INSPECCIONA QUE NO ES POCO

22 enero, 2010

Por Guionista Hastiado

A lo largo del año 2009 se produjeron movimientos en el Ministerio de Trabajo. Ciertas denuncias avaladas por el Sindicato de Técnicos Audiovisuales y Cinematográficos TACE, junto con la actividad de sindicatos como ALMA, han hecho que algunos inspectores de trabajo centren su atención en la industria audiovisual. Y lo que vieron cuando centraron esa atención les dejó anonadados.

Al parecer, jamás se habían encontrado un sector en el que los derechos laborales básicos se saltaran a la torera de una manera tan habitual y tan flagrante. Así que han decidido actuar, y a lo largo del 2010 van a iniciarse Inspecciones Laborales a diversas productoras audiovisuales. De hecho, en los últimos meses del 2009 los inspectores ya han hecho alguna que otra visita, en concreto a Grundy, productora a la que hicieron una inspección en la que los trabajadores colaboraron con responsabilidad y entusiasmo.

Nunca he entendido muy bien que antes de hacer una inspección haya que avisar al inspeccionado, pero el caso es que las productoras son conscientes de todo esto, saben que van a por ellas, y oigo por ahí que algunas han empezado a ponerse las pilas para evitarse marrones, empezando por hacer fijos a trabajadores que llevan años en sus filas encadenando contratos por obra, temporales, y que por lo tanto no acumulan antigüedad.

Éste último es uno de los problemas habituales que puede encontrarse un guionista en lo que a contratos se refiere. También es frecuente contratar como autónomos a guionistas a los que se les exige una presencia continuada en la oficina y un horario de trabajo concreto. Eso no es un autónomo, sino un trabajador por cuenta ajena, y como tal debería contratársele. La falta de remuneración de horas extras o vacaciones, las categorías laborales fraudulentas, la falta de órganos de representación sindical, los lugares de trabajo inadecuados o los despidos improcedentes son otros problemas frecuentes. Evidentemente, no todas las productoras incurren en este tipo de faltas, pero sí son más de las deseables, y puede ser muy útil que alguien se preocupe por detectarlas y evitarlas, y también que los currantes colaboren en las investigaciones sin cortapisas.

Y hasta ahora me he referido a los guionistas, pero si hablamos de técnicos, especialmente los que trabajan en rodajes, los abusos pueden llegar a ser absolutamente maquiavélicos, sobre todo en lo que a jornadas y condiciones de trabajo se refiere.

Sé que a las empresas no les gustan las inspecciones, y puedo comprenderlo. Y sé que muchos empresarios no van a compartir mi punto de vista, pero creo que un sector ordenado, regulado, donde la gente se gane la vida honradamente y con tranquilidad en lugar de sobrevivir a salto de mata a merced de contratos-trampa, es a la larga un sector más productivo, estable y lucrativo para todos. Extirpar las conductas inapropiadas, tanto por parte de la empresa como de los trabajadores, nunca debería ser perjudicial para nadie (que no sea un facineroso).

No creo que unas cuantas inspecciones vayan a cambiar grandes cosas, porque los problemas intrínsecos del sector tienen que ver con asuntos que van mucho más allá de la política de contratación. Incluso es posible que en pocos años todo vuelva a estar más o menos igual. Pero al menos los inspectores han llegado en un magnífico momento, en un año en el que con la excusa de la crisis las empresas están trasladando sus marrones a los currantes, rebajando sueldos, condiciones y apretando las tuercas. “Si tú no aceptas esto, tengo a otros veinte esperando para ser contratados”.

Pues bien, llama a los otros veinte. Porque, amigos, si alguno de ustedes tiene la sospecha de que se la están metiendo doblada con un contrato, éste es el año perfecto para ponerse digno, levantarse de la mesa y pedir simplemente aquello a lo que uno tiene derecho, porque no van a tener más remedio que dárselo.


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