LA CULPA DE TODO LA TIENE EL CINE ESPAÑOL

13 mayo, 2010

por Pianista en un Burdel.

Antes de entrar en materia, una rápida y peligrosa lección de psicología de barra de bar, con textos de la Wikipedia:

NEUROSIS.- Trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica que se caracteriza por la presencia de un nivel elevado de angustia y una hipertrofia disruptiva de los mecanismos compensadores de la misma. El sujeto desarrolla conductas repetitivas y en muchos casos inadaptativas para disminuir el nivel de estrés (…) Para protegerse de la angustia, recurre a mecanismos de defensa como la represión, la proyección, la negación, la intelectualización y el desplazamiento, entre otros.

PROYECCIÓN.- Mecanismo de defensa a través del cual el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás, sentimientos, impulsos o pensamientos propios, que le resultan inaceptables o que le generan negación. Consiste en proyectar cualidades, deseos o sentimientos que producen ansiedad fuera de sí mismo, dirigiéndolos hacia algo o alguien a quien se los atribuyen totalmente.

DESPLAZAMIENTO.- Mecanismo de defensa inconsciente en que la mente redirige algunas emociones de un objeto y/o representación psíquica (por ejemplo, en los sueños) que se percibe como peligroso o inaceptable a uno aceptable. Por ejemplo: un empleado puede desquitarse con su esposa cuando regresa del trabajo después de haber sido humillado por su jefe. El mecanismo inconsciente del desplazamiento se usa para eludir la angustia y puede llegar a nivel social y político, desplazando la agresión hacia gente con poco poder político (chivos expiatorios).

Veamos algunos ejemplos de estos mecanismos de defensa contra la angustia: una persona que vive en una calle con mucho tráfico, puede desarrollar un odio desmedido contra los vehículos de motor, y aplicarlo en terrenos poco realistas. Así, en lugar de montar una asociación para pedir que hagan su calle peatonal (o simplemente cambiarse de piso), esta persona monta una asociación para pedir que no aparezcan coches en las películas, ya que las películas transmiten ideas, y esas ideas se reflejan en la sociedad, y cuantos más coches aparezcan en las películas… Etc.

¿Una locura? SEGÚN PARA QUIÉN.

Hace un par de semanas, Cátedra publicó el libro “Cine y género en España”, coordinado por la socióloga Fátima Arranz. Veamos la sinopsis:

Vivimos en sociedades que han proclamado desde hace tiempo, además del derecho a la igualdad entre mujeres y hombres, su compromiso para que este derecho sea real y efectivo; sin embargo, en pleno siglo XXI, todavía se siguen observando discursos y prácticas sociales que ponen sin pudor en entredicho este principio igualitarista, base de toda democracia. De manera genérica, el campo de la cinematografía española es uno de esos casos. Sus indicadores sociales muestran resistencias al reconocimiento de la equidad de género.

Proyección y desplazamiento. ¿Lo ven? Como el problema de la discriminación de género es muy complicado, proyectaremos la culpa sobre un objeto manejable, fácilmente vilipendiable, como el cine español. Ésa es la clave: el cine español se resiste a reconocer la igualdad de género.

Ya saben, el cine español: ese ente unitario y homogéneo, que actúa de manera coordinada como “práctica social”. Isaki Lacuesta y Nacho García Velilla. Alejandro Amenábar y Javier Rebollo. Nacho Vigalondo y Julio Medem. Todos ahí, haciendo piña, resistiendo cual aldea gala contra la equidad de género.

Goya a Mejor Película. Dos Goyas para Isabel Coixet y uno para Esther García.

El pasado día 3 de mayo, el diario Público hablaba de la presentación de este libro. El artículo de Sara Brito al respecto ofrece datos tan reveladores como los siguientes:

  • El 79,3% de las películas dirigidas por hombres tiene como protagonista a un hombre.
  • El 69,2% de las películas dirigidas por mujeres tiene como protagonista a una mujer.

Absolutamente sorprendente, ¿verdad? Menos mal que tenemos la estadística, para descubrirnos realidades que de otro modo jamás habríamos soñado. Más datos:

  • Entre 2000 y 2007, sólo un 7,3% de las películas  han sido dirigidas por mujeres (curioso que no hable del período 2007-2009, supongo que para no mencionar los Goyas de Isabel Coixet, Mar Coll, Isabel de Ocampo o Mapa Pastor).

Goya para Mar Coll

Continuemos con una reflexión de Fátima Arranz, extraída del artículo de Sara Brito en Público:

“Una desviación tan pronunciada hacia las figuras masculinas transmite el mensaje de que los personajes varones son más importantes y sus historias más interesantes”.

¿En serio? ¿Cantidad equivale a calidad? Por la misma regla de tres, ¿si las mujeres hacen muchas, muchas películas, así con muchos personajes femeninos, la sociedad cambiará? ¿Desaparecerá el machismo? Caramba, ¿cómo no se nos había ocurrido antes? Eso saldría mucho más barato que un Ministerio de la Igualdad, ¿no? A todo esto: ¿es indispensable que las películas sean buenas, y los personajes interesantes, o basta con que sean mogollón?

No, no. Esperen. El estudio matiza: el número no es el único problema. Es que, por lo visto, los hombres no crean personajes femeninos que tomen decisiones: sólo lo hace un 41.3% frente al 92.3% de las mujeres.

Obviando la arbitrariedad de la expresión tomar decisiones, y admitiendo que el problema sea tal, ¿no son también discriminatorias las mujeres? En fin, CASI LA MITAD de los hombres crea personajes femeninos que toman decisiones. ¿Cuántas mujeres crean personajes masculinos que tomen decisiones? Exigimos ese dato. ¿No era que vivíamos en sociedades que han proclamado el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres, y el compromiso para que este derecho sea real y efectivo? Pues hagan el favor.

7 Goyas. Icíar Bollaín, 2. Alicia Luna, 1. Eva Valiño, 1.

Más datos extraídos del artículo de Sara Brito en Público:

De las 12 películas dirigidas por varones en las que se recogen comentarios machistas, 11 lo hacen con complacencia. Sobre la violencia de género, sólo en dos se la condena o se la presenta de manera negativa.

Es decir, que ni siquiera en la mitad de las películas dirigidas por hombres había comentarios machistas. Pues comparado con períodos anteriores, vamos mejorando.

En cualquier caso, ¿qué quiere decir que “lo hacen con complacencia”? ¿De quién es esa complacencia? ¿Del director? ¿De la película? ¿Del cine español como “práctica social”?

¿O del personaje que los dice?

¿No será más bien que esas películas presentan personajes realistas? ¿O acaso no existen en la realidad tíos que hacen comentarios machistas con complacencia? ¿Y se les condena? En lo que viene siendo la realidad, digo.

Y ya que mencionamos la realidad, ¿no será que alguien está confundiendo realidad con ficción? Porque una cosa es la presencia de la mujer en la universidad, o en el Consejo de Ministros, y otra muy distinta la presencia de una mujer con nombre y apellidos en una historia inventada.

¿Es responsabilidad del cine de ficción representar la sociedad española actual? Yo creo que no. En fin, según esa afirmación no existiría el cine de época, ni la ciencia ficción. Pero es que, tal y como yo lo veo, ni siquiera es responsabilidad del cine documental representar a la sociedad española en su conjunto. Si yo hago un documental en el que determinadas personas hacen comentarios machistas, ¿me convierto yo en machista? ¿Más o menos machista que si cuento una historia de ficción en la que determinados personajes hacen comentarios machistas?

Goya para Isabel de Ocampo

La igualdad entre hombre y mujer ya existe en España. Pero recordemos: es un derecho. El derecho se pervierte en el momento en que intentamos imponerlo. Porque imposición y derecho son términos opuestos.

Un ejemplo: todos los españoles tienen derecho a la atención sanitaria. ¿Si hacemos una estadística que demuestra que las mujeres usan menos la atención sanitaria pública… deduciremos de ello que debería haber más mujeres usando la atención sanitaria pública? ¿España necesita más enfermas? ¿Más toreras? ¿Futbolistas? ¿Militares? ¿Guitarristas? ¿Novelistas? ¿Consultoras? ¿Expertas en refrigeración?

No, en serio. ¿Qué sentido tiene EXIGIR la paridad? Es incoherente y cínico exigirla sólo en sectores con “visibilidad” cuando todo el mundo admite que en otros sectores no se da, ni puñetera falta que hace.

¿Hacemos una estadística sobre el papel de la mujer en las obras que representa la Compañía Nacional de Teatro Clásico? ¿Por qué se sigue enseñando el Siglo de Oro en nuestros institutos? ¡Era puro machismo!

Si quitamos los coches de las películas españolas, ¿disminuirá la contaminación? Si quitamos la violencia, ¿disminuirá la violencia? Si quitamos a los idiotas, ¿aumentará la cultura? ¿O se hundirá la taquilla?

Esta no se llevó el Goya, pero es muy buena.

Insisto: la igualdad de derechos entre hombre y mujer es un hecho. Ya se da. Intentar que se refleje en ciertos sectores a la fuerza es una quimera.

¿Si es legítimo pedir que haya un 50% de mujeres directoras en el cine español, es también exigible que se reduzca su presencia en los departamentos de maquillaje, peluquería y vestuario?

Además, ¿por qué hay que exigirle a productoras y distribuidoras una cierta presencia de NADA en sus películas? ¿Dónde deja eso la libertad de expresión? ¿Debería aparecer en nuestras películas un porcentaje de marroquíes acorde con el que hay entre los residentes en España?

El artículo de Sara Brito en Público recoge una interesante reflexión final de Pilar Aguilar, otra de las investigadoras que han participado en el estudio, sobre las películas dirigidas al público infantil, que por lo visto también son machistas. Concretamente sobre El Bosque Animado, Pilar Aguilar subraya:

“Ni una triste encina, ni una pequeña acacia aparecen representadas en ese bosque”.

Sirva como muestra de la seriedad con la que ha sido elaborado el estudio.

Yo también voy a aportar una reflexión final, a ver si a determinadas personas con más iniciativa que inteligencia les entra en la cabeza:

La igualdad es un derecho. Hacer cine no es un derecho.

Mucha suerte, compañeras.

Aprovecho para recomendar a Sara Brito, que ha titulado su artículo “Machismo de celuloide”, que eche un vistazo a la definición de celuloide en Wikipedia.

Entiendo que para escribir sobre cine en un periódico es condición indispensable no tener ni puta idea de cine. Entiendo que, en esas circunstancias, lo normal es echar mano de topicazos baratos como el celuloide, la alfombra roja, las rutilantes estrellas y toda esa mierda.

Lo entiendo. Pero todo ello no cambia el hecho de que hace setenta años que las películas no usan soportes de celuloide, a pesar de que ciertos periodistas se resistan a reconocerlo.


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