10 ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

22 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos por el enlace más urgente, porque es para HOY. Hablamos de la nueva iniciativa de Alma, “Interior Noche”. El sindicato ha organizado una cena para promover el networking y las relaciones entre guionistas y, además, ha invitado a Javier Olivares, cocreador de ‘El ministerio del tiempo’. La cena es esta misma noche, así que, si te interesa, DATE PRISA.

2. Esta semana ha terminado ‘Mad Men’. Ya no habrá más Don Draper. Por eso, seis guionistas de la serie han elegido y hablado sobre la mejor escena que han escrito en la serie.

3. También esta semana se han entregado los Premios Max. Fue una gala reivindicativa, con varios momentos emotivos y con un montón de premiados que puedes consultar aquí.

4. José Alba, Óscar Bernàcer, Pau Brunet… Éstos son algunos de los nombres que la revista Variety ha incluido en su lista de las diez estrellas emergentes del cine español.

5. Canal + estrena producción propia y la dedica… ¡a los guionistas! Se llama ‘Escríbeme una serie’ y se dedicará a dar voz a los autores de las series más importantes de nuestro país. ‘Cuéntame’, ‘Velvet’, ‘El Príncipe’… Raro sería no ver a algún bloguionista luciendo palmito en alguna entrega.

6. ¿Tienes entre manos un guión con un surtido de personajes variadito? Pues es bastante probable que este enlace te venga de perlas.

7. Aunque si lo que tienes es un documental, imprímete estas 13 reglas de Michael Moore y pégalas donde puedas leerlas.

8. Y la última lista de la entrega de hoy es del bloguionista Carlos G. Miranda. Son nueve cosas que puedes hacer para desarrollar la escritura creativa. Pon especial atención en la última, que es la que más interesa al autor.

9. Filmarket Hub ha organizado la segunda edición de su concurso de guiones. Tenéis hasta el 15 de junio para mandar vuestros proyectos. El ganador entrará en mercado online Filmbox por tiempo ilimitado y recibirá notas de guión de Joaquín Oristell.

10. Hablando de guiones: el de esta semana es ‘La vaquilla’, de Luis G. Berlanga y Rafael Azcona. Y hablamos del archivo original, una auténtica joya.

¡Buen fin de semana!


EL TEST DE BECHDEL: AÚN QUEDA MUCHO POR HACER

21 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Héctor Beltrán.

Si en tu guión aparecen al menos dos personajes femeninos que interactúan entre ellos y, cuando lo hacen, hablan de algo que no sea un hombre, se podría decir que pasa sin problemas el Test de Bechdel. Sencillo, ¿verdad? Pues parece que no. La discriminación del género femenino en las historias, en la creación de personajes y en su trato en la industria es un problema grave que aún afecta tanto a las profesionales como a las historias que cuentan. Por eso mismo, el pasado día 19 se llevó a cabo una nueva edición de “Los martes de DAMA” –en la Cineteca de Madrid, como siempre– en la que se discutió sobre este asunto en una mesa redonda organizada en colaboración con CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales).

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La Sala Azcona de la Cineteca de Madrid presentaba este aspecto. Foto @hbeltrangimeno.

Esta mesa redonda estuvo moderada por Virginia Yagüe, vicepresidenta de DAMA, presidenta de CIMA y guionista; e integrada por el bloguionista David Muñoz, la profesora Concepción Cascajosa, la directora Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Durante dos horas expusieron y debatieron sus argumentos sobre el trato de los personajes femeninos en la ficción del momento y la relación de ésta con la realidad de las guionistas y directoras en la industria nacional.

Situación actual

¿Sabías que ‘Gravity’, la película de Alfonso Cuarón protagonizada por una mujer astronauta, no pasa el Test de Bechdel y comedias como ‘Scary Movie’ o ‘American Pie’ sí? Éste fue uno de los datos con los que Concepción Cascajosa abrió la mesa redonda. Este test tiene su origen en una tira cómica de los años 80 y su “sistema de evaluación”, por así decirlo, es bastante sencillo. ¿Podría ser más completo? Belén Macías opinó que sí: “El Test de Bechdel debería incorporar también cómo está incluido el personaje femenino en la trama y cómo reacciona a ella”. Puso como ejemplo válido la reciente ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, pero David Muñoz no tardó en saltar. No estaba de acuerdo: él opinaba que se trata una película bastante machista.

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La vicepresidenta de DAMA Virginia Yagüe presentando a los participantes de la mesa redonda. Foto @hbeltrangimeno.

Por otro lado, Olatz Arroyo empezó diciendo que, poco a poco, está habiendo un “cambio de tendencia notable en cine comercial y de animación“. Se refería, sobre todo, a fenómenos recientes como ‘Frozen’ o ‘Brave’, éxitos absolutos protagonizados por personajes femeninos fuertes. A esta lista, David Muñoz añadió las protagonistas de ‘Divergente’ o ‘Los Juegos del Hambre’, a las que considera mucho más potentes e importantes para la causa que algunas ya clásicas como Lara Croft, de ‘Tomb Raider’.

Sin embargo, hasta ese momento sólo se habló de referentes internacionales. ¿Qué pasa aquí, en España? ¿Cómo está la situación? David Muñoz volvió a utilizar un ejemplo reciente para ilustrar la realidad: “En la nueva de ‘Mad Max’ las mujeres son las que toman las decisiones y las que hacen los planes. Si en España hubiese dinero para hacer algo así no lo produciría ni el tato”. Lo que le llevó a afirmar que, por desgracia, el problema con el género a nivel nacional “está en los productores más que en los guionistas”. De acuerdo con esto, Belén Macías dijo que “si hubiese más directoras, más guionistas y más productoras en las industria todo sería diferente, pero hay muy pocas“.

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Virginia Yagüe y Belén Macías. Foto @hbeltrangimeno.

Concretando un poco más, Olatz Arroyo, guionista de series como ‘Allí abajo’ o ‘Aída’, cree que “en comedia no se cuida tanto el personaje femenino”. Respecto a esto, David Muñoz opinó que, “en la televisión española, si tienes más de 30 años sólo puedes hacer de la amiga fea o de madre”. Esta actitud tan anticuada como ilógica de algunos responsables fue uno de los puntos clave de la mesa redonda. “Lo que los productores españoles de televisión evitan es que cualquier persona se moleste viendo su serie”, dijo Concepción Cascajosa. Y añadió que, por eso, “la señora de Cuenca es machista, elitista y urbanista”. David Muñoz, por otro lado, aseguró que “la televisión nacional representa una sociedad blanca, como de los años 70, que hace mucho tiempo que no existe”.

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Belén Macías y la guionista Olatz Arroyo. Foto @hbeltrangimeno.

Nuevas generaciones

Tanto David Muñoz como Virginia Yagüe han sido dos de los tutores de la iniciativa DAMA Ayuda, además de ser profesores de guión en diferentes escuelas y másters. Ambos compartieron cifras bastante representativas sobre las diferencias que existen respecto al género, además, en las nuevas generaciones. “Los datos son neutros y demuestran que hay chicas estudiantes de guión en escuelas que luego no llegan a determinados puestos”, contó Virginia Yagüe. Por su parte, David aportó datos de la última convocatoria de DAMA Ayuda: de 303 sinopsis recibidas, sólo 64 estaban escritas por mujeres.

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David Muñoz y Concepción Cascajosa. Foto @hbeltrangimeno.

Quizás, se preguntaban, sea un problema de actitud. Concepción Cascajosa y Virginia Yagüe comentaron algunas anécdotas que les hicieron pensar y llegar a la posible conclusión de que los hombres son, por decirlo de alguna manera, más echados para adelante y más temerarios que las mujeres. Por ejemplo, Virginia recordó un caso reciente en el que le preguntó a unas alumnas de Comunicación Audiovisual sobre las prácticas en su carrera. Éstas le dijeron que, pese a que el porcentaje de alumnas era mayor que el de alumnos, los chicos eran los que terminaban “poniéndose delante” y liderando esos grupos de prácticas en los puestos de dirección. Además, y a modo de curiosidad, David Muñoz terminó afirmando, que “el número de estudiantes que quieren dirigir sube, pero el de mujeres que quieren ser guionistas baja”.

El gremio de la cultura –y del audiovisual en particular–, como dijo Virginia Yagüe, siempre se ha caracterizado por ser abiertamente progresista. Sin embargo, concluyó diciendo que, pese a ello, “no hay igualdad” y que todavía “queda mucho trabajo por hacer” para que la desaparición de cualquier diferencia por motivos de género sea una realidad.

Participantes:

Bloguionistas:


¿Y AHORA QUÉ, DON DRAPER?

18 mayo, 2015

por Carlos López

Esta noche se emite en España el último capítulo de Mad Men.
ESTE POST ES UNA COLECCIÓN DE SPOILERS.

Draper llega por el pasillo, deja el sombrero y la gabardina a su secretaria.
Draper saca una camisa limpia de un cajón rebosante de camisas recién planchadas.
Draper se sirve una copa. Roger se sirve una copa. Es lo primero que hace al entrar en su despacho, en el despacho de otro, en cualquier parte.
Draper sestea en horas de trabajo. Draper mira al techo y hasta en eso mira como nadie.
Eso que llamas amor lo inventaron tipos como yo para vender medias.
Con el cigarrillo colgando del labio, Betty Draper dispara escopetazos contra las palomas que echan a volar.
Peggy se prueba un nuevo modelo de sujetador, a solas en su apartamento.
¿Eres una Marilyn o eres una Jackie?
La torpe secretaria conduce el cortacésped por la oficina, arrolla al nuevo jefe, la sangre salpica las blancas camisas.
Ken trata de ligar con la nueva secretaria, pero Freddie sale de pronto de su oficina para interpretar a Mozart con la cremallera de su pantalón.
Clearasil, Playtex, Lucky Strike, Kodak, American Airlines, Chevy, Burger Chef, Belle Jolie, Patio Cola, Judías Heinz, Glo-Coat, Hotel Hilton, Jaguar, Samsonite, Popsicle, Mohawk Airlines.
Megan canta Zou Bisou Bisou en su nuevo piso, delante de todo el mundo, y Don la mira como a un trofeo.
Rachel Menken, la hija del potentado comerciante, le canta las verdades a Draper en la azotea de los grandes almacenes.
Si no te gusta lo que se está diciendo, cambia de conversación.
Joan levanta acta de las reuniones de socios. Joan recibe instrucciones. Joan recibe propuestas de matrimonio y solo mueve las aletas de la nariz. Joan pone en su sitio a una secretaria impertinente. Joan cruza la oficina como entraron los aliados en París.
Draper se despierta con resaca. Maldormido. Respira fuerte. Probablemente arrepentido de casi todo. Un día más.
Salvatore se niega al cortejo de un cliente en la sala de revelado.
Peggy se desnuda de cuerpo entero para sacarle los colores al modernillo de Rizzo. Y los dos siguen trabajando frente a frente, en la habitación de hotel.
Ante las fotos de su verdadero yo, Don busca la excusa definitiva, le pregunta a Betty “¿tú qué habrías hecho?” Parece sincero, pero una chica espera fuera en un coche. Esperará toda la noche.
La reunión sigue mientras al fondo tratan de llevarse el cadáver de la secretaria, Mrs Blankenship. No vaya a estropear el negocio.
Roger vomita sin freno en mitad de la oficina, después de una sobredosis de ostras y martinis.
Joan se deja colocar un colgante al cuello, como la soga de un ahorcado, vendiéndose a sí misma por el bien de la empresa.
La antigua amante de Don le asalta en el vestíbulo para pedirle dinero. Don acepta comprarle un cuadro, que contemplará como quien se asoma a su propio abismo.
No existe una gran mentira. No existe el sistema. El universo es indiferente.

OFICINA MAD MEN
Peggy y Pete folletean en un tresillo que golpea contra la puerta, a deshora, a destiempo, para ser igual que todos.
Draper escucha a los pijos californianos y sabe que nunca jamás pasará como uno de ellos.
Pete y el contable Lane combaten a puño limpio en la sala de juntas.
El vecinito se planta en casa para declarar su amor incondicional por Betty. Ella esperará a que crezca. Y le veremos crecer.
Peggy responde Pizza House al teléfono para no hablar con Draper.
Draper apura un cigarrillo tras otro frente a la puerta de servicio de la vecina. La desea como nunca ha deseado a nadie.
¿Eso es lo que quieres o lo que la gente espera de ti?
Roger cabalga a lomos de las gemelas que han venido al casting.
Draper solo luce sonrisa humana cuando está con Anna Draper, que es su falsa mujer y la única que realmente le conoce. Lo dice el propio Draper.
Sally sorprende a su padre follándose a la vecina.
Betty fuma emboquillados como si en cada chupada quisiera aspirar el mundo entero.
Draper llega a casa, esta vez un apartamento de soltero. La anciana vecina abre la puerta de al lado y recibe a su marido, que viene arrastrando el carro de la compra. Le pregunta: ¿Has traído peras? ¿Has traído peras? ¿Has traído peras? No hay respuesta.
Peggy teclea. Peggy trabaja hasta las tantas. Peggy se pregunta si es la única que puede beber y trabajar al mismo tiempo.
Megan reparte batidos entre los hijos de Draper y se gana un puesto en su vida. Las chicas de dos plantas más arriba bajaban al vestíbulo de Sterling Cooper sólo para ver a Megan. No parece real.
Draper se acuesta con una mujer y se despierta junto a otra a la que no reconoce: un día entero en la nube, un día perdido, un día borrado.
He tenido que aprender un montón de nombres antes de despedirlos. Es el chiste de Roger en un día que no es para hacer chistes.
Cuando dios cierra una puerta, desabrocha un vestido.
Peggy lo hace porque Don se lo ha pedido: acoge en su casa a la mujer de un comicastro que acaba de tener un accidente. Peggy y Bobbi Barrett viven unos días juntas. Parecen de distinta especie animal. Acaban entendiéndose.
Pete se sienta en su despacho nuevo con una escopeta de caza sobre las piernas.
Sally pasa el día en la oficina, y nos preguntamos si alguna vez ella también será como una de las mujeres que cruzan esos pasillos.
Megan filma un anuncio vestida como Blancanieves. Ha mordido la manzana.
Lane Pryce rompe sus gafas para despedirse de la vida, pero tiene que arreglarlas chapuceramente porque el coche no arranca. No era tan fácil decir adiós a todo.
Draper se descalza cada vez que entra en el despacho de Cooper. Es como entrar en el cielo.
Pete viaja en tren a Manhattan y envidia las vidas de todos los demás.
Roger se pelea revolcado en el barro, literalmente, para sacar a su hija de una comuna.
Roger fuma un pitillo de una sola calada, y el cigarro suena como un matasuegras. Roger está de ácido hasta las cejas.
Betty se queda plantada delante de un escaparate. Contempla un diván como si se tratase de un pecado inevitable.
La felicidad es el olor de un coche nuevo.
Betty tiene que soportar que su propio padre, demenciado, quiera meterle mano.
Duke, borracho, se cuela en las oficinas para echar una cagada en mitad de la moqueta.
Harry Crane se queja porque le ha tocado un despacho con columna.
Draper habla de un carrusel de diapositivas como si la vida fuese una ruleta. Draper sabe hablar de grandes cosas a gente pequeña.
Joan estampa un jarrón de flores en la nuca de un marido que no se merece.
Don llega a casa y la suegra francesa se ha llevado hasta la última silla.
Peggy da vueltas al estudio a lomos de una motocicleta para engañar a la agencia rival.
Peggy monta en patinete en la oficina vacía.
Peggy le clava un arpón en la tripa a su novio. Por accidente, claro.
Peggy masturba a un desconocido de la butaca de al lado en una sala de cine.
Peggy puede hacer cualquier cosa y siempre será interesante.
Los ejecutivos de la agencia ven a un grupo de mujeres pintarse los labios tras un cristal opaco. Una papelera llena de besos.
Pobre chica, no sabe que amarte es la peor manera de llegar a ti.
Sally fuma en el coche, junto a su madre. Es un pequeño diablo. Es la sucesora.
Roger recibe a Draper cantándole Frère Jacques y contoneándose con su carísimo traje de lana hecho a medida. Roger es más gracioso cuanto menos trabaja. Y trabaja lo menos posible.
Pete se cae por las escaleras nuevas de la oficina, delante de todo el mundo. Cada vez que quiere parecer digno, Pete hace el ridículo.
Don y Betty cenan en una terraza de Roma y por un momento parece que sólo existe el presente.
Betty lo tenía todo y nunca estuvo segura de tener nada.
Acaban de matar a Kennedy cuando Draper entra en casa. Abraza a su mujer, le dice a sus hijos que todo irá bien. Sabemos que no es verdad.
Draper se ve a sí mismo en una piscina. Se ve y no se gusta. Eso es Draper. Eso somos todos.

¿Y ahora qué vamos a hacer sin Don, sin Peggy, sin Joan, sin Roger, sin Pete, sin Betty, sin Sally? ¿Qué hacíamos antes?


DESPEDIDAS, GODZILLAS ESPAÑOLES Y OTROS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

15 mayo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos esta tanda de enlaces con una mala noticia. Los compañeros de GuionistasVlc nos dejan. El blog, según Gabi Ochoa, tiene los días contados. Una lástima, pero al menos lo hacen con un gran post de despedida.

2. Este enlace tiene ya unos añitos, pero viene bien recordarlo de vez en cuando. Hace tiempo, un cómico vio a Jerry Seinfeld actuar una noche y, cuando terminó, no dudó en acercarse para pedirle algunos consejos sobre su trabajo. “Don’t break the chain”, le dijo.

3. Por cierto, ya hace DIECISIETE años del final de ‘Seinfeld’. Y estas son algunas de las 20 cosas que hemos aprendido gracias ella.

4. Ojo con este concurso que han organizado el XL Festival Internacional de Teatro y Radio Vitoria EITB: 2.000 euros de premio por una obra de radio-teatro de 25 minutos. Hay de plazo hasta el 30 de junio.

5. Esta semana hemos tenido un par de #ECENIAN (El Cine Español No Interesa A Nadie) bastante interesantes. El primero, que ‘Ilusión’, de Daniel Castro, se estrenará en el Coral Gables Art Cinema de Miami.

6. Y, el segundo, que la ganadora de un Oscar Anne Hathaway protagonizará la nueva película de Nacho Vigalondo, ‘Colossal’, de la que ya sabemos que será un cruce entre ‘Godzilla’ y ‘Cómo ser John Malkovich’.

7. Así que, el guión de esta semana, efectivamente, ‘Cómo ser John Malkovich’, de Charlie Kaufman.

8. Para cerrar, pegadle un vistazo a este tallerazo de desarrollo de series de comedia. Organiza Fundación SGAE.

¡Buen fin de semana!


CÓMO ESCRIBIR UNA BUENA ESCALETA (AHORA DE VERDAD)

14 mayo, 2015

por Sergio Barrejón.

Una escaleta es un compendio resumido de las escenas que compondrán un futuro guión audiovisual.

Sirve para contemplar a vista de pájaro la estructura de la historia, y de la ruta a seguir para escribir el guión. En una palabra, la escaleta es el mapa del guión.

The Analyst escaleta

Escaleta de largometraje – The Analyst

 

Como cualquier mapa, la escaleta no puede ofrecer una visión detallada del terreno. Sólo sus características principales. Lo importante aquí no es el detalle, sino la posibilidad de otear toda tu historia en un vistazo.

¿Y cómo se escribe una escaleta? Pues así:

1. UNA ESCENA, UNA TARJETA: Diseñar la estructura es el trabajo más laborioso (y rentable) que vas a acometer en todo el proceso de escribir tu guión. Te encontrarás muchas veces sustituyendo escenas, cambiándolas de lugar, injertando parte de una escena en otra… Todo esto es más fácil y agradecido de hacer si organizas cada escena dentro de una tarjeta que luego podrás mover, eliminar o sustituir.

2. APAGA EL ORDENADOR. Casi cualquier software de guión te ofrece la posibilidad de organizar cada escena en una “tarjeta”. Celtx o Scrivener, incluso, nos muestras las tarjetas sobre un fondo que representa un corcho. ¿Por qué no usar un corcho de verdad? La escaleta nos sirve para observar la estructura de un vistazo. Si hay que hacer scroll ya no es lo mismo. Además, todos sabemos lo que va a ocurrir si haces esto en el ordenador: cuando completes cuatro o cinco tarjetas, te sentirás tan bien que correrás a contarlo en Facebook. Luego chequearás un momentito el email, un vistazo rápido a Twitter, ver un par de trailers… Y antes de que te des cuanta será la hora de cenar. No hagas eso. Apaga el ordenador. Baja a la papelería y compra tarjetas. (Como decía Blake Snyder, ¡así podrás perder bastante tiempo!) Usa el procesador de textos más antiguo del mundo (más conocido como lápiz) para escribir cada escena en un post-it, o una tarjetita, que luego irás clavando en un corcho, sujetando con imanes, pegando en la puerta o simplemente colocando en una mesa. Una tarjeta, una escena.

“Califa”. Una miniserie que no salió. No he vuelto a escaletar en una mesa.

 

3. DOS FRASES. No estás escribiendo el guión. Éste no es un documento que otros deban entender. La escaleta es para ti. Sintetiza cada escena en sus líneas maestras. Sólo tienes una tarjeta por escena. No redactes bonito. Escribe simple. No narres. No intentes contar la historia en la escaleta. Para eso está la sinopsis, que es un formato literario. Y el guión, que es un formato dramático. La escaleta sólo es el mapa. Sólo la quieres para ayudarte a recordar el camino cuando estés metida hasta el cuello en el segundo acto, por ejemplo. Intenta no usar más de dos frases simples para cada escena. Recuerda: sólo estás dejando miguitas para marcar el camino. “Julia pide explicaciones a Marta” o “Diana encuentra la pistola de Héctor” son frases más que suficientes para recordar en qué recodo del camino estás. Ya habrá tiempo para montar el mecanismo porque el que Diana decide mirar dentro del altillo del armario de Héctor. Olvídate ahora de los detalles. Lo importante para la historia es que Diana descubre que Héctor escondía una pistola. Confía en tu talento para hallar más tarde una manera natural y lógica de que eso ocurra. Tampoco pasa nada si tienes que usar tres frases (o diez) para una escena en concreto. Es un documento para ti, no va a venir la policía del guión a multarte. Pero como gimnasia mental, mantenerse por debajo de las dos frases, ayuda mucho a ser sintético. Y si no vas a ser sintético, ¿para qué haces una escaleta?

4. USA DATOS. Igual que los mapas informan de su escala, de dónde está el norte y de qué significa cada icono, conviene que tu escaleta contenga datos básicos para cada escena: INT./EXT., localización, DÍA/NOCHE, e incluso una breve lista de los personajes que intervienen en la escena (si no son evidentes por el contenido de la escena).

5. PUEDES USAR DIÁLOGO. En principio, la escaleta no es territorio para el diálogo, pero quizá haya tres o cuatro sitios donde tienes clarísimo qué van a decir los personajes. A veces una determinada réplica sintetiza la escena mejor que dos frases explicativas. Adelante con ella. Pero no lo conviertas en norma.

Catedral colores

“La catedral del mar”, cap. 3. Bandas metálicas e imanes, mi sistema preferido.

 

6. ANTE LA DUDA, APÚNTALO. ¿Tienes una idea para una escena pero no sabes dónde encajaría? ¿Se te ha ocurrido la circunstancia perfecta para que Diana decida mirar en el altillo de Héctor? ¿Has pensado en una línea de diálogo a la que no quieres renunciar? Perfecto. Apúntala brevemente en una tarjeta y deja la tarjetita en un montón aparte, o clávala en un rincón solitario del corcho. Ya llegará el momento de encontrarle su lugar (aunque sea la papelera). Aún falta mucho para ponerse a escribir, no te angusties. Es normal que algunas piezas no encajen en el puzzle a la primera.

7. USA VARIOS COLORES. Estás organizando tu escaleta en tarjetas de papel para poder observar en un solo vistazo el conjunto de la historia. Esto te resultará más fácil si usas dos o tres colores distintos. Por ejemplo, puedes usar un color determinado para las escenas en las que aparece Fulanito. Otro para los flashbacks. Otro para los EXT./NOCHE. Otro para esas ideas sueltas del punto 6, que aún no sabes dónde van. Así, cuando tengas todo tu puzzle de tarjetas completo, sabrás de un vistazo si te has olvidado de Fulanito durante todo el segundo acto, si te estás pasando con los flashbacks o si tienes demasiados EXT./NOCHE. (Como norma general, siempre tienes demasiados EXT./NOCHE. Y si no, pregunta a Producción).

8. INVIERTE VARIOS DÍAS. Estás dibujando el mapa del tesoro. Los planos de la catedral. No intentes hacerlo rápido. Si hay un lugar donde no debes ahorrar esfuerzo, es aquí. Una escena mal dialogada se arregla en una tarde. Una estructura chapucera te dará problemas durante meses. Si tu escaleta está bien construida, repensada y perfeccionada, escribir será un placer. Incluso cuando decidas hacer cambios sobre la marcha, los harás con seguridad, sabiendo qué puedes eliminar y qué necesitas conservar.

Cuando, dentro de varios meses, estés discutiendo sobre la tercera versión de guión con tu productor, sabrás sin tener que pensarlo qué cosas son intocables. Podrás explicarlo con autoridad y seguridad. Y quien te escuche pensará “vaya, esta tía sabe de lo que habla”. Pero para eso necesitas sudar delante de los papelitos. Necesitas echarle horas, días y semanas. Dejarlos reposar un fin de semana y replantearte las cosas de nuevo el lunes. Mirarlos, mirarlos, mirarlos… Hasta odiarlos.

9. HAZLES FOTOS. Cuando tengas la estructura completa, hazle fotos con tu móvil. No hablo de planos generales del “tetris” de tarjetitas como los que ilustran este post (aunque luego son muy útiles para presumir en Facebook). Saca planos cercanos. Que llegado el momento puedas leerlas sin problema. Guarda estas fotos en tu Dropbox o envíatelas por email. O las dos cosas. Por un lado, eso te permitirá llevarlas encima y trabajar en ellas donde quieras. Pero sobre todo, son una copia de seguridad. Aunque no te lo parezca, ya has hecho la mitad del trabajo. No te expongas a perderlo todo por culpa de algún imponderable.

10. NO LAS PASES A LIMPIO. Haz y rehaz las tarjetas todas las veces que quieras. Si están llenas de tachaduras y se hacen ilegibles, puedes rehacerlas a ordenador. Pero siempre sintetizando. Intentando mantenerte dentro de las dos frases mágicas. A no ser que alguien te pague por redactar un documento razonado con esas tarjetas… no lo hagas. Todo tu esfuerzo de síntesis se irá al traste. Durante el tiempo en que has trabajado la estructura, has ido acumulando ganas de escribir. De contar la puñetera historia. De dialogar. Pues… ¡haz eso! Pasar a limpio sólo se hace por obligación: si la escaleta es un ejercicio de escuela, o si tienes un productor esperándola (y pagándola). En caso contrario, es procrastinación. Vértigo. Miedo a dar el siguiente paso. Acepta ese miedo sin avergonzarte. Lo tenemos todos, y es para toda la vida. No se trata de vencerlo. Basta con no dejar que te venza él a ti. Simplemente, ponte al teclado y escribe el guión. No lo demores más con formatos intermedios. Planta tus manos en las teclas y disfruta escribiendo acciones y diálogos. Recuerda: en este punto, ya has hecho la mitad del trabajo. La mitad más dura. Ahora todo es placer.

Ya está. No tiene más misterio. Cualquiera puede hacerlo. Leticia Dolera usa cuadraditos. Dustin Lance Black se pasa semanas encorvado frente a una mesa. Blake Snyder en Salva el gato aseguraba que al final del proceso sólo se permitía tener 40 tarjetas, ni una más. Cada uno tiene sus manías.

Puedes hacerlo en una mesa, en una ventana, en un corcho con chinchetas, en una pizarra con imanes, en bandas metálicas en la pared… A tu gusto. Pero lo cierto es que sólo te hace falta un bolígrafo, un taco de tarjetas y un sitio amplio donde disponerlas.

Bueno, eso… y una historia que contar, claro.

 

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¿CUÁL ES VUESTRO DIOS? ¿QUÉ ESTÁIS HACIENDO CON VUESTRAS PUTAS VIDAS?

13 mayo, 2015

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir este post. Casi el mismo tiempo que llevo resistiéndome a hacerlo, por miedo a que resulte demasiado marciano, demasiado inapropiado, demasiado denso, demasiado engorroso. Finalmente me he decidido a compartirlo aquí, en Bloguionistas, contándolo de tal modo que resulte poco denso, poco engorroso… pero muy marciano y muy inapropiado.

¿Podemos concederle algún crédito a la Astrología? ¿Existe el Destino? ¿Hay algo gravitando sobre nuestras cabezas o arrastrándose bajo nuestros pies? ¿Algo que, de un modo u otro, condiciona todo aquello que nos ha sucedido, nos sucede o nos sucederá?

Sinceramente: No tengo ni puta idea.

Pero vamos a conceder el beneficio de la duda por dos razones:

1- Si nos dedicamos a contar historias no nos vendrá mal dejarle una puerta entreabierta a la magia.

2- Los arquetipos asociados a la Astrología resultan muy útiles a la hora de concebir personajes, y también a la hora de entendernos a nosotros mismos como personajes.

Permitid que os recomiende a un autor que ha dedicado muchísimo tiempo a estudiar estos temas. Su nombre es Richard Tarnas y escribió un libro llamado Cosmos y psique. Es un tocho de casi mil páginas. Aún no me lo he podido leer entero, pero os aseguro que a Tarnas le tomó más tiempo escribirlo que a nosotros leerlo. Unos treinta años de investigación, con programas informáticos que le ayudaron a estudiar las alineaciones planetarias a lo largo de la Historia y a comparar de manera objetiva dichas alineaciones con los eventos que conmocionaban el mundo mientras tanto: Renacimiento, Revolución Industrial, Vietnam, 11S, Crack del 29. ¡Y coinciden, joder! Los sucesos más relevantes de los libros de Historia riman de una manera escalofriante con el simbolismo asociado a los cuerpos celestes que estaban alineados con la Tierra en esos momentos.

Un escéptico recalcitrante argumentará que somos nosotros quienes, en nuestro afán de encontrar significados en lo que nos rodea, proyectamos dichos significados en un cosmos insignificante per se, inanimado. No tengo manera – ni intención – de rebatir ese argumento, pero los estudios de Tarnas son tan rigurosos, tan fríos… que una vez más merecen el beneficio de la duda.

¿Qué opino yo sobre el tema? ¡Vale, me voy a mojar! Yo creo que el meollo del asunto no está tanto en las disposiciones de los astros como en eso que Jung definió como inconsciente colectivo. Y no lo digo sólo yo: Lo dicen el propio Richard Tarnas y la mayoría de los astrólogos serios. La posición de los astros, obviamente, no determina lo que pasa en la Tierra, pero a lo mejor es un reflejo, un síntoma de las cosas que ocurren del mismo modo en que las agujas de un reloj no deciden qué hora es, pero la anuncian (ejemplo de propio Tarnas)

Resulta aberrante, ¿verdad? O a lo mejor no tanto. Científicos de la talla de Newton y Kepler demostraron que todo el Universo funciona obedeciendo unas mismas reglas: Aquí y en la galaxia de enfrente. En todos los rincones del mundo conocido impera una fuerza misteriosa llamada “gravedad”. Pasan los siglos y aún no sabemos casi nada sobre ella. ¿No existirán otras fuerzas igual de misteriosas e invisibles operando sobre nosotros y dejando sus huellas en todo lo que podemos observar con microscopios, con telescopios, con nuestros propios ojos? Es posible que estos razonamientos, consumidos en frío, no se tengan en pie, pero… ¡no somos razonadores! ¡Somos artistas! ¡No consumimos argumentos en tuperwares!

Está bien: Iré al grano. ¿Por qué puede interesarle todo esto a un contador de historias?

Por los arquetipos. Siempre los arquetipos.

La Astrología seria funciona con la hipótesis de que cada planeta del Sistema Solar, por alguna razón que aún no entendemos, está asociado a un arquetipo determinado, y ese arquetipo se activa en nosotros y nos influye cuando el planeta en cuestión está en la posición adecuada. Suena muy loco, pero oye… ya nadie pone en duda que el influjo de la Luna afecta a las menstruaciones, a las cosechas, a las mareas.

No voy a enumerar todos los arquetipos asociados a cada planeta porque me volvería loco y os volvería locos a vosotros. Me centraré en dos planetas concretos que debido a la amplitud de sus órbitas se alinean sólo de higos a brevas, pero sus alineaciones duran años e incluso décadas, y siempre coinciden con etapas especialmente convulsas para la Humanidad.

Uno de esos planetas es Urano.

Y Urano, según los astrólogos, está asociado al arquetipo del dios Prometeo: El rebelde que decidió robar la sabiduría de los dioses para entregarla a la Humanidad, pervirtiendo las normas, violando las leyes de la naturaleza.

Lo creamos o no, todas las grandes revoluciones de nuestra Historia coinciden con alineaciones exactas de Urano con respecto a la Tierra: El Renacimiento, la Revolución Industrial, la Revolución Francesa, la abolición de la esclavitud, Mayo del 68, todos los hallazgos científicos y tecnológicos que cambiaron el mundo y que aparecen en nuestros libros del cole.

prometeo

Por alguna extraña razón, a los humanos nos entran unas ganas locas de desafiar las leyes divinas y las humanas cuando Urano está en determinados sitios. Eso, obviamente, tiene también repercusiones en el terreno de lo artístico. Los genios renacentistas, Da Vinci, los Beatles, el Romanticismo. Todos ellos embajadores del arquetipo prometeico.

El otro planeta es Saturno.

Casi podría considerarse la némesis de Urano, o su complemento. Sus señas de identidad son las del dios que lo bautiza. Saturno. Cronos. Muerte, violencia, decadencia, represión, obediencia incondicional a las normas que vienen impuestas desde arriba. El Holocausto Judío, la Guerra de Vietnan o la invasión de Afganistán tras el 11S son ejemplos de hitos históricos que tuvieron lugar durante alineaciones con Saturno.

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También, en un sentido más positivo, representa el triunfo del que aguanta, la recompensa del luchador paciente y metódico. Si el slogan de Urano/Prometeo fuese “A la mierda las normas”, el slogan de Saturno sería: “El tiempo pone a cada uno en su lugar”.

Me llaman mucho la atención la clase de obras de arte que surgen en las alineaciones con Saturno. Muchas de ellas nacen con vocación de asesinar a Prometeo. Quizá el ejemplo más evidente lo tenemos en Frankenstein o el Moderno Prometeo de Mary Shelley, una obra en la que el protagonista es trágicamente castigado por jugar a ser Dios e intentar manejar leyes y conocimientos que se suponen por encima de la naturaleza humana.

Y en uno de los alineamientos más recientes con Saturno, Steven Spielberg estrenó su versión particular del mito de Frankenstein/Prometeo: Parque Jurásico. Una vez más, científicos castigados porque intentan jugar a ser dioses y la cosa se les escapa de las manos. Curiosamente, ese mismo año rodó Spielberg una de sus obras magnas, también consagrada a castigar a Prometeo: La Lista de Schindler. Una peli que relata sucesos que de hecho ocurrieron también durante una alineación con Saturno, acerca de un hombre que intenta engañar al sistema y descubre que todos sus esfuerzos son insuficientes, como intentar vaciar el mar con una cuchara.

Evidentemente, obras de ese tipo se escriben todos los años, pero las que realmente fructifican, las que salen en los libros de Historia, suelen estar en consonancia con los astros, o con los arquetipos dominantes.

¿Intento demostraros algo? NO. No soy científico. ¿Intento convenceros de algo? ¡En absoluto!

Pero sí os invito a que comprobéis qué alineaciones con Saturno y Urano os ha tocado vivir, a que reflexionéis sobre qué circunstancias os afectaron mientras tenían lugar, sobre qué clase de obras escribisteis en esos tiempos, o sobre qué clase de obras que ya teníais escritas y permanecían secuestradas en el limbo… recibieron luz verde en esas fechas, de repente, “como si los astros se hubiesen alineado”.

También os animo a que os contempléis a vosotros mismos y, al margen de la Astrología, intentéis descubrir cuál de esos dos arquetipos está más presente en vuestras vidas, en vuestras cabezas, en vuestra forma de concebir el mundo y su funcionamiento.

De hecho, os dejo aquí algunas fotos del libro de Richard Tarnas que me ha pasado Xavi Fortino, que además de ser el montador con el que colaboro habitualmente es la persona que me introdujo en los estudios de Tarnas. Estoy seguro de que encontraréis en la red documentos mucho más útiles que éstos pero yo, por alguna cuestión astrológica o arquetípica, soy un perfecto inútil a la hora de encontrar las cosas en internet.

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¿Sois hijos de Prometeo? ¿Sois hijos de Saturno? ¿Sois un poco de cada?

A mí me ha costado bastante asumir que el arquetipo de Saturno tiene más peso en mi vida del que yo desearía. No es algo consciente. Si me dieran a elegir orientaría mi vida al estilo de Prometeo, rompiendo las normas, desafiando lo establecido, provocando incendios súbitos en vez de cocciones a fuego lento. Y creo que hay algo de todo eso en la forma en que hago las cosas, pero las fuerzas que realmente gobiernan mi vida desde el reino de lo inconsciente tienen más que ver con Saturno, con asumir las reglas, con ir creciendo poco a poco, con esa mezcla contradictoria de perseverancia y derrotismo (Kafka y Moby Dick, otros dos ejemplos de arquetipo Saturno) esa resignación de quien cree que las cosas no suceden cuando nosotros deseamos, sino cuando les llega su hora… y esa certeza de que nada importa demasiado porque todos terminaremos muertos.

No sé de dónde me viene esa influencia. No sé hasta qué punto estará eso en mi carta astral, en mi educación, en mi genética o en todo ello a la vez. Lo que sí sé es que me van mucho mejor las cosas desde que decidí aceptar todo ese “saturnismo” y jugarlo a mi favor.

En los últimos tiempos otras personas han decidido rescatar proyectos que escribí hace años. Como ese guión de largometraje de hace 13 años del que hablé en mi post anterior… u otro par de largos que escribí hace ocho o nueve años y ahora han vuelto a despertar el interés de productores… o una novela que escribí hace 11 años… No hablaré con detalle de ninguna de estas cosas “pa no gafarlas”.

En muchos de esos casos se trata de obras que escribí en arrebatos pasionales, con una actitud “muy Prometeo”. En su momento no cuajaron, pero la rueda ha seguido girando, las obras han reposado, se han ido reescribiendo con calma y perspectiva, al más puro estilo de Saturno… y regresan cuando les llega su hora. El mar siempre termina devolviendo los cadáveres a la orilla cuando se cansa de masticarlos.

A otras personas les funciona más el arquetipo Prometeo. Irrumpen con obras inmediatas, subversivas como piedras contra los cristales. Llegan y besan el santo. Es gente que suele consumirse antes de tiempo porque brilla con demasiada intensidad.

Como veis, la Astrología era una simple excusa para animaros a explorar qué clase de fuerzas inconscientes os gobiernan y qué estáis haciendo con vuestras putas vidas.

Algunos creeréis en estas cuestiones astrológicas, otros no. Pero seguro que tanto unos como otros os estaréis preguntando: “¿Cómo están alineados los planetas ahora mismo?”

Pues justo ahora estamos viviendo una de esas alineaciones con el planeta Urano. Una cuadratura de Urano y Plutón, para ser exactos. Prometeo está haciendo de las suyas y el mundo se esfuerza por rimar con ello. Están siendo tiempos de revoluciones científicas y tecnológicas, de convulsiones políticas que intentan romper con lo tradicional, de papas que conmocionan la iglesia desde dentro.

También son los mejores tiempos para escribir cosas que revolucionen el mundo,  así que, una vez más, os animo a utilizar la astrología como excusa. ¡Corred al teclado!


LAS MUJERES DE LOS VENGADORES

12 mayo, 2015

Por David Muñoz

Una aclaración previa: mi opinión de las películas de superhéroes no es ni mucho menos la de por ejemplo Ramón de España.  No creo que sean “un insulto a la inteligencia” ni que supongan, como sostienen otros, algo así como el fin del cine adulto. Es el género de moda ahora, como en otra época lo fueron los westerns, las películas de catástrofes o las de acción. Y como ha ocurrido siempre con todos los géneros, llegará un momento en el que el público se aburrirá de él y empezará a pedir otra cosa.

A mí me gustan los superhéroes, los he leído siempre y los sigo leyendo,  los he escrito*, y me encantan muchas películas de Marvel. Y también he disfrutado con algunas series de Joss Whedon como “Buffy” y “Ángel”.

Lo explico para que nadie confunda el texto que empieza un poco más abajo con un ataque al cine de superhéroes o a Joss Whedon. Solo intento reflexionar sobre cómo se cuentan las historias que realmente importan, y la segunda parte de “Los Vengadores” es una de ellas. Y para hacerlo conviene dejar de lado el forofismo que nubla el juicio crítico y lleva a algunos a defender a muerte todo lo que lleva el sello de Marvel y a otros a despreciarlo por sistema.

Cada uno (y una) en el sitio que le corresponde.

Cada uno (y una) en el sitio que le corresponde.

Se ha escrito mucho en otros blogs, sobre todo norteamericanos, sobre sí varias subtramas de la segunda parte de “Los Vengadores” son o no machistas. De hecho, la avalancha de tweets acusándole de machista que recibió el guionista y director de la película, Joss Whedon, provocó que acabara dejando twitter. Así que puede que sea un tema del que muchos estéis ya aburridos. Además, tiene algo de absurdo discutir los pormenores del argumento de una película que más que el resultado de querer contar bien una historia parece haber sido escrita para satisfacer obligaciones contractuales**. Pero aún así, creo que puede ser interesante usar “La era de Ultrón” para reflexionar sobre esos clichés sexistas que a veces incluímos en los guiones sin querer, quizá porque estamos tan acostumbrados a ellos que nos cuesta reconocerlos como tales.  Todos esos que, de forma inconsciente casi siempre, aceptamos como parte de la manera “normal” de contar una historia.

Otra cosa es el cine deliberadamente misógino, el cine que se sabe machista y no le importa. Hay películas así que me gustan mucho (varias de ellas, escritas por David Mamet) y otras que no me gustan nada. Pero de la misma manera en que puedo disfrutar de las fantasías bélicas de John Milius aún habiendo sido objetor de conciencia, o de una película que ensalza el vigilantismo, como “The Equalizer”, cuando es algo que en la vida real me repugna, también puedo disfrutar con una película cuyo mensaje no coincida con mi manera de ver a las mujeres. No se trata de que las películas tengan que transmitir sí o sí una visión del mundo concreta para ser buenas películas.

No, en lo que me parece que conviene pensar si te dedicas a escribir es en todas esas historias que son machistas sin saberlo. Sobre todo porque un día puedes encontrarte escribiendo una sin darte cuenta.

Y como ya dije al hablar aquí de “Frozen”, son este tipo de películas y no  las que han triunfado en Cannes las más útiles a la hora de buscar ejemplos con los que abordar estas cuestiones. Los “blockbusters” y las series de televisión que ven millones de personas conforman nuestra sensibilidad, y, lo más importante, la de los niños que descubren las historias a través de ellas. Porque, nos pongamos como nos pongamos, “La era de Ultrón” es ante todo una película para chavales. Es igual que intente hacerse pasar por adulta incluyendo por ejemplo una discusión sobre la esterilidad de una de las protagonistas que parece sacada de una parodia de una película de Woody Allen de los 80.

Ah, otro problema de los clichés que voy a comentar no es solo que sean machistas, sino que son eso, clichés. De tanto que los hemos visto nos aburren. Y nuestro trabajo, ante todo, es entretener. Dejar de usarlos y contar las cosas de otra manera puede ayudarnos a conseguirlo.

Como es obvio, si no queréis spoilers, lo mejor es que dejéis de leer ahora mismo.

Voy por temas:

Calmando a la bestia.

Calmando a la bestia.

-La relación entre la Viuda Negra y Hulk. Ella es tierna pero dura, él bruto pero sensible; ella es perversa, él honesto, y ambos comparten un lado oscuro que les ha llevado a matar inocentes (cuando Hulk destruye edificios, muere gente sí o sí, aunque la película intente convencernos de que no es así). Se reconocen el uno en el otro y eso hace que se enamoren. Pero sobre todo, ella se rinde incondicionalmente al amor que siente por ese bruto que finalmente  decide abandonarla sin que se entienda bien por qué (al fin y al cabo la Viuda es la única que puede calmar a Hulk; “Cariño, me voy lejos de ti, así la próxima vez que pierda el control en vez de matar a 100 mataré a 5.000”). Y sí, este es un cliché de novela negra (o de novelista de éxito español). También las novelas rosas están repletas de este tipo de tramas, protagonizadas por hombres atormentados y mujeres que han decidido salvarlos de sí mismos sea como sea. Algunas veces ellos rozan el maltrato, pero da igual, ellas siguen al pie del cañón. ¿Me parece un cliché? Sí. ¿Su aplicación en este caso es especialmente sexista? Pues creo que no. Dada la trayectoria previa de los personajes, creo que tiene más o menos sentido. Eso sí, de pronto Natasha Romanoff, la “Viuda”, ha pasado de ser una tía dura poco amiga de sentimentalismos, a convertirse en una moñas de cuidado. Pero eso lo achaco a que se supone que en teoría entre película y película de la Marvel pasan cosas que no vemos y que modifican la personalidad de los personajes. El señor Banner y la señora Romanoff se han enamorado en off. Habría sido más claro contar cómo comenzó esa relación a pillarla empezada, pero también hubiera resultado más difícil (explicar cómo se enamora la gente es muy complicado; por eso tantas películas comienzan con las relaciones en marcha). Y, sobre todo, habría quitado tiempo de explosiones. Y lo primero es lo primero.

Lo que no puede negarse es que enamorarse de un malote es un recurso dramático eficaz que genera conflicto “a cascoporro”, como dirían los chanantes. Ahora que lo pienso, es uno de los favoritos de Whedon. Buffy se pasó siete temporadas enamorándose de malotes (Angel, Spike) que acababan redimidos y enamorados.  Claro que no son los mismos los matices que puedes darle a una trama así en una serie de muchos capítulos que en una película donde encima solo es una trama secundaria.

Algo parecido pasa con lo de la esterilidad de la Viuda Negra. La escena es ridícula, pero más que -como parecen haber creído muchos tuiteros-, querer sugerir que una mujer estéril y un monstruo verde que cada vez que se cabrea mata gente son lo mismo, me parece un intento poco atinado de añadirle profundidad a la historia y de ahondar aún más en ese vínculo que se busca crear entre los personajes. Ella renunció a tener hijos para convertirse en una súper asesina. Y ahora se arrepiente. Es algo que la carcome pero que nunca podrá cambiar. De la misma manera, Banner nunca podrá dejar de ser Hulk. La idea es que los dos están tocados, dañados, aunque sea por razones distintas que no se pueden equiparar (les pasa como a todos los seres humanos, en realidad. No hay nadie que no esté jodido por una razón u otra).

Eso sí, supongo que los niños que han visto la película no habrán entendido nada.

"Yo solo tiro flechas. No debería estar aquí".

“Yo solo tiro flechas. No debería estar aquí”.

-La vida familiar de Ojo de Halcón. Es un cliché tan habitual que hasta tiene un nombre: “el reposo del guerrero”. O más bien, la mujer como reposo del guerrero. Ellos van a la guerra a defender a su comunidad mientras ellas esperan en casa cuidando a los niños y llevando la casa. Y encima el actor que interpreta a Ojo de Halcón es Jeremy Renner, que ya interpretó un papel similar en “The Hurt Locker”. Solo que todo lo que había de verdad (triste, amarga, perturbadora; con la obsesión por el trabajo de riesgo como patología) en la película de Kathryn Bigelow, se convierte en “Los Vengadores” en almíbar propio de una TV movie ochentera. Él, pobrecito, es como es, no puede parar quieto, necesita acción; ella, mientras, tan contenta, con sus niños y la granja, esperando que su hombre vuelva a casa. Feliz. Pero lo que más choca es que nada de eso es cuestionado ni un solo momento ni por la mujer ni por ninguno de los otros personajes. No hay reproches, no hay malas caras. Tampoco se ven los efectos negativos de esa vida. Al contrario, da la impresión de que todos envidian a Ojo de Halcón. Su granja es el paraíso. Tener a su mujer “con la pata quebrada y en casa” le ha dado la felicidad.

De paso, se aparca y se olvida el incipiente romance entre la Viuda y el arquero que se apuntaba en la entrega anterior. Pero debe ser que también se enfrió en off.

Como fan de Whedon lo que más me duele es que parece que estas escenas son las que él se empeñó en meter en la película sí o sí pese a la oposición inicial de Marvel. Las que de verdad le importaban.

Me gustaría creer que, como explica Mark Ruffalo (“Hulk) en esta entrevista,  lo que ocurre es que como hay tan pocas historias de superhéroes protagonizadas por mujeres, o en las que al menos estas tengan un papel importante, nos ponemos especialmente quisquillosos y susceptibles al valorar cómo se las trata cuando lo tienen y les pasan cosas que muchas veces les pasan también a los hombres. Pero no me lo trago. Me resulta imposible pensar que si cambiáramos los sexos de los personajes seguirían ocurriendo las mismas cosas.

Respecto al tema de la granja me ha llamado también la atención que a veces quienen critican el tratamiento de la Viuda Negra no tienen problemas con el personaje de la mujer de Ojo de Halcón. Incluso sostienen que es un personaje “positivo”. Pero en términos dramáticos un personaje totalmente “positivo” es un personaje soso y aburrido. Los defectos, los conflictos, son los que dan interés a los personajes y los que hacen que empaticemos con ellos. Para que una película no sea sexista no vale (aunque sea lo que parece que piensan algunos directores) con que las mujeres que aparezcan sean ideales, perfectas. Eso son floreros, o robots. ¡”Las mujeres de Stepford” de Ira Levin! Seguro que os suena de muchas comedias, ellos unos gamberrotes (o sea, bien), ellas una santas (mal).

Amamos a los personajes, nos interesamos por ellos, porque son imperfectos. Un personaje negativo femenino no refleja una visión machista de la realidad, ni hace que la historia en la que aparece sea machista. En realidad, cuando nos encontramos con mujeres idealizadas lo que suele haber detrás es un machista con complejo de culpa.

La crítico Britt Hayes lo explicaba muy bien en este artículo sobre “Frozen”: “No es solo que queramos historias protagonizadas por mujeres, sino que también queremos que las mujeres estén bien representadas. Somos todas las cosas que son los hombres: valientes, fuertes, imperfectas, débiles, buenas, malas, y todos los matices intermedios. Lo del “personaje fuerte femenino” es una denominación que insinúa que la única representación positiva de personajes femeninos es la que las muestra como perfectas. Elsa no es en absoluto perfecta. Anna tampoco. Eso es lo que hace que puedas empatizar con ellas y parezcan reales (…)”.

De la misma manera, una película de hombres en la que apenas aparezcan mujeres no tiene porqué ser machista, ni requerir que se introduzca con calzador un personaje femenino importante para compensar el déficit de estrógenos (como pasaba en “300”). Puede haber historias protagonizadas solo por hombres que no transmitan una versión machista de la realidad. Por ejemplo, ¿hacen falta chicas en “Stand by Me”? Pues no, porque si hubiera chicas sería otra historia, se tratarían otros temas, y quizá hubiera acabado siendo una de esas películas que se pierden al intentar hablar de demasiadas cosas**. Y por supuesto el mismo razonamiento se aplica a la inversa a las películas con mayoría de personajes femeninos.

-Interludio para guionistas: llamamos “vacuna” a ese momento en el que un personaje habla con otro sobre alguna incongruencia del guión. Por alguna razón, si los personajes hacen ver que saben que lo que está pasando es absurdo, existen más posibilidades de que el espectador lo pase por alto. Ese momento ha sido “vacunado”. La enfermedad no se propagará y no acabará matando la credibilidad de la historia. En “La era de Ultrón” la “vacuna” llega cuando la mujer de Ojo de Halcón reflexiona sobre el sentido que tiene que su marido –un ser humano normal, al que pueden herir las balas-, forme parte de un grupo que tiene como miembro a un Dios del Trueno y se enfrenta a amenazas ultrapoderosas como Ultrón. La respuesta de la mujer y de la película es “sí, tiene sentido”. Y podría decirse que a partir de ese momento lo que vemos es una “vacuna” de casi dos horas. Pero cualquier espectador con dos dedos de frente sabe que en realidad la respuesta es “no”.

-Maria Hill, de S.H.I.E.L.D. (o lo que queda de S.H.I.E.L.D.) al principio de la película parece que pinta algo. Los demás la escuchan. Su opinión es tenida en cuenta. Pero… solo hasta que llega un hombre que ocupa su puesto y la relega a un papel más inútil que el que parodiaba el personaje de Sigourney Weaver en “Héroes fuera de órbita”.

-Ultrón toma a un vengador como rehén. Seguro que aunque no hayáis visto la película intuís quien es. Pues sí. El personaje con el escote más grande: la Viuda Negra. La imagen: chica guapa entre rejas a la que rescata… ¿quién va a ser? Un hombre, SU HOMBRE. La super espía que lleva varias películas demostrando que es más dura, más lista, y más todo que James Bond no consigue escapar de una celda que parece (adrede) una mazmorra medieval. Si mal no recuerdo, lo único que llega a hacer es mandar un mensaje con las coordenadas de la base donde está encerrada. Pero puede que me equivoque. Reconozco que a menos de una semana de verla algunos detalles ya están desapareciendo de mi memoria.

-Y, por fin, la escena definitiva, la apoteosis del cliché sexista/paternalista. Pietro y Wanda son dos hermanos supervillanos que trabajan para Ultrón que se pasan al bando de los buenos cuando descubren que Ultrón les ha mentido. Ellos creían estar haciendo el bien, pero no, resulta que se han convertido en cómplices involuntarios de un megalomaníaco plan para acabar con la vida humana sobre la Tierra. Wanda es la primera que reacciona, y es ella quien consigue que su hermano abra los ojos y se dé cuenta también de lo que está pasando. Pero… en un determinado momento, Wanda se derrumba, duda, pierde la confianza en sí misma y solo gracias a que Ojo de Halcón encuentra tiempo para echarle una charla aleccionadora, ella vuelve a entrar en acción. Como muchas otras veces en la película, Whedon intenta “vacunar” el bochornoso momento rematando la charla con un chiste, pero el daño ya está hecho. La mujer guerrera necesitaba el impulso del señor de las flechas. Sin él, se habría quedado fuera de juego.

Y aunque acepto que esa escena está ahí porque forma parte del intento de hacernos creer que Ojo de Halcón es importante en el equipo (¡es su alma!, pero… eh… ¿no habíamos quedado en la primera parte en que el alma era el Capitán América?) y de convertir a Jeremy Renner en una estrella, escama un poco que no se les  ocurriera otra manera de hacerlo. También es habitual el momento en el que un héroe (hombre o mujer), cerca del final se derrumba, pero vaya, que el remonte se podría haber logrado de otra  maneras, sin recurrir a lo que los de mi generación podríamos llamar “momento abuelito de Heidi”.

Los anteriores son más o menos los momentos más claramente cliché que me llamaron la atención mientras veía la película.

Quizá lo que más da que pensar es que los haya escrito Joss Whedon, que siempre ha presumido de sensibilidad feminista y ha escrito más horas de televisión protagonizadas por mujeres interesantes que cualquier otro guionista de género. El machismo es un tema que le molesta tanto que llegó a criticar en Twitter uno de los trailers de “Jurassic World” por considerar que la relación que se intuía entre la pareja protagonista era más propia de una película de otra época, y sí, un cliché como la copa de un pino.

Eso me hizo pensar que, una de dos, o quizá Whedon es incapaz de ver que ha escrito algunas de las escenas más sexistas que se han visto en una película de Marvel, o que, como sabemos, hay tanta gente opinando y metiendo mano en estos guiones, que buscar un único responsable del desaguisado es absurdo. Como decía el novelista y guionista John Gregory Dunne en “Monster”, su maravilloso libro sobre el proceso de desarrollo del guión de una de sus películas, en Hollywood la única versión del guión que puedes considerar tuya es la primera. A partir de ahí ya no eres un escritor, sino un escriba.

Pero claro, luego están esas declaraciones de Whedon presumiendo de haber conseguido que Marvel aceptara escenas como las de la granja. En fin. Supongo que solo sabremos la verdad si algún día, dentro de mucho tiempo, Whedon se anima a escribir un libro como el de John Gregory Dunne.

Por mi parte, lo que tengo más claro aún después de ver “La era de Ultrón” es que por muchas hostias que dé, por muchos poderes que tenga, un personaje femenino no puede ser considerado “fuerte” si en los momentos cruciales necesita a un hombre que resuelva la papeleta por ella, si no son sus acciones las que conducen la trama. Obi-Wan Kenobi muere al final del segundo acto de “La guerra de las galaxias” para dejar solo a Luke Skywalker en el ataque a la Estrella de la Muerte. De esa manera Luke crece y se convierte por fin en el héroe que deseaba ser. Y lo hace solo, aunque la voz de Obi-Wan resuene en su cabeza. Para madurar hay que matar al padre. Pero parece que muchas veces, si el héroe es una chica, nunca puede quitárselo de encima.

En realidad, para que desaparecieran los clichés sexistas de los guiones del cine comercial bastaría con una sola cosa: que no aceptáramos para nuestros héroes las cosas que sí nos tragamos (e incluso celebramos) cuando se trata de heroínas.

Y estéis o no de acuerdo conmigo en que los momentos de “La era de Ultrón” que he comentado son o no machistas, creo que todos podemos coincidir en que intentar contar las cosas de una manera distinta a la de siempre hará que las películas sean más interesantes.

En “Encantada”, una película de Disney de 2007, la princesa que acaba de ser rescatada del sueño eterno por un beso de su príncipe, es atacada por la bruja malvada, que, transformada en dragona, agarra con sus garras al príncipe y se lo lleva.

Y…¿quién va a salvarle? Pues la princesa, que coge una espada y sale tras la dragona.

Al verle, la bruja/dragona hace una broma que deja bien claro que el guionista de la película, Bill Kelly, sabía muy bien lo que estaba haciendo. La “mala” dice: “Oh cielos, que giro ha dado nuestra historia. La valiente princesita acude al rescate. Eso te convierte en una doncella en apuros, ¿no, guapo?”.

Así, una escena que en su versión cliché habría sido rutinaria y aburrida, se convierte en un clímax que consigue sorprender aunque sepamos que tratándose de una película familiar las cosas van a acabar bien.

*Si queréis podéis leer “¡Rayos y centellas!”, mi serie de superhéroes, gratis y legalmente aquí. Pero sed benevolentes, fue casi lo primero que escribí, allá por 1996.

**Por ejemplo: ¿quiénes son los personajes que tienen más protagonismo? Pues precisamente los tres que (aún) no tienen serie de películas propias: la Viuda Negra, Ojo de Halcón, y Hulk. Y vaya, que si al menos la Viuda y Ojo de Halcón (sobre todo éste último) no protagonizan películas propias es por algo. Quizá la Viuda podría ser una versión femenina de James Bond (y ese es el papel que interpreta en la segunda parte del Capitán América, donde si encaja bien), pero desde luego no pinta nada formando parte de un grupo de genios, superseres y dioses. Su única función es ser “la chica”.

***Igual que me parece una ingenuidad creer que por tener más guionistas mujeres los papeles de las mujeres en el cine van a ser más interesantes. En algunos casos será así y en otros no. Algunas de las películas más machistas que he visto este año están firmadas por mujeres, como”Kingsman”. Nadie se libra de tener el cerebro colonizado por clichés. Además pienso que es un tanto insultante exigirle a una mujer que escriba sobre mujeres (y también lo contrario, claro). Sí que pienso que hace falta que haya más guionistas mujeres -o mujeres que quieran ser guionistas-, pero para que escriban lo que les dé la gana. Por ejemplo, una de las mejores descripciones de cierta forma de masculinidad que he leído la encontré en una novela de una mujer, Joyce Carol Oates. Pocos hombres han entendido tan bien a ese tipo de hombres. Pero ese es el trabajo del escritor, entender a los demás y explicarlos, sea cual sea su sexo.


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