LOS HIJOS: EL MUNDO QUE DEJAMOS

6 diciembre, 2019

Por Sergio Granda

La herencia de toda una generación materializada en una catástrofe nuclear. En 2016, con solo 33 años, la autora británica Lucy Kirkwood estrenaba su obra The children en el Royal Court Theatre de Londres. Éxito posterior en Broadway y tercer mejor texto del siglo XXI para The Guardian, Los Hijos ha consagrado a su autora como una de las voces más inteligentes y críticas de nuestro tiempo. Con esta carta de presentación, el pasado jueves 28, David Serrano presentaba la adaptación española en el Teatro Pavón Kamikaze. Sobre el escenario, Susi Sánchez, Joaquín Climent y Adriana Ozores. Ellos son, respectivamente, los Hazel, Robin y Rose inventados por Kirkwood. Tres personajes que se reencuentran con su pasado individual para preguntarse, y preguntarnos, por el futuro global.

Cuenta la autora que su referencia para crear el universo de la historia fue el desastre nuclear de Fukushima. Así que, imaginemos los años posteriores a un episodio mucho más devastador: con electricidad racionada y sin apenas agua corriente, una pareja de físicos nucleares prejubilados pasa el resto de sus días en una destartalada cabaña perdida del mundo. Ellos vivieron en primera persona el desastre y sus consecuencias. Puede que de ahí, de ver la muerte tan de cerca, nazca su obsesión por el yoga y el cultivo ecológico. Es la inesperada visita de Rose, una antigua compañera a la que no ven desde hace más de 30 años, la que pondrá sobre ellos el dilema central de la obra: ¿estarías dispuesto a sacrificar tu futuro por el de tus hijos?

La pregunta no es casualidad en 2019. Al mismo tiempo que Madrid celebra la Cumbre del Clima, un evento de eco internacional, la historia de Kirkwood se construye en torno a un hecho específico, sobre el que proyectar la cuestión de fondo: nuestro legado medioambiental; las consecuencias dramáticas de la incursión humana en la naturaleza. De la distinta mirada de cada personaje por el mundo, nace la metáfora. Si Rose es la conciencia por la salud del planeta, Hazel es la preocupación por la suya propia, y Robin la temeridad de quien se acerca cada día un metro más al precipicio. Así, la asunción de la muerte funciona en dos direcciones: el planeta muere, pero en cierta forma, también mueren ellos tres.

En este sentido, no es casualidad la relación que se plantea entre el uso abusivo de los recursos, la tecnología y las futuras consecuencias. La escasez con la que viven Hazel y Robin deja al trasluz una evidencia: más abuso hoy, menos recursos mañana. ¿A qué parte de la ecuación queremos renunciar?

El texto crece y trasciende a sus tres protagonistas. Ellos representan una generación que vive con la responsabilidad de las generaciones futuras. Distintas conciencias e implicación frente a un problema cada vez más nítido. Y es que, en la ficción, son los jóvenes quienes exponen su cuerpo a la radiactividad para tratar de reconducir los efectos devastadores de la catástrofe. Aunque no suban al escenario, la presencia de todos los hijos, de los que se habla y de los que no, es continua y tangible. El peso del dilema está, por tanto, en los que empezaron todo tres décadas atrás.

Estamos, entonces, en una cabaña asilada. Sobre el escenario, ese lugar mínimo y solitario representa el individualismo de los que viven ahí. Su postura ante la vida. El “yo más no puedo hacer”.  Así, el lugar se convierte en un espacio de diálogo con el espectador. Una conversación constante y comprometida que, sí, parte de un relato construido sobre un mundo paralelo, pero de una realidad abrumadora. La premisa del “qué hubiera pasado si” es aquí la mejor forma de señalar lo que ya ha pasado.

Sin embargo, el montaje apuesta por la narración. Es difícil poner sobre escena algo tan grande y complejo como la emergencia climática desde los conflictos internos y propios de tres personajes. Pero Los Hijos lo hace. Se compromete a contar una historia, no a agitar una mera consigna ecologista. Eso es precisamente lo que eleva su mensaje y hace que todo tenga más peso y verdad. Esta es la historia de Rose, Hazel y Robin. De su reencuentro y sus recuerdos. De sus cuentas pendientes. El espectador se implica a tal punto con sus vidas que lo que va por detrás cala con igual o mayor fuerza.

En un momento en el que el negacionismo más vacío atenta contra el consenso científico, el montaje de David Serrano es contundente y reflexivo.  Necesario. Una mirada de emergencia a un problema contemporáneo, que nos obliga a replantearnos el futuro.

Los Hijos estará de martes a sábado a las 20:30, y los domingos a las 18:00, en el Teatro Pavón Kamikaze hasta el 5 de enero.


PRÓXIMO: AMOR A DISTANCIA EN EL TEATRO

5 diciembre, 2019

El pasado jueves 28 de noviembre en el Teatro de La Abadía de Madrid no quedaba ningún asiento libre en la sala. En el patio de butacas encuentro los rostros de varios actores conocidos: Carlos Hipólito, Patrick Criado… Y es que el regreso a los escenarios del autor argentino Claudio Tolcachir era algo muy esperado por todos, pero especialmente por los artistas. El dramaturgo estrenaba en España su obra Próximo, una representación con solo dos actores.

Próximo narra la relación entre Pablo (Lautaro Perotti) y Elián (Santi Marín), un argentino humilde que sobrevive como puede en Australia y un actor fanfarrón español con muy pocos amigos en España. Su relación se va estrechando hasta convertirse en amor separado por miles de kilómetros. Como cualquier otra relación pasa por diferentes etapas: flirteo, celos, necesidad de compromiso… Todo ello sin nunca llegar a tocarse. También están representados los momentos rutinarios de pareja, charlas tan humanas y normales como los personajes que las viven.

Esa paradoja de sentir tan cerca a quien tienes lejos es plasmada mediante el uso del espacio: sobre el escenario apenas hay montada una casa, que hace de la de cada uno de ellos. Esa magia generada al verlos compartir salón pero a la vez saber que no lo hacen es preciosa. Ver a los actores hablar con sus teléfonos, sus ordenadores… Y sentir que sin hacerlo se están mirando a los ojos. También está muy bien usado el espacio mental; el imaginario que construyes a partir de lo que te cuentan los personajes. Todo de lo que se habla pero que no se ve tiene rostro en la mente del espectador: los familiares que se mencionan, los compañeros de piso que nunca aparecen, etc.

El tipo de pareja a distancia que plantea Próximo es algo muy real y sin embargo muy pocas veces retratado (y menos en teatro). Los personajes están muy bien perfilados, tienen muchas aristas, defectos y contradicciones que los hacen verdaderos. Porque Próximo está llena de realidad: de choques culturales entre Argentina y España, de la emoción de una nueva relación, del miedo que da esto último… En definitiva, de la creación de un vínculo de afecto.

A nivel formal el arco de transformación del personaje de Elián es el más elaborado de ambos, madurando durante los setenta minutos que dura la representación. Con unos diálogos naturales, Tolcachir nos lleva de la mano en un viaje lleno de sensibilidad, de pelos de punta y de amor en estado puro.

Este conmovedor texto también habla de soledad. De soledad en tiempos de sobreestimulación. En nuestro día a día lleno de fotos, de likes, de matchs de Tinder, de corazones en Instagram, ¿Es más fácil o más complejo encontrar el amor? ¿Cómo ha transformado la tecnología nuestra manera de relacionarnos?

Palabras del propio Claudio Tolcachir sobre su obra y el origen de esta: “Es una obra nacida de la necesidad. [···] Y Próximo justamente también está atravesado por la persistencia en la fe. El sueño absurdo de amar e insistir. De avanzar en lo imposible. Sea el amor, la vocación, la felicidad personal o colectiva. Hablo de cualquier tipo de proyecto de fe.”

Próximo estará de martes a sábado a las 20:30 y los domingos a las 19:30 en el Teatro de La Abadía en Madrid hasta el 15 de Diciembre

Por Paula Sánchez Álvarez


CUATRO AÑOS CURRANDO

4 diciembre, 2019

Por Enrique Herrero.

Batman contra Superman. Nunca olvidaré Batman contra Superman. Si no la has visto te preguntarás: “¿Quién gana al final?” La respuesta es: “Tú, por no haber ido a verla”.

En mi caso, sucedió algo extraño durante la proyección. Tenía varias llamadas de un número desconocido, y no, no era de un comercial de Vodafone, (ese número para mí era de todo menos desconocido, de hecho, si me hubiera tomado una pieza de fruta cada vez que me llamaban de Vodafone, llegaría a vivir hasta los 150 años). El teléfono en cuestión era de la productora en la que trabajé e hice el máster. Me dijeron una frase tan bonita que deja a las de Neruda a la altura de la mierda: “Enrique, mañana empiezas a trabajar”. Chúpate esa, Pablito. Pablito Neruda, no Motos, que no me quiero cerrar puertas… Pues bien, el caso es que de esto hace ya casi cuatro años.

Tres preguntas sobrevuelan ahora este blog: “¿Quién es este tío? ¿Por qué cuenta esto aquí? ¿Si como mucha fruta puedo vivir hasta los 150 aunque me hinche a torreznos?” A la primera pregunta, soy Enrique Herrero; a la segunda, porque hace tiempo publiqué en este blog una entrada llamada “Cuatro años en paro”; y a la tercera, teniendo en cuenta lo que me gustan los torreznos, espero que así sea.

Lo de “Cuatro años en paro” fue una mezcla de reivindicación, desahogo y prueba de guion encubierta que nadie me había pedido.

Reivindicación de un tipo de guionista del que no se habla. Se habla mucho del que triunfa y del que quiere empezar a serlo, pero muy poco o nada del que ha demostrado su competencia durante años, y de repente pisa la zamburguesa equivocada, y le resulta imposible llegar de nuevo a ese Laberinto del Chinotauro que es el mundo del guionista profesional (metáfora solo para amantes del humor, del humor amarillo…).

Desahogo porque, desgracias personales aparte, estar en paro para cualquier persona es algo muy duro, pero en el caso de los guionistas hay un topping extra de putada, y es que en internet no se publican ofertas de guionista, no existen agentes de guionistas, y el número de puertas a las que puedes llamar para pedir trabajo es muy limitado. Así que si a ese cóctel le añades tanto tiempo libre como para ver los debates de Intereconomía, pues era o publicar un post en Bloguionistas, o volverme como Michael Douglas (me refiero a su papel en Un día de furia, no a convertirme en un pervertido).

Y prueba de guion encubierta porque todo lo anterior lo conté en clave de humor por si lo veía alguien de la profesión que me pudiera dar trabajo.

¿Funcionó? Pues a medias… El post en cuestión tuvo bastantes visitas y llegó a gente que está fuera del mundillo del guion, y eso hizo que cuñados dijeran cosas del estilo de “córtate el pelo y búscate un trabajo”, (a los que les dediqué otra entrada en éste blog, llamada “Viaje al centro de mi ombligo”). Pero por otro lado, un montón de gente maja me empezó a seguir por Twitter, me dio su ánimo, y me escribieron desde una productora que estaba preparando un programa para un canal, porque al señor que lo iba a presentar le gustaron mis chistecillos (desde aquí muchas gracias a ese señor, al que no he tenido la oportunidad de agradecérselo).

El caso es que me mandaron una prueba de guion que por lo que me dijeron les gustó, pero el programa al final no se llegó a hacer. El programa se iba a llamar “Saber y ganar”, es una lástima que no se llegara a hacer nunca. Evidentemente, esto último era una broma, ni fue esa productora ni ese programa, pero oye, todo por hacer un buen chiste, o incluso por uno malo como ese.

Y ahora viene el momento de la autoayuda. Después de que esa productora me dijera que se cancelaba el proyecto, me enteré sobre la bocina de que en un programa de radio buscaban gente, y ya sea porque llegué tarde, o porque les gustó más otra prueba, o simplemente porque son malas personas y yo no les gusto, (porque yo tengo que gustarle a todo el mundo, al final el mundo es mi película y el resto sois figurantes) no conseguí ese trabajo. Pues una semana después de eso, me consiguieron una entrevista para un programa que sí salió, y estaba todo al 99%. Por lo que sé, le parecí bien a los jefes de guion y de dirección, y de repente, la cadena metió a otra persona. La cadena… Pues días después estaba yo comprando en una tienda de armas para una movida y justo recibí la llamada en la que me decían “Enrique, empiezas mañana”.

A ver, ahora estoy en un dilema, porque lo de las armas me gusta como cierra, pero claro, ya  he contado la verdad de que en realidad me llamaron mientras veía Batman contra Superman y a estas alturas no me apetece cambiar el principio, así que mira, hacemos como si no hubiera pasado nada y tan amigos.

El caso es que si me lees y estás puteada o puteado por estar en el paro, puede que algún día también te llegue esa llamada. Ojo, que también puede que no, que yo no voy en plan “si lo deseas lo consigues fijo”. Anda que no quería ser Camilo Sexto un artista inmortal, y mira como la ha diñado hace nada el pobre… Pero el caso es que hay ocasiones, pocas pero alguna, en las que el golpe que te da la vida no es una hostia bien gorda, es un golpe de suerte, y te llaman para decirte “empiezas mañana”. Por cierto, el programa en el que tenía el 99% de posibilidades de entrar duró solo una emisión y si hubiera empezado no habría tenido la oportunidad de estar en este que me permite decir que llevo (casi) cuatro años con curro.

Bendiciones.

 


ANNA R. COSTA: LA SHOWRUNNER DETRÁS DE ARDE MADRID

3 diciembre, 2019

Anna R. Costa actualmente es uno de los nombres más relevantes en el panorama del audiovisual español. Con una extensa carrera como guionista y como dramaturga revolucionó la televisión el año pasado con la miniserie Arde Madrid, su primera experiencia como showrunner. Ahora continúa trabajando para Movistar+, además de tener otros proyectos propios para cine y teatro. Reivindicando siempre su papel como autora y como mujer dentro de la escritura, nos concedió a Bloguionistas una entrevista en el Hotel Iberostar Las Letras, en la Gran Vía de Madrid.

¿Crees que el ser mujer te otorga una perspectiva diferente de escritura, o solo es una excusa para relegar a las guionistas a las comedias románticas?

En absoluto, yo creo que las mejores comedias románticas que he visto han sido escritas por hombres. Porque claro, todo ha sido escrito por hombres (risas). Hay muy poco que se haya escrito por mujeres hasta ahora. Pero yo creo que una mujer puede escribir lo que sea, desde películas de guerra, hasta dramas sociales. Lo que sí que es interesante es la mezcla. El punto de vista de la mujer y el hombre en guión yo sí que creo que es distinto. Tú puedes contar una historia de guerra y siempre va a ser distinta desde un hombre y desde una mujer, pero no quiere decir que haya temas específicos de hombres y mujeres, eso sí que no lo creo. Yo siempre abogo por equipos mixtos para escribir a la hora de construir mis equipos. [···] En mi caso también defendí que Arde Madrid tenía que ser una serie de mujeres y ser consecuente con esto y que fuera de verdad. No ponerlas y ya está sino que fuese una experiencia femenina en toda regla. Una es la de una mujer completamente libre que viene a un país que está en dictadura y ver cómo se mueve ahí; y otra la de una mujer que es ignorante de todo y a través de su conexión con Ava Gardner empieza a conocer el mundo y saca sus propias conclusiones sobre cómo debe ser su vida. 

¿Cómo viviste este éxito de Arde Madrid y, en concreto, el premio de ALMA a la mejor serie de comedia? 

Pues el éxito ha sido para mí una sorpresa, porque no me esperaba yo que algo tan personal pudiera llegar a tantas personas: que la gente te parara por la calle, te comentara, te escribiera en las redes sociales lo que le había llegado la serie, de lo que ha entendido con la serie, de cosas que estaban por ahí en la historia y que nosotros hemos recuperado… Y claro, es una alegría muy grande. Parece que había algo que faltaba por contar; encontrar un caramelito que nadie había tocado y de repente ofrecerlo es muy agradable.

Para mí como autora el éxito de Arde Madrid ha supuesto más libertad. Haces una cosa que llega, que gusta, que tiene éxito, que te premian… Y eso te da más libertad porque la gente cree más en ti y te dan más manga ancha para casi todo. Y entre los muchos premios que hemos tenido el de ALMA al mejor guión de comedia para mí en particular es un orgullo muy grande porque es de donde vengo (del guión). Que los compañeros te premien es un orgullo y una satisfacción que se culmina por ahí. 

Ahora todo el mundo conoce Arde Madrid, pero el proyecto tardó en fraguarse.

Mucho. Los inicios fueron difíciles, tardamos seis años desde que yo empecé a escribir el guión: la biblia, todo el proceso de documentación que fue larguísimo… Porque yo había empezado con una obra de teatro que se llamaba El manual de la buena esposa que trataba el tema de la mujer en el franquismo, de la escuela franquista para las mujeres, y ese tema era tan suculento y tan desconocido (sobre todo para las generaciones jóvenes) que seguí investigando, y esto se cruzó con que Paco terminaba Aída y empezó un proceso de estar un poco “a ver qué hacemos”. Empezamos a investigar y lo cruzamos con las vivencias de Ava Gadner en Madrid y así surgió la serie. 

Arde Madrid tiene un tono de humor muy característico.

El tono en guión costó encontrarlo. Fernando Pérez ha sido mi mano derecha en el guión: ha sido el que ha encontrado el tono conmigo, el que ha escrito conmigo, no ha entrado a crear personajes porque estaban ya definidos cuando él llegó pero tuvimos un tú a tú muy agradable. Y quiero mencionarlo porque si un guionista no tiene visibilidad el guionista número dos ya se diluye en el abismo. Fernando ha sido un gran aliado y un pedazo de guionista. El tono costó muchísimo porque era histórico pero queríamos que desde fuera no se quedase anclado en el pasado sino que tuviera un tono desde aquí. El punto de vista queríamos que fuera comedia pero a la vez con contenido y a la vez que lo político no estuviese en primer término. La reivindicación para mí tiene que estar en tercera fila, que no se vea lo primero, que esté a lo lejos y que lo pille quien quiera. Al llegar a rodaje estas cuestiones es donde se acaban de configurar también; la cámara dónde se coloca, los actores cómo los mueves para que se conserve el tono adecuado… Fue otra parte del proceso interesantísima. Luego en montaje es otra vez como si volvieses a escribir el guión porque es donde se reafirma el guión, es muy curioso. En rodaje es donde se levanta pero luego en montaje es donde se asienta. Una cosa de la que estoy muy orgullosa es que el texto de Arde Madrid está al 100% en la película.

Planteamos en guión tres situaciones que las queríamos improvisar pero ya estaban marcadas así en guión. En guión ponía “esta secuencia la vamos a improvisar” y poníamos cuatro o cinco líneas de referencia. E incluso las líneas de diálogo apuntadas como referencia están en el resultado final. La decisión de improvisar algunas secuencias un poco es herencia del teatro pero también es por el gusto personal de Paco, él las dos Carminas las hizo completamente improvisadas, no tenía guión. Tenía solo una especie de escaleta. Algunas secuencias en las que la esencia viene de un estado emocional fuerte es mejor improvisarlas porque tienes que dejar libertad para que eso se produzca como se tiene que producir.

Respecto al sindicato, ¿Qué te ha supuesto a ti pertenecer a él?

Es mi casa. Lo siento como mi casa: es el sitio donde te protegen, donde te cuidan, te dan visibilidad… Me siento arropada, acogida, cuidada… El guión hasta ahora había sido un sector invisibilizado y ninguneado. El guión tiene una cosa que es que nadie te mira hasta que sacas la cabeza y entonces todo el mundo quiere firmar. Nadie lo quiere hacer y todo el mundo lo quiere firmar. Eso es así. El hecho que ALMA proteja este sector, que siempre procure que el guión esté bien pagado, que los guionistas tengan visibilidad, que tengan voz para expresarse, que tengan plataforma… Todo eso es importantísimo. Ya era hora de que ALMA estuviera en un lugar visible y que los guionistas tuvieran su casa. 

Es que lo de la invisibilidad del guionista me parece una cosa indignante. Yo que tengo la suerte de estar en todo el proceso creativo (desde el germen de la idea hasta que se estrena) y sé que la parte más complicada es el guión. Es la peor pagada, la que tiene menos visibilidad, la que todo el mundo se apunta cuando está bien… Me parece injustísimo. Tampoco yo es que quiera culpar a la gente directamente, es que cuando no escribes no tienes ni idea de la dificultad que tiene.

¿Tienes rutinas a la hora de escribir? 

Empiezo siempre con media hora de revistas del corazón. Este es un consejo que me dio Albert Boadella porque yo cuando estudiaba en el Institut del Teatre lo tuve de profesor y decía: “Las revistas del corazón relajan mucho porque se te queda la mente en blanco. Y como no te implicas solo estás ‘viendo’.” Lo que pasa es que a veces tengo sobresaltos porque me encuentro a mí misma (risas)

La rutina es empezar por el relax, empezar por la mente en blanco: Veo a los trajes, veo a Paula Echevarría, veo a todas… Y entonces a la media hora cuando ya tengo la mente completamente en blanco ya me voy al ordenador. Lo que sí que procuro siempre hacer es dejar el trabajo del día anterior en un momento que me ha gustado mucho. Cuando estoy en racha en vez de acabarlo lo dejo, me paro. Porque si empiezo en el vacío absoluto puede que no arranque ese día. Siempre dejarme un ‘ganchito’ del día anterior me sirve para no quedarme nunca en blanco. También siempre tengo un proyecto paralelo personal al que voy cuando me atasco con lo que estoy haciendo. Al irme al otro proyecto me ‘desintoxico’. Tengo estos pequeños trucos para no agobiarme porque yo si me agobio cae Roma. 

¿Qué serie de la actualidad recomiendas?

Euphoria. Me ha fascinado Euphoria. Yo me la he tenido que ver tres veces para pillar cómo la han hecho. Y todavía no sé cómo está hecha. Te estimula tanto a nivel visual como de guión que dices: ¿Cómo han escrito esto? ¿Lo habrán escrito lineal y luego lo han desestructurado? ¿Lo han escrito temáticamente? ¿Lo han escrito por personajes y luego los han cruzado? Es que todavía no lo sé (risas). Entonces para los guionistas que van a leer esto: la estructura narrativa de Euphoria me parece interesantísima. Estoy fascinada y me inspira mucho para lo próximo que estoy haciendo.

Anna R. Costa después de haber tenido la experiencia de showrunner lo tiene claro: difícilmente volvería a ser solo guionista. Considera que la esencia del proyecto cambia cuando se transmite, me habla del “alma de los guiones” y de lo bonito de no ser solo “un técnico al que le devuelven su trabajo tachado, con subrayados amarillos y con palabras cambiadas”. Un proceso desagradable a veces y otras veces tan satisfactorio; Anna R. Costa ha llegado al mundo de los showrunners para quedarse.

Entrevista por Paula Sánchez Álvarez.
Fotografías de Ana Álvarez Prada.


DESATANDO “EL NUDO” CON NURIA BUENO

22 noviembre, 2019

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Por: Nico Romero

Trabajar con Nuria es como asistir a un espectáculo de magia en directo. En lo que tú enuncias torpemente un titular de trama que resulte mínimamente atractivo, por su cabeza ya circulan los momentos más dramáticos y potentes que se pueden extraer de un conflicto. Mientras tú balbuceas un par de ideas vagas para el perfil del protagonista, ella ya ha dotado de personalidad profunda y singular a varios de los secundarios. Cuando tú apenas has vomitado una linea de diálogo intranscendente, ella ya ha encontrado la frase que mejor dibuja al personaje, transmite el mensaje y mayor emoción provoca en el espectador. Formo parte de su “troupe” desde que nos conocimos en el “Gran Circo de la Cabra y la Escalera”, que aún hoy despliega su carpa en un descampado entre Fuencarral y Alcobendas. Llevo asistiendo a sus veladas de ilusionismo desde 2003, año tras año, desde bambalinas. Cuando creo saber en qué manga esconde la paloma, Nuria chasquea los dedos y el espectáculo torna en un inesperado número de contorsionismo… o en un luminoso ejercicio de escapismo. Mientras su público cree que ella aún lucha en el tanque de agua por despojarse de candados y cadenas, la Houdini de las letras ya les saluda bajo el cañón de luz que acaba de prenderse en el anfiteatro. Y cuando la platea aún aplaude boquiabierta y el telón todavía está cayendo, de camino al camerino, ella te susurra sonriente: “Ya tengo pensado nuestro próximo número”.

La serie es un encargo que Antena 3 y Diagonal te hacen en julio de 2018 ¿Qué te pidieron? ¿Cuánto tiempo te llevó? ¿Qué respuesta obtuviste de la cadena y de la productora? 

Antena 3 le planteó a la productora la posibilidad de adaptar la telenovela “Caer en tentación”, que había tenido mucho éxito tanto en su versión argentina como en la mejicana. Diagonal me propuso el encargo en verano, a finales de julio. Pensamos que lo ideal sería que pudieran leer algo en la cadena al regreso de las vacaciones de verano, así que en agosto replanteé la serie y los personajes, escribí la biblia, y en paralelo escribí el piloto. Un montón de trabajo, pero intenté hacer lo mejor posible, aunque tenía una cierta sensación sobrevolándome de que probablemente todo se quedase en eso, una biblia y un piloto. Fue una sorpresa saber que en Antena el piloto había gustado mucho, así que en septiembre escribí el capítulo 2, lo entregamos en octubre y creo que en noviembre ya tuvimos el ok de la cadena. 

el nudo cartel

¿Cómo fue el proceso de adaptación? ¿Qué queda del original? ¿Qué incorporaste de tu cosecha para que te apeteciera escribir esta historia?

Hubo que cambiar el contenido de las tramas y la extensión de la historia tal como exige el paso de un culebrón a una serie semanal de 13 capítulos, y también para acercar la serie a la sensibilidad y al gusto del público al que “El Nudo” iba dirigido. Fue una decisión consciente no profundizar en la historia de “Caer en tentación”. El aliciente de esta adaptación para mí estaba en levantar otra serie distinta rescatando sólo las premisas básicas de la historia: una infidelidad dentro de dos parejas amigas de distinto nivel económico que se descubre a partir de un accidente de coche, en el que resulta muerta una mujer. También decidimos utilizar la fórmula narrativa que empleaba “Caer en tentación” de los dos tiempos para contar la historia.

El resto – y ahí estaba atractivo del encargo – había que componerlo: crear unos personajes y buscar un universo para ellos. También se añadió una línea de testimoniales que no estaba en el original, personajes relacionados con la historia que opinaban sobre la misma desde un tercer momento temporal, cuando todo ya ha terminado. Además, envolvimos la investigación de la muerte con la que arranca la serie en otro misterio que venía de más atrás y que se originaba en el ambiente de la universidad. Tú ya sabes que me gusta mucho moverme en esos territorios de misterios inquietantes y perturbadores, bueno, a los dos nos encanta…

Resumiendo: “El Nudo” después de este reformateo casi total era un proyecto que daba carta blanca para conducirlo hacia donde mejor funcionara. Eso por sí solo ya hacía que me apeteciera escribirlo, a pesar de los plazos temporales tan cortos, que para mí han sido el gran escollo para sacar adelante este proyecto.

“El nudo” desgrana una investigación criminal pero también la evolución en las relaciones sentimentales de dos matrimonios y sus historias cruzadas. Lo policiaco es interesante pero creo que dónde la serie realmente brilla es en esto último ¿por qué? 

Casi todas las historias nos interesan en la medida en la que los personajes nos muestran algo que podemos reconocer. Por distante que sea su mundo, las emociones son universales. Creo que nosotros (los guionistas del Nudo, quiero decir) acogimos con ganas la oportunidad de escribir sobre vivencias internas de personajes de una cierta edad, pasados los cuarenta, que dada nuestra “viejunez”, controlamos un poco. A estos personajes no les ocurren peripecias alucinantes; les pasan cosas que sí, pueden ser un poco de telenovela, pero que ocurren en la vida, y ahí es donde la serie se va al plano corto, a ver cómo las procesan por dentro, tratando de que esa acción interna tenga tanta intensidad que te obligue a pegarte a la historia. El ritmo rápido con que está escrita toda esta parte sentimental también ayuda, creo, a que se vea con interés.

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En estos tiempos de especial atención al empoderamiento femenino, ¿os planteasteis algo específico a la hora de componer los personajes femeninos?

Aunque no haya sido algo buscado conscientemente, de los cuatro personajes principales, dos mujeres y dos hombres, los personajes que tiran de la acción son ellas. Nos esforzamos por mostrar a dos mujeres, y explicarlas en sus virtudes y en sus defectos, pero sobre todo por hacer dos retratos de tías inteligentes que aunque se muevan por sus pasiones, no son un juguete de éstas. Tampoco ellas dos están al servicio de los personajes masculinos a los que acompañan. Aquí son ellos los que las secundan a ellas.

Ya no ocurre en la ficción televisiva española porque las cosas han cambiado muchísimo, pero no hace tantos años era complicado encontrar personajes femeninos singulares; la mayoría seguían perpetuando estereotipos de mujer sexy, madre sufridora, esposa comprensiva o mujer perversa y nociva. Lo sé porque yo he escrito ese tipo de personajes, y ahora afortunadamente en “El Nudo” no somos vanguardia en ese tema, simplemente ponemos a los personajes femeninos a la misma altura que siempre han estado los masculinos.

La serie va saltando a lo largo de tres momentos temporales. El presente (que desgrana la investigación policial), el pasado (que nos va conduciendo hacia el crimen) y el futuro (los testimonios posteriores a la resolución). Los dos primeros suelen ser una estructura común en el género pero el tercero no tanto ¿por qué optaste por ello? ¿qué crees que aporta al resultado general? 

La incorporación de esa tercera línea temporal que no estaba en el original respondió al deseo de singularizar la historia a través de unos personajes que comentan lo sucedido una vez que todo ha terminado. Esta tercera línea es en realidad una invitación al espectador para que entre al juego de formarse su propia opinión, para que vaya más allá de lo que las imágenes le muestran, y que desconfíe del narrador, que lo cuestione; es una cierta mirada desde arriba que también nos ayudó a nosotros, los guionistas, a no pasarnos de intensos, y nos abrió una vía para jugar que yo creo que se agradece al ver la serie.

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La serie siempre fue diseñada para capítulos de 50 minutos. ¿Qué ha supuesto el nuevo formato ¿Menos personajes? ¿Menos tramas? ¿Más ritmo? ¿Estás contenta con el cambio? 

Salvo que seas una telenovela turca, es un cambio que favorece a la ficción serializada. 45-50 minutos permiten que cuentes lo que necesitas contar en cada capítulo y no tengas que alargar artificialmente lo que te está pidiendo a gritos que se cierre ya. Nosotros en “El Nudo” no aprovechamos esta duración menor para reducir tramas, porque lo cierto es que teníamos dos líneas temporales y mucho contenido para cada capítulo (creo que con lo mismo podríamos haber llenado capítulos de 70 minutos). A nosotros lo que nos ha aportado el cambio de duración, al tener mucho que contar y poco tiempo, es un ritmo muy alto, es todo muy energético aunque se trate de un melodrama y un policial con poca acción.

¿Cómo ha sido la mecánica de trabajo en la escritura de la temporada? Cuántos días de escaleta, de diálogo, de versiones… Si hubiéramos tenido más tiempo ¿a qué se lo habrías dedicado?

Tiempo hemos tenido poco. Una serie con guiones (exceptuando 1 y 2) que se empezaron a escribir en enero y que en julio ya estaba toda escrita no es que haya ido sobrada en los plazos. Aún más teniendo en cuenta que no existieron tiempos razonables para preparar el mapa de tramas de la forma que me hubiera gustado.

En cuanto a la mecánica, éramos un equipo de cuatro guionistas – yo me incluyo – en el que enseguida nos quedamos tres, José Ángel Lavilla, tú y yo. A mí me gustan los equipos muy pequeños en los que la dispersión es mínima y todo está muy concentrado. Sólo que en “El Nudo” circunstancias de todo tipo que tu bien conoces obligaron al equipo de guión a trabajar con unos plazos que impedían poner en pie una mecánica de trabajo fija. Cada triada de guiones fue una aventura distinta. ¿Hubiera sido una serie mejor si hubiéramos tenido más tiempo? Clarísimamente, sí.

El resultado final para mi gusto es excelente y muy vistoso pero la realidad es que no se trata de una gran superproducción. Al principio nos costaba mucho someter la historia para que se dejara ser contada con un número limitado de personajes y escenarios pero paulatinamente fue haciéndose cada vez más fácil ¿por qué crees que fue así?

Uno se acostumbra a todo y trata de hacer de la necesidad virtud. Al principio es verdad que era difícil, pero en cuanto la parte sentimental de la serie fue cogiendo intensidad acabamos viendo que podíamos contar todo más o menos bien usando lo que teníamos porque ya nos interesaba tanto lo que pasaba en entre nuestros personajes que la falta de medios se convertía en algo secundario.

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Para finalizar ¿En qué proyecto andas ahora? 

Ahora tengo muchas cosas, porque durante la escritura de “El Nudo” no pude dedicarme a nada que no fuera la serie, y no escribí ninguna otra cosa. Iba anotando ideas sobre la marcha y se me empezaron a acumular contenidos, por eso ahora estoy con varios proyectos a la vez, principalmente una comedia, de la que una productora me ha encargado un piloto. También estoy trabajando en una serie de miedo que quiero mover más adelante. Que ahora estemos viviendo esta explosión de series y se esté demandando tanto contenido es fantástico y motivador.

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VI ENCUENTRO DE GUIONISTAS

20 noviembre, 2019

Por Sergi Jiménez.
Fotografías de Egoitz Moreno.

Bajo la lluvia y entre pinchos de tortilla se produjo en Bilbao el VI Encuentro de Guionistas. Para quienes no pudieron acudir o los que aún no hemos superado el bajón post encuentro os traemos una reseña.

El evento arrancó con un coloquio entre los Moriarty: Jon Garaño, Joxe Mari Goenaga y Aitor Arregi, autores de Loreak, Handia y la reciente La Trinchera Infinita. Explicaron como a través de una metodología caótica han escrito y realizado su filmografía. Se pasan las diferentes versiones de guión y las reescriben para luego debatir sobre los cambios. Estos choques entre visiones creativas han producido varias películas premiadas con Goyas. Llama la atención que si bien los tres acostumbran a trabajar juntos, los cargos de guionista y director han ido rotando en cada proyecto. Tras la conferencia hubo un cocktail que sirvió de excusa perfecta para romper el hielo y facilitar que los asistentes fueran circulando entre distintas conversaciones.

En el programa se podía apreciar la gran diversidad de ponencias. En cápsulas de 20 minutos hemos podido escuchar a profesionales hablar sobre guion de cine documental, comedia, cómic, videojuegos, reality shows, terror, series, radio, derechos de autor y un largo etcétera. Es complicado decidir que ponencias destacar en este artículo porque el nivel fue muy alto en todas ellas. Con asistentes de renombre como Conchi Cascajosa, Javier Olivares, Verónica Fernández o Alberto Marini, hemos decidido resaltar los grandes descubrimientos. Guionistas con muchos años de experiencia y que tal vez aún no tengas en tu radar. 

Mona León Siminiani transmite energía solo con escucharla. Habló sobre el proceso creativo y las claves de la ficción sonora, llevando a cabo una demostración en vivo y directo con la ayuda de varios voluntarios (incluyendo a Antonio Onetti). Les fue dando indicaciones mientras interpretaban un guion radiofónico sobre una fuga carcelaria. 

Otro que transmitió su pasión por su trabajo fue Josué Monchán versando sobre guión de videojuegos. Empezó con unas diapositivas explicando las mecánicas del mítico juego Pong. En cada plana añadía o modificaba elementos gráficos o jugables. Las palas pasaban a representar a Alemania y Hungría. La pelota se convertía en un grupo de refugiados sirios. Lo que empieza siendo un inofensivo juego de ping pong pasa a ser una reflexión sobre la crisis de los refugiados. Todo a partir de unas mecánicas interactivas sin usar ningún recurso cinematográfico.

Diana Aller desgranó las herramientas del reality show y sus dilemas éticos. ¿Qué es más grave, manipular al concursante o al espectador? Siendo un género tan consumido como denostado, el reality es un producto cultural derivado de la sociedad actual. Comentó que normalmente en el mundo real solemos posicionarnos junto a la masa y viendo este tipo de programas apoyamos al oprimido. 

Como va siendo habitual en estos encuentros, Conchi Cascajosa dio un sintético y completo vistazo a las tendencias de la ficción en el panorama internacional. Antonio Onetti reconoció errores pasados de SGAE y explicó que medidas están aplicado para mejorar su funcionamiento. Nacho Faerna repasó la trayectoria de DAMA con motivo del 20 aniversario de la entidad y explicó que el único propósito es recaudar y repartir. Virginia Yagüe aportó los escalofriantes datos que recopilan en CIMA. En 2018 de 152 películas solo un 20% fueron escritas por mujeres. Los datos dicen que las mujeres normalmente disponen de la mitad de presupuesto frente a largometrajes dirigidos por hombres, dejando ver que la brecha de género es una realidad que algunos se empeñan en no ver. Verónica Fernández acaparó la atención del auditorio explicando los criterios de desarrollo en Netflix y la gestación de Hache.

Conchi Cascajosa dando su ponencia. Fotografía a cargo de Olga Ruiz.

Para más información os recomendamos buscar en twitter el hashtag #encuentroguionistas. Tanto Bloguionistas como otros asistentes comentaron los puntos álgidos para los que no pudieron asistir.

Hay que agradecer a la organización el excelente devenir del evento. Con tantos ponentes era fácil que alguna presentación se alargara y repercutiera en las demás, cosa que no ocurrió. Muchos de los asistentes comentamos el gran acierto que fue servir la comida en la sala anexa al auditorio. Esto permitía no tener que ir lejos y perder tiempo comiendo. Además congregaba a todos los participantes en un sitio y facilitaba el contacto entre asistentes.

La clausura se produjo en la fábrica de cerveza La Salve, donde los asistentes pudimos probar una amplia gama de cervezas mientras nos despedíamos del Encuentro.

Me es imposible valorar el evento objetivamente sin tener en cuenta mi experiencia personal. Creo que hay muchas personas en una situación similar a las que puede que les sirva de algo. El Encuentro de Guionistas es mucho más que la suma de sus ponencias. La posibilidad conocer profesionales de ámbitos muy diversos es algo que no sucede cada día. La industria audiovisual parece rodeada por un muro inexpugnable para los novatos que queremos entrar. Cuando empiezas y asistes a uno de estos eventos es fácil sentirse un impostor, algo muy de guionista. Echo la vista dos años atrás cuando fui solo (y acojonado) a la edición de Santiago y me da la sensación de que el entrar es menos complicado. Sigo sin trabajo de guionista pero la industria ha dejado de ser un concepto abstracto. Ahora conozco a muchísimos compañeros y creo que tengo las herramientas necesarias para mover proyectos personales y preguntar a las personas adecuadas si saben de algún equipo que busque guionista. Para aquellos que están empezando y están igual de perdidos que yo les recomiendo marcarse en su calendario este tipo de eventos y no faltar ni a uno. Cada oportunidad cuenta y el Encuentro de Guionistas es una de las mejores que podemos encontrar.







BIENVENIDO, MR. MCKEE

19 noviembre, 2019

Un mal drama siempre puede convertirse en una comedia estupenda. Una mala comedia no vale para nada.

Lo dijo Alberto Caballero en el pasado Encuentro de Guionistas de Bilbao. Es una gran verdad, y es una de las razones para apuntarse al seminario que Robert McKee imparte a finales de este mes en Madrid: el primer día (de cuatro) está dedicado íntegramente a la comedia. Hay otros tres módulos, uno por cada día, y por si estáis indecisos, en este post os desglosamos su contenido.

COMEDIA

Miércoles 27 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Empezamos con el que seguramente sea el género más complicado de escribir. El humor es algo transversal que se encuentra en muchísimas películas, no sólo comedias de género al uso. McKee empezará abordando las herramientas y el potencial para desarrollar con éxito uno de los aspectos más complicados en el mundo del guión.

ACCIÓN

Jueves 28 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Todos creemos que podemos escribir acción hasta que nos ponemos a ello y surgen mil dudas. Requiere de un profundo saber de cuestiones narrativas y técnicas. Si hay algo en lo que destaque el audiovisual de Estados Unidos frente otros país es la abundancia y calidad de películas y series de acción. Cuando lo único que tienes para comunicar al resto del equipo la escena de acción que tienes en mente son palabras, debes elegirlas con sumo cuidado. McKee destaca por hablar en sus seminarios no sólo de clásicos atemporales, sino también de películas de acción recientes.

TERROR

Viernes 29 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Una película de miedo funciona cuando le pasan cosas terroríficas a personajes que te importan.

Esto lo dijo Alberto Marini en el Encuentro de Guionistas. Es otra gran verdad, pero como todas las grandes verdades, es más fácil decirlo que llevarlo a cabo. El tercer día del seminario estará dedicado a explicarnos cómo poner en práctica tan sabio consejo.

Desde los clásicos slashers sangrientos a películas más de nicho como Midsommar, existe un amplio espectro de mecanismos narrativos en lo que se refiere a historias que nos hacen pasar la noche en vela. Un género que se caracteriza por retratar los miedos de la sociedad y cada vez más en auge. Es importante conocer los recursos narrativos para conseguir sobresaltar al público.

SERIES TV

Sábado 30 de Noviembre de 10:00 a 20:30

Escribir para televisión es similar a hacerlo para cine. Sólo que tienes que generar 100 veces más contenido. El salto de largometraje a televisión no es algo que todos los guionistas sepan llevar, por muy profesionales que sean. La televisión tiene una serie de recursos y limitaciones con las que hay que saber jugar. Alumnos como Vanessa Taylor (Juego de Tronos), George Kay y Rob Williams (Killing Eve), Lisa Joy (Westworld) o Peter Morgan (The Crown) son la prueba de que McKee es capaz de formar buenos guionistas en el formato seriado. 

La inscripción al seminario de Robert McKee sigue abierta, y hay numerosos descuentos. Sigue el enlace para consultarlos.

Sergi Jiménez Arranz.


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