentado tu madre? Escríbelo. Y dona la mitad del premio a este blog si lo ganas.

Si coges el hábito de escribir todos los días tendrás muchísimo ganado porque, cuando te llegue la hora de hacerlo por obligación y dinero –de verdad, nos han dicho que eso existe– lo harás sin esfuerzo porque ya formará parte de tu rutina diaria. En algunas disciplinas deportivas a esto lo llaman “entrenamiento”, pero no nos gusta hablar de lo que desconocemos.

 

3)    Kill your darlings:

Ésta es una de esas frases mágicas que hemos comentado anteriormente y que podrás escuchar de la boca de algún ponente-profesor-guionista. Nosotros, concretamente, se la oímos a Juanma Romero, coguionista de Evelyn (Isabel de Ocampo, 2012), y creemos que no significa que para llegar a ser un buen guionista haya que perpetrar un crimen pasional. Aunque tampoco habla de lo contrario. Más bien se refiere a que a veces en el guión como en la vida hay que saber dejar marchar a lo amado en beneficio de la obra o el equilibrio cósmico­.

Un error típico de aspirante a guionista es, dejando a un lado la obsesión de dar consejos a otros aspirantes a guionistas, aferrarse a una idea que no funciona por el simple hecho de no sentirse capaz de remplazarla por otra mejor. En este aspecto, debes dejar atrás el miedo y lanzarte al vacío –no literalmente, a no ser que realmente carezcas de alternativas–. No tengas miedo a la flecha que está encima del “Enter”. Ser capaz de borrar te hará mucho mejor guionista. Así que ya sabes, tanto en la vida como en el guion: “Mata a tus cariñitos”.

 

4)    La teoría no lo es todo, pero ayuda:

Mucha gente reniega de la teoría de guión, pero no debemos olvidar que los teóricos suelen basar sus trabajos en la observación y el análisis. No es que Syd Field se levantara un día y dijera: “Voy a registrar el Paradigma” –bueno, en este caso sí que fue así–. En general, tanto él como Robert McKee o Antonio Sánchez-Escalonilla –que por cierto da una clase espectacular en el Máster que cursamos–, intentan dar unas claves para que te puedan servir como guía a la hora de escribir tus historias, y lo hacen de forma brillante. Considéralo el Faro de Alejandría, no el Código de Hammurabi.

Tener una base teórica es esencial. Otra cosa es que luego, sin pensar en ella, te puedas manejar en la escritura e incluso puedas romper las convenciones y obtener buenos resultados.

En definitiva, estudiar a Robert Mckee hasta el punto de que puedas corregirle en una charla sobre sus propios estudios no te convertirá en un guionista de éxito. Renegar de las miles de páginas escritas sobre teoría de guión tampoco te hará triunfar de por sí, por muy rebelde que seas. Lo ideal está en el midpoint.

 

5)    El bloqueo es natural, pero se puede combatir:

Un problema al que todos nos enfrentamos es la sensación de que no avanzas en la escritura: el bloqueo. Esta sensación suele degenerar en ansiedad que, a su vez, suele traducirse en la sensación de que no avanzas en la escritura, que produce más ansiedad y más sensación de que no avanzas en la escritura y produce más ansiedad y más sensación de que no av–. Una forma de evitar esto es tener un hobby, es decir, una actividad que te sirva de pasatiempo y te ayude a despejar la mente. Por ejemplo, a Woody Allen le funciona pegarse una ducha o salir a caminar. Lo del paseo nos parece una idea genial; si por casualidad llegáis a estar en Salamanca como nosotros probad a dar una vuelta por la ciudad, nos han dicho que de día es preciosa.

A nosotros, personalmente, como amantes de la velocidad y la adrenalina, nos funciona sentir el viento en la cara jugando al Mario Kart de la SNES. Busca tus propios métodos de evasión, no importa cual, el objetivo es poder alejarte de la escritura durante un corto período de tiempo para evitar desesperarte y querer subirte a una azotea con un rifle.

Pero no nos engañemos. Si existiese una cura infalible contra el bloqueo ya estaría patentada por algún laboratorio internacional, o por Syd Field. El truco quizá, por lo que hemos oído este año, es insistir y trabajar. Los días que no estés inspirado, transpira. Escribir, como dijo Pedro Sangro –el director del Máster– es un ejercicio de minería: los días que no estés para picar diamante, dinamita carbón. Es un consejo tan bueno que desde entonces siempre escribimos sentados sobre una caja de explosivos, por si acaso.

 

6)    Crea proyectos con tus compañeros:

Uno de los aspectos más enriquecedores de estudiar guion es que te juntas durante un curso con personas con inquietudes y gustos bastante similares a los tuyos. Aprovecha esto para crear proyectos con ellos. Puede ser que al principio te cueste por aquello de que los guionistas solemos ser gente muy introvertida e insegura, pero cuando a los cinco meses de curso te atrevas a empezar a hablar con ellos seguro os entrarán ganas de trabajar juntos y materializar montones de ideas. Ahora mismo los jóvenes lo tenemos más fácil que nunca para hacernos ver y oír gracias a Internet. Por eso mismo, la excusa de que “es que está la cosa muy mal”, aparte de ser un tópico que huele a rancio, no vale para escribir un corto o una webserie y ponerte a rodar.

Estas son algunas de las cosas que creemos que hemos aprendido este año en el Máster de Guion para Cine y Televisión de la UPSA y que creemos que son claves para cualquier aspirante a guionista. Podemos decir, sin duda, que éste ha sido un año bien aprovechado y desde aquí lo recomendamos a cualquier aspirante a guionista.

Muy probablemente estemos equivocados en muchos puntos y apreciaciones. Somos conscientes de que estamos al comienzo del camino y que todavía no entendemos nada, pero por lo menos creemos que estamos en el camino correcto. Si ser guionista –y vivir de ello– fuera como casarse y formar una familia, nosotros estaríamos aún tirándole de los pelos a nuestra futura mujer en el colegio. Quién sabe, tal vez después de este año lleguemos al Baile de Graduación y podamos darle el primer beso.

 


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 4

1 mayo, 2013

Nueva entrega de la serie de artículos escritos por los alumnos del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Reconocido como el mejor máster audiovisual de España, abrió hace poco el proceso de selección de alumnos para la edición 2013/2014. Varios de los autores habituales de este blog, como David Muñoz, Natxo López o Sergio Barrejón, se cuentan entre sus profesores.

PASIÓN, AMOR Y NUESTRA PROPIA MIERDA

por Carolina Blázquez Salinas, Marcos Fanjul Junquera y David Pérez Marín

Se respira paz, parece que el tiempo se para cuando uno cruza sus puertas y recorre la luz redentora de sus pasillos. Te sientes seguro, a salvo de todo el sin sentido que serpentea a sus anchas por nuestras calles. Todo es reconfortante en este lugar: las habitaciones huelen a flores, la sonrisa de las chicas, sus cuidados y comprensión, sus mimos y caricias…  No, no nos engañemos, es verdad que la luz inunda cada rincón de este edificio, pero hasta el último rayo de sol que se cuela por sus ventanas, sólo brilla artificiosamente en la oscuridad verdadera y fría que esconde cada una de sus paredes. Sí, todo está reluciente y limpio, amablemente perfumado, pero no hay lugar para el olor personal, para lo que nos aparta del número y nos hace ser quienes somos… Cuando uno es obligado a formar parte de esta comunidad, poco a poco, va perdiendo su esencia, sus inquietudes, su energía, su memoria, su vida. Si un asilo huele a algo, es a muerte. ¡Y que bien huele la muerte! Os contaremos la historia de Manuel y Ana, nuestros abuelos…

No, no es el momento de contar la historia de ese guión que aún camina con nosotros, pero como somos el tiempo que nos queda, no perderemos ni un segundo más y recordaremos nuestra experiencia reciente en el máster de guión de la UPSA, para hablaros de las metamorfosis que sufre y disfruta un guión y sus guionistas a lo largo del proceso creativo.

Primero, y antes que nada, desarrollamos tres historias (que obviaremos dado que aún queremos entrar en el mundillo y no que nos echen a patadas sabiendo esas primeras ideas). David Muñoz, encargado del Taller de Largometraje, tiró (sabiamente) dos a la basura y optó por la historia más dramática y quizás la más cercana a todos.

Aunque partimos de una premisa bastante realista, había un personaje que invitaba a convertir esa historia de amor, en una especie de thriller con asesino en serie en un asilo.  Así que nosotros, el Grupo 7 de alumnos del máster (“¡somos el Grupo 7!”), muy dados a dejar volar la imaginación, terminamos estrellándonos. David Muñoz y los compañeros de clase volvieron a ayudarnos a recuperar el norte. Eso sí, no tardaríamos en volar alto de nuevo, esta vez el viaje sería en globo aerostático, capitaneado por Sergio Barrejón, y una familia con sobrepeso, abuela voladora incluida… Sí, como una vez nos dijo Pablo Remón  (Taller de Escenas), éramos (y somos) el grupo al que se le iba la pinza.

En el Taller de Largometraje, tras el filón que vimos en ese thriller de la tercera edad, fuimos a clase con la certeza de que habíamos desarrollado una trama seria, oscura, cruda y violenta. David Muñoz, por otra parte, pensó que el tono de la historia sería el de una comedia (sin gracia) negra. Nosotros le dijimos que sí, claro, encantados de meter sangre, tiros, cadáveres y hasta un sueño premonitorio del protagonista, al más puro estilo Twin Peaks (habitación roja, Laura Palmer y enano bailando incluido).

Volvimos al Máster con una segunda sinopsis que rezumaba olor a muerte en cada página. Y nos parecía “la hostia”. Menos mal que a David Muñoz no. Así que, muy a nuestro pesar, y siguiendo las indicaciones de David, desechamos todo lo relacionado con los asesinatos y demás tramas locas. Desarrollamos una tercera sinopsis volviendo a arrancar con el motor de la historia original: el amor.

La historia se fue apoderando de nosotros, y con esa tercera sinopsis también convencimos a David Muñoz, y a una amiga suya, según nos dijo, a la que le gustó mucho cuando se la contó. Y por fin llegó el momento tan esperado: escribir el guión.

Nos implicamos con los personajes, con sus inquietudes, les dimos sentimientos, traumas, motivaciones, voz… y volcamos en ellos “nuestra propia mierda” (secreto y expresión aprendida en el Máster, claro). Ahí fue cuando, por fin, pareció que la historia tenía vida propia, nuestros personajes existían de verdad en un mundo paralelo. Todas las frustraciones que arrastrábamos durante los meses anteriores se desvanecían para convertirse en alegría esperanzadora. Hasta a David Muñoz parecía ilusionarle la vida de estos personajes tanto como a nosotros.

Y así es como unos aprendices a guionistas, sufren día a día la dureza de la vida en esta profesión. No, en serio, agota tomarse cuatro cafés, tres vinos y dos copas para conseguir liar a tus dos protagonistas de una manera mínimamente coherente.

La metamorfosis de la historia de nuestro guión queda muy clara, ¿y la nuestra? De momento, dormimos menos para trasnochar más. Comemos menos para beber más.  Salimos menos para escribir más… Aunque esto último es la gran mentira que nosotros mismos hemos escrito, pero una mentira muy útil porque ahí es donde realmente surgen las mejores ideas: en bares o en casa, con humo, café y buena música de fondo. Charlas informales que teníamos y tenemos durante horas, antes de ponernos con el guión, sobre amores y desamores, sobre miedos y deseos, sobre “nuestra propia mierda”.

Y claro que esperábamos que en un Máster de guión nos enseñaran la teoría para llegar a escribir una buena historia: saber estructurarla, delimitar los tres famosos actos, pelearte con el segundo… Crear tramas y pulsos, entender que es un punto de giro y grabarte a fuego las palabras conflicto y verosimilitud

Saber llegar al clímax, sin prisa, con juegos previos y peripecias… llegar tarde y salir pronto. Pero no buscábamos una sobredosis de teoría, sólo lo justo. Con la santísima trinidad: Field, McKee y Seger, más su poquito de Mamet y un buen trago de nuestro Antonio Sánchez-Escalonilla, ya teníamos el cupo casi cubierto. Lo que queríamos en realidad por encima de todo era lo que nos prometían: ‘Cómo ser guionista y no terminar en el fondo de una piscina’. De eso se trataba nuestra aventura. Y pronto nos dimos cuenta que el mejor método era el sello inconfundible de este Máster: enseñarte a bajar la guardia, bajándola ellos contigo. Compartir lo personal, lo que nos mueve y paraliza… volcar nuestras experiencias e inquietudes en nuestros personajes. Y es que para evitar ahogarte en una piscina tendrás que tragar agua mil veces.

Al final, lo que te pone en marcha en la vida y en el arte es la pasión y el amor, lo que se escapa de la teoría, los sentimientos que perduran en la memoria y sentimos una y otra vez. Aquello que nos contó Haneke en ‘Amour’:

 - ‘Me preguntó de dónde venía. “Del cine”, le dije.

 - ¿Y qué has visto?

 - Yo comencé a contarle la historia, y a medida que la contaba, la emoción volvía. Yo no quería llorar delante de ese muchacho, pero era imposible. Yo estaba allí, llorando, en el patio, y le conté el drama hasta el final… No recuerdo el título de la película, pero recuerdo los sentimientos. Yo tenía vergüenza de llorar, pero al contarle la historia, los sentimientos y las lágrimas volvían aún más fuerte que cuando estaba viendo la película’.

En este Máster, entre escritura y reescritura, nos han tirado muchas veces a la piscina… Y los sentimientos que hemos compartido en ese aprendizaje, no se olvidarán, porque esa piscina se ha convertido en playa, y el cloro en salitre… Salitre que llevaremos siempre pegado a la piel por mucho que nademos mar adentro.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 3

30 abril, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Hace un par de semanas comenzamos, y hoy continuamos, una serie de firmas invitadas muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

EL FUTURO EN MANOS DE JUAN PALOMO

por Sara Mateos y Diego Santamaría

Que la burbuja explotó es algo que sabemos de sobra. Que afectó a todos los niveles, incluido este sector, también. Ante tal tesitura, quienes nos dedicamos (o pretendemos dedicarnos) al ámbito audiovisual tenemos dos salidas: seguir quejándonos de la crisis y echar pestes de los de arriba o buscar alternativas que nos permitan rentabilizar y difundir nuestros proyectos sin depender de nadie. Quienes firmamos este artículo, estudiantes del Máster de Guion para Cine y Televisión de la Universidad Pontificia de Salamanca, nos decantamos por la segunda opción.

Sabíamos dónde nos metíamos antes de empezar el máster, pero la realidad acabó sobrepasándonos como testigos de las experiencias vividas por algunos de los ponentes. Quizá por nuestra inocencia, o tal vez por nuestra fe en que tarde o temprano saldremos de esta, seguimos adelante con ilusión y… ¡quién sabe! Lo que sí tenemos claro es que debemos contemplar la autogestión como la mejor fórmula posible para poder sacar adelante nuestro trabajo siendo dueños del mismo. Sin presiones, sin cambios forzados ni sorpresas desagradables. Es decir, a lo Juan Palomo: ‘yo me lo guiso, yo me lo como’.

La teoría es preciosa, pero la práctica es complicada y más aún teniendo en cuenta que se trata de un terreno desconocido y movedizo para principiantes. En España, la gran mayoría de las producciones se ven más sujetas a la publicidad (en el caso de las series de televisión) y a la explotación comercial que al verdadero arte de la escritura, un arte que nos mueve por dentro y por el que hemos dado sentido a nuestra vida (al menos como dedicación laboral).

Sin embargo, son muchas nuestras dudas en torno a este tema y más con la situación actual, donde los contenidos se encuentran sujetos a la audiencia. Pese a ser algo muy válido y realista (sin beneficios nada tiene sentido en el mundo del capital), soñamos con realizar algo diferente, porque el arte también supone conectar con el mundo en que vivimos y, por mucho que se nos intente alinear, no todos somos iguales a la hora de ponernos delante de un televisor o de una pantalla de cine. Si no se prueba algo distinto, si no se arriesga, nunca tendremos la posibilidad o la suerte de ver qué puede funcionar. Está bien sujetarse a lo que ya funciona, pero es una situación muy cómoda y triste como para aceptarla tan temprano. Algunas veces solo pedimos que se nos deje soñar…

MÁS “PRODUCTORES´´ = MÁS LIBERTAD

El crowdfunding se ha convertido, en los últimos años, en una herramienta indispensable para muchos creadores de cara a financiar sus proyectos. Su funcionamiento es simple, pero su efectividad es relativa: todo depende del prestigio del autor o autores y de su habilidad a la hora de captar donaciones (marketing online puro y duro).

 

NI UNA, NI DOS, NI TRES…

Tenemos claro que, en la era 2.0, la micro-cooperación es la opción más atractiva para obtener capital con el que impulsar y desarrollar nuestros trabajos. Pero no es la única, ya que existen otros métodos que deben solaparse para generar rentabilidad económica.

Los chicos de Malviviendo, la popular webserie centrada en las andanzas de un grupo de jóvenes en un barrio marginal de Sevilla, son el más claro ejemplo de cómo hacer bien las cosas. Sin apenas presupuesto, la serie fue alcanzando enormes cotas de popularidad gracias al boca a boca. Conscientes de su éxito, David Sainz y los suyos decidieron apostar por diferentes vías (además del crodwfunding) para aumentar el presupuesto de la serie, que ha conseguido hacerse un hueco en la industria televisiva gracias a Flaman (Canal Sur):

-       Búsqueda de patrocinadores: Su principal aliado es Canna, empresa dedicada a la distribución de medios de crecimiento y floración de cierta planta que produce mucha risa si te la fumas. Además, también contaron en su día con el apoyo de Ron Barceló, que patrocinó un episodio especial titulado Mortal Topic.

-       Merchandising: Gracias (en gran parte) a la venta de camisetas y los cómics de la serie (con dos números en el mercado), el proyecto ha logrado mantenerse y crecer paulatinamente.

-       Visionado de los estrenos, maratones y fiestas con los actores: Todo aquel que ha visto Malviviendo puede intuir que a sus protagonistas les va la marcha. Se nota, y ellos lo demuestran. ¿Cómo? Pues a través de un hábil proceso de relaciones públicas que les permite pasárselo bien, promocionar su producto y hacerlo viable en términos económicos.

Desde la mitad de la primera temporada, comenzaron a organizarse las denominadas ‘fiestas Malviviendo’ con la excusa de estrenar, antes de su emisión online, los diferentes episodios de la serie. Conjugar fiesta, música en directo, encuentros con los actores y promoción en un solo formato es una jugada maestra. No todo va a ser trabajo cuando buscamos dinero debajo de las piedras, también debemos dejar un hueco para la diversión, ¿no?

QUIEN QUIERE… ¿PUEDE?

Con ello, no queremos despreciar el resto de fórmulas ni el funcionamiento de la industria televisiva o cinematográfica actual, pero bien es cierto que existen otras alternativas que, siendo más o menos arriesgadas, pueden hacernos cumplir un sueño que sólo se puede probar una vez en esta ‘santa’ vida de guionistas. Ese sueño es ver cómo tu ‘bebé’ llega al espectador sano y salvo, tal y como tú lo pensaste en el momento de la concepción, y con los mayores respetos a la persona al que lo diriges. Hay demasiada oferta en el mundo actual como para que todo nos suene igual, pero también existen demandas exigentes que quizá no estén satisfechas. Seguramente nos tocará ‘caernos del guindo’, pero hasta entonces pensaremos que quien quiere puede.

Recuerda que ya está abierto el proceso de selección de alumnos del Master de Guión de Salamanca 2013/14. Pincha en el enlace para descargarte toda la información.


FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 2

12 abril, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ayer comenzamos, y hoy continuamos, una serie de “firmas invitadas” muy especiales: los alumnos del Master, “los guionistas del futuro”.

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FRASES TATUADAS EN EL ALMA DE UN ASPIRANTE A GUIONISTA

por el desubicado en España, teatrero, melodramático, e intimista Luis Jara. Amante de lo fantástico y de la ciencia ficción, incansable contador de historias.

 

1. Antonio Sánchez Escalonilla: “Entrar tarde, salir pronto”

El gurú del guión en España nos dio una master-class de 11 horas, dedicada a los fundamentos de la narración y las estrategias del guión cinematográfico. Y con él llegó la primera frase grabada a fuego en mi corazoncito de futuro guionista: “Entrar tarde, salir pronto”. Esta frase, que ha sido uno de los leitmotiv del master, es la clave de una buena escena, y es en lo que más fallo como guionista. En la reescritura hay que replantearse cuándo realmente empieza una escena y cuánto de superfluo tienen, por ejemplo, las presentaciones de personajes antes de que comience la acción. Entrar en harina pronto conecta enseguida con el espectador, precisamente porque esa falta de contexto pone en alerta sus mecanismos de comprensión.

De igual modo, salir pronto  abre un abanico de posibilidades emocionales y narrativas. No mostrar el final de una escena, además de dejarla en alto para enganchar con lo siguiente, es mucho mejor que mostrar la conclusión de una acción. Un final trágico elidido; una última reacción ante el peligro; cortar antes del irremisible ridículo de un personaje… Mostrar sólo las consecuencias, da mucho más juego. Y ya si haces una elipsis de la destrucción de una ciudad a lo Transformer 3 o los escamoteos de batallas de Juego de tronos en la primera temporada, encima ahorras en producción…

 

2. Pablo Remón: “La información que necesita un espectador es menos de la que pensamos”.

El espectador es capaz de reconstruir lo que no se muestra, por lo que las explicaciones obvias le aburren y pierde su conexión activa con lo que ve. El problema que yo veo es encontrar un punto de equilibrio. ¿Hasta qué punto quiere trabajar el espectador?

De todos modos, la consigna es: no des todo tan mascado, no infravalores la inteligencia del que ve una película.

 

3. Sergio Barrejón: “Escribe primero la columna de acción”.

Los diálogos son la base de un guión, al menos de largometraje. De hecho, como lector es mucho más agradecido leer las partes dialogadas que las columnas de acción. Pero ya daba con la clave Mateo Gil en su visita al master: “Soy un buen lector de guiones, porque no me salto las columnas de acción…”

Sergio Barrejón, como profesor del taller de cortometrajes, nos insistió en replantearnos la necesidad de los diálogos. ¿Hace falta que se hable tanto? ¿Podrías contar lo mismo sin que se dijeran frases vacías?  Y nos sugirió escribir primero la columna de acción, hacer un corto mudo, y a partir de ahí buscar redondearlo con diálogos imprescindibles para que se comprenda la historia.

Por supuesto, la tendencia general cuando estamos escribiendo y el texto queda corto, es alargar las conversaciones. ¿Para qué? Deberíamos empezar a imaginar más lo que se ve en una película, y no sólo lo que se dice. Después de todo, el cine nació sin voz.

 

4. David Muñoz: “El acto 2 es lo que se promete al espectador”.

Desde las primeras clases teóricas del master había ya un fantasma que revoloteaba sobre nosotros, ilusos aspirantes a contadores de historias: El acto 2 (Trueno). El gran escollo, la gran muralla que salvar por los guionistas. ¿Por qué? Porque la cabeza de un guionista no empieza a maquinar en base a un desarrollo gradual de la hora de en medio de una película, sino con la idea de un planteamiento o conflicto interesante que se quiere desarrollar o por un final climático con el que dejar a todos sorprendidos y que se pasen horas hablando de tu ingenio o sensibilidad.

Y entonces llegó David Muñoz el profesor del taller de largo, que coge tus sueños creativos y los zarandea hasta dejarlos hechos unos zorros, peaje necesario para llegar a ser guionista. Las clases de David Muñoz son un continuo aprender a base de tropezar. Estando atascados en el acto 2, David pronunció la frase de arriba y me hizo plantearme el tema de otra manera: El acto dos es por lo que paga la gente cuando va a ver tu película, es con lo que va a disfrutar.  ¿Podría un guionista empezar la casa por el tejado, y comenzar a diseñar una estructura para un segundo acto “que a él le gustaría ver en el cine” y a partir de ahí empezar a construir?

Quizás esto último es bastante extremo. De cualquier forma, ayuda bastante tomar el acto 2 como un disfrute, como un paseo creativo en el que demostrar el guionista que somos.

 

5. Enrique Urbizu: “No me imagino haciendo otra cosa”.

Por el master han pasado algunos de los guionistas más importantes de nuestro país. Para terminar este artículo me gustaría hacer referencia a una frase de uno de ellos, el director de No habrá paz para los malvados, y que me viene a la cabeza cada vez que me encuentro ante una crisis creativo-existencial, o cuando me pregunto si merece la pena ser guionista.

Pues eso, que no me imagino haciendo otra cosa.

 



FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL FUTURO / 1

11 abril, 2013

Varios de los autores habituales de este blog somos profesores del Master de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. Con este post, comenzamos una serie de “firmas invitadas” muy especiales: los alumnos del Master.

Con ustedes, los guionistas del futuro.

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FRASES TATUADAS EN EL ALMA DE UN ASPIRANTE A GUIONISTA

por Luis Jara y Alejandro Campos.

 

Atrás quedan ya cuatro duros meses de trabajo intenso en el Master de guión de ficción de la Universidad Pontificia de Salamanca. En las teclas de nuestros portátiles han caído gotas de café, ceniza de cigarrillo y alguna que otra lágrima. Queremos compartir con vosotros algunas sentencias recogidas en el master que nos han marcado y que tenemos muy presentes a la hora de sentarnos a escribir…

“ No, no, eso no lo escribas…”

“Ale, llevamos una hora para escribir este párrafo.”

“Lo de la ceniza y las lágrimas, no. No seas melodramático”

“…”

“¿Qué te pasa, Luis?”

“Mira, Ale, lo mejor es que cada uno escriba sus frases, porque es que no hay manera de ponernos de acuerdo”

“Vale, bien, empiezo yo y no me interrumpas…”

“¿Y si te presento yo, y tú me presentas a mí luego?”

“Cuidadito con lo que escribes”.

FRASES DE ALEJANDRO CAMPOS ESPAÑA:

Sevillano y trianero, amante del flamenco y de Almodóvar. El género en el que más a gusto se siente como guionista es en la comedia costumbrista, disparatada y con toques  de humor negro; y sobre todo, eso sí, en el melodrama. Esta ha sido su elección.


1. Alberto Marini: “Bayona emplea unas premisas muy potentes en sus películas: madre busca a su hijo en El orfanato; y madre/padre busca a sus hijos en Lo imposible”.

Sin premisa no hay película y mucho menos si esta no es lo suficientemente potente como para arrastrar a los personajes a la aventura de solucionar los conflictos que se le presentan.

¿Hay acaso un conflicto más potente que el hecho de que una madre busque a su hijo desaparecido, o viceversa? Las historias con esta premisa se repetirán una y otra vez, lo importante es el cómo se cuenta más que lo que se cuenta. Este supuesto, que trata la unidad de la familia, funciona porque debajo de la premisa se esconden muchos sentimientos con los que cualquier espectador se sentirá identificado, pues todos tenemos o hemos tenido una madre o un padre, o hijos a los que queremos con locura.

2. Natxo López: “El vestuario da comedia”.

El vestuario resulta fundamental en la comedia. Es un elemento visual que no sólo sirve para caracterizar al personaje, sino que además da mucha fuerza dramática a la historia que se quiera contar, y más aun si se trata de hacernos reír.

Ejemplos de ello hay muchos: quizás los más conocidos son Tony Curtis y Jack Lemmon vestidos de mujeres durante todo el metraje de Con faldas a y lo loco; Dustin Hoffman en Tootsie; Robin William en la Señora Doubfire; los enormes pendientes de cafetera que llevaba María Barranco en Mujeres al borde de un ataque de nervios; el inamovible e inalterable peinado de Marcia Cross en la serie Mujeres desesperadas; o el disfraz de tigre que llevaba Roberto Álamo en La piel que habito.

¿Es tarea del guionista o del director decidir la ropa o complementos que deben llevar los personajes en las historias? Tratándose de comedia estoy convencido que deben ser los guionistas los que deben dejar marcado esta decisión, siempre y cuando aporten una mayor caracterización a los personajes, esté al servicio de la historia, y den una mayor fuerza visual. Recordemos que la comedia suele prestarse a la inclusión de una paleta de colores mucho más estridente que a primera vista puede impresionar y marcar un ritmo dentro de este género.

3. Pablo Remón: “En la comedia los personajes se toman su papel muy en serio. Nos resulta ridículo eso que a los personajes les parece vital”.

Natxo López, coordinador del taller de escenas, dijo también algo muy parecido: Los monólogos funcionan muy bien en la comedia cuando lo que cuenta el personaje le importa mucho”.

Esto que el personaje puede contar o no, a modo de monólogo, visto con una cierta distancia por parte del espectador es lo que nos hace reír. Pues vemos lo patético que resulta aquello en lo que el personaje cree con total convicción.

Generalmente, estos monólogos vienen acompañados de sinceridad y desnudez psicológica por parte del personaje. Es aquí donde los conocemos mejor, pues descubrimos sus errores, sus torpezas, su ignorancia o sus debilidades. Y es esto justamente -lo que los hace vulnerables- lo que los hace tronchantes, a la vez que nos permite identificarnos con ellos.

En ocasiones esa vulnerabilidad puede ser reconocida por el personaje, y en otras no, pero en ambos casos, colabora a que nos riamos y sintamos empatía hacia ellos.

Llegados a este punto, me pregunto: ¿cuáles son los límites entre el humor blanco y el humor negro?

El humor negro quizá se fundamente en la mayor distancia que adopta el espectador frente al personaje y aquello que le ocurre.

Bajo mi punto de vita, puede coincidir también con que el personaje adopte por sí mismo una mayor distancia frente a los conflictos que se le presentan.

Estos personajes me parecen más inteligentes, pues son capaces de identificar y reconocer con madurez y crudeza aquello que les ocurre y reírse de sí mismos.

Esto no quiere decir que el espectador no se sienta identificado en alguno de los defectos o debilidades por parte del personaje.

Ejemplo de ello podría ser la película Carmina o revienta, donde el personaje de Carmina es capaz de distanciarse de lo todo lo que le sucede, se ríe de sí misma, y busca soluciones poco ortodoxas que nos hacen reír y que nos colocan en una posición como espectador mucho más distante. Quizás aquí nos sintamos unidos al personaje de ella, a pesar de todos sus defectos, por el mero hecho de ser una luchadora.

(Continuará)



FIRMAS INVITADAS: NOVELIZACIÓN DE GUIONES

3 abril, 2013

Por Carlos García Miranda.

La novelización es la adaptación a formato de novela tradicional escrita de una historia desarrollada originalmente en otro medio: película, serie de televisión, serial radiofónico, videojuego… También es un trabajo que a veces hacemos los guionistas y que, por lo visto, tiene mala fama. Buscando sobre el tema por la red encontré esto:

Por lo general, estas novelizaciones son encargadas a negros profesionales con el suficiente oficio, pero sin el talento necesario como para hacer una novela u obra lo bastante interesante en el plano literario.

Bueno, pues no sé si soy un profesional con oficio y sin talento, pero he hecho bastantes novelizaciones. De El internado publicaron más de dieciséis libros basados en la serie, de los cuales escribí una buena parte. Además, hace unos meses trabajé escribiendo la novela basada en la primera temporada de Luna, el misterio de Calenda. El libro al final no verá la luz porque se ha complicado el tema por fechas (no porque yo lo hiciera mal, eh), pero el caso es que tanto ese como los de El internado los escribí encantado de la vida y lleno de orgullo. Pero por lo visto no debería sentirme así y no lo digo sólo por lo que pone en esa web. No hace mucho me encontré con una profesora de la universidad en la que estudié y echamos un rato charlando de cómo nos va la vida. Le conté en lo que andaba metido y también lo de que escribí la novelización de Luna. Se alegró por mí, aunque también me dijo: “Te va bien porque se nota que tienes tragaderas y haces cualquier cosa. Como lo del libro de Luna”. Al escuchar eso sonreí ortopédicamente, claro. Luego lo hablé con más gente, muchos compañeros, y por lo que me dijeron empecé a pensar que lo de escribir novelizaciones pues igual no era algo tan molón como yo pensaba. La cosa se me confirmó del todo hace unas semanas cuando, en el Master de Guión de la Carlos III, impartí una clase sobre novelización de guiones. Los estudiantes me escucharon el rollo y hasta hicimos juntos una práctica en la que cambiamos a formato literario una secuencia. Al terminar me dijeron que les había gustado la experiencia, pero que eso de novelizar no lo veían de mucha utilidad. En concreto dijeron que ya era bastante duro escribir ideas de otro (para una serie de la tele, por ejemplo) como para encima hacer la novela… Total, que toda esta suma de opiniones definitivamente me ha llevado a pensar que lo de la novelización se considera sólo una fuente de ingresos mercernaria; escribir a toda leche para que luego encima ni pongan tu nombre en la portada (normalmente va en páginas interiores). Aunque también es verdad que para ser algo tan despreciable se lleva haciendo toda la vida, eh. En concreto desde los años veinte, cuando las encargaban los estudios como una forma de que los espectadores pudieran revivir sus películas favoritas una vez abandonada la sala. Es cierto que ahora ya no se hacen muchas de películas, pero los libros basados en videojuegos o series de televisión han tomado el relevo en el mercado. Y no todas las hacen negros; hay grandes escritores detrás de muchas de ellas, algunos de los cuales se han dedicado casi en exclusiva a ese trabajo. Uno de los más conocidos es Alan Dean Foster, que se cascó todos los libros de Alien, Star Trek y La guerra de las galaxias. Abyss fue trasladada al papel por Orson Scott Card, el de El juego de Ender. Aunque la que verdaderamente se considera una obra literaria con todo lo que eso significa fue la que escribió Arthur C Clarke de 2001: una odisea en el espacio al mismo tiempo que Kubrick rodó la película. Hay muchas otras que las hicieron escritores desconocidos, entre los que me incluyo, pero no creo que sea justo que nos traten de negros sin talento. A pesar de lo que muchos piensan, el trabajo de ingeniería inversa que es novelizar no resulta nada fácil. Primero porque para sacar de una película o un capítulo de televisión las páginas suficientes de un libro hay que ampliar la historia (a menos que quieras describir hasta el estampado de las cortinas que salen en el plano). Además, para escribir una novela, esté basada en lo que sea, hay que desarrollar el discurso indirecto y ese no es nada fácil de manejar cuando estás acostumbrado a escribir en imágenes. Para mí una novelización, si está bien hecha, es una oportunidad de desarrollar la voz de los personajes y un espacio en el que explicar cosas que en la pantalla quizás no tuvieron su hueco; no se puede olvidar que el presupuesto en una novela es ilimitado. Además, desde mi experiencia, recomiendo fervientemente novelizar si eres guionista (y te gusta, claro) porque se aprende muchísimo.

La primera novela de Carlos García Miranda.

La primera novela de Carlos García Miranda.

Siempre digo que El internado me lo hice dos veces: la serie de televisión y los libros. Por aquel entonces casi acababa de empezar a currar como guionista y de pronto me encontré metido en el marrón (porque yo así lo quise, eh) de tener poco más de un mes y medio para escribir cada libro; eran pequeños, de sesenta páginas, pero se sudaba la gota gorda con ellos. Al mismo tiempo trabajaba con mis compañeros en los guiones de la serie y descubrí que cuantos más libros hacía, mejor me quedaban las secuencias. Y es que para escribir una novelización tienes que desestructurar antes el guión, comprender cómo se hizo porque sólo así eres capaz de traducirlo al lenguaje literario; al final terminas por aprender a hacer las cosas en las dos direcciones. También me sirvió para que en otro mundo profesional, el de los libros, me conocieran. Aquellas novelas de El internado las publicó la editorial Planeta y después de la experiencia me dieron la oportunidad de escribir una que no estuviera basada en ninguna serie. Esta vez con mi nombre en la portada. Se llama ENLAZADOS, es una distopía juvenil, y llegará mañana a las librerías.


FIRMAS INVITADAS: DECÁLOGO DEL ORGULLO GUIONÍSTICO

28 marzo, 2013

Daniel Corpas Hansen (Copenhague, 1976), es guionista de TV (“Yo soy Bea”, “Lo que me contaron los muertos”, “SuperCharly”) y escritor (“El acontecimiento literario del año”). También ha escrito diversas piezas teatrales para Microteatro por dinero, así como branded contents para marcas como Toshiba. Ahora participa en el proyecto de narrativa transmedia ShotWords.

DECÁLOGO DEL ORGULLO GUIONÍSTICO

1. La película, en realidad, la hace el guionista.

2. Al ser por lo general buena gente, el guionista procura que el punto 1 no sea demasiado obvio, con vistas a no herir los egos del director y el productor.

3. El guión es esa cosa sobre la que todo el mundo tiene una opinión y casi nadie una idea.

4. Escribir un guión está “chupao”, cualquiera puede hacerlo. Prueba de ello es que en el gremio tenemos colegas tan ilustres como Paul Auster o Anita Obregón.

5. El guión es la forma de escritura más perfecta jamás inventada por el hombre, pues ha eliminado todo lo que no es estrictamente esencial e indispensable.

6. Dostoievski se hubiese cortado un testículo por poder narrar el arco de transformación de Walter White.

7. Si sales del cine diciendo que la fotografía era preciosa o que el actor estaba estupendo, es que la película era una mierda.

8. David Simon dijo aquello de “Fuck the average spectator” y no sólo no le echan sino que en la HBO le tratan como a un dios.

9. Esto no es una crisis estructural del sector: es que nos obligan a escribir cosas que ya nadie quiere ver.

10. Algún día no muy lejano podremos colocarle una almohada en la cara a la señora de Mota del Cuervo y apretar todos juntos hasta que deje de joder.


FIRMAS INVITADAS: LA PERIPECIA Y EL TEMA

21 marzo, 2013

Manuel Ríos es Director, Productor y Guionista de cine y televisión. Y tuitero.

En la Biblia ya tenían muy claro cómo contar historias

Canal + está haciendo cuatro documentales analizando la ficción española. Es una iniciativa muy interesante, más de ochenta entrevistas a actores, creadores y guionistas de series de televisión. Algo similar a “America en primetime” pero con nuestros éxitos y fracasos. Una de las cuestiones que plantean es qué pensamos los escritores del concepto de autoría. Ven que hay cierta polémica, que es un asunto que nos interesa a todos y que genera mucho debate. Al acabar la entrevista, me dijeron que yo también había respondido de manera vehemente. Voy a tratar de plasmar en papel mi reflexión a raíz de esa conversación.

En BocaBoca recibimos muchos proyectos de series y siempre les preguntamos lo mismo: ¿de qué va? Cuando nos contestan, la mayoría de las veces les replicamos: Eso es lo que sucede, la peripecia, ¿pero de qué va tu historia, qué me quieres contar con todo esto? (¿Cuál es tu posición como autor?).

Llegado este punto, necesito que nos pongamos de acuerdo en: qué significa tema y qué peripecia.

Peripecia: En el diccionario de sinónimos pone “andanza”. Me encanta el término. Es lo que va ocurriendo en la historia, las acciones de los protagonistas, lo que sucede. Lo que habitualmente recoge la sinopsis. Los hechos.

Tema: “el ¿de qué va?”. Lo que el autor quiere transmitir con ese guión. Hay gente que lo llama subtrama, tesis… Gonzalo Toledano y Nuria Verde apuntan en su libro Cómo crear una serie de televisión que Sensación de vivir va de la competitividad, Friends del miedo a madurar o Cheers del final de la familia tradicional y de su sustitución por los amigos y el bar. “El tema de una serie como Los Soprano no es, exclusivamente, contar las peripecias de un grupo de mafiosos…”[1]. Señalan que es el poder. Mujeres desesperadas trata, en realidad, de la verdad y la mentira, de las apariencias y del engaño. Yo añadiría que no basta con que trate del poder o de las apariencias. Además, debe contener una visión personal.

Linda Seger escribe que “la trama principal conduce la acción y las secundarias, al tema. Algunos (autores) dicen que la subtrama es aquello de lo que una historia trata realmente”[2]. Me suena mejor la palabra tema porque subtrama resulta confuso ya que puede haber varias subtramas y no todas tratar el “tema”.

En las series españolas, prima la acción, los hechos, y a veces en difícil encontrar un tema claro. Parte de la culpa es de los “malditos” setenta minutos. Vivimos tan angustiados porque ocurran cosas para mantener entretenido al espectador tanto tiempo que nos despreocupamos de la tesis, de intentar contar algo de fondo. Nos puede el que pasen muchas cosas. No escaletamos desde el personaje ni desde la tesis sino desde la acción. Necesitamos protagonistas “amplios”, que nos permitan una gran variedad de tramas, que un día puedan ser más valientes y otro menos, porque no hay manera de mantener una trama semanal de tantos minutos. Los personajes y el concepto de autoría se resienten.

En la Biblia lo tenían muy claro, y mira que han pasado años. Me refiero a la Biblia, Biblia, la de los evangelios y eso. No a nuestras biblias. Hoy estamos tan alejados del lenguaje simbólico de esa época que ni los cristianos entienden lo que se escribió. Y nosotros no somos capaces de aprender de esos relatos cómo se debe escribir. Si han obtenido tanto éxito, algo tendrán, digo yo. Los evangelistas dominaban la separación entre peripecia (acción) y tema o tesis de fondo (lo que querían transmitir).

Peripecia: Jesús camina sobre las aguas. Está muy bien, mola, es original, llama la atención, es un buen relato, funciona. Me interesa esa trama.

Tema: Jesús domina el mal, representado, en esa época, por las aguas.

Peripecia: La multiplicación de los panes y los peces.

Tema: Si compartimos hay para todos.

Peripecia: en la muerte de Jesús, se rasga el velo del templo. Históricamente está demostrado que la destrucción del templo no sucedió ese año. ¿Y porqué nos lo cuentan así los evangelistas? ¿No sabían Historia? ¿Cuál es el tema?, ¿qué nos quisieron comunicar?: un desafío hacia los sumos sacerdotes de su tiempo. Estos, controlaban la relación con Dios a través de sacrificios que sólo ellos podían llevar a cabo y por los que cobraban sumas cuantiosas (por eso la expulsión de los mercaderes del templo). Ese es el verdadero sentido de la muerte de Jesús. El poder de hablar con Dios lo tenían los sacerdotes y Jesús reivindicaba que también era posible para la gente sencilla, que cualquiera podía rezar al Padre. Y eso se representó con la ruptura del velo del templo, que guardaba una zona sagrada donde estaba Dios, y a la que sólo podían acceder unos pocos privilegiados. Así es mucho más interesante la historia, ¿verdad? Gana profundidad. Perdón por ponerme tan bíblico pero, estos días, con la elección del Papa estamos todos muy influidos. Lo que está claro, es que la historia les funcionaba muy bien en dos niveles:

1. Acción: relato del poder destructor de Dios y la peripecia de los efectos especiales del templo demolido. Impactante.

2. El tema de fondo, la relación personal con Dios sin intermediarios. (Esta es la parte polémica, el verdadero escándalo de su tiempo). Por cierto, una cuestión que sigue siendo tan actual como entonces.

Ser autor no consiste en hacer una serie de romanos, o de judíos y templos que se caen, o de un colegio, o de un barco escuela, o de una cárcel en una plataforma petrolífera, o de un periódico, o de una escalera de vecinos. Consiste en qué cuentas en ese entorno. Aquí no hay quién viva habla de la ruindad del ser humano. Compañeros de segundas oportunidades. ¿Podríamos decir que Con el culo al aire va de “juntos podemos”? Hace unos días, en este mismo blog, Javier Olivares ponía un par de ejemplos que vienen al caso:

“Full Monty, ¿cuenta la historia de unos aprendices de striptease (peripecia) o la  desolación de la crisis económica y la destrucción social y familiar que conlleva dicha crisis?” (tema).

“Call the Midwife parece una serie de época, amable y emocional, sin más. No lo es. Hablar del inicio del servicio de sanidad público y universal inglés en unos momentos en los que todo se privatiza (siguiendo el estilo Thatcher) no me parece nada casual. Se habla de solidaridad entre desfavorecidos. De la lucha por salir de la ignorancia y la pobreza. Pronto, esta serie parecerá que nos habla de nosotros mismos”.

Las cadenas te piden un de qué va atractivo. El tema les suele dar da igual. Si está bien escrito, no les molesta. Ahí es donde tú demuestras que eres autor, que tienes algo que decir, que tienes una opinión sobre la libertad, el trabajo en equipo, el poder, la relación de pareja, una visión de la familia, de las relaciones personales, de la capacidad de sufrimiento, de la realidad de la mujer, de la superación personal, de la crisis… Y la cadena no se va a meter mientras la peripecia sea entretenida y comercial. Si te piden una comedia y entregas Cheers (la original), a los directivos no le va a parecer mal que hables de la desintegración de la familia siempre y cuando los chistes sean brillantes.

Y esa es nuestra labor. Ahí está nuestro concepto de autor, lo que queremos transmitir. Ese es el reto: ¿tenemos de verdad algo que contar? O sólo peripecias.


[1] TOLEDANO Gonzalo y VERDE Nuria. Cómo crear una serie de televisión. Ed T&B Editores. 2007

[2] SEGER, Linda. Cómo convertir un buen guion en un guion excelente. Ed Rialp. 1991


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