MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS: LAS REBAJAS, EN EL CORTE INGLÉS

por Pianista en un Burdel.

Uno de los mayores acontecimientos de mi adolescencia fue el momento en el que el primer de mis amigos se saca el carnet. De pronto, el grupo de amigos ya no depende de los autobuses y el Metro para llegar a los sitios. Ya no hay que hacer complicadas economías para tomar un taxi entre cuatro. De pronto, llega LA LIBERTAD.

¿Y qué se hace el primer fin de semana de LA LIBERTAD cuando uno tienen 17 ó 18 años en Madrid? Ir a la Casa de Campo a mirar a las prostitutas, naturalmente. El conductor va un poco más tenso de lo aconsejable para conducir, y los pasajeros van un poco más borrachos de lo aconsejable para llegar a viejo. El ritual suele estar entre lo ridículo y lo abiertamente tétrico, y consiste, básicamente, en dar vueltas y vueltas por la Casa de Campo, hasta que los pasajeros convencen al conductor de parar cerca de una prostituta en concreto y preguntarle, qué si no, cuánto cobra.

Recuerdo el diálogo más o menos así:

El coche se detiene frente a una prostituta. Ella se acerca a la ventanilla del Conductor.

PROSTITUTA

Hola, guapo. ¿Quieres pasar un buen rato?

El Conductor vacila, mira hacia sus amigos. Por fin, uno de ellos se decide a hablar.

PASAJERO 1

Disculpe, señora puta… ¿Cuánto cobra usted?

PROSTITUTA

Dos mil chupar, tres mil follar.

Los amigos se miran entre ellos. Es evidente que no han ido allí a ser chupados ni mucho menos follados, así que nadie sabe muy bien cómo continuar la conversación.

El Conductor decide seguir con el juego.

CONDUCTOR

¿Y si te follamos todos, nos haces descuento?

La Prostituta resopla. Debe de haber oído esa frase cientos de veces.

PROSTITUTA

No, guapo. Las rebajas, en el Corte Inglés.

Y se aparta del coche, dando la conversación por terminada.

¿Y a qué viene este incorrecto recuerdo? Por un lado, nunca viene mal una buena punchline. Por otro lado, cualquier cosa relacionada con prostitución tiene cabida en un blog de guionistas, ¿no? Especialmente, si lo firma un tal Pianista en un Burdel.

Pero realmente, lo que me ha hecho acordarme de este episodio, concretamente, de la sabia frase final de la prostituta (toda una filosofía de vida que ningún guionista debería dejar de observar) ha sido un comentario al post que publicó Daniel Castro el pasado 20 de septiembre: CONSULTORIO: OPCIÓN DE COMPRA. El comentario, escrito por el lector Tomatóstenes, decía así:

Justo la semana que viene tengo una entrevista con un productor ejecutivo al que le ha gustado el guión de largo que le envié. Si me pide una opción de compra GRATIS, ¿qué debo hacer?

Soy guionista novel y la posibilidad de visitar otras productoras que lean mi trabajo es una utopía. Por otra parte, soy consciente de que si todos negociamos a la baja …

Desde mi ignorancia, que un productor mueva mi guión en busca de finaciación suena muy bien, aunque no pague nada a cambio. Los expertos habláis de que así lo pueden quemar. ¿Qué significa exactamente esto? ¿Acaso cambia la actitud del productor por la módica cantidad de 2000 euros de una opción?

¿Y si me pide una reescritura gratis? Primera versión de guión, opción de compra y reescritura, ¿por cuánto se está firmando?

Como veís, estoy muy desorientado.

Y aunque Daniel Castro le contestó cumplidamente, he pensado que convendría hablar del asunto en la portada del blog, para que más lectores puedan contactar DE UNA PUÑETERA VEZ con esa sabia filosofía de puta vieja. Vamos allá con mi respuesta:

“¿Qué hago si me pide que firme una opción gratis?”

Naturalmente, le dices que no. Que por una opción cobras seis mil. En la anécdota, la prostituta decía “dos mil chupar, tres mil follar”. Nótese el pareado, cuestión de puro marketing. Tú, redondeando al alza los baremos mínimos de ALMA, puedes parear así:

Seis mil opción, cuarenta mil guión.

En todo caso, si le viene mal aflojar la mosca de golpe, dile que te puede aplazar el pago a tres meses, o a seis meses si quiere. Pero que tú eres una puta, y las putas lo único que hacen gratis es enseñarte el género y decirte cuánto cobran. Él ya ha visto el género. Si quiere catarlo, que lo pague. Y las rebajas… pues eso.

A no ser, claro, que te gusta que te la metan a cambio de nada. En ese caso, ya no serías puta, serías sólo un adicto al sexo y muy probablemente un masoquista. Porque hace falta ser rarito para cederle algo gratis a una persona que, manifiestamente, planea ganar dinero con ello. Jamás nunca harías algo parecido en cualquier otro ámbito. ¿Me prestarías tu coche gratis para que yo se lo alquile a un colega?

“Que un productor ejecutivo mueva mi guión para buscar financiación suena muy bien”.

Es cierto. Suena bien en la medida en que suena bien “este Gobierno jamás recortará los derechos sociales”, o “voy a poner todo mi empeño en sacar al país de la crisis” o “tenemos la responsabilidad de llegar a un acuerdo para impedir el antitransfuguismo”. Pero el subtexto, naturalmente, es “chupa, chupa, que yo te aviso”.

Suena mucho mejor de lo que en realidad es.

Piensa una cosa: si el productor NECESITA el guión para obtener la dichosa financiación, ¿no podría decirse que el guión es LA PIEZA FUNDAMENTAL en el proceso de producción? ¿Y no te parece que es MUY POCO PROFESIONAL intentar conseguir la pieza fundamental por el morro y sin soltar un duro?

De nuevo, no existe otro ámbito profesional en el que nos pareciese tolerable una conducta así. Si ese productor ejecutivo realmente tiene probabilidades serias de conseguir financiar este proyecto, asumirá que hay que hacer una mínima inversión en el resorte fundamental que acciona la maquinaria. Que insisto, es eso que tienes en tu disco duro, y que hemos dado en llamar guión.

Dándole la vuelta al razonamiento: un tío que no está dispuesto a soltar unos miles de euros para asegurarse los derechos del guión, muy probablemente no es un verdadero productor ni tiene probabilidades de financiar nada. Muy probablemente es un filibustero con más ilusión que talento, que no se quiere jugar los cuartos porque sabe que, casi seguro, no conseguirá recuperarlos.

“¿Cómo hay que obrar en estos casos?”

Bueno, la manera más destroyer sería decirle al productor ejecutivo que sí, que lo mueva por ahí a ver qué tal… pero sin firmar nada. Y que cuando encuentre la dichosa financiación, que ponga dinero sobre la mesa, y entonces habláis. Mientras tanto, naturalmente, tú serías libre de buscarte otros productores más interesados.

La manera más lógica sería hacerte socio de ALMA inmediatamente, y recabar los servicios de su abogado, Tomás Rosón, que te informará cumplidamente del tipo de contrato que más te conviene, y de los tramos salariales a que puedes aspirar. Y cuando algún productor te diga que estás pidiendo más de “lo que se está pagando por ahí“, no le escuches: ven a este blog a informarte y, sobre todo, escucha a Tomás Rosón. Él es el que lee, revisa y confecciona la mayoría de los contratos de guionista en este país. Él sabe realmente cuánto se cobra por un guión en España. Y está de tu lado, así que te dirá la verdad.

Espero que estos comentarios le sean de utilidad a alguien. Y confío en que tú, Tomatóstenes, sepas disculpar el tono cortante. Sé que, mezclado con el uso de la segunda persona, puede tocar un poco los cojones. Y últimamente, me han criticado bastante por mi tono de superioridad. No era la intención hacerme el superior ni el sabelotodo. Y si a veces soy cortante es porque me hace más gracia que ser falsamente amable. En cualquier caso, si te ha molestado, lo siento.

(Mentira.)

21 Responses to MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS: LAS REBAJAS, EN EL CORTE INGLÉS

  1. Javi-LHP dice:

    Yo no creo que el post sea cortante o borde, creo que es un ejemplo llano, sencillo y claro para saber cómo funciona este mundillo, y los consejos no son nada desdeñables. Uno de los problemas hoy día es que entre la crisis mundial, la crisis nacional y la crisis del cine al final parece que siempre toca currar gratis o por menos de lo que te permitiría llegar a final de mes. Es la norma aquí y cada vez en más empresas: que si contratos en prácticas, que si becas no remuneradas, que si contrataciones como autónomo para venderte que así cobras más… El mundo está lleno de tiburones, tenemos que empezar a protejernos el culo y poner a los tiburones un poco en su sitio. Ser guionista, aunque sea vocacional, no deja de ser un trabajo, y como tal debe pagarse. Obviamente no cobrará lo mismo un guionista novel que uno con 15 años de curro y 3 pelis a sus espaldas, pero algo, un mínimo, deberá cobrar.

  2. Diego Germán Gonzalez dice:

    Pianista, no quiero ser jodido ni dármela de culto. Simplemente me entró la duda.
    ¿No es “el primero de mis amigos”?

  3. Curro Royo dice:

    Disculpe que le dé la espalda

    Un productor que paga nada por tu trabajo, lo valora en nada. Y si lo valora en nada, imagina lo que te valorará a ti. Hay productores dispuestos a hacer una película sí o sí porque han recibido una minima subvención y ya han invertido algo en ella. Suele ser una de las razones por las que se estrenan muchas películas que ni siquiera deberían haberse rodado, pero es así. Aunque sea un mecanismo perverso, demuestra que un productor de verdad valora cada euro que se ha gastado… repito, que se ha gastado.

    Que quemen tu guión significa que lo paseen por las tres únicas mesas que deciden qué películas se hacen, esto es, las televisiones. Pero seguramente, si no ha pagado nada, tu guión será una especie de baratija, que ofrecerá a un potencial comprador solo en el caso de que el comprador no se haya interesado por sus auténticas apuestas.

    El comprador también sabrá que ésa historia es un “y si tienes tiempo, échale un vistazo a esto” ¿Y por qué lo sabrá perfectamente el comprador? Porque si de verdad la historia interesa, le interesa a todo el mundo, empezando por el productor, que intentará ponerla en valor, comenzando por asegurársela mediante un pago y siguiendo por asociarla a nombres, léase director y actores.

    Que muevan tu guión a cambio de nada no es una buena noticia. Sólo es buena para el productor. Le has dado gratis a alguien sin escrúpulos la posibilidad, si le apetece y le conviene, de marcarse un tanto a coste cero. Si le gusta la idea, es posible que te la plagie, que se le quede en la cabeza y le cuente una versión “mejorada” (para él, claro) a un director o un ejecutivo como si fuera suya. Total, si el chaval que le trajo la idea no fue capaz ni de pedir un contrato… ¿le va a denunciar por plagio?

    Ah… y si esa flauta que estás esperando que suene, suena… prepárate. Si el guión de verdad atrae la atención de alguien, te tratará exactamente como te ha tratado hasta el momento… como tú te has dejado tratar. Seguramente, después de hacerte escribir varias versiones por un precio de risa, le pasará el guión a un guionista/director de confianza. Con suerte, retendrás el crédito de “idea de”, pero lo dudo, porque no lo habrás atado por contrato ¿Y por qué? Por miedo a molestar.

    Pensando en estas cosas, siempre me acuerdo de una anécdota genial que cuenta Joan Potau. Él dice que trabajó en una agencia en la que había un tipo tan asquerosamente pelota , que Joan se lo imaginaba así… mientras el jefe de la empresa, digamos el señor Tarrés, le daba por el culo, el individuo en cuestión se volvía y le decía “Señor Tarrés, disculpe que le dé la espalda”

    Pues eso.

    • Panov dice:

      Coincido al 100%

      Pero quería matizar o aportar una cosa, respecto de tu entrada y la del Pianista. La gran parte de los casos de abusos como los que comentamos, se dan en jóvenes guionistas noveles. Los productores que no son tontos saben a quién pueden apretar, desde el momento en que te ven entrar por la puerta. Y como bien dices, la fórmula de la financiación que todos conocemos, funciona. Qué más da pues, la calidad del guión y por ende de la película. Lo único que interesa es asumir los menos riesgos posibles y arañar euros de dónde se pueda. Mejor, por tanto, cualquier pipiolo que haga una cosa rodable por 12.000 (o menos, en algún caso), que pagar 60.000 por algo de calidad.
      Bien, pues una vez sentadas estas bases que me temo no son demasiado discutibles, en vez de mirar hacia fuera, quizá deberíamos mirar entre todos un poco hacia dentro.
      Yo llevo dos años y medio en ALMA. He firmado un par de contratos como guionista con productoras (supervisados por Rosón, por cierto), pero aún no tengo lo que se puede decir un curriculum. Y aparte tengo un trabajo que nada tiene que ver con el guión, porque aunque no tengo que pagar la comida de mi hijo, si que tengo que hacerlo con la del gato. Lo del hijo siempre queda más contundente, pero tengo un gato que sólo le gustan los sobres gourmet y cuestan una pasta. Mis ingresos como guionista no dan para ello. Doy la chapa sobre mi vida, solo por poner en contexto para lo que cuento a continuación. Independientemente de otras consideraciones respecto del pasado de ALMA, que parece que van quedando atrás y se empieza funcionar bastante bien, lo que yo me he encontrado en las dos asambleas a las que he asistido como socio, es un total descrédito de los consagrados con voz cantante, hacía los noveles. Hasta el punto en que en las dos asambleas me he llegado a preguntar que hacía durmiendo con mi enemigo. Como si sólo pudiesen escribir guiones, o presentarse a una prueba, el que tiene carnet de guionista y éste se otorga en función de una experiencia ya demostrada. Y no lo digo por ningún estúpido despecho o porque nadie me quiera; trato de ser simplemente objetivo con lo que he visto. Al igual que éstas entradas vuestras me parecen indicar algo parecido a: “¡Eh, tú, guionista novel: No aceptes precios baratos, que nos perjudica a todos!” (Quizá no sea así, pero os aseguro que lo parece). Y en el fondo estoy de acuerdo, cuidado. Pero también creo que entre todos deberíamos mirar un poco más río arriba.
      En mi opinión me parece muy reduccionista excluir y focalizar el problema en el final del proceso, asociándolo a una única parcela, tal y como están las cosas en la actualidad. Entre otras cosas, los noveles no suponemos ninguna competencia objetiva a los consagrados, porque casi todo lo que escribimos es una puta mierda (sin dobles intenciones; lo creo así, salvo alguna excepción ocasional). La única competencia que podemos suponer es el precio. Siguiendo el ejemplo del Pianista “las putas africanas nos están quitando el trabajo a las europeas”. Con lo cual se genera un perjuicio común. Sólo somos competencia si hacemos “rebajas”. Pero supongo que independientemente de que haya gente que pueda hacer ese trabajo sólo por salir en créditos, cualquier persona con la inteligencia justa para interpretar un semáforo, por el mismo trabajo, preferiría salir en créditos, más una cantidad razonable ¿Cuál sería la fórmula para mitigar ambos males? Pues precisamente acoger cuantos más noveles haya, mejor. En mi opinión desde todas las organizaciones de guionistas, se debería trabajar para abarcar el mayor número posible de noveles, de gente que intente dedicarse al guión, ya que encima de pagarte una cuota que refuerza la organización, mitiga el mal del desperdigado barato. Para el novel que no sabe ni por donde sale el sol, pertenecer a una organización de guionistas te abre la posibilidad de contactos, asesoramiento, cursos, etc. Y claro, si perteneces a una organización deberás intentar cumplir con los preceptos de ella, de unos mínimos exigibles. Sumado a que la organización te perfilase y te tomara en serio como parte de ella, claro. Preceptos desde mi punto de vista beneficioso para todos. En vez de preguntarnos, como en la última asamblea, si un taxista que escribe guiones, es guionista, acojámosle en la organización ¿Sólo son guionistas los que viven exclusivamente de sus ingresos por guión? ¡Ostias! Pues me parece que en toda España debe haber 14 ¿Cómo se llega entonces a “guionista”? ¿Vives de tus padres hasta que 10 años después de iniciado tu periplo, ya puedes ser autosuficiente y por lo tanto “guionista? ¿Es entonces cuando debo pertenecer ya por derecho a ALMA? ¿Mientras tanto me deshago del gato?
      Hagamos campañas de captación en escuelas de cine, universidades o anuncios públicos. Ya sé que suena un poco anacrónico, “a los mundos de Yupi”, y demás, pero puede resultar efectivo. Lo mismo parece que cuantos más seamos, será mayor la competencia, cosa que no interesaría a quién en mayor o menor medida estuviera establecido. Pero en mi opinión lo único que ocurriría es que de entre todos destacarían los mejores. Y los mejores sin duda son los que están consagrados por algo tan sencillo que supongo todo el mundo entiende y no hace falta explicar. Al no tener la competencia del novel barato, seguro que en algo se notaría la subida de precios ¿Y los noveles? algún día dejaran de serlo (los que verdaderamente valgan). Para empezar, aprenderían cosas imprescindibles que de otra manera ignorarían.

      PD: Ya sé Pianista que precisamente en tu texto recomiendas a la gente hacerse de ALMA y eso es lo que yo hice en el momento en que pude tener el primer contacto con un productor. Pero desde luego te digo que en la última asamblea de ALMA, a la que fui sólo, hubiese pagado dinero por darle al hiperespacio y salir de allí. Era una situación bastante incómoda. Si soy un intrusista (no digo que no lo sea), entonces de motu propio, evidentemente, no quiero pertenecer a una organización que no me contempla. Pero claro, que nadie se atreva siquiera a insinuarme qué acepto y qué no.

      Saludos.

    • Kohonera dice:

      Tienes mucha razón, Panov.

      Si ALMA solamente se siente a gusto aceptando a guionistas profesionales, entendiendo como tales a los que tienen créditos (al menos un guión producido, quiero suponer) lo más normal que es un novel esté dispuesto a hacer rebajas con tal de conseguirlo y ser, por fin, un profesional.

      Señores consagrados, en el pecado va la penitencia.

    • cansadoyconfuso dice:

      Hay algo que rozas en tu mensaje (con el que estoy parcialmente de acuerdo), pero que me parece tan importante como lo que dices… o más.

      Existe la idea general de que son los guionistas que empiezan los que aceptan sueldos y tarifas bajas. Puede ser cierto. Pero más daño que el supuesto intrusismo del que hablas (yo soy guionista profesional, de esos 14 -aunque somos más, de verdad- que vivimos exclusivamente de nuestros guiones, y no estudié nada relacionado con el medio), creo que lo hace el hecho de que muy a menudo guionistas profesionales aceptan tarifas que no deben aceptar.

      Uno no ve los contratos de los demás, pero me temo (por comentarios en el sector) que hay guionistas profesionales, de ALMA de toda la vida, que aceptan sueldos por debajo de los mínimos que el sindicato indica. Yo no puedo decirle a un chico que empieza que se ponga duro en este tema, pero gente que lleva años, que tienen un nombre, y a los que vemos en asambleas… creo que deberían decir no. No podemos exigir ni hablar de intrusismo si no damos ejemplo.

      Sé que toco un tema delicado, pero creo que es importante mencionarlo. Aunque sólo sea para que, si estoy equivocado, me saquen de mi error.

    • Hortensia dice:

      Panov, tienes que deshacerte del gato!!!

    • Panov dice:

      No es tan fácil. Mi gato no es tan imbécil como el de Dragó. Se ha ganado el favor de los gatos del barrio y me tienen amenazado con masivos maullidos nocturnos de por vida, en caso de que le falte algo. Pintan bastos.

  4. Gin Hindew 110 dice:

    Me encanta que le pongas tantas bolas a tus escritos Pianista, es realmente inspirador, uno se pone a pensar que ahi en algun lugar al otro lado del mar hay un guionista con cojones que puede sobrevivir y vivir de su trabajo, eso le da esperanzas a uno

    “Señor Tarrés, disculpe que le dé la espalda” Jaja, excelente metafora

  5. Adama dice:

    Bueno, yo no soy guionista, soy diseñador gráfico e ilustrador, pero me parece acojonante el post, me lo voy a guardar y releer varias veces porque nos sirve a todos. Gracias

    • Cris dice:

      En ese caso es probable que pertenezcas a esos ámbitos que El Pianista opina que no existen, donde un creativo, sea diseñador gráfico o copy, o lo que sea, regala su trabajo a las empresas. En estos otros ámbitos, resulta que uno conisgue un briefing con mucho esfuerzo, y se va al departamento de compras (antes se solía ir al de marketing o de comunicación donde al menos tenían algo más de idea),con una propuesta, o dos, repleta de ideas y diseños que, una vez oida la presentación, se queda sobre la mesa del cliente.

      Al menos en dos casos de los que presenté como directora de cuentas, vi como se “nutrian” de nuestra creatividad para realizar con otro proveedor el proyecto. Es decir, que sin copiar exactamente, se permiten el lujo de convocar a 3 y 4 empresas proveedoras para una campaña o lo que sea, para luego desestimarlas todas, ejecutarla con su proveedor de toda la vida, más barato, pero eso sí, con ideas ajenas.

      Desde luego es de demanda, pero en otros ámbitos, no tan personalizados como el vuestro, sino puramente empreseriales(repletos de diseñadores y creativos en plantilla),hasta tal punto lo único que importa es “vender” cueste lo que cueste, que da igual que te fusilen lo que sea, de hecho se ve como un mal menor.

      De aquel tiempo recuerdo a un par de diseñadores que se subían por las paredes, no tanto por pensar que no iban a obtener un beneficio económico por su creatividad, como por la rabia que les daba ver su trabajo desvirtuado por terceros.

      Resumiendo, que estoy totalmente de acuerdo con el post de que nadie tiene porque trabajar gratis, que me ha encantado la frase de “para rebajas en el Corte Inglés” pero que, bajando a terreno, por aquí, además de putas, hay apaleadas, por seguir el simil.

  6. cansadoyconfuso dice:

    Si tú le das tu guión a una productora a cambio de nada para que lo mueva entre las tres televisiones que hay (ya sea guión de cine o de tv), y las cadenas lo rechazan, la productora te lo devuelve y tú ya puedes tirarlo a la basura: tu trabajo no ha valido nada, y nada se te ha pagado por él.

    No puedes volver a moverlo por otra productora, porque se supone que las cadenas ya han dicho que no lo quieren. Y tú has regalado tu trabajo.

  7. Hmaniaco dice:

    Un guionista curtido (quemado) se ve a si mismo como una
    puta (Un oficio de putas). Sin embargo un guionista novel
    se ve a si mismo como un camello. Un camello que tiene tanta
    confianza en la calidad de su producto que piensa “la primera
    dosis la doy gratis, luego ya vendran en masa a por mas”.

    Y con la excusa de que la anécdota de la casa de campo me
    recuerda a un episodio de “The Inbetweeneres” voy a
    reivindicar las series britanicas:

    – the office
    – the inbetweeners
    – Extras
    – little Britain
    – The I.T. crowd
    – Sherlock Holmes
    – Life in Mars
    – Skins

    Cada vez que alguien pone como excusa la falta de presupuesto para justificar la mediocridad de las series
    españolas (comparandolas con las de EEUU), vale la pena
    recordar que las series britanicas tambien tienen poco
    presupuesto, pero lo compensan con mucho talento.

    • Kohonera dice:

      Si me permites, añado una serie a la lista:

      – Shameless

      Como “Aída” pero en bueno.

  8. Regla dice:

    Más claro, el agua.

  9. Tomatóstenes dice:

    Pianista, no me ha molestado que hayas usado una entrada mía ni el tono cortante: la elocuencia obliga. Muy al contrario, te agradezco que hayas dedicado todo un post a mis “ingenuas” preguntas.

    Estando de acuerdo con lo que escribes, haría una matización en la línea del brillante comentario de Panov: no es justo pedir la misma contundencia en la negociación a un guionista novel que a un profesional asentado.

    En una primera venta, el objetivo principal de muchos noveles es meter la cabeza en el mundo del cine, no importa tanto el dinero. Es muy frustrante dedicar años puliendo un guión que luego no puedes enseñar en ningún sitio porque nadie te lee.

    Por supuesto, el novel no debe aceptar cualquier trato, siempre debe tener presente que si cede mucho está saboteando futuras negociaciones, las propias y las de otros guionistas, al sentar precedente.

    Pero los intereses de los consagrados y de los noveles son distintos. En la respuesta que me dio Daniel Castro está la clave: “no dejes que nadie te diga que tienes que cobrar esto o esto otro, o que estás “degradando la profesión”, cada uno tiene sus prioridades”.

  10. Regla dice:

    Muchas veces, cuando pedimos consejo, tratamos de escuchar aquello que reafirma nuestra posición y mejor se adapta a nuestras expectativas. Y quizás, la manera más efectiva de aprender, es estrellarte, a través de la propia experiencia.

    Hace años tuve la oportunidad de trabajar en una empresa editorial. Las condiciones eran inmejorables en todos los sentidos. Era precisamente lo que estaba buscando. Cerca de casa, en un horario que me convenía y además estaba bien pagado.
    A los diez días de trabajo, el jefe nos citó a mi compañera y a mí, en su despacho. Iba a cambiarnos las condiciones de trabajo. Nos haría un nuevo contrato y el sueldo pactado en un principio, se vería reducido en buena parte. Nos dijo que meditaramos si queriamos continuar. Mi prioridad en ese momento, era conservar el trabajo en sí, cerca de casa y en un magnífico horario. Mi compañera dijo que tenía que pensarlo y yo, de forma impulsiva, acepté de buenas a primeras el trato. Así de fácil. ¿Qué clase de confianza inspira un empresario que cambia tus condiciones de trabajo, en cuestión de diez días? Es lo que se preguntó mi familia y amigos. Pero, bueno, yo había tomado la decisión de seguir. Mi compañera al final también acabó aceptando y cuando volvimos al trabajo, el jefe nos citó de nuevo. Les juro, que, atendiendo a mis prioridades, si me hubiera propuesto trabajar un par de semanas gratis, habría aceptado. Pero, no hizo falta. Esta vez nos despedía directamente, pagándonos en efectivo el día de trabajo, generado por el nuevo contrato. Me sentí tan engañada y humillada, que le dejé el dinero allí en la mesa y me fui. Digna y altiva, sí, pero con la autoestima por los suelos.

    Mi experiencia no deja de ser una anécdota comparada con la elaboración de un guión, que requiere de muchisimo más tiempo y no deja de ser fustrante. El planteamiento es éste: Renuncio a cualquier gratificación material, a cambio de algo más importante, que mi guión pueda ver la luz. Y si al final ese guión no ha consiguido interesar ni regalado, ¿Podemos seguir manteniendo altas nuesta confianza y autoestima, para creer realmente que a alguien le va a interesar comprarlo, cuando ni siquiera ha interesado regalado?

    Seguro que existiran productores maravillosos y altruistas, deseosos de descubrir nuevos talentos. Pero, por si acaso, convendría tener un plan B. Por supuesto, uno es libre de seguir comprando boletos de lotería y confiar en que algún día le toque.

    Por cierto, Pianista, me encantó la anécdota. La respuesta de la puta, fue la de una auténtica señora. Si hubiera querido humillarlos y tener más mal leche, les habría mandado a las rebajas del Carrefour.

    • Tomatóstenes dice:

      Es cierto, al releer mi entrada me percato de que el último párrafo da la impresión de que no estoy dispuesto a escuchar ningún consejo que no estuviera ya en mi cabeza.

      De veras, no es esa mi actitud, valoro y tomo nota de todas las intervenciones, que han contribuido a aclarar la oscura fase (al menos para mí) en la que un guionista novel se enfrenta por primera vez a la posibilidad de vender un guión.

      Y si hablamos de escuchar sólo aquello que confirma nuestra posición inicial, me convence plenamente el modo de actuar que propone el Pianista ante una opción de compra gratis: vale, que mueva el guión por ahí, pero sin firmar nada, que luego, si consigue financiación, ya le pasaré la factura, aumentada.

      Yo sólo discrepo de la rigidez de las cifras: cuarenta mil guión, seis mil opción. Un profesional, vale, y me parece poco, que para eso tiene un curriculum y escribir un buen guión no es fácil.

      Pero un novel juega en otra liga, no tiene productoras a las que acudir si le tocan las narices, y aún no ha demostrado nada (salvo un guión aceptable, se supone) que dé garantías al productor en futuras reescrituras. Su capacidad de negociación es más limitada y su interés principal es entrar en el mundo del cine más que la pasta (al menos para mí).

      Ya lo sé, lo anterior no implica que tengas que aceptar cualquier trato; como se ha dicho hasta la saciedad, el hecho de que un productor te ofrezca una basura de contrato es el mejor indicador de que no te toma en serio y al final te vas arrepentir de trabajar con él. De esto no hay duda.

      Hay que encontrar un equilibrio en función de los intereses de cada uno, que no siempre coinciden con los de otros. Cuando llegue el caso, yo seguiré otro consejo dado aquí: acudir a un buen abogado antes de firmar nada (sí, sí, presto oídos a los profesionales).

    • Regla dice:

      Ok. Es cierto que su primera intervención me había dado una impresión muy distinta. Y ahora, ya me ha quedado tan claro, como el post.

    • Panov dice:

      Quizá en mi anterior mensaje no me haya expresado del todo bien y se haya malinterpretado lo que quería exponer. Yo no insinúo de ningún modo que un guionista novel deba o tenga que aceptar unas condiciones leoninas, a las que un consagrado deba negarse; no. Yo lo que digo es que una organización de guionistas, apoyada por consagrados, que recoja la inexperiencia y el miedo del desperdigado (novel), hace que estos factores no jueguen en contra del propio interesado, ni por ende, del conjunto en general. Y eso pienso que es positivo para todos.
      Que una actitud sea comprensible, no quiere decir que sea idónea. Es comprensible que alguien que se enfrenta a su primera negociación, ceda más que alguien que tiene el culo pelado de hacerlas. Pero igualmente sigue sin ser positivo. Precisamente por eso, en mi caso en particular, desde el principio he optado no sólo por atender, sino en la mayoría de los casos, por seguir casi escrupulosamente los consejos o pautas de la gente más experta, que sabía más que yo (no sólo en este ámbito sino en la mayoría de la vida). Hay algunas cosas que en mi inexperta opinión resultan evidentes en todo acuerdo. No creo que tenga que ver tanto con la forma de enfrentarse a una negociación de compra de guión, sino casi a una actitud ante cualquier circunstancia de la vida (cámbiese “productor” por “x”) :
      – Un productor se ha enfrentado en innumerables ocasiones a la situación a la que se está enfrentando un novel por primera vez. Por consiguiente cuando te “enfrentas” a él, lo haces en un prisma de inferioridad teórica. Es bueno tenerlo en todo momento presente, para beneficiarte de lo poco favorable que te aporta el tenerlo claro.
      – Si un productor te ha llamado es que tiene un cierto interés por tu trabajo. Es conveniente saber en el face to face, hasta que punto llega ese interés. Hay que intentar leer la situación lo más posible en este aspecto, para tensar o destensar en consecuencia a ello.
      – Al mus no se gana jugando al paso. Y más si no tienes cartas (quién más cartas tiene es el productor, sin duda). Te envidarán, tendrás que pasar y se apuntará una. Pero también tendrás que querer alguna cuando te enviden, e incluso en algún caso para que no te vacilen, echar órdago.
      Permíteme por último que te dé mi opinión sobre algunas consideraciones que haces:
      “vale, que mueva el guión por ahí, pero sin firmar nada, que luego, si consigue financiación, ya le pasaré la factura, aumentada”. Yo haría caso a lo que dice Curro Royo arriba. En España la dependencia de las Televisiones es absoluta. Sin posibilidad milimétrica de desviación. Si se mueve tu guión y no cuaja, no te sirve ni para hacer fuego después. Ya ha tenido su recorrido. Así te puedes pasar toda la vida, uno tras otro, con lo que cuesta escribir un guión. El productor no. Si encuentra mucha gente así, alguno cuela (y “quema” todos los que haya pillado por el camino).
      “su interés principal es entrar en el mundo del cine más que la pasta (al menos para mí)”. Yo creo que de lo que se trata es de intentar ser profesional de esto. Si quieres ser profesional de cualquier cosa, te debe preocupar la pasta.
      Me alegro que consideres lo del abogado (especialista en entorno audiovisual, ojo). Precisamente por todo esto, es fundamental. Con un abogado probablemente te van a dar ostias hasta en el carnet de identidad. Sin él te abrirán el culo (perdón por lo explicito; lo digo por resumirlo y hacerlo perfectamente entendible).

      Saludos.

  11. Regla dice:

    Extraido del post.
    “¿Cómo hay que actuar en estos casos?”

    “Bueno, la manera más DESTROYER sería decirle al productor ejecutivo que sí, que lo mueva por ahí a ver que tal…..”
    “La manera más lógica sería hacerte socio de ALMA inmediatamente y recabar los servicios de su abogado…”

A %d blogueros les gusta esto: