DE LA EXPRESIÓN Y LA REPRESENTACIÓN

10 diciembre, 2010

Por Guillermo Zapata

La pregunta vendría expuesta de la siguiente manera… ¿Cuando contamos una historia en televisión estamos expresando algo o alguien o lo estamos representando? ¿Estamos hablando de lo que la gente es o de lo que la gente debería ser? ¿Estamos dando nuestra visión particular de las cosas o una visión que tiene en cuenta a aquellas personas que van a aparecer en la pantalla?

He hecho la puntualización de que se trata de un guión que escribimos para televisión, porque creo que la televisión diseña antes formatos que historias. En el cine lo primero que uno tiene es la historia, el formato o no existe o tiene unas connotaciones muy generales y abiertas en cuando a duración, género, etc.

La televisión no es así. En la televisión uno no dice “Voy a hacer una serie sobre Antonio, Juana y Fernando, que son jóvenes y roban un banco” sino “Voy a hacer una serie sobre jóvenes delincuentes” En el cine, el problema de la expresión y la representación no es que sea menor, pero si es distinto. Al menos la tendencia general es a entender que uno cuenta la historia de Antonio, Juana y Fernando y no que Antonio, Juana y Fernando sean “los jóvenes de hoy” (O los jóvenes delincuentes de hoy)

Hace unos días, me encontré un comentario en mi blog en referencia a un personaje fijo de Hospital Central de origen ecuatoriano. El comentario se quejaba de que los guionistas estábamos dando mala imagen a la comunidad ecuatoriana, que había tomado ese personaje como referente. Mi respuesta fue, creo, la que habríamos tenido cualquiera. Este personaje tiene multitud de rasgos que lo definen y uno de ellos es que es ecuatoriano. El ser ecuatoriano no tienen ninguna relación con sus otros rasgos y solo “juega” en algunas historias. Aquello que hace al personaje menos agradable al espectador en este momento concreto no tiene ninguna relación con su nacionalidad.

Esto me recordó a una máxima Trekkie que venía a defender la serie original de Star Trek como una serie en la que había, por fin, un reparto interracial e internacional que incluía, no solo a una mujer negra, sino incluso a un ciudadano ruso en plena guerra fría. ¿Que estaban haciendo los creadores de Star Trek? ¿Impulsar la comprensión entre bloques? ¿Ser simplemente consecuentes con el mundo que se encontraba a su alrededor en ese contexto histórico? ¿Hacer coherente un relato futurista? ¿Todas esas cosas? Estoy seguro de que esa mezcla no evitaba que Checov y Uhura tuvieran, a la vez, sus bajezas particulares, por representantes de sus comunidades que fueran.

Al final, la pregunta es ¿Que tipo de responsabilidad tenemos con “lo real”? ¿Tenemos alguna? ¿Ninguna? Eso lleva, claro, a una pregunta nueva y que viene a enredarlo todo mucho. Como dirían en Matrix: ¿Qué es lo real?

Para ilustrar el tipo de problema al que me refiero con un ejemplo. La serie Británicas Misfits muestra en numerosas ocasiones a un grupo de jóvenes haciendo alguna de estas tres cosas.

a.- Fumando porros y/o tabaco.

b.- Tomando extasis.

c.- Teniendo relaciones sexuales.

En alguno de los capítulos alguna de estas cosas constituyen “tramas” y por tanto “se problematizan”. En otros, los chavales simplemente, beben, follan y se drogan.

Ese tipo de compromiso con lo real me resulta mucho más “educativo” y “etico” por la vía de la expresión, que nuestra habitual posición a favor de la representación de valores positivos (Que esa es otra, a ver cuales son los valores positivos y cuales no) por la vía de

a.- No contar las cosas que de por si pasan

b.- Contarlas siempre como un problema.

Así se rebela la verdadera naturaleza de muchas de nuestras ficciones, cuando los jóvenes, los migrantes, las mujeres, los parados, etc. Son presentados como “problemas” que otros deben “resolver”.


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