CAJA DE HERRAMIENTAS: EL KINDLE DX

25 marzo, 2010

por Pianista en un Burdel.

Vivimos tiempos muy agitados. Tiempos de cambios bruscos. El clima se ha vuelto loco, la bolsa da bandazos, Estados Unidos va a tener Seguridad Social… Nada es lo que era.

¿Y en Bloguionistas? ¿Cómo estamos viviendo esta época histórica? Pues también tenemos nuestro meneíto. Hemos superado ya las 100.000 visitas y los 1.800 comentarios en sólo 88 posts (incluyendo éste). Y lo vamos a celebrar marcando un antes y un después tambien en los contenidos: este post supone la primera aparición en Bloguionistas de… PUBLICIDAD.

Tranquilos: no tendrán ustedes que soportar Google AdSense, ni parpadeantes pop-ups, ni ninguna flashquerosidad. La inserción de publicidad en Bloguionistas será coyuntural, responderá básicamente a recomendaciones personales de cada bloguionista (cuando las tenga, que no será siempre), y sólo anunciará productos relacionados con el mundo del guión.

Es decir, que si yo les hablo de una película cuyo guión considero estupendo, probablemente les incluya un link a algún sitio donde puedan comprar el DVD o Blu-Ray. O, como en el post de hoy, si les hablo de uno de los cacharritos que me han cambiado la vida, tal vez aproveche para plantar un banner como éste:

Pincha en la foto para hacer más rico a un bloguionista


De tal manera que, si alguno de ustedes decidiera pinchar en él y comprar un Kindle DX como el de la foto, los autores de este blog se llevarían una comisión del nosecuántos por ciento.

Evidentemente, no planeo hacerme rico con esto. Me he leído la mayor parte de los 1.800 comentarios publicados en el blog, y la conclusión está clara: el lector promedio de Bloguionistas no tiene la capacidad de gastarse 489 dólares en un Kindle.

Pero yo he hecho mis cuentas, y he descubierto que comprarse un Kindle puede ser un ahorro. Al menos, para mí lo ha sido. Llevo menos de un año con él, y ya lo he amortizado. (Más abajo lo demuestro con números.)

Por mi trabajo como guionista y analista de guiones, mi promedio de lectura es de unos 300 folios a la semana… sólo en guiones. Si sumamos libros, periódicos, blogs, etc., la cosa asciende a unos 400. Durante un tiempo, estuve haciendo toda esa lectura en la pantalla de mi ordenador. Gané más o menos una dioptría de miopía por año. Pero tranquilos: no voy a contar el gasto en lentillas para justificar por qué el Kindle ahorra dinero. Limitaré la comparativa a papel vs Kindle. Y contaré sólo los 300 folios que me leo por cuestiones de trabajo.

Pero antes de hablar de dinero, hablemos de comodidad. Lo que yo encontraba atractivo de un libro electrónico era la posibilidad de concentrar todos los guiones y documentos que tengo pendiente de lectura, más algunos libros, en un solo aparato del tamaño de una revista.

No me servía un e-book pequeño: normalmente los guiones se escriben en DIN A-4, con la letra en tamaño 12 puntos. Reproducir un texto de esas características en una pantalla de seis pulgadas también implicaría mucho esfuerzo para la vista. Por eso elegí el modelo más grande (y más caro), el Kindle DX. Cuando lo compré, también era de los más complicados de conseguir, ya que los Kindle sólo se vendían en Estados Unidos. Ese problema está resuelto ya: desde noviembre, los envían a todo el mundo.

Como no acostumbro a trabajar en casa, y soy un tipo nervioso, me gusta tener lectura allá donde voy. La perspectiva de tener que hacer cola durante diez minutos me parece infernal en cualquier caso. Si además no tengo nada que leer para entretenerme, estaré al borde del suicidio. Ahora bien, ¿qué lectura elegir cuando uno sale de casa? Siempre hay un guión de un colega pendiente de leer. Siempre hay que releer algún guión pendiente de análisis. Tampoco estaría de más ir leyendo esas escaletas que hay que dialogar. Y no todo va a ser trabajo. ¿Qué hay de esos interesantísimos artículos de periódicos que seleccionamos hace semanas? ¿Qué hay de esos dos o tres libros que tenemos a medias? Todo eso sumado no pesaría menos de 5 kilos. El Kindle DX no llega a un kilo, y ocupa menos que un guión de Javier Rebollo. (Eso sí: con la desventaja de que no se puede cortarlo por la mitad para sistematizar el azar. Nada es perfecto.)


Para mí, su funcionalidad más destacable es también la más evidente: una pantalla grande y no brillante, que no cansa la vista ni gasta apenas batería (me dura 2-3 semanas, y carga en 2-3 horas por USB). Pero el Kindle tiene también algunos extras interesantes, como la posibilidad de reproducir mp3 (incluye toma de auriculares), o la conectividad wi-fi, para descargar libros comprados y suscripciones a periódicos y blogs. Al comprar un Kindle, el cliente recibe también una dirección de email “cliente@kindle.com”. Los archivos enviados a esa dirección se descargan automáticamente en el Kindle cuando éste se conecta a una red wi-fi.

Conviene señalar dos “contras”: aparte de archivos .azw (el formato Kindle), el Kindle DX sólo lee archivos PDF. Ni .doc, ni .html, ni nada de nada. Es una limitación muy relativa, ya que hoy tanto OpenOffice Writer como el procesador de textos del Billypuertas convierten cualquier documento de texto a .pdf. También lo hace el propio sistema operativo MacOS X, y me imagino que el del Billypuertas. Por otra parte, es importante tener en cuenta que los 489$ del precio no incluyen la funda. Y es más que recomendable comprar una, si se quiere llevar el Kindle siempre encima. La mía costó unos 50$.

O sea, que la broma me salió en total por 539$. 404 euros, al cambio de ayer. ¿Y cuánto costaría, en cambio, pasarse un año leyendo 300 folios a la semana en papel? Pues ahí va mi cálculo:

Si un paquete de 500 DIN A-4 de 80 gramos viene costando unos 3.5€; y un cartucho de inyección de tinta con capacidad para imprimir unos 1.000 folios cuesta aproximadamente 20€, un año saldría aproximadamente así:

52 semanas = 15.600 folios + 15.6 cartuchos

15.600 folios = 31.2 paquetes de 500 folios = 109.2€

15.6 cartuchos = 312€

109.2€ + 312€ = 421.2

421.2 euros = 561 dólares, al cambio de ayer. Es decir, 22 dólares más que un Kindle DX con funda incluida.

O dicho de otro modo: leerse 300 folios a la semana durante un año en papel, cuesta lo mismo que un Kindle DX, con funda y gastos de envío incluidos.

No incluyo el coste de la impresora, que entiendo se puede utilizar para otros menesteres. Aunque bien es cierto que la mayor parte de las impresoras de tinta no aguantan muchos años de imprimir 15.000 folios al año. Tampoco he contado el increíble ahorro de tiempo que supone no tener que imprimir esos 15.000 folios. Porque no sé ustedes, pero yo jamás he sido capaz de imprimir un guión entero sin una sola incidencia. Ni el coste de encuadernar los guiones, o el suplicio de leerlos sin encuadernar. Ni los problemas de almacenamiento y/o reciclaje de esas cantidades de papel…

En conclusión: no creo que merezca la pena, hoy por hoy, comprar un libro electrónico para leer libros en castellano, dado que la editorial promedio de este país sigue anclada en el siglo XX. Pero para un guionista, y para cualquier otro profesional que tenga que manejar cientos de páginas cada semana, me parece una herramienta absolutamente fundamental. Y si leen ustedes en inglés, ya ni hablemos.

Confío en que el contenido de este post, a pesar de su carácter publicitario, les haya parecido interesante y coherente con el contenido del blog. Y a ver si cunde el ejemplo y empiezo a ver más Kindles por Madrid. Que la gente me mira raro cuando lo saco en el autobús.

Y a veces, aunque no lo saque. Pero eso ya no lo arreglamos.


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