¿CÓMO TE SIENTES?

23 septiembre, 2010

por Pianista en un Burdel.

Hace quince días o así, Telecinco emitió Vuelo IL 8714, la tv-movie sobre el accidente de Agosto de 2008 en Barajas. Una obra que sin duda pasará a la historia como la pieza audiovisual con peor título de todos los tiempos, quizá con la excepción de “A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar”.

También se la recordará por el extenso y agrio debate previo a su emisión. Y me temo que por nada más. Hablemos, por tanto, del debate y olvidémonos de la tv-movie en sí, que no hay que hacer leña del árbol caído. (Por cierto, si alguien puede explicarme esta expresión, se lo agradecería: ¿de quién hay que hacer leña entonces? ¿Del árbol vivo? ¿Y qué se hace con los árboles caídos? ¿Nada?)

El debate previo a su emisión trataba sobre la legitimidad de emitir la película, teniendo en cuenta lo cercano que estaba el accidente (la emisión prácticamente coincidía con el segundo aniversario) y teniendo en cuenta las protestas de las víctimas y afectados. Un debate bastante pobre, la verdad. Los pro-afectados, por así llamarlos, aportaban estos argumentos:

– La investigación judicial aún no ha concluido. La emisión de la película podría interferir con el trabajo de los jueces.

– La emisión de la película producirá un sufrimiento innecesario a las víctimas y afectados.

Mi punto de vista siempre había sido pro-película. Hasta que vi el trailer. Entonces supe que no debía emitirse. Porque si el trailer era tan increíblemente aburrido, la película debía ser soporífera.

Pero los argumentos de los pro-afectados me indignaban. Y me siguen indignando. El primero, el de la investigación judicial, es simplemente pueril. Ningún juez va a replantearse nada después de ver esa tv-movie. Si acaso, se replanteará si debe volver a sintonizar Tele 5 durante el resto de su vida. La investigación judicial se refiere a hechos, documentos y declaraciones bastante tangibles, no a lo que sale por la tele. Los jueces, como cualquier hijo de vecino, pueden distinguir lo que ven por la tele de lo que viene siendo LA REALIDAD, por mucho que algunos ciudadanos muy dados a las protestas parezcan no estar capacitados para ello.

El segundo argumento es pura basura. Un ridículo conato de superioridad moral, muy apropiado para tertulianos de radio mañanera o discusiones en Facebook. No hay nada más fácil que quedar bien diciendo “¿cómo pueden permitirles lucrarse con el dolor de las víctimas?”. Cualquiera que pase por la calle puede ondear la bandera del dolor de las víctimas y parecer un tipo sensible. He presenciado un debatito de estos en Facebook, donde varios indocumentados ponían en mayúsculas palabras como DOLOR, DERECHOS y DIGNIDAD. Pocos mensajes después, aparecía el de una persona que decía “como afectado, considero que es muy pronto para emitir esta película”.

Ni una sola de las personas que se rasgaban las vestiduras, NI UNA SOLA, tuvo la deferencia de dedicarle una palabra amable, preguntarle por su experiencia, invitarle a compartir sus opiniones.

Si hay un refrán que no falla nunca, es dime de qué presumes y te diré de qué careces. A toda esa gente que se parte la camisa por “el dolor de las víctimas” les importa un carajo ese dolor. Lo único que quieren es ungirse de superioridad moral. Sus gritos moralizantes me recuerdan a algunas escenas de La Lista de Schindler o de La Lengua de las Mariposas. Sólo veo en ellos a gente desesperada por demostrar una postura política, por certificar que están en el lado correcto.

Una vez quise escribir una comedia sobre un tipo que se hacía pasar por enfermo de cáncer para conseguir más clientes para su empresa. No me dejaron. Porque podía herir los sentimientos de los enfermos y familiares de enfermos de cáncer. Cuando dije que mi propio padre había muerto de cáncer, no les vi nada AFECTADOS. Ni les sirvió como argumento para defender la comedia, ni les importó un carajo cuáles habían sido mis sentimientos ante el cáncer de mi padre.

¿Me explico? El tema no es ése. El tema es “quiero quedar bien, y aquí tengo una manera facilísima: defender al indefenso, al que sufre, a la víctima”. Defenderla aunque nadie la esté atacando. Defenderla AUNQUE ELLA NO QUIERA.

Por otro lado: asumiendo -y ya es asumir- que todas las víctimas sientan lo mismo antes este tema, ¿cuál es el mecanismo por el que una tv-movie produce dolor a las víctimas? ¿Es en el momento de su emisión? Me extraña, porque todo el mundo coincide en que las víctimas no tienen la menor intención de ver la película. Entonces ¿cuándo les produce dolor? ¿Es cuando se escribe el guión? ¿Quizá durante el montaje?

Pilar Vera, presidenta de la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022, no ha explicado en absoluto este asunto crucial. Sí ha dicho que la emisión de la película pisotea los derechos de los afectados, y que es una brutal agresión. Pero no ha dicho exactamente qué derechos han sido pisoteados por quién. Hasta donde yo sé, no existe un “derecho a que nadie hable de nada parecido a lo que a ti te pasó”. Y si existiese, digamos que la película habría sido de los últimos en pisotearlo. Antes habrían pasado por allí todos los periódicos, radios y televisiones de España, acompañados de cientos de blogs, forerors subnormales y analfabetos de Facebook.

Aun sin aclarar qué delito exactamente se ha cometido contra los afectados, esta señora ha conseguido reunirse con Bernardo Lorenzo,  director general de comunicaciones de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones -un tipo cuya agenda no está muy apretada, al parecer- para discutir la posibilidad de impedir la emisión de la película. También se reunió con responsables de Telecinco, a los que ofreció dos posibilidades: COMPRARLES la película para impedir su emisión, o bien INCLUIR DECLARACIONES de los afectados durante la emisión.

A mí esto me recuerda al payaso de Ryanair diciendo que va a proponer que la gente viaje de pie en sus aviones. Esta señora no busca más que PUBLICIDAD. Si realmente lo que se quiere es evitarle a las víctimas más dolor, debería empezar por evitarles la VERGÜENZA de ir por ahí diciendo gilipolleces en su nombre.

Lo que nos lleva a una serie de reflexiones muy útiles no sólo para este asunto, sino para cualquier debate en el que tome parte una “asociación de víctimas”:

· Las asociaciones de víctimas no necesariamente representan a todas las víctimas.

· Las víctimas representadas por una asociación no necesariamente están de acuerdo con todo lo que hacen sus representantes.

· Las víctimas, además de víctimas, también son personas. De hecho, ya eran personas antes de ser víctimas. Y como tales personas, y de manera independiente al accidente o atentado sufrido, podían ser altos o bajos, guapos o feos, listos o tontos, de derechas o de izquierdas, discretos o indiscretos, humildes o ambiciosos, honestos o corruptos, etc.

En resumen: lo que les ha ocurrido es una putada, pero no les convierten en mejores personas, ni mucho menos en jueces de lo que puede o no puede emitirse por televisión.

Y por cierto, cada vez que estos yonquis de la atención mediática hacen declaraciones públicas sobre su DOLOR, SUFRIMIENTO E INDIGNACIÓN, están invitando a los periodistas a acercar sus micrófonos a las víctimas para preguntarles…

¿CÓMO SE SIENTEN?


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