EL FIN DEL MUNDO YA FUE

17 agosto, 2010

por Pianista en un Burdel.

Orwell era un ingenuo. Nostradamus llegó tarde a todo. El Apocalipsis, una mariconada. El fin del mundo ya pasó. Y no ha sido para tanto. Todo tiene la misma apariencia que antes. Como en Matrix, pero sin el “como”.

Por ejemplo: la democracia. La democracia, tras el fin del mundo, consiste en que el pueblo efectivamente elige a quien le gobierna. Pero no en las urnas, sino en las cajas de los supermercados. El resultado es la misma puta mierda que cuando decidíamos en las urnas: la idea más mediocre siempre es la que gana.

Un ejemplo: el Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA). Negociaciones secretas entre la Comisión Europea, Gobiernos de grandes países y representantes de las mayores empresas del mundo para arreglar las legislaciones mundiales a medida de lo que necesitan los multimillonarios. Dado que la lucha contra el P2P choca una y otra vez con las leyes de los países democráticos, las grandes empresas han decidido cambiar esas leyes y pasar por encima de los derechos fundamentales que hagan falta con tal de proteger (o eso creen ellos) sus productos.

Sin ir más lejos, una de las cláusulas del tratado ACTA prevé que los proveedores de Internet estén obligados a proporcionar los datos personales de cualquier usuario que parezca sospechoso de piratería… a los ojos de esas empresas. No hacen falta pruebas, no hace falta denuncia ni prodicimiento judicial. Basta que una empresa se lo solicite a otra. Intervención del Estado: cero.

Eso es lo que los miembros de la Comisión Europea, probablemente los mismos lumbreras que consiguieron que meter una botella de agua en un avión parezca un acto de terrorista, están preparando para nosotros. Hay algo más de información sobre ACTA en el periódico Diagonal y en algunas entradas de la Asociación de Perroflautas Internautas. Pero les resumo el asunto: los eurodiputados tienen hasta el 9 de septiembre para firmar la Declaración 12/2010 de rechazo al tratado ACTA. Ha habido varias prórrogas ya, así que todo indica que es la última oportunidad que tenemos de librarnos de Matrix… de momento. Porque volverán a la carga, qué duda cabe.

Pues eso: es el momento de ponerse en contacto con “nuestros” eurodiputados y pedirles que firmen la Declaración de rechazo cuanto antes. Ya hay en Internet iniciativas para facilitar el envío de emails sobre ACTA, y también hay disponible una lista de los eurodiputados firmantes y no-firmantes de la Declaración contra ACTA, con sus emails y teléfonos de contacto. Ojo, que no todos los españoles que no firman son del PP. El socialista Raimon Obiols, por ejemplo, aún no ha firmado.

Pueden usar como modelo la carta que proponen dos links más arriba, o escribir la suya propia. Puede que lo más efectivo sea tirar de Skype y llamar por teléfono para preguntar amablemente qué opinan del asunto, si han leído la Declaración 12/2010 y si les parece bien que la Comisión Europea negocie en completo secreto un paquete de medidas para favorecer a empresas privadas a costa de nuestros derechos. Derechos que, se supone, ellos defienden a razón de 7.000 euros al mes más dietas. No recuerdo cuántas firmas faltan para tumbar las negociaciones del tratado ACTA, pero son realmente pocas. Tan pocas que no es utópico en absoluto ponerse a contactar con los eurodiputados y recordarles el asunto. Los pobres no pueden estar en todo, compréndanlo.

La otra opción es dejar que todo se vaya al carajo cuanto antes y luego ya veremos. Lo que viene haciendo la izquierda cada vez que hay elecciones, vamos. Total, cuando nos libremos de ésta, nos darán por culo Google y Verizon. O sea, que aunque lográsemos parar el tratado ACTA, sería un triunfo pírrico, a lo Jed Bartlet.

Take the red pill, Neo


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