EL TERROR DE VERDAD (EL CONTRATO II)

29 agosto, 2010

Por Chico Santamano.

La situación era la siguiente: Enrique me había intentado encasquetar a su novia para co-reescribir mi guión. La señorita no le pilla el punto, pero aún así pretende poner mi historia patas arriba y convertir una comedia absurdamente comercial y sin más pretensiones que divertir a la audiencia en un manifiesto sesudo sobre el hombre y la guerra. Yo le deseo la mejor de las suertes en su futura (y casi desahuciada) película porque en mi proyecto no tendría cabida.

Todo esto parecía que no había tenido consecuencias. Somos profesionales y yo acepté “gustoso” su crítica porque se me dejó claro que si no nos entendíamos no estaría obligado a aceptarla como compañera de escritura. Como eso fue lo que pasó, pensé que sería ella y sobre todo él, Enrique, quien tendría que entender que aquella unión era cuanto menos contranatura. Pero las consecuencias en forma de contrato retrasado e hijoputa no se hicieron esperar.

Hablé con Enrique y le dije que no podía firmar ese contrato. Se hace el tonto y me dice que por qué. Que era el mismo borrador de la anterior peli. Claro, mamón, pero es que sobre ese borrador se negoció una serie de mejoras que en este no aparecían de nuevo. Le comento que entre ese desbarajuste hay tres puntos cruciales con los que no pienso tragar:

1.- Por primera vez en mi vida, quería asegurarme una parte de las ventas de un posible remake, adaptación a serie o lo que sea… Sí, llámenme flipao, pero con todo este aluvión de compras de guiones patrios no quería ver cómo pasaba la pasta por delante y no poder ni acariciarla.

2.- Por otro lado estaba lo del dvd… Hay gente que no entiende por qué los guionistas tenemos que seguir cobrando más allá del precio del guión (y te ponen el puto ejemplo de los arquitectos…). Aún así, por suerte parece que los derechos de autor generados por las entradas de cine o los pases en televisión nadie los pone en duda (de momento), pero ¿por qué cuesta tanto entender que tenemos el mismo derecho a cobrar por la venta de nuestras películas o series en dvd? ¿En los cines sí y en la fnac no? Evidentemente esto no les sucede a todos y en nuestra “industria” hay algunos guionistas a los que no se les discute este derecho. ¿Se imaginan a Alejandro Amenábar no cobrando ni un duro por la venta de sus dvds? Sin embargo, los que escribimos blogs con seudónimo tenemos que pelear como canis en una noche de botellón.

3.- Y bueno, ya lo que era intolerable del todo es que me bajaran 12.000 euracos así por la cara con respecto a lo cobrado por el último guión.

¿Sus respuestas? Con respecto a lo primero, lo de las adaptaciones, hablaría con su padre (son expertos en pasarse la pelota el uno al otro hasta marearte) y me harían una propuesta. Lo del dvd era más difícil porque sus abogados se lo tenían prohibido (?) después de que FAPAE, achuchados por las distribuidoras, pidieran a sus socios que no cedieran esos derechos (derechos inherentes del autor y que curiosamente sólo podemos cobrar nosotros). Le digo que en SGAE tienen una cláusula específica para arreglar ese entuerto, pero él de momento no me asegura nada. Y llega el tema pasta…

Su respuesta fue clara y contundente… Después del batacazo de la anterior película es lógico (para él) que yo cobrara menos. “Los cachés suben o bajan en función de lo que vales, ¿no?”

Iba a buscar en youtube una explosión nuclear, pero ya se hacen idea del champiñón de arena y mala hostia que se formó sobre mi cabeza en ese momento.

En próximos posts…
El puto sueldo de un guionista.


EL TERROR DE VERDAD (EL CONTRATO I)

25 agosto, 2010

Por Chico Santamano.

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Este post forma parte de una historia que se comenzó a escribir en 2008 y que se inició en esta entrada. Cada miércoles y domingo, repesco un capítulo. Que ustedes lo disfruten…

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El fin de semana pasado tuvo lugar en Madrid el Festival de Cine Porno. Cada vez que las teles y sus respectivos informativos utilizan este acontecimiento con el único interés de disparar sus audiencias recuerdo la anécdota que me contó un amigo.

Hace años (y creo que lo hacen cada dos por tres) cierta actriz porno quiso batir el record de polvos en un día. La señorita se había propuesto pasarse por la piedra a unos cuantos centenares de machotes con ganas de sexo fácil. Los copuladores, colocados en fila india a la espera de meterla, eran sometidos a cierto precalentamiento de otras actrices secundarias con el fin de que los caballeros llegaran, penetraran y todo fuera lo más rápido posible y el siguiente se introdujera cuanto antes.

De todos los maromos nos centramos en uno de ellos. Un joven, lo suficientemente atractivo como para no tener que hacer fila para meterla. La protagonista lleva ya unas cuantas horas abierta de piernas y es el turno del chaval, que sube decidido, sin pantalones, con calcetines y la herramienta preparada.

De pronto salta la sorpresa. El joven hace un movimiento inesperado. Se arrodilla y comienza a rebañar el “plato” que habían usado durante horas decenas de maromos.

En un principio la estupefacción se apoderó del rostro de los múltiples espectadores que se habían reunido durante horas para ver semejante espectáculo. Todos olvidaron durante unos instantes sus inseparables cámaras. El terror no tardó en reflejarse en sus ojos. Posiblemente fuera la escena más horripilante que habían presenciado en todos los días de su vida.

Pues esa misma experiencia sufrí yo y sin tener una cámara en la mano. Primero estupefacción. Después terror. Y todo cuando recibí al fin, tras meses de espera y en plena escritura de la segunda versión, el contrato de la productora.

Mi anterior película la había hecho también con ellos y todas las batallas por las que luché en el anterior contrato me iban a tocar lucharlas de nuevo porque no había ni rastro de esas pequeñas victorias pasadas que en cierta manera dignifican la profesión del guionista. En su momento conseguí reservarme un tanto por ciento de la posible venta del guión para remakes, series u otras adaptaciones… Me aseguré los derechos de comunicación pública y reproducción mecánica para cobrar mi parte correspondiente de los derechos de autor en la venta de los dvds…

Porque es curioso… la mayoría de los guionistas “cobran” más por el top-manta (canon de los cds/dvds vírgenes) que por la venta de sus obras en cualquier gran superficie. ¿Lamentable, no?

El caso es que no había ni rastro de todo esto y encima mi caché se había rebajado en ¡12.000 euros! Llamo deprisa y corriendo a Santiago y me dice que no tiene ni idea de qué ha podido pasar porque del contrato se ha encargado Enrique…

Enrique…

Continuará…


LA COMPAÑERA (II)

22 agosto, 2010

Por Chico Santamano.

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Este post forma parte de una historia que se comenzó a escribir en 2008 y que se inició en esta entrada. Cada miércoles y domingo, repesco un capítulo. Que ustedes lo disfruten…

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Ya fueron testigos en un anterior post de la jugarreta (una de tantas) que me quisieron hacer al querer encasquetarme a la guionista del otro proyecto de La Milla en mi guión. Sofía, a parte de ser la responsable de la otra película en ciernes de la productora, era la novia de Enrique, cosa que hacía elevar el olor a chamusquina a índices casi depravados.

Se imaginarán la cara que se me quedó al leer ese amable y preclaro mail que me mandó la susodicha. Básicamente fue algo así como “tu guión es una chorrada. A esta comedia boba tuya le falta un toque más DE VERDAD. Mi toque”. Lo bueno de que usara el correo electrónico es que me podría escudar, al igual que ella, en esta vía cobarde y soltarle un par de puyas finas sin tener que mirarla a la cara.

Así que, casi sin pensar, me lancé al teclado:

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¿Qué tal, Sofía? Antes de nada, muchas gracias por dedicarle tu tiempo a mi guión. La verdad es que es una primerísima versión con mucho por pulir y que aún no debería ser leída por nadie, pero como tú ya eres casi como de la familia pues no pasa nada.

Esto parece que no, pero es un pellizco de esos de monja que duelen cosa mala. Enrique y ella intentaban llevarlo en secreto, pero no contaban con la lengua larga de Sole, la secretaria gimnasta.

No quiero enrollarme mucho ni justificar todas tus pegas porque no hay cosa que me dé más rabia que estar todo el día con el típico “ya, pero es que lo que yo quería…”. Básicamente veo que no has entendido el tono de la historia. Mi idea era hacer una comedia muy loca con ese punto que tienen las pelis de Will Ferrell o Ben Stiller. ¿Te imaginas que absurdo sería si nos planteáramos el origen social y familiar de los compañeros de piso de Zoolander?

En ese momento la sesera de Sofía estaría ardiendo preguntándose si Zoolander era la de Nicole Kidman y Lars Von Trier.

El caso es que sería una pérdida de tiempo que intentara convencerte de lo parodiable que sería meter a un Borbón en mitad de un desierto lleno de rebeldes islamistas. Puede que la primera versión sea una defecación con todas las letras, no te lo discuto, pero si no has entendido la premisa de la historia mal vamos, ¿no crees?

Gafas de pasta blanca… ¡Booom!

De todas formas, ¿tu peli qué tal? Me comentó Enrique que tiene una pinta genial, muy de arrasar en los Goya, con mucha sensibilidad social y que es prácticamente como vuestro proyecto más personal. Espero que tengas mucha suerte.

…y que hayas entendido que nuestra colaboración es un disparate mayor que esto.

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No me gusta alardear de hijoputez, pero qué quieren que les diga… Los guionistas somos tipos grises, pusilánimes y cobardes. Estos desmanes para nosotros son tan difíciles y celebrados como el desembarco de Normandía.

Ah… Y Sole no sólo me había chivado que eran novios. Al parecer, el guión de Sofía no estaba gustando demasiado y no lo querían en ninguna tele. Estaba a punto de ser desahuciado y de ahí el intento desesperado por colocar a la chica donde fuera. Pero era evidente que hay elementos que nunca han de mezclarse porque el resultado es explosivo.

Sofía nunca llegó a contestarme, pero evidentemente todo esto llegó a oídos de Enrique…


LA COMPAÑERA (I)

21 agosto, 2010

Por Chico Santamano.

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Este post forma parte de una historia que se comenzó a escribir en 2008 y que se inició en esta entrada. Cada miércoles y domingo, repesco un capítulo. Que ustedes lo disfruten…

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A la compañera que me pretendieron encasquetar para reescribir el proyecto que tenía apalabrado con La Milla la vamos a llamar… Sofía.

Sofía había ganado unos cuantos premios gordos con sus dos últimos cortos (muy de cine social) y ella era la escritora y futura directora del otro proyecto que estaba moviendo la productora. Poco os puedo decir de ese guión, sólo que reúne al menos tres de los topicazos del cine español de los que hablaba Mimesacojea en este post.

Y además de todo esto, Sofía era la novieta actual de Enrique. Suena típico y tópico decirlo, pero Enrique era (y es) de esa estirpe de seres humanos que ligan a golpe de curriculum. Al tío no le hace falta… Es relativamente joven, relativamente atractivo, se le da bien dar palique, tiene pasta, se le nota… Pero las dos primeras palabras que utiliza al presentarse ante la incauta del bar de turno es “Soy productor”.

El caso es que la figura de Sofía en el historial amoroso de Enrique era una auténtica sorpresa, porque éste siempre había salido con tías buenas descerebradas y esta era… distinta.

Me enrollo, lo sé. Al grano. En la anterior reunión, quedamos en que Sofía había leído mi guión, tenía algunas opiniones que darme y que, según Santiago, si nos entendíamos quizá podríamos reescribir juntos. Yo me muestro abierto y conciliador y le digo que estoy deseando escuchar sus impresiones sobre mi historia.

Este es (más o menos) un extracto del mail de Sofía que recibí una semana después:

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¿Qué tal, Chico? Me pasó Enrique tu guión y me pidió que lo leyera para que opinara y ahora me ha pasado tu dirección de mail para que te diga más o menos lo que me parece y en qué flojea tu historia.

Pretendo ser abierto y conciliador hasta leyendo, pero con esta entrada ya me arden las pelotas…

Primero de todo te tengo que felicitar. En general está muy bien escrito, se te nota las tablas y se lee de una sentada.

Yo también tengo que felicitarte a ti. Eres tremendamente previsible. Ahora me dedicas dos líneas para lo bueno y en las siguientes me fostias.

Pero el principal problema que le veo es la premisa. No me la creo.

Boom!

¿Realmente crees que esto podría pasarle a un príncipe de verdad?

En tu mundo DE FICCIÓN donde los inmigrantes son artistas africanos que llegan en patera, se marchan a vivir a Lavapies y se enamoran de prostitutas amables desde luego que no.

El príncipe siempre estaría acompañado de un equipo de seguridad enorme y esto no habría pasado.

¿Quieres que te diga lo que nunca debería haber pasado?

Por eso me parecería mucho más interesante que sustituyeras la figura del príncipe, por un niño de papá.

¿Un niño de papá como… tu novio?

Me gusta mucho lo del pez fuera del agua, pero lo mismo con un chaval rico ganaríamos en credibilidad.

No me digas más… en plan… “El síndrome de Ulises”, ¿no? Y en la segunda versión metemos a una comandante que ha luchado por sus derechos como mujer y como gitana interpretada por Lolita.

Además, tengo la sensación de que la corona cada vez despierta más antipatías entre la gente y no creo que quieran gastarse la pasta en ver una peli protagonizada por un Borbón.

Vale…¿y qué tal por un Borbón que es puteado hasta el extremo en mitad de un desierto de Irak? Pero… pero… ¡Tía!

Por otro lado me parece que las tramas son todas como muy superficiales y los personajes muy caricaturescos.

Hijdademivida… ¿has visto alguna comedia de Ben Stiller o Will Ferrel? ¿Entiendes el concepto “tono”?

Por ejemplo, el personaje de la marimacho. Me gustaría conocerla más y mejor. ¿Por qué se comporta así? ¿Por qué asume ese rol tan marcadamente masculino? ¿Sufrió malos tratos por parte de su padre? ¿Es huérfana y asumió la educación y cuidado de sus hermanos pequeños?

¿¡¡QUÉ!!!?

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El mail era bastante más largo. En el próximo post… mi respuesta.

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EL FIN DEL MUNDO YA FUE

17 agosto, 2010

por Pianista en un Burdel.

Orwell era un ingenuo. Nostradamus llegó tarde a todo. El Apocalipsis, una mariconada. El fin del mundo ya pasó. Y no ha sido para tanto. Todo tiene la misma apariencia que antes. Como en Matrix, pero sin el “como”.

Por ejemplo: la democracia. La democracia, tras el fin del mundo, consiste en que el pueblo efectivamente elige a quien le gobierna. Pero no en las urnas, sino en las cajas de los supermercados. El resultado es la misma puta mierda que cuando decidíamos en las urnas: la idea más mediocre siempre es la que gana.

Un ejemplo: el Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA). Negociaciones secretas entre la Comisión Europea, Gobiernos de grandes países y representantes de las mayores empresas del mundo para arreglar las legislaciones mundiales a medida de lo que necesitan los multimillonarios. Dado que la lucha contra el P2P choca una y otra vez con las leyes de los países democráticos, las grandes empresas han decidido cambiar esas leyes y pasar por encima de los derechos fundamentales que hagan falta con tal de proteger (o eso creen ellos) sus productos.

Sin ir más lejos, una de las cláusulas del tratado ACTA prevé que los proveedores de Internet estén obligados a proporcionar los datos personales de cualquier usuario que parezca sospechoso de piratería… a los ojos de esas empresas. No hacen falta pruebas, no hace falta denuncia ni prodicimiento judicial. Basta que una empresa se lo solicite a otra. Intervención del Estado: cero.

Eso es lo que los miembros de la Comisión Europea, probablemente los mismos lumbreras que consiguieron que meter una botella de agua en un avión parezca un acto de terrorista, están preparando para nosotros. Hay algo más de información sobre ACTA en el periódico Diagonal y en algunas entradas de la Asociación de Perroflautas Internautas. Pero les resumo el asunto: los eurodiputados tienen hasta el 9 de septiembre para firmar la Declaración 12/2010 de rechazo al tratado ACTA. Ha habido varias prórrogas ya, así que todo indica que es la última oportunidad que tenemos de librarnos de Matrix… de momento. Porque volverán a la carga, qué duda cabe.

Pues eso: es el momento de ponerse en contacto con “nuestros” eurodiputados y pedirles que firmen la Declaración de rechazo cuanto antes. Ya hay en Internet iniciativas para facilitar el envío de emails sobre ACTA, y también hay disponible una lista de los eurodiputados firmantes y no-firmantes de la Declaración contra ACTA, con sus emails y teléfonos de contacto. Ojo, que no todos los españoles que no firman son del PP. El socialista Raimon Obiols, por ejemplo, aún no ha firmado.

Pueden usar como modelo la carta que proponen dos links más arriba, o escribir la suya propia. Puede que lo más efectivo sea tirar de Skype y llamar por teléfono para preguntar amablemente qué opinan del asunto, si han leído la Declaración 12/2010 y si les parece bien que la Comisión Europea negocie en completo secreto un paquete de medidas para favorecer a empresas privadas a costa de nuestros derechos. Derechos que, se supone, ellos defienden a razón de 7.000 euros al mes más dietas. No recuerdo cuántas firmas faltan para tumbar las negociaciones del tratado ACTA, pero son realmente pocas. Tan pocas que no es utópico en absoluto ponerse a contactar con los eurodiputados y recordarles el asunto. Los pobres no pueden estar en todo, compréndanlo.

La otra opción es dejar que todo se vaya al carajo cuanto antes y luego ya veremos. Lo que viene haciendo la izquierda cada vez que hay elecciones, vamos. Total, cuando nos libremos de ésta, nos darán por culo Google y Verizon. O sea, que aunque lográsemos parar el tratado ACTA, sería un triunfo pírrico, a lo Jed Bartlet.

Take the red pill, Neo


LAS OPINIONES

15 agosto, 2010

Por Chico Santamano.

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Este post forma parte de una historia que se comenzó a escribir en 2008 y que se inició en esta entrada. Cada miércoles y domingo, repesco un capítulo. Que ustedes lo disfruten…

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Santiago y Enrique volvieron del Festival de Málaga con el corazón lleno de promesas estampadas con el logo de Antena 3 y la retina seriamente perjudicada por los flashes. Si alguna vez han ido al festival del cine español por antonomasia y se han alojado en el NH habrán coincidido con esa horda de adorables fans que hay en la entrada y que, aunque no te conozcan, te hacen fotos a diestro y siniestro por si acaso eres famoso y no te ubican bien al bajar del coche de la organización.

Me llama Sole y me avisa de que me pasa con Santiago. Esta cosa de los ricos de levantar el teléfono y pedirle a la secretaria que te marque un número de teléfono en lugar de hacerlo ellos mismos es algo que nunca entenderé, pero bueno… Suena la voz del productor al otro lado de la línea. Me informa de que ya se ha leído el guión y de que quieren verme al día siguiente. Yo, que me hago el interesante para no parecer demasiado ansioso por su opinión, le pregunto qué le ha parecido. Me contesta con un escueto: “Bien, bien… Mañana te contamos con más detalle”.

Es evidente… me dejan con esa mierda de regusto durante todo el puto día y yo ya pienso en lo de siempre. Si no les ha gustado me llevo el guión y punto. Ya pensaré mañana dónde… aunque no tenga ni la más remota idea.

Pasan 24 horas y me planto en La Milla. No os puedo contar cosas muy concretas de su opinión sobre el guión sin destriparos punto por punto la trama, pero a parte de un par de objeciones bastante acertadas (no olvidemos que era una versión cero patatero) todos sus argumentos se apoyaban en vaguedades como “es que esto no es gracioso”.

¿Cómo le explicas a un señor de casi sesenta años largos y a un niño de papá con pretensiones Querejetenianas que algo tiene un punto muy “The Office” o quizá incluso un poco “Zoolander”? No puedes.

Sin desvelaros nada de la trama, os cuento algo curiosamente chirriante en esa reunión de mejora del guión…

Para el personaje de la Marimacho me sugieren/piden que la convierta en rumana. Me quedo un poco a cuadros y la primera respuesta que me dan es que el ejército español está plagado de extranjeros. Yo les contesto que claro, esa era la razón por la que metí a… ¿adivinan quién?… el ecuatoriano. La segunda razón que me dan deja en bragas a la primera. Han pensado que la Pataky podría hacer ese papel maravillosamente bien. O mejor dicho, todo lo maravillosamente bien que puede hacerlo la Pataky. Enrique, apoya esta espléndida proposición en el hecho de que el abuelo de la novia de Adrian Brody es casualmente ¡rumano!

Yo me pongo farruco por primera vez en lo que llevamos de proyecto. Había pensado en una actriz más parecida a Michelle Rodríguez (sexy, sí… pero más bruta que un “arao”). Les digo que entiendo su confusión con el universo rumano porque ellos viven en una zona más “ecuatoriana” (en el servicio, claro), pero yo convivo con la comunidad más grande de rumanos de Europa mayor incluso que… ¿Rumanía? (y la de policías más supuestamente corruptos también) y les puedo asegurar que cualquier parecido de Elsa con una rumana es pura coincidencia.

Si lo que quieren es meter a una tía buena porque sí, tienen el personaje de la periodista… pero claro… es que para esta también quieren a alguien del tipo… Carolina Cerezuela. ¿Por qué conformarte con una pudiendo tener dos? Pero esto no es lo malo… El final se salda con una decisión salomónica para que todos ganemos en esta trifulca. Como ellos son unos productores “respetuosos con el artista”, ganamos todos y pierde el guión: la Marimacho será mitad española mitad rumana. ¡¡Productores y guionistas del mundo: MEDIAS TINTAS, NO!!

¿Por qué no tendré la boca cerrada más a menudo? Esto sí que es una cagada. Espero que la secuencia en la que explica que su padre español violó a su madre rumana en un viaje de fin de curso por Transilvania (lo mismo esto sí que les parece gracioso) se caiga sin que se den cuenta entre la segunda y la tercera reescritura.

Pero lo peor estaba por llegar… Después de darme el charlote y de reconocer que me habían dado poquísimo tiempo para preparar la primera versión, me sueltan la noticia bomba; Le pasaron el guión a otra persona. Tiene unas ideas muy interesantes sobre la historia y lo mismo… si nos entendemos… podríamos reescribir juntos.

Así que mi rostro compungido se tuvo que hacerse cargo de tres difíciles misiones: sonreír como si nada y mostrarme abierto a toda aquella decisión que juegue a favor del proyecto, cagarme en los muertos pisaos del que ose querer meterle mano a mi película y, sobre todo, desear con todas mis fuerzas que Elsa Pataky tenga la mejor de las suertes en su carrera comercial por Estados Unidos.

Próximo capítulo… Un nuevo personaje entra en escena. Mi compañera de guión.


LA ENTREGA

11 agosto, 2010

Por Chico Santamano.

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Este post forma parte de una historia que se comenzó a escribir en 2008 y que se inició en esta entrada. Cada miércoles y domingo, repesco un capítulo. Que ustedes lo disfruten…

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Como ya dije en el anterior post, cuando acabo un guión me gusta dejarlo reposar durante unas semanas y releerlo con la perspectiva que te da el tiempo (imagino que esto nos pasa a todos). Pero en este caso no tuve tiempo para reposar nada de nada (imagino que esto también os pasa).

En un principio, mi productor me dio un raquítico mes para acabar esa primera versión. “En un principio”… Sí, porque a la segunda semana me llama y me pregunta si podría tener el guión cuanto antes. Yo le digo que voy un poco retrasado y queee… NADA. Quería llevarse el guión al Festival de Málaga en menos de diez días.

[Inciso] Vaya por delante que me une un cariño especial por este festival, pero algún día tendríamos que pararnos y analizarlo a fondo. A mí me recuerda cuando de pequeño mis primas y yo hacíamos un programa de radio y lo grabábamos en una cinta. Dentro de nuestra insignificancia este acto de ombliguismo recogido en una TDK de 60 nos hacía sentirnos importantes… Nosotros solos. Los demás a un lado. Pues eso es un poco el Festival de Málaga. Es como la Granja Grande de Pin y Pon. [Fin del inciso]

En Málaga se iba a encontrar con Teddy Villalba de Antena 3. Y esto es una de esas cosas que no acabo de entender. La Milla está en Madrid. Antena 3 está en Madrid. Estáis a menos de 25 minutos en coche y ¿tenéis que reuniros en la otra punta de la península? Estas cosas, aquí y en Málaga, se llama “mamoneos” para justificar las dietas. El tema es que Santiago quería llevarle los dos proyectos que La Milla estaba intentando mover. Los DOS. Hay otro proyecto que ya os contaré con más detalle… Todo aquel que haya trabajado en una productora donde se mueve otra peli u otra serie al mismo tiempo que la tuya, sabe cómo se siente uno cuando se habla de “celos”, “recelos”, “miradas de reojo” y “la mía primero, por favor”.

A lo que voy… Me meto la paliza padre, acabo una primera versión… ¿Recordáis? Sólo el 40% de esas páginas son rodables… Como soy muy tonto (y muy cateto) hago una portada chula… Lo imprimo en casa… Lo encuaderno… Quedo con él, se la llevo y una vez en La Milla, Sole me informa de que Santiago se ha tenido que ir a una reunión de FAPAE, pero que se lo deje a Enrique.

¡¡¡MIERDA!!! Enrique no entiende este proyecto. Enrique no quiere este proyecto. Enrique es peor que el austriaco este que ha encerrado y violado a su hija durante décadas.

Enrique sale a recibirme y nos saludamos como sólo pueden hacerlo dos tíos que no se tragan pero están condenados a currar juntos en esta industria: EFUSIVAMENTE.

Abrazo con palmadas sonoras en la espalda y nos preguntamos por nuestros respectivos proyectos, porque Enrique, cómo no, está a cargo del otro proyecto que Santiago se llevaba a Málaga. Él siempre dice que es “su proyecto más personal”… ay…

Le dejo el guión a Enrique y le encanta la portada. Me suelta un “Deberías dedicarte al diseño” que, efectivamente, suena a lo que suena. Yo le contesto: “En cuanto se lo lea Santiago, échale un ojo por favor. Me apetece mucho saber tu opinión… para mezclarla con el pienso de mi perra y recogerla en forma de mierda en el parque, me cago en tus muertos pisaos, hijodelagranputa”.

Evidentemente la última parte de la respuesta nunca tuvo lugar porque me faltó tiempo para lanzarme de nuevo a sus brazos y despedirme con la mejor de mis sonrisas.

¿Que qué le pareció a Santiago el guión? Nunca me dijo nada antes de marcharse al Festival. Estoy convencido de que se lo llevó a Málaga sin leer ni una sola página. Y esto, os lo juro por el pienso de mi perra, que es una realidad tan posible como que hoy es hoy. Afortunadamente, este tipo de productores son una raza en peligro de extinción, pero esto pasa y ha pasado durante décadas, ¿por qué? Porque para algunos sus proyectos no son más que una forma de pagar la peli anterior y seguir siempre a flote.

Lógicamente, continuará…


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