SEIS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

17 abril, 2015

Empieza el Festival de Málaga, y Bloguionistas entrevistará in situ a los guionistas allí presentes, gracias al apoyo del Sindicato ALMA. En los próximos días, los contenidos del blog se centrarán en las películas españolas que se estrenan en Málaga. Pero antes de meternos de lleno en el festival, aquí os dejamos unos enlaces para este fin de semana:

1. El bloguionista David Muñoz, autor de varias películas y profesor de largometraje en el Master de Guión de Salamanca, imparte un curso monográfico de guión de largo en Hotel Kafka que permitirá a los alumnos desarrollar un argumento sólido y fértil a partir de una simple idea. No es el curso más barato que vais a encontrar, pero probablemente sea de los más rentables.

David Muñoz

David Muñoz.

2. Y hablando de Kafka (esto está pillado por los pelos, pero el enlace merece la pena), en este jugoso artículo el novelista Alexis Ravelo desmonta varios mitos y errores sobre el autor de La transformación (que no La metamorfosis, traducción rimbombante que el mismo Borges desautorizaba).

3. Los Martes de DAMA siguen adelante, en colaboración con el Máster de Guión de la Carlos III, en Madrid. La próxima conferencia trata sobre la producción de cine español en la actualidad.

4. Y también sobre producción versa esta clase magistral de Puy Oria y Luis Ángel Ramírez, el próximo martes 21 en la Escuela de Guión de Madrid:

Productores optimistas OK

5. Pero ¿qué hacemos aquí hablando de novelistas y productores? ¿Esto no es un blog de guión? Pues hala, guiones. Aquí tenéis Nightcrawler, de Dan Gilroy.

6. Hemos empezado anunciando que esta semana habrá muchas entrevistas a guionistas desde Málaga. Mientras llegan, os dejamos con la que Cultura en Serie le hizo a Tirso Calero, coordinador de guiones en Amar es Para Siempre y creador de series como La Alquería Blanca o Bandolera.

Alberto Pérez Castaños y Sergio Barrejón.


SIETE LECCIONES MAGISTRALES DE DAVID MAMET

16 abril, 2015

por Sergio Barrejón.

Me cae mal David Mamet. Es prepotente, le gustan las armas, y en muchos de sus comentarios se percibe un tufillo machista y homófobo que me pone los pelos de punta.

David Mamet. @Robin Holland.

Para colmo, habiendo sido progresista toda la vida, al envejecer se ha hecho conservador y escora peligrosamente hacia el fundamentalismo religioso, con esa irritante actitud de “antes era joven y atolondrado, pero ahora lo veo todo claro, porque la experiencia vital da perspectiva”. En mi opinión, el subtexto de esos giros vitales tardíos es “mi muerte está cerca y me aterra, necesito creer en algo sólido y establecido para aliviar mi angustia”.

Pero lo peor de todo, lo que definitivamente no soporto de David Mamet, es que sigue escribiendo como los ángeles. Directo, conciso y sin pelos en la lengua. Suelta sus frases como Bruce Lee soltaba sus galletas. Antes de que puedas reaccionar, has recibido una solfa de cada lado y una patada en el esternón. En lo personal, se podrá haber vuelto un viejales desquiciado, pero hablando de teatro y cine sigue siendo una autoridad.

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En estas vacaciones, he releído uno de sus últimos libros, Theatre, en España titulado Manifiesto (olé los huevos del traductor). Y contiene un montón de enseñanzas para todo aquel que se dedique al arte dramático, en cualquiera de sus variantes. Ahí van las que más me han calado:

1. Los directores son prescindibles.

Los pilotos de los primeros tiempos de la aviación sabían que la caída en barrena era fatal, porque ningún piloto había salido con vida de ninguna. No había manera de enderezar un avión que cae en barrena. Pero con el uso creciente de los paracaídas, un piloto que había saltado del avión vio en su trayecto hacia el suelo que su aeroplano se enderezaba solo -es decir, que el avión, dejado a su suerte, corregía por sí mismo la caída en barrena.

Según Mamet, igual que un avión cayendo en barrena no necesita un piloto, una obra tampoco tiene por qué necesitar siempre un director. La obra y los actores pueden volar solos e interactuar de manera natural con el público.

¿Para qué sirven los directores, los maestros, los intérpretes y los intelectuales que pretenden, mediante la manipulación de la puesta en escena, de la iluminación o del texto, impartir “significado” a algo que, de creerlos a ellos, no lo tendría antes de ser sometido a sus prácticas chamánicas? De poco, por no decir nada. El avión volará solo.

2. A Stanislavsky hay que cogerlo con pinzas. Mamet da por hecho que Stanislavsky era un buen director y que trabajaba con grandes actores, pero

Las obras teóricas de Stanislavsky son un puro camelo. No pueden llevarse a la práctica y, por consiguiente, de nada sirven a los actores. Nunca le pidas al actor que haga nada más complicado que abrir una ventana. El director puede contribuir a que los talentosos eliminen sus malos hábitos (andar con los hombros caídos, balbucear, volver la espalda al público en el proscenio, no decir el texto completo, moverse sin intención), pero un discurso teórico o, incluso, demasiado prolijo del director puede inducir en el actor una consciencia autodestructiva.

3. Los directores no deben ir de artistas.

¿Qué puede hacer el director? Sugerir con suavidad la naturaleza de la escena (despedida, ruptura, ruego, reprimenda) y dejar levantado el puñetero asunto; luego, salirse a fumar un cigarrillo. Eso es todo.

El director sensato se parece más a un entrenador que a un coreógrafo. Selecciona según la capacidad de cada uno e induce a los talentosos a unirse a un proyecto común: la obra.

4. Los actores no deben “sentir” como su personaje. David Mamet tiene un enorme respeto por la profesión de actor. Es el método lo que desprecia. No todo Stanislavsky, ojo. De hecho, recomienda leer los libros sobre Stanislavsky. Pero considera que su método es imposible aplicarlo, y que intentar llevarlo a la práctica siempre va a hacer más pupa que otra cosa.

A nadie le importa lo que tú sientas. A nadie le importa lo que sienta el médico, lo que sienta el bombero, lo que sientan el soldado o el dentista. Y a nadie le importa lo que tú, actor, puedas sentir. Lo que se espera es que desempeñes tu cometido, que consiste en hacerte presente y decir tu texto, interpretando tu papel de modo que el público pueda entender la obra.

5. Tener la historia en la cabeza no es bueno. Mejor tenerla en papel. Todo el que haya pasado un par de veces por el via crucis sinopsis-escaleta-guión sabe que ver la historia a vista de pájaro, siendo muy útil, no es garantía de que vayamos a llegar a buen puerto. Una sinopsis es un mapa con una escala muy poca fiable. Puede estar omitiendo accidentes geográficos insalvables y otros detalles absolutamente cruciales para la travesía.

Los dos aspectos más difíciles de escribir teatro son: 1) Descartar todas las notas y croquis y escribir “a la que salga”; 2) Aceptar el borrador resultante y comprometerse con uno mismo a trabajar en él, en vez de deplorar o de ponerse a explorar (viene a ser lo mismo) la diferencia entre este borrador y la auténtica versión ideal (e inexistente) de la obra que teníamos prevista.

Esta obra ideal parecía real, pero su existencia era un espejismo, como el que ocurre cuando imaginamos el aspecto de una personalidad radiofónica. Al conocerla en persona, pensamos: “No es así como te había imaginado”, pero la verdad es que no habíamos llegado a imaginar nada, nos habíamos limitado a oír la voz. La idea de haber imaginado el aspecto físico de esa persona no emerge hasta que la vemos en carne y hueso.

6. Los oficios teatrales, explicados todos en cuatro párrafos.

La tarea del actor consiste en representar la obra de modo que su interpretación resulte más placentera -para el público- que una mera lectura del texto.

De modo similar, la tarea de quienes diseñan el vestuario, los decorados, la iluminación, consiste en que el público disfrute la obra más de lo que cabría esperar de una función con ropa de calle, en un escenario vacío, con luces de trabajo.

Se trata de un cometido muy difícil, porque las obras teatrales, en su mayor parte, se disfrutan más en este último supuesto, como cualquiera quehaya asistido a un buen ensayo en un buen local de ensayo puede atestiguar.

¿Por qué es un buen ensayo más placentero que la gran mayoría de las representaciones ya montadas? Porque permite al público utilizar su imaginación, que es lo que en principio lo lleva al teatro.

7. Lo más difícil del oficio es tomártelo como un oficio. Creo que esta perla vale por sí misma los 17€ que cuesta el libro.

Muchos de quienes sueñan con una carrera artística, quizá casi todos, se retirarán no por los muy previsibles y muy encomiados inconvenientes -la crítica, la inseguridad en el empleo, los rigores del oficio, la volubilidad del público, la posible falta de talento-, sino porque no están capacitados para una vida de autodirección. La pregunta terrorífica, para ellos, no es “¿Cómo puedo servir a mi oficio?”, ni siquiera “¿Cómo me voy a ganar la vida”, sino “¿Qué se supone que voy a hacer hoy?”.

En resumen, un título imprescindible para la biblioteca de un guionista (o un director, o un actor), a la altura del mítico Una profesión de putas.

Todos los extractos pertenecen a la edición en castellano de Seix Barral, traducida del inglés por Ramón Buenaventura. ISBN 9788432209208.

 


DÓNDE ESTÁN LAS AYUDAS, MATARILE

15 abril, 2015

¿Por qué en la web del ICAA no aparecen las ayudas convocadas ayer? Ésa es la pregunta que se hace esta mañana en Twitter el productor y director Álex Montoya.

Efectivamente, ayer el ICAA publicó la convocatoria 2015 de ayudas a la producción de largometrajes sobre proyecto. Pinchando en el enlace se puede descargar el PDF con la convocatoria publicada en el BOE. Pero efectivamente, si uno entra en la web del ICAA mediante la ruta lógica (googleando “ICAA” o entrando en la sección “Cine y Audiovisuales” de la web del Ministerio), no aparece ningún link a la convocatoria. Únicamente vemos una solitaria ayuda a la distribución, y la lista de convocatorias del año pasado. Aquí, una captura de pantalla hecha a las 11:15 am de hoy.

En otras circunstancias, me parecería un simple error. Pero después de tres años bajo un Gobierno que legisla a golpe de decreto y, literalmente, esconde las leyes que dicta, no puedo evitar pensar “SOSPECHOSO”.

Cuando  vaticiné que el PP haría duros recortes en los presupuestos del ICAA me llamaron agorero y radical. Cuando se produjeron esos recortes y dije que se estaba produciendo una venganza política por la supuesta militancia socialista de “los del cine”, me dijeron que había que ser prudentes y favorecer el diálogo.

A ver qué me dicen ahora cuando digo que es sospechoso que las ayudas publicadas ayer en el BOE no aparezcan en la web del ICAA. Si uno quiere descubrirlas, tiene que entrar en la web del Ministerio, ir a la pestaña “servicios al ciudadano”, entrar en “catálogo de servicios”, y pinchar en “cultura”. Entonces se encuentra esta otra página, mucho más completa:

Casualidad, claro. Cualquier otra suposición será etiquetada inmediatamente como teoría conspiranoica.

También es conspiranoia pensar mal de pequeños errores como publicar en el BOE que el plazo de presentación es de “quince días”. Así a secas. Cualquiera que haya presentado alguna vez un proyecto a subvención reaccionará inmediatamente preguntando “quince días… ¿Naturales o hábiles?”. Y cualquier funcionario público con un mínimo sentido de la decencia te dirá que es intolerable ser confuso en pequeños detalles como ése.

Sólo en la página completa, hábilmente enterrada en el “catálogo de servicios al ciudadano”, se especifica que el plazo de presentación concluye el 4 de mayo. ¿Por qué se da este dato en una web y no en el BOE?

Conspiranoia todo. Pataleta.

Pero el caso es que el presupuesto del ICAA efectivamente es la mitad que en 2011, las deudas siguen sin pagarse (otra casualidad, no vayamos a pensar mal: para abonar deudas a Alemania cumplimos a rajatabla, pero en las deudas a empresarios españoles sí se pueden hacer quitas) y, para colmo, cuando se publican ayudas públicas, se hace de manera oscura y confusa.

Pero seamos optimistas. En noviembre sacamos a estos tuercebotas del Gobierno. Qué bien. Como alternativas, las encuestas nos ofrecen a un partido cuyo programa de cultura confunde a empresarios con banqueros; o bien a un partido liderado por un fulano que no sabe ni votarse a sí mismo.

Me tienes que explicar cómo va lo de los botones, que no me aclaro.

-Verde a favor, rojo en contra. ¡No es tan difícil, Pedro!  -No sé… Haré lo que pueda…

Sergio Barrejón.


“CREO QUE A BÁRCENAS LE GUSTARÍA NUESTRA PELÍCULA”

14 abril, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos de Natxo López. 

Está a punto de cumplir un año en el Teatro del Barrio de Madrid y la obra ‘Ruz-Bárcenas’, escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Alberto San Juan sigue llenando salas, encantando a críticos y, lo más importante, alucinando al público. El texto de Casanovas revive el interrogatorio que le hizo el juez Ruz a Luis Bárcenas el 15 de julio de 2013 con las interpretaciones de Manolo Solo como Ruz y Pedro Casablanc como el ex tesorero del Partido Popular. Ahora, el director David Ilundain quiere convertir la obra en un largometraje junto al equipo del montaje teatral: ‘B (La película sobre los papeles de Bárcenas)’. Para conseguirlo, han iniciado una campaña de crowdfunding

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El director David Ilundain.

Me encanta vuestra frase promocional: “Bárcenas reunió 200.000 euros en 48 horas para salir de la cárcel. Sus amigos tienen más dinero. Pero nosotros somos más”. No vais por el mal camino para conseguir el objetivo, ¿no?

Acabo de leer en Twitter una frase parecida que tenía como mil y pico retweets pero con otro tema: “Señores jueces, dejen de poner fianza a la gente que nos ha robado, porque la pagan con lo que nos han robado”. La nuestra fue una frase que surgió hablando del proyecto. Nos pueden decir que es demagógica, pero habla de una realidad que se puede sintetizar en una frase y que demuestra un poco dónde vivimos.

El primer objetivo es conseguir ese dinero que nos permitirá empezar a hacer rodar la pelota. Y, por otro lado, también buscamos la visibilidad. Llevamos unos meses peleando en frío por el proyecto peregrinando por productoras, distribuidoras, etc. Cuesta mucho explicarlo y también notas cierto miedo. No porque no guste, porque más de uno nos ha dicho que le gusta, que vieron la obra y que es genial, pero sigue estando ese miedo. Pero sí, esperamos superarlo y demostrar que el público está muy interesado y que ha habido mucho movimiento en la red. Además, difícilmente se va a poder tener un producto tan testado, porque está basado en una obra de teatro que funciona, que allí donde va se llena y que supera su propio hándicap, que es que parece que va a ser un ladrillo. Al principio tardó en arrancar la obra, costaba demostrar que una declaración podía tener interés, pero la gente lo veía y salía flipada.

Dices que al presentarlo ha habido miedo por parte de productoras, pero lo cierto es que, a priori, ‘B (La película sobre los papeles de Bárcenas)’ es un proyecto sencillo –tiene una sola localización– y para el que habéis presupuestado una cantidad muy baja…

Si en este país fuéramos capaces de considerar que los productos culturales son sostenibles… Porque, por decirlo de una manera muy fácil: ¿no crees que la película funcionaría en un prime time, por ejemplo, en la Sexta, con Wyoming, la película y un debate? Se tiene que atrever la Sexta a poner el dinero, pero estamos seguros de que funcionaría. No para que sea un taquillazo, pero sí para que sea sostenible cada copia. Porque es un producto que, además, tiene un eco mediático, como te decía, su calidad está testada, los actores son muy buenos, la dirección de Alberto es muy buena… Sólo falta cierta independencia y algo de riesgo por parte de los que tienen el dinero, porque circula por unas manos bastante conservadoras y tarda, creo, bastante en salir de ahí y en asumir cierto riesgo. Un riesgo que tampoco lo es, porque la película es una reflexión sobre algo importante que ya ha pasado. Esto es algo que ya han hecho muchos antes que nosotros, sobre todo británicos y estadounidenses.

¿Cuáles han sido esos principales miedos por parte de quienes tienen el dinero? ¿Qué puertas habéis tocado hasta ahora?

El proceso de que una televisión considere el proyecto es lento. Todavía tenemos esperanzas de que esté en la tele, porque es territorio para algo así, por eso pensamos que al final conseguiremos vendérselo. Pero claro, ¿qué mercado tenemos en la tele? Dos cadenas privadas, una pública y las autonómicas. Las dos privadas es muy lícito que no quieran entrar, no lo voy a juzgar, aunque estamos convencidos de que en las marcas pequeñas de esas empresas debería funcionar. Podría funcionar perfectamente en Cuatro o en la Sexta y, además, es un proyecto barato. Y, luego, en las televisiones públicas, hay que superar el hándicap de que puede ser un proyecto molesto para el partido que está en el gobierno porque habla de un caso de corrupción suyo. O ser un poco más maduros democráticamente y que puedan llegar a considerar que es un buen proyecto o no, que para gustos están los colores. Pero que si no lo consideran, esperemos que no sea por miedo o por diferencias políticas. Deberíamos ser lo suficiente maduros para hacer esta película o cualquier otra, que casos hay de todos los colores. Podríamos hacer hasta series.

¿Tenéis un plan B?

No, no hay un plan B porque estamos convencidos de que llegaremos. Vamos haciendo la carretera sobre el viaje, porque hemos echado a caminar y todavía no está la carretera hecha. Tenemos que salir a la calle a arriesgarnos porque si pensábamos que teníamos que demandar cierto riesgo a los que nos quieran acompañar también teníamos que asumirlo nosotros. Queremos que la peli funcione de una manera un poco express, con este concepto que se usa en Estados Unidos de “Instant Movie”, porque contarlo ahora tiene mucho más valor que hacerlo más adelante. Por ponerte un ejemplo: ‘Ser o no ser’ de Lubitsch tiene mucho más valor porque se hizo en el año 42, con Hitler ahí; si se hace diez años después hubiese seguido siendo una gran película pero si piensas que lo hizo cuando todo aquello todavía estaba vivo vale mucho más.

A nosotros nos gustaría hacer la película cuando los gobernantes están todavía y han sido señalados por su ex tesorero como partícipes de una contabilidad B. Lo único que hacemos es darle forma de película y ofrecerle al espectador una reflexión muy aséptica con estética documental sobre lo que allí pasó, porque ese día fue muy importante y ha parecido quedar como un día cualquiera dentro de una vorágine de casos de corrupción. Bárcenas salió de la cárcel diciendo que iba a caer el gobierno, había SMS publicados entre él y Rajoy, montones de datos que luego se han ido demostrando que son ciertos en la instrucción del sumario… Son argumentos lo suficientemente importantes como para que le dediquemos una película. Y éste no es el único proyecto en esta línea; ahora mismo hay muchos creadores moviendo proyectos de este tipo y todos con los que he hablado informalmente tienen las mismas dificultades que nosotros: el audiovisual todavía no se atreve a superar su propio miedo.

¿En qué momento pensaste que había que hacer esta película?

Lo hablé por primera vez en septiembre con los protagonistas y con Alberto San Juan. Todos fueron muy generosos y dijeron que por ellos sí. A partir de ahí empecé a buscar la manera de hacerla y llevamos con la maquinaria funcionando a tope desde enero. Realmente no es demasiado tiempo, no nos podemos extrañar con que no tengamos la financiación. Pero como tenemos ese calendario express de querer ofrecer la película antes de que se acabe este año, en otoño, para que forme parte de la reflexión política general, queremos hacerlo ya.

El guión de la obra, escrito Jordi Casanovas, es una transcripción literal del interrogatorio que le hizo el juez Ruz a Bárcenas, ¿cómo ha sido la adaptación audiovisual? ¿Habéis mantenido la literalidad del texto?

Para adaptar el texto de Jordi a cine hemos querido ser bastante austeros. Sí hubo tentativa de contar cosas que pasaban fuera de la sala, haciendo algo más de estilo americano con investigación periodística, contando cómo se filtró la información… Pero tendríamos que inventar muchas cosas, yendo a una peli más convencional en ese sentido y bastante más grande también pero, como dijo Jordi, todo lo que inventemos va en nuestra contra, porque son situaciones que no vamos a ser capaces de dialogar al mismo nivel de lo que ya tenemos dialogado. Así que, valorando todo eso, volvimos a una versión mucho más claustrofóbica, manteniendo todo dentro de la Audiencia Nacional en ese día, metiendo pequeñas cosas que pasaron en los anexos de la sala. Es una película de localización única porque realmente tiene mucha fuerza lo que allí pasó. Hemos añadido varios personajes como un par de interrogados por la acusación, el abogado de Bárcenas, la secretaria del juez Ruz y sus oficiales y la policía, que tiene pequeñas intervenciones. Con todo esto se reproduce un microcosmos de lo que hay fuera, un grupo de gente que está peleando por que todo esto vea la luz y un señor, Bárcenas, que tiene que defenderse de su antagonista, que no está en la sala. Porque el monstruo de esta película, por decirlo de alguna manera, es un abstracto, una entidad superior que él nombra como “el Partido”. Es curioso, porque los mafiosos, cuando hablan de la mafia dicen “la Familia” mientras que Bárcenas decía “el Partido”, la organización para la que trabajaba y que le ha dejado caer. Creo que si somos capaces de recrear bien toda esta atmósfera hay más que suficiente para hacer una buena película.

Pese a ser una transcripción literal del material, ¿habéis llevado a cabo algún tipo de documentación?

Sí. Mi primera preocupación fue entenderlo todo bien, porque si en un guión cada frase tiene un por qué, en una declaración judicial ni te cuento. Nada es aleatorio. Una de las cosas que hay que saber es cuándo algo que se dice puede ser verdad y cuándo no, a quién puede referirse, por qué se pregunta sobre esto o sobre lo otro… Nosotros teníamos el texto, pero ese texto es muy frío y saber cómo se ha dicho una determinada frase puede hacerlo diferente. Lo primero que hice fue hablar con los abogados que estaban en la sala. Es curioso ver cómo cada uno tiene sus interpretaciones, cómo tratan de reconstruir la verdad. Fuimos también a la Audiencia Nacional, a conocer el lugar exacto. Nadie se imaginaría cómo es de pequeño, porque no es una sala de juicio como tenemos todos en el imaginario, sino un despacho judicial grande, un sitio en el que se toma declaración pero donde no se juzga todavía. Es muy agobiante para toda la gente que había. También hablamos con periodistas que cubrieron el caso y que tuvieron acceso a los documentos antes que nadie y pudimos saber cosas off the record que, aunque no vayan a estar en el guión es importante saberlas. Fue como el típico proceso de documentación de un caso real, pero siendo lo más escrupulosos posible porque sabemos que nos van a mirar con lupa. Hemos renunciado a algunas cosas por criterio narrativo, porque la forma en la que sucede un interrogatorio es muy repetitiva y sería insufrible. Hemos tratado de concentrarla en tres actos, un primero y un tercero muy cortos y un desarrollo muy largo en el que está en juego la verdad de cada parte. Pero desde el punto de vista narrativo todas las frases son reales.

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Foto: @natxolopez

Tú serás el encargado de dirigir la película pero Alberto San Juan también estará presente en el proceso, ¿cómo lo haréis exactamente?

Vamos todos a una. Alberto ya ha trabajado con los actores para la obra y yo ya no tengo que dirigir a los dos principales porque se lo saben de memoria. Habría que verlos por cámara, naturalizar a lo mejor algunos momentos que en la obra son un poquito más teatrales… Pero vamos, ese trabajo ya lo ha hecho Alberto. Lo que hemos hablado es que estará sobre todo en los ensayos, no tendremos muy claro si podrá estar en rodaje porque está hasta arriba de curro en su propio teatro. Pero el trabajo va a estar hecho a medias de alguna manera.

Tras saberse cada vez más cosas sobre él tengo la impresión de que Bárcenas es un personaje tan disparatado que si un guionista se inventase uno parecido nadie se lo creería.

Pedro Casablanc, el actor que lo interpreta, siempre dice: “A estas alturas, Bárcenas me cae bien. Pero de la misma manera a la que Anthony Hopkins le podía caer bien Hannibal Lecter. No soy tan imbécil como para pensar que es buena gente”. Yo tengo empatía por él, he aprendido mucho de cómo es este tío. Es un personaje que, en los 80, se fue al Everest por una motivación política porque, al parecer, y si no estoy metiendo la pata, la primera persona española que lo subió era un montañero vasco que plantó una ikurriña con el anagrama de ETA. Entonces, Bárcenas y otra serie de gente, organizaron una expedición a la que llamaron “Expedición de las Autonomías” y que era una respuesta a eso. Resulta que no llegaron a la cima, pero Bárcenas dice que sí lo hicieron. Hubo unos piques tremendos, por lo que contaron algunos de los que fueron, y que, además de que no llegaron, había sido un desastre. Es sólo una anécdota pero demuestra que Bárcenas es un tío que tiene mucha tela detrás.

No sé si lo has visto, pero ahora también ha saltado a la palestra su hijo, Willy Bárcenas, también todo un personaje, y cuenta que su padre canta muy bien…

Sí, y cuenta también que la noche que va a salir de la cárcel se puso a invitar a coca-colas de la máquina y a cantar rancheras con los presos. Y, cuando salió, Bárcenas, un señor del barrio Salamanca con un dineral, hizo un gesto con la mano mostrando cuatro dedos, saludando a los presos del módulo cuatro, que es en el que estaba. Como si estuviese muy integrado en la dinámica penitenciaria. Es un personaje maravilloso.

¿Crees que a Bárcenas le gustaría ver la película? Yo creo que pondría los 50.000 euros encantado…

El problema es que los tiene que poner en A y tiene las cuentas bloqueadas… Yo creo que sí le gustaría. Supongo que no es posible que la vea en el teatro porque todo el mundo sabría que ha estado, pero si se puede llegar a ver en un cine yo creo que sí podría ir.


MASTER CLASS DE HAGAI LEVI

13 abril, 2015

Por Natxo López

Esto es “In Treatment”

“In Treatment” está basada en la serie original Israelí “BeTipul”.

Y ésta es la reciente producción de Showtime “The Affair”.

Tanto “The Affair” como “BeTipul” fueron creadas por este hombre:

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Vale, aquí le tenemos más simpático:

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Su nombre es Hagai Levi. Es uno de los creadores televisivos más interesantes de los últimos tiempos y un orador excepcional sin pelos en la lengua.

Y, como ya hemos ido anunciando, este próximo sábado 18 de Abril estará en Madrid dando una Master Class que ningún guionista profesional o aspirante debería perderse. Una oportunidad única para aprender sobre el proceso de creación en una industria televisiva (la israelí) que por presupuestos y tamaño se aproxima mucho más a la nuestra que la norteamericana, de la que también nos podrá hablar en profundidad el señor Levi. Y, por supuesto, es una buena ocasión para encontrarse con los colegas de la profesión e intercambiar cotilleos, chascarrillos, tabaco y maledicencias.

Aquí tenéis toda la información para acudir al evento.

El sindicato ALMA ha vuelto a peleárselo para ofrecer una jornada magistral tras el éxito obtenido con las del matrimonio Jacquemetton y la de Greg Daniels.

Os recomendamos apuntaros cuanto antes; en las anteriores convocatorias hubo mucha gente que se quedó sin entrada, y el resentimiento y la culpa les carcomieron por dentro como alimañas durante meses.


HAGAI LEVI ESTÁ DE CAMINO, PREMIOS INTERNACIONALES Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

10 abril, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Se acabó la espera. Por fin sabemos quién será el encargado de impartir la nueva master class internacional de guión que ha organizado ALMA: Hagai Levi, reciente ganador del Globo de Oro por ‘The Affair’ y creador también de ‘In Treatment’. Será el 18 de abril en Conde Duque, pero daos prisa en inscribiros que las plazas son limitadas.

2. Aunque si confías mucho en tu suerte, en Bloguionistas organizamos un sorteo de cinco entradas para verle. Finaliza este domingo.

3. Ya está más que claro que una de las películas del año ha sido ‘Whiplash’. Ganó tres Oscars, uno de ellos, por el montaje que hizo Tom Cross. En este enlace puedes ver cuáles son sus secretos.

4. El guión que escribió Damien Chazelle no ganó el Oscar, pero, exacto, es el que toca leer esta semana.

5. El bloguionista Carlos García Miranda ha escrito unas cuantas novelas, así que sabe de qué habla cuando cuenta (en gifs) cómo es publicar un libro.

6. Esta semana ha sido especialmente buena para la ficción española: estrenos como ‘Allí abajo’ o la nueva temporada de ‘Sin identidad’ han hecho grandes datos de audiencia y, por si fuera poco, ‘Prim’ y ‘Victor Ros’ han sido premiadas en el Festival de Hamburgo. ¡Enhorabuena a todos y que siga así!

7. Por cierto, si estás en mitad de la escritura de un guión, a lo mejor estas cinco estrategias para dialogar te vienen bastante bien.

8. Y, para cerrar la entrega de enlaces de esta semana, un dato interesante: ¿sabías que la cultura da cinco veces más trabajo en Europa que las telecomunicaciones y la automoción? Malditos subvencionados, ¿eh?

¡Buen fin de semana!


¿QUÉ HACE UN CUENTACUENTOS CUANDO SE LE ACABAN LAS HISTORIAS?

8 abril, 2015

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Este post estaba condenado a ser uno de los más irrelevantes, pero creo que se ha convertido en un post importante, al menos para mí.

Empezaré con algo que no viene al caso pero que sí que viene al caso: El mundo se volvió un lugar mucho más triste cuando murió Jim Henson.

Para que entendáis el porqué de este post debo mencionar un capítulo de aquella serie mítica de Henson: EL CUENTACUENTOS. Hubo un capítulo concreto que se me quedó grabado en la memoria, desde niño. Un capítulo en el que el Cuentacuentos tenía que contar a un rey un cuento diario para salvar su vida, al más puro estilo Sherezade, hasta cumplir con cierto número de relatos. Cuando llegó el día de contar el último relato… el cuentacuentos descubrió con horror que ya no se sabía más historias. ¡Sólo tenía que contar un cuento más para salvar su vida! ¡Sólo uno! Pero ya había contado todos los que se sabía. Recuerdo que en ese momento aparecía una especie de brujo que, en lugar de ayudar al cuentacuentos, le lanzaba un hechizo que le complicaba aún más las cosas, obligándole a vivir una aventura increíble. Al final del capítulo, el cuentacuentos descubría que ese brujo le había metido en problemas para ayudarle: Esa aventura que le habían forzado a vivir en primera persona era… la historia que necesitaba para satisfacer al rey… y para salvar su propia vida.

Pues bien, hasta ayer mismo ese cuentacuentos era yo, y este blog era el malvado rey.

No tenía ningún tema sobre el que escribir aquí. Miento: Tenía un montón de temas, pero todos me parecían ya trillados, cansinos, innecesarios. A veces uno siente que ya está todo dicho y que está dicho de todas las maneras en que podría decirse. A veces uno llega a la conclusión de que ya no hay nada nuevo que decir sobre nada, de que no merece la pena seguir insistiendo.

Entonces vino a mi cabeza – por enésima vez – ese capítulo del Cuentacuentos y decidí hacer lo mismo: Salir a la calle con la esperanza de vivir una aventura, de encontrar algún tesoro que compartir aquí.

Vagué por las calles con esa esperanza. Recorrí varios kilómetros de ciudad sin demasiado éxito. A veces parece que cuanto más buscas las cosas, más se esconden.

Tras varias horas de mendigar magia sin encontrarla, decidí visitar la ermita de San Antonio de la Florida para visitar la tumba de Goya.

Y…

… allí tampoco pasó nada especial. Bueno, sí sucedió algo: que me sentí gilipollas. Aunque eso tampoco es algo inaudito. Me ocurre a menudo.

Llegué entonces a la única conclusión lógica: Necesitaba una cerveza.

Me metí en un bar cercano. Aún no me había dado por vencido. Desde mi posición privilegiada en la barra escrutaba cada centímetro del local, en busca de esa historia, de ese tema, de ese punto de vista novedoso.

No tardé en advertir que un señor me miraba desde su sitio en la barra, tomándose un pacharán. Le eché cincuenta y pocos años, y era la clase de tío al que habría evitado en otras circunstancias. Tenía una mirada rara, una mirada loca, podríamos decir. Analizándolo a posteriori, diría que era la clase de mirada que intenta no sólo observar el mundo, sino bailar con él.

Tengo bastante experiencia en esquivar a ese tipo de gente. Basta con no hacer caso, evitar el contacto visual, responder con monosílabos si intentan conversar. En esta ocasión, sin embargo, le devolví la mirada, y él me habló, y yo le respondí con un par de frases de cortesía, y el tipo se vino hasta mi zona de la barra.

Esto nos sirve para recordar una verdad empírica: Algunas cosas sólo te pasan cuando tú quieres que algunas cosas te pasen.

No voy a deciros el nombre de ese señor ni a qué se dedicaba, porque no es relevante… y porque estoy escribiendo esto sin pedirle permiso (ni siquiera tengo manera de volver a contactar con él) aunque, en cierto modo, y de manera tácita, fue él quien me dio permiso para escribir este post, sin que yo se lo pidiera.

Me explico:

En un momento dado, el desconocido me preguntó qué hacía solo en un bar. Yo podría haberle hecho a él la misma pregunta. Normalmente no me gusta hablarle de mi vida a un desconocido, pero a ese tipo le conté la verdad. Si había salido a que me sucediesen cosas, no valían las medias tintas: Tenía que echar toda la carne en el asador. Le conté que escribía en un blog, le conté que se me habían agotado los temas sobre los que escribir, le conté que ya estaba todo contado, de todas las maneras posibles y… sí… también le conté que había salido a la calle en busca de “algo distinto que contar”, y que todo ello me había llevado hasta ese bar.

El tipo me miró con un chisporroteo en los ojos y me dijo:

– Pues si te cuento lo que me ha pasado a mí, te daría para escribir lo menos diez guiones.

Quienes nos dedicamos a escribir hemos oído eso mil veces, y siempre sonreímos de forma condescendiente, porque a estas alturas ya sabemos que sí, que todo el mundo tiene una historia que contar… pero también sabemos que normalmente esas historias no sirven para ser contadas. Suele tratarse de historias que sólo son relevantes para quienes las viven. Son plantas que se mueren si las cambias de maceta.

La siguiente frase de aquel hombre me hizo pensar que, en efecto, estaba hablando con un loco:

– Tiene gracia que esto pase justo en semana santa, porque he muerto y he resucitado, igual que Jesucristo.

Yo contesté con otra sonrisa condescendiente y con una necesidad urgente de escapar de aquel bar, de aquel perturbado mental. Entonces vino la tercera frase, y la tercera frase lo explicaba todo:

– Vengo de la clínica, de recoger los resultados de unos análisis.

Tampoco os voy a revelar de qué enfermedad se trataba, porque hay connotaciones embarazosas. Basta con que sepáis que a ese hombre, semanas atrás, le diagnosticaron algo muy serio.

Bueno, si hablamos con propiedad, no le diagnosticaron ese algo, sino una gran probabilidad de que se tratase de eso. Según los médicos había un 70% de posibilidades muerte y un 30% de supervivencia. Y aquel tipo se aferro al 70% más oscuro. Durante varias semanas, en su cabeza, estuvo más muerto que vivo. Aquel día le habían confirmado que no tenía nada, que seguiría viviendo. Y me dijo que se sentía rarísimo.

Voy a intentar reproducir aquí lo que él me contó, vertiendo la esencia de sus palabras con la mayor fidelidad posible, quizá con alguna que otra licencia estilística:

– Te crees que tienes asumido eso de que te puedes morir en cualquier momento hasta que llega alguien y te dice que vas a morirte. Yo siempre había pensado que si alguien sabe que ya no le queda más vida se arrepiente de las cosas que no ha hecho: “No he estado en el Caribe”. “No le dije a tal persona lo que sentía”. “No me he comido nunca una langosta y me voy a marchar como un gilipollas, sin saber a qué sabe la langosta”. Y claro que piensas en esas cosas, pero a mí lo que más me costó fue asumir que ya no podría seguir haciendo esas cosas que hago todo el tiempo y que me dan la vida. Como tomarme un pacharán de estos de cuando en cuando, o pasar una tarde con mi amigos teniendo las mismas conversaciones de siempre, como la de si Fernando Alonso es malo o es gafe. Siempre discutimos sobre eso sin llegar a ninguna conclusión, y ya sabemos lo que va a opinar cada uno de nosotros, pero nos indignamos o nos reímos siempre como si fuera la primera vez. Mira, hoy mientras esperaba los resultados en la clínica me puse a hojear una revista que había en la salita de espera y vi una foto de una chica guapísima. Se me hizo un nudo en el estómago porque estaba convencido de que ya nunca podría besar a una mujer, chupar unas tetas y… ya sabes… todo eso. De pronto me sentí capaz de conquistar a cualquier tía, incluso a la modelo de la foto de la revista, porque sabía que ya estaba muerto y me sentía invencible. No me pesaba la vergüenza, ni lo que pensaran los demás, ni ninguna de esas chorradas. Que yo me he comido muchas tetas y muchos coños en mi vida, pero me di cuenta de que no me canso de eso, que siempre es nuevo aunque siempre sea igual. Como este pacharán que me estoy bebiendo ahora. Este pacharán no me lo quita ni Dios. Y la cosa ésa que tienes que escribir es lo mismo que este pacharán y que las mujeres. Tú escribe sobre lo que te dé la gana, qué más dará si ya se ha dicho o si es repetido. Si al final queremos disfrutar de las mismas cosas todo el tiempo. La vida se pasa demasiado rápido para cansarnos de nada. Y por eso mismo te digo que si no te apetece escribir el artículo ése, lo mandas a la mierda. Te inventas cualquier excusa y te pones a hacer algo que de verdad te apetezca.

Yo escuché todo eso y pensé que sí que me apetecía escribir este post. Ahora sí.

El camarero del bar estuvo escuchándonos todo el tiempo. Al final nos invitó a otra ronda y él también se sirvió un pacharán, para bebérselo con nosotros.

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Epílogo:

Que me lo he inventao. Que no pasó de verdad. Bueno, un poco sí, pero no del todo. Ese señor nunca existió. Sus pensamientos están vagamente inspirados en los que me asaltaron a mí hace tiempo, cuando me tuve que quitar una muela y me obligaron a firmar un papel en el que aceptaba que si me moría la culpa no era del dentista. Durante varios días me obsesioné con la idea de que no iba a salir vivo de aquello. Pero claro… reflexionar sobre la muerte porque te van a sacar una muela es muy patético. Y, por otra parte, puede que no nos importe leer las mismas cosas repetidas… una y otra vez… siempre y cuando esas cosas le sucedan a alguien.


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