CONSULTORIO: LLAMADAS TELEFÓNICAS Y OTROS PEQUEÑOS MARRONES

31 enero, 2011

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Recibimos esta consulta de Ernesto en nuestro buzón.

Hola Bloguionistas

Feliz año y ,una vez más, enhorabuena por vuestro blog. Me resulta muy difícil trasladar al papel algunas secuencias que conllevan alguna complejidad, digamos, “espacio temporal”. Sobre todo pensando que ese guión lo va a leer alguien y, por mi bien, tiene que entenderlo.

¿Cómo aconsejaríais describir un pequeño flashback? Por ejemplo como en CSI o similares, cuando con una pequeña pista forense reconstruyen una parte del crimen.

Hola Ernesto, gracias por leer nuestro blog y por atreverte a plantear una consulta. Voy contestando una a una a tus consultas.

Vamos con esos flashes que aparecen brevemente, habitualmente acompañados con un efecto de sonido bastante espectacular, ¿cómo se escriben?

Pues si no sabemos cómo lo hacen en CSI, ¿por qué no mirar en un guión de CSI? Aquí hay un montón de ellos, en inglés. He copiado un fragmento del piloto. (Haced clic en la imagen para verla más grande)

Como ves, en el caso de CSI, simplemente introducen el rápido flashback con esa indicación entre paréntesis, después, avisan del fin del flashback y se vuelve al presente. Pese a tratarse de otro tiempo y/u otro escenario, no numeran la escena de flashback como independiente.

En cambio, en una serie en la que trabajé, cuando un personaje tenía visiones premonitorias, sí que poníamos encabezado y numeración independiente para la secuencia (si se trataba de flashes procedentes de secuencias anteriores, indicábamos de qué secuencia procedían).

Es decir, como ves, la respuesta es sencilla: se puede hacer de cualquier manera. Si se trata de tu propio guión, puedes elegir tú la forma. Si estás trabajando en una serie, lo más inteligente es adaptarte a la manera de hacer habitual en ella. Eso sí, es imprescindible que el equipo tenga claro que tiene que grabar (o rodar) ese plano.

¿Cómo transcribir una conversación telefónica que tiene lugar en dos sitios diferentes, mientras los dos personajes realizan diferentes acciones? Me viene a la mente esa película de Ridley Scott en la que mientras Russell Crowe recoge a sus hijas del colegio le dice a Leonardo DiCaprio como atrapar terroristas en Oriente Medio. O, de una manera más cotidiana, ver a una madre que desde la cocina dice a su marido que tiene que comprar en el super cuando acabe de trabajar en su despacho. Perdón por el machismo.

Lo más habitual es que, simplemente, se intercalen las secuencias. Eso sí, si un personaje va desplazándose, tendrás que ir cambiando los encabezados y describiendo las diferentes localizaciones en que se encuentre en cada momento. Aquí te he escrito un pequeño ejemplo. No está curradísimo, pero creo que te servirá para hacerte una idea. No es autobiográfico, lo prometo.

Otra posibilidad, algo más perezosa, es, simplemente, poner en el encabezado las dos localizaciones e indicar que se trata de una conversación intercalada (Intercut) y ya será en montaje cuando se decida qué réplica se verá en “on” y cuál en “off”. Esto es más apropiado cuando la conversación telefónica se da entre dos únicas localizaciones (es decir, ninguno de los dos interlocutores se va moviendo, como en tu ejemplo).

Aquí, un ejemplo del guión de “In the Loop”. Lo tienes aquí.

¿Cómo describir acciones paralelas? Como en los finales de El Padrino.

Pues, simplemente, intercalándolas. No es difícil, es sólo un poco cansado.

Aquí te pego parte del montaje final de “El Padrino 2”. (Spoilers, claro). Mientras el testigo protegido Pentangeli toma un “baño caliente” en la casa protegida antes de ir a testificar, Fredo va a pescar con el hijo de Michael y Hyman Roth (el antiguo socio judío de Michael) llega al aeropuerto de Miami. Estas tres tramas acaban con muertes ordenadas por el Padrino. Simplemente, se intercalan escenas de estas tramas, a veces también con una escena más “neutra” en la que se ve a Michael Corleone, el Padrino.

¿Cómo escribiríais el guión para explicar estas circunstancias sin que se perdiera el ritmo y sin que la mente de un productor se colapsase? ¿Podríais poner algún ejemplo?

Lo importante es que lo que ocurra sea suficientemente interesante, para que el lector siga adelante pese a la incómoda sucesión de encabezados. Uno de mis trucos, para el caso de las llamadas telefónicas, es cortar en el medio de una frase para que sea en la siguiente escena cuando el lector pueda completar la frase. Así creo que la lectura es más fluida.

Ya te he puesto unos cuantos ejemplos. Por cierto, siento que algunos estén en inglés, espero que esto no te suponga un gran problema. Cuando tengas alguna duda sobre una película concreta, puedes buscar el guión, por ejemplo en alguno de estos sitios: IMSDb, SimplyScripts o Script-O-Rama; tienen un montón de ellos.

Muchas gracias por vuestra atención y seguir así.

Gracias a ti. Seguiremos así mientras duren las fuerzas y el alcohol.


LA TÉCNICA DEL DESTORNILLADOR Y LA CINTA AISLANTE

28 enero, 2011

Por Guionista Hastiado

Hace algunos años conocí a un guitarrista profesional que se ganaba la vida tocando en todo tipo de bolos que le iban surgiendo, desde fiestas de pueblos hasta pequeños recitales con músicos más o menos reconocidos. Era uno de esos artistas de toda la vida, flaco, de rostro ajado, sonrisa imborrable, tos ronca y dientes ennegrecidos por el tabaco. Era un tipo francamente simpático y optimista, a pesar de que a lo largo de los años había visto cómo sus ingresos disminuían por un constante recrudecimiento en las condiciones laborales que, como freelance del negocio, no tenía más remedio que asumir.

En muchos de los espectáculos en los que tocaba, tanto él como el resto de músicos debían encargarse, entre otras muchas cosas, del transporte y el montaje de los escenarios. No hace falta haber montado o desmontado un escenario para adivinar que es un trabajo muy duro. Muy duro. Y más cuando llevas encima horas de viaje en furgoneta o de actuación sobre el escenario.

Mi colega, además, empezaba a tener achaques. La mala vida le había pasado factura y, entre otros muchos problemas, su espalda torcida ya no estaba para grandes exhibiciones gimnásticas. Así que, en aras de una vida un poco más larga y saludable, había depurado a lo largo del tiempo la que él llamaba “la maravillosa técnica del destornillador y la cinta aislante”.

Se trataba de algo muy sencillo, en realidad. Montar un gran escenario suele requerir de una gran cantidad de gente trabajando a la vez, y en muchas ocasiones de manera no demasiado organizada. Él acometía el trabajo iniciando en primera instancia alguna tarea esforzada y claramente visible, durante algunos minutos, para que todo el mundo viera que era un tipo  solidario. Pero, pasado un rato, esgrimía en una mano un destornillador, y en la otra un rollo de cinta aislante, y empezaba a caminar de aquí para allá.

Iba de un lado a otro del escenario, se detenía en algún punto, observaba hacia arriba con el cigarro en la boca (nunca, nunca, se detenía a fumar), daba unos golpecitos aquí o allá, comprobaba unos cables, hacía alguna que otra pregunta (¿Han descargado ya los focos? ¿Dónde está el resto de l0s andamios?) y, en definitiva, conseguía que todo el mundo diera por hecho que estaba haciendo algo… cuando en realidad estaba practicando una grande y hermosa tocada de huevos a dos manos, y delante del todo el mundo. Así, con estos y otros trucos bien testados a lo largo de los años, consiguió salvar su espalda de muchas horas de duro trabajo.

Convendrán conmigo en que este tipo era un genio. Del escaqueo, al menos.

El mundo del guión es, afortunadamente, mucho menos duro. No levantamos grandes pesos, ni recorremos largas distancias, ni manejamos con las manos desnudas descacharrados y chispeantes aparatos eléctricos. Pero eso no no salva de ser una profesión donde las técnicas del escaqueo abundan.

Por un lado tenemos el “autoescaqueo”, más conocido como “procrastinación“. Es, quizá, el más peligroso de todos, pero éste es un pecado que suele ir en contra de nuestro propio trabajo, no del de los demás.

El verdadero “escaqueitor” del guión suele habitar en equipos de guión grandes, preferiblemente en televisión, donde todo es más alocado, más ruidoso, y donde las técnicas del escapismo funcionan mucho mej0r. Por supuesto, no basta con llevar en la mano un destornillador y un poco de cinta. Hay que ser más sutiles, pero existen miles de pequeños trucos. Consultar internet, mirar el mail, ir a por comida (a las máquinas, al comedor, al bar de la esquina, a tu casa en el centro), ir a hacer deposiciones (a cagar, vamos), a por material de oficina que falta,  bajar a ver qué tal va por plató, llamar por el móvil, atender al móvil, flirtear con la gente del equipo, y -uno de los más mortíferos y utilizados- contar batallitas del fin de semana, de tu último viaje, o sobre lo que viste anoche en la tele.

Todos recurrimos a esas estrategias en mayor o menor grado, no hay más remedio en un oficio donde, tantas veces, parece que la cabeza te va a explotar intentando hacer encaje de bolillos con esa escaleta que no acaba de cuadrar. El problema viene cuando una costumbre ligera y desengrasante se convierte en un hábito recalcitrante, en una constante adherida a nuestro sistema de trabajo.

Los guionistas escaqueitors existen. Yo los he visto. Son capaces de pasar diez horas en una sala llena de guionistas sin haber aportado ni una idea útil. Pero, asombrosamente, tienen la habilidad de mostrarse tremendamente productivos ante sus superiores, habitualmente echando mano de frases del tipo “mira qué bueno esto que se NOS ha ocurrido”.

Hay escaqueitors de todo tipo y condición, pero lo curioso es que el nivel de escaqueo suele aumentar exponencialmente en relación al cargo que se ostenta. En cierto modo es lógico, ya que, cuanto menor es la cantidad de gente a la que tienes que dar explicaciones, mayor es el desparpajo con el que puedes desaparecer de tu puesto laboral.

He visto jefes escaqueándose porque tenían partidos de golf, comidas de negocios (de las que llegaban muy tarde y muy contentos), porque debían reparar la carrocería de sus descapotables, pasar la ITV, comprarles regalos a su hijos, ir a la peluquería o a clases de trompeta (vale, esto último no lo he visto, pero sí cosas parecidas). Aunque la herramienta más útil y utilizada para el escaqueo de altos vuelos siempre serán las reuniones, esas voraces máquinas del tiempo donde uno puede entrar y, sin darse cuenta, salir mucho tiempo después sin haber avanzado absolutamente nada de trabajo.

El escaqueo en altas instancias es quizá el más lesivo, ya que provoca grandes atascos de trabajo y esperas innecesarias en los curritos que verdaderamente sacan las cosas adelante, y que irremediablemente deberán solucionar los marrones en el último minuto.  Pero claro, quién le pone el cascabel al jefe vago.

Por suerte yo hace bastante tiempo que no me cruzo con un auténtico escaqueitor del guión. Pero sé que existen, están ahí fuera y a veces me llegan noticias de ellos. Hasta cierto punto puedo comprenderlos. Básicamente, nuestro trabajo es un coñazo. Arremangarse a escribir y pasarse horas frente al ordenador, o frente a una pizarra, o discutiendo hasta la extenuación cada pequeño detalle de una trama, es jodido, y eso no apetece, no gusta. Pero, ay, es lo que toca si uno ha elegido esta profesión. A cambio tenemos, también, nuestros pequeños privilegios.

Los grandes escaqueitors tienen la habilidad suficiente para sortear las consecuencias de su falta de solidaridad  con los compañeros. Pero no se dan cuenta de que es una prerrogativa a corto plazo. Por muy bien que uno disimule, por muy refinadas y maquiavélicas que sean sus excusas, antes o después tus compañeros de trabajo te acaban calando. Uno no sabe cómo trabaja de verdad alguien hasta que lo tienes a tu lado -o no- durante horas, días, semanas… Por eso en este oficio son tan habituales -y tan necesarias- las referencias. Uno, siempre, acaba sabiendo quién saca realmente  el trabajo adelante… y quién se arroga los méritos.

Y eso, a la postre, termina calando. La nuestra es una industria muy pequeña, y los defectillos que cada uno de nosotros llevamos encima se terminan conociendo. La fama puede ser inmerecida a corto plazo, pero al final siempre se acaba averiguando quién es quién, y qué es lo que hace, o no hace. Ya lo decía Lincoln: Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Sí, amigos, se puede enarbolar el destornillador y la cinta aislante y pasar por los trabajos de manera más o menos airosa durante un tiempo, incluso durante toda una vida laboral. Pero mi consejo es que, si de verdad quieren ustedes llegar a ser buenos guionistas, y no provocar la ira de sus compañeros de profesión, sólo hay una verdadera obligación que no puede ser incumplida: trabajen.


MICROPOST: ¿QUÉ TIENEN EN COMÚN TARANTINO Y GARCI?

27 enero, 2011

por Pianista en un Burdel.

(Nota preliminar: escribo esto el Lunes, 24 de Enero. Antes, por tanto, de publicarse “Gordon Gekko contra los guionistas“, el post de anteayer. Lo digo por si esperaban aquí alguna contestación a cualquier hipotética controversia que haya podido generar dicho post.)

Hace dos días les lanzaba el acertijo: ¿Qué tienen en común la mejor película de Tarantino y la mejor película de Garci?

El adalid de la posmodernidad hollywoodiense y el director más valorado por el Imserso.

El cineasta más cool de las últimas décadas y el adaptador oficial de literatura viejuna.

El paradigma del éxito indie y un señor de derechas subvencionado y oscarizado.

Los dos usaron la misma canción en la banda sonora de sus mejores películas (Pulp Fiction y El Crack). Y en planos muy, pero que muy parecidos:


NO SE VAYA, SEÑOR DE LA IGLESIA

26 enero, 2011

Por Ángela Armero

Ayer me sorprendió la noticia de la dimisión de Alex de la Iglesia. Explicaba sus motivos en este artículo en El País.

Vivimos tiempos bastante duros, los artistas, los no artistas y cualquiera. La crisis ha exacerbado la inquina con la que tradicionalmente se trata al cine desde algunos sectores, y además la polémica de la Ley Sinde ha alentado una “guerra” entre los autodenominados “internautas” (cuyos argumentos puedo entender, respetar y en ocasiones compartir, puesto que yo también navego lo mío) y los creadores.

Me provoca una tremenda tristeza que se haya generado una nueva división en la sociedad: entre artistas e internautas, o más bien entre “artistas” y “pueblo”.

Quien haya creado esa brecha lo ha hecho interesadamente. Esa brecha es falsa. Polarizar al público, dividir, crear “guerras”… Para echarse a llorar.

El 99,9 % de los creadores/artistas/trabajadores del audiovisual no vivimos en nenúfares y cúpulas de cristal. No nos alimentamos de caviar iraní y no viajamos en aviones privados. No rellenamos nuestras cisternas con Evian ni tenemos nuestro dinero en paraísos fiscales. Muchas veces ni siquiera tenemos dinero.

Vivimos en los edificios, compramos en los mercados, esperamos en los ambulatorios, pagamos impuestos, cedemos el asiento en el metro (a veces)… Sangramos, sufrimos, soñamos, fracasamos, nos reproducimos, enfermamos y nos morimos, como todo el mundo (no necesariamente en ese orden.) Sentimos miedo, a veces alegría, a veces desolación, y también esperanza.

Lo que quiero decir es que no hay ninguna diferencia entre los artistas y el resto de la gente. El sector del audiovisual da trabajo a miles de familias, familias de personas anónimas, porque no aspiran a la fama ni a la riqueza, sino simplemente a vivir de lo que les gusta, sea escribir, actuar, construir escenarios, maquillar a los actores, vestirles, componer o interpretar música, entretener, participar en ese trabajo en equipo que es contar historias y en torno al que gravitan cientos de profesiones.

Perogrullada necesaria: Los artistas somos pueblo (también).

El clima reinante de beligerancia (como elocuentemente muestra Daniel Castro en su blog) me hace albergar poca esperanza respecto al posible entendimiento de creadores, internautas y público. Por eso lamento la dimisión de Alex de la Iglesia. A costa de sus nervios y su integridad personal, ha servido como un portavoz dialogante, realista y esforzado para los creadores.

Gracias a él y a su trabajo de estos dos años,  en este país hay menos gente que nos odia, más gente que nos comprende, más gente a la que llegan nuestras intenciones y que se da cuenta de que, como cualquier hijo de vecino, aspiramos a vivir de nuestro trabajo, y más gente que aunque no comparta nuestras posturas al menos sí entiende nuestros motivos. De la Iglesia le ha dado visibilidad y cercanía a la Academia; ha intentado que el cine español sea el cine de todos.

Por ello y porque hace falta un interlocutor como Alex, que en vez de dividir ha intentado sumar, digo:

NO SE VAYA, SR. DE LA IGLESIA

Por favor.


GORDON GEKKO CONTRA LOS GUIONISTAS

25 enero, 2011

por Pianista en un Burdel.

(Normalmente, siendo martes, le tocaría publicar a David Muñoz. Pero hoy no puede, así que en lugar de razonados comentarios sobre técnica de guión, se van a tener que tragar una diatriba desconsiderada y polémica, en mi línea.)

El pasado mes de Octubre, publiqué un post titulado gráficamente Por el Orto, en el que mandaba un fraterno y cordial mensaje a todos los internautas que no sólo cometen faltas de ortografía en público, sino que además se indignan cuando alguien se las afea.

El mensaje, que nunca está de más repetir, era:

ANDA Y QUE OS DEN

El caso es que empezaba ese post citando algunos ejemplos de mensajes ortográficamente deficientes, publicados en Internet por usuarios también deficientes (mentales). Dichos ejemplos los había sacado del Boletín de Empleos y Eventos de Cinemavip. Y en el primer párrafo de aquel post me refería a dicho boletín con estas amables palabras:

Un documento comparable a esos folletos de bares topless que insisten en ponerte en la mano cuando vas por la noche por Gran Vía esquina a San Bernardo: bajo un título prometedor, y tras un esfuerzo tenaz por llegar a ti, se esconde la más fétida sordidez.

Aproximadamente 24 horas después, apareció un comentario de un tal David en nombre de Cinemavip. Supongo que es David Lastra, Director Técnico de Cinemavip. Meet David Lastra, o el arte de hablar hasta que te hacen callar, sin decir absolutamente nada:

(Si se aburren, pueden sustituir el visionado del vídeo por esta transcripción literal, que amablemente ha redactado Laura Garrido.)

A lo que vamos: David Lastra publicó, como decía, un comentario contestando a algunos párrafos de mi artículo:

“Esta mañana me ha llegado a mi email, traspasando hábilmente el filtro antispam, el Boletín de Empleos y Eventos de Cinemavip.”

> Aclarar que el boletín te llega por que eres usuario registrado en Cinemavip y aceptas que te lo enviemos. Puedes, por supuesto, darte de baja del mismo o de toda la red cuando lo desees. No se envía jamás el boletín a nadie que no quiera recibirlo.

“Un documento comparable a esos folletos de bares topless que insisten en ponerte en la mano cuando vas por la noche por Gran Vía esquina a San Bernardo: bajo un título prometedor, y tras un esfuerzo tenaz por llegar a ti, se esconde la más fétida sordidez.”

> El documento tiene varias funciones para nada comparables al tipo de folleto que mencionas. Por un lado, recopila las ofertas de empleo, eventos, actividad de usuarios, reels o videobooks subidos últimamente, etc con carácter semanal. Por otro, Nosotros no juzgamos las publicaciones ni empleos que se ofrecen (a menos que incumplan alguna de las normas de publicación o sean ofertas falsas) ya que dependen directamente de los usuarios que las dan a conocer.

“Como soy un cínico, he echado un vistazo rápido, pensando ¿qué apostamos a que no hay trabajos remunerados para guionistas? Bingo. Ni uno. Pero naturalmente, sí había ofertas de colaboraciones “desinteresadas” para guionistas.”

La red de Cinemavip es para gente del sector audiovisual, no sólo mundo de guión. Si ninguna oferta te encaja, pues nada, con no presentar candidatura está solucionado. Si no encuentras ofertas de guión, te recomendamos entonces abcguionistas.com (que también está en nuestra red).

Saludos

Me pilló conectado, así que le contesté en cuestión de minutos con este comentario:

Efectivamente, el boletín me llega porque en su día me di de alta en Cinemavip. Si menciono el filtro antispam, no es por insinuar que Cinemavip envía spam, sino porque es el método que he usado para olvidarme de unos mensajes que no me interesan. Es un método que me resulta más práctico (y más fácilmente reversible) que darme de baja. Resumiendo: Cinemavip no me envía spam.

La comparación con el folleto del bar de topless es una opinión personal, y está evidentemente relacionada no con el aspecto del documento en sí, sino con su contenido. Resumiendo: no es el boletín de Cinemavip lo que parece un folleto de topless, sino que a mí su contenido me produce la misma sensación que un folleto de topless.

La mención a los anuncios de guión no tiene nada que ver con Cinemavip, sino con el mundillo en general. Estoy criticando la tendencia generalizada a considerar todos las actividades de una producción audivisual como trabajos dignos de una remuneración, mientras que el guión suele ser visto como una colaboración desinteresada. Resumiendo: Cinemavip no discrimina al guionista. ESPAÑA discrimina al guionista.

Cinemavip no envía spam, Cinemavip no es un folleto de topless, Cinemavip no discrimina al guionista. ¿Ha quedado claro?

Media hora después, David Lastra dio por zanjada la conversación con un escueto:

Aclarado :-)

Gracias

Así, con emoticono y todo.

Conviene señalar, antes de seguir, que ya hacía tiempo que le tenía yo ganas a Cinemavip. Concretamente, le tenía ganas desde que compraron Abcguionistas para abandonarlo a su suerte. El único portal decente dedicado al mundo del guión en castellano, con más de 50.000 usuarios registrados, y lo único que fueron capaz de ver en él era… una amenaza para Cinemavip, la niña de tus ojos.

Desde que Cinemavip compró Abcguionistas, todo se fue al garete. El escaparate del guionista: muerto. El tablón de anuncios: un zombi. El foro: un criadero de trolls. Y así todo…

… Menos la sección de noticias, que siguen manteniendo, supongo que para dotar a la portada de una mínima apariencia de vida. Pues lamento comunicaros que el plan no funciona. Cualquiera que la mire un poco de cerca, verá que sus noticias son, básicamente, cortapegas de agencias y otras publicaciones, donde se añade la palabra “guión” como Argiñano añade el perejil: donde caiga.

Y ojo, porque no soy el único que le tiene ganas a Cinemavip. Yo seré un broncas, pero gente mucho más comedida que yo, como la junta directiva de ALMA, ya les ha sacado los colores por las abusivas condiciones del concurso para guionistas que han convocado junto a la gente de El Hormiguero. Vean aquí el estéril diálogo mantenido con la dirección de Cinemavip, otra muestra de ni-sí-ni-no-sino-todo-lo-contrarismo que me recuerda mucho al estilo Lastra.

Honestamente, no tengo ni idea de si David Lastra es el mandamás de Cinemavip, o el factotum, o el chico de los cafés. Pero fue el que se metió en Bloguionistas a sacar pecho y le tocaba recibir. La verdad es que David Lastra tendría que haber derrochado simpatía, talento y buenos modales para que hubiera dejado pasar la ocasión de decirle cuatro verdades. Como diría el gran Jules Winnfield:

Well we’d have to be talkin’ about one charming motherfuckin’ pig. I mean he’d have to be ten times more charmin’ than that Arnold on Green Acres, you know what I’m sayin’?

Y como han podido ver en el vídeo anterior, lo que es charm desde luego no le sobra. Así que le contesté con este comentario:

De nada.

Y ahora, ya que mencionas a abcguionistas.com, ¿podrías aclararnos a nosotros qué pasa con el Escaparate de Guión? En el propio foro de abcguionistas lo califican de FIASCO, y después de seis días, todavía no hay respuesta “oficial”.

¿Podrías aclararnos qué pasa con el servicio de análisis? ¿Cuántos meses lleva colgado el aviso de que están “en plena reestructuración de este servicio”?

¿Podrías aclararnos por qué hace meses que han dejado de aparecer convocatorias de concursos de guión? También se comenta en el propio foro de abcguionistas, y tampoco ha habido respuesta “oficial”.

En resumen, ¿podrías aclararnos a qué te refieres cuando dices “si no encuentras ofertas de guión, te recomendamos entonces abcguionistas.com”? Dime, por favor, que no te refieres al Tablón. Porque si quisiera encontrar “ofertas de guión”, coincidirás conmigo en que lo normal sería recurrir a un sitio que tuviese más visitas que el mío. Las propias estadísticas del Tablón dicen que la última semana tuvo un total de 515 visitas. En una semana.

Déjame que te aclare yo a ti otra cosa: 515 visitas las tiene Bloguionistas en un domingo flojillo. Con la diferencia de que nosotros no llevamos varios años de rodaje, ni tenemos 65.000 personas inscritas, ni tenemos banners, ni estamos dentro de ninguna red. Sinceramente, David, para otra vez que quieras defender la imagen de Cinemavip, harías mejor en no mencionar abcguionistas.com.

Perdonen si se hace cansino esto de “me dijo él”, “y yo le contesté”… No se preocupen: no hay más.

Tres meses largos después de aquello, aún no ha habido contestación.

Teniendo en cuenta la cantidad de veces que menciono Cinemavip, abcguionistas.com y Escaparate de Guión, cualquier empresa seria a la que le preocupe mínimamente su imagen ya habría localizado y contestado ese comentario.

De hecho, pensaba que así habría llegado el Director Técnico de Cinemavip a toparse con el artículo Por el Orto: mediante alguna búsqueda automatizada de menciones a sus marcas comerciales. Pero visto su silencio, sólo se me ocurren dos explicaciones:

a) O bien el Director Técnico de Cinemavip ha visto la respuesta y se ha callado como una madame, confiando en que los comentarios no tuvieran mayor repercusión.

b) O bien el Director Técnico de Cinemavip se desayuna leyendo Bloguionistas, y fue así como vio lo del folleto del topless.

Por si acaso es a), he decidido publicar este post, a ver si ahora se digna contestar.

Por si acaso es b)…

¡Hola, David! Mira, un emoticono:

Perdona si mi tono resulta muy agresivo, pero reconozcámoslo: mucho más agresivo es comprar una empresa que va bien para hundirla. Repito que no sé si eres tú quien tomó esa decisión. Pero está claro que, en televisión y en Internet, eres tú quien representa a esa empresa. Así que, por lo que a mí respecta, eres un Gordon Gekko cualquiera y así mereces que te traten.

Incluso peor: Gordon Gekko, al menos, sabía vestirse.

(Fin de la diatriba. No creo que para el jueves me dé tiempo a publicar un post largo ni jugoso, así que aquí les dejo un acertijo que resolveré pasado mañana en un micropost, si nadie lo acierta antes: ¿QUÉ TIENEN EN COMÚN LA MEJOR PELÍCULA DE TARANTINO Y LA MEJOR PELÍCULA DE GARCI? Respuestas, en los comments.)


ANÁLISIS DE PELÍCULAS: TAMBIÉN LA LLUVIA (ESPOILERS)

24 enero, 2011

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

También la lluvia” la última película de Icíar Bollaín, escrita por Paul Laverty, es una de las grandes favoritas para los Goya que se entregan en un par de semanas.

Como dice la propia directora en esta entrevista, el guión fue escrito por Laverty (guionista habitual de Ken Loach) para que lo dirigiera Alejandro González Iñárritu que prefirió finalmente rodar “Biutiful”. Se trata de la primer película de Bollaín en la que ella no participa (al menos no acreditada) en el guión. Creo que esta información es bastante útil a la hora de entender algunas características de la película.

Como siempre, os advierto a todos los que queráis ver la película que, a partir de este punto habrá docenas de (e)spoilers.

Breve resumen

También la lluvia” trata sobre el rodaje en Bolivia (Cochabamba) de una película española sobre el descubrimiento de América,  todo se complica cuando se produce una insurrección popular en la que está implicado como líder uno de los actores locales.

Pequeño análisis de la estructura

Detonante de la acción:

Gracias a la insistencia de Sebastián, el director de la película (Gael García Bernal) el productor Costa (Luis Tosar) contrata a Daniel (Juan Carlos Aduviri), un boliviano algo rebelde, para uno de los papeles que quedan por asignar.

Primer acto:

Comienza el rodaje. Presentación de los actores, de su implicación con sus papeles. Incómodos paralelismos entre la invasión que están rodando y la que están cometiendo para rodar.

Daniel y Costa tienen un primer roce debido a la actitud “explotadora” del productor.

Mientras tanto, la empresa del agua local cierra los pozos de recogida de agua de la lluvia. Las autoridades la respaldan.

Primer punto de giro: Se produce una insurrección popular contra las autoridades por cerrar los pozos de recogida de agua de lluvia.

Segundo acto:

La insurrección dificulta el rodaje de la película. Sobre todo cuando Daniel se implica como líder en la “Guerra del agua”.

Costa trata de evitar que Daniel continúe participando en las reivindicaciones pero no lo logra, ni siquiera “sobornándole”.

Daniel es detenido por las autoridades bolivianas, cosa que imposibilita el rodaje de algunas secuencias clave. Costa debe localizarlo y pagar para sacarlo de prisión y así poder seguir rodando.

Una vez que logra sacar adelante las secuencias más esenciales, el equipo de la película se va a marchar a una zona más segura para proseguir el rodaje.

Segundo punto de giro:

La mujer de Daniel pide a Costa que acuda a ayudar a su hija, que ha sido víctima de los disturbios.

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Tercer acto:

El productor decide ir a buscar a la niña, dejando solo al equipo de la película.

Costa logra rescatar a la niña, que quedará gravemente herida.

Sin embargo, el agravamiento de los disturbios y el miedo de los actores impide que la película continúe.

Daniel agradece a Costa su intervención para salvar a su hija. Se despiden como amigos.

Protagonista:

Costa, productor de la película

Antagonista:

Daniel, líder popular y actor de la película

Objetivo del protagonista:

Sacar adelante la película de la manera más rápida y barata posible.

Aliados:

Sebastián, todo el equipo de actores y técnicos, autoridades locales.

Obstáculos, reveses:

Revueltas populares, policía local, autoridades, miedos de los actores…

Nota: He tenido muchas dudas a la hora de decidir quién era el protagonista de esta película. Inicialmente, me inclinaba por dividir el protagonismo entre Sebastián, el director, y Costa, el productor. Después de pensarlo un poco más, me decido por el protagonismo de Costa, ya que creo que es el personaje que realmente toma decisiones y lleva el relato. Sebastián sería su principal aliado (pese a veces algo incómodo para Costa).

Mi análisis:

En general, el guión de “También la lluvia” tiene, en mi opinión, bastante ritmo y un estilo “muy profesional”. Los personajes están muy definidos, con motivaciones muy claras y un conflicto evidente.

Un grupo de personas parece dispuesta a darlo todo por hacer una película. El entorno se vuelve hostil, revelándoles una situación de pobreza a la que no están acostumbrados. Sin embargo, luchan con todas sus fuerzas para conseguir rodar la película en las mejores condiciones. Sin embargo, en el proceso, uno de ellos descubre que ese objetivo no es tan importante. Existe algo más grande que su película. No alcanza lo que quería al comienzo. Alcanza algo un poco mejor.

Pienso que los mejores momentos de la película ocurren en el primer tercio, cuando observamos el irónico paralelismo entre la invasión española encabezada por Cristóbal Colón y la pacífica del equipo de cine, cinco siglos más tarde. La descripción de los actores y su identificación con los personajes a los que encarnan, las discusiones que genera entre ellos la película que están rodando, la relación con el productor, la monomanía del director, que sólo parece levemente más interesado que Costa en los conflictos de la realidad que les rodea…

Aquí me parece ver la mano de Icíar Bollaín, que nos tiene acostumbrados a un cine aparentemente menos ambicioso que “También la lluvia”, pero con mayor atención a los conflictos humanos y a la descripción de personajes creíbles.

La irrupción de la revuelta del agua y, sobre todo, la implicación en ella de Daniel ocasionan los mayores problemas para la película. Y no hablo sólo de la que produce Costa, sino de la que dirige Bollaín.

La película comienza a convertirse, progresivamente, en algo cercano al cine de acción. Y Costa, el productor, pasa de ser un desalmado productor que presume de lo mal que paga a los locales, a un tipo que abandona la película y atraviesa una ciudad “en guerra” para salvar a una niña a la que apenas conoce porque se lo pide una mujer a la que tampoco conoce mucho más.

Es ese punto, en mi opinión el segundo punto de giro (no puedo decir el minuto de metraje en el que ocurre, esta vez no anoté nada, lo siento), la historia se viene abajo.

¿Por qué?

Pienso que se trata de un estupendo dilema: ¿seguir con mi proyecto (egoísta) o ir a salvar a una niña?

Pero, en mi opinión, no está suficientemente preparado y, en el momento en el que se plantea, suena falso. Suena que esa mujer boliviana apostada ante el hotel es el guionista de la película. (Sí, creo que es Laverty con peluca pidiendo a Costa que acuda a buscar a Laverty con faldita).

Por varias razones:

– No queda claro por qué la mujer acude a Costa para que rescate a su hija (la relación con él ha sido mínima, nada le hace pensar que se trate de un buen hombre, tampoco se ha sembrado que Costa tenga poder alguno que pueda facilitarle el rescate de la niña…)

– Que el clímax de la historia dependa del rescate de un personaje prácticamente anónimo (la niña) suena algo gratuito (una decisión de guionista colocando a un personaje absolutamente instrumental en una situación crítica). Si Costa se jugara el cuello por alguien que ha tenido importancia en la historia (el propio Daniel, por ejemplo) creo que hubiera tenido más sentido.

– No se nos ha indicado suficientemente que Costa pueda estar cambiando de parecer, relativizando la importancia de su película y simpatizando con los problemas de los habitantes de Cochabamba. Siendo fieles al personaje, el dilema no hubiera tenido fuerza alguna: Costa hubiera apartado a la boliviana con una sonrisa falsa,  y tal vez unos billetes, y se hubiera subido a la camioneta de producción, para continuar con su película.

El posterior desenlace con Costa al volante de un todoterreno, atravesando barricadas, rescatando a la niña y a otros heridos, me resultó del todo inverosímil. El “villano” había pasado a ser héroe y yo no sabía ni porqué ni cómo había ocurrido. Era como si, de pronto, hubiéramos entrado en otra película. Posiblemente una de Iñárritu: en la que un héroe oscuro, pese a no lograr su objetivo inicial, se acaba redimiendo. Lamentablemente, el porqué sólo lo podemos adivinar.


LA COMEDIA ES EL TRUCO

21 enero, 2011

Por Guillermo Zapata

Afronto desde hace semanas la escritura de una comedia. La afronto, porque de alguna manera tengo que llamar a eso que hago de abrir el Celtx, releer lo escrito y huir a escribir algo dramático y llorón. A raíz de mi cobarde y patética actitud he empezado a darle vueltas a ese tópico (cierto) de que escribir comedia es lo más difícil del mundo.

Vamos a dejar de lado las consideraciones socio-históricas y los contextos culturales (que por otro lado, tanta importancia tienen para escribir una comedia) y vayamos a la mera técnica. A enfrentarse al trabajo concreto. ¿Por qué es más difícil escribir comedia que escribir drama?

Lo primero que se me ocurre es que la comedia, como casi todo lo que tiene que ver con el goce, no está tan estudiado como el drama. Digamos que el drama se considera “lo normal”, así que los manuales de guión hablan de como hacer eso que es normal y luego, una subsección de ellos, habla de las comedias. O sea, que hay menos escrito, menos talleres (aunque ahora va habiendo más) De entre lo escrito, mi favorito es y será siempre el maestro Vorhaus y su nunca-suficientemente-bien-valorada-teoría de “Dolor+ Verdad”.

El segundo motivo es que, al estar menos teorizada que el drama, se ha entendido que es algo natural, que no necesita preparación y que, si tienes suerte y talento, “sale sola”.

Creo que ésto se debe a que confundimos “ser ingenioso” con “hacer reír”. Me explico, el ingenio es una cualidad que tienen algunas personas y que se desarrolla en contextos sociales. Los grandes bromistas, insultadores y bocazas lo son en relación al resto. Esto muy poco (o nada) tiene que ver con sentarte a solas delante de un teclado o un cuaderno y escribir algo que, a posteriori, tendrá gracia.

De hecho, mucha gente es capaz de ser ingeniosa “en diferido” (O sea, escribir personajes ingeniosos) y eso no quiere decir que sean grandes comediantes. Aaron Sorkin escribe diálogos llenos de ingenio y no por eso es capaz de hacerte reír (Si hay alguien que se haya reído viendo El Ala Oeste de la Casa Blanca o Studio 60- especialmente Studio 60, que debería hacer reír- que levante la mano)

La clave es, creo, que el ingenio suele aplicarse a los diálogos. Y los diálogos no son la comedia. Puede que haya grandes comedias que apoyan parte de su humor en los diálogos, pero no es lo fundamental.

Lo que sí es necesario es la violencia. Sin violencia (Sin dolor, que diría Vorhaus) No hay comedia. La violencia viene de la situación, de la estructura. Escribir comedia es construir situaciones de comedia. Personajes de comedia también, si. Pero sobre todo, situaciones de comedia. ¿Y que es una situación de comedia?

Se me ocurre que una buena definición podría ser: “Una situación de comedia es una situación dramática intervenida, variada”. Esas situaciones se dan en la vida real (pocas veces) o se pueden inventar (la mayoría)

Mi “situación de comedia real” favorita me sucedió hace años. Fuí a casa de mi ex-novia al poco de terminar nuestra relación para coger algo de ropa. Llegué y ella estaba en el salón. La conversación que tuvimos fue fría y dolorosa. Yo quería salir de allí cuanto antes así que fui a por una bolsa de plástico a la cocina (En mis nervios generalizados no había cogido nada para llevarme la ropa) y agarré la primera bolsa que encontré. Empecé a meter ropa en ella y descubrí que era una bolsa de CDs de la Fnac. Una bolsa enana, en la que apenas cabían un par de calzoncillos y unos calcetines. Avergonzado, preferí escabullirme que afrontar la petición de una segunda bolsa.  Dije adiós y me fuí a la calle. Sentado en un banco, con mis calzoncillos rebosando la bolsa y echo polvo por lo sucedido tuve tiempo de pensar “Yo aquí sentado con los calcetines en esta puta bolsa es algo que tiene bastante gracia”.

Si cogemos esta situación y le quitamos los elementos cómicos (o hipotéticamente cómicos) se vuelve una situación dramática. Lo que define su comicidad son los elementos que la “varían” de una situación dramática normal.

Si esta historia no fuera completamente real yo habría tenido que inventarla (o algo diferente que tuviera gracia) colocándole a la situación dramática los elementos necesarios para que tuviera gracia.

Es decir, que el drama es contar las cosas tal y como las vemos y la comedia es intervenir en esas cosas hasta conseguir un efecto.

El drama aparece (y probablemente sea) algo mucho más sencillo de escribir porque se trata de contar algo tal cúal es. En la comedia no funciona así (Como probablemente no suceda así en el terror y, en general, en cualquier género que implique una intervención en una situación para conseguir un efecto concreto. En la comedia eres consciente de que estás haciendo una especie de trampas buscando que suceda algo. Creo que ese efecto de artificialidad es lo que le da su complicación. Porque cuando la comedia aparece en la pantalla no puede aparecer como artificial, tiene que ser tan normal como todo lo demás, pero encima hacer gracia.

Evidentemente, se puede hacer drama artificial, pero simplemente es un drama malo. Y se puede hacer comedia artificial, eso es una mala comedia. Pero yo no hablo de los resultados. Hablo del proceso.

Y en el proceso, sentado uno solo pensando en “hacer gracia”, esos trucos para hacer reír suenan más sucios, más falsos y más grotescos, que cualquier situación autocomplaciente, sobada y llorica de cualquier drama.


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