CARTA A UN GUIONISTA EN PARO O NADANDO EN LA TORMENTA PERFECTA (II)

(Por Daniel Castro, Guionista en Chamberí).

Os decía en mi post anterior que me ocurrió algo al ver “Up in the air”.

Ya sabéis que la peli va de un hombre, interpretado por George Clooney, que se gana la vida despidiendo a gente de ciudad en ciudad de Estados Unidos. La película ha sido muy oportuna, al tratar un asunto que está en las portadas de todos los periódicos del mundo actualmente: crisis, despidos, subsidios de desempleo… Muchos de los despedidos que aparecen en pantalla son personas que han pasado por esa experiencia recientemente y mencionan al final que, después de todo, hay otros aspectos de su vida que son mucho más importantes que ese empleo que acaban de perder y que, sin ellos, sí que se encontraría perdidos o… en el aire.

Esas entrevistas son emocionantes, sí, pero, creo que lo que de verdad me tocó vino más tarde, sobre los títulos de crédito. De pronto, después de una (en mi opinión) poco memorable canción de Graham Nash, comienza a sonar el típico ruido propio de una (muy mala) grabación doméstica. Luego, la voz de un tipo que se presenta, en inglés, y dice algo tipo: “Hola, Jason (por Reitman, el director de la película), me llamo Kevin Renick, me han despedido hace poco y he grabado esta canción, a ver si puedes meterla en tu peli. Se titula “Up in the air” (En el aire)”. A partir de entonces, comienza a tocar esta canción.

No me parece una gran canción – repite tres acordes todo el rato y se hace un tanto larga – pero creo que hay algo muy conmovedor en ella, al menos lo hubo para mí. Tal vez sea la voz, tal vez la letra, tan expresiva y tan sencilla. La historia que cuenta el tal Renick trata de un hombre que ha perdido su empleo e intenta lidiar con la incertidumbre, con la precariedad de su exterior, pero también la de su interior.

Me imaginé a ese tipo de St Louis que, perdido su trabajo, graba una canción y se va con una grabación cutre a ver un coloquio con el director de moda y a colocarle, al final de todo, la cinta, el CD o lo que sea, con la vana esperanza de que la meta en una película. Todo esto me hizo pensar en un concepto psicológico que había escuchado hace tiempo: la plasticidad.

Según leo en la Wikipedia, la plasticidad neuronal viene a ser la capacidad que tiene las neuronas de cambiar sus interconexiones dependiendo de los estímulos externos. Estas conexiones, y su huella, son las que configuran la cosmovisión, la visión del mundo, que tiene cada individuo.

Cuando un individuo sufre un cambio profundo en su vida, de pronto, el exterior le somete a un desafío. Tiene que tratar de adaptarse a unas condiciones que, bruscamente, son otras. Su antigua cosmovisión resulta inútil y sus neuronas tienen que volver a conectarse, de otra manera, tratando de llegar a un nuevo equilibrio, a una situación que permita al individuo forjarse nuevas herramientas para comprender el nuevo entorno en el que está, es decir, llegar a una nueva cosmovisión.

Esta crisis nos está arrojando a muchos a un terreno de incertidumbre. Valores que se tenían por seguros, que configuraban nuestra visión del mundo hasta ahora, se tambalean: ¿realmente alquilar es tirar el dinero? ¿es la compra de una casa realmente una inversión segura? ¿es lógico que los ahorros que tardamos una vida en amasar vayan a invertirse en productos financieros que, ni siquiera los gestores saben exactamente en qué consisten? ¿no debería haber gastado mi dinero en un viaje en lugar de invertirlo en aquellos sellos teóricamente tan rentables? ¿Se ajustan los pagos mensuales y regulares que tendré que hacer durante veinte años para pagar esta casa con el inestable trabajo de guionista con el que pretendo ganarme la vida? ¿Debo prescindir de lo primero o de lo segundo? ¿Qué puedo hacer ahora que ya no hay marcha atrás, ahora que no tengo curro y… está entrando por la puerta el piano de cola que encargué cuando me dijeron que renovábamos?

Creo que esta crisis nos va a cambiar la manera de ver el mundo. Posiblemente ya lo está haciendo. Creo que esta crisis nos va a arrojar a un lugar que podemos llamar… Argentina.

Sí – con el debido respeto – en mis viajes a Argentina me ha dado la impresión de que ese país vive instalado en una crisis permanente, si me permitís la contradicción. Las cosas no acaban de funcionar allá, la burocracia es penosa y las empresas siempre parecen al borde de la bancarrota. Pero, junto a todos esos desastres, está la vida, la gracia, la creatividad más desbordante y el ingenio más pícaro. Parece que no hay argentino que no lo conozca todo, que no tenga una sociedad limitada a su nombre, siete proyectos teatrales, una columna de opinión en una prestigiosa revista y capacidad para escribirte un guión en un fin de semana, todo eso, sin dejar de arreglarte la lavadora por sólo unos pesos.

Esta precariedad en la que vamos a instalarnos durante unos años, va a sacar nuestro lado más ingenioso, va a hacer que espabilemos y que tomemos decisiones drásticas que, tal vez, llevábamos cierto tiempo aplazando. Ahora podemos permitirnos ser más valientes porque… ahora tenemos mucho menos que perder.

Por hablaros de mi caso, desde que estoy en el paro, me he puesto con la posproducción de ese corto a medio acabar, también he aclarado las cuentas respecto a su financiación y me he llevado alguna sorpresa, me he aventurado en el hasta ahora desconocido supermercado DIA de la calle Trafalgar, me he informado sobre la evolución de ese juicio contra el portero que por poco me mata, esperando cobrar una indemnización de una vez, he empezado un videoblog que me está ocupando más tiempo del previsto pero, a la vez, me está haciendo aprender unas cuantas cosas, me he preinscrito en un taller de cine impartido por Albert Serra, me he presentado a dos ayudas públicas, estoy escribiendo un guión de largometraje y… he vuelto a sacar un libro de la biblioteca pública (eso sí, no he sido capaz de leer más allá de la mitad). Además, gracias al paro, estoy teniendo el tiempo de poder escribir estos extensísimos posts en un sitio que tiene siete veces más visitas que mi propio blog.

Kevin Renick tomó la guitarra, persiguió a un director con una grabación muy cutre, yo me he puesto a escribir un largo y a denunciar a un portero . Posiblemente tú estés escribiendo un corto, leyendo guiones de tus amigos, dibujando un story o haciendo un curso de After Effects. A nuestra manera, posiblemente patética, todos estamos intentando adaptarnos a las nuevas condiciones. A toda velocidad, nuestras neuronas están estableciendo diferentes conexiones, buscando nuevas fuentes de ingresos, resucitando proyectos que aparcamos por “poco prácticos”, cuestionando valores que nos fueron transmitidos por las anteriores generaciones… Estamos renunciando a cosas que valorábamos y dándonos cuenta de que podemos incluso comprar en el DIA sin sufrir por ello secuelas irreparables. Todos estamos intentando ser plásticos. Esperando que llegue nuestra oportunidad, pero, a la vez, creando las condiciones para que ésta llegue. Poco a poco, seremos capaces de mirar a la incertidumbre que nos rodea con más curiosidad y menos miedo. Cada vez veremos más clara la rendija por la que podemos introducirnos, el hueco en el que podemos estar cómodos. Por que esa es nuestra gran ventaja: somos inteligentes, es decir, podemos cambiar.

(P.D.: Siento el retraso en publicar esta entrada. Anoche estuve viendo una lección práctica de adaptación inteligente y plástica a la crisis: sí, esta edición de los premios Goya).

14 Responses to CARTA A UN GUIONISTA EN PARO O NADANDO EN LA TORMENTA PERFECTA (II)

  1. Neo_striker dice:

    Gracias por esta entrada, Daniel. Llevo unos meses fatal, no precisamente por trabajo sino por salud. Hoy me he levantado regulero y al leerte y escuxar la cancion (que oyes a mi si me ha molado) pues como que me siento con mas esperanza y energia. Os he seguido a todos desde hace años y os agradezco la iniciativa y el empeño que poneis al escribir estos blogs. Mucha suerte en tus proyectos y en la demanada tb. Un saludo afectuoso

  2. Anonima dice:

    Nunca dejo comentarios en los blogs pero esta entrada ha sido un regalo y me apetecía decírtelo!Muchas gracias!!!

  3. Henrique dice:

    La entrada ideal en el momento justo. ¡Bravo!

  4. Otro parado dice:

    Yo tampoco suelo comentar, pero este artículo lo merece. Ha sido un placer encontrar un discurso positivo e inspirador entre el catastrofismo general. Se nota que tus neuronas siguen conectándose estupendamente. ¡Gracias!

  5. R9 dice:

    El taller con Albert Serra donde es? En Madrid, Barcelona, Online? He mirado la página pero no lo encuentro…Me parece interesante, si pudieras decirmelo te lo agradecería

  6. Juan Flahn dice:

    Yo en Abril hará un año que estoy en el paro. También me conozco el DIA de Infantas de pe a pa, he ido a él mucho, muchísimo, en períodos intermitentes; cuando me iba mejor abandonaba el DIA para hacer la compra en El Corte Inglés, pero siempre he acabado volviendo, como cuando vuelves a casa (de barrio obrero) por navidad.

    He seguido escribiendo; tras rodar mi primera película como director, cuando me las prometía muy felices, llegó esta crisis galopante en la que parece ser que los mindundis no tenemos mucho que rascar y sólo van a hacer cine las estrellas. He pensado que hay otra forma más barata que el cine de dar a conocer mis historias: las novelas. En 2009 escribí un guión y una novela (que me inspiró ese guión). El guión irá con seguridad a engrosar las filas de mis guiones nunca realizados (unos diez) pero la novela es muy posible que se publique pronto. Aunque no me va a dar mucho dinero, estoy contento de que se me haya ocurrido esta alternativa barata y factible para dar a conocer mis historias. Y encima me he reconciliado con la escritura, con la que llevaba enfadado unos años.

    No tengo el placer de conoceros en persona, colegas, pero bueno, si no podéis colocar guiones, pensad en la literatura, son cosas muy distintas, pero al fin y al cabo todo es escribir. Cormac MacCarthy convirtió su guión de “No es País Para Viejos” en novela cuando vio que ninguna productora se interesaba. Una vez que fue novela, le compraron los derechos y encima le encargaron la adaptación cinematográfica de algo que en origen ya era un guión. ¡Le salió redondo! Tengamos pues el ingenio para seguir contando historias que es lo importante.

  7. guionistaenchamberi dice:

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. De verdad, ya sé que a veces da pereza escribir un comentario en un blog pero os prometo que animan mucho a los que escribimos los posts.

    R9 el taller para el que me he pre-inscrito es entre el 1 y el 5 de marzo en La Casa Encendida de Madrid, la mala suerte es que el plazo para inscribirse terminó ayer domingo (sí, como imaginas, fui ayer domingo por la tarde con la documentación).

    Juan, la verdad es que no eres la primera persona que conozco que ha hecho ese paso – del guión a la novela-… y con éxito. Aunque tal vez los ingresos sean algo menores, escribir la novela que deseas, sin cortapisas económicas ni (tantas) reescrituras está al alcance de cualquiera con talento y ganas de trabajar. Además de darte la satisfacción de llegar al público de una forma mucho más directa que en el caso del guión.

    Me parece que tu caso es un ejemplo perfecto de lo que pretendía contar en este post: la necesidad nos hace a veces reinventarnos y, así, a veces encontramos caminos mejores que los que hubiéramos tomado si nuestra vida hubiera llevado un curso más plácido. Enhorabuena.

  8. kohonera dice:

    Hace un año, un día después de mi cumpleaños, tuvieron a bien regalarme un despido. Volví a la universidad. Me apunté a un curso de escritura de guiones. Conocí a otros que también quieren disfutar del cine. Hicimos un ejercicio de clase en común y de ahí ha surgido un proyecto de corto en el que estamos embarcados. Y, así, tras veinte años en mundo de la consultoría informática, han comenzado otros veinte en el mundo de la escritura… espero.

  9. danirivas dice:

    Lo he leído en los comentarios, pero lo estaba pensando mientras seguía tu texto: se agradece, y mucho, una mirada optimista de la crisis.

    Un saludo, y suerte.

  10. Pablo dice:

    Gracias Pianista,
    Hoy es lunes, y el tiempo refleja mi desolador estado de ánimo (vivo en Madrid). Alguien como yo, que está intentando empezar en esto, le da muchisimos animos leer posts como éste. Creo que es un momento del que nos deberíamos aprovechar. Tal vez sea una forma de hacernos mover el culo y empezar a ver ciertas cosas de otra manera.

    Podrías escribir un post sobre los analisis de guión?? Como trabajar de ello, cómo localizar a un analista,… (los precios que de piden en éste blog son una sablada para un parado).

    Gracias.

  11. Pablo dice:

    Ups!
    Pianista NO, Guionista en Chamberí! :)

  12. Alan dice:

    Sólo quería decir que acabo de llegar a este blog, que me está gustando bastante, y me encantó en particular este post. Saludos.

  13. Alan dice:

    Ah, y sobre la crisis permanente en Argentina, eso ya lo comentaba Quino hace décadas, así que imagínate si es constante el tema.

  14. Gastón dice:

    ¡Hola maestro! También yo, es la primera vez que escribo en un post. Soy un argentino, viviendo en BCN, tratando de escribir en este fin de semana el tratamiento secuenciado que piden para las ayudas del ICAA… Acabás de alimentarme (¡todavía más!), el odioso ego argentino…Y me hiciste emocionar mucho. ¡Un abrazo!

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