FELICES GUIONES, GUIONES FELICES

28 diciembre, 2010

David Muñoz

Para no estar todo el día pegado al ordenador estas Navidades, he decidido tomarme un descansito en Bloguionistas, de modo que hoy toca un texto más breve que de costumbre.

A punto he estado de escribir una lista de buenos propósitos para el año 2011, pero en el último momento he decidido no hacerlo.

¿Por qué?

Pues porque pase lo que pase con mi trabajo y mis guiones el año que viene…

…no va a depender de mí.

Fastidia que sea así, pero en este momento de incertidumbre económica, lo único que podemos hacer la “tropa” es esperar a que capee el temporal.

Afortunadamente no es mi caso, pero son muchos los guionistas que en este momento se están preguntando cómo van a pagar el alquiler el año que viene. Y la mayor parte de ellos trabajan mañana, tarde y noche, no paran de escribir, de moverse, de intentarlo. Aún así, siguen sin encontrar su sitio.

Ayer pensaba en todo esto mientras intentaba concentrarme en escribir el guión de un capítulo de una serie en mi portátil. De fondo escuchaba “El gigante de hierro”, la película que veía la familia en cuya casa estamos pasando “los Muñoz” las Navidades. El largo de animación de Brad Bird me parece magnífico, pero es otra de esa legión de historias que pretenden animarnos convenciéndonos de que podemos hacer lo que nos de la gana con nuestra vida. Podemos ser quienes queramos ser. Sólo tenemos que proponérnoslo.

Y no.

Como dicen Faemino y Cansado: “y una mierda así de alta”.

A veces lo intentas, lo deseas con todas tus fuerzas, y de todas maneras, fracasas.

La vida no es una película de Hollywood.

El cielo es el límite (o no)

A lo mejor es una comparación de mal gusto, pero el mensaje de historias como “El gigante de hierro” me recuerda a la dichosa frase que se utiliza para contar de forma “novelada” que alguien ha muerto de cáncer: “ha muerto tras una larga batalla contra el cáncer”.

La vida como una historia en la que eres protagonista de una gesta épica.

Pero la fábula tiene su lado oscuro.

¿Qué pasa si no consigues lo que quieres? ¿Y si el cáncer te mata?

¿Quiere decir que no has luchado lo suficiente? ¿que tus debilidades son las que te han hecho perder?

¿Que la culpa es tuya?

Venga ya.

Así que compañeros, ánimo, y esperemos que vengan mejor dadas para el año que viene.

A lo tonto, ya tengo buen propósito para el año que viene: dejar de agobiarme pensando que podría hacer mucho más de lo que hago. Porque yo, como todo el mundo, también estoy programado para creer que el cielo es el límite.

Seguro que no soy capaz de hacerlo.

Para cerrar, otra tradición navideña…

…¡el vídeo hortera!


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