OTRO CINE POSIBLE

8 junio, 2010

Se dice muchas veces que las películas españolas son todas iguales, que no se apuesta por ideas nuevas, que no se potencia el cine de género cuando es el que realmente interesa a los espectadores, etc.

Y en más de una ocasión se afirma que la culpa es de “los guionistas”, e incluso que “no hay guionistas”.

El cine español no es “malo” por culpa de las televisiones, que con su apoyo deciden qué proyectos pueden rodarse, ni por los productores, que son quienes llevan unos u otros proyectos a las televisiones. No, la culpa es de las historias que se cuentan, y, por tanto, de los guionistas que las escribimos, que al parecer no damos más de sí.

Ah, antes de seguir escribiendo quiero aclarar algo que me parece importante: yo no comparto el punto de vista del “forero anti cine español” al uso. Ni el cine español me parece “malo” así, en términos generales (como no me lo parece ninguna otra cinematografía), ni es cierto que las películas españolas sean todas iguales. Solo hace falta echar un vistazo a la cartelera para darse cuenta. Ni siquiera el tópico “guerracivilista” es real. El año pasado realicé un estudio apresurado al respecto en mi blog revisando la lista completa de las películas que se habían estrenado hasta entonces, y el porcentaje de largometrajes relacionados con la Guerra Civil era ínfimo. 1 de 67.  Y aún así, según algunos, el cine español solo sabe hacer películas sobre la Guerra Civil. Pero como a todos esos que están empeñados en creer que eso es cierto los datos les dan igual, no voy a seguir insistiendo en el tema.

Siguiendo con el asunto de hoy, o sea, las historias que se escriben, a menudo se olvida que una cosa es lo que se rueda y otra muy diferente lo que se mueve por las productoras.

Todos los guionistas tenemos decenas de proyectos que dado que se vendieron y llegaron a interesar a un productor, podrían haberse convertido en películas interesantes, y que sin embargo no llegaron a rodarse. Por algo mi blog personal se llama “Así (no) se hizo”. Precisamente nació para hablar de todos esos proyectos en los que había invertido tanto trabajo y esfuerzo para nada. Quería que por lo menos alguien supiera que habían existido.

En mi caso, debo haber sido contratado para desarrollar cerca de 30 proyectos de largometraje (o más, hace tiempo que no hago la cuenta). Y sin embargo solo tengo cinco películas rodadas (una de ellas, sin estrenar salvo en festivales).

Y estos son algunos de mis “hijos” preferidos que se quedaron por el camino*:

Cadetes estelares. Una comedia de ciencia ficción que escribí con Antonio Trashorras y cuya última versión reescribí junto a Carlos Molinero. La historia era más o menos esta: una pareja de extraterrestres pertenecientes a una raza guerrera que ya han sojuzgado media galaxia, llegan a la Tierra con la misión de conquistarla (sí, solo dos, pero son así de sobrados). Para conseguirlo, sus mentes pasan a ocupar cuerpos humanos artificiales y se infiltran entre nosotros. 30 años después, descubrimos que no solo no han conquistado nada sino que en realidad nunca lo intentaron. Nada más llegar a nuestro planeta descubrieron que les gustaba ser humanos y abandonaron las armas. Ahora, ya abuelos, regentan una mercería en el centro de Madrid. Viven de lo más felices. El imperio es inabarcable y con contarle a su supervisor que la conquista sigue en marcha (“¡estos humanos son terribles, no se rinden jamás!”) pueden seguir adelante con sus tranquilas vidas. Pero un día todo se tuerce. El funcionario les informa de que el imperio ha decidido rematar de una vez la conquista y va a enviarles un poderoso guerrero y un androide de combate para “ayudarles”…

El proyecto lo escribimos para Canal + guiones, el programa de desarrollo de Canal +, y si mal no recuerdo, este fue comprado posteriormente por DeAPlaneta, que le encargó la dirección de la película a Jorge Iglesias. Durante todo ese tiempo no sé cuántas veces llegamos a reescribirlo. Afortunadamente, creo que de todas las que escribimos la última versión es la mejor. Pero como la película era algo cara (cerca de unos seis millones de euros) no hubo manera de levantarla. Todavía hoy, llega de vez en cuando a manos de algún productor que se interesa por ella. Pero como convertirla en un proyecto mucho más barato equivaldría a cargársela y sino no creo que se haga, la verdad es que dudo mucho que llegue a rodarse algún día.

Un poster de Javier Rodríguez para la primera versión de "Cadetes estelares".

Sangre. Coescrito con Antonio Trashorras. Una historia de vampiros adolescentes que empezamos a escribir diez años antes de “Crepúsculo” (aunque el tono era mucho más duro, más “Déjame entrar” para entendernos). Se la vendimos a una productora que contrató para dirigirla a Isidro Ortiz. Tras darle muchas vueltas al guión, al final resultó que Isidro no tenía interés en dirigir una película de vampiros. Después de que nosotros lo dejáramos, se incorporaron otros guionistas (entre otros, Alejandro Hernández y Hernán Migoya) y “Sangre” acabó convirtiéndose en un thriller rural estrenado en 2008 con el título “Eskalofrío”. Antonio y yo aparecemos en los créditos finales, aunque que yo sepa (no he visto la película entera) de lo que escribimos solo quedan un par de escenas al principio. Una cosa que nos decían muy a menudo por entonces era que “las historias de vampiros” ya no le interesaban a nadie, que era un género muerto. En fin…

Y hace tres años escribí otro guión de vampiros llamado “Frío” por el que se ha interesado un productor. El “problema” es que quiero dirigirlo yo, y eso hace que sea mucho más difícil conseguir financiar la película.

Una ilustración de Kano para el dossier con el que moví "Frío".

Topos. Una de acción con telépatas ambientada en el subsuelo de Madrid. Toma ya. Nos dieron una subvención del Ministerio de Cultura por ella y luego se la vendimos a un productor (¿o fue al contrario? No lo recuerdo). Luego, este productor consiguió que se interesara por ella un productor británico y nos contrataron para reescribirla y, en principio, también para dirigirla con la idea de rodarla en inglés. Pero como tantas otras veces, cuando parecía que la película realmente iba a salir… se acabó. Rodar “Topos” costaba demasiado dinero como para dársela a unos novatos como nosotros. Luego el proyecto se intentó montar con otros directores pero tampoco salió. Aunque a lo mejor han pasado siete u ocho años desde aquello, todavía hay productores que me dicen que “es una película que hay que hacer”. Una de las cosas más graciosas del proceso de desarrollo de “Topos” fue que en la primera versión los dos protagonistas eran dos chavales que se enamoraban. Dos chicos quiero decir. A nosotros (ingenuos que éramos) nos parecía que ya estaba bien de que los gays solo pudieran protagonizar películas cuyo tema central era su condición sexual o coprotagonizar historias de heteros en las que su papel solía ser de “alivio cómico”. Cuando el guión empezó a moverse, más de uno y más de dos asumieron automáticamente que Antonio y yo éramos gays y que además éramos pareja (como si solo los gays pudieran escribir sobre gays de forma convincente). Por fin, vencidos por las presiones de los productores, la pareja gay pasó a ser una pareja hetero en la tercera versión del guión.

Una ilustración de Javier Rodríguez y Kano para el dossier de venta de "Topos".

Otra.

Fieras. Coescrito con Antonio Trashorras y David Alcalde, basado en una idea original de éste último (David además iba a ser el director de la película). Resumiendo y simplificando mucho, era “Underworld” mucho antes de “Underworld” pero con un aire casi “cronengbergiano” (sé que la mezcla parece extraña, pero funcionaba). Cuando Antonio y yo nos incorporamos al proyecto ya existía una versión del guión que reescribimos con David. Lo mismo estuvimos dos años dándole vueltas, y cuando por fin terminamos una versión que gustaba tanto a la productora, Sogecine, como al director, nuestro productor nos dijo que Sogecine renunciaba al cine de género. Y nunca más se supo.

1000 y pico de años. Una película de aventuras con mucha acción que escribí en solitario hace cuatro o cinco años para Jorge Iglesias. Leyendo la primera frase que he escrito (“acción” “aventuras”) no sé cómo pudo pasársenos por la cabeza que íbamos a poder venderla. Nunca pasamos del tratamiento, y, aunque algún productor se interesó por él, nadie acabó nunca de verlo claro. A nosotros nos parecía muy buena idea hacer una versión a la española (y mucho más barata, claro), de películas como “National Treasure” (todo giraba alrededor de un misterio relacionado con una excavación arqueológica), aunque con un toque más desenfadado y gamberro tipo “Ocean’s Eleven”. Pero me da la impresión de que solo nos lo parecía a nosotros…

Juego de niños. Más que un remake de la magistral película de Narciso Ibañéz Serrador “¿Quién puede matar a un niño?”, se trataba de una nueva adaptación de la novela en la que estaba inspirada, “El juego de los niños”, de Juan José Plans. La escribí junto al director de la película, David Alcalde. Al principio la escribimos con la idea de que se coprodujera con una empresa mejicana, luego hubo un breve coqueteo con Filmax y después rematamos la que se suponía iba a ser la versión de rodaje para una productora norteamericana. Pero cuando la película ya se había localizado y se había comenzando a hablar de casting, los americanos se rajaron porque el departamento de marketing no sabía cómo iba a vender una película en la que morían niños (¡como si eso fuera una sorpresa después de años de trabajo y con el antecedente de la película de Chicho!). Tiempo después, una persona bastante poderosa dentro del cine español me dijo que el guión le había encantado, pero que si invertía en  una película así se le iban a echar encima. Yo, de verdad que no lo entiendo. En algunos aspectos, parece que estamos peor que en los años 70. Hace poco ha habido algún movimiento que puede resucitar el proyecto. Pero como siempre… ya veremos.

¿Tienen algo que ver estos proyectos con “ese” cine español del que se quejan tanto los foreros?

Creo que no.

Ahora, multiplicad esta cifra por el número de guionistas profesionales (o al menos con una cierta solvencia) que hay en este momento moviendo proyectos por las productoras españolas.

Luego, para no pecar de optimistas, reduzcamos ese número a la mitad, o mejor, dividámoslo por tres. ¿Por qué? Pues porque muchos de esos guiones a lo mejor son una mierda (incluidos los míos). Quién sabe.

Aún así, son muchísimas películas.

Mucho cine por rodar, que podría haber sido y no fue.

Pero que aún, podría ser.

*Acabo de caer en que creo que El Guionista Hastiado escribió por aquí (¿o fue en su blog?) un texto similar hace unos meses. Bueno, eso refuerza aún más mi teoría. Hay mucho guión huérfano por ahí buscando hogar.


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