A VECES OLVIDO…

27 abril, 2010

…que escribir bien el primer capítulo de una serie de televisión es una de las cosas más difíciles que hay en este oficio.

David Muñoz

Leyendo este artículo de Chico Santamano en el que habla de su experiencia escribiendo el primer capítulo de una serie, me apeteció escribir otro hablando sobre algunas de las conclusiones a las que hemos llegado los guionistas del equipo de la serie* en la que estoy trabajando ahora sobre lo que conviene tener en cuenta cuando escribes ese difícil episodio uno. Varias ya las sabía pero llevaba mucho tiempo sin ponerlas en práctica; otras, las he aprendido ahora :

-Antes de empezar a escribir no conviene redactar una “Biblia” demasiado exhaustiva. Si bien hay que tener clara la trama arco y saber qué pinta el protagonista en ella, tampoco es necesario saber todos los detalles de su desarrollo. Lo que si merece la pena es escaletar siete u ocho episodios, aunque sea de manera muy esquemática, antes de escribir el primero. En el proceso a menudo surgen muchas ideas que luego hay que “plantar” en el primer episodio. Por Ej., siempre descubres que hay personajes que a priori te parecían importantes que luego no pintan nada en el desarrollo de la serie y otros a los que no les habías dado ningún protagonismo a los que conviene potenciar porque son mucho más útiles de lo que pensabas. Básicamente, lo que hay que saber es hacía donde se va. Pero empeñarse en respetar escrupulosamente la biblia que escribiste para venderle la serie a la cadena suele ser imposible. Como siempre, al profundizar en el material es cuando se descubre la verdadera forma que debe adoptar.

-El primer capítulo de una serie de televisión española estructuralmente puede que se parezca más a un guión de largometraje que al de un capítulo de una de esas series de televisión americanas que tanto nos gustan. Al tener que escribir entre 70 y 80 páginas de guión los problemas con los que debes lidiar suelen ser similares a los que te encuentras en el guión de un largo. Por Ej., casi inevitablemente el segundo acto flojea en todas las primeras versiones. Y también es habitual que al llegar a la página 55/60 tengas la impresión de que el capítulo debería haber terminado y que en realidad ya has contado todo lo que querías contar. Por eso, la manera de evitarlo es aplicar estrategias que como digo son más propias de un guión de largo.

-Lo que nos importa en un primer capítulo es sobre todo lo que le ocurre al protagonista. Por encima de todo, la serie es él. Lo fundamental es responder bien las preguntas básicas: ¿quién es el protagonista?, ¿qué quiere?, ¿quién se lo impide? Lo demás es superfluo. Puedes incluirlas o no, pero empeñarse en meter catorce subtramas no va a conseguir que la gente se enamore de tu serie y que vuelva a verla la semana que viene. Da igual que tengas unos secundarios graciosísimos si tu “prota” cae mal o su conflicto (la tensión que existe entre su objetivo y las dificultades que encuentra para conseguirlo; o sea, lo que pone en marcha la serie dramáticamente) no importa. En las series, los secundarios vienen y van, y más de una vez ocurre que un personaje episódico acaba convirtiéndose en fijo cuando se ve lo bien que ha funcionado en el capítulo en el que ha aparecido, pero es muy raro, casi imposible, que puedas cambiar de protagonista. Y esto también vale cuando se trata de varios protagonistas, como en The Wire. En esos casos el objetivo a la hora de escribir es el mismo aunque la “fontanería” estructural sea mucho más compleja.

-Por eso, lo ideal sería entonces encontrar una historia en el primer capítulo que permita mostrar claramente quién es y cómo se comporta tu protagonista y qué tipo de serie estás ofreciendo. La mejor manera de mostrar cómo es alguien en la televisión o el cine es a través de acciones. Los personajes no son lo que dicen, sino lo que hacen. Y lo mismo pasa con las series de televisión. De nada vale decir que algo es divertido, tiene que parecerlo. En ambos sentidos, un ejemplo modélico de buen primer episodio es el de la primera temporada de la serie The Shield (y no voy a analizarlo porque lo que tenéis que hacer es verlo) . Sobre todo se trata de seducir al espectador para que vuelva la semana que viene. En la primera cita, conviene ser atractivo y gustar a priori… pero sobre todo conviene no ser un coñazo. En la vida real, aunque esa primera cita sea regulera lo mismo hay una segunda, sobre todo porque nadie suele tener tanta oferta como para atreverse a dar largas a alguien por las buenas a no ser que la salida haya sido un completo desastre, pero en la tele eso es casi imposible. Sobre todo porque sí que hay oferta: decenas de series a lo mejor más “guapas” que la tuya reclamando la atención de tu pretendido.

Con ese careto, este hombre consiguió que mucha gente “quedara” con él durante seis años.

-Y, si eres capaz de encontrar una trama cuyo impulso no se desdibuje a los 60 minutos, mejor. Habría sido muchísimo más difícil para su guionista escribir el primer capítulo de The Shield si éste hubiera sido de 80 minutos. Probablemente no habría tenido otra que “parar” la trama para hacer que su personaje emprendiera una “misión/búsqueda/como lo queráis llamar” que aún estando al servicio de la trama principal permita retrasar el clímax (por poner un Ej. claro, la incursión de Luke y compañía en la Estrella de la Muerte de La guerra de las galaxias), pero eso no supondría que debiera olvidar que todo debe sumar de cara al demoledor final que remata el capítulo.

Si el espectador sigue ahí durante varios capítulos, llegará un momento en que lo único que le preocupará será lo que le ocurra a los personajes; pensará más en las tramas personales que en ninguna otra cosa (salvo cuando vea una serie tipo CSI, claro, pero eso sería tema para otra entrada). Es ese momento feliz en el que como guionista uno tiene la sensación de que la serie “va casi sola”. No quiero decir que no convenga que cada capítulo cuente una buena historia, pero por Ej. cuando yo veía Buffy si bien a veces tenía problemas para recordar contra qué monstruo se habían enfrentado los protagonistas la semana pasada,  sí que tenía claro lo que había ocurrido por Ej. entre Xander y Willow. Pero para llegar a ese momento hay que ganárselo.

El protagonista debe presentar el mundo donde transcurre la historia. Pero hay que tener cuidado con el “síndrome del guía turístico” al dialogar. El personaje vive en ese mundo, lo da por hecho, es absurdo que cada dos por tres tenga la necesidad de comentar lo qué está ocurriendo con un secundario. Si necesitas que sea así porque no has sabido crear una trama que permita que las acciones del protagonista también describan su mundo, incluye un personaje que te permita hacerlo de forma natural (un periodista, un recién llegado o similar). Pero me da que eso casi nunca hace falta. No tenemos que comprender todas las reglas que gobiernan el mundo en cuestión para entender la historia, solo aquellas que tengan que ver de forma directa con la trama del capítulo. En muchas series, parte de la gracia consiste en ir descubriendo ese mundo y sus reglas al mismo tiempo que los protagonistas. Y si quedan flecos sueltos… pues esa es una de las ventajas de estar escribiendo una serie y no una película. Ya los atarás en el futuro. En realidad, parte del trabajo en este capítulo 1 consiste en abrir subtramas que puede que no cierres hasta el final de la temporada.

-Dejar más de dos subtramas de peso abiertas en el primer capítulo es una locura. Incluso a lo mejor dos son demasiadas. El espectador puede agobiarse si tiene la impresión de que para ver tu serie necesita tener un cuaderno de notas al lado para poder recordar todo lo que está pasando ahora cuando se ponga a ver el segundo. A mí me ocurrió con el capítulo 1 de The Wire. Si no llega a ser porque el amigo que me prestó la primera temporada me insistió en que tenía que ser paciente porque era una obra maestra (y lo es), habría dejado de verla. Una serie solo puede sobreponerse a un principio así de farragoso si es emitida por un canal de pago como HBO. En la televisión generalista no suele haber segundas oportunidades.

Cuando empecé a ver la serie, no pensé que llegaría a conocer tan bien a todos estos policías.

No hace falta que presentes en el primer capítulo a todos los personajes que van a tener un papel importante en el desarrollo de la trama. En una de las últimas series que he visto, la primera temporada de Glee, varios de los miembros del coro que protagoniza la serie no tienen una sola línea de diálogo hasta que pasan cuatro o cinco episodios. Y no pasa nada. Porque, como decía antes, lo que importa son los verdaderos protagonistas. O sea, aquellos que “llevan” las tramas que impulsan dramáticamente la serie. De nuevo, es cierto que nuestros capítulos de 80 minutos tienen otras exigencias, pero a lo mejor su traducción a “guión español” es que puedes permitirte terminar de presentar a todos los personajes de peso en el capítulo dos.

-No tengas miedo a disparar todas tus balas. Eres guionista, en teoría no debes temer quedarte sin munición. Yo he estado en un par de ocasiones trabajando en series donde los productores estaban muy contentos porque “aunque el principio” de la serie era flojo, los capítulos tres o cuatro eran mucho mejores. Pero claro, si cuando se emiten ya no hay nadie al otro lado para verlos… ¿a quién le importa? Si tienes una buena idea, úsala, y úsala cuanto antes. Ya tendrás otras. Es mejor acabar todo lo “alto” que puedas aún a riesgo de que el segundo capítulo resulte mucho menos intenso (como de hecho, pasa en The Shield). Ese primer capítulo es una promesa (“te voy a entretener”, “merece la pena que pases conmigo dos horas a la semana”). Y tiene que ser convincente.

Y algunos os preguntaréis…

…¿hemos podido respetar todas y cada una de estas “reglas” al escribir el piloto de la serie de la que he hablado al principio de este texto?

Pues no, porque una cosa es lo que pensamos los guionistas y (a veces) otra muy distinta la que creen los productores ejecutivos, los responsables de ficción de las cadenas, etc. Y ya sabéis, quién paga, manda (o reescribe). Además, tampoco es lo mismo la teoría que la práctica, y siempre es más fácil hablar de lo que harías que hacerlo. Quien sabe, a lo mejor son ellos quienes tienen razón y no nosotros.

Y hasta que la serie no se estrene no tendremos manera de saberlo.

*Aclaro que se trata de una serie dramática de unos 70/80 minutos. Si fuera otro tipo de serie a lo mejor habría escrito una entrada muy diferente.


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