LOS MARTES DE DAMA

1 abril, 2013

Por Daniel Castro

Desde hace unos años formo parte del consejo de administración de DAMA. Para los que no la conozcáis, DAMA es como SGAE pero sin furgones de policía en la puerta.

No mandamos inspectores a las bodas, ni metemos demandas a las peluquerías. Recaudamos el dinero de las obras de nuestros socios y lo repartimos de manera transparente. Los dados no forman parte del proceso en ningún momento. Justo frente al pequeño piso en el que están las oficinas de DAMA está el palacio de Longoria, sede de SGAE. Allí tal vez no puedan decir lo mismo.

Lo bueno de ser de DAMA es que poca gente la conoce. Nadie te acusará de haber provocado el cierre del bar de su cuñado o de haberle obligado a descargarse de Internet esos dos teras de películas y series que hay en su disco duro. Eso queda para SGAE, y sus socios, que han debido soportar esas acusaciones (a veces injustas, otras no tanto) por ser los responsables casi exclusivos de la defensa de los derechos de autor durante mucho tiempo.

Sin embargo, lo malo de DAMA también es que poca gente la conoce. Algunos de mis mejores amigos me siguen preguntando qué tal me va por ALMA. Es cierto que muchos de los fundadores de DAMA salieron del sindicato de guionistas, pero hace ya años que ambas entidades, aún teniendo muchos miembros en común, son completamente autónomas.

Hasta ahora, DAMA, obligada por la ley a dedicar cierta cantidad de lo recaudado a actividades de formación y promoción, solía colaborar en el patrocinio de actos organizados por terceras personas o entidades. Es decir, nuestro logo era el tercero por la derecha en los Encuentros Internacionales de guión YY, el curso de dirección de actores XX o el festival de cine ZZ.

Sin embargo, ahora hemos decidido dejar de ser siempre el logotipo pequeño e intentar ser el grande. Dejar de aparecer como uno de los muchos patrocinadores de un evento y pasar a ser el organizador principal de algo.

Descartada, tajante e inexplicablemente, mi propuesta de patrocinar un concurso de cupcakes, DAMA ha decidido organizar unas charlas sobre guión de televisión y cine impartidas por algunos de nuestros socios (no descartamos, para el futuro, contar con participantes no afiliados a DAMA).

Tras unas cuantas semanas de llamadas, mails y gestiones varias, de las que nos hemos encargado principalmente Roberto Jiménez, César Martínez Herrada y yo, por fin podemos presentaros “Los Martes de DAMA”, que empezarán mañana mismo, día 2 de abril, en la Cineteca del Matadero de Madrid (tampoco descartamos ir organizando, con el tiempo, actividades en otras ciudades) con Enrique Urbizu, que hablará sobre “La esencia preverbal”

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Para los demás martes del mes de Abril, como podéis ver en el banner, contamos con charlas de Borja Cobeaga, que hablará sobre tendencias de la comedia actual, o Benito Zambrano, que intentará evitarnos los errores que él cometió.

Sin embargo, como nuestra intención es combinar los nombres más conocidos con los de guionistas de televisión algo menos populares, también estarán con nosotros Laura Belloso y David Bermejo, con gran experiencia en series como “Los hombres de Paco” o “Luna, el misterio de Calenda”, que nos hablarán sobre las diferencias entre nuestra ficción y la norteamericana y Viginia Yagüe, creadora de “La Señora y “República” entre otras, que tratará sobre la escritura y análisis de secuencias en formatos televisivos.

Para los socios de DAMA, las charlas son gratis, para los estudiantes de audiovisuales, cuestan unos ridículos 2 euros. Para los demás, 5. Eso sí, es necesario inscribirse aquí. No dejéis de hacerlo ahora mismo, ya que las plazas para algunas charlas ya están a punto de agotarse.

Gracias a la colaboración de Bloguionistas, iremos actualizando el banner con la información de las charlas durante los próximos meses.

Espero veros pronto por la Cineteca.

Juntos tal vez podamos enterarnos de qué carajo es eso de la “esencia preverbal”.


LAS CONCLUSIONES DEL ENCUENTRO

16 noviembre, 2011

Por Chico Santamano.

Los guionistas solemos ser unos cínicos de cuidado y siempre pensamos que estas cosas de los encuentros con el gremio no sirven para nada. Básicamente porque la gran mayoría nos creemos que sabemos más que cualquier guionistilla que se suba a un escenario a hablar de vete-tú-a-saber-el-qué. Pero como a mí me gusta más un sarao que a un tonto un lápiz intento no perderme la oportunidad de reunirme con amigos y compañeros, conocer a gente nueva, aprender de profesionales que tienen algo que decir y por qué no… reírme por la bajini de los que sin tener nada que decir dicen… ya saben… puro cinismo.

Además, el (pen)último día aprendimos a ser productores caza subvenciones. Nos dieron un flyer para una triste copa de cava y como el camarero no se enteró (o se hizo el tonto) nos sacamos gratis nuestros buenos copazos de 10 euros. ¡Más por menos!

El caso es que un blog con el que amanece prácticamente toda la profesión no podía quedarse ajeno a las conclusiones oficiales recopiladas tras dos días de interesantes, polémicas y variadas charlas. Que ustedes las disfruten (los más cínicos lo harán)…


Foto: Natxo López

CONCLUSIONES DEL SEGUNDO ENCUENTRO DE GUIONISTAS

Madrid, 4-6 de noviembre 2011

Estamos orgullosos de ser guionistas. Somos un colectivo con un sentimiento de unión inquebrantable. Y a pesar de que nuestra situación laboral es en muchas ocasiones precaria, seguimos no sólo trabajando, sino también generando trabajo para otros.

Padecemos los malos hábitos del sector audiovisual sin dejar de creer en su potencial de desarrollo como industria y servicio, como legado cultural. Por todo ello y a raíz del II Encuentro de Guionistas manifestamos  que:

  1. Pese a la actual coyuntura de crisis y por mucho que cambien los modelos de negocio, el público demanda y seguirá demandando contenidos, y no existen contenidos sin guionistas. De modo que los guionistas somos necesarios y permaneceremos.
  1. Los guionistas vemos la multiplicación de las ventanas de exhibición de obras audiovisuales como una oportunidad. Las estructuras tradicionales de producción no van a desaparecer sino a convivir con nuevas formas de creación, realización y exhibición. Ésta es una buena ocasión para que aquellos de nosotros que lo deseen, asuman mayores riesgos con el fin de tener mejor control sobre su trabajo.
  1. El guión merece el respeto de todos los que intervenimos en la realización de ficción televisiva; desde la gestación de un proyecto hasta su emisión. Sea cual sea la tendencia a la hora de organizar el trabajo, un buen trabajo de guión requiere de unas condiciones mínimas para desarrolarse correctamente, y las empresas tienden a vulnerarlas en su beneficio exclusivo, sin tener en cuenta a los profesionales. Es necesaria una normativa legal, pactada con la industria, que nos proteja. Además, cuando nuestras condiciones de trabajo no son justas, los guionistas tenemos el deber de decir NO.
  1. Los guionistas de programas exigimos consideración: Donde hay creación, hay autoría. Copamos con nuestra producción un alto porcentaje de la parrilla televisiva y sin embargo las cadenas suelen asimilarnos a los redactores. En consecuencia nuestra remuneración es inferior y se ningunea la vertiente creativa de nuestro trabajo, con lo cual no cobramos derechos de autor. Pedimos la apertura de un debate gremial y con las sociedades de gestión de derechos de autor para, entre otros, tratar la cuestión de qué formatos deben generar derechos y cuáles no.
  1. Las televisiones deben apoyarse en los guionistas a la hora de crear nuevos contenidos. La dificultad de las cadenas para definir tendencias más allá de propuestas repetitivas o conservadoras es un  sí­ntoma de la escasa participación del guionista en los procesos de búsqueda y creación de formatos. Una buena televisión es aquella que forja su personalidad a través de una combinación inteligente de producciones asentadas y proyectos de riesgo. Los guionistas podemos y queremos tener un rol en este proceso. Es necesario que las cadenas nos reciban y nos escuchen; generar un mercado de ideas. 
  1. Constatamos que en la industria cinematográfica existe cierta distancia entre las películas que se impulsan y las historias que demanda nuestro público. No lo formulamos como crítica a la Administración sino como reflexión que merece la búsqueda de soluciones por parte de todos los implicados, desde nosotros los guionistas hasta los exhibidores, pasando por directores, productores o distribuidores. Es tiempo de sentarse para ver de qué manera acercamos proyectos y gustos del espectador.
  1. Las televisiones públicas, especialmente las autonómicas, están en riesgo de desaparición. Su función como servicio es indiscutible: aseguran la pluralidad y riqueza que nos define como sociedad, además de ser la plataforma de donde salen los formatos más innovadores.  Más allá del rendimiento económico, ha de valorarse en términos de función social. Los guionistas no vamos a permitir que los políticos instrumentalicen las televisiones.
  1. Los guionistas hacemos una defensa nítida y contundente de los derechos de autor. Al contrario de lo que se ha trasladado a la sociedad, atacar a los derechos de autor supone, de facto, favorecer los intereses de grandes corporaciones de la industria cultural, en detrimento del autor y del consumidor. La Ley de Propiedad Intelectual protege al autor logrando que participe de aquellos beneficios que su obra genere. Así pues, los derechos de autor son los garantes de la existencia de nuestro trabajo, con independencia de qué sociedad los gestione. 
  1. La sociedades de gestión de derechos de autor están obligadas a responder a las necesidades reales de sus socios. Del mismo modo, los socios deben comprometerse en su funcionamiento eficaz. La imagen de los autores es nuestro propio compromiso.
  1. Los guionistas exigimos que, sin demora, se revise la Ley Orgánica de Libertad Sindical. Los sindicatos hemos de tener representatividad para poder defender nuestro colectivo profesional a través de la negociación y firma de convenios y acuerdos sectoriales. Invitamos al resto de compañeros del sector a unirse en esta demanda.

 “Todo empieza y todo acaba con un guión”, Ernest Lehman


FLASHBACK: ENCUENTRO DE GUIONISTAS DE VALENCIA

5 noviembre, 2011

por Pianista en un Burdel.

El pasado fin de semana tuvo lugar en Valencia el I Encuentro de Guionistas, auspiciado por la asociación Escriptors de l’audiovisual valencià. Este bloguionista estuvo allí, naturalmente (había comida gratis) y en mi post de hoy ofreceré unos cuantos random thoughts al respecto:

- La asistencia fue un éxito. La sala de conferencias del IVAM estaba siempre llena al 90%.

- A la inauguración asistió Guardans y, para variar, se quejó de que en España se hacen muchas películas. También se quejó de que no fueron a buscarle en coche oficial. Y luego no se presentó a la cena que se había organizado a petición de su oficina. Una trama bastante previsible.

- Hubo alguna ausencia sonada, como la de Álex Montoya, demasiado ocupado con la promoción de su corto “Marina” y finalizando el siguiente, “Maquillaje”. Con dos subvenciones seguidas del IVAC, un Premio Bancaja y sus cortos premiados en Cinema Jove, la Mostra y Radio City, muchos consideran a Montoya uno de los guionistas más exitosos de Valencia. Por cierto, ya se puede ver online su corto premiado en Sundance Cómo conocí a tu padre.

- Quien sí estuvo, en todo, fue Juanjo Moscardó. El Vicepresidente de EDAV derrochó esfuerzo, buen humor y mano izquierda. Reciente ganador de una de las subvenciones a desarrollo del ICAA con su proyecto “Amor en Polvo”, Moscardó es quizá el principal responsable de que el encuentro haya sido un éxito. Ah, y también ha dirigido un corto, Chocapaquete:

- Muy interesantes las ponencias de Rodolf Sirera (Amar en tiempos tevueltos), Virginia Yagüe (La Señora), o Susana Herreras (coordinadora de ficción de Canal +). Sus nombres son ya clásicos en eventos de guión, pitching y audiovisual en general.

- El mejor ponente para mí fue el guionista y productor Ramón Campos, que desde la productora Bambú ha lanzado productos como Desaparecida, Guante blanco o Gran reserva. Y más importante todavía, ¡ha sido firma invitada en Bloguionistas! Ameno, dialogante y sensatísimo, se ganó risas y aplausos varias veces con sus anécdotas sobre su experiencia como guionista y productor ejecutivo de series de prime-time.

- Una sorpresa muy agradable fue comprobar el talante abierto y dialogante de Pablo Hernández, subdirector general de SGAE. Algunos ya lo habrán visto en el Twitter: un señor que dijo claramente que su objetivo no es perseguir el P2P, que el P2P va a existir siempre, y que admite sin ambages que la política de comunicación de la SGAE ha sido defectuosa. Claro en sus explicaciones, sin esquivar ninguna pregunta… nada que ver con el señor Bautista y sus exabruptos y despistes continuos. Su ponencia era el viernes, pero el sábado también asistió a las conferencias, desde primera hora, y siempre dispuesto a sentarse a charlar de lo que hiciera falta.

- En el capítulo de defectos: las rondas de preguntas se hacían eternas. Después de unas cuantas, siempre se levantaba el típico compañero que no ha entendido que una ronda de preguntas es para preguntar algo a alguien. Parece que es imposible que se junten diez guionistas sin que salgan tres temas: “necesitamos un nuevo cine español y no tanta Guerra Civil”, “necesitamos una HBO española y no tantas series de niños y abuelos” y “la SGAE es mala, mala, mala”.

- Cabe destacar también la tenacidad con que algunos compañeros se agarraban al micrófono para reivindicar cosas que no venían al caso, como por ejemplo el sempiterno “parece que nos hemos olvidado de los guionistas de no-ficción“. Por muy legítimas que puedan ser estas reivindicaciones, pierden seriedad cuando se hacen así, en plan espontáneo que salta al ruedo. El lobbying, como su propio nombre indica, se hace en el lobby. No en la sala de conferencias.

- En resumen, hablamos de muchos temas; aprendimos muchas cosas que no sabíamos sobre nuestra profesión; estrechamos manos; devoramos canapés; agotamos el café; a las cabañas bajamos, a los palacios subimos, y los claustros escalamos, y allá por donde fuimos, memoria amarga dejamos. Confío en que se repita el año próximo, ojalá vuelva a ser en Valencia, y espero verles a todos ustedes allí. Y los que no vayan, que no se quejen luego de lo difícil que es hacer contactos.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 7 de octubre de 2010)


OCHENTA MINUTOS

24 octubre, 2011

Por Daniel Castro

Nos quejamos de los ochenta minutos, de esos malditos ochenta minutos. Nos quejamos de que no respeten nuestras tramas, de ese reparto necesitado de logopedas, incapaz de pronunciar nuestros diálogos, de que los directores rehagan los guiones dejando caer su sentido por el camino. Nos quejamos de que mantengan nuestra firma en un guión que adultera lo que hemos escrito. Nos quejamos de que no salga nuestro nombre en un guión que sí hemos escrito. Nos quejamos de que los productores impongan cástings desquiciados, de que no haya dinero para la escena de la comunión, cuando todo el mundo sabía desde el principio que iba a haber una comunión, de que el director de arte construyera un salón descomunal donde debería haber una habitación normal y así no quedara espacio para el despacho del abogado. Nos quejamos de que la gran escena bajo la lluvia se tenga que hacer en Interior Taberna. Nos quejamos de que la cadena retrase la emisión sin avisar a la audiencia. Nos quejamos de que haya pocos audímetros, y dudamos de que la medición sea representativa. Nos quejamos de que nos hagan matar al personaje más querido, por ahorrarse un sueldo. Y de que no nos permitan matar a esa horrible actriz, porque algún loco le firmó un contrato casivitalicio. Nos quejamos de que traigan a directores del mundo del cine, que llegan a la tele dándose humos. Nos quejamos de que no contraten a directores del mundo del cine, conformándose con realizadores de la casa que no tienen aspiración creativa alguna. Nos quejamos de que el músico se lleve una pasta en derechos sólo por reutilizar una y mil veces el tema que compuso allá por el episodio uno, en 2005. Nos quejamos de que se lleve tanta pasta de la SGAE como nosotros, que hemos pensado toda la trama. Por cierto, también nos quejamos de que la SGAE nos dé menos pasta de la que debería, mucha menos que a los malditos músicos por supuesto. Nos quejamos de que SGAE se gaste el dinero en teatros, libros lujosos, discos de Bunbury y prostitutas para un alto cargo. Nos quejamos de que DAMA sean cuatro gatos con buenas intenciones y decimos que sólo un gato borracho se pasaría  a ella. Nos quejamos de que los yanquis tengan mucho más tiempo para escribir un episodio. De que cada guionista de allá gane diez veces más que nosotros por capítulo. Nos quejamos de los niños obligatorios, de los abuelos obligatorios. Nos quejamos de actores famosos que se llevan el sueldo de la mitad del reparto. Y de los actores de medio pelo que nadie conoce. Nos quejamos de los product placements, de la iluminación más propia de un estadio de fútbol que de un set, nos quejamos de que nos hagan verbalizar todas las tramas, de que no nos dejen introducir giros inesperados. Nos quejamos por que sólo quieran introducir giros inesperados, gratuitos y poco preparados. Nos quejamos de que nos hagan escribir secuencias sensibleras. Nos quejamos de que no nos dejen escribir secuencias emocionales. Nos quejamos de que nos hagan ser autónomos cuando deberíamos estar en nómina, como en Globo. Nos quejamos de que, aprovechando que nos tienen en nómina, nos traten como a funcionarios, pasándonos de serie en serie, haciéndonos crear formatos que nunca salen a la luz. Nos quejamos de que nos encarguen guiones para el lunes, guiones que el viernes nadie ha leído. Nos quejamos de que nuestro coordinador sea un tirano. Nos quejamos de que nuestro coordinador sea un blando. Nos quejamos de que nuestro productor ejecutivo apenas sepa leer. Nos quejamos de que nuestro productor ejecutivo no haga más que escribir, como si fuera aún guionista. Si estamos en diálogos, nos quejamos de esa mierda de escaletas que nos llegan. Si estamos en escaleta, nos quejamos de esos dialoguistas vagos que mandan guiones tan flojos. Y del mapa de tramas, claro. ¿Quién carajo escribió esa mierda de mapa de tramas que ha durado sólo hasta el episodio seis? Nos quejamos de que nos duele la espalda, de que no haya post its y de que esos de administración no entiendan que el nuestro es un trabajo creativo y nos miren mal si llegamos tarde un día. Nos quejamos de que nos hagan ir a la oficina. Nos quejamos de lo solos que estamos cuando no vamos a la oficina y nos toca trabajar en casa. Nos quejamos de que nos distraemos entrando en Internet. Nos quejamos si nos quitan Internet. Nos quejamos de que nos metan demasiada prisa. Nos quejamos de que pasen de nosotros. Nos quejamos de que la cadena no tenga huevos de meter escenas fuertes. Nos quejamos de que la cadena se empeñe en meter escenas fuertes gratuitamente. Nos quejamos de que hayan elegido a unos guapitos sin sangre para los papeles protagonistas. Nos quejamos que hayan elegido a unos feúchos sin gancho para los papeles protagonistas. Nos quejamos de no tener tiempo para nuestros proyectos personales (ese guión de largo que tengo en la cabeza es veinte veces mejor que esta maldita serie de abogados de medio pelo).

Y cuando suena el teléfono, cuando entra el jefe en el despacho y dice que la serie se ha caído, cuando tenemos tiempo para ese largo… nos sentamos ansiosos junto al teléfono, leemos blogs en Internet, mandamos mails de creciente desesperación, suplicando que alguien nos llame de una vez. Porque, en el fondo, nos morimos por estar ahí, escribiendo esos episodios eternos: esos malditos ochenta minutos.


DICEN DE LA SGAE, PERO ¿Y EL ICAA?

13 julio, 2011

por Sergio Barrejón.

La semana pasada, este blog se dedicó enteramente a hablar del escándalo SGAE. No voy a abundar en el tema, tranquilos. Sólo quiero que tengan en mente a un personaje clave de aquel culebrón: Luis Cobo Manglis, el Tiresias de todo este asunto, el único que tuvo el tesón y los arrestos de decir en voz alta que la peste que asolaba Tebas tenía su origen en los pecados del Rey. Y lo hizo AÑOS antes de que el ventilador empezase a escupir mierda.

En seguida les explico por qué estoy pensando en Manglis y en Tiresias. Déjenme hablarles antes del productor catalán Xavier Catafal. Hace unos días, tuvo una breve aparición en prensa al reenviar a varios periódicos el contenido de una carta que dirigió al actual director del ICAA, Carlos Cuadros. En esa carta, Xavier Catafal advertía de que a algunos títulos beneficiarios de cuantiosas subvenciones, “se les acreditan presupuestos y/o recaudaciones que no se ajustan a la realidad.”

Carlos Cuadros, director del ICAA.

La cosa es muy sencilla: las subvenciones a la amortización reintegran al productor una parte sustancial de su inversión si la película logra un mínimo de recaudación en taquilla. Esto, que en origen se inventó para premiar a las películas que se lo curran para llegar al público, es una idea de bombero por dos razones:

a) Si tan importante es currárselo para llegar al público, lo lógico sería que las subvenciones apoyasen el marketing y la distribución, en lugar de la producción.

b) Este sistema provoca que aparezcan automáticamente dos conductas parásitas: por un lado, se comprarán entradas para falsear la recaudación y alcanzar siempre la taquilla mínima. Y por otro, se hincharán los presupuestos para que la inversión parezca mayor.

Según Catafal, el productor Salomon Shang es uno de esos parásitos. Uno reincidente. Catafal lo expresa con ironía en su carta a Carlos Cuadros:

La gran contradicción del ICAA es no haberle concedido, a día de hoy, el Premio Nacional de Cinematografía a Salomon Shang, que destaca por ser el único guionista, productor y director de la historia del cine español que ha conseguido:

Escribir, producir y/o dirigir 19 películas en los últimos 10 años. Dar casi siempre con la clave del éxito con un género tan complicado como es el documental.

Poner en marcha con éxito tres secuelas del documental EL VIATGE DE LA LLUM, estrenarlas exclusivamente en catalán y obtener siempre una recaudación que si se extrapolase a un estreno nacional, sería superior a la obtenida por UNA VERDAD INCOMODA o INSIDE JOB.

Demostrar que la inversión publicitaria no es necesaria para obtener el éxito ya que nunca publicita sus estrenos.

Evitar las descargas ilegales de Internet de sus títulos ya que pese al éxito y no ser editadas en DVD no pueden encontrarse en las webs de descarga.

Hay que recordar que el Ex-Director General del ICAA Ignasi Guardans, quién firmó las ayudas concedidas en el 2009 y 2010, tras su cese manifestó en su twitter que “algún día deberían investigarse las actividades industriales de Salomon Shang”.

Confío en que la última frase les haya hecho soltar un estentóreo WTF! ¿”Algún día deberían investigarse“? ¿Quién exactamente debería investigarlas, según el señor Guardans? Él estuvo al frente de un Instituto que concedió MILLONES DE EUROS en subvenciones a Salomon Shang. ¿Cómo es posible que el señor Guardans firmase personalmente la concesión de esas ayudas si pensaba que el beneficiario era sospechoso?

Ignasi Guardans, ex director del ICAA.

Ésa es la pregunta que se hizo Xavier Catafal, y fue a planteársela al mismo Ignasi Guardans, que para eso tiene Twitter. ¿Adivinan cuál fue su respuesta? Bloquear a Xavier Catafal y negarse a hablar del asunto. No es que me sorprenda. Lo que se desprende de su propio tuit es algo que suena peligrosamente parecido a corrupción, o al menos a gravísima negligencia.

Obviamente, no se puede acusar a nadie sin pruebas. Pero sí se pueden plantear dudas razonables. Y creo que es responsabilidad de Ignasi Guardans responder a una cuestión tan bien planteada. Por eso reproduzco aquí una carta posterior que, a través de Twitter, Xavier Catafalc ha intentado hacer llegar a Guardans mediante retweets, con la esperanza de se digne contestar de una vez.

Advierto que el texto es largo, que mezcla churras con merinas, y que definitivamente Catafal debería haberse buscado a un guionista para pulirlo (el texto). Pero aun así, merece la pena.

@panchocasal @ghekofilms @jherbera @nuria73 @gbelinchon Carta a Ignasi Guardans

Espero que te llegue mi carta mediante un retweet, ya que como te recuerdo más adelante, hace tiempo que me bloqueaste.

El motivo de la misma, es la lectura de un tweet tuyo del pasado viernes, en el que me decías textualmente “Yo también te quiero simpático, pero no voy a acusarte de la muerte de Manolete” y otro en el que irónicamente hablabas de la cantidad de apartamentos en la costa que te has comprado gracias al cine.

Ante todo quiero resaltar que nunca te he acusado de haber cobrado dinero de nadie de la industria cinematográfica.

En cuanto a la muerte de Manolete, apreciaría tu sentido del humor si no estuviésemos hablando de un tema tan serio como es, el fraude de ley en las ayudas a la amortización.

He de reconocer que hace unos años habías despertado mi simpatía con tu actuación ante la Guardia Civil del aeropuerto, defendiendo supuestamente los derechos de los pasajeros ante los abusos que se cometían en los controles antes de embarcar. Y más adelante, cuando a diferencia de Esperanza Aguirre, que tras un atentado salió rápidamente de la India, te quedaste en Bombay hasta que fue evacuado el último miembro de la delegación española. Además en tu trayectoria en la eurocámara habías conseguido cierto reconocimiento público pese a que esta institución no despierta la atención de los medios y menos de los ciudadanos de a pie, ya que normalmente es un cementerio de elefanteso de políticos que molestan. A todo ello se le sumaba que me habían hablado de tu cinefilia y de tu interés por la industria audiovisual.

Por esto, cuando el 13 de abril de 2004 (sic) te nombraron Director General del ICAA relevando al muy mediocre Fernando Lara, me lleve una alegría ya que pensé que por fin llegaba aire fresco, que pronto se modernizaría el Instituto y que sobre todo se empezarían a tomar medidas ante las descargas ilegales de Internet.

Apenas llevabas 2 meses en el cargo, cuando el 17 de junio 2009 firmaste las ayudas para la amortización de largometrajes correspondientes al 2008, donde destacaban, como venía siendo habitual desde hacía unos años, títulos producidos por Producciones Kaplan (BARCELONA KAPITAL, CARL GUSTAV JUNG, UN OBJETIVO RECORRE LA HABANA, LA VENGANZA DEL PROSCRITO, EL VIATGE DE LA LLUM – 4rt.VIATGE) a los que se les concedía una ayuda total, incluyendo la parte correspondiente a coproductores, de 1.918.526,45 €.

Supuse que no habías tenido tiempo para estudiar a fondo la propuesta por lo que te habías visto abocado a firmarla, pero estaba seguro que a alguien que presumía y presume de ser cinéfilo y observador, no le podían haber pasado por alto los títulos anteriormente citados, así como LA TEMPESTAD, EL VISITANTE DE INVIERNO, YO SOY SOLA de ABS Production-Barcelona S.L., algunos “éxitos” sorprendentes que en euskera superaban los 120.202 € de recaudación mínima exigida etc..

Estaba convencido de que tomarías las medidas oportunas para que en la próxima convocatoria no volviese a producirse un despilfarro tan descarado basado en el fraude de ley pero me estaba equivocando.

En pocos meses te habías enfrentado a buena parte de la industria tal y como me contaban productores, distribuidores y directores de festivales y además, como aviso a navegantes, habías demostrado, que no te temblaba el pulso para enfrentarte a una multinacional como Buena Vista, aunque para ello tuvieses que resucitar la censura, calificando como X la película SAW 6, pero en realidad los problemas endémicos del ICAA seguían siendo los mismos.

Desde el Instituto que dirigías, se seguía otorgando el certificado de calificación para la distribución en DVD a empresas “piratas”, para que comercializasen legalmente con el beneplácito del ICA, películas sin ser los titulares reales de los derechos, en base a la “apariencia de legalidad”.

La misma apariencia de legalidad que le negaste a la productora Gheko Films cuando decidiste paralizar el estreno de su película LA MULA al no concederle el certificado de calificación. La razón no era la cooperación ni los convenios entre institutos de cine de distintos países como indicabas, ya que pese a que el ICIC (Institut Català d’Industries Culturals) le negaba las ayudas a Producciones Kaplan por sus presupuestos hinchados y evidente compra de taquilla, no les hiciste ningún caso , pero claro estamos hablando de la Generalitat y tú estabas muy por encima de una administración autonómica.

El tiempo me ha hecho comprender tus razones para perjudicar a Gheko Films. Era más interesante cultivar las buenas relaciones con las instituciones británicas e irlandesas que te podrían ayudar en tu ambiciosa proyección internacional, que apoyar a una productora española que se estaba jugando su supervivencia.

Mientras tanto la industria musical, la prensa diaria y las editoriales seguían lanzando gran cantidad de películas sin calificar, sin que se adoptase ninguna medida, por lo que el ICAA dejaba de ingresar cantidad de dinero en concepto de tasas y sanciones. Y el servicio de inspección no actuaba, ya que estaba demasiado ocupado en su cruzada moral de perseguir los posibles errores en la calificación de las películas, por parte de las empresas que intentaban cumplir escrupulosamente con la legalidad vigente.

Cuando ya llevabas más de un año en el cargo, el 21 de junio de 2010, se publicaron las ayudas a la amortización de largometrajes y nuevamente eran escandalosas, pero esta vez ya no había excusa que valiese.

Sólo la incompetencia, y estoy seguro que no es tu caso, o la connivencia podían justificar que nuevamente te pasasen inadvertidos los títulos de Producciones Kaplan ( ¿QUIERES OIR UNA UTOPIA?, LA REENCARNACION) que fueron generosamente premiados con 943.249,63 €. Sin olvidar nuevos “éxitos” desconocidos para el público como EL REINO y CAÑO DORADO de ABS Production-Barcelona.

Podías haber dimitido antes de firmar, pero decidiste estampar tu firma y continuar y con ello asumiste la responsabilidad de dichas ayudas, aunque hoy te pese e intentes mirar hacia otro lado.

Más tarde, el 3 de agosto de 2010, se publicaron las ayudas a la distribución y mientras el importe total había subido de 4.306.498 € en el 2008 a 4.973.600, el número de películas que se beneficiaban pasó de 110 a 71. Es decir habías decidido que las compañías más importantes concentrasen gran parte de las ayudas, aumentando el importe máximo a percibir por título hasta los 120.000 €. Aunque con ello perjudicases conscientemente a los distribuidores más pequeños. Cuando algún distribuidor no “agraciado” en el reparto se atrevió a pedir una explicación descubrió lo “dialogante” que puedes llegar a ser.

Tu relación con la Ministra de Cultura se fue deteriorando y al final te cesaron y el twitter ha puesto en evidencia tu gran resentimiento. Y que con tu paso por Convergència, el Parlamento Europeo, el ICAA., el mediático número ante la Guardia Civil del aeropuerto de Barcelona, tu actuación tras el atentado de Bombay, etc… lo único que buscabas era protagonismo. Los ciudadanos eran y son secundarios, lo importante para ti era y sigue siendo tu proyección personal.

Una vez fuera del ICAA, cuando Ángel Sala, director del Festival de Cine de Sitges fue imputado por la fiscalía que le acusaba de ser el responsable de que se hubieses proyectado la película “A SERBIAN FILM”, nuevamente apareció el censor que llevas dentro y te posicionaste con dudosas argumentos jurídicos, a favor de la fiscalía. Ya que según tus declaraciones se limitaba a hacer cumplir la ley, responsabilizando además de a Ángel Sala, al departamento jurídico del festival.

¿De verdad a día e hoy puedes seguir manteniendo tamaña insensatez?, ¿Crees que los departamentos jurídicos de los festivales tienen que visionar todas las películas antes de ser seleccionadas para ver si vulneran alguna ley? ¿Quieres instaurar la auto censura en los festivales? “A SERBIAN FILM” había pasado antes de Sitges por un gran número de festivales sin problema alguno pero España tenía que ser diferente y tú lo aplaudías.

Cuando estalló la polémica del posible intento de compra de votos por parte de Salomón Shang en los premios Gaudí del cine catalán, no pudiste reprimirte y desde twitter declarabas, que algún día tendrían que investigarse las actividades industriales de Producciones Kaplan. Con toda la desfachatez, como si una vez fuera del ICAA te hubieses enterado por primera vez de sus extrañas actividades industriales.

Como eres un escuchador, lector, pensante, hablador, amigo y ciudadano, que es como te autodefines en Twitter, en el momento en que te pregunté mediante un tweet, que habías hecho aparte de firmarle cuantiosas ayudas, para poner fin a los abusos de Salomón Shang (Producciones Kaplan), te limitaste a bloquearme. ¡Viva el diálogo!

En cambio cuando escribí la carta a Carlos Cuadros como Director General del ICAA denunciando las ayudas, al ver como era otro el que tenía la patata caliente en sus manos, defendiste la oportunidad de mi denuncia pública, como si tu nunca hubieses tenido nada que ver, cuando en realidad si la Ministra no te hubiese cesado, estoy convencido de que habrías firmado las mismas ayudas que ha firmado tu sucesor y serías tú el destinatario de mi carta denuncia.

Y como prueba final de tu resentimiento, ante la detención de Teddy Bautista, no has podido evitar atacar al Ministerio de Cultura por no haber controlado las cuentas de la SGAE. Comparto tus argumentos, pero se nota tanto que no has perdido la oportunidad de cargar contra la Ministra que te cesó.

Tantos años de relaciones en Europa tenían que dar sus frutos y la UER te ha contratado como Director del Departamento de Asuntos Públicos y Relaciones con los Miembros de la UER. Desconozco las condiciones de tu contrato, pero deduzco que aunque la UER aparentemente se financie mediante las aportaciones de sus miembros, al ser TVE uno de ellos, en parte estamos contribuyendo todos. Por lo que me pregunto al ver la gran cantidad de tweets que envías, durante lo que para los ciudadanos normales son horarios laborables. Además de cuanto nos ha costado tu paso por el ICAA ¿Cuanto nos están costando tus tweets?

Como digo, no se puede afirmar nada sin pruebas. Así que me reservaré mi opinión sobre el asunto Guardans. (También agradecería que, para variar, eviten las descalificaciones personales en los comentarios.)

Pero no puedo evitar pensar que, muy probablemente, Catafal esté siendo ahora el Tiresias / Manglis de un futuro escándalo en el ICAA que, por comparación, hará que lo de la SGAE parezca calderilla. Y del que saldrían especialmente perjudicados los productores honrados que jamás han maquillado un presupuesto ni comprado una entrada. Porque, sin duda, el escándalo sería utilizado por la derecha más rancia para desacreditar todo el sistema de subvenciones. Y muy pocos Gobiernos resistirían la tentación de hacer demagogia a golpe de recortes presupuestarios. Qué felicidad.


ESTO NO ES LO QUE PARECE

8 julio, 2011

por Guillermo Zapata.

0.- Soy Socio de la SGAE desde hace (creo) ocho años. Siempre me ha parecido razonable que se establezca un mecanismo para el reparto de los beneficios que genera mi trabajo. No creo que el actual modelo de gestión de derechos de autor sea el más adecuado ni el más justo para conseguir eso. Creo que existen formas de compatibilizar el libre acceso de la ciudadanía a los bienes del conocimiento sin que eso signifique que nadie tenga que renunciar a sus derechos laborales. Creo también que el colectivo en el que desarrollo mi trabajo (el guión, vamos) tiene problemas mucho más serios en el ámbito laboral que la remuneración de sus derechos de autor. Por poner un pequeño ejemplo: El control creativo sobre el fruto de su trabajo.

1.- El pasado viernes 1 de Julio, al día siguiente de las elecciones en la SGAE, fueron detenidos varios miembros de la junta directiva acusados de diferentes delitos de corrupción. Entre ellos estaba el presidente de la Sociedad, Teddy Bautista. El Domingo, Bautista y otros dos miembros de la ejecutiva eran puestos en libertad, sin fianza pero con cargos, y al día siguiente se anunciaba que a los otros detenidos se les había impuesto una fianza de 300.000 euros y se les acusaba de importantes delitos de corrupción.

En medio de éste follón mayúsculo, las entidades de gestión de derechos, socios de la SGAE y otras entidades, etc. Han insistido principalmente en una sola idea: “Esto no tiene que ver con el modelo de gestión de derechos que tenemos” Ha sido también el principal argumento que ha esgrimido Angeles González Sinde en su primer encuentro ante los periodistas.

2.- ¿Alguien cree que los casos de corrupción que se le imputan a Camps- por poner un ejemplo cercano- no tienen relación con el modelo de gestión pública de la Comunidad Valenciana?

¿Si no es el modelo de gestión de los derechos de autor lo que ha provocado esta situación por qué correr a defenderlo como primer y casi único argumento?

La respuesta inmediata es que hay gente que va a aprovechar la situación para poner en tela de juicio dicho modelo. El problema es que si esos que ponen en tela de juicio dicho modelo no estuvieran ahí… hoy no habría denuncia contra la SGAE por un hipotético caso de corrupción.

Son los abogados que sostuvieron la demanda contra el Canon, los que empezaron a mirar con cuidado los datos de recaudación y reparto de derechos. Fueron ellos quienes pusieron en marcha la maquinaria jurídica. Son ellos, en fin, los que están defendiendo la transparencia de la SGAE ante sus socios.

¿De verdad a nadie le parece sintomático que sea precisamente SDAE, la entidad de gestión de derechos digitales, la que esté en entredicho?

3.- Hay dos tipos de legitimidades jugando a la vez en las últimas semanas. Por un lado la legitimidad de la propia SGAE en relación sus socios y por otro la legitimidad de todo el entramado cultural en relación a la ciudadanía.

Los socios de la SGAE que se han pronunciado públicamente al respecto, parecen preocupados en exclusiva por una de las dos legitimidades (la que funciona hacia dentro) insistiendo en la necesidad de recomponer cuanto antes la sociedad para defender los derechos de autor.

Es razonable y una buena noticia que los socios de una entidad se preocupen por democratizarla, ampliar el censo electoral y hacer, en definitiva, más participativa la acción de sus socios, es una buena noticia (tanto en la SGAE como en cualquier otra parte, haya delitos o no) pero eso no va a recomponer la relación que la ciudadanía tiene con las entidades de gestión.

Personalmente, me preocupa mucho más la otra legitimidad. La legitimidad no ya de la SGAE, sino de la totalidad de estructuras de eso que se viene a llamar “El mundo de la cultura” hacia afuera. Es fácil amparar los argumentos sobre la base de que “ahí fuera” hay mucho idiota y muchos intereses cruzados. Si, como aquí dentro, como en todas partes.

Pero, además de idiotas y de intereses, hay gente sensata, muy razonable, que está planteando cuestiones de calado sobre la transformación del ámbito de producción, exhibición y distribución de cultura, de la remuneración, del acceso, de los derechos, del apoyo público, etc

Y me refiero a propuestas.

Las decisiones en torno a la cultura no pertenecen exclusivamente a quienes trabajan en ella, como la sanidad o la educación no son patrimonio exclusivo de médicos y profesores. Cualquier transformación en materia cultural que se haga sin escuchar a la ciudadanía y de forma exclusiva desde espacios que hoy se encuentran totalmente deslegitimados ante dicha ciudadanía está condenada al fracaso… y a aumentar una brecha cada vez mayor de desconfianza mutua.

Sobre ésta idea empezó a circular ayer un manifiesto que pone el énfasis precisamente en reconocer que lo sucedido no está aislado del contexto general y de la necesidad de la ciudadanía y los trabajadores de la cultura y el conocimiento de trabajar juntos para pensar soluciones colectivas a estos problemas.

(http://www.ladinamo.org/manifiesto/) Cuando el Modelo se Derrumba: Manifiesto de Trabajadores de la Cultura y el Conocimiento por un cambio en la gestión de los derechos de autor.


LA DEFENSA SGAE

7 julio, 2011

por Sergio Barrejón.

Conozco a gente estupenda que trabaja en SGAE y en Fundación Autor. Personas honestas que trabajan duro. Es muy probable que este tipo de gente sea mayoría dentro de la casa. Por respeto y solidaridad hacia ellos, me lo he pensado mucho antes de publicar este artículo. Porque supongo que en estos momentos lo estarán pasando fatal. Pero lamentablemente, no son ellos los que representan públicamente a SGAE. El que representaba a SGAE era Eduardo Bautista. Y los cargos que pesan sobre él son gravísimos. Y atañen directamente al ejercicio de sus funciones.

Eduardo Bautista. (Foto: Esther Casas)

Esto no es una caza de brujas. Esto no es un escándalo sexual prefabricado para desprestigiar a alguien. Aquí alguien ha metido la mano en la caja. Y hasta que no se aclare exactamente el quién, el cómo, el cuándo y el cuánto, existirá una sombra de duda encima de los máximos responsables de la entidad. Lo que el sentido común aconseja en este momento es simple y clarísimo: hay que dimitir. La Junta Directiva que salió de las últimas elecciones había manifestado su apoyo claro a Eduardo Bautista. Pensaban mantenerlo en su cargo, y así lo dijeron públicamente. Sólo por eso, ya deberían dimitir.

No estoy intentando juzgar a nadie antes de tiempo. Estoy hablando de simple dignidad. De la capacidad para poner el interés común por encima del orgullo. De la capacidad para reconocer los propios errores. Si al final de todo este proceso, se demuestra que Bautista y Neri eran inocentes, entonces ya habrá tiempo para volver con la cabeza bien alta. Pero mientras la Audiencia Nacional te investiga (a ti o a tus hombres de confianza) por apropiación indebida, no puedes presentarte cada mañana en la oficina a administrar nada.

En cualquier caso, si la Junta Directiva insiste en enrocarse y encadenarse a sus asientos… por lo menos que lo hagan bien. Que no den ruedas de prensa. Al menos, que no den ruedas de prensa tan lamentables como la del pasado martes. ¿Cómo se les ocurre hacerse las víctimas en un momento así? “La gente no quiere a los artistas”, dijo Víctor Manuel.

Lo que la gente no quiere, hombre de Dios, es a los inspectores de SGAE colándose en los salones de bodas. Lo que la gente no quiere es que se cobren cantidades a tanto alzado totalmente arbitrarias, y que el reparto se haga favoreciendo que los más ricos cobren más. Lo que la gente no quiere es que un artista multimillonario les llore por el dinero que pierde con la piratería. Lo que la gente no quiere es que nadie les eche la culpa de todos los males por bajarse una simple película de internet. Lo que la gente no quiere es pagar 15€ por un DVD y tener que tragarse un anuncio que les trata de chorizos. Lo que la gente no quiere, en definitiva, es que le tomen el pelo.

Estimado Víctor Manuel: es posible que, en verdad, no se quiera a los artistas en este país. Pero ¿no le parece que ha elegido usted el peor momento imaginable para quejarse de eso?

Sólo se dijo una cosa inteligente en toda esa rueda de prensa. Aparte de “adiós, buenas tardes”, quiero decir. Es de justicia reconocer que también la dijo Víctor Manuel: y es que no es el conjunto de SGAE la que está en entredicho. No es el conjunto de SGAE lo que está siendo investigado por la Audiencia Nacional. Cierto. Pero ojo: de la misma manera que el movimiento 15-M no se deslegitima por un grupo de radicales que montan gresca, las críticas a SGAE no se deslegitiman por los cuatro tarados que tiran piedras a Ramoncín ni por los cuatro mangantes que graban screeners en los cines.

Entre los que critican a SGAE hay muchos tipos de gente. Muchos. Algunos son perroflautas del “todo gratis”, algunos son neoliberales que buscan beneficio político desprestigiando a los intelectuales de izquierdas. Pero otros son respetables abogados. (Alguno de los cuales, por cierto, le ha sacado los colores a Eduardo Bautista en público. Y con muy buenas formas, dicho sea de paso.) Y entre uno y otro extremo, hay representantes de muchos sectores de la sociedad y de todos los colores políticos. Mucha gente está hasta las narices de muchas de las prácticas de SGAE. Y entre esa gente, no nos confundamos, hay muchísimos autores. Y muchísimos de ellos son (somos) socios de SGAE.

Y era responsabilidad de SGAE enmendar sus errores y, sobre todo, evitar algunos otros. Ir de bar en bar, siguiendo sabe Dios qué criterios para elegir a cuál ir y a cuál no, utilizar vulgares métodos intimidatorios y regatear como un vendedor de alfombras para que el dueño acepte pagar un tanto alzado… Eso es una chapuza lamentable. Y lo mismo con cualquier establecimiento donde ni se cobra entrada, ni es realista pedir que se haga una declaración de cada obra reproducida. Pero es que además lo que se saca de ahí es el chocolate del loro. Y para colmo, es una medida tremendamente impopular.

Es muy posible que haya intereses económicos muy fuertes que pretenden acabar con SGAE. Es lógico pensar que hay quien busca acabar como sea con la propiedad intelectual. Porque la protección de la propiedad intelectual implica que hay una parte del pastel que no se van a comer las grandes empresas, sino los trabajadores. Pero tener grandes enemigos no te convierte necesariamente en un héroe. Y lo de que el profesor te tiene manía hace mucho que no cuela.

El momento más loco de toda la rueda de prensa fue, sin duda, eso de que “en cien años de honestidad sólo ha habido un caso así”. Como estrategia defensiva, no tiene precio. No sé cómo no se le ocurrió al Dioni: “En cuarenta años de honestidad sólo robé un furgón lleno de pasta”. Tampoco está mal para un crimen machista: “En veinte años de matrimonio sólo la maté una vez“.

Soy socio de SGAE. No tengo ningún reparo en admitir que quiero ganar dinero con la explotación de mis obras. No participo de ese pudor español, tan propio de hijosdalgo, a la hora de hablar de negocios. Todo lo que tengo, lo he ganado trabajando. Por eso, nunca he sentido vergüenza de lo que cobro a través de SGAE.

Hasta este martes.

Por favor, señores de la Junta Directiva, como comunicadores que son: si no tienen nada inteligente que decir, pídanle a un guionista que les escriba unas líneas. Y ya puestos, búsquense un asesor de imagen. Alguien con el mínimo criterio necesario para decirle a Caco Senante que se deje el polo Lacoste en casa.


Mientras tanto, les sugiero que hagan el favor de callarse y se dediquen a hacer su trabajo, que es cuidar de nuestro patrimonio, no lloriquear por lo poco que se nos quiere.


DAME PAN Y LLÁMAME TONTO

6 julio, 2011

Por Chico Santamano.

Cada cierto tiempo los juzgados y, por extensión, la opinión pública se escandaliza por secretos a voces que todos o casi todos conocíamos y casi nadie se atrevía a señalar.

Secretos a voces que no sólo deberían poner la cara colorada a los culpables de esos escándalos, debería ponérnosla a todos. “Secretos” que forman parte de nuestra naturaleza conformista y acomodaticia. “Secretos” que si se recopilaran en un libro podría titularse “Dame pan y llámame tonto”.

En 2008 saltaba a la luz pública un escándalazo en toda regla con epicentro en el madrileño municipio de Coslada. Ginés Jiménez y 15 policías municipales eran arrestados por delitos contra la Administración, la libertad sexual, por tenencia ilícita de armas, asociación ilícita, delitos contra el patrimonio, lesiones y amenazas.

Prácticamente todos y cada uno de los habitantes de la ciudad conocían los tejemanejes de este elemento y su banda. Yo no vivo en Coslada, pero ¡hasta a mí me llegó la historia años antes! Por supuesto, nadie (entre los que me incluyo) hizo nada.

Durante los años en los que Ginés estuvo al frente de la comisaría pasaron gobiernos del PSOE, el PP e IU. Como ya sabrán, ni un solo alcalde movió un dedo. ¿Qué intereses existían para que ninguno pusiera de patitas en la calle a semejante elemento? ¿”Dame pan y llámame tonto”?

En 2007 estalló la operación Malaya. Gracias a la acción judicial, se pudo sacar a una horda de chorizos que saquearon durante años las arcas públicas del Ayuntamiento de Marbella. Un robo non-stop desde aquellos tiempos en los que Gil presentaba programas al ritmo de “Sopa de Caracol” desde su burbujeante jacuzzi. Todos lo sabían. Algunos lo gritaban, pero su voz quedaba enterrada bajo el peso de los votos de un pueblo que una y otra vez volvía a elegir a los mismos ladrones de siempre… Ya saben… Dame pan y llámame tonto.

Hace cinco días, los socios de la SGAE acudimos a votar. Algunos queríamos un cambio, otros muchos… no sé si la mayoría, pero sí los más poderosos (al menos en número de votos) preferían que todo siguiera igual. Y así fue… Nadie votó directamente a Teddy Bautista, pero sus acólitos volvieron a nombrarle jefe del cotarro. Con dos cojones. Como si en la SGAE no pasara nada.

¿Que la entidad tiene casi peor fama que ETA? Dame pan y llámame tonto. ¿Que hasta el más mónguer de la clase se ha enterado de que no se están haciendo bien las cosas? Dame pan y llámame tonto. ¿Que es absurdo reclamar pasta en peluquerías por tener un transistor encendido? Dame pan y llámame tonto. ¿Que se están comprando teatros y palacios sin ton ni son en lugar de repartir esos beneficios entre los autores? Dame pan y llámame tonto. ¿Que los teatros se compran con parte del dinero de los guionistas y directores para que actúen los cantantes ahora que no venden discos? Dame pan y llámame tonto.

La historia de la SGAE, como la de Marbella, la de Ginés y otras tramas de corrupción tienen muchas cosas en común; Todas ellas está protagonizadas por nuevos ricos que hacen un uso ostentoso, casi pornográfico y sobre todo cutre de su poderío económico. ¿Acaso se diferencia en algo el Miró en el baño de Juan Antonio Roca, el jacuzzi de Gil o la afición a recopilar palacios de la SGAE? Todos ellos han campado a sus anchas durante años… Ni izquierda, ni derecha… ni en el gobierno, ni en la oposición… Ninguno se atrevió a ponerle el cascabel al gato. Pero sobre todo, estas tramas son la historia de una vergüenza colectiva.

Hoy por hoy me avergüenza pertenecer a la SGAE (ojo, no me avergüenza defender mis derechos de autor a ultranza, que me los veo venir en los comments). Y me avergüenza porque todos sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano. Con el tiempo nos íbamos dando cuenta de que no era lógico semejante despilfarro. Éramos conscientes de que algo olía a podrido en Fernando VI, nº 4. Sabíamos que se estaban haciendo las cosas mal. Tras mucho discutir nos dimos cuenta de que lo del canon siempre fue una chapuza innecesaria. Los métodos para cobrar a determinados establecimientos absolutamente deplorables. Que nos estaban robando y nos daba igual. ¿En cuántas ocasiones nos han preguntado amigos y familiares “y por derechos de autor cuánto se cobra” y dábamos respuestas vagas para acabar diciendo “en realidad no se sabe muy bien”? ¿”No se sabe muy bien”? ¿No se sabe o no has reclamado tu derecho a saber a cuánto está el minuto de ficción en prime time?

Nos creemos unos listillos y somos tan catetos como esos votantes marbellíes. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo es posible que Gil (o más recientemente Camps) ganara una y otra vez las elecciones? Nuestra desidia nos ha condenado. Somos igual de paletos que los que votan a corruptos oficiales u oficiosos. No hemos sido capaces de mover el culo, cruzar la calle y pirarnos de allí antes de que nos salpicara la mierda.

Ahora es tarde, señora.

No somos culpables, ni ladrones… de hecho los autores somos las víctimas, pero estamos cubiertos de mierda. Mierda por la vergüenza de mirar a otro lado. Vergüenza por pasar horas y horas en foros y blogs defendiendo los derechos de autor para luego nos los robaran por otro lado. Vergüenza por dejar que la SGAE ensucie el nombre de toda una profesión a cambio de un incierto pago en el banco cada seis meses… En fin, ya saben…

Dame pan y llámame tonto.


REPITIENDO ALGUNAS CONCRECIONES SOBRE LOS DERECHOS DE AUTOR

5 julio, 2011
por Guionista Hastiado. (Publicado originalmente en Fotogramas)

Mucho de lo que voy a contar tiene que ver con este gran post que mi buen amigo Daniel Castro publicó ayer y cuya lectura recomiendo a todo el mundo.

Los derechos de autor nacieron como medio para evitar las tropelías contractuales de las empresas culturales contra los autores. En resumen, obligan a las empresas a compartir con los autores una pequeña parte del lucho obtenido gracias a sus creaciones. En la Wikipedia tienen una explicación mucho más profusa y exacta. Convendrán ustedes en que sería muy injusto que García Márquez hubiera vendido los derechos de “100 años de soledad” por unos cuantos pesos cuando aún era un desconocido, y que nunca hubiera vuelto a recibir una ganancia por su obra.

Los mayores detractores de los derechos de Autor, por lo tanto, son ciertos oligopolios culturales, que son quienes realmente pagan esos derechos (cadenas de televisión, distribuidoras, emisoras musicales, editoriales…).

Los autores conservamos siempre los derechos morales de nuestras obras, lo que significa que siempre seremos reconocidos como autores de esas obras, y percibiremos la parte de derechos que nos corresponda por ello (no es así en el derecho anglosajón, ver la wikipedia para más información). Los derechos de explotación o de distribución publica suelen estar en manos de empresas a las que se les han cedido (productoras de televisión, por ejemplo).

Cosa aparte es el canon por copia privada, que surgió en nuestro país en los años 80 en respuesta a la aparición de aparatos con los que se podían hacer copias físicas de los soportes donde se distribuían ciertas obras (cassetes de doble pletina, duplicadoras de vídeo…). Se creó como una compensación estimada por las presumibles pérdidas que dichas copias podían generar, y autoriza, de facto, a que el consumidor pueda tener una copia para su uso, siempre que sea sin ánimo de lucro (en cuyo caso todo es perfectamente legal, no como en el derecho anglosajón donde la tenencia de dicha copia sí supondría un delito).

Ese canon lo abonan las empresas que fabrican y comercializan dichos aparatos. Otra cosa es que se hayan esforzado en dejar muy claro que ese gasto se lo trasladan al consumidor, algo que, lógicamente, cabrea al consumidor.

El canon lo recaudan las entidades de gestión de derechos de autor, como la SGAE. Ellas se encargan de repartirlo (y aquí viene una de las preguntas más difíciles de responder en todo este lío: ¿cómo se reparte ese dinero?).

El gran lío surgió con la llegada de internet, donde la copia física deja de existir. Evidentemente, el pago del canon se convierte en algo mucho más controvertido y difícil de justificar. De hecho, son muchos los creadores que no están de acuerdo con que se siga manteniendo, o no al menos de la manera en que se gestiona.

Los derechos de autor no son algo malo en sí mismos, son semejantes a las patentes industriales; suponen una protección del autor frente a las grandes corporaciones y favorecen el desarrollo cultural de la sociedad. No se cobra al público varias veces por lo mismo (una demagogia bastante extendida, en buena parte debido al gran lío del canon), sino que se cobra a una empresa una parte de las ganancias que genera la obra. La pelea de fondo tiene que ver con cómo y cuanto se recauda, y cómo y cuánto se reparte. Ahí es donde está el espacio de discusión.

Y ahí es donde se incide en muchos de los problemas que tiene la SGAE, siempre desmedida en su afán recaudatorio (bodas, peluquerías y asuntos por el estilo, trabas al copyleft, zancadillas a otras entidades de gestión…), y muy poco transparente en su forma de distribuir los derechos. Los elevados sueldos de muchos de sus directivos y las presuntas irregularidades en las cuentas de la SGAE han estado desde hace muchos años en boca de multitud de autores que no compartían el espíritu de la entidad. La investigación abierta contra la SGAE no parece sino confirmar muchas de estas sospechas.

No se trata de que la SGAE no exista. Se trata de que haga las cosas bien y, por descontado, de que nadie meta mano en la caja.

En caso de que sean ciertas las acusaciones de que alguien ha robado dinero, es dinero robado a los autores, no al estado ni a los contribuyentes. Los socios de la SGAE seríamos los principales perjudicados.

La SGAE no son los autores. La SGAE es una sociedad que recauda y gestiona derechos, algo parecido a un agente. Para un autor individual sería una tarea muy compleja gestionar y recaudar sus derechos, y por lo tanto es lógico que contrate a una entidad para que lo haga por él, igual que se contrata a un abogado para que te defienda en un juicio.

Todo esto se ha planteado como una lucha entre los autores y los internautas, cuando es una lucha de autores contra empresas, por un lado, y de empresas (y gobierno) contra asociaciones de internautas, por otra.

Los autores no estamos en contra de Internet, ni mucho menos. Todo lo contrario, Internet sirve para dar mayor difusión a nuestro trabajo, algo que alimenta nuestro pobre espíritu de tímidos egocéntricos. Lo que sí creemos es que si alguien se lucra con nuestro trabajo debe compartir una parte –muy pequeña- de sus beneficios con nosotros.

Los autores no somos millonetis ladronzuelos, somos currantes. Los renombrados figuras a los que se ha identificado siempre con la SGAE no tienen mucho que ver con la mayor parte de los creadores de este país, mucho menos importantes, mucho menos forrados y mucho menos pícaros.

Por último, confirmo que soy socio de la SGAE (aunque el canto de las sirenas de DAMA me llama cada vez más poderosamente). Es algo de lo que parece que ahora mismo uno debería avergonzarse, y sé que me van a caer hostias como panes por escribir este artículo. Pero cada vez que explico estas cosas en familia, en una boda, en la peluquería o en una tertulia de terraza, consigo que alguien se plantee mínimamente la posibilidad de que todas esas verdades tan absolutas, tan extendidas y tan maniqueas puedan ser, al menos, matizables. Algo es algo. Granito de arena.


MI PEQUEÑA HISTORIA CON LA SGAE

4 julio, 2011

Por Daniel Castro

No pensaba publicar nada este lunes, pero cierto asunto me ha hecho cambiar de opinión. Sí, me refiero a la detención de Teddy Bautista y otros tres directivos de la SGAE.

No soy socio de SGAE, sino de la entidad que le hace competencia desde hace unos años, llamada DAMA, encargada de gestionar los derechos de autores audiovisuales. Desde hace un par de años formo parte del consejo de administración de esta entidad. Sin embargo, nada de lo que escriba aquí se puede interpretar como una postura oficial de DAMA, sólo es una opinión particular.

Cinco advertencias previas

Primero: es imprescindible considerar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. La presunción de inocencia se aplica a la gente que arroja a niños a pozos para luego violarlos. Evidentemente, también se la merecen los directivos de una sociedad acusados de malversar fondos.

Segundo:  que unas personas de una entidad concreta de gestión de derechos de autor presuntamente hayan utilizado mal el dinero que habían recaudado no debería cuestionar el propio concepto de derecho de autor. No dejamos de pagar impuestos porque un político se haya apropiado parte de ese dinero.

Tercero: los “artistas”, etc. están siendo víctimas desde hace unos cuantos años de una campaña con pocos precedentes, ya que agrupa tanto a “izquierdistas” radicales que pretenden la desaparición del derecho de autor como a derechistas deseosos de atacar a un sector que, tradicionalmente, apoya a partidos de ideología contraria. Si a esta “pinza” unimos a personas menos ideologizadas que, simplemente, intentan obtener productos culturales de forma gratuita y se enfadan con los que se los pretenden hacer pagar, tenemos a tres grandes grupos haciendo una inmensa presión sobre los “artistas” y, por extensión, sobre la mayor entidad de gestión de derechos. Desde hace años las informaciones sobre la SGAE son casi únicamente negativas, la batalla de la imagen está casi definitivamente perdida para esta sociedad.

Cuarto: Todavía se desconoce de qué se acusa exactamente a los imputados. Las primeras informaciones eran más vagas pero, poco a poco, se comienza a concretar que, al parecer, el centro del problema era la relación de Sdae, sociedad digital filial de la SGAE y una sociedad llamada Microgénesis.

Quinto: No todos los autores son miembros de SGAE. No todas las sociedades recaudan y gestionan el dinero como SGAE.

Bien, ya he acabado con las precauciones, aburridas pero imprescindibles, y voy a hablaros de mi caso personal.

¿Por qué no soy socio de la SGAE?

Hace unos años, recién salido de la Escuela de Cine (ECAM), entré a trabajar en una telecomedia para la ETB. No me conocía nadie, no había registrado ni una sola obra. No sé cómo entré en contacto con la gente de DAMA, que organizaba charlas en un hotel y explicaba porqué era preferible afiliarse a esta nueva entidad. Decían que su gestión iba a ser más transparente, que iban a defender los derechos del sector audiovisual, minoritario en SGAE. Me tenían bastante convencido, pero aún no había solicitado oficialmente mi inscripción.

Fue entonces cuando recibí una llamada de una mujer que hablaba en nombre de SGAE. Quería verme. En el Café Gijón. Me sorprendió. Os recuerdo que yo no era nadie (sigo sin serlo, pero tal vez entonces era menos todavía. Y apenas había escrito nada). ¿Qué querría de mí aquella mujer? ¿De dónde había sacado mi nombre y número de teléfono?

Era morena. La recuerdo grande. Tendría casi cincuenta años. Luego supe que llevaba semanas invitando a guionistas a cafés en el Gijón para contarles las ventajas de su sociedad y, en algunos casos, ofrecerles dinero contante y sonante para volver a SGAE. Insistió mucho en enseñarme su sede, pese a que le dije que ya la conocía. Finalmente fuimos al famoso Palacio de Longoria. Desde el vestíbulo señaló hacia la ostentosa escalera.

– ¡Fíjate qué edificio! – dijo – ¿y tú te vas a ir con esos de DAMA, que están en un piso cutre?

No respondí. Suelo ser cobarde y evito las confrontaciones directas. Pero creo que fue ése el momento en el que decidí que iba a ser socio de DAMA.

La mujer me pidió que le dijera mi nombre y apellido completos. Descolgó el teléfono y pidió a cierto departamento que le hicieran un cálculo aproximado de cuánto dinero tenía allá para cobrar, cantidades recaudadas por mis obras. Protesté levemente: no tenía obra registrada, era difícil que tuvieran ahí “dinero para mí”. Este detalle no pareció importarle demasiado. En cualquier momento sonaría el teléfono y dirían cuánto había para mí. Mientras tanto, ¿por qué no estudiaba el contrato de SGAE? Lo miré por encima. El teléfono siguió sin sonar. Creo que la mujer se excusó: a veces se tardaba un poco en obtener los datos de cada autor. ¿Por qué no firmaba el contrato y me pasaba el lunes para saber qué cantidad me esperaba? Tomé el contrato y dije, reuniendo todo el valor del que fui capaz, que me lo llevaría para estudiarlo en casa el fin de semana. La mujer protestó dos o tres veces: era mejor que firmara ya mismo porque…

Salí del Palacio de Longoria. Creí escuchar un ruido a mi espalda. El ruido que hacen los dientes de los tiburones cuando chocan entre sí, sin lograr atrapar a su presa.

Aunque tal vez fuera sólo el chirrido de la pesada puerta modernista.

Luego supe que para SGAE, que quería desautorizar la existencia de DAMA, era especialmente importante que ésta no captara socios “nuevos” (no procedentes de SGAE) puesto que éstos daban carta de naturaleza a la nueva entidad.

AÑOS DESPUÉS…

SGAE se ha dedicado a obstaculizar a DAMA para continuar con su monopolio de gestión de derechos de autor en el sector audiovisual. Básicamente ha utilizado dos de vías: las demandas judiciales y los estímulos económicos. Es decir, técnicamente hablaríamos de “el palo y la zanahoria”.

Gracias a las acciones legales, durante mucho tiempo intentaron asfixiar económicamente a su competencia: grandes cantidades de dinero que debían haber sido repartidas a los autores que habían optado por pasarse a DAMA quedaron bloqueadas en cuentas bancarias mientras llegaban las sentencias judiciales. Habitualmente las sentencias eran desfavorables para SGAE, pero ésta siempre podía pagar a abogados que presentaran nuevos recursos.

Mientras tanto, y esta es la “zanahoria”, muchos socios de DAMA iban recibiendo ofertas para volver a SGAE. En muchos casos, al cabo del tiempo, cansados de no ver un solo euro, acabaron cediendo.

Uno de los principales argumentos era el célebre “anticipo”, un préstamo sin intereses a cuenta de posibles recaudaciones posteriores. Según mis informaciones, las cantidades prestadas solían equivaler a lo generado en los últimos dos años  por el autor que lo solicitaba. Se habla de préstamos de hasta treinta mil euros sin interés alguno. Se pagaba el dinero de una sola vez y la SGAE lo recuperaba (caso de poder recuperarlo) en las liquidaciones posteriores.

Otra práctica habitual de SGAE desde que existe una entidad que le hace competencia es la de variar lo que paga a sus autores dependiendo de las reclamaciones. Cuando en una serie, por ejemplo, un guionista de SGAE se queja a su entidad de que un compañero de DAMA está cobrando más dinero en derechos de autor que él, la SGAE, en muchos casos, aumenta la cantidad que paga para evitar que este autor se marche a la competencia.

Muy posiblemente no haya nada ilegal en estas prácticas. Muchos incluso pensaréis que se trata de decisiones lógicas de una entidad que pretende retener a sus socios.

Sin embargo, en mi opinión, estas prácticas tienen mucho que ver con el principal vicio de SGAE, un vicio que parece relacionado con la visita de Teddy Bautista y sus socios a los calabozos: la falta de transparencia de su gestión.

¿Cómo es posible que SGAE cambie la cantidad que paga por derechos de autor a unos guionistas sólo porque estos protesten, aportando datos de lo que cobran sus compañeros de DAMA? ¿No existen para SGAE unas tarifas fijas? ¿De dónde sale ese dinero extra que sólo se entrega a los autores si protestan con suficiente convicción? ¿Por qué no se les paga directamente, sin que tengan que acudir con las tarifas de la competencia? ¿De dónde sale ese “adelanto” sin intereses concedido a autores que tal vez no vuelvan a crear otra obra que genere derechos autor? ¿Qué tipo de entidad puede permitirse conceder actualmente préstamos sin intereses ni apenas garantías? ¿No desprenden todas estas prácticas cierto aroma a paternalismo rancio o, directamente, a preocupante arbitrariedad? ¿Tiene sentido que SGAE siga negociando con las cadenas de televisión un “tanto alzado” por año, independientemente del volumen de obra de sus autores que se emita durante ese periodo? ¿No es lógico que se facture por obra emitida? ¿No es el objetivo de esa sociedad repartir lo que recauda entre los autores? Entonces, ¿de dónde sale el dinero para comprar una red de teatros o un inmenso palacio en Boadilla del Monte? ¿Tanto les sobra?

A falta de conocer los detalles sobre el caso que ha llevado a Bautista y otros directivos ante la justicia, todo desprende el aroma a falta de transparencia y rigor en la gestión del dinero que lleva años caracterizando a SGAE. El hedor que llevó a algunos a escapar y fundar DAMA.

El otro día, antes de las elecciones en SGAE y de la operación de la Guardia Civil, en una cena, un amigo usaba el mismo argumento que aquella mujer morena: “Mientras la SGAE compra teatros” – vino a decir – “DAMA no tiene ni un simple burdel”.

Afortunadamente – pensé yo.


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