EL EPISODIO QUE VA ANTES DEL SEGUNDO

14 abril, 2010

Por Chico Santamano.

En los últimos meses he estado escribiendo en una serie. Las otras veces en las que había currado para la tele llegué con el proyecto en marcha y habiéndome librado del marrón de arrancar y meterle mano a ese temido primer episodio. Pero esta vez, me incorporé al principio de los principios y por lo tanto no pude escapar de ese trance.

Todo el mundo es consciente de la importancia de tener un piloto potente; los productores, la cadena, el reparto, tu prima Angustias… Todos te cargan sobre la espalda la responsabilidad de que ese primer episodio debe de ser acojonante. Tiene que hacerte reír, llorar, estremecerte y dejarte con “ganas de más” (las tres palabras más oídas durante esos meses de sufrimiento). Tienes que conseguir que todo el mundo se enamore de los personajes. Ojo, de sus encantadores protagonistas, pero de los antipáticos también. Tienes que fijar total y absolutamente el tono. Tienes que hacerle al espectador la promesa firme de que si le han gustado las tramas del primer episodio, con las del segundo va a flipar. En definitiva, presentar, vender y convencer en un solo capítulo. Ahí es nada.

Advertencia. Si llegados a este tercer párrafo, algún lector del blog espera que explique cómo escribir el piloto perfecto, lo lleva claro. Este es un post de desahogo absoluto, un grito en la oscuridad. No tiene NADA de didáctico. Eso sí, ruego que si alguien conoce las claves, las cuente en los comments a la voz de YA.

Continúo. Cuando estás embarcado en esa difícil misión, los jefes (como es lógico) no entienden de excusas. Tal y como están las cosas, todos sabemos que el primer episodio puede suponer debut y despedida en la parrilla. Pero esas excusas que a todos nos vienen a la cabeza no son menos ciertas. Repasamos unas cuantas…

LA EXCUSA DE LA PRESENTACIÓN

Generalmente, los pilotos suelen ir lastrados por un exceso (en ocasiones) necesario de información. De  la pericia de los guionistas y la confianza de los productores depende que esa información sea salpicada de manera natural y que no obstruya demasiado las tramas. Como todo el mundo sabe, la ONU ha reconocido a España como uno de los países donde peores primeros episodios se han perpetrado. Cosas como echar mano de una voz en off que nunca más volverá a aparecer (¿Se acuerdan del arranque de “Compañeros”?) o el exceso de expresiones antinaturales como “hermanito” o “eres mi tía divorciada preferida” ayudan a contar las cosas, pero… qué mal, ¿no?

Hay que grabarse a fuego que si tenemos más de media docena de personajes fijos no hay por qué presentarlos exhaustivamente a todos. En la segunda temporada de “Mad Men” aún seguíamos conociendo a alguno de sus secundarios.

LA EXCUSA DE “NO ES FÁCIL ELEGIR TRAMAS”

Los productores te dicen “queremos tramas tan divertidas como las del capítulo 9”, pero no se dan cuenta de que las del capítulo 9 funcionan, no porque sean mucho mejores, sino porque ya hay un conocimiento previo de los personajes. ¿Nos haría la misma gracia si aquella trama de “Friends” en la que Ross recuperaba su teclado eléctrico hubiera sido la primera? Nos habría parecido un pobre patán sin dos dedos de frente. Y nada más lejos… (si no tenemos en cuenta el poco tino a la hora elegir a sus múltiples esposas, claro).

LA EXCUSA DE
“EL PRIMER EPISODIO SIEMPRE ES EL PEOR”

Puedes gritar a tus jefes: “¡El primer episodio siempre es el peor! No puedo hacerlo mejor”, pero ellos no querrán asumir esa verdad relativa.

Recuperando el ejemplo de “Friends”… ¿Han visto recientemente su piloto? Hay una presentación estupenda de personajes, pero todo lo demás es bastante demencial. ¡Ese momento “mirando por la ventana” de Ross y Rachel! Viendo ahora ese capítulo, cuesta creer que, episodio tras episodio, se convertiría en la sitcom más popular, recordada y plagiada año tras año.

El insulso piloto de “Cómo conocí a vuestra madre” no hace justicia al prodigio narrativo en el que se convertiría la serie con el tiempo. Por no hablar de todas aquellas series que arrancan de verdad al quinto o sexto episodio. ¿Cuántas veces nos hemos sorprendido diciéndole a un colega “el principio es un poco bluf, pero luego te va a flipar”?

También está el caso contrario. Primeros capítulos hinchados a base de apabullantes promesas. En algunos casos, el globo se acaba desinflando como “Flashforward” o “V” y en otros siguen arrastrando masas seis temporadas después como “Lost”.

¿Es esta excusa un “mal de muchos consuelo de tontos”? Vamos… No les quepa la menor duda.

Así que, si a los factores antes expuestos, le sumas la prisa de la cadena por tener el piloto en sus manos y a un equipo de guionistas menos rodado, todo se hace mucho mucho MUCHO más complicado.

Moraleja: la próxima vez que veamos un primer episodio seamos más condescendientes. Todo es mejorable hasta que el capítulo dos demuestre lo contrario.


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