CONSULTORIO: FORMAS DE VENCER A LA TEMIBLE PÁGINA EN BLANCO

9 abril, 2010

Por Guionista Hastiado

Un lector nos remite el siguiente texto…

Hola Bloguionistas,

Enhorabuena por la página. Es estupenda, hace que te sientas menos solo cuando sabes que hay gente que pasa por lo mismo que tú. Eso sí, cada uno en la soledad de sus casas.

Me gustaría leer algo sobre la angustia infinita que produce la página en blanco (o la pantalla en blanco). Tengo una entrega en diez días escasos, los productores y el director me llaman todos los días para preguntarme qué tal va, y yo les miento y les digo que tenemos un peliculón cuando en realidad no tenemos nada. Y cada llamada no hace sino aumentar mi infierno personal, este bloqueo del que soy incapaz de salir.

¿Alguna historia al respecto (a ser posible con final feliz) con la que sentirme identificado?

Saludos,

J.

Historias de atascos creativos hay muchas, amigo J., pero la mayoría son tristes, repetitivas y aburridas. Una de las pocas que no lo es se llama “Barton Fink“. Si tanto le interesa sentirse identificado con alguien, le recomiendo que se la vea.

Yo lo que sí le puedo dejar son algunos trucos idiotas para intentar escapar por patas de esa angustia. Tal vez alguno le funcione o tal vez no, pero quizá lo más importante con estas cosas es HACER algo, no quedarse quieto ni dejarse llevar por la autoconmiseración y la abulia…

Formas de vencer a la página en blanco:

–    Cambia el color de fondo de la página.

–    No te confíes en la creencia de que las musas te harán una visita en el último momento.

–    Escribe, escribe, escribe. Lo que te salga, aunque te parezca una porquería.

–    No abandones. Que hoy no lo veas no significa que mañana no lo verás.

–    Apártate del ordenador un rato, coge folios y bolígrafo y anota ideas sueltas.

–    Cambia de ambiente. Vete a un bar, a un parque, a casa de tu madre, a un merendero, a una pollería o a cualquier sitio que te inspire.

–    Un poco de desengrase sexual siempre ayuda.

–    No intentes ser un genio de la escritura en cada página. Un verdadero genio casi nunca suele ser consciente de que lo es. Y si no lo eres y te lo crees, mal asunto…

–    Vuelve a echar un vistazo a la documentación que tienes sobre el proyecto, puedes descubrir algo de utilidad.

–    Si no tienes documentación, te has saltado un paso importante, amigo.

–    Busca frases o palabras al azar en libros, diccionarios… deja libre tu imaginación para ver qué te sugieren.

–    Si estás en la primera escritura, escribe “en bruto”, vomitando sobre el papel las frases desnudas, sin brillo, necesarias para entender la historia. Como si fueras un taquígrafo. Ya le darás lustre más adelante. Además cuando lo releas encontrarás cosas que no están nada mal.

–    Si es un guión de encargo y estás obligado a escribir con un estilo que te desagrada, exagéralo como si fuera una parodia, una gran ironía. Casi nadie se dará cuenta, y luego sólo será cuestión de rebajarlo un poco.

–    Escribe durante ratos cortos, con pequeños descansos entre medias.

–    No des nada por inmutable. Cambia todo aquello que no se sostenga. Sí, también ese comienzo tan impactante del que surgió todo.

–    Ponte de fondo música de tu gusto. Si estás aburrido, un poco cañera. Si estás nervioso, tranquila.

–    Ofrécete premios: echar un cigarro cuando termine esta escena, ir a ducharme cuando lleve dos horas frente al ordenador, salir a la calle al final de la jornada…

–    Pero sé ecuánime, no te pases con los premios: “escribo una página por la mañana y me regalo siete horas de la Play”.

–    Escribe en tus horas del día más creativas (para mí son las mañanas). Repasa o reescribe en las menos productivas.

–    Busca películas, series, guiones o libros que tengas como referente para lo que quieres escribir. Disfrútalos durante un rato y cuando estés con el subidón vuelve a escribir rápidamente.

–    Prohíbete volver atrás para releer hasta que no llegues al final.

–    Sal a la terraza y pega unos tiros al aire con un kalashnikov.

–    Bébete un chupito de tu bebida espirituosa favorita.

–    Pero no te bebas un segundo.

–    Queda con un colega de profesión y explícale en qué punto estás atascado. Discutid mucho, reíros, abrazaros, volved a discutir. Poned a parir a algún ex jefe idiota. “Gente con mucho menos talento ha triunfado”, y ese tipo de conversaciones…

–    Con cada tecla que pulses en tu ordenador deben resonar las palabras “conflicto, conflicto, conflicto”.

–    Si no se te ocurre nada ingenioso para resolver una escena, copia indiscriminadamente. Lo importante es avanzar, ya tendrás tiempo de ser original.

–    Salta a la comba durante diez minutos. Evita el ataque al corazón.

–    Repasa documentos antiguos que tengas guardados sobre el mismo proyecto, a lo mejor redescubres por qué una vez te apasionó.

–    Las drogas no serán de gran ayuda. Más bien al contrario.

–    Haz esquemas o croquis sobre el guión: relaciones entre personajes, estructura general, listado de cosas que te gustan de la historia…

–    Si algo de lo que tienes no te convence, plantea alternativas estúpidas. A lo mejor sale una genialidad inesperada, un detalle que hace que todo encaje.

–    Deja que se agote el plazo de entrega y, cuando ya casi no te quede tiempo, no tendrás más huevos que escribir algo. Algunos no son capaces de escribir si no tienen presión.

–    Busca información en Internet sobre explotación infantil, enfermedades crónicas y desastres naturales. Después, plantéate si a lo mejor tu problema de falta de creatividad tampoco es algo tan, tan grave…


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