LA PRIMERA DAMA

por Pianista en un Burdel.

Voy a contarles una anécdota con moraleja. Hace unos años, trabajando en un guión de encargo, me encontré con una de esas situaciones clásicas de esta profesión: tener que justificar mis decisiones como escritor ante alguien que no es ni guionista, ni productor, ni director, ni guarda ninguna relación laboral conmigo. Todo lo cual no impide que su criterio prevalezca sobre el mío. Lo han adivinado: tuve que explicarle el guión a la esposa del productor.

Teníamos concertada una reunión de trabajo aproximadamente a 500 kilómetros de mi casa… y en fin de semana. Después de pasarme la mañana del sábado viajando, me encuentro con que el productor ha decidido venir acompañado de su mujer. Y de su perro, por cierto. Ninguno de estos dos seres vivos desempeñaba ningún cargo en el proyecto, al menos que yo supiera. Sin embargo, la mujer se permitió opinar sin reparos sobre el guión. Y vistas las cosas que decía, casi habría preferido que hablase el perro.

Reconozco que yo tengo una especial sensibilidad para estos temas. Me incomoda tanto la falta de un mínimo protocolo profesional como la imposición de protocolos arbitrarios que no tienen nada que ver con el trabajo. Por ejemplo, no entiendo por qué hay que permanecer calzado durante una reunión de ocho horas. Y desde luego, no apruebo la costumbre de algunos productores de invitar a las sesiones de desarrollo de guión a gente que no tiene nada que ver con el proceso (como, por ejemplo, ellos mismos).

Concretamente, lo de introducir a los consortes en el ámbito profesional siempre me ha parecido un insulto. Entiendo que Ruth Gordon y Garson Kanin fuesen juntos a las sesiones de desarrollo. Pero que, por el mero vínculo sexual, un cónyuge obtenga voz y voto en los proyectos del otro me parece demencial. Que yo sepa, eso sólo ocurre en las jefaturas de Estado totalitarias, monárquicas o presidencialistas… y en el cine. ¿Se imaginan a Norman Foster defendiendo su proyecto para el nuevo estadio de Wembley… con Elena Ochoa del brazo? “Aquí mi señora piensa que el palco ha quedado pequeño”. ¿Carme Chacón pasando revista a las tropas con Miguel Barroso de la mano? “Si no les ves firmes, les das un toque”. ¿Iker Casillas ante una falta, preguntándole a su novia, sentada junto al poste, si le gusta así la barrera o si la prefiere más a la derecha?

En cualquier caso, me interesa citar una de las cosas que dijo la mujer de mi productor, porque ilustra muy bien el criterio de los biempensantes que administran parte del dinero que se invierte en nuestro cine. Resulta que uno de los personajes centrales del guión era una femme fatale: una mujer casada que seduce al protagonista y lo lleva a la perdición. Y dice la Primera Dama:

CONSORTE

Esta mujer… No lo entiendo. ¿No tiene trabajo, ni nada?

PIANISTA

Remunerado, no. Cuida de sus hijos.

CONSORTE

Y cuando se le cruza este tío… ¿Por qué se enrolla con él?

PIANISTA

Porque le pone. Se encapricha con él.

CONSORTE

¿Nada más?

PIANISTA

¿No es así como funciona la atracción?

CONSORTE

No sé. No empatizo con ella. Se comporta de manera inmoral. Y encima es un ama de casa. Si tuviese una carrera, o algo…

PIANISTA

Bueno, es que no es Madame Curie. Es una mujer fatal. Como en “Perdición”.

CONSORTE

No he visto esta película. ¿Es reciente?

PIANISTA

No… Es del 44.

CONSORTE

Las mujeres… hemos cambiado mucho desde entonces.

El cambio a la primera persona es crucial. La postura de la primera dama resume la neurosis colectiva que ha culminado con la creación de un Ministerio de la Igualdad: asumimos la discriminación, sólo queremos que la sociedad acepte disimularla. O sea, un corolario del viejo dicho: no me importa que me llamen puta, lo que me jode es el retintín.

Lo que esta mujer quería no es un personaje coherente ni dramático. Lo que quería es un avatar que abanderase ciertas aspiraciones sociales y personales suyas. Independientemente de su función en la película. Ni que decir tiene que, siendo un thriller, había en la película otros personajes “negativos”, o inmorales. Pero eran hombres: no le preocupaban.

Personalmente, me aterra esa incapacidad para distinguir ficción y realidad. Como si escribir más papeles de mujeres “fuertes” fuese a mitigar el problema de la violencia contra la mujer. ¿Si los protagonistas de todas las películas del mundo fuesen en bicicleta se acabaría el problema del tráfico? Yo creo, más bien, que se acabaría el negocio del cine. Intenté explicarle que su argumento no tenía nada que ver con el tema de nuestra reunión:

PIANISTA

Si le doy a este personaje una carrera universitaria, un buen empleo y una razón justificada para enamorarse, ¿en qué mejora la película? No el personaje, la película.

La consorte se quedó sin respuesta. Pero para los biempensantes, la falta de argumentos no es un obstáculo. Ellos están ungidos por la corrección política, y la locuacidad de los descreídos no les arredra. Y sobre todo: siempre actúan desde una posición de fuerza. Ella no tuvo que contestar. Lo hizo el productor por ella. Conviene señalar que, hasta ese momento, ni él ni el director habían planteado ningún problema sobre el personaje femenino. Y estamos hablando de una segunda versión de guión, a la que habían precedido dos versiones de argumento y otras dos de tratamiento. Pues esto fue lo que dijo:

PRODUCTOR

Bueno, vamos a darle una carrera. Y que no sea tan dura. Que entendamos por qué se enamora de otro. Prueba a escribirlo así, y a ver qué tal queda.

O dicho de otro modo: “o le doy cancha a mi señora, o me paso un mes sin follar”.

(Hasta aquí la anécdota. La moraleja, en el siguiente post.)

12 Responses to LA PRIMERA DAMA

  1. Barnkel dice:

    Increíble y, a la vez, poco sorprendente. Seguro que tienes anécdotas más bestias en la mochila, pero seguro también que sólo puedes contarlas “en la intimidad”.

    Igual no es un insulto pero, desde luego, es una total falta de respeto. ¿Cómo quedó la cosa, hubo peli, la fémina volvió a ser dura, le dieron un porcentaje a la mujer del productor por sus aportaciones?…
    ;)

  2. shevek dice:

    Maravillosa anécdota. Muchas gracias por compartirla.

  3. Panov dice:

    Una pregunta técnica ¿Estaba buena?

  4. Angela dice:

    ¿Qué más dará si estaba buena?

    Allá donde esté una buena Ripley… da igual si son amas de casa o guerreras, los personajes fuertes siempre son mejor que los anodinos, independientemente del sexo. A mi también me repatea tener que comerme las opiniones de gente sin criterio, pero sabéis que…

    HAY QUE JODERSE, ESTO ES ASÍ.

    Y Pianista, aparte de que lo haga por no quedarse sin follar, puede que respete su opinión. Hay gente que se relaciona de otro modo con sus parejas aparte del sexo, como seguro que usted bien sabe.

  5. El osito Teddy dice:

    Buenísima la historia,me ha gustado mucho.Anda que un buen guionista no ha de emplear la psicología con mongolos.

  6. cansadoyconfuso dice:

    En una cena, la mujer del productor nos consultó a un colega y a mí si debía regalarle a su hija lo que le había pedido para su 18ª cumpleaños. “¿El qué?” “Unas tetas”.
    Mi colega y yo, mirándonos con esa cara de póker que haría que en una sitcom americana metieran risas…

  7. Maía López dice:

    Hay estúpidos en todas partes. El drama es que una tía de éstas se puede cargar un buen guión. Perdóname la feministada, pero con qué parte de su cuerpo pensaba ese productor?

  8. Roberto dice:

    Básicamente existen dos tipos de ficciones. Las que cuentan el mundo cómo realmente es, aunque jorobe, y las que cuentan falsedades, casi siempre siguiendo la estela de lo políticamente correcto. El primer tipo es al que hay que aspirar. El segundo nos vemos obligado a acometerlo en demasiadas ocasiones.

  9. Rafael Velásquez dice:

    “¿Por qué la maestra fuma?” — yo: “Pues, porque así calma la ansiedad de lidiar con niños de 5 años durante seis horas” — Amigo del Productor: “¿Pero no puede hacerlo lejos del salón?” — yo: “Nop. Ha puesto a los chicos un trabajo para entretenerse y los vigila desde la puerta, desde afuera, pero cerca” — Productor: “A nadie le va a simpatizar ella” — yo: “Es la idea” — Productor: “No puede ser. ¿Quién quiere ver a una maestra que fuma? Los padres se van a horrorizar” … Ya para ese punto yo, sin saliva, me quebraba los dedos de la mano…. y así, más y más….

    Todos los guionistas somos UN guionista… ¿Será porque los productores son UN mismo productor? .. &%·%/$&/$

    P.D: La maestra ya no fuma.

    Gran post para catarsis, gran blog para no sentirse solo. Felicitaciones

  10. […] el post anterior, La Primera Dama, les contaba la anécdota del productor, su mujer y su perro. Un título digno de Peter Greenaway, […]

  11. […] el post anterior, La Primera Dama, les contaba la anécdota del productor, su mujer y su perro. Un título digno de Peter Greenaway, […]

  12. Regla dice:

    No recuerdo si el personaje que interpretaba Glenn Close en “Atraccion Fatal” tenía una carrera o un buen trabajo. Desde luego, en “Las Amistades Peligrosas” no necesitó nada de eso. Claro, que la mujer del productor diría que, esos eran otros tiempos.
    Un personaje bastante anodino, la consorte. No hay duda. Detrás de una gran mujer siempre hay un hombre que, ante las sugerencias de ésta, mira para otro lado. Y a veces, sin la necesidad de escuchar sugerencias.

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