EL ARTE DE ESCRIBIR SECUENCIAS INÚTILES

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Una de las cosas que repiten los manuales de guión, los profesores y los bloguionistas (que actuamos como si fuéramos alguna de las dos cosas anteriores y no somos más que vulgares guionistas con la suerte de tener algunos lectores) es que en un guión no hay espacio para las secuencias que no hacen avanzar la trama.

Se suele decir que, por mucho que te gusten, por divertidas o emocionantes que resulten esas escenas, si el guión se comprende perfectamente sin ellas, hay que eliminarlas. En alguna clase de guión he escuchado incluso la cruel expresión inglesa “Kill your darlings” (mata a tus preferidas). Reconocerás que era la secuencia que más te gustaba cuando ella fije la mirada en tus ojos y después mire al cuchillo que empuñas. Por conmovedora que sea su mirada, tendrás que ejecutar esa secuencia inútil con la que, en tu debilidad, te habías encariñado, secarte las lágrimas y seguir adelante.

Sin embargo, últimamente me he dado cuenta de que grandes películas incluyen unas cuantas secuencias que podrían haberse eliminado.

Hace unos meses estuve en un seminario de Robert McKee en el que mencionaba que esto era admisible únicamente en las comedias. Puso este ejemplo, de “Little Shop of Horrors”.

Antes de que el protagonista (Rick Moranis, al que se ve al final de este clip, en la sala de espera) sea atendido por el sádico dentista, asistimos a una secuencia de unos cuatro minutos en la que otro paciente masoquista al que no conocemos de nada y que no tendrá papel relevante en la trama (Bill Murray en esta versión, Jack Nicholson en la de 1960) es víctima del cruel sacamuelas. No, esa secuencia, como mucho, sólo sirve para reforzar la caracterización del dentista, que es un personaje secundario. No hace avanzar la trama. Pero es divertida. Y, según McKee, en una comedia, una secuencia claramente divertida puede sobrevivir. Se libra del cuchillo.

Pero, por lo que he estado viendo, y, sin ánimo de quitarle la razón al gran gurú del guión, hay secuencias supuestamente inútiles en grandes películas que no son precisamente cómicas.

El ejemplo más sangrante (perdonadme el chiste malo) es el prólogo de la reciente Celda 211. Describo cómo lo recuerdo (tal vez cometa algunos fallos, sólo he visto la peli una vez y hace ya unos cuantos meses).

En la oscura celda que dará título a la película, un preso veterano se corta las venas de las muñecas con una cuchilla. Luego las hunde en la pila, llena de agua. Ésta toma rápidamente un vivo tono rojo. Muy rojo. Todo indica que el suicidio va a tener éxito. Si no me equivoco, aquí entra el título de la película y la música de Roque Baños.

Me he permitido contar íntegra esta secuencia de suicidio sin advertir de que se trataba un espoiler de la peli. Porque… simplemente no lo es. No sabemos quién es el suicida, nunca conoceremos su nombre. Ese personaje y su suicidio no tendrán absolutamente nada que ver con la trama de la película. La única conexión con la historia es que el protagonista acabará encerrado en la celda del suicida.

No he leído la novela de Pérez Gandul, ni las diferentes versiones del guión de Guerricaecheverría y Monzón, así que no puedo saber si el suicida del prólogo tuvo alguna vez alguna historia propia que se fue desechando en el largo proceso de creación de la película. Tal vez el DVD nos sorprenda con una subtrama sobre el anterior inquilino de la 211. No sé de dónde sale ese personaje anónimo, lo que sí puedo imaginar es el motivo por el que esa secuencia aparentemente inútil sigue ahí.

Se me ocurren dos motivos que, en el fondo, son casi el mismo. Decía Cecil B. De Mille que las películas deben comenzar con un terremoto y seguir de ahí hacia arriba. Esto suena muy bien pero, siendo realista, creo que puede ser poco práctico y bastante contraproducente (tanta emoción sin pausa puede anestesiar al espectador), sin embargo, sí pienso que en muchas películas es útil empezar con una secuencia potente y emocionante que interese inmediatamente al espectador, aunque no sea estrictamente necesaria para la trama de la historia.

El segundo motivo y, en mi opinión el principal, por el que los responsables de Celda 211 mantuvieron esa secuencia (y me han llegado rumores de que esta decisión fue objeto de un apasionado debate entre productores y director) fue para establecer cuál iba a ser el tono de la película.

Recordemos cuáles eran las secuencias siguientes a ese prólogo. Se trataba del inicio convencional que muchos de nosotros hubiéramos elegido: un funcionario de prisiones se levanta de la cama, junto a su novia embarazada, decide que va a pasarse por su trabajo, aunque su día oficial de incorporación es el siguiente. El joven llega a la prisión, los funcionarios le presentan su nuevo trabajo, etc.

Es decir, se trata de las típicas secuencias de primer acto; presentación de personajes y del entorno en el que se va a desarrollar la acción. En resumen: algo tranquilo y tal vez incluso un poco aburrido, comparando con el resto de la película. El guionista y el director de “Celda 211” decidieron empezar la película con una secuencia que preparaba al público transmitiéndole una información no argumental, pero sí emocional.

El éxito de la película, tanto de crítica como de público, parece haberles dado la razón. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Qué hubierais hecho? ¿Recordáis ejemplos de otras secuencias “supuestamente prescindibles” en grandes películas (o en otras no tan grandes)?

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55 Responses to EL ARTE DE ESCRIBIR SECUENCIAS INÚTILES

  1. soso dice:

    Creo que la secuencia de la que hablas de Celda 211 está justificada casi al final de la peli.

  2. Juanjo dice:

    mmm a riesgo de spoilear, en la versión que he visto yo ese preso tenia un tumor en la cabeza y pasaron de él todos los funcionarios, en parte esa es la razón por la que se rebelan los presos, y además dejo escritas en las paredes mensajes que luego se leen, no se si hemos visto la misma película o hubo una siestecita en el cine, jeje

  3. Supongo que hará falta mucho talento (y más de mil primeras páginas) para encontrar el equilibrio entre matar las preferidas y saber cuál de estas se puede librar.

    En el caso de Celda 211, creo que, además del tono, la secuencia explica de una los motivos del motín. O al menos, los motivos de muchos de los presos: puedes ver la celda, o sea las condiciones del módulo (luego lo veremos más); puedes ver el estado en que se encuentra el suicida, o sea lo que la cárcel ha hecho con él. Y por la forma que escoge para morir, sabes que está muy desesperado. Así que por cafres que se pongan los presos, te va a costar algo menos no empatizar con ellos.

    Digo. Espero no haberme pasado de analítica.

  4. Kohonera dice:

    Bueno, sí que conoceremos su nombre. Más adelante se le nombra y se dan a entender los motivos del suicidio. Además, ese suicidio justifica de alguna forma que esa celda esté vacía y abierta en el momento en el que el protagonista se refugia en ella.

    • Humilde espectador dice:

      Coincido con Kohonera, la secuencia tiene todo tipo de funciones tanto con el fondo de la trama como disparador del motín, como en la forma como coartada imprescindible para justificar la presencia del protagonista allí y sin la cual nada de lo que ocurre con él tendría ningún sentido ni credibilidad.

      Plantear la necesidad de esa escena me parece un debate poco interesante. Sí que se hubiera podido dar la historia igualmente sin ella pero al espectador le rechinarían tantas conveniencias de guión y por otro lado al incluirla queda todo mucho mejor armado y justificado.

      Aunque a mí la película no me entusiasmó, me pareció que veía un topicazo detrás de otro y que se abusaba del recurso de la solución que llega en el último segundo, lo cierto es que el prólogo me gustó, por osado, rompedor y por hiperrealista, un detalle sobre la vida en prisión que la gran mayoría desconocíamos.

  5. Ignatius dice:

    Corroboro lo que dice Juanjo. Es más, después de ese prólogo la peli empieza directamente con el funcionario en la cárcel y todas las escenas en las que aparece con Marta Etura (exageradísimo Goya, inciso aparte) son en flashback, seguramente para evitar el rollo de comenzar normalito. El problema es que luego te planteas si esos flashbacks son realmente necesarios…no sé, toda la subtrama con Marta Etura me parece forzada.

  6. Y yo hilando fino para no espoilear nada, señores :D

  7. No creo que haya secuencias prescindibles y no prescindibles, sino secuencias que funcionan y que no funcionan; secuencias que aburren y secuencias que enganchan, entretienen, fascinan…

    Un enano bailarín subtitulado con fondo de cortinas rojas puede marca una diferencia entre Twin Peaks y una serie de televisión convencional sobre la investigación de un crimen.

    Creo que la única norma válida es “prohibido aburrir”.

    Por decir: el “Cuento de Culo-Grasa” en CUENTA CONMIGO. ¿Es necesario? No. Se podría eliminar perfectamente. Pero es sin duda lo que más me gusta y recuerdo de aquella película.

  8. Kohonera dice:

    Ignatius, pienso que la subtrama marido-mujer es necesaria para establecer las motivaciones de los futuros actos del funcionario.

  9. Hombre Amarillo dice:

    Las historieta de las escenas prescindibles me suena a paparruchada, a chuleta de analista para ahorrarse curro.
    La escena prescindible por antonomasia es la de la charla sobre hamburguesas europeas en Pulp Fiction, que se analizado aquí como paradigma de escena epatante.

  10. guionistaenchamberi dice:

    Bien, parece evidente que me he equivocado: no recordaba que se mencionara la muerte del inquilino de la celda 211 como uno de los motivos del motín, pero tenéis razón. De todos modos, como hay otros motivos y las reivindicaciones de los internos son más materiales (“queremos un camión de langostinos” – creo que dicen alguna vez) el suicidio del preso no queda tan evidente como causa del motín.

    De hecho, os puedo decir que productores y director estuvieron discutiendo muy seriamente la posibilidad de eliminarla porque la película se entendía perfectamente sin ella y no afectaba al desarrollo de la trama.

    • Panov dice:

      Supongo que una vez que decidieron meter la escena como comentas, fue cuando precisamente le buscaron el sentido (que se comenta anteriormente). Aparte, si quiero hacer la salvedad que existen muchas películas en las que la presencia de un actor/actriz reconocido que dará prestigio y publicidad a la película, hace forzar que los personajes crezcan más de lo comprometido en las primeras versiones. Lo desconozco, pero quizá sea éste el caso de Marta Etura y su personaje

  11. Daniel Cortázar dice:

    Hombre, los prólogos (si son buenos) por definición tienen más papeletas para sobrevivir a la criba, ¿no? Porque sino no serían prólogos, serían comienzos.

    Y en el caso de “Celda 211”, además de ser una secuencia muy potente que deja claro el tono y capta la atención del espectador dejándole clavado a la butaca, también hay que tener en cuenta que está rodada como un prólogo. Monzón utiliza planos detalles a tituplén, no nos presenta un personaje, sino un suicidio y la forma en la que se comete. Yo antes de ver “Celda 211” no sabía que se podía crear un arma con un filtro de cigarro y un mechero. Y que el espectador aprenda eso en los primeros segundos de película es lo mismo que plantar un plano general de la casa de “Los otros” para localizar la acción de la peli.

    Bueno, y como se ha dicho, además de eso según avanza la peli descubrimos que hay una relación entre el suicio y el motín, y…
    SPOILER
    con ese comienzo el final resulta más trágico e irónico. De hecho, en ese sentido es un prólogo que en cuestión de intenciones nos remite claramente a la primera secuencia de “El quimérico inquilino”.
    FIN DEL SPOILER

  12. Kohonera dice:

    Yo también pienso que eso de las escenas prescindibles o no tiene una perspectiva muy limitada, la de la trama. Pero una película no es sólo su trama por lo que esas escenas, inútiles para hacer avanzar la historia, no lo son en absoluto para dar el tono, el estilo, el clima emotivo o incluso para alterar el significado de las escenas que la siguen.

  13. Grom el Único dice:

    Yo no he visto la película, estimado Daniel, pero sí leí la novela homónima (totalmente recomendable, por cierto), y en ella no se menciona – creo recordar – ni una sola vez al anterior inquilino de la celda 211 (ni, por tanto, su suicida final).

    • Daniel Cortázar dice:

      Vaya, pues gracias por la aclaración. Me queda más claro entonces que ese prólogo es una idea de Monzón/Guerricaechevarría para localizar la historia y el mundo en el que se desarrolla de la misma forma que la bruma y el plano general de la mansión de “Los otros” nos anticipan: “vas a ver una de fantasmas”.

      Por cierto, después de ver la peli me dio mucha curiosidad la novela y me la acabó regalando mi novia, pero todavía está en la pila de lecturas pendientes. A ver si me pongo algún día…

    • guionistaenchamberi dice:

      Este tipo de comentario viene muy bien. Gracias, Grom, aporta información importante. Sirve para imaginar en qué consiste el trabajo de guionista.

  14. M. P. Sanroque dice:

    Como ya se ha dicho, el personaje que se suicida es el que da motivo para que se revelen, de hecho hay toda una escena en el economato entre Malamadre, Releches, Juan y Tachuela hablando de él.

    Que el tío tenía un tumor y todos pasaban de él y se murió como un perro, solo, se suicidó porque nadie le hacía caso y no podía más.

    El sentimiento que hace a Malamadre revelarse por fin ante los funcionarios. Es la base de la película.

  15. J.E dice:

    Mi opinión de humilde espectador es que ese prologo hizo mucho mejor la película. Lo que ocurre despues de ese prologo es algo que he visto en cientos de pelis, y que de normal lo trataría como algo más o menos necesario, pero poco interesante.

    No obstante, después de esa escena te dejan perfectamente claro que va a estallar un infierno y durante el comienzo estas clavado en la butaca pendiente de todas las señales, intentando preveer por donde va a estallar el conflicto.
    O dicho de otro modo, esa simple escena, que si bien luego encadena con la historia técnicamente es prescindible, te hace vivir el comienzo de la historia de un modo totalmente diferente sin necesidad de adelantar información sobre el desarrollo posterior.

    Resumiendo: joder, a mi me gusta. Y desde entonces veo las bolsas de boquillas de un modo diferente…

  16. E. Martín dice:

    Vamos a ver, ese es el problema cuando se eleva a gente a la categoría de gurús y se pretende seguir sus principios como si fueran los diez mandamientos. El Cine Según Hitchcock es una lectura imprescindible, pero no una guía paso por paso para hacer cine (salvo si quieres hacer cine exáctamente como lo hacia Hitchcock).

  17. Yo también creo que la escena es importante, no sólo por marcar el ritmo, sino por anticipar y avisar de que la cámara no nos va a ocultar nada, por muy desagradable que se ponga el motín.

  18. Colonial One dice:

    El arte de escribir posts inútiles… ;)

  19. Hmaniaco dice:

    Bueno, hay una frase del maestro Hithcock que siempre tengo en mente: “Lo que no suma, resta”.
    Si una escena no aporta nada, hay que eliminarla, aunque duela.
    Incluso obras maestras como “Que bello es vivir” tienen escenas eliminadas. He visto la versión sin cortes y tiene varias escenas más, entre ellas una en la que George Baily visita las casas que se han construido gracias a él. Totalmente innecesario.

    También recuerdo un gag muy bueno eliminado del montaje final en “Cuatro bodas y un funeral”. Si no recuerdo mal era mas o menos asi:

    Estamos en una boda. Hugh Grant se acerca a una chica y le ofrece un canapé.

    HUGH
    ¿Te apetece uno?

    CHICA
    No, gracias.

    HUGH
    No te culpo. Parecen dedos de un bebé muerto.
    Por no hablar de su sabor…
    (pausa)
    ¿A que te dedicas?

    CHICA
    Hago Catering.

    HUGH
    Deberian haberte ofrecido el de esta boda.

    CHICA
    Lo hicieron.

    HUGH
    No deberias haberlo rechazado.

    CHICA
    No lo hice.

    Creo que después apareció en “Love Actually”, que parece una pelicula hecha con las sobras de otras peliculas.

    • Kohonera dice:

      No estoy muy seguro de que lo que no sume deba restar necesariamente. Lo que sí que creo es que nada es neutro y que todo lo que aparece influye, para bien o para mal.

    • guionistaenchamberi dice:

      Joder, ¡qué gag más bueno! Este Curtis me encanta.

      Estoy con Kohonera en esto. Inteligente distinción.

  20. Mercedes R. dice:

    Pensando así, rápido, me viene a la cabeza “Smoke”, la escena (pedazo de escena) en la que Auggie Wren narra a Paul Benjamin su particular cuento de navidad.
    No sabría definir un objetivo claro para esa secuencia más allá del de proporcionar un epílogo precioso para la película, pero esa secuencia me llegó, vaya si me llegó.
    A lo mejor a vosotros se os ocurre algún objetivo más pero así, de primeras, es el ejemplo más bonito de secuencia inútil que termina siendo indispensable.

    • guionistaenchamberi dice:

      ¡Gran ejemplo, Mer! Es verdad que, a veces, las secuencias “prescindibles” son las más memorables. A mi también me llegó.

    • ElConde77 dice:

      Pues precisamente el relato corto de Paul Auster a partir del cual se construyó la película corresponde a esa escena!

      Fue un encargo de última hora del New York Times al escritor de Brooklyn, y al leerlo, Wayne Wang decidió ponerse en contacto con el escritor y proponerle trabajar juntos.

      Qué bonito, eh?

      Un saludo mapatxil!

  21. FLJ dice:

    Hombre, lo de que quitar todo aquello que no sea totalmente necesario para entender la película me parece un poco salvaje.

    Siguiendo el ejemplo de Celda 211, se puede defender que la escena en la que los presos apalean al funcionario encadenado a la puerta no es totalmente necesaria. O alguno de los flashbacks. O cuando Resines interroga al preso. O la de…

    El problema es que te quedas con un corto.

    Más sensato me parece quitar todo aquello que no aporte algo, aunque no sea total-y-absolutamente necesario para entender la película.

    En Celda 211, el personaje del suicida es fundamental. No es que el motín sea sólo por él, pero evitar casos como el suyo es una de las principales reivindicaciones. Es también el personaje que hace que el protagonista se una de verdad a los presos, cuando se entera de cómo murió, y ve las pintadas en la pared de la celda, donde al final añade la suya.

    Te podías haber enterado igual de que lo que pasó si Malamadre se lo cuenta (que son diez segundos de diálogo, en vez de una escena), pero yo creo que ver esa escena (que en ese momento no aporta información pero si establece el tono, y que después conectas con la trama principal) sí que aporta.

  22. Lynch suele incluir escenas que no aportan nada o muy poco a la trama. Estoy pensando en la paliza que le da el mafioso a un pringao que se le ocurre adelantarle en las colinas de Hollywood en Carretera Perdida. O en la infidelidad teñida de rosa de la mujer del director de cine en Mullholland Drive. Las películas no se resienten porque en ambos casos se incluyen como divertimentos entre tanto misterio e intensidad.

    • guionistaenchamberi dice:

      Como digo más abajo, hablando de la de PT Anderson, la peli de Lynch es una peli de autor, casi experimental, en la que buscar causas y consecuencias es casi tan complicado como entender la trama.

  23. Daniel Cortázar dice:

    Vamos con un caso de secuencia que no aporta nada a la historia y que mejor se hubiera quedado fuera:

    ¿Habéis visto “Happy-Go-Lucky” de Mike Leigh? Cuando la prota se encuentra con un vagabundo en una vías de tren. Hablan un rato largo, se acaba la secuencia, la historia sigue, y uno no entiende a qué a venido, porque ni volvemos a saber del vagabuendo, ni sirve para contarnos nada sobre la chica que no supiéramos ya.

    • guionistaenchamberi dice:

      No la he visto, Daniel. Me hablaron bien.

    • Daniel Cortázar dice:

      No, si la peli está muy bien. ¡Es de Mike Leigh! Por eso mismo me chocó lo poco que casaba esa secuencia con el conjunto.

  24. Para mi la escena no tiene nada de prescindible, aunque no figure en la novela. Aparte de las razones que se han dado (fundamentalmente marcar el tono y justificar el motín, explicar la oportuna existencia de una celda vacía) creo que tiene una gran función en la moraleja de la película: lá cárcel es una máquina de devorar personas. En los primeros minutos vemos el suicidio de su ocupante. Al final de la pelicula…

    SPOILER
    es el funcionario atrapado en ella quien también acaba devorado por la lógica carcelaria. La misma celda (no podria ser otra) actua como vinculo simbólico entre las dos historias (el suicidado anónimo y el protagonista). Y todo concluye dejando la sensación de que “ha vuelto a ocurrir”. Creo que es una escena fundamental.

    • guionistaenchamberi dice:

      Entiendo lo que dices pero… en mi opinión no ha vuelto a ocurrir lo que presenta el prólogo. Aunque sí que es cierto que, en cierto sentido algo laxo, puede decirse que el prólogo presenta el conflicto de la peli: la cárcel destruye a los presos.

    • Claro, no sucede exactamente igual (mueren de diferente manera) pero los dos son engullidos por el sistema carcelario. Así que “la historia se repite”.
      Y gracias por plantearnos un tema tan sugestivo.

    • SPOILER
      Acabo de repasar las últimas escenas de Celda 211. El funcionario amigo vuelve a entrar en la celda vacia. Mira a la pared y allí vemos escrito: “Aqui murió El Morao”, la camara panea y a pocos centimetros vemos otra inscripción más reciente que dice: “Aqui murió Calzones”. Entiendo que los dos sucesos se ponen claramente en relación (no de causa-efecto), sino de manera temática.

  25. Phil Hartman dice:

    No sé qué diría Javier Rebollo de todo esto…

  26. Reznor dice:

    No se si habrán visto “Punch-drunk love” de P. T. Anderson (“Embriagado de amor” en España). Como prólogo, la película comienza con el protagonista visualizando un espectacular accidente que nada aporta a la trama durante el resto dle metraje, pero como bien dice el autor del post, no hace mas que llamar la atención sobre el espectador.

    Y me viene ahora mismo a la mente una escena de “Magnolia” del mismo director, en la que una conversación entre un niño de color y el actor que encarna al policia.

    Creo que P.T. Anderson adora añadir este tipo de escenas.

    • guionistaenchamberi dice:

      Otro ejemplo estupendo, Reznor. (Me encanta la peli y ese momento tan excéntrico. Eso sí, siempre me pregunto cómo carajo consigue un director – guionista que le dejen estrellar un camión porque sí o casi – ¿aparecía así el armonio que tocaba el personaje de Adam Sandler? – ()

      Eso sí, tanto en este caso como en el de Lynch estamos hablando de cine de autor, no estrictamente comercial y suelen ser guiones algo menos estrictos en esto de la estructura.

    • ElConde77 dice:

      Al respecto del niño negro de Magnolia, creo recordar que en el Making-Off (junto con el de 12 MONOS, uno de los mejores que jamás he visto) se dejaba constancia de que una escena clave para entender el personaje se quedó en la sala de montaje!

      De hecho, uno de los momentos más angustiosos de dicho “Cómo se hizo” es durante el rodaje de esa escena, porque P.T. Anderson (perseguido por recortes en el presupuesto y un calendario imposible) se da cuenta en el mismo set de que ha planificado mal el rodaje de la secuencia.

    • Reznor dice:

      Si así es Guionista, es en ese momento cuando Adam Sandler se da cuenta del armónio abandonado en la calle y corre a por él.
      Y ahora que abordas ese tema… ¿no te parece excesivo realizar la escena del camión, que supongo que incrementó bastante el presupuesto de la película, solamente para justificar la manera en el que el personaje encuentra el armónio?. vale, si, hablamos de P.T. Anderson, pero aún así…

      ElConde77, respecto a lo dle chico de Magnolia, también vi el “making off”, puesto que todo lo que hace este director lo compro, y te agradezco que me hicieras recordar esa escena eliminada, no había caido en ello. A proposito, ¿no te parece entrañable el momento del making off cuando el director y su mujer hablan sobre el proceso del rodaje?.

      Aún así, y aunque adoro “Magnolia” y reniego de la para mi sobrevalorada “Sidney”, estoy enamorado de “There will be blood” o de su telenovelero título en español, “Pozos de ambición”. Y he de decir que su nueva película promete muchísimo.

      Un saludo y muchisimas felicidades por este blog, que aun siendo un lector sin cualidades para desarrollar un guión, siempre he pensado que es ante todo, la parte mas importante de una película.

  27. spunkmayer dice:

    Pues los primeros 20 minutacos de “El Arca Perdida”, aunque presenten al personaje y tal, son medio acto que perfectamente se podía resumir en un par de escenas rápidas. Peeeero entonces no sería Indy 1, sino cualquier otra peli de aventuras de manual. Sobra decir que no estoy en absoluto de acuerdo con lo de “lo que no suma, resta”, como fan del cine de acción de persecuciones interminables y tiroteos que no llevan a ningún sitio. Sino es que Terminator se acabaría en el primer minuto: “¿Sarah Connor”, “Sí”. “Pum, pum”. Fin. Pues vaya.

    • guionistaenchamberi dice:

      Hablando con un amigo salió precisamente este ejemplo. Es una estupenda secuencia de prólogo pero yo considero que es algo más relevante que la de “Celda 211”: si no me equivoco, en ella se presenta al protagonista, al antagonista y a su conflicto principal, cosa que no ocurre en la de Celda que, eso sí, es mucho más corta que la de el Arca.

  28. Nomzamo dice:

    Ya que se ha mencionado a Hitchcock, un ejemplo de este tipo de escena que mencionas es, en mi opinión, la de la avioneta de “Con la muerte en los talones”. Dura diez minutos, no aporta casi nada a la trama y encima es absurda. Vale, aporta que quieren asesinar a Cary Grant, pero con un pistolero que bajara de un coche se hubieran arreglado estos dos peros: nos cargamos a Grant (o intentamos hacerlo) y además de una manera mucho más lógica. Sin embargo, la escena es justamente mítica, y todos hemos salido ganando con el resultado final, mucho más interesante a nivel visual.

    En cualquier caso, yo creo que el cine de los últimos 20 años está lleno de pequeñas (o grandes) escenas de este tipo. Tarantino es, en mi opinión, el que más abusa de ellas.

    • Reznor dice:

      Estoy de acuerdo contigo sobre lo de Tarantino, aunque estas escenas casi que son las mas recordadas de sus películas, tales como la escena del reloj en Pulp Fiction o la del restaurante de Uma Thurman y John Travolta en el mismo film.

      Sin embargo, la de la partida de cartas en Ingloriuos Bastards me resultó larga y bastante aburrida, y sin embargo, es una de las mas destacadas de la película.

    • Nomzamo dice:

      A mí es de las que menos me convence, fíjate. La situación es inmejorable, pero también se me hizo larga y, lo que es peor, insoportable de ver una segunda vez.

  29. Daniel Cortázar dice:

    Hombre, es que el Guionista en Chamberí ya ha dicho que según Mr McKee, la comedia permite “bien” las secuencias inútiles para la trama, y yo diría que lo mismo pasa con el cine de acción y el terror (y el porno). Que son géneros donde el espectador va a reírse, a flipar, o a pegarse unos sustos, y no tanto a que le cuenten una historia. Si la secuencia es buena, cuela.

    Y “Con la muerte en los talones” y toda las pelis sobre falsos culpables de Hitchcock, son un poco el cine de acción de la época.
    Si no recuerdo mal, en “Los 39 escalones” hay un episodio en el que el prota se refugia en una casa de campesinos en la que tiene unas miradas interesantes con la joven esposa del padre de familia. La secuencia no aporta nada a la historia, pero es cojonuda. Supongo que Hitch pensó que sumaba.

  30. […] os acordaréis de que no hace demasiado tiempo, en un post que publiqué aquí mismo, cometí un error al hablar de la secuencia inicial de Celda 211. Decía […]

  31. Que buena la frase de Alfred Hitchhock, todo lo que no suma, resta. La voy a utilizar.

  32. Shy Guy dice:

    Creo que ese tipo de escenas, o te “meten” en el mundo de la película; o sirven para definir a los personajes, por la manera en la que reaccionan ante una situación concreta.

    En el caso de Celda 112, creo que también se buscaba despertar la intriga del espectador. ¿Quién es? ¿Por qué ha llegado a esa situación?

  33. […] embargo, como ya he escrito un par  de veces en la comedia las digresiones son mucho más admitidas que en otros géneros. Si a uno le hace […]

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