CONSULTORIO: CÓMO ESCRIBIR CINE DENTRO DEL CINE. EL COÑAZO DE LOS FORMATOS.

2 marzo, 2015

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El compañero Jorge nos ha enviado este mail al consultorio:

Hola, muy buenas.

Primero de todo felicitaros por el blog que sigo diariamente. Leeros ya se ha convertido en una rutina matinal. ¿Rutina o excusa para procrastinar?

Voy al grano.  Estoy escribiendo un guión donde ocurren varios rodajes de películas. En muchos momentos de la historia, vemos las imágenes de lo que graban a full frame. Es decir, es como si hay grupo de personas rodando una escena y más adelante, nosotros, espectadores, vemos el resultado final. O viceversa: vemos lo que parece un fragmento de peli de época y cuando termina, cortamos a la gente grabando ese último plano que vimos. Es la misma situación que ocurre en pelis como “Vivir rodando” (1995) o “Rebobine, por favor” (2008).

En guión me he estado haciendo un lío para que se pueda entender bien la diferencia entre lo que es imagen de video de lo que es “realidad”. ¿

Existe alguna forma estándar para plasmar de forma limpia esta situación?

Muchas gracias!

Hola Jorge, muchas gracias a ti por escribirnos.

Va a ser gracioso que te responda precisamente yo, porque odio los formatos. Me parecen un auténtico coñazo. No obstante, me temo que se trata de un coñazo necesario. El mundo del guión está plagado de “coñazos necesarios”. Coñazos como reescribir, ir al Registro de la Propiedad Intelectual, ver los Microteatros de tus compañeros o incluso, en ocasiones, trabajar en equipo.

Con respecto al coñazo de los formatos, te diré algo que quizá te sirva de consuelo:

A la hora de la verdad, no hay reglas sagradas.

En cada productora de televisión te obligan a usar una plantilla distinta, o al menos ésa ha sido mi experiencia hasta la fecha. En el caso del cine sí parece existir un frágil consenso que hemos heredado de las máquinas de escribir estadounidenses. Ya sabes: Courier 12, diálogos centraditos, alguna mancha de café en una esquinita del folio… Aunque si te saltas ese consenso tampoco te mueres. Yo he leído de primera mano guiones de profesionales consagrados que le dan patadas muy gordas al formato. Unas patadas maravillosas.

Mi filosofía de vida en estos casos consiste en delegar las responsabilidades en softwares como Celtx o FinalDraft. ¡Que se encarguen los ordenadores del trabajo aburrido! Quizá ése sea el primer paso para acabar sometidos a ellos, como en Matrix. Me parece un precio razonable. Acepto que las máquinas me dominen y me metan cables por todos los orificios del cuerpo si a cambio de ello me arreglan el formato de los guiones y me dejan escribir en paz. Y si ya de paso me redactan automáticamente la contestación a ese mensaje de ese colega que quiere saber qué me ha parecido su Notodo… eso ya sería la polla.

Disculpa que me demore con esta ida de olla, Jorge. Sólo intento crear un clima en el que podamos relajarnos un pelín. Perdámosle un poco el respeto a los formatos y dejemos de sobrevalorar “lo estándar”.

A veces “lo estándar” es muy útil, lo reconozco. Porque respetando estándares nos resulta más fácil hacernos pasar por mediocres, y la mediocridad nos puede abrir muchas puertas. Es como esa camiseta que triunfa porque es cómoda.

Tú no eres mediocre, y yo no soy mediocre, pero en realidad todos somos mediocres en mayor o menor medida. De un modo u otro creo que si alguien tiene razones para declararle la guerra a lo estándar, es precisamente la gente que realiza labores creativas. Me temo que esa gentuza somos nosotros. Es más: Cuando un productor tiene cien guiones en su mesa y todos son estándar, lo más probable es que acabe durmiéndose, igual que un conductor en una carretera demasiado recta.

Me acaban de pitar los oídos. Creo que es Jorge pensando muy fuerte: ¡Déjate de rollos y responde a mi puta pregunta! Está bien, Jorge. ¡Voy al grano, perdona!

Yo en casos como el tuyo, no busco tanto “lo estándar” como el “sentido común”. ¿Qué me dice, al menos a mí, el sentido común? Que el formato del guión debe estar al servicio de estos dos cometidos:

– Que otra persona lo pueda leer de manera fluida y entienda qué cojones le estamos contando.

– Que sea útil como herramienta, para los distintos equipos, en las distintas fases del proceso en que dicha herramienta va a ser necesaria (preproducción, rodaje, montaje…)

Habrá distintas maneras de afrontar cada problemilla, y en mi opinión todas ellas serán válidas en la medida en que cumplan las dos condiciones que acabo de citar. Si yo personalmente me viese en esa tesitura tuya, intentaría diferenciar visualmente las dos partes (la de los rodajes en la “vida real” y la de las pelis “ficticias” a full screen) No sé… Que cada una de esas realidades esté escrita con una tipografía distinta, o con distinto color (si te respalda una productora gorda que tenga pasta para imprimir en colorines, y sé de alguien que se va a arrancar los ojos al leer esto, y espero que lo grite en los comentarios) o… yo qué sé… si te sobra el tiempo puedes hacer que cada trozo de lo que debería verse “como peli” esté enmarcado con unos bordes que imiten los agujeritos de arrastre del celuloide. Imagínate al señor productor en su despacho, aburrido de leer guiones con un formato estándar. De pronto abre el tuyo y… “¡Coño, si éste tiene dibujitos!” Eso aportará su granito de arena para que el productor no se muera de aburrimiento. A veces también ayuda que el guión esté bien escrito.

Si – como yo – trabajas con Celtx supongo que no podrás hacer esa clase de pijadas y tendrás que conformarte con resaltar ciertos trozos en negrita para diferenciar una de las dos “realidades alternativas” de tu guión.

Yo pondría al principio un texto explicativo que, como su propio nombre indica, explique por qué el formato del guión consta de dos partes diferenciadas visualmente y en qué consiste cada una de ellas. Una vez dejamos eso bien clarito, podemos permitirnos el lujo de narrar de forma fluida y (muy importante) podremos llamar a cada personaje siempre con el mismo nombre, a pesar del plano de realidad en el que estemos, sin que ello induzca a confusión.

Cada vez que llamamos a un mismo personaje con dos nombres distintos Dios mata a un gatito y un ayudante de dirección tiene diálogos de besugos con una auxiliar de producción por nuestra puta culpa.

Espero haberte ayudado aunque sea un poco, aunque, como ya decía más arriba, ni mi propuesta es la única válida, ni es necesariamente la más apropiada, ni soy yo la persona más legitimada para hablar de formatos. Por eso mi intención es que este post no termine aquí, sino que prosiga en los comentarios con propuestas de otra gente: maneras alternativas de abordar el problema, trucos para cambiar tipografías o colores en Celtx o FinalDraft, debates sobre si hay que ser de DAMA o SGAE, o sobre si los guionistas de ficción son mejores o peores que los de entretenimiento…

Muchísima suerte con tu guión, Jorge. Y sobre todo muchísimo curro, muchísimo disfrute y muchísimo ánimo.


PREMIOS DE TEATRO, GUIONES DE OSCAR Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

27 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. Todavía estáis a tiempo de participar en el sorteo de cinco entradas para ver ‘Negociador’, la nueva película de Borja Cobeaga. No digáis que no os avisamos.

2. Simon Rich es uno de los guionistas más jóvenes jamás contratados en ‘Saturday Night Live’. Además, escribe novelas y tiene su propia serie de TV. En esta entrevista cada respuesta que da es una pequeña lección.

3. ¿Estás enfadado porque en los Oscar ibas con ‘Boyhood’ y no con ‘Birdman’? ¿Linklater te ha marcado profundamente como guionista y que Iñárritu se lo llevase todo te está matando por dentro? Bien, pues deja de quejarte por tonterías y ponte a hacer algo útil, como leer guiones. ‘Birdman’, mejor guión original. ‘The Imitation Game’, mejor guión adaptado. Y, venga, el de ‘Boyhood’ de regalo.

4. Y luego puedes seguir pensando en hacer cosas productivas como, por ejemplo, una obra de teatro. ¿Por qué no? La Fundación SGAE ya ha publicado las bases del Premio Jardiel Poncela de este año. El premio son 8.000 euros y tienes hasta el 20 de abril.

5. Mientras trabajas en tu obra, a lo mejor estas lecciones de William Goldman te vienen bien.

6. Tras Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, Movistar Series sigue apostando por pesos pesados para crear nuevos proyectos. Esta semana han confirmado que David Trueba tendrá su propia serie en el canal.

7. Y la HBO apuesta por guionistas emergentes. Así que, si tienes un buen nivel de inglés y, lo más complicado, visado de trabajo allí, quizá te interese pegarle un vistazo a este enlace.

Buen fin de semana.


CÓMO ESCRIBIR UNA BUENA ESCALETA (Y PARA QUÉ)

26 febrero, 2015

por Sergio Barrejón.

No se puede. No existen las buenas escaletas. No escribas escaletas. Huye de las escaletas como del demonio.

Cuando digo escaleta, me refiero a lo que las productoras de ficción españolas llaman escaleta. Que no es lo que en guión de programas se llama escaleta, sino lo que en cine se llama un tratamiento secuenciado.

Sí, es un lío de aúpa. Pero así es nuestra “industria”. No tenemos un léxico unificado, ni un formato unificado, ni un convenio para trabajadores autónomos… Y así nos va. Pero hablemos de escaletas.

Situación: te llaman para hacer el proyecto de una serie. Quieren una biblia, un mapa de tramas y el guión del primer capítulo. No hay mucho tiempo (qué curioso). Tampoco hay mucho dinero (oh sorpresa). Negocias, y te dicen “bueno, en vez del guión, puedes entregarnos sólo… LA ESCALETA”.

Y tú piensas “bueno, trabajo que me ahorro“.

ERROR.

Pelea por el tiempo que tienes para hacerlo. Pelea por el dinero. Pero asegúrate de que el encargo incluye el guión, no la escaleta.

En primer lugar, redactar una escaleta no ahorra una cantidad significativa de trabajo. Es un documento que ya te requiere el 75% del esfuerzo que te requeriría redactar directamente el guión. Porque antes de eso, tienes que haber concebido la estructura de la historia, tienes que haberla tramado, tienes que haberla subdividido en escenas, aunque cada escena se reduzca a un post-it.

Tienes que haber cimentado y estructurado todo el edificio. Sólo te falta poner las paredes, las ventanas y unas pocas tejas. Elementos imprescindibles para entrar a vivir en el edificio, sí. Imprescindibles, pero no estructurales.

Con todo ese trabajo previo, tu cuerpo te estará pidiendo ya que te lances a escribir el guión. Es lo lógico, y lo deseable.

Redactar una escaleta es como coger esa sólida y admirable estructura… y ponerle un tejado de lona y unas paredes de corchopán. ¿Y para qué? ¿Sólo para que un ejecutivo en un despacho “se haga una idea” de cómo va a quedar.

Ya te digo yo cómo va a quedar. Va a quedar de culo. Porque la sólida y admirable estructura… no se va a ver. Nadie la va a admirar. Todo el mundo va a ver las paredes endebles y el tejado que baila con el viento.

Ese ejecutivo en su despacho se va a leer tu escaleta después de haberse zampado el último guión brillante de Javier Olivares y el montaje definitivo del último capítulo de Cuéntame. Si es que hablamos de TVE. Si es Antena 3, cámbialo por el último capítulo de Sin Identidad y la 4ª versión del guión de ese proyecto irresistible que está desarrollando con Lavigne. Si es Tele 5, cambiálo por…

Dejémoslo.

La cuestión es que, por comparación, tu escaleta va a ser la peor pieza de narrativa que ese ejecutivo va a leer ese día. Porque la mejor escaleta del mundo… es un coñazo de leer. La escaleta tiene todo lo malo de la prosa y todo lo malo del guión… sin nada de lo bueno.

Tienes que ceñirte al maldito presente de indicativo. Porque estás contando un guión, al fin y al cabo. Puedes meter un poco de literatura aquí y allá, pero serán meros parches. También puedes colar alguna línea de diálogo suelta, pero más en plan decorativo que otra cosa.

En el fondo, lo que estás haciendo es poner las acciones y contar los diálogos. No hay una manera brillante y entretenida de hacer eso. Simplemente, no puede hacerse.

Una escaleta es un híbrido indeseable, un error de la naturaleza. Un monstruo nacido de la unión contra natura de un guionista perezoso y un ejecutivo inseguro.

El ejecutivo está inseguro porque está depositando un montón de responsabilidad (o sea, de dinero) en manos ajenas. Le cuesta confiar en el guionista. Tal vez ni siquiera confía en su propia decisión a la hora de contratar guionistas. Y es que no siempre puedes tener a Javier Olivares, o a Manuel Ríos, o a Borja Cobeaga con Diego San José.

BORJA-DIEGO-ESCALETA

El guionista es perezoso porque intuye que el ejecutivo no le va a entender. Porque ya piensa en la maraña de reuniones que le esperan, explicando una y otra vez cada una de sus decisiones. Como si su trabajo fuera saber por qué escribe cada maldita palabra, y tener preparado un memorando para explicárselo al enésimo ayudante del ejecutivo de desarrollo.

Así que ambos llegan a un compromiso de mínimos. La escaleta. Que es como un guión, pero más corto, más pronto y más barato.

Y oh sorpresa, cuando el ejecutivo se lee la escaleta, encuentra que muchas situaciones no están justificadas. Que los chistes no tienen gracia. Que los personajes no son atractivos. Que la trama no engancha. Y que los giros son previsibles.

En otras palabras, que las paredes no aíslan y que el tejado hace aguas.

¿Y en qué posición te deja eso? ¿Cómo te defiendes? No puedes decir que las paredes y el tejado son una mierda, porque, bueno… las has puesto tú. Tampoco te puedes escudar en lo sólida que es la estructura, porque no está a la vista.

(Psssst, un secreto: las películas son estructura. No lo digo yo, lo dice William Goldman. Bueno… y el sentido común. Pero, psssst, otro secreto: aunque todo el mundo, si lo piensa un poco, reconocerá que lo más importante es la estructura, luego NADIE obra en consecuencia. Sólo un arquitecto admira la estructura de la catedral de Salamanca. El resto del mundo sólo ve el puto astronauta).

De manera que habrás hecho el 75% del esfuerzo… para que tu sólida y admirable estructura acabe dinamitada, porque todo el mundo le achacará defectos que no son de la estructura, sino de la decoración. Esa decoración que pusiste deprisa y corriendo, por la inseguridad de un ejecutivo y por tu propia pereza.

Trata de poner esta escena es escaleta:

Necesitarás siete páginas para explicar todos los matices de la personalidad de Rick, sin que parezca un gilipollas sin escrúpulos o directamente un sociópata con problemas de logopedia.

Pero si gastas mucha tinta en matices, no podrás reflejar el ritmo endiablado que quieres darle a los diálogos. Y ese ritmo cortante y sincopado es parte fundamental de la forma de ser de Rick. Y de Renault. Sin eso, no se entenderá el final.

Pero si intentas poner algún ejemplo de los diálogos, no funcionará porque estarán fuera de contexto. Y todo el mundo sabe que los chistes, fuera de contexto, no tienen gracia.

Es una tarea imposible. No puede hacerse. De verdad.

Conozco sólo tres excepciones a esta norma:

1. Un proyecto original tuyo, escrito “on spec”. Si la escaleta te sirve como ayuda a ti para estructurar la historia y reducir la escala del mapa, adelante. Nadie sabe mejor que tú lo que necesitas para construir tu historia.

2. Una serie sin final a la vista, que ya está en producción. Entonces sí tiene sentido la escaleta. Y no tanto para que la gente de desarrollo analice la historia, sino como documento técnico de manejo interno. Al departamento de guión le servirá para poder dividir el trabajo en dos equipos paralelos, escaletistas y dialoguistas. A Producción y Dirección les permitirá avanzar trabajo: localizaciones, Arte, citaciones, etc.

3. Un guión de cine escrito por encargo. Ahí, muy frecuentemente, el guionista trabaja mano a mano con un director que está en el proyecto desde el principio. Para que una colaboración así sea fructífera, el director tiene que “ver” la película. (“Hacerla suya”, que dicen ellos). Ahí sí tiene sentido partir de una sinopsis, pasar a un tratamiento… ir poco a poco.

Pero en cualquier otro caso… Guionistas, productores, ejecutivos, amigos todos:  ¿no podríamos olvidarnos de la escaleta?

La escaleta es mala. La escaleta es caca. La escaleta es ETA.

 

 


EXTRACTOS DEL DÍA A DÍA DE UN GUIONISTA DE SKETCHES

25 febrero, 2015

30rock

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Inspirado en anécdotas de distintos programas.

“¡Sé gracioso!” Sé gracioso de 9:30 de la mañana siete de la tarde, o sé gracioso de nueve de la mañana a nueve de la noche o incluso “sé gracioso los fines de semana”, o sé gracioso durante unas cuatro o cinco horas por la mañana y otras cuatro o cinco horas por la tarde-noche. Normalmente puedo permitirme una horita para comer entre medias. Durante esa hora puedo no ser gracioso si me da la gana.

Creo que necesito una cerveza…

¡Se me ha ocurrido un chiste genial sobre este tema de rabiosa actualidad! Mierda… Ya lo han hecho en Twitter… doscientas personas. Es muy jodido competir con la frescura de Twitter. En televisión pueden pasar semanas, incluso meses entre la idea que tú tienes y la emisión del programa. En Twitter pueden pasar segundos desde que se te ocurre una chorrada hasta que la compartes con el resto del planeta.

Creo que necesito una cerveza…

He escrito un sketch sobre el tío ése que está imputado ahora. No me lo han aceptado. Temen que el colectivo de imputados pueda sentirse ofendido. Dicen que es mejor no meterse en política. Escribo una parodia de Ghost con la escena ésa en la que Demi Moore y Patrick Swayze modelan un jarrón de arcilla. Me lo tiran. Temen que ofenda a los parapsicólogos, y al parecer el colectivo de alfareros está muy sensible con estos temas. Y Patrick Swayze murió de cáncer, puede levantar ampollas.

Creo que necesito una cerveza…

Hoy me dicen que tenemos muy poca política, que hay que hacer más política. Hoy sí. Tiro a la basura mis ideas de las últimas horas y vuelvo a ponerme el chip de crítica política. Pero sin demasiada crítica. Y sin demasiada política. Hay que intentar poner el dedo en la llaga, pero sin ponerlo. El dedo de Schrödinger.

Creo que necesito otra cerveza…

Lo más jodido de escribir sketches es el número de premisas que hay que sacar en un solo día. En ficciones de larga duración apuestan por una sola idea y la trabajan, la cultivan durante días hasta exprimirle todo su potencial. Durante ese cultivo, una cosa lleva a la otra y todo avanza gracias a una lógica interna. Una premisa de sketch, por el contrario, no necesita tanto tiempo de cultivo, pero tienes que encontrar muchas por día. ¿Qué es más difícil, ligarse a seis personas en una misma noche o mantener una relación que funcione durante seis años con la misma persona? Cada cosa tiene sus propias complicaciones y sus propias ventajas. Ligarme a seis o siete tías en una discoteca es divertido la primera noche, puede que la primera semana, a lo mejor incluso la segunda… Luego llega un momento en que pisas la discoteca y te entran ganas de vomitar.

Creo que necesito una cerveza…

Ahora tengo que escribir una parodia de un programa de televisión que nunca he visto, con un personaje que no sé ni cómo habla. Debería conocer todos los programas que se emiten en la tele. ¿Qué es esto de que haya cuchillo de palo en casa de herrero? Debería ver todo lo que se emite por la tele, sí… Pero, ¿cuándo cojones los veo? Me paso la mañana escribiendo. Me paso la tarde en reuniones de brainstorming. ¡Bueno, basta de quejarse! Enchufo los cascos al ordenador, busco el dichoso programa y al puñetero personaje en Youtube. Escribo el guión mientras escucho en bucle el soniquete del imbécil en cuestión, intentando contagiarme de sus dejes, sus inflexiones al hablar. Estoy a punto de volverme esquizofrénico.

Creo que necesito una cerveza…

Llamada de atención: La Asociación Española de Esquizofrénicos se ha quejado de mi anterior comentario. Pido disculpas. En otro orden de cosas: Me han tirado el sketch a la cara. Dicen que el personaje del programa ése no habla como tiene que hablar, que no le he pillado el deje, ni las inflexiones. Le cambio tres palabras. Me lo aceptan.

Creo que necesito otra cerveza…

Me piden otra parodia de otro programa que no conozco con otro famoso que será famoso para el resto de España, pero no para mí. ¡Mierda! El programa se emite en Cuatro. Eso quiere decir que no lo encontraré en los youtubes habituales. Las cosas de Cuatro sólo se pueden ver en la web de Cuatro, y eso es casi tan complicado como sacar un billete de Renfe en la web de Renfe. No hay peor tortura que tener que ver algo en esa web. El bombardeo de anuncios, el ordenador que se te cuelga cada cinco minutos… Yo que soy fan de Cuarto Milenio, cuando me lo pierdo a su hora habitual me niego a verlo en streaming por no tener que entrar en esa puta web… Y ahora me trago mis principios, me meo en mi propia dignidad, entro en la puta web de Cuatro y me pongo a ver un puto programa salpicado de anuncios de compresas (yo no menstruo) y anuncios de coches (no tengo carnet de conducir)

Creo que necesito una cerveza…

Hoy emiten nuestro programa. No soy la persona más objetiva para juzgarlo. Los actores improvisan y no respetan ni una frase del guión. Eh, espera… ¡Esa erre! Esa erre en esa frase creo que era mía. Las improvisaciones han destrozado algunos de los sketches, pero han mejorado muchos otros, hay que reconocerlo. En ambos casos llegas a la misma conclusión: Tu trabajo es inútil. Luego lo analizas con más tranquilidad y descubres que sí eres útil, joder. Es un trabajo en equipo. Además, parece que los sketches han quedado graciosos, porque las risas enlatadas se ríen muy, muy fuerte.

Creo que necesito una cerveza…

Esta semana me piden 30 ideas de sketches. ¡Treinta ideas! Y tengo que combinarlo con otros dos trabajos, porque lo que me pagan no basta para llegar a fin de mes. Treinta ideas… Es imposible que todas sean buenas, pero lo intento. Se acerca el plazo de entrega y sólo tengo 25. En fin, voy a rellenar con cinco ideas de mierda para cumplir el cupo. Ideas estúpidas que sólo sirven para calzar la mesa. Me llega la respuesta: Rechazan gran parte de mis ideas favoritas, pero me han aceptado dos de las ideas de mierda. Ahora tengo que convertirlas en sketches y no sé cómo cojones hacerlo. Me lo merezco. Eso me pasa por presentar ideas de mierda.

Creo que necesito otra cerveza…

Estoy hasta la polla de escribir sketches. Pero bueno, ya termina este programa. Por fin puedo ponerme a escribir largometrajes, centrarme en las novelas, yo qué sé…

Voy a celebrarlo con cerveza.

Joder, tengo mono de sketches. Cada vez que salta un notición en los telediarios, cada vez que estrenan un nuevo programa parodiable, cada vez que sufro una injusticia social… decido que tengo que hacer un sketch sobre ese tema. Medio segundo después recuerdo que ya no trabajo en eso. Es como el síndrome ése del miembro amputado. Hoy mismo, al ver esa nueva ley que han sacado contra los mendigos y los homosexuales… se me ha ocurrido un sketch cojonudo sobre el tema. Ojalá me vuelvan a contratar en un programa de sketches, pa poder escribirlo. Miro el móvil… ya han twiteado el mismo chiste que pensaba incluir en ese sketch. Quinientas personas. Puto Twitter. Empiezo a darme cabezazos contra la pared.

Recibo una queja de la Asociación Española de Escayolistas. Al parecer mis cabezazos en la pared son una falta de respeto hacia el trabajo de esos señores.

Creo que necesito una cerveza…


COMEDIA AMERICANA, MIEDO ESPAÑOL

23 febrero, 2015

Por Xavi Daura.

Xavi Daura es, junto a Esteban Navarro, responsable de Venga Monjas. El dúo humorístico reconocido por sus labores en YouTube, también han trabajado en proyectos como Museo Coconut, APM? o el todavía inédito Retorno a Lílifor. Herederos de la estela chanante, se ganan la vida como guionistas/realizadores freelance.

SNL 40th Anniversary Special - 2015

Esto empieza como una reseña más del programa Saturday Night Live 40th Aniversary, pero luego cambio de tema.

El pasado domingo 15 de febrero se emitió en NBC el especial de tres horas de Saturday Night Live con motivo de su 40 cumpleaños, “ganando un Emmy en los primeros 10 minutos… y perdiéndolo en algún lugar por el medio”, como apuntó Amy Poehler en el mismo show. Como fanático de SNL, el programa me pareció el evento culturalmente más poderoso que he visto por la televisión, quizás sólo superado por el 11-S de 2001. Una orgía de súper-estrellas a las órdenes de bromas y guiños grabados a fuego en la cultura popular a lo largo de ¡cuatro! décadas. Cada uno de los chistes en este especial es perfectamente transformable en una o varias tesis doctorales, además de ser divertidísimos. SNL es comedia fresca, pureza y elegancia, y éste especial lo plasmó mejor que nunca diseñando en vivo un microcosmos perfecto, en el que era totalmente lícito sentir cómo se te erizaba la piel a cada sketch.

Pero volviendo a la Tierra, viendo el show era inevitable que en algún momento se cruzara por nuestras cabezas el agrio pensamiento “esto es claramente imposible en España”. La idea de que la comedia en España jamás llegará a niveles de sofisticación ni remotamente parecidos. No hablo de hacer nuestra versión de esto, sino de llegar a algo tan intenso y guay. Siempre hemos tenido este complejo de hijo retrasado en lo que se refiere a nuestra comedia. “Los productores son unos mafiosos”, “el Gobierno nos da la espalda”, “el público es tonto”, “no hay talento”… han resonado en mil charlas, entrevistas y mesas redondas sobre el tema.

Estamos de acuerdo, ¿no?

Teniendo clara esta condena, en un momento del programa, Bill Murray dijo “nos llega un comunicado de España: el Generalísimo Francisco Franco sigue muerto”, un guiño a la primera temporada de SNL (1975-76), en la que cada día cerraban un segmento del programa repitiendo esta frase, a modo de recordatorio absurdo. Pero pongamos que nosotros nos tomamos este mensaje de forma literal: españoles, Franco sigue muerto… ¿qué hacéis todavía ahí parados?

Porque, a ver, también estaremos de acuerdo en que todas esas razones antes mencionadas, por las que en España nunca triunfará la comedia vanguardista, en realidad son excusas, ¿no? De hecho, la misma afirmación de que en España no puede triunfar la comedia vanguardista es una trola, un mantra que nos vamos repitiendo a cada rato y que ya no sabemos ni dónde empezó. Hay mil ejemplos que demuestran lo contrario; el hecho de que no hayan llegado a establecerse como mainstream no es suficiente para que arrastremos esta actitud victimista.

Y esta actitud viene dada por un miedo irracional a todo: al público, al cambio, a arriesgar algo de dinero… El miedo es una cosa tan española como las sevillanas o la tortilla de patatas, y se podría decir que todas las decisiones importantes que se toman en este país son en respuesta a un miedo. ¿A qué?

Pongamos que Franco representa nuestro Hombre del Saco colectivo. A pesar de no existir, su herencia sigue persiguiéndonos en sueños. El miedo a ofender, a lo que se sale de la fórmula, a que algo no se entienda. El miedo a aprender, a cambiar reglas, no vaya a ser que evolucionemos culturalmente hacia “lo desconocido”.

Cualquiera que haya intentado levantar un proyecto de comedia (o no) en España se habrá encontrado con un montón de argumentos rarísimos para justificar que algo NO se puede hacer. Aun teniendo pruebas de que existe un público para ello o que el margen de pérdidas será mínimo, las complicaciones son infinitas e incomprensibles.

Entonces, ¿los americanos son más listos? ¡Qué va! Si España es una gran mesa de cuñados en una boda, Estados Unidos es una mesa diez veces más grande, y los cuñados van armados. Son iguales que nosotros, somos todos unos cachondos y nos gustan las mismas cosas. Pero ahí tienen tantos cachondos que de vez en cuando alguno se anima a experimentar con algo nuevo, y quien sea que manda inventa un sistema para darles voz, empaquetarlo bonito y forrarse mandándonoslo al resto del mundo. Es un sistema de prueba-error muy simple, en realidad. No tienen tanto miedo y trabajan duro. De hecho, nuestro miedo suele ir unido a una pereza generalizada por todo lo que no lleve un manual previo.

Con esto no estoy defendiendo el volvernos todos locos y decidir que “todo vale”; personalmente odio lo raro por lo raro. Tampoco estoy intentando desprestigiar la comedia más convencional; suelo reírme con La que se avecina y Ahora Caigo me parece el mejor concurso de la década. Sólo pido una coexistencia sana entre distintos tipos de comedia. Pido, en esencia, que se pierda el miedo a lo desconocido. Porque, de lo contrario, el futuro no dejará de ser más de lo mismo hasta el fin. Hay que alimentar el presente con novedades para que el futuro nos sorprenda, y todos saldremos ganando.

Gracias a Dios (Internet) parece que muy tímidamente se están construyendo caminos cada vez más sólidos hacia nuevos e interesantes escenarios. Pero joder si va lenta la cosa. Hay que convencer a tantos señores acojonados…

Por eso aconsejo que antes de rechazar ideas nuevas, suprimir chistes, dudar de nuestro público, cobijarnos en la inseguridad por pura pereza… tengamos presente lo que en SNL llevan recordándonos desde hace 40 años: el Generalísimo Francisco Franco sigue muerto. Todo irá bien.


TRAILERS, ENTRADAS GRATIS Y MÁS ENLACES PARA UN FIN DE SEMANA DE ESTAR HASTA EL COÑO

20 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos regalando. Concretamente, cinco entradas para ver gratis ‘Negociador’, la tercera película de Borja Cobeaga como director, que se estrena el próximo 13 de marzo. Seguid el enlace para conocer los detalles. Y no tardéis, el plazo para participar en el sorteo acaba el 1 de marzo.

2. El martes salió a la venta ‘Conexo’, la segunda novela del bloguionista Carlos García Miranda. Tras ‘Enlazados’, Carlos vuelve a contar una historia protagonizada por adolescentes, esta vez mezclando ciencia ficción con misterio y referencias musicales y cinematográficas de la década de los 80. Destino, que ha puesto a vuestra disposición el primer capítulo de la novela.

3. El guionista Javier Grillo-Marxuach colgó una serie de tweets en su cuenta y en esta web los han editado en forma de texto y es genial. Según su responsable, “todo aspirante a escribir para televisión debería leerlo”. Así que, ya sabéis.

4. Y, hablando de televisión. Tras ver el tráiler, todos estamos de acuerdo en que uno de los estrenos más esperados de este año es el de ‘El Ministerio del Tiempo’. Uno de sus responsables es Javier Olivares, que ya ha desvelado algunas claves de la serie.

5. Otro estreno que no pinta nada mal es el de ‘Anacleto: Agente Secreto’, la nueva comedia dirigida por Javier Ruiz Caldera y escrita por Fernando Navarro, Pablo Alén y Breixo Corral. Esta semana hemos podido ver, por fin, el tráiler:

6. El Sindicato de Guionistas Americano ya ha decidido cuáles son los mejores guiones del año con la entrega de sus premios anuales, los WGA Awards. En cine, Wes Anderson ha sido el ganador en la categoría de mejor guión original con su ‘Gran Hotel Budapest’, mientras que Graham Moore se llevó el premio al guión adaptado por ‘The Imitation Game’. Podéis consultar el resto de ganadores aquí.

7. ¿Os acordáis de aquel post de Chico Santamano sobre la política cultural de Podemos que casi nos rompe la web? Pues los compañeros de Guionistas Vlc, más en concreto Gabi Ochoa, también han dado su opinión sobre el tema.

8. “Este ninguneo constante, casi una campaña orquestada para no abordar el tema de la desigualdad, no sólo es motivo de indignación, (…) sino que implica graves consecuencias”. Virginia Yagüe está “hasta el coño y más allá” y lo deja claro en este necesario artículo sobre la desigualdad en la profesión. Imprescindibles también los artículos que cita al final para comprender la situación.

9. Y, para terminar, unas cuantos consejos sobre escritura. En total, diez. Y, en concreto, de Elmore Leonard. Casi nada.

Buen fin de semana.


EL SKETCH MEJOR ESCRITO DE TODOS LOS TIEMPOS

17 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

El pasado viernes Noel Ceballos publicó un magnífico recopilatorio con los momentos clave de la historia del ‘Saturday Night Live’. Como es lógico, el recopilatorio incluía “More Cowbell”, en mi opinión uno de los sketches mejor escritos de todos los tiempos. No se equivoca Noel cuando dice en la descripción que debería estudiarse en todas las escuelas de guión, porque es absolutamente perfecto en todos los aspectos. Tiene de todo: estructura, frases memorables, Will Ferrell, Christopher Walken y, por supuesto, un cencerro. Es probable que a estas alturas no quede nadie por conocer a Bruce Dickinson (sí, THE Bruce Dickinson) y a Gene Frenkle pero, por si acaso, podéis verlo aquí.

“More Cowbell” fue emitido el 8 de abril del año 2000, escrito por el propio Will Ferrell y Donnell Campbell. Fue un éxito instantáneo y pasó a formar parte de la cultura popular americana de manera irremediable. Años después todavía seguían parando a Christopher Walken por la calle y molestándole en los restaurantes: ¿le recordaban lo maravilloso que estuvo en ‘El Cazador’ o en ‘Atrápame si puedes’? No, le decían que a la ensalada que se estaba comiendo le faltaba algo. ¿El qué?, preguntaba él. Exacto: MORE COWBELL.

Por supuesto, “More Cowbell” es uno de mis sketches favoritos. Qué demonios: es mi favorito. Lo veo cada poco tiempo para fortalecer mi ilusión por escribir comedia y para recuperar la fe en la humanidad en general. Porque definitivamente merece la pena vivir en un mundo en el que Will Ferrell se puede poner una camiseta de seis tallas menos y tocar el cencerro “explorando el espacio”.

Sí, sin duda fue bonito recordarlo una vez más y, encima, hacerlo junto a otras 29 piezas históricas. Pero ese momento de placer y comunión con el planeta se vio interrumpido. El autor del recopilatorio mencionó ALGO que yo no recordaba y que hubiese preferido que siguiese siendo así. Sin embargo, se trata de la razón por la que he decidido escribir este post.

Como recordaréis, allá por el año 2009 se estrenó la versión española del ‘Saturday Night Live’, que consistía en adaptaciones de los guiones originales al castellano con actores de aquí. En su primer capítulo, que tuvo como host a Antonio Resines, ocurrió ese ALGO:

Obviamente, no voy a enumerar las razones por las que el Saturday español fue un programa fallido, más que nada porque llegaría unos seis años tarde a hacerlo y no tendría mucho sentido (aunque en este reciente y genial post de Alejandro Pérez se habla algo sobre el asunto). Sin embargo, al recordar la versión del “More Cowbell”, no sin sentir dolor, sí me hice algunas preguntas: ¿cómo es posible que un producto literalmente copiado de otro que es sobresaliente no funcione?, ¿qué es lo que hace que la versión española falle? Así pues, a continuación voy a intentar responder a estas preguntas:

1. Todo es mentira: La comedia funciona cuando es de verdad. En este sketch, absolutamente todo es mentira. Por alguna razón, en algún momento de nuestra historia reciente, alguien decidió que los actores que interpretan a heavies tienen que hablar como gorrillas desdentados adictos al crack. Nadie sabe por qué, pero es así. Y amigos, ya HUELE. Ningún heavy habla así. Debemos parar esa mierda y debemos pararla ahora. Sin embargo, Edu Soto interpretando al líder de la banda es una suma del Neng de Castefa y un bufonesco Rosendo Mercado cuyo resultado no es otro que el disparate. ¿”Stoppin’ now”?, ¿en serio estamos haciendo esto? Estoy convencido de que Edu Soto no necesita recurrir a esos tópicos interpretativos para brillar. No entiendo por qué ocurre eso.

Y lo mismo pasa con Secun de la Rosa en el papel del productor Cristoph Cristopherson. De nuevo, otro actor con talento de sobra que cae en el error de la exageración innecesaria. El personaje habla con molestos falsetes y haciendo cuernos con los dedos todo el rato porque, claro, es heavy y los heavies hacen cuernos cuando hablan.

Y no quiero olvidarme de mi detalle favorito: como es un productor que “hace discos de oro”, le ponen… una camisa estampada con discos de oro. Capitán Obvio al rescate de la comedia.

Al Dickinson de Walken te lo crees. E incluso, aún sabiendo que ni él es productor musical ni tú músico, deseas con todas tus fuerzas que te haga un disco de baladas con cencerro. Al Christopherson de Secun de la Rosa ni te lo crees ni quieres volver a saber de él durante el resto de tu vida.

2. La ejecución: Como he dicho al principio, este sketch tiene frases memorables. Al menos sobre el guión, porque luego hay que ejecutarlas bien. En boca del productor de la versión española todas estas frases son chistes fallidos, remates sin efecto. La versión original es hilirante gracias a la sobriedad de Walken, su tono, su tempo… Todo es una delicia. Todo sale bien. Sin embargo, la española no funciona porque se hace sin ritmo, demasiado rápido, chillando… Se convierte el material original, puro y brillante, en una absurda caricatura.

Un ejemplo de esto es que con el “I got a fever…” de Walken se hicieron camisetas, pósters… Se convirtió en un chiste popular, es una de esas líneas de diálogo que hacen ganar mucho dinero al guionista y que son más un regalo para el actor que otra cosa. Con el “Me estoy poniendo malito…” de la versión española no se hicieron camisetas, ni pósters, ni nada porque, de vez en cuando, en España también tomamos buenas decisiones.

camiseta

3. La comedia física: Cuenta Jimmy Fallon –el batería que se ríe en la versión original y, bueno, en todos los sketches que hizo en SNL– que el resultado en los ensayos no era tan gracioso, pero que antes de salir en directo el señor Ferrell se puso una camiseta bastante más ajustada y… BOOM.

Ver al bueno de Will empujando con su culazo a sus compañeros de banda mientras golpea su cencerro con la barriga fuera es gloria bendita. Insuperable. Y todo un marrón para Antonio Resines, encargado de darle MORE COWBELL al asunto español. ¿Cuál es el problema aquí? No sólo que Resines no es Will Ferrell, algo demasiado obvio como para ser un problema. Para empezar, a Resines no se le sale ninguna lorza durante el sketch. Eso, mal. Luego, y lo más importante, que su movilidad “explorando el espacio” deja bastante que desear. Sencillamente, no es gracioso moviéndose. Pero, ojo, voy a romper una lanza a favor de Resines. A mi juicio, es el único que parece entender que no hace falta exagerar el personaje para que haga gracia. De hecho, la pieza va mínimamente bien cuando él habla. ¿Por qué? Porque habla como una persona normal.

lorzas

4. La canción: Como bien apunta Noel Ceballos, nadie del equipo pareció darse cuenta de que ‘Los rockeros van al infierno’, la canción de Barón Rojo que se interpreta en la versión española, no tiene cencerro. Un sketch que se llama “Más cencerro” y que se hace sobre una canción que carece de cencerro es un sketch que carece de sentido.

Se podría decir que la versión española de “More Cowbell” es un ejemplo clarísimo de cómo no adaptar un material a tu lengua. O, mejor dicho, de por qué no adaptar un material a tu lengua. Y también de cómo no interpretar a un heavy, de cómo no interpretar a un productor musical de renombre y, por supuesto, de cómo no explorar el espacio con el cencerro.

En resumen, es como haber ido a un examen sabiendo las respuestas y aún así sacar un cero. Que, a la salida, el profesor te haya dicho que sabe que has copiado y que estás expulsado. Y que, encima, de camino a casa haya empezado a llover y, al llegar, haya lentejas para comer. Vamos, que todo mal, todo para olvidar. Algo que, afortunadamente, parece que hemos hecho.


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