GUIONISTAS, PROFESIÓN DE ‘FLIPAOS’

30 diciembre, 2009

Por Chico Santamano

Guionistas, profesión de flipaos

La semana pasada, el segundo guionista más atractivo de Bloguionistas y primero de su blog aconsejaba a un guionista joven e imaginario que no tratara según qué temas a la hora de abordar un guión cuya historia se desarrollara en España. Nos quitaba las ganas de escribir thrillers con finales sorpresa, loveactuallys a la española y cualquier cosa que se saliera de nuestras vivencias más cercanas en pos de la verdad, el realismo y el reconocimiento inmediato de la audiencia.

Los que ya me conocen, saben que no puedo estar menos de acuerdo con Guionista en Chamberí. Se ha hablado mucho sobre uno de los grandes males de nuestra profesión. ¿Los productores? ¿Los niños pijos en la industria? ¿La SGAE? Todo eso también, por supuesto. Pero me refiero a la AUTOCENSURA.

Amigo guionista joven e imaginario, ¿qué tal? Ahora te habla Chico Santamano y te ruega que no dejes nunca de ser un ‘flipao’ por ese miedo absurdo de “si esto aquí no se hace” o “en España es imposible que esto sea creíble”.

Por favor, no abandones ese guión sobre una nave espacial que recorre el espacio, o sobre esa estudiante que ha descubierto una red de snuff movies con su facultad como epicentro, o sobre un adolescente aficionado a los juegos de rol que vive entre el mundo real y el imaginario, o sobre esa madre que recibe una llamada de su hija dada por muerta hace años.

Tú podrías ser el nuevo Álex de la Iglesia, el recambio de Alejandro Amenábar, el suplente de Daniel Monzón o el tipo que jubile a Jaume Balagueró. ¿Por qué no?

[Un inciso. Si eres el nuevo Balagueró, por favor te lo pido… ni una sola película más en la que la motivación de los malos sea “encontrar la esencia absoluta del mal”.
GRACIAS por anticipado.]

Nuestro cine es perfectísimamente capaz de dar algo más que las historias intimistas con cocinas sin recoger de León de Aranoa y Bollaín. Lo ha demostrado en multitud de ocasiones. De hecho, nuestros directores más interesantes e internacionales son aquellos que han despuntado con historias propias o ajenas que van más allá de lo social.

La clave no está en esquivar esos temas, sino en tratarlos con nuestro lenguaje, con nuestras señas de identidad. Les digo por experiencia, que si se limitan a copiar formulas sin más, el resultado será tan patético como el de la foto que ilustra este post.

“Celda 211” ha conectado con el público porque los reos no pueden ser más ibéricos y porque no tenemos tiroteos a cámara lenta con travellings circulares a lo Michael Bay. Puede que “REC” no hubiera funcionado tan bien hace 15 años cuando esa cultura reporteril de “España Directo” no estaba tan asimilada en nuestro cerebelo. Guillermo del Toro contó en “El laberinto del Fauno” exactamente la misma historia que en “Las Crónicas de Narnia”. Huyendo de la guerra, una niña se refugia en un mundo de fantasía (del que podría ser princesa) donde conoce a un Fauno. El mismo punto de partida, pero él usó nuestros códigos, nuestro pasado más reconocible y la hizo nuestra, creíble y lo que es más importante POSIBLE.

Eso sí, no se crean que yo no voy a caer en la tentación de sentar cátedra y no les voy a aconsejar que no escriban sobre algo. Es más, no sólo les voy a aconsejar, es que se lo voy a prohibir. Pero eso será en el próximo post… el primero de la década que viene.

Feliz año a todos.


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