TODO TIENE UN PRECIO

7 junio, 2012

por Carlos López

Tardé en prestarle atención y cuando por fin lo hice tampoco llegué a ser adicto. Pero sí soy de los que echarán de menos al doctor Gregory House, que hace menos de un mes terminaba su serie después de ocho temporadas. Ocho años han dado para mucho. Para capítulos memorables y para otros de puro formulismo. Y sobre todo, para que el personaje quede inscrito en la historia de la televisión.

Un protagonista que, dejando a un lado la referencia holmesiana, es un mal bicho. Borde, incorrecto y mentiroso, sin una gota de sensibilidad. Pero en cuya brillantez confiamos porque, al final, es el que apaga el incendio. Y quien nos muestra, aunque no quiera, que tiene el corazón herido.

Hugh Laurie, ese gran actor que también es novelista y cantante, reconoce que nada más leer su perfil se dio cuenta de que el personaje no se hacía querer. Y sin embargo, él mismo se enamoró desde el primer minuto.

Laurie lo cuenta maravillosamente, más o menos así: “En los dramas televisivos hay una tendencia a pintar los personajes de un solo color, por eso el héroe es infinitamente heroico. Bien, House no es así. Está en el bando de los ángeles, pero él no es un ángel. Realmente no sábe cómo acertar, esa es parte de su verdad y de su encanto, porque así somos los seres humanos.”

Y luego añade: “Todos los actos heroicos requieren un coste, de otro modo no serían heroicos. Tiene que haber un dragón, tiene que haber un riesgo, tiene que haber dolor. Hay que pagar un precio.”

Ese es el asunto. Todo tiene un precio.

LOS HÉROES CHUNGOS

Es un fragmento del cuarto y último episodio del jugoso documental America in Primetime, en el que actores y creadores de las mejores series estadounidenses destripan la sustancia de su trabajo. En esta última entrega hablan de esa evolución de los héroes televisivos, desde los arrojados salvadores de antaño, limpios y repeinados, que casi ni sudaban, de integridad a toda prueba, entregados a su causa con generosidad sin límite… a estos protagonistas de hoy, malencarados, torcidos, miserables y hasta paranoicos. ¿Qué ha pasado en estos años? ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Nos hemos cansado de amar el bien? Sencillamente, digo yo, no nos lo creemos, el bien pintado de blanco ya no nos resulta interesante. No queremos ver cómo el elegido rescata a la princesa, queremos ver a uno que se pelea consigo mismo. Esa es su categoría de héroe. Ya no importa tanto que gane o pierda, importa cómo juega.

Un forense que también es un asesino justiciero. Un publicitario mujeriego con identidad falsa. Un profesor de química que en su doble vida es un narcotraficante. Dexter, el Draper de Mad Men, el Walter White de Breaking bad. ¿Tienen algo en común? Claro. Ninguno es un modelo a seguir. Los tres, igual que House, engañan, fingen, no muestran compasión, sólo siguen su propio código, no se fían de nadie y nadie debería fiarse de ellos. Pero todos son conscientes de sus miserias y las purgan a la vista.

Igual que el héroe clásico, se enfrentan a un dragón, sí. Pero esta vez el dragón lo llevan dentro.

Disculpad, una vez más, el tono de academia nocturna de guión. Tanto aforismo y tanta paradoja para contar algo simple y evidente: hoy nos gustan los héroes chungos.

¿Evidente? Pues aquí aún andamos lejos. En la ficción española, siempre temerosa de molestar, que quiere contentar a todos, sentar a la familia completa en el sofá y no escandalizar a nadie, el cliché sigue siendo el mismo de hace cuarenta años: los héroes son guapos, sanos y generosos. Se enamoran con dulzura y actúan con nobleza. Hablan de frente y jamás golpean los primeros. Según los que mandan, que son los que se juegan el dinero, esto es lo que gusta al público. Y punto. Cualquier otra cosa suena a peligroso experimento, a autoría incorregible, a veneno puro.

Pero la visión de este documental no me hizo pensar sólo sobre cuestiones de guión…

¿PANADERÍAS PÚBLICAS?

America in Primetime está producido y emitido por una cadena pública. Sí, hasta en los Estados Unidos hay una cadena pública (PBS, financiada, hasta donde yo sé, con donaciones). He disfrutado viéndolo, pero no he podido evitar una terrible sensación de desamparo. Aquí vamos a vender a precio de saldo las cadenas autonómicas y la nacional se está desvaneciendo cada día que pasa. Parece que nadie lo lamenta, no merecerán un responso, ni una simple despedida. Nos quedaremos sin ellas con esa actitud de estúpida resignacion que nos inculcan desde arriba, hay que conformarse, qué remedio, ya nos gustaría, qué le vamos a hacer, hemos gastado mucho, mejor quitar esto que camas de hospital… Bueno, camas de hospital también van a quitar, no es que vendiendo las televisiones salvemos la sanidad, no son vasos comunicantes, no es tan sencillo. Pero bueno, nadie se va a quejar porque se desmonte y se desguace la televisión: total, como dijo el ministro, si es para pasar el rato.

Es verdad. Si lo piensas dos veces, la tele es inútil, superficial, ociosa. No vale para nada. Igual que la ópera, el teatro, la novela, la música o el Museo del Prado. No pretendo compararlos, pero todos son para pasar el rato. Tarde o temprano, a este paso, todos acabarán en la hoguera. Por la misma razón: qué le vamos a hacer.

Me diréis que exagero. Ojalá.

Me diréis que defiendo lo mío. Sí, es verdad. Es lo que conozco, y nuestros puestos de trabajo son tan honrados como cualquier otro. El sector audiovisual es el que más ha sufrido el aumento del paro después del de la construcción. Se está desintegrando. Muchos profesionales de primera categoría llevan más de un año sin trabajar. Como en los demás sectores, me diréis. Exacto. ¿Y nosotros tenemos que callarnos, volatilizarnos sin derecho a queja, de verdad os habéis creído que todos somos vagos, derrochones y sin seso? Creedme, la mayoría no defiende privilegios que nunca tuvieron, ahora mismo la mayoría solamente reclama su derecho a ganarse el pan.

Me diréis que el modelo actual de televisiones no es viable. Vale. Y ya se están encargando de que cada vez lo sea menos. Por lo pronto, los políticos han malgastado nuestro dinero para que las televisiones les sirvan de instrumento y de altavoz. Exprimidas hasta dejarlas sin credibilidad ninguna. Y lo mismo que ha sucedido con varias autonómicas está a punto de pasar con TVE: a base de recortar, quedará convertida en algo tan cochambroso que resultará carísima aunque fuera la más barata de Europa. Cuando ya no le guste a nadie, de puro esquelética y casi bochornosa, entonces no habrá más remedio que venderla. Sí, otra vez el qué-le-vamos-a-hacer. Se desharán de ella con una oferta de mercadillo y, pese a todos los malos augurios, alguien habrá que la compre, alguien que al día siguiente exigirá un trato de favor para reflotarla. Ayudas, exenciones, facilidades, manga ancha. Y todos los canales serán privados, refundidos en dos o tres manos nada más.

Habremos perdido algo nuestro. De todos.

Me diréis que no podemos defender algo que no es rentable. Y yo digo, desde la más atrevida de las buenas intenciones, que un servicio público no puede regirse por criterios de rentabilidad. Precisamente por eso requieren de ayuda pública. Necesitamos líneas de tren aunque sean deficitarias, centros de salud en los barrios donde vive poca gente, carreteras que lleguen hasta el último pueblo, conservatorios en los distritos del sur. Y también necesitamos una televisión pública digna. Alguien tiene que hacer programas que las demás cadenas nunca van a hacer. Programas como America in Primetime sólo los producirá una televisión pública. Y también series que empujen la industria, documentales rigurosos, debates honestos, productos nacionales en la primera línea del escaparate. Una cadena que se distinga de las demás en un simple zapping.

Y si solo hay dinero para un canal de tres de la tarde a once de la noche, eso será mejor que nada.

En un debate político reciente, la presidenta de la Comunidad de Madrid rebatió las críticas de la oposición con una pregunta: “Si no existen panaderías públicas, ¿por qué van a existir televisiones públicas?”. Lo más extraño es que quien dijera esto lleve tantos años al frente de lo público, administrando además una cadena pública de televisión. Y ahora nos enteramos de que no le parecía bien su existencia. Claro, que este debate habría sido bien diferente si se realiza un mes después; entonces quizá el silogismo habría sido: “Si no existen panaderías públicas, ¿por qué van a existir bancos públicos?”.

Supongo que me caerán piedras –aquí mismo, en unos minutos– por defender unas televisiones cuya muerte por inanición hay muchos esperando. No defiendo las televisiones actuales, ni su gestión ni su programación. Defiendo la necesidad de una televisión pública. Y en cualquier caso, aborrezco la resignada pasividad con la que, en este asunto como en tantos otros, nos dejamos arrastrar al desagüe.

Si queremos conseguir algo habrá que correr riesgos, sufrir, enfrentarse a la llamarada del dragón. Saldremos chamuscados, sí, ya sabes, todo tiene un precio. Pero si dejamos que nos arrebaten un servicio público, habremos pagado un precio demasiado alto.


LAS NOVEDADES USA 2011/12

25 mayo, 2011

Por Chico Santamano.

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ACTUALIZACIÓN: Cuando me enteré de que la Mtv iba a hacer una adaptación televisiva del CLASICAZO ochentero “Teen Wolf” salté de alegría. Al ver el trailer no encuentro ni rastro de la peli original. Cero comedia, cero california, cero basket, cero buen rollo… 100% CREPÚSCULO.

DICTAMEN: Por favor, que un lobo me muerda…  ¡Y me mate!

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Los upfronts ya están aquí. Este año la tele americana parece haber superado al fin que la “Edad de Oro” ya pasó.

Adiós, “24″. Adiós, “The Shield”. Adiós, “The Sopranos”. Adiós, “Sexo en NY”. Adiós, “Friends”. Adiós, clásicos… Borrón y cuenta nueva. Afortunadamente, se han propuesto dejar de intentar una y otra vez dar con el nuevo LOST (o al menos no de una manera descarada).

Me he empapado bien la lista de novedades y con sólo echar un vistazo podemos decir que para 2011/12 tenemos dos tendencias claras clarísimas: por un lado “masiva presencia de protagonistas femeninas” y por otro “realidades paralelas”. Esto es lo que se llevará después de verano en nuestras carpetas de descargas, amigos.

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Antes de echar un ojo a los trailers más destacados, quiero que vean uno en concreto… Si alguien se atreve a decir que en España hacemos MIERDA, que le dé al play a esta promo. ¡HORROR!

DICTAMEN: ¿Cuándo dio Alfonso del Real el salto a Hollywood y por qué nadie había dicho nada?
DICTAMEN II: ¡Esas cejas del negro! ¿Quién diría que se iba a convertir en travesti?

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Como les decía, la series protagonizadas por mujeres vienen pegando MUY fuerte. La pesada creadora de “Anatomía de Grey”, Shonda Rhimes nos trae otro de sus pesados productos. ¿Médicos macizos? Esta vez, NO. Ahora nos encontramos ante una especie de “24” femenina trufada con “El ala oeste” y cierto halo de chichinabismo.


DICTAMEN: No cuentes conmigo, Shonda. 

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La moda “Mad Men” nos trae azafatas en esta espectacular recreación de los años 60 en la compañía aérea “PAN AM”. ¿¡Cuánto habrá costado este piloto!?

DICTAMEN: No, en serio… ¿Cuánto ha costado?

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…y chicas sexys vestidas de conejitas enamoradas de un Don Drapper de palo que da bastante pereza (todo sea dicho).


DICTAMEN: Lo dicho… Bastante pereza. 

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Por supuesto, este año también tenemos chicas cantantes. Glee abrió la veda. Spielberg (que produce) no ha querido quedarse atrás… A lo “Flashdance”, pero cantando.

DICTAMEN: Ojo… podría convertirse en un guilty pleasure. 

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Y ya estaban tardando. El remake de “Los ángeles de Charlie” al fin vio la luz. Nuevos aires para la franquicia. ¿Se acuerdan de Nikita? Pues esto lo mismo, pero multiplicado por tres.

DICTAMEN: ¿Qué necesidad había de esto? 

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Otra chica. Esta se va a vivir con tres tíos. Les advierto que ella, Zooey Deschanel, es mi novia actual y no pienso consentir crítica alguna. Este es el tráiler más divertido, entrañable e increíble que se haya visto nunca.

DICTAMEN: Este trailer me hace sentir muy bisexual (como mínimo). 

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Y esta chica se va a vivir con su abuela y descubre que su grupo de amigas son unas brujas. Es decir, “Gossip Girl”, pero con poderes y sin limusinas…

DICTAMEN: ¿No tuvieron suficiente con Jóvenes y Brujas?

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Y otra pedorra más que descubre la sutil diferencia entre el mundo de la realidad y el de los cuentos. Dicen ha sido creada por los guionistas de Lost. Otros malvados aseguran que la han creado los guionistas de los PEORES capítulos de Lost.

DICTAMEN: El concepto “Grandes Relatos Telecinco” llevado al máximo. 

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Y seguimos jugando con la realidad y el mundo de los cuentos. Esta vez ¡SORPRESA! protagonizada por un tío y con el sello de dos de los guionistas de Buffy y Angel. Los Grimm son tipos que pueden ver la maldad de los cuentos en nuestro mundo y el prota es uno de ellos. Esta reconozco que me pone un poco…

DICTAMEN: El rollo trama episódica a lo “Supernatural” me echa para atrás… pero… ñe… Lo mismo cae.

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Más realidades paralelas. Un policía, con un aire a “Warlock, el hechicero”, tiene un accidente de coche con su mujer en el que muere su hijo. Al día siguiente, cuando despierta, es su mujer la que murió en el accidente y su hijo está vivo. ¿Cómo se puede convertir esta premisa en una serie? Ni idea oiga.

DICTAMEN: Tanta intensidad…  para que me acabéis haciendo un Fringe. No, ¿eh?

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Steven Spielberg no sólo hace chorradicas como Smash o Indi IV. También nos trae esta serie mastodóntica poblada de dinosaurios, que recuerda bastante a AVATAR y que me hace temer un desarrollo a lo Seaquest. Esperemos que no se parezca a ninguna de las dos.

DICTAMEN: La espero con el volumen bien alto y una bolsa de pipas saladas.

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Y J.J. Abrams no podía faltar. El Spielberg de la tele nos trae dos series a falta de una. Si echan de menos Lost, 4400 o The Event, puede que “Alcatraz” sea una buena metadona

DICTAMEN: Mierda… soy esclavo de este tío. Hay que verla.

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…y si les apetece ver una versión larga de la saga Bourne, el bueno de J.J. se ha unido a Jonathan Nolan para regalarnos esto (que arranca MUY “Collateral”)…

DICTAMEN: Mierda… soy esclavo de este tío. Hay que verla…
DICTAMEN II:  Aunque el drama-queen de Caviezel y el rollo falsosesudo-todoloverbalizo de Nolan me echan un poco para atrás.

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Y en un año tan dominado por las mujeres, no podía faltar una comedia en la que tres hombres reclaman su sitio en el mundo. Algo así como “Todos los hombres sois iguales”, pero a lo Apatow e incluso con cierta gracia.

DICTAMEN: ¿Dónde están las comedias este año? Me la juego con esta, peroooo…

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Y otra de tíos reclamando su sitio. Esta vez, el actor calvo con más pelo del mundo se enfrenta a la paternidad del Siglo XXI.

DICTAMEN: ¿Demasiado noventas, no?

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HBO se la juega a reparto de relumbrón… Dustin Hoffman y Nick Nolte en LUCK. Los que la han visto (en el último párrafo entenderán de qué hablo) dicen que es pelín lentorra, pero ¿quién puede tener prisa cuando escucha hablar a Hoffman en V.O.?

DICTAMEN: A Asesino en serie seguro que le gusta.

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Y en el terreno de animación, FOX (la cadena más facha, pero con dibujos más irreverentes) apuesta por dos novedades. La adaptación de la peli indie más sobrevalorada de la historia: Napoleon Dynamite…

DICTAMEN: Lo mismo tiene algo más de ritmo que la peli original. Es más… lo mismo tiene ritmo.

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…y esta que parece algo así como un biopic del Señor Galindo (el de “Crónicas Marcianas”) dibujado por Jordi Lavanda.

DICTAMEN: Casi seguro que no la veré, pero el prota tiene un potencial gigante.

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Y la semana que viene… Bah.. No se lo van a creer, pero en Bloguionistas tenemos un infiltrado AHORA MISMO en los screenings de L.A… Si no saben lo que es eso, es algo así como el mercadillo donde ejecutivos de las cadenas de todo el mundo van a ver en primicia mundial todas estas series para comprarlas para sus parrillas. Crónica trufada de fotos sobre cómo es ese mundillo. Lo nunca visto… la semana que viene en Bloguionistas.

No se lo pierdan. ¡Lo mismo es interesante!


LOS GUAPOS

5 mayo, 2010

Por Chico Santamano.

Hoy no quiero escribir sobre escribir. No me apetece. Hoy quiero escribir sobre actores. Hoy quiero pedirle a nuestro Señor que está en los cielos una generación de intérpretes guapos y guapas que sepan tirar sus frases. Con eso me conformo.

Lloramos viendo las pelis y series americanas, pensando en qué maravilla de guiones, directores y producciones, pero no nos damos cuenta del poderoso magnetismo que tienen esas caras perfectas. Esos cuerpos esculpidos durante horas en gimnasios. Esos labios hipnóticos. Esos bíceps mortales que envidias y temes. Esas tetas que desafían a la gravedad y son capaces de destruir cámaras acorazadas en Las Vegas.

Rebelémonos de una vez por todas contra la tiranía del actor secundario español venido a más.

¿Cómo es posible que Fernando Tejero fuera la estrella infantil de “Gominolas”?  ¿No existía un Jon Hamm (Mad Men) patrio que pudiera interpretar con solvencia a Pepe Carvalho, que lo tuvo que hacer Juanjo Puigcorbé!!?  ¿A quién se le ocurrió que Javier Cámara podría ser el abogado superfucker de “LEX” o el cocinero gay del que se enamora al instante un futbolista buenorro en “Fuera de carta”? ¿Cómo es posible que Lola Dueñas fuera la tía buena ingenua de esa misma peli? ¿Por qué hubo que traerse a Viggo Mortensen para Alatriste? ¿Era Javier Gutiérrez el héroe de acción perfecto para “Santos”? ¿Por qué cuando pensamos en el perfecto galán español sólo nos viene a la cabeza Arturo Fernández?

Y llegados a este punto… MÁS PREGUNTAS. ¿Será cosa de nuestro ADN? ¿Está la belleza física ‘made in la Península Ibérica’ reñida con el talento interpretativo? Quiero creer que no. Vale que a Eduardo Noriega le hemos dado muchas oportunidades y nos ha salido rana, pero si al fin hemos conseguido que nuestras series tengan una luz más cuidada y nuestras películas carteles con un diseño gráfico potable, puede ser que un mundo de guapos y guapas sea posible.

En los comments ustedes me hablarán de Elsa Pataky y Mario Casas como ejemplos frustrados de combinación de belleza y talento, pero yo me lanzo al vacío y hago una apuesta por unos cuantos nombres.

Digo sí a Quim Guitérrez, a William Miller, a Claudia Molina (no confundir con Olivia), a Aroa Gimeno, a los dos Miguel Ángel… Miguel Ángel Silvestre, gran esperanza blanca del cine de acción y Miguel Ángel Muñoz, que le pasa como a Terelu, que cae mal, pero son tremendamente resolutivos. Digo sí también a María Castro, a Marina Salas, a Octavi Pujades, a Cristina Brondo y a Ana Ruiz.

En definitiva, llámenme nazi, pero al césar lo que es del césar. Los guapos, por favor, protagonistas. Y a los menos agraciados les ponemos como secundarios roba planos. Al fin y al cabo, no inventamos nada. Hollywood se ha cimentado sobre esos pilares.


PD1: Aviso para los yankis. Ojito con Adrien Brody, que le estáis dando demasiados papeles como héroe de acción. No la caguemos a estas alturas.

PD2: Aviso para los culosfinos. Ya sé que hay grandes excepciones de actores “no agraciados físicamente” que han hecho grandes protagonistas… ¡que ya os estoy viendo venir haciendo contralistas con Bogart y Matthau en cabeza!

PD3: Los italianos lo tienen clarísimo. Ya han hecho más de cuatro millones de espectadores con esto.


EL EPISODIO QUE VA ANTES DEL SEGUNDO

14 abril, 2010

Por Chico Santamano.

En los últimos meses he estado escribiendo en una serie. Las otras veces en las que había currado para la tele llegué con el proyecto en marcha y habiéndome librado del marrón de arrancar y meterle mano a ese temido primer episodio. Pero esta vez, me incorporé al principio de los principios y por lo tanto no pude escapar de ese trance.

Todo el mundo es consciente de la importancia de tener un piloto potente; los productores, la cadena, el reparto, tu prima Angustias… Todos te cargan sobre la espalda la responsabilidad de que ese primer episodio debe de ser acojonante. Tiene que hacerte reír, llorar, estremecerte y dejarte con “ganas de más” (las tres palabras más oídas durante esos meses de sufrimiento). Tienes que conseguir que todo el mundo se enamore de los personajes. Ojo, de sus encantadores protagonistas, pero de los antipáticos también. Tienes que fijar total y absolutamente el tono. Tienes que hacerle al espectador la promesa firme de que si le han gustado las tramas del primer episodio, con las del segundo va a flipar. En definitiva, presentar, vender y convencer en un solo capítulo. Ahí es nada.

Advertencia. Si llegados a este tercer párrafo, algún lector del blog espera que explique cómo escribir el piloto perfecto, lo lleva claro. Este es un post de desahogo absoluto, un grito en la oscuridad. No tiene NADA de didáctico. Eso sí, ruego que si alguien conoce las claves, las cuente en los comments a la voz de YA.

Continúo. Cuando estás embarcado en esa difícil misión, los jefes (como es lógico) no entienden de excusas. Tal y como están las cosas, todos sabemos que el primer episodio puede suponer debut y despedida en la parrilla. Pero esas excusas que a todos nos vienen a la cabeza no son menos ciertas. Repasamos unas cuantas…

LA EXCUSA DE LA PRESENTACIÓN

Generalmente, los pilotos suelen ir lastrados por un exceso (en ocasiones) necesario de información. De  la pericia de los guionistas y la confianza de los productores depende que esa información sea salpicada de manera natural y que no obstruya demasiado las tramas. Como todo el mundo sabe, la ONU ha reconocido a España como uno de los países donde peores primeros episodios se han perpetrado. Cosas como echar mano de una voz en off que nunca más volverá a aparecer (¿Se acuerdan del arranque de “Compañeros”?) o el exceso de expresiones antinaturales como “hermanito” o “eres mi tía divorciada preferida” ayudan a contar las cosas, pero… qué mal, ¿no?

Hay que grabarse a fuego que si tenemos más de media docena de personajes fijos no hay por qué presentarlos exhaustivamente a todos. En la segunda temporada de “Mad Men” aún seguíamos conociendo a alguno de sus secundarios.

LA EXCUSA DE “NO ES FÁCIL ELEGIR TRAMAS”

Los productores te dicen “queremos tramas tan divertidas como las del capítulo 9”, pero no se dan cuenta de que las del capítulo 9 funcionan, no porque sean mucho mejores, sino porque ya hay un conocimiento previo de los personajes. ¿Nos haría la misma gracia si aquella trama de “Friends” en la que Ross recuperaba su teclado eléctrico hubiera sido la primera? Nos habría parecido un pobre patán sin dos dedos de frente. Y nada más lejos… (si no tenemos en cuenta el poco tino a la hora elegir a sus múltiples esposas, claro).

LA EXCUSA DE
“EL PRIMER EPISODIO SIEMPRE ES EL PEOR”

Puedes gritar a tus jefes: “¡El primer episodio siempre es el peor! No puedo hacerlo mejor”, pero ellos no querrán asumir esa verdad relativa.

Recuperando el ejemplo de “Friends”… ¿Han visto recientemente su piloto? Hay una presentación estupenda de personajes, pero todo lo demás es bastante demencial. ¡Ese momento “mirando por la ventana” de Ross y Rachel! Viendo ahora ese capítulo, cuesta creer que, episodio tras episodio, se convertiría en la sitcom más popular, recordada y plagiada año tras año.

El insulso piloto de “Cómo conocí a vuestra madre” no hace justicia al prodigio narrativo en el que se convertiría la serie con el tiempo. Por no hablar de todas aquellas series que arrancan de verdad al quinto o sexto episodio. ¿Cuántas veces nos hemos sorprendido diciéndole a un colega “el principio es un poco bluf, pero luego te va a flipar”?

También está el caso contrario. Primeros capítulos hinchados a base de apabullantes promesas. En algunos casos, el globo se acaba desinflando como “Flashforward” o “V” y en otros siguen arrastrando masas seis temporadas después como “Lost”.

¿Es esta excusa un “mal de muchos consuelo de tontos”? Vamos… No les quepa la menor duda.

Así que, si a los factores antes expuestos, le sumas la prisa de la cadena por tener el piloto en sus manos y a un equipo de guionistas menos rodado, todo se hace mucho mucho MUCHO más complicado.

Moraleja: la próxima vez que veamos un primer episodio seamos más condescendientes. Todo es mejorable hasta que el capítulo dos demuestre lo contrario.


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