CONSULTORIO: LA PANTALLA DENTRO DE LA PANTALLA

7 marzo, 2013

por Carlos López

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¡Hola!

Estoy escribiendo un guion, y muchas de las escenas no transcurren en “el mundo real”, sino que es lo que pasa en la pantalla de la computadora. No sé cómo escribir eso.

Hasta ahora, vengo usando encabezados como NAVEGADOR o PROCESADOR DE TEXTO y hago como si ENTRADA DEL BLOG o BANNER fueran personajes, es decir, el texto que aparece allí lo escribo como si fuera una parte de un diálogo. ¿Es correcto esto? ¿Hay una manera formal de escribir escenas así?

¡Muchas gracias, desde ya!

Saludos desde Uruguay.

Nathalie.

Hola, Nathalie. En primer lugar, gracias por tu email.

La imaginación es la primera herramienta de un guionista. De cualquier guionista, porque imaginación se nos supone a todos y, por muy adormilada que esté, se despereza si nos fijamos una fecha de entrega y no veas cómo espabila si además se asegura el pago de un plazo. Pero además de imaginar mundos, para el trabajo de un guionista es igual de importante saber contarlo y, qué remedio, decidir cómo plasmarlo en un texto. Un guionista también es alguien que organiza el material, que selecciona qué es imprescindible para la narración y en qué orden ha de mostrarse, que lo escribe de manera sencilla y directa con el objetivo inmediato de que se pueda rodar. ¿Cómo traduzco en palabras lo que se me acaba de ocurrir? es la pregunta constante del guionista en su mesa de trabajo. A veces, la conexión neurona-teclado es fluida; otras, la sensación de que no sabes manejarte dentro del formato de guion puede llegar a ser paralizante.

No sé si esto te ayuda o no, pero ahí va mi primera respuesta, Nathalie: no existe un formato único. Cada guionista se maneja como puede ante los retos de su propia imaginación. Y pese a lo que se rumorea, tampoco existe una policía del guion que te vaya a conducir a un calabozo si te saltas las reglas establecidas.

Porque no hay reglas. O mejor dicho, sólo hay una: cuéntalo bien. Y bien, creo yo, significa claro y conciso.

Lo que tú misma propones (encabezar el navegador como secuencia aparte y considerar lo que va apareciendo escrito en él como si fuera el diálogo de un personaje) puede ser una solución. Me faltan datos en lo que nos cuentas para aventurarme a afirmar que esa es buena solución o simplemente una solución digamos para salir del paso. Para empezar, supongo que si abres una nueva secuencia es porque estás proponiendo que la pantalla del ordenador ocupe por completo la pantalla de la película, ya sea una secuencia completamente diferente o un inserto dentro de la acción. Da lo mismo: se va a rodar aparte. El problema es si, como suele suceder, lo que aparece en la pantalla del ordenador interactúa con quien lo está escribiendo, que a su vez puede hablar con otro personaje que esté a su lado. Si es así, me parece más sencillo que la secuencia tenga un solo encabezamiento (INT.CASA.DIA, o donde suceda) y dentro de ella te las apañes para acotar cuándo te refieres a lo que aparece en el ordenador y cuándo a lo que sucede en la casa.

Otra cuestión: ¿el encabezamiento es “pantalla de ordenador”, o sería mejor unas veces “navegador” y otras “procesador de texto” o “videochat”…? De entrada, me parece más sencilla la primera opción, pero si más de un tercio de tus secuencias van a ser “pantalla de ordenador”, quizá sea mejor decantarse por alguna de las otras…

Y finalmente, considerar BANNER o ENTRADA DE BLOG como personaje con su diálogo propio puede inducir a error, o eso me parece. Es mejor inventarse una hoja de estilo diferente, escribirlo en cursiva, centrado o negrita… o como te dicte tu buen gusto aplicado con economía expresiva, pero que no se confunda con un diálogo.

En una palabra: opta por lo que sea más sencillo de entender y deje menos margen de error; y lo que esté más cerca de su traducción en plan de rodaje.

Dicho esto, no quiero ni pensar los dolores de cabeza que ha podido arrastrar Nacho Vigalondo al escribir el guion de Open Windows, una película que promete ser como La ventana indiscreta pero en lugar del patio trasero se nos ofrece a toda pantalla el escritorio de un ordenador en el que pueden verse simultáneamente un youtube, un skype y un streaming. Todo el embrollo de mi respuesta, que ni me atrevo a releer, es un juego de guardería comparado con los problemas que ha tenido que enfrentar Vigalondo.

No tenemos acceso al guion de Open Windows, que ya se ha rodado, pero mientras lo esperamos podemos fisgonear qué hicieron otros guionistas para resolver lo que tú planteas. Que es la mejor forma de aprender cómo escribir un guion: leer muchos guiones.

"The entire screen fills with racing columns of numbers", dice el guion.

“The entire screen fills with racing columns of numbers”, dice el guion.

Matrix (1999), si leemos su guion aquí, comienza precisamente en la pantalla de un ordenador:

ABRE DE NEGRO SOBRE:

PANTALLA DE ORDENADOR

Tan cerca que no tiene bordes.

Un cursor parpadea en la oscuridad eléctrica como un corazón que palpita con luz fosforescente, ardiendo bajo la piel de un cristal de neón negro…

En toda esa primera secuencia se escuchan algunas voces en off, pero sólo se ve esa pantalla, fuera de tiempo y lugar.

En You’ve Got Mail (1998), cuyo guion puedes consultar aquí, Nora Ephron también abre con una secuencia que sitúa en CIBERESPACIO, y poco después, cuando el personaje de Kathleen está escribiendo en su dormitorio, cada vez que sugiere que veamos la pantalla del ordenador, lo considera secuencia aparte (INT. PANTALLA DE ORDENADOR. DÍA), aunque Kathleen siga hablando en on. Fíjate que consigna la secuencia como “día” porque, al contrario de Matrix, no se trata de un mundo aparte, sino de una pantalla ubicada en un dormitorio, que por lo tanto pudiera tener brillos o reflejos. Digo yo.

Otros guionistas, sin embargo, prefieren escribir en negrita lo que sucede en el ordenador dentro de una secuencia (Hackers, de Rafael Moreu) o escribir tal cual las líneas de un chat (así lo hace Julio Médem en Lucía y el sexo) con las acotaciones pertinentes pero todas situadas dentro de la secuencia correspondiente, encabezada, por ejemplo, como INT. DESPACHO. ATICO. MADRID. NOCHE.

De la misma manera, si consultas el guion de La red social (2010) verás que Aaron Sorkin tampoco se plantea ningún cambio en su escritura por el hecho de que el ordenador tenga presencia en pantalla; ni siquiera tras la ruptura inicial del protagonista con su novia, cuando llega a su cuarto y se desfoga inventándose una nueva web llamada FACESMASH en la que cuelga un montón de fotografías: lo que se ve en pantalla está descrito en las acotaciones. Nada más. Si es necesario, algún texto figura como una línea centrada, como un diálogo sin personaje.

Como verás, cada guionista hace lo que cree más conveniente. El asunto que planteas, sin embargo, me parece que va mucho más allá de tus preguntas: la dificultad de plasmar un mundo tridimensional en los límites de un texto escrito. Un lenguaje, el audiovisual, en el que pueden ser elementos fundamentales de la narración los tamaños de plano, los tiempos, las miradas, los silencios, una música, un ruido, un barullo, el tono de una conversación, un color… y que nosotros estamos obligados a contar solamente con palabras escritas unas a continuación de otras.

Ese es el problema. Nosotros solo tenemos palabras. La pantalla es mucho más.

Hay muchas situaciones corrientes que son imposibles de trasladar a un guion, por muchas acotaciones que incluyamos. Por ejemplo, dos conversaciones simultáneas, en las que sólo son inteligibles algunas palabras de una u otra alternativamente: el protagonista charla con sus amigos en primer término pero está pendiente de la conversación de dos chicas al fondo del plano. ¿Cómo escribimos eso? O las conversaciones en las que los personajes cruzan varios idiomas. O las acciones simultáneas dentro de una misma secuencia. O los flashes sucesivos que pueden salpicar una secuencia para mostrar lo que piensa el personaje, o lo que sucedió a otro en parecidas circunstancias… O un montaje paralelo frenético, imposible de escribir exactamente como lo imaginamos.

O situaciones que hoy suceden a cada rato: estoy hablando con un amigo mientras cambio whatsapp con otros dos; mantengo un videochat con alguien que no ve a una tercera persona que está en mi casa cambiando gestos o palabras conmigo; veo algo en televisión al tiempo que navego en internet y al tiempo que chateo con alguien… Que alguien me diga cómo se escribe esto en un guion. Y eso sí, que lo haga de manera que cumpla la máxima que siempre me ha parecido inexorable al escribir un guion: que se tarde en leer lo mismo que se tardaría en ver en pantalla.

Un saludo.


EL FIN DEL MUNDO YA FUE

17 agosto, 2010

por Pianista en un Burdel.

Orwell era un ingenuo. Nostradamus llegó tarde a todo. El Apocalipsis, una mariconada. El fin del mundo ya pasó. Y no ha sido para tanto. Todo tiene la misma apariencia que antes. Como en Matrix, pero sin el “como”.

Por ejemplo: la democracia. La democracia, tras el fin del mundo, consiste en que el pueblo efectivamente elige a quien le gobierna. Pero no en las urnas, sino en las cajas de los supermercados. El resultado es la misma puta mierda que cuando decidíamos en las urnas: la idea más mediocre siempre es la que gana.

Un ejemplo: el Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA). Negociaciones secretas entre la Comisión Europea, Gobiernos de grandes países y representantes de las mayores empresas del mundo para arreglar las legislaciones mundiales a medida de lo que necesitan los multimillonarios. Dado que la lucha contra el P2P choca una y otra vez con las leyes de los países democráticos, las grandes empresas han decidido cambiar esas leyes y pasar por encima de los derechos fundamentales que hagan falta con tal de proteger (o eso creen ellos) sus productos.

Sin ir más lejos, una de las cláusulas del tratado ACTA prevé que los proveedores de Internet estén obligados a proporcionar los datos personales de cualquier usuario que parezca sospechoso de piratería… a los ojos de esas empresas. No hacen falta pruebas, no hace falta denuncia ni prodicimiento judicial. Basta que una empresa se lo solicite a otra. Intervención del Estado: cero.

Eso es lo que los miembros de la Comisión Europea, probablemente los mismos lumbreras que consiguieron que meter una botella de agua en un avión parezca un acto de terrorista, están preparando para nosotros. Hay algo más de información sobre ACTA en el periódico Diagonal y en algunas entradas de la Asociación de Perroflautas Internautas. Pero les resumo el asunto: los eurodiputados tienen hasta el 9 de septiembre para firmar la Declaración 12/2010 de rechazo al tratado ACTA. Ha habido varias prórrogas ya, así que todo indica que es la última oportunidad que tenemos de librarnos de Matrix… de momento. Porque volverán a la carga, qué duda cabe.

Pues eso: es el momento de ponerse en contacto con “nuestros” eurodiputados y pedirles que firmen la Declaración de rechazo cuanto antes. Ya hay en Internet iniciativas para facilitar el envío de emails sobre ACTA, y también hay disponible una lista de los eurodiputados firmantes y no-firmantes de la Declaración contra ACTA, con sus emails y teléfonos de contacto. Ojo, que no todos los españoles que no firman son del PP. El socialista Raimon Obiols, por ejemplo, aún no ha firmado.

Pueden usar como modelo la carta que proponen dos links más arriba, o escribir la suya propia. Puede que lo más efectivo sea tirar de Skype y llamar por teléfono para preguntar amablemente qué opinan del asunto, si han leído la Declaración 12/2010 y si les parece bien que la Comisión Europea negocie en completo secreto un paquete de medidas para favorecer a empresas privadas a costa de nuestros derechos. Derechos que, se supone, ellos defienden a razón de 7.000 euros al mes más dietas. No recuerdo cuántas firmas faltan para tumbar las negociaciones del tratado ACTA, pero son realmente pocas. Tan pocas que no es utópico en absoluto ponerse a contactar con los eurodiputados y recordarles el asunto. Los pobres no pueden estar en todo, compréndanlo.

La otra opción es dejar que todo se vaya al carajo cuanto antes y luego ya veremos. Lo que viene haciendo la izquierda cada vez que hay elecciones, vamos. Total, cuando nos libremos de ésta, nos darán por culo Google y Verizon. O sea, que aunque lográsemos parar el tratado ACTA, sería un triunfo pírrico, a lo Jed Bartlet.

Take the red pill, Neo


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