EL DIRECTOR CANDIDATO

15 septiembre, 2010

¿Se acuerdan de Carles? Santiago sacó su nombre a la palestra como posible director de mi proyecto y a mí me entraron los siete males. Nuestra relación había sido un auténtico desastre. Me hizo reescribir mi último guión con el único fin de adaptarlo a su story, para después acabar rodándolo torpe y fríamente. ¿El resultado? Un insignificante pedo que pasó desapercibido entre la larga lista de fracasos del cine español, pero un charco de diarrea del tamaño del Atlántico en mi curriculum.

¿Puede un guionista proseguir su carrera profesional tras un fracaso? Teniendo en cuenta que muchas veces lo que compra un productor es un guión acabado independientemente de tu historial la respuesta es sí. ¿Puede un director proseguir su carrera profesional tras un fracaso? Aquí no tengamos en cuenta ningún factor. La respuesta también es un rotundo y enorme SÍ.

Ya he comentado en más de una ocasión que en este país no pasa nada por darse el batacazo. ¿Verdad que a todos se nos viene a la cabeza directores que se dan la hostia una y otra vez y siempre levantan una nueva película en cuestión de un año? Da igual que sean viejas glorias o “nuevas” promesas de los 90. Siempre están ahí con un proyecto listo para rodar y estrenar.

Carles es uno de esos inmunes al fracaso. ¿Cómo consiguió volver a meter las narices en una productora que en un principio parecía estar vetado? Muy fácil. Tomen nota de estos cuatro consejos imprescindibles:

1.- Una cena / fiesta / entrega de premios es un lugar ideal para hacerse el encontradizo y limar asperezas con ese viejo productor con el que acabaste a caer de un burro. Cuando un productor vago y desesperado se encuentra con un director trepa y desesperado se juntan el hambre con las ganas de comer. No hay viejos rencores que no desaparezcan tras dos (o 12) copas de vino y un “a pesar de todo, me pareces un profesional cojonudo y me encantaría volver a trabajar contigo”.

2.- Haz correr el bulo de que el encargado de los derechos de antena de una tele importante es íntimo amigo tuyo y que está como loco por participar en tu próximo proyecto. El cerebro del productor se olvida de la cantidad ingente de horas extras que tuvo que pagar a los técnicos, de los miles de metros de más que abonó a Kodak y de las tres secuencias que hubo que eliminar del montaje final porque no había quién montara aquellos planos.

3.- No olvides comentar aquella cena (seguramente ficticia) que tuviste con el Presidente de tu comunidad autónoma. Cuéntale lo mucho que admira el político en cuestión tus películas y lo fácil que sería sacarle un pasta gansa a cambio simplemente de rodar en sus dominios tu próxima película.

4.- Si no tienes tú un guión bajo el brazo (ya es raro, porque hasta el peor realizador de la tele local más infecta ha escrito un guión con su colega cámara) acepta cualquier cosa que te ofrezcan. Siempre tendrás tiempo para reconducir la historia a tu manera o en un momento dado boicotear el guión y colar el tuyo propio que es lo que realmente has querido dirigir desde el principio.

Como imaginaréis, Carles siguió escrupulosamente los cuatro puntos y le salió bien.

Santiago estaba convencidísimo de que él sería el candidato perfecto para dirigir esta comedia bélica que me estaba llevando por el camino de la amargura. Evidentemente, se equivocaba y yo tendría que desplegar todo mi armamento para evitar una nueva cagalera en mi curriculum.

Continuará…


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