GUIONES VS GUIONISTAS: EL SÍNDROME O.T.

por Pianista en un Burdel.

En el consultorio de este blog, en el del anterior blog, en las clases y charlas que doy a veces, en el email… me encuentro muchísimas veces con guionistas noveles haciéndose la misma pregunta:

¿Cómo hago para mover mi guión?

Duda que suele acompañarse de estas otras: ¿Cómo consigo que los productores se lean mi guión? ¿Por qué cuando les envío el guión no me contestan? Etc.

No hay respuestas correctas para estas preguntas. Antonio Trashorras intentó contestarlas en mi anterior blog, pero estoy seguro de que casi nadie quedó satisfecho. Porque quien pregunta esas cosas no quiere la verdad. Igual que en el ejemplo que ponía el viernes pasado Bárbara Alpuente, los que preguntan eso quieren una pasadita en el lomo. O las palabras mágicas que abran la entrada de la cueva. Lo primero es agradable, pero inútil (ánimo, tú tienes talento, sigue intentándolo). Lo segundo, sencillamente, no existe.

Apenas hay diferencia, en realidad, entre el “¿Cómo hago para mover mi guión?” y el “¿Cómo hago para gustarle a esa chica?“.

¿Cómo consigo que los productores se lean mi guión? = ¿Cómo le entro a una chica para ligar?

¿Por qué cuando les envío el guión no me contestan? = ¿Por qué se lía con ese gilipollas y a mí no me hace ni caso?

Etc.

El problema de esas preguntas es que son capciosas. No están destinadas a obtener información del interlocutor. Sólo buscan confirmar la teoría conspiratoria que tiene el 90% de los noveles: que la razón de todos sus fracasos es que el mundo es injusto.

Cuántos noveles habrán pensando: “Si hubiera justicia en el mundo, yo ya estaría triunfando. Pero no, los productores prefieren seguir pagándoles sus caprichos a todos esos viejunos que no venden una escoba. Un fracaso detrás de otro, y ahí, siguen. Porque están enchufados.”

Porque el mundo es injusto.

De hecho lo es. Tanto, que incluso los más brillantes representantes de una nueva generación de cineastas llegó a la pantalla grande, también fracasaron en taquilla. Estoy pensando en Los Cronocrímenes, en Bosque de Sombras, en The Birthday. El mundo es injusto, sí. Pero no en la forma en que lo creen muchos noveles. Es injusto para todos. Un director puede estar enchufado a un productor. Un productor puede estar medio enchufado a una subvención, o a una distribuidora. Pero nadie está enchufado al público.

Pero volvamos a la primera pregunta. Porque el mayor y decisivo problema de esa pregunta es que casi todos los noveles omiten una palabra en ella. En lugar de “¿Qué hago para mover mi guión?” deberían preguntar:

¿Qué hago para mover mi PRIMER guión?

Porque la mayor parte de la gente que se preocupa más por colocar un guión que por escribirlo como Dios manda es gente que acaba de empezar. Y eso es lo que llamamos El Síndrome O.T.: considerar que todo lo que no sea llegar y besar el santo es un fracaso, y además por culpa de otros.

Dejémonos de pasaditas en el lomo. Seamos serios: el 99,9% de los primeros guiones no se venden. Y el 99,9% de los guiones que se envían a las productoras sin solicitud previa, ni se compran ni se producen.

Amenábar vendió su primer guión de largo, sí. Tuno Negro se envío de buenas a primeras y se produjo, sí. Anécdotas. Excepciones que confirman la regla. El 0,1%.

La regla es: el primer guión no se vende. Y si se vende, no se produce. La regla es: no esperes nada de las mil primeras páginas. Sé que esto suena terriblemente descorazonador, pero no es mi culpa. La culpa la tiene El Síndrome O.T.

La cantidad de escuelas de cine, festivales de cortos y cursillos de guión, junto con la cultura del triunfo rápido han generalizado tres ideas sobre el negocio del audiovisual que son completamente falsas:

1) Que es un mundo lleno de glamour y pastizábal.

2) Que es fácil pegar el pelotazo.

3) Que una vez que tienes un éxito, el resto de tu vida es un camino de rosas.

Eso, unido al desprecio generalizado por el autor que difunden los medios de comunicación más insensatos, ha generado la idea de que no hay nada más fácil que escribir un guioncito, venderlo, hacerse una peliculita, ganarse un par de goyitas, y a vivir.

Pues va a ser que no. Porque escribir un guión es facilísimo. Pero escribir uno bueno ya no lo es tanto. Y llegar a venderlo es difícil no ya para los noveles: para todo el mundo. Que llegue a producirse sin que tener que introducir cambios sustanciales es tremendamente improbable, incluso para los consagrados. Que llegue a distribuirse, es terroríficamente complicado. Y ya que la distribución sea decente y el marketing funcione… es tan fácil como que te toque la lotería.

Y si no, pregunten a Vigalondo cuántos años le costó sacar adelante Los Cronocrímenes. Pregunten a Álex de la Iglesia qué tal le va el rodaje de Balada Triste de Trompeta, que le produce ese oscarizado señor. Pregunten a Enrique Urbizu cuántos años han pasado desde su último rodaje.

En definitiva, que es una carrera de fondo. Si salimos esprintando como locos, a los 100 metros estaremos con la lengua fuera. Y no hay nada más estúpido que batir el record de los 100 metros lisos cuando no hay nadie para cronometrarlo.

No se trata, como ha apuntado algún troll en los comentarios, de desanimar a ningún novel diciéndole que todo está muy difícil. De hecho, lo maquiavélico sería lo contrario: decir que todo depende del talento y animar a los chavales a seguir fotocopiando y enviando Su Maravilloso Guión.

Lo que digo es que no se trata de intentar vender el primer guión. Se trata de venderse como guionista. Como una persona capaz de escribir muchos guiones. De diversos géneros. En solitario o en colaboración. Propios o de encargo. Originales o adaptados.

No vender un guión no es necesariamente un fracaso. Especialmente si es uno de sus primeros trabajos. No creo que se me pueda acusar de desmoralizar a nadie si digo que Vigalondo tenía escrita media docena de largometrajes -todos como mínimo interesantes- antes de Los Cronocrímenes. Me consta que movió varios de ellos, y nada. Por no hablar de sus montones de guiones de corto, los que dirigía y los que regalaba a sus amigos.

¿Son todos esos guiones fracasos? En absoluto. Una joyita como Los Cronocrímenes no se la saca uno de la manga sin haber roto antes unos cuantos teclados. En cada uno sus trabajos, un guionista está aprendiendo algo. Está enfrentándose con problemas técnicos desconocidos. Está aprendiendo a conocer su propia voz. Está descubriendo lo que funciona y lo que no. Está aprendiendo a manejar la estructura. A ocultarla bajo elementos ornamentales. Está generando nuevas ideas. Y si los mueve, además, estará generando un cierto interés a su alrededor. Pero nunca debe dejar que la energía dedicada a promocionarse interfiera con la energía dedicada a crear y perfeccionar sus obras.

Consideren que están ustedes corriendo la maratón. Su primer guión es su primer kilómetro. Es imprescindible recorrerlo, pero es todavía muy muy pronto para ir pensando en la meta. De momento, sigan corriendo.

19 Responses to GUIONES VS GUIONISTAS: EL SÍNDROME O.T.

  1. zeroneuronas dice:

    El otro día citaba en mi blog un artículo de Nick Horbny sobre cómo se enfrentó él al guión de “Una educación”. Con respecto a lo que tú comenta, él escribe (cuando dice “película” al principio, quiere decir guión, proyecto):

    “Por regla general, calculo que existe un 10% de probabilidades de que una película entre en fase de producción, especialmente si se trabaja fuera de los grandes estudios, como hace y debería hacer todo guionista británico. Sé por mi relación con Amanda, Finola y otros amigos que trabajan en la industria, que Londres está inundada de libros con derechos, guiones y tratamientos de guión a la espera de un dinero que nunca llega para poder ser desarrollados”.

    No lo digo yo.

  2. Mercedes dice:

    Qué bueno lo que cuentas y cómo lo cuentas. Me gusta pasar por aquí. Si no te hacen guionista de lujo, ellos se lo pierden.
    Un abrazo sin guiones pero con clase.

  3. Kohonera dice:

    Este post, en tiempos en los que se buscan y exigen resultados inmediatos y la perseverancia y la paciencia no son virtudes valoradas, va a escocerle a más de uno.

  4. Jardinera dice:

    Pues a mí, por muy catastrófico que parezca al principio, creo que es esperanzador…

  5. Hortensia dice:

    Es un excelente Post y sí, alentador, incluso con todos los reparos. “Las mil primeras páginas”, igual de esclarecedor y descarnado! Cierto que se puede ser más o menos creativo, dialogar bien, aprender el oficio, pero el talento dramático es una cualidad innata, nadie te la puede enseñar. Es un Don.

  6. Hombre Amarillo dice:

    Esto no mola. Siempre que veo a alguien correr en la calle pienso que debe de llegar tarde a algún lado… pero yo prefiero quedarme partiendome el culo en casa con los colegas de internet o de cervezas con los amigos de siempre. De hecho las paridas que escribo son para autodivertirme. No señor… ¿correr? que corran otros.

  7. Chindasvinto IV dice:

    Me he leído este post y el del antiguo blog con Trashorras y creo que me he hecho un lío, a ver si alguien me lo puede resolver:

    Razonamiento (que se hacen todos lo guionistas novatos):

    La industria necesita buenos guiones

    luego:

    La industria busca buenos guiones

    luego:

    Debe haber algún medio para presentar los guiones a la industria, aunque sea un mero “pirh” de dos líneas.

    Pero leo que, según todos los veteranos de este blog, no existe ningún medio (salvo que te presente el amigo del cuñado de tu primo)

    luego:

    la industria no busca buenos guiones

    luego (dos posibilidades):

    a) La industria tiene más buenos guiones de los que puede producir

    b) la calidad no es importante a la hora de producir un guión. (Si hay otra posibilidad, agradeceré que me la expongan.)

    La pregunta es:

    ¿Es correcto el razonamiento?

    Un saludo

    PD: Observen que no hablo desde el punto de vista del guionista, sino desde el de la industria

  8. Mimí dice:

    Es como que te publiquen tu primer relato que supere las 8 hojas, pero aún más difícil ya pensar en poner en marchaa un guión cuesta euros.

    Saludos cordiales, abrazos en pañales.

  9. senda dice:

    En este post va el secreto del “ser guionista”, de la persona que lleva tan dentro el oficio que no puede dejarlo por muy difícil que sea el camino ni el tiempo que pase, ni las veces que haya tirado la toalla … y la haya vuelto a recoger. El secreto se resume en “sigan corriendo”.
    Gracias Pianista por ser así de directo.

  10. […] a pasar el trámite necesario de esfuerzo, penalidades y aprendizaje. Pero, como dijo ayer el Pianista, os va a llevar años, y por eso la primera pregunta que deberíais haceros es: “¿estoy […]

  11. Rain Michael dice:

    Yo estoy completamente de acuerdo, pero se me plantea una pregunta muy prosaica: ¿qué come un guionista en esa larga y difícil carrera de fondo hacia el éxito? Por guionista entiéndase escritor, o cineasta.

    A mí me rodea gente que considero muy capaz y que se ha visto obligada a meterse en curros explotadores para independizarse, que además con frecuencia no tienen que ver con la industria audiovisual. Son administrativos, vendedores, etc., y sus trabajos les comen unas nueve horas al día de media. Es duro ponerse a mejorar un guión, o a escribir otro, en esas circunstancias (¡y algunos lo consiguen!).

    También conozco gente muy capaz que a veces tiene algo más de tiempo, pero que a los treinta años sigue viviendo de sus padres.

    Y también conozco gente incapaz, pero esa es otra historia.

    • Pianista en un Burdel dice:

      ¿qué come un guionista en esa larga y difícil carrera de fondo hacia el éxito?

      Mierda. A paletadas.

      Yo qué sé. Hágale la pregunta a Kafka. A Stephen King. A James Cameron.

    • Rain Michael dice:

      A Kafka mejor no: ni comía mucho, ni acabó muy bien (salvo después de muerto). ;)

  12. Hortensia dice:

    En los tiempos en que no he escrito guiones, he sido:

    – Continuista-Anotadora
    – Maquilladora
    – Asistente de vestuario
    – Asistente de dirección (2da, 3era… 4ta)
    – Profesora de Guión y Dramaturgia
    – Extra
    – Fotógrafa de Making OFF

    Cualquier cosa sirve, pero es muy recomendable que sea dentro de la industria porque el guionista no debe desvincularse del medio. Es una manera de sentir el pulso de la puesta en escena, sin tener que llorar por las esquinas porque no te han comprado un guión.

  13. Creu dice:

    Perdón por salirme radicalmente del tema, pero esta frase me altera el pulso: “Excepciones que confirman la regla”. Las excepciones no confirman la regla, la ponen a prueba, una ley con excepciones no es ley, salvo que dichas excepciones estén incluidas en dicha ley.

    O por volver al tema, en vez de decir “mandar guiones no sirve nunca”, habría que decir “mandar guiones no sirve casi nunca”

  14. Pianista en un Burdel dice:

    Propongo que cada vez que alguien escriba “making off”, así con dos efes, expíe su culpa ingresando 10€ en la cuenta bancaria de ALMA.

    O en la mía. En la que prefieran. Yo prefiero que lo hagan en la de ALMA.

  15. Hortensia dice:

    Estás en el paro?
    El error es tan común que ni vale la aclaración, tu sentido del humor lo salva todo.O siempre eres tan cáustico?
    La grafía corre veloz y sí, sucede, especialmente cuando escribo rápido como en este Blog, mientras escribo y traduzco de tres idiomas diferentes.
    Pero no hay justificación, “es que vamos… para nada”
    Ya pregunté si puedo entrar en ALMA, lo mismo si no estoy empadronada ahí. Podrías responderme tú?

  16. Elain Aspra dice:

    Magnífico post, lleno de verdad. Es duro mover un guión pero si has pasado años esforzándote y volcando toda tu energía en progresar como guionista y escribir, mucha mierda despues, algo curiosito, tu reacción ante la frustración que supone no llegar a productores no será de cabreo: A tu caracter habrás añadido rasgos como la paciencia, la creatividad y el tesón y en tu diccionario habrás mandado a tomar por saco los terminos fracaso y éxito.

    Saludos a todos

  17. Hortensia dice:

    Elain, emocionante tu comentario…

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