FLASHBACK: EL TEST DEL BESTSELLER

22 octubre, 2011

por Ángela Armero

Hace muchos años leí un libro llamado “Cómo escribir un bestseller”, de Albert Zuckerman, representante de escritores de éxito global como Ken Follett. Supongo que él no sabría escribirlo con sus manitas pero que sí tenía capacidad para observar las características de los super éxitos concebidos por algunos de sus clientes.

Y sí, lo leí porque casi todo guionista alberga la fantasía de convertirse en novelista, pegar un pelotazo y ser millonario y vivir recluido en algún paraíso terrenal, siguiendo el ejemplo de Dan Brown, Arturo Pérez Reverte (cuya valentía para decir siempre lo que se le pasa por las narices en mi opinión tiene mucho que ver con la fortuna que -con justicia- ha amasado con sus libros) o Carlos Ruiz Zafón, del que se dice que es guionista pero en imdb no tiene créditos (miento; tiene créditos como “Himself”.) Escribir tus obras, a tu aire, desayunando zumos de frutas tropicales que no sabes ni cómo se llaman, mientras te pasas el año con un bronceado perfecto y alguien, ahí abajo en la ciudad se pelea a muerte por conseguirte los mejores contratos.

Sí, no seáis mentirosillos, todos lo hemos pensado alguna vez. Esta es la variante materialista (me acuso) y luego está la variante intelectual, en la que no te compras una isla en el Pacífico pero te ganas el respeto literario y personal porque escribes novelas y no televisión o cine, que en teoría tiene más lustre pero que es más vilipendiado popularmente por la “opinión pública”.

La variante intelectual tiene varias pegas. Al igual que los bestsellers, requiere originalidad, trabajo duro,  disciplina, pero también un estilo personal  y muchísimo talento.  (Con esto no digo que escribir un bestseller sea más sencillo, sino que muchas veces éxito en ventas y calidad no van de la mano).

Y luego hay otra pega que se da de tortas con el sueño del pelotazo: las novelas están muy mal pagadas. En una editorial independiente, un guionista medio cobraría la mitad de su sueldo mensual por escribir una novela. Y no conozco a muchas personas que escriban una al mes. Por eso es imposible vivir exclusivamente de la literatura, si no se es un titán de las ventas como los que he mencionado arriba. Similarmente, me comentan que cada día es más complicado vivir de escribir solo para el cine.

Y por supuesto hay una pega más grande que todas las anteriores: que escribir guiones y escribir novelas son habilidades diferentes. Pero hablar de las diferencias entre uno y otro género corresponde a otro día y a otra persona, porque yo he venido a hablar de las preguntas de Zuckerman (y además no sabría responder).
Para no aburriros con un resumen del libro, me limitaré a consignar las preguntas que hace su autor para determinar si tu material, libro o novela, tiene posibilidades de pegar un pelotazo literario o fílmico. Y no es ninguna tontería. Pensad que algunos bombazos cinematográficos (Parque Jurásico, Alatriste, El Código Da Vinci) empezaron como bestsellers.

PREGUNTAS DE ALBERT ZUCKERMAN

1. ¿Lo que está en juego es algo “monumental”?

2. ¿Tengo personajes “más grandes que la vida”, capaces de hacer cosas extraordinarias, como Escarlata O’Hara o Don Corleone?

3. ¿Se puede sintetizar el impulso de mi novela en una pregunta dramática sencilla pero fuerte?

4. ¿El conflicto está articulado con algún “high concept” (según el autor “premisa radical y un poco extravagante”)?

5. ¿El espectador tendrá alguna implicación emocional con algún personaje?

6. ¿Se desarrolla en un ambiente insólito o excitante?

Hagamosle el “test” a la serie “24“, a ver si lo supera.

1. La paz mundial, las vidas de millones de personas, la vida del Presidente de EEUU, según temporada, como la lubina.

2. Jack Bauer es muy grande y desde luego muy capaz de hacer cosas muy asombrosas.

3. ¿Logrará Jack salvar el mundo? (A partir de la segunda temporada añádase la coletilla “Otra vez”?

4. Hay un high concept clarísimo: la narración en tiempo real.

5. Jack es en varios momentos marido, amante, viudo, vive cómo su hija está en peligro, las novias le duran solo un día, también pasa por una adicción a la heroína, le acusan injustamente, le inoculan un virus mortal, se lo llevan los chinos en un barco, matan a amigos suyos, por su trabajo ha de renunciar a su vida personal y a veces a su identidad… Como para no empatizar con él en algún momento.

6. Sí, ambientes cercanos al poder militar y político o al terrorismo internacional, entornos normalmente vedados al común de los mortales, donde los secretos, las traiciones y las conspiraciones están a la orden del día.

“24” no surge de una novela, sino de las mentes de los guionistas Joel Surnow y Robert Cochran y lleva años cosechando un éxito planetario. Ya va por la octava temporada, que creo que es la última. En mi opinión, cumple todos los requisitos de Zuckerman. No creo que nadie deba tomarse muy en serio el test, salvo quien realmente desee escribir un bestseller mundial; pero sí creo que esas preguntas dan una orientación sobre aspectos fundamentales que pueden ayudar a mejorar un guión con vocación comercial: incluir un high concept, manejar una premisa clara y potente, tener un protagonista con el que sea fácil empatizar, estar emplazado en un entorno fuera de lo común. Por ejemplo, estas cuatro condiciones las reune una de las pelis españolas más exitosas de los últimos tiempos: CELDA 211.

Espero que las preguntas de Zuckerman os sirvan de algo; si es para escribir un bestseller, por favor acordaos de quién os las sopló.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 8 de abril de 2011)


EL TEST DEL BESTSELLER

8 abril, 2011

por Ángela Armero

Hace muchos años leí un libro llamado “Cómo escribir un bestseller”, de Albert Zuckerman, representante de escritores de éxito global como Ken Follett. Supongo que él no sabría escribirlo con sus manitas pero que sí tenía capacidad para observar las características de los super éxitos concebidos por algunos de sus clientes.

Y sí, lo leí porque casi todo guionista alberga la fantasía de convertirse en novelista, pegar un pelotazo y ser millonario y vivir recluido en algún paraíso terrenal, siguiendo el ejemplo de Dan Brown, Arturo Pérez Reverte (cuya valentía para decir siempre lo que se le pasa por las narices en mi opinión tiene mucho que ver con la fortuna que -con justicia- ha amasado con sus libros) o Carlos Ruiz Zafón, del que se dice que es guionista pero en imdb no tiene créditos (miento; tiene créditos como “Himself”.) Escribir tus obras, a tu aire, desayunando zumos de frutas tropicales que no sabes ni cómo se llaman, mientras te pasas el año con un bronceado perfecto y alguien, ahí abajo en la ciudad se pelea a muerte por conseguirte los mejores contratos.

Sí, no seáis mentirosillos, todos lo hemos pensado alguna vez. Esta es la variante materialista (me acuso) y luego está la variante intelectual, en la que no te compras una isla en el Pacífico pero te ganas el respeto literario y personal porque escribes novelas y no televisión o cine, que en teoría tiene más lustre pero que es más vilipendiado popularmente por la “opinión pública”.

La variante intelectual tiene varias pegas. Al igual que los bestsellers, requiere originalidad, trabajo duro,  disciplina, pero también un estilo personal  y muchísimo talento.  (Con esto no digo que escribir un bestseller sea más sencillo, sino que muchas veces éxito en ventas y calidad no van de la mano).

Y luego hay otra pega que se da de tortas con el sueño del pelotazo: las novelas están muy mal pagadas. En una editorial independiente, un guionista medio cobraría la mitad de su sueldo mensual por escribir una novela. Y no conozco a muchas personas que escriban una al mes. Por eso es imposible vivir exclusivamente de la literatura, si no se es un titán de las ventas como los que he mencionado arriba. Similarmente, me comentan que cada día es más complicado vivir de escribir solo para el cine.

Y por supuesto hay una pega más grande que todas las anteriores: que escribir guiones y escribir novelas son habilidades diferentes. Pero hablar de las diferencias entre uno y otro género corresponde a otro día y a otra persona, porque yo he venido a hablar de las preguntas de Zuckerman (y además no sabría responder).
Para no aburriros con un resumen del libro, me limitaré a consignar las preguntas que hace su autor para determinar si tu material, libro o novela, tiene posibilidades de pegar un pelotazo literario o fílmico. Y no es ninguna tontería. Pensad que algunos bombazos cinematográficos (Parque Jurásico, Alatriste, El Código Da Vinci) empezaron como bestsellers.

PREGUNTAS DE ALBERT ZUCKERMAN

1. ¿Lo que está en juego es algo “monumental”?

2. ¿Tengo personajes “más grandes que la vida”, capaces de hacer cosas extraordinarias, como Escarlata O’Hara o Don Corleone?

3. ¿Se puede sintetizar el impulso de mi novela en una pregunta dramática sencilla pero fuerte?

4. ¿El conflicto está articulado con algún “high concept” (según el autor “premisa radical y un poco extravagante”)?

5. ¿El espectador tendrá alguna implicación emocional con algún personaje?

6. ¿Se desarrolla en un ambiente insólito o excitante?

Hagamosle el “test” a la serie “24“, a ver si lo supera.

1. La paz mundial, las vidas de millones de personas, la vida del Presidente de EEUU, según temporada, como la lubina.

2. Jack Bauer es muy grande y desde luego muy capaz de hacer cosas muy asombrosas.

3. ¿Logrará Jack salvar el mundo? (A partir de la segunda temporada añádase la coletilla “Otra vez”?

4. Hay un high concept clarísimo: la narración en tiempo real.

5. Jack es en varios momentos marido, amante, viudo, vive cómo su hija está en peligro, las novias le duran solo un día, también pasa por una adicción a la heroína, le acusan injustamente, le inoculan un virus mortal, se lo llevan los chinos en un barco, matan a amigos suyos, por su trabajo ha de renunciar a su vida personal y a veces a su identidad… Como para no empatizar con él en algún momento.

6. Sí, ambientes cercanos al poder militar y político o al terrorismo internacional, entornos normalmente vedados al común de los mortales, donde los secretos, las traiciones y las conspiraciones están a la orden del día.

“24” no surge de una novela, sino de las mentes de los guionistas Joel Surnow y Robert Cochran y lleva años cosechando un éxito planetario. Ya va por la octava temporada, que creo que es la última. En mi opinión, cumple todos los requisitos de Zuckerman. No creo que nadie deba tomarse muy en serio el test, salvo quien realmente desee escribir un bestseller mundial; pero sí creo que esas preguntas dan una orientación sobre aspectos fundamentales que pueden ayudar a mejorar un guión con vocación comercial: incluir un high concept, manejar una premisa clara y potente, tener un protagonista con el que sea fácil empatizar, estar emplazado en un entorno fuera de lo común. Por ejemplo, estas cuatro condiciones las reune una de las pelis españolas más exitosas de los últimos tiempos: CELDA 211.

Espero que las preguntas de Zuckerman os sirvan de algo; si es para escribir un bestseller, por favor acordaos de quién os las sopló.


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