FIRMAS INVITADAS: SERGIO BARREJÓN

Sergio Barrejón es guionista de series como Amar en Tiempos Revueltos y La Señora, y estuvo nominado al Goya por su cortometraje El Encargado. Recientemente, ha producido cortos como ¿Quién está ahí?, de Alejandro Pérez, o Llámame Parker, de Peris Romano.


GOYAS 2011: INJUSTICIAS LAS JUSTAS

Anteayer se conocieron por fin las nominaciones a los Goya. Como dicen ahora en los periódicos, “el asunto cobró gran relevancia en las redes sociales”. Quisiera compartir aquí algunas de mis impresiones al respecto, y comentar también las discusiones que mantuve ese día por Facebook y por email con algunos amigos y compañeros.

YO VOTO A MIS AMIGOS

Muchos cortometrajistas han tenido reacciones negativas ante las nominaciones. Algunos de ellos critican razonadamente el sistema de selección, que la Academia cambió hace poco (el anterior también fue muy criticado). Otros, quizá menos razonadamente, se han indignado mucho por el supuesto amiguismo que rige el proceso. Curiosamente, suelen rematar estas críticas lamentando que no hayan nominado los cortos de sus amigos.

Y es que, como demuestra ese doble rasero, el amiguismo existe. Pero no tiene las características de gran conspiración que algunos le atribuyen. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque todo el mundo tiene amigos. Y, según mi experiencia, uno no apoya determinada obra porque es de un amigo. El proceso es totalmente contrario: en esta profesión, uno tiene a frecuentar la compañía de aquella gente cuyo trabajo admira. (Lógico, no vas a arrimarte a los que consideras patanes.) O sea, son tus amigos porque les votarías.

Y bueno… no puedo hablar por los demás, pero aunque las obras de mis amigos en general me gustan, no apoyaría cualquier mierda que pudieran presentar a un concurso sólo porque sean mis amigos. En primer lugar, porque uno tiene muchos amigos, y porque, como he dicho, uno tiende a sentir simpatía por la calidad. Así que, entre una mierda firmada por un viejo amigo, y una maravilla firmada por un desconocido, la elección suele estar clara. Optar por la calidad, y tratar de tomarse una caña con ese desconocido. Puede ser el principio de una hermosa amistad.

LA DEMOCRACIA ES UN SISTEMA IMPERFECTO

Muchas críticas parecen provenir de una creencia equivocada, según la cual la Academia de Cine emite, con las nominaciones, un veredicto, basado en un criterio institucional. Como si fuera el fallo de un jurado. Y no es así. Las nominaciones (y los premios) son el resultado de la suma aritmética de los votos en un proceso electoral democrático. Esto no significa que no se puedan criticar. Pero no es serio decir cosas como “siempre salen los mismos” o “la Academia ningunea a las películas pequeñas”. En el Congreso de los Diputados también salen siempre los mismos y a nadie le parece sospechoso. Puede ser lamentable, pero es la voluntad de la mayoría. Volviendo a la Academia, un rápido vistazo a los resultados de años anteriores demostrará inmediatamente que:

a) Varias películas pequeñas han ganado premios importantes.

b) Los directores y productoras nominados varían significativamente de un año a otro.

Pero sobre todo, hay que tener en cuenta, y parece que es necesario insistir, que la Academia no decide de manera conjunta. Son el conjunto de los académicos, de manera secreta e individual, los que han apoyado determinadas candidaturas. Y la suma aritmética de votos es la que decide las nominaciones (y los premios). Por tanto, quejas del tipo ¿De verdad se merecía Balada 15 nominaciones? son, de nuevo, equiparables a ¿De verdad se merecía CiU sacar 10 diputados? Probablemente la respuesta sea “no”, no lo sé. Pero difícilmente se le pueda pedir cuentas a nadie por separado.

Y a mi modo de ver, si alguien ningunea a las películas pequeñas, no es la Academia, sino… la vida. Los estudios sobre evolución de las especies tiene más que enseñarnos a este respecto que cualquier reflexión paranoica sobre las supuestamente corruptas estructuras de poder que rigen el cine español. Las películas pequeñas son pequeñas, y pequeñas se quedarán, salvo unas pocas excepciones. Igual que raramente un chihuahua podrá hacerle frente a un dogo.

Excepcionalmente, una película pequeña, sin apenas promoción, puede convertirse en el éxito de una temporada (véase Tesis) o alzarse con el Goya a la Mejor Película (véase La Soledad). Pero lo lógico es que las especies grandes y más agresivas sean preeminentes. Esto, creo yo, no es justo ni injusto. No ha lugar ninguna valoración moral al respecto. Sería injusto e intolerable que no se pudieran presentar las películas pequeñas. Sería sospechoso que nunca obtuvieran nominaciones las películas pequeñas. Pero no es el caso.

Hay que tener en cuenta cómo funciona la Academia, quiénes son sus miembros, y cómo funciona la industria. Una gran producción contrata a muchísima gente: técnicos, actores y empresas de servicios. Es lógico que para hacer El Orfanato o Las 13 Rosas necesites cinco veces más técnicos y más actores que para hacer La Soledad. Es lógico que los técnicos y actores voten a la película en la que han trabajado. Es lógico que logren apoyos por simpatía entre sus amigos y asociados. Es, por tanto, de pura lógica que obtengan muchas más nominaciones las grandes producciones que las pequeñas. Y es evidente que tienen más probabilidades de ganar los grandes premios.

Y aun así, La Soledad ganó Mejor Película y Mejor Dirección, en el año en que competía con El Orfanato y Las 13 Rosas. Porque el sistema no impide esas cosas. Como todo sistema, es imperfecto y discutible, pero ni es radicalmente injusto (al menos, no más que cualquier otro sistema democrático) ni está necesariamente corrompido (al menos, no más que cualquier otro sistema democrático).

ES MUJER, ES JOVEN Y TIENE ÉXITO: A ALGUIEN SE LA HABRÁ CHUPADO

Como suele ocurrir, entre la gente que se rasga las vestiduras por la supuesta actitud reaccionaria de la Academia, hay quien exhibe rasgos de una insultante ranciedad. Por ejemplo, abundan las alusiones machistas a la nominación de Carolina Bang como Mejor Actriz Revelación. Según ciertos comentaristas, esta nominación se debe única y exclusivamente a la relación sentimental (pública y notoria, por cierto) que la actriz mantiene con Álex de la Iglesia, a la sazón Presidente de la Academia.

Dejando de lado el hecho de que nadie explica el mecanismo por el que esa relación sentimental se convierte en votos, me parece absolutamente intolerable que los méritos profesionales de una mujer sean puestos en cuestión de manera automática cuando esa mujer mantiene una relación sentimental con un profesional masculino de mayor fama. Puede disfrazarse de lo que quiera, pero eso es puro machismo, más propio de clientes de un puticlub de carretera que de profesionales del cine.

Uno puede suponer que hay una relación estrecha entre el hecho de que Carolina Bang sea pareja de Álex de la Iglesia y el hecho de que Carolina Bang interprete papeles importantes en las películas de Álex de la Iglesia. Pero remitámonos al capítulo del amiguismo. ¿Cuál es la causa y cuál el efecto (si es que los hay)?

Unos querrán ver a un calzonazos que se ve obligado a darle papeles a la putita de turno. Otros querrán ver a un autor que se ha enamorado de una actriz a la que ya consideraba talentosa. Otros, simplemente, verán a dos profesionales de un mismo gremio que trabajan juntos y que, anecdóticamente, son pareja. Para mí, los que sólo sean capaces de ver la primera opción necesitan:

a) Una revisión psicológica urgente.

b) Ser un poco menos cotillas.

c) Follar un poco más.

Desde mi punto de vista, un director como Álex de la Iglesia ha demostrado ya criterio de sobra en la dirección de actores como para poner a quien mejor le parezca al frente de sus películas. Y por lo que a mí respecta, tiene todo el derecho a acostarse con quien le apetezca, siempre que sea mayor de edad y consienta.

De manera que entiendo que la indignación proviene del hecho de que la actriz sea nominada. Aquí deberíamos repasar la lección de la evolución de las especies, que nos enseñaba que las películas grandes tienen muchas nominaciones. Creo que aquí procede aplicar la navaja de Ockham: es mucho más sencillo entender que Balada Triste de Trompeta acapara muchos apoyos por el tamaño de su producción y por su capacidad promocional, que suponer que Álex de la Iglesia va por ahí haciéndole a los académicos ofertas que no pueden rechazar.

Y a los que aún sigan con complejo de peones negros, les invito a investigar sobre casos como el de Francesc McDormand co-protagonizando Fargo (y ganando el Oscar, por cierto), o Lindsay Crouse y Rebecca Pidgeon interprentando papeles clave en House of Games y Heist. Aunque quizá a nadie le interese saber con quién están casados Joel Coen y David Mamet, ni le parezcan sospechosas muestras de nepotismo la contratación de sus respectivas esposas para papeles clave de sus películas. ¿Será tal vez porque estas actrices no son tan jóvenes ni tan atractivas, y por tanto, no hay por qué sospechar que sean putas?

EL PROBLEMA CON LOS CORTOMETRAJES

Como guionista, director y productor de cortos, me interesaban mucho las nominaciones a Mejor Cortometraje. Y concretamente, las nominaciones a Mejor Cortometraje de Ficción fueron muy contestadas.

De hecho, supongo que algunos aún estarán desconcertados porque se haya quedado fuera de la terna de nominados el corto Lo siento, te quiero, de Leticia Dolera. Extrañísimo, tratándose de una actriz joven y atractiva que además es pareja de un director de éxito.

Personalmente, no tengo ninguna crítica hacia las nominaciones. Creo que la mayoría de los nominados son títulos muy dignos. Cierto que se han quedado fuera títulos también destacables. Cierto que yo habría votado por otros cortos. Pero así es la democracia.

Con lo que sí tengo problema es con el sistema de preselección de candidaturas que maneja actualmente la Academia. Dicen las bases:

Podrán concurrir en las distintas categorías todos los cortometrajes españoles, de duración inferior a 30 minutos, con versión en 35mm o 16mm, cuyo certificado de calificación, expedido por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, o por el órgano competente de las respectivas Comunidades Autónomas, esté fechado entre el 1 de diciembre de 2009 y el 30 de noviembre de 2010.

A esta limitación se añade otra que sólo rige para los cortometrajes de ficción (no para los documentales ni de animación, que por lo visto merecen privilegios especiales), y que consiste en la necesidad de haber ganado al menos “uno de los premios principales” de una lista de 33 festivales nacionales. Y añaden (y con esto termino de citar las bases):

Asimismo podrán participar igualmente aquellos cortometrajes que hayan sido seleccionados en las secciones oficiales de cortometrajes de los Premios de la Academia de Hollywood (Oscar) y de todos aquellos festivales internacionales no celebrados en España.

(El subrayado es mío.)

Pido disculpas por el insportable aburrimiento que habré provocado en más de un lector citando estos anodinos textos. Pero me parecía importante constatar lo que, a mi juicio, es el enésimo capítulo de maltrato que la Academia comete contra el sector del cortometraje.

La combinación de todas estas restricciones produce un efecto totalmente indeseable en el sector, y que este año se concreta en este dato: sólo 55 cortometrajes de ficción han podido presentarse al Goya. Para los que no estén muy informados, aclararé que cualquier festival español de segunda categoría en recibe entre diez y veinte veces más cortos.

¿Y por qué ha ocurrido esto? Muy sencillo: por la falta de conocimiento del sector, por la falta de ganas de conocer el sector, por la falta de autocrítica dentro de la Academia, y por la falta de reflejos a la hora de subsanar lo que, a todas luces, es un error de redacción de las bases.

Y el error es muy sencillo: antiguamente, la única restricción era la fecha de calificación del Ministerio. Es lógico considerar que cada año sólo pueden competir los cortos calificados el año anterior. Pero, al sumar a esa restricción la obligación de ganar en determinados festivales, la ventana se cierra muchísimo. Es de lógica: aquellos cortos que hayan sido calificados en la segunda mitad del año, apenas tienen tres meses para ganar un premio u obtener una selección en un festival extranjero. En la práctica, es casi imposible, porque en un festival, pasan varios meses entre que empiezan a recibir y clasificar los cientos o miles de cortometrajes que les llegan, y el momento en que hacen su selección, y más aún hasta que falla el jurado.

En una palabra, las bases dicen que te puedes presentar si tu corto está calificado entre el 1 de Diciembre de 2009 y el 30 de Noviembre de 2010. Pero la realidad es que si no calificas antes de Junio, tus probabilidades se reducen drásticamente. Y si lo haces más allá de Septiembre, son prácticamente nulas. Y la gracia es doble, porque como ya has calificado en 2010, no podrás presentarte tampoco el año que viene. Y lo de calificar en determinada fecha no es un capricho: si has tenido subvención del ICAA o quieres optar a tener una a posteriori, tienes que seguir los plazos del Ministerio. Que naturalmente no coinciden con losde la Academia. Así que, gracias a esta redacción, si quieres participar en los Goya, tienes que calificar en los seis primeros meses del año… o renunciar a la financiación pública. Más, naturalmente, ganar en esos festivales u obtener selecciones en el extranjero. ¿Esto son unos premios de cine o una gymkana?

Algunos profesionales se pusieron en contacto con la Academia hace meses para comentar esta situación. Y en la Academia reconocieron que era un problema, pero no pudieron (o no quisieron) solucionarlo. La solución era bien fácil: amplíar el plazo de calificación. Pero aparentemente, cambiar una frase de las bases requería de una movilización burocrática inconcebible (y a eso me refiero cuando digo “falta de reflejos”).

Merced a estas bases mal redactadas y a la incapacidad de reaccionar, se han dado situaciones absolutamente ridículas. Voy a citar un par de ellas que me afectaron personalmente, como co-producitor de dos cortos en 35mm que se han quedado fuera:

MARINA, dirigido por Álex Montoya. Tuvimos que calificarlo en Septiembre de 2009, porque habíamos tenido una subvención del Ministerio de Cultura. A esas alturas, ya no teníamos tiempo de presentarnos y ser seleccionados por ningún festival antes de dos meses, no digamos ya obtener un premio”. Después, durante 2010, el corto ganó premios principales en Medina del Campo, en Huelva y en Cortogenia: no uno, sino tres de los 33 festivales de la lista. Pero como estaba calificado fuera de fecha, tampoco nos hemos podido presentar en esta convocatoria.

LA CULPA, dirigido por David Victori. Calificado en Septiembre de 2010, otra vez sin tiempo de ganar nada ni distribuir internacionalmente. Sí que fuimos invitados a estrenarlo en sección competitiva en el Festival de Sitges. Pero recordemos que la Academia sólo admite selecciones en festivales internacionales no celebrados en España. Es decir, podríamos habernos presentado a los Goya si hubiéramos obtenido una selección en el festival de cortos de la aldea más mísera de Magadascar (con todos los respetos hacia Madagascar). Pero una selección en Sitges, uno de los festivales internacionales con más proyección de Europa, no cuenta para nada.

UN PAR DE COMENTARIOS FINALES

Quiero hacer mía la advertencia que escribió en este mismo blog hace unos días el guionista Silvestre García:

Anticipándome a todas las críticas que se basarán únicamente en el hecho de haber recibido una subvención del Estado, quiero posicionarme al respecto. Creo que las subvenciones y los modelos del ministerio son cuestionables, criticables y siempre mejorables. No obstante, las veo necesarias en cuanto representan un impulso, una oportunidad, una “beca” para desarrollar un trabajo.

Y añado: no voy a perder el tiempo intentando convencer a nadie de que las subvenciones son buenas y necesarias. De la misma manera que nadie podrá convencerme jamás de la necesidad de gastar dinero público en organizar corridas de toros. Sólo puedo decir, y que se lo crea quien quiera, que el número de subvenciones que me han sido concedidas iguala aproximadamente el número de subvenciones que me han sido denegadas. En ambos casos, desconozco las causas que han motivado la decisión, ya que siempre que me presento creo hacerlo con un producto digno. En cualquier caso, cuando las he obtenido no ha sido por amiguismo, enchufismo ni por pertenecer a ningún partido (que ni pertenezco, ni creo que sirviera para nada, tampoco).

En segundo lugar, invitar a amigos y compañeros cortometrajistas a abordar este debate con calma. Y sobre todo, a no ver la Academia como un enemigo a batir, ni como un reducto de carcamales endogámicos que sólo saben mirarse el ombligo. La Academia es una más de las instituciones públicas relacionadas con el cine. Tiene una función y una utilidad. Uno puede no estar de acuerdo y mostrarse todo lo crítico que quiera con su funcionamiento, pero hacerlo de una manera taxativa e irrespetuosa no es muy acertado, fundamentalmente porque:

a) La Academia está integrada por cientos y cientos de personas de diversa procedencia. Algunos de sus miembros, inevitablemente, por pura estadística, serán unos soplapollas. Muchos otros, y esto no lo digo por estadística, sino por experiencia, son personas inteligentes, dialogantes y talentosas. Al Presidente no lo conozco en persona, pero por su obra y sus actuaciones públicas deduzco que se le pueden aplicar los tres adjetivos. No hay razón para insultarles sólo porque no hacen las cosas como a nosotros nos gustaría. Tal vez hacer las cosas bien no es tan fácil como parece cuando no eres tú quien tiene que hacerlas. Como no soy académico ni presento nada a los Goya este año (ni el siguiente, me temo), espero que no parezca que estoy barriendo para casa ni haciéndole la pelota a nadie.

b) Hay compañeros en el sector del cortometraje con ideas muy interesantes para mejorar el sistema, pero mal vamos a convencer a nadie de escuchar nuestras ideas si se las decimos a gritos, rematadas por un ¿entiendes, subnormal? Esa estrategia no suele dar resultados serios en ningún ámbito. Como mucho, puede servir para obtener cierta “relevancia en las redes sociales”, que viene a ser el equivalente a arrancar el aplauso del público de un talk-show: un mérito muy relativo.

47 Responses to FIRMAS INVITADAS: SERGIO BARREJÓN

  1. marge dice:

    El problema de los cortos es precisamente que haya que estarlo defendiendo constantemente, si fueran lo bastante buenos (los que los son se convierten en prácticamente virales) se promocionarían solos. Si alguien consagrado en largos le diera por hacer cortos porque son “mejores” eso llamaría a la gente hacia el género. El que se abandonen en cuanto hay presupuesto para algo más evidencia que es un género menor. He visto cientos de cortos y la gran mayoría son una especie de anuncios mal rodados e iluminados de concienciación social.
    El problema es que hay tropecientos festivales de cortos y todo el mundo quiere llevarse sus 3.000 euros rodando lo que soñó anteayer. Y luego, claro, a ver qué salida se da a tanto corto con vocación municipal. Mirad más películas y leed menos bases de concursos!

    • Henrique dice:

      Soy de los que cree que en España hay más proporción de cortos de calidad que de largos.

    • Gorka dice:

      No entiendo muy bien cómo tu comentario responde a algo del post, Margarita.

    • Fanshawe dice:

      Pero Marge, mujer, léete el post antes de dejar el comentario, que no tiene nada que ver lo que dices con lo que está escrito.

    • Primero: te guste o no, un corto puede ser una película.
      Segundo: Si las salas emitieran películas de 10′, los cortos serían las joyas de la corona. Pero como en las salas se proyectan “cortos” de 2 horas o 2 horas y media…
      Tercero:… los cortos han encontrado una sala en la que a la gente, no sólo no le molestan que duren 3′, sino que les parece mejor.
      Cuarto: El relato o artículo de Manuel Rivas “La muerte del rey de los caballos” es una auténtica joya y “dura”, por decirlo de alguna manera, 6 páginas. Que yo sepa, y sin que sirva de precedente, el el arte, el tamaño no importa. Hay relatos de 500 páginas que son pura basura, y otros como éste, o como muchos de Borges, que son auténticas obras maestras.
      Quinto: si no te gustan los cortos no los veas. Si no te gustan los festivales, no vayas, y si no quieres llevarte 3.000 euros tras rodar lo que soñaste ayer, no sueñes… pero respeta que los demás queramos seguir soñando (para más información, mírate “Leolo”).

    • El corto no es un género, es un formato, un formato en el que caben géneros como el drama, la comedia, el thriller…
      Cuando se da el salto al largo muchas veces se deja de hacer cortos porque supone mucha energía volcada en ellos y los réditos que pueden aportar generalmente son bajos y nulos.
      He estado en muchos festivales de cortos, y no voy a mentir he visto mucha basura, pero también he visto mucho talento y directores que espero algún día hagan largos: Álex Montoya, Chema García, Jorge Molina, David Victori, Zoe Berriatúa, Avelina Prat, Ada Hernández, Hwidar Abdelatif, Gabi Ochoa, Raúl Navarro, Alberto González, Vicente Molina, Àlex Brendemühl, Pau Camarasa, Esteban Crespo, María Trenor… y la lista sigue.

    • Kohonera dice:

      ¿Y?

  2. E dice:

    La única pega: frances mcdorman es una actriz increíble. No se puede comparar. Las criticas, la búsqueda de otras razones, responden a la calidad de la interpretación. Algo muy lícito.

  3. Frulin dice:

    DICE: “mal vamos a convencer a nadie de escuchar nuestras ideas si se las decimos a gritos, rematadas por un ¿entiendes, subnormal? Esa estrategia no suele dar resultados serios en ningún ámbito. Como mucho, puede servir para obtener cierta “relevancia en las redes sociales”, que viene a ser el equivalente a arrancar el aplauso del público de un talk-show: un mérito muy relativo.”

    Ya, bueno, aquí la suele utilizar el Pianista. Gracias a dios, usted no hace lo mismo y da la cara…

  4. Andrés dice:

    Qué comentario más desafortunado, Marge. No está hablando de la promoción de los cortos, para nada además. Vuelve a leerlo más despacio, que entre otras cosas, comenta ciertas peculiaridades del criterio de selección para los Goya, nada más. Haciendo hincapié que esas peculiaridades son para los cortos de dicción, además. Que no está llorando “nadie ve mis cortos”, si no otra cosa totalmente diferente.

  5. Panov dice:

    Vaya disertación Sergio. Muy bien argumentada. Esperemos verte más por aquí.

    En cuanto al contenido sí que tengo algún matiz. Dices: “Y a los que aún sigan con complejo de peones negros, les invito a investigar sobre casos como el de Francesc McDormand co-protagonizando Fargo (y ganando el Oscar, por cierto), o Lindsay Crouse y Rebecca Pidgeon interprentando papeles clave en House of Games y Heist. Aunque quizá a nadie le interese saber con quién están casados Joel Coen y David Mamet, ni le parezcan sospechosas muestras de nepotismo la contratación de sus respectivas esposas para papeles clave de sus películas. ¿Será tal vez porque estas actrices no son tan jóvenes ni tan atractivas, y por tanto, no hay por qué sospechar que sean putas?”
    En mi caso, aunque tengo varios puticlubs de camino a casa todos los días, misteriosamente aún no he parado en ninguno. Pero como sospecha, sin fobias ni filias previas sobre los aludidos, lo que realmente sospecho, es que Francesc McDormand, Lindsay Crouse y Rebecca Pidgeon son simplemente mejores actrices que Carolina Bang.

    En cuanto a los cortos creo que el problema viene en establecer la frontera para filtrar una selección. Yo tampoco estoy de acuerdo con el sistema de selección al que aludes. Pero aún iría mucho más allá ¿Por qué 16mm o 35mm únicamente, con el pastizal que cuestan? ¿Es que no se puede demostrar el talento a la hora de contar una historia en video, más cuando ha avanzado el material de tal forma en los últimos años en que la factura técnica es casi indivisible? Pero claro, quizás se presentasen 3000 trabajos a los Goya. Lo cual supondría un problema logístico importante, en una categoría que no tiene apenas recorrido comercial en la industria.

    Saludos.

    • spunkmayer dice:

      Estoy contigo. Creo que lo de las fechas es un pollo, pero lo del formato es que es directamente de traca en el año 2011, cuando ya hay hasta cines que únicamente proyectan en digital. Obligar al sector más débil económicamente de la industria a hacer ese esfuerzo financiero no tiene sentido. Que haya un mínimo de calidad técnica para que no se presenten 500 cortos rodados en miniDV chungo me parecería bien, pero admitir un 16 y pasar de un RedOne, pues… no.

    • Fanshawe dice:

      El problema no es que la Bang sea mejor o peor actriz, sino que al considerar que no es buena la crítica es “está nominada porque la chupa bien al presidente de la academia”. Que tiene tela soltar eso y quedarse tan pancho. Es decir, se puede decir “cómo cojones han nominado a Fele Martínez si es malísimo” pero si es una chica como la Bang el comentario automático está relacionado con diámetro tetil y habilidades orales.

      Sergio, insisto en lo que preguntan por aquí: ¿Qué te parece que el formato no pueda ser digital en los cortos candidatos?

    • Gorka dice:

      Es cuestión de (poco) tiempo que lo acaben admitiendo en todos los festivales.

      El problema es que lo retrasan porque implica una logística mucho mayor, ergo más gasto.

    • Panov dice:

      Ya, por eso decía que no paraba en los puticlubs. Simplemente defiendo la argumentación contraria; se puede decir que la interpretación de Carolina Bang es floja, que en mi opinión lo es, sin tener en cuenta esas reflexiones tabernarias. Y defendiendo no sólo la posibilidad de elección de Alex, sino entiendo con normalidad que si tu chica es actriz, pienses en ella cuando estás desarrollando un personaje que cuadre con ella. Es incluso de lógica. Pero en mi opinión, en este caso al contrario de los otros ejemplos, se ha convertido en una equivocación (que no parecen compartir los académicos).

    • Estoy con Panov. Las críticas a la interpretación de Carolina Bang y su nominación son perfectamente lícitas, pero tampoco hay que sobrepasarse y caer en el insulto nimio. Al menos en Internet.

      Lo que cada uno piense en privado, es libre de pensarlo. Pero por favor, no perdamos las formas, porque mañana podríamos ser cualquiera de nosotros el que recibiese esos comentarios desproporcionados e injustificados.

  6. Nacho dice:

    Gracias por este artículo tan explicativo, tan claro, y tan sincero, sobre muchos factores que están ahí y no siempre son fáciles de identificar. El problema con la selección de cortometrajes es complejo, y no parece fácil de solucionar. Y por supuesto, el que crea en la perfección de la democracia, o es político, o no sabe lo que dice.

    Saludos.

  7. Bea dice:

    Todo lo que dice Sergio es completamente cierto, pero aún así, los que todavía amamos el cine español y nos importan estos premios en la medida en la que nos gustan algunas películas, porque ni tenemos amigos nominados ni somos académicos, tenemos derecho a protestar. Estoy encantada con que a Balada Triste… y a Buried (Pa negre y También la lluvia aún no las he visto, cosa que solucionaré este fin de semana) se le haya reconocido el gran mérito que tienen, pero estoy disgustada con que otras películas, en mi opinión, mejores en algunos aspectos hayan sido olvidadas, como es el caso de Todo lo que tú quieras.

  8. Arenillas dice:

    Sólo recordar que Roberto Benigni y Sandra Bullock han ganado sus respectivos Oscars al mejor actor y la mejor actriz, así que no creo que en este país estemos tan mal.

    Saludos.

  9. v. dice:

    Yo me pregunto una cosa, ¿cómo es que un corto tiene que cumplir rigurosamente con las bases para poder presentarse a los Goya y una película que no las cumplía para poder optar a los Oscars, ha sido seleccionada?

    Interesante post Sergio.

  10. Totalmente de acuerdo con todo, Sergio.

    Nosotros estabamos en esa preselección de cincuenta y pico cortos e hicimos todo lo posible por promocionarnos, dentro de nuestras posibilidades. Está claro que los que entran a la nominación son los que mejor saben jugar sus cartas y eso es lo que hacemos todos, no sólo aquí, sino en nuestra vida en general. El sistema de nominaciones no puede ser perfecto, es muy difícil que una persona llegue a verse 80 cortometrajes para valorar objetivamente cual es el mejor.

    El victimismo y el complejo de cortometrajista llorón no llevan a ningún lado. ¡A seguir luchando!

  11. Clamaalcielo dice:

    A mi Carolina Bang no me parece mala actriz. Sí me parece, que con un papel tan mal escrito, tenía un serio problema para creerse el personaje. Pero hace lo que puede, que no es poco.

  12. Cris dice:

    Impecable el post, además de muy interesante.

    Una pregunta, ¿lo he soñado yo o hace un tiempo en algunos cines se proyectaban cortos en plan talonero antes de las películas? A menudo eran mejores que los propios largos.

    • Kohonera dice:

      ¿Telonero?

    • Cris dice:

      Cansado! por un momento me he visto con los nietos en las rodillas!… si yo empecé a ver cine en los 80 y muchos, ya con Gonzalez pletórico en el poder, tiene que haber sido una costumbre más larga en el tiempo… al menos en los Alphaville de Madrid.

    • cansadoyconfuso dice:

      Sí.
      Era una normativa de los tiempos finales de Franco y transición. Cada proyección de un largo, si era sesión única (no sesión doble y/o continua) debía venir precedida por la de un cortometraje, ya fuera de ficción o documental.

    • Cris dice:

      telonero, claro…. (siento haber invertido el orden, hoy no tengo el día)

  13. Kohonera dice:

    La tesis del post parece muy sensata y estoy bastante de acuerdo con lo que se dice.

    Sobre los comentarios despectivos a los valores y virtudes de Carolina, ¿qué comentar? Nadie parece reparar que, entre los votantes, los actores son mayoría absoluta y que son ellos los que han nominado a su propia compañera. Alguno pensará que le están haciendo la pelota al jefe y eso podría tener sentido sin los votos fuesen públicos. En fín, como decía el otro, cuánto gilipollas y qué pocas balas!.

    Finalmente, respecto a la exhibición de cortos, supongamos que tenemos cortos de 15 minutos con un coste medio de 50.000 euros cada uno (¿es poco?). Con 8 de ellos apañamos dos horitas, a un coste de 400.000 euros.¿Qué largo puede hacerse con ese dinero? Además, cada vez nos gustan más las historias cortas… o quizás hemos perdido la paciencia para las largas.

  14. Marcos dice:

    Estoy de acuerdo en muchas cosas, Sergio, sobre todo en lo absurdas que son las restricciones a los cortos. En cuanto a lo demás, a mí me horripila ese tipo de comentarios sobre las mujeres jóvenes que si tienen éxito es porque la chupan y etc, pero creo que es igual de absurdo criticarla porque se acuesta con el director como no poder decir que es una mala actriz precisamente por su vínculo con quien sea.
    Creo que nuestro presidente no se está beneficiando a Terele Pávez, pero proponerla como actriz de reparto ya indica un poco de desfachatez habiendo trabajos mucho más serios y solventes que un simple cameo.
    Vamos, que me da igual quien se la chupe a quien, pero no porque haya machismo en los comentarios hacia la chavala ella va a ser mejor actriz de lo que es. Ni peor, por supuesto.

  15. carlos A. dice:

    Yo recuerdo a comienzos de los 80 ir a un cine con mis padres en la Gran Via de Madrid -a ver creo que “Solo para sus ojos” de James Bond- y ponernos un cortometraje justo antes. Trataba sobre un niño que se comía la vajilla de la madre. Yo era muy joven (unos 5 añitos) y se me quedó grabado.

  16. Regla dice:

    Le confieso, que de ver su firma hace un año en Bloguionistas, le digo de todo menos guapo. La razón? Pues ser guionista de La Señora. No hay nada como tomar distancia de las cosas para valorarlas en su justa medida. Y al margen de polémicas, disgustos y desahogos ejercidos con sarcasmo por despecho, para mí, La Señora ha sido y será siempre una gran serie. Una de esa ficciones que pasan cada cierto tiempo y que te cautivan sin remedio. Que le vamos a hacer, la serie tuvo ese efecto en mí..no es algo que uno controle.
    Por lo demás, un post muy lúcido y un placer leerle en Bloguionistas.

    • Abril dice:

      Tú también te cabreaste con ese final? Yo la verdad no lo llegué a entender… Ahora si la escena del puente me pareció la caña!

      Sobre el post muy interesante cuánto se aprende.
      Para ver cortos como espectadora o lo hacen online cuando los dueños los cuelgan en sus webs o nada. Igual tienes suerte de pillar el versión española en el que pasan cortos pero creo que eso sólo lo hacen una vez al año… Por lo demás es Imposible. No vería mal lo que comentaba alguien de arriba de que pasaran cortos en los Cines…

      Ahora entiendo esos comentarios tan machistas e hirientes contra Carolina Bang. Yo pensaba que era mentira…

    • Regla dice:

      Bueno, Abril, como fan integrista de La Señora, te aseguro, que además de decirle de todo menos guapo, también habría sido capaz lanzarme a su yugular, como una auténtica posesa. Menos mal, que algunos arrebatos irracionales no se mantienen por mucho tiempo…Y lo mismo ocurre con los diez minutos finales de metraje. Realmente, son muy pocos para poder arrebatarle la fascinación a una gran serie.

  17. […] Análisis de las nominaciones a los Goya por parte de un guionista bloguionistas.wordpress.com/2011/01/13/firmas-invitadas-s…  por Morzongo hace 2 segundos […]

  18. Javi-LHP dice:

    Yo conozco a Carolina de mi escuela, no mucho, pero coincidí en algunas prácticas con ella, y creo que era una buena actriz, ni mejor, ni peor, que la mayoría, pero tenía tablas, presencia y con buen material y director daba la talla perfectamente. No he visto aún la película, así que sobre su trabajo no puedo opinar, pero me inclino a pensar lo mismo que Sergio en el artículo, es mero rodillo por lo mediático de un largometraje que viene con dos premios de Venecia, con una promoción fuerte y que tiene muchos profesionales muy implicados en el mismo.

    Sobre el tema de los cortos, yo creo que uno de los mayores problemas en los Goya es la exigencia, como en muchos festivales, de que los cortos deban tener copia en celuloide. Entiendo que para quienes se embarcan en la producción de un corto de gran presupuesto (pongamos 40.000€) competir con uno que no ha necesitado más de 2.000€ es una puñeta, pero creo que la calidad de un corto no va en el formato de proyección, y dado que el circuito de cortometrajes no se rije, como el del cine, por una mera cuestión de estreno comercial en salas, la exigencia de la copia en celuloide me parece una tontería.

    La mayoría de cortos se realizan en formatos digitales, pocas veces la gente tiene medios económicos como para permitirse kinescoparlos, y la mayoría de festivales no hacen distinciones de formato (aunque aún quedan muchos de los gordos que siguen manteniendo las dos ligas económicas, que no cualitativas). Si se trata de premiar los mejores cortos y dar notoriedad a nuevos directores lo suyo sería ampliar la selección a cualquier formato y que únicamente necesiten ser registrados en el Ministerio de alguna forma para poder participar en la selección.

    Vería incluso más lógico filtrar, por no recibir una avalancha de cortos, en base a un mínimo palmarés en festivales de cierto renombre(igual que ahora), pero no en base al formato de proyección, ya que dudo que un corto tenga más difusión o más calidad por haber invertido la mitad del presupuesto en hacer tres copias en celuloide.

  19. Óscar Bernàcer dice:

    Estimado Sergio,

    Quería agradecerte este post y compartir mi experiencia como director y productor del corto “les sabatilles de laura”.

    En 2009 me vi envuelto en la misma situación que “Marina” por fechas de calificación y palmarés de festivales: apenas tuvimos tiempo de estrenarlo y ya nos quedamos sin posibilidades de presentarlo a los goya. Vaya carica se nos quedó…

    Antes de que expirara el plazo, llamé a la Academia para exponer la situación… no entendía muy bien porqué las cosas tenían que ser así. Me atendió una mujer y amablemente me dijo que nada se podía hacer pero me animó a escribir un email a la Academia explicando lo mismo que acababa de contarle para ver si se tenía en consideración de cara a posibles cambios en las bases del año siguiente.

    Escribí y no recibí contestación alguna, ni siquiera un mensaje automático (cuán pequeñico me sentí).

    Supongo que todos, terminados nuestros trabajos, depositamos mucha ilusión en la distribución, exhibición y repercusión de los mismos.
    Supongo que (en general) el tiempo, el público y los festivales colocan a cada corto en su lugar. Con el tiempo adquieres distancia sobre tu corto y lo valoras de forma más crítica; quizá esto que quería meter aquí no era tan brillante como pensaba, aquí me equivoqué, maldita luz, el raccord…
    Pero, supongo también, que uno de los motores que nos hace sentirnos satisfechos a los cortometrajistas es la posibilidad de participar. De esta forma, con los Goya, es muy complicado.

    Un año y medio después de su estreno en la Seminci (con algunos premios cosechados, una nominación a nivel europeo y cuarenta festivales de aquí y de allí), gracias a “les sabatilles de laura” he tenido el placer de ver muchos cortos que, creo, son mucho mejores que el mío (objetiva y subjetivamente).

    Pero habría sido tan bonito poder participar.

    Esperemos que en el futuro las cosas cambien, por aquello de que la llama de la ilusión no se apague.

    Salut!

  20. Javier Dampierre dice:

    Sergio, está muy bien el artículo. Muy certero en muchas cosas. ¡Enhorabuena!

    Pero sigo echando en falta lo más importante, y perdona que sea reiterativo, pero es que lo veo muy muy muy obvio: tener 900 potenciales votantes que en su gran mayoría no han visto ni un 10% de los cortometrajes, es un disparate. Porque un voto no se basa en “este corto es bueno o es malo”, sino que se basa en comparación con otros “este corto es MEJOR que los demás”. Y si la inmensa mayoría sólo ha visto 5 o 6 cortos, su voto no tiene ningún tipo de criterio. Es más democrático, sí, pero más arbitrario. Y si fueran 10.000 votantes, quizá ganaríamos en democracia, pero estaríamos en las mismas. Imagínate cualquier festival del mundo en el cual los miembros del jurado dicen: “yo he visto 5 cortos de los 40 que hay”, “Yo he visto 10, y voy a votar a los cuatro mejores de esos 10″… Yo, personalmente, le diría: “no, no puedes votar, es absurdo, porque tu voto es arbitrario, no tienes criterio”…

    Creo sinceramente que es fundamental un jurado, más o menos heterogéneo, más o menos anónimo, pero un jurado. Y si 55 cortos son muchos para ver, pues que las condiciones de aceptación de cortos sean algo más duras, por ejemplo eliminando eso de “estar seleccionado en CUALQUIER festival internacional fuera de España”… que hagan una lista de festivales representativos, para que no se cuele el corto que ha sido seleccionado en un barrio perdido de Madagascar, como bien dices en tu artículo. Y si aún así salen muchos cortos, y no hay jurados voluntarios para ver tantos cortos, pues que les den algunos euros y un bocadillo, que seguro que no es tan complicado ajustar presupuestos.

    Un abrazo,
    Javi.

  21. […] This post was mentioned on Twitter by El Teleoperador, Nacho Vigalondo, Diego Freire, Francisco Manuel, Myriam Rodríguez and others. Myriam Rodríguez said: touché: https://bloguionistas.wordpress.com/2011/01/13/firmas-invitadas-sergio-barrejon/. […]

  22. […] Articulos Actualizados : FIRMAS INVITADAS: SERGIO BARREJÓN […]

  23. peep jordan dice:

    muy bien explicado todo, barrejón, pero debemos ahondar un poco más, a mi entender. El problema de las fechas es obvio y no debería ser un berenjenal corregirlo. Pero hay más: los cortos en vídeo, los que duran más de 30 minutos, etc. Hay una enorme lista de reclamaciones planteadas pero tanto la Academia como el ICAA se siguen negando a coger el toro del corto por los cuernos, con lo fácil que sería.

    así que, una vez más, debemos deducir con tristeza que a la mayoría de la gente únicamente le importan los cortos mientras gracias a ellos se están pasaportando hacia los largos. En cuanto uno consigue entrar en un club tan selecto, en esa fiesta privada tan exclusiva, raramente sigue oyendo los gritos del gentío en la puerta, de esa chusma con la que hace 5 minutos compartíamos bocadillo.

    por otro lado, haces mención a algo que, a mi entender, daña terriblemente lo que deberían ser los premios más incuestionables de nuestra no-industria: ¿de verdad los académicos son capaces de votar una película por simpatía hacia sus promotores o partícipes? insinúas que incluso son capaces de apoyarla simplemente por haber trabajado en ella??? Ay Diossssss, que va a ser eso. Que en este país no se nos cae la cara de verguenza cuando alguien afirma públicamente que ha votado por su amigo aunque no haya visto su película. Y esa falta de honestidad lo impregna todo, amigos, desde las bases hasta los trofeos, desde la imagen que nuestro público tiene de nosotros hasta la taquilla del fin de semana, desde los criterios de las subvenciones y las compras de TVE a los comentarios sobre las protagonistas guapas.

    yo quiero saber cuántos académicos votan en los goya y cuántos lo hacen en todas las categorías, cuando es obvio que no se preocupan por verlo todo (si los 1000 académicos vieran TODAS las películas del año, otro gallo cantaría en tántas cosas). Quiero saber cuántos académicos votan en la categoría de cortometrajes y si resulta que sólo han votado medio centenar, pues a la mierda con todo…

    en la primera respuesta a tu artículo lo han expresado meridianamente claro: “El problema de los cortos es precisamente que haya que estarlo defendiendo constantemente”. Igual que el enfermo empieza a curarse cuando da el primer paso hacia la consulta del médico, los problemas de los cortos se acabarían cuando fuera la Academia la que cogiera el teléfono y llamara, cuando la institución encargada de velar por la defensa de las esencias, del legado y del futuro de nuestro cine asumiera que el corto es importante y obrara en consecuencia. Pero mucho me temo que eso no va a pasar.

    lo siento por ella pero desearía que esa actriz tan guapa se ponga gorda y fea y envejezca de golpe y se le agrie el carácter… para que su novio, el presidente de la Academia no quiera pasar tánto tiempo en casa y se refugie en su palacete y, de repente, una noche pueda sacar un huequecito y se ponga con el temita este que a nadie le importa.

    tranquila carolina, que no va a pasar nada de eso.

  24. Incompetencia, amoralidad, irrespeto, tramposo y laberíntico.
    Éste es el estado del cortometraje español.
    Es el problema de la sociedad del cortometraje…
    Y veo nubarrones.

    • Alfonso, parece por tu comentario que no ves nada bueno en el cortometraje español. Sería interesante que profundizaras en algunos de los aspectos que citas, quizá con ejemplos concretos que nos ayudaran a entender tu comentario.

  25. […] de una selecta lista de festivales… y en unas fechas muy determinadas. Ya hablé del asunto a principios de este año, y no quiero insistirles. Baste con un dato: el corto MARINA, de Álex Montoya, coproducido por un […]

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