LA POMADA

10 febrero, 2010

Por Chico Santamano.

Años atrás, Raffaella Carrá nos aconsejaba que  para hacer bien el amor había que ir al sur. Yo les digo que para llegar a algo en este asunto de escribir guiones hay que ir a Madrid y, si me apuras mucho, a Barcelona.

Imagino que mucha gente pensará “pues vaya… yo puedo escribir mi guión de cine y mis biblias en mi pueblo y ya me iré una semana al centro a intentar colocarlo”. Bueno, puede funcionarles. No les digo que no. Pero si el milagro de la buena noticia es difícil viviendo a 15 kilómetros del epicentro de lo audiovisual, imagínense fuera de la capital.

Para conseguir meter la cabeza en esa cosa llamada “industria” no pueden olvidarse de uno de los factores más importantes (si no el más importante)… tener contactos, conocer gente, relacionarse con peña estimulante y/o influyente. Este conglomerado de elementos fundamentales será rebautizado a partir de ahora como LA POMADA. Vamos hablar de esta frivolidad, ¿les parece?

Si usted no vive en Madrid, tiene talento, ha escrito mucho en su casa y tiene ganas de trabajar… ENHORABUENA. Es el momento de hacer la maleta y venirse a la meseta central en busca de la Pomada.

Estar y sentirse parte de ella es como la isla de Lost. Es dificilísimo entrar, pero si la Pomada quiere que esté allí, tarde o temprano, estará. No desespere. Muchas veces oirá moverse los arbustos y pensará “¡Ahí está! Seguro que es Nacho Vigalondo. ¡Al fin soy de la pomada!” Y no. Es el puto perro Vincent el que se asoma por enésima vez.

Paciencia. Se sentirá sucio y perdido. Se hartará de vagar por la isla. Verá gente de la Pomada y pensará “¡Pero ese tío lleva años (profesionalmente) muerto!”. La pomada tiene poderes embalsamadores. Dentro de ella los cadáveres se conservan mucho mejor. ¿No se han preguntando mil veces cómo es posible que tal director siga haciendo películas después de habérsela pegado una y otra vez? Ahí lo tienen… La pomada.

Pero ojo, la pomada, como la isla, te elige a ti. Es un proceso lento y natural, sólo apto para individuos con paciencia, con algo que aportar y que desprendan buen rollo. No pretendas dinamitar la puerta de la escotilla a través de foros, comments, facebooks y demás vías rápidas. La Pomada detecta a los trepas y a los pesados rápidamente y los elimina mandando a su particular sistema de seguridad en forma de humo negro letal.

Otra opción, mucho más lenta, pero más meritoria es crear tu propia Pomada. Si los protagonistas primigenios de LOST, en lugar de rememorar cada uno por su lado, se hubieran sentado una noche alrededor del fuego, si se hubieran contado sus vidas, si hubieran compartido todas aquellas cosas misteriosas que habían visto por la isla… habrían creado su propia Pomada. Pero como no compartieron talento y conocimientos, Ben Linus les quitó protagonismo temporada tras temporada (y por extensión el Emmy).

Esto de crear su propia pomada les parece imposible, ¿verdad? Les pongo dos ejemplos clarísimos que demuestran que no lo es. Los chanantes y los fundadores de Arsénico son una muestra evidente de la unión generacional de tipos jóvenes y con talento que supieron hacer piña y por extensión… POMADA.

En fin… en un futuro no muy lejano les hablaré más de la Pomada. De momento, les emplazo al próximo domingo que tendrá lugar la cumbre anual del pomadismo nacional. Si nada lo impide, al igual que el año pasado, haré retransmisión minuto a minuto de la Gala de los Goya. Esta vez no sé si solo o acompañado, pero con ganas de reírnos un rato.

Tenemos una cita en San Valentín.
Hasta el domingo.


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