CONSULTORIO: MINUTOS MUSICALES

15 marzo, 2011

por David Muñoz.

Hoy toca contestar dos preguntas sobre música.

“Hola,

Tengo una curiosidad acerca de las bandas sonoras en el proceso de creación de lo que ya vemos hecho en pantalla. ¿Conocéis la música antes de poneros a escribir? ¿Durante…? No me digáis que no sabéis si pondrán cha-cha-chá, punk, una sonata de Beethoven o a Karina de fondo en vuestra obra (!?). En mi modesta opinión, creo que la B.S.O. es fundamental, prácticamente más del 50% de una buena película por poner una cifra. Pienso en ‘Blade Runner’ o ‘El puente sobre el río Kwai’ por poner un par de ejemplos. ¿Os las imagináis con otra B.S.O.? Yo no.

Un saludo”.

J. F. Sebastian.

Hola “J.F.”,

Pues me temo que voy a decepcionarte, pero es muy raro que un guionista tenga claro cómo va a ser la música de la película que está escribiendo. Puede ser que en alguna ocasión el guionista indique que suena tal o cuál canción en una determinada escena, pero cuando lo hace sabe que las posibilidades de que realmente se escuche finalmente lo que él quiere son muy remotas. Eso depende de muchos factores. De la disponibilidad de los derechos de la música en cuestión, de que le parezca adecuada al director y decida usarla, de que el productor esté dispuesta a pagar lo que le piden por ella, etc.  En realidad, el que menos pinta en todo este asunto (como por otra parte, en casi todo lo que tiene que ver con parir una película una vez termina de escribirse) es el guionista.

Y a mí me parece perfecto, porque, como la puesta en escena o la supervisión de la fotografía y la dirección artística, todo eso son áreas que le competen al director, no al guionista.

De todas maneras, como ya he dicho aquí muchas veces, una película es siempre un trabajo en equipo. No tiene sentido esperar (o ni siquiera desear) que un solo individuo, ya sea el guionista o el director, funcione a modo de omnipotente titiritero que maneja a voluntad todos los hilos de producción. Jamás va a ocurrir. Antes he dicho que decidir qué música se utiliza en la película suele ser cosa del director, pero desde luego el músico que se encarga de la banda sonora también suele tener mucho que decir al respecto. Gracias a eso, puedes llevarte sorpresas como esta, la magnífica banda sonora de “Ravenous”, coescrita por Michael Nyman y Damon Albarn (el cantante de Blur). Una música muy atípica, sobre todo tratándose de una historia de terror, que convirtió a la película de Antonia Bird en un largometraje aún más especial de lo que ya de por sí era sobre el papel. Y estoy prácticamente seguro de que al guionista de esta historia de caníbales jamás se le ocurrió que su historia iba a “sonar” así:

Respecto a este tema, hay otra cosa importante. Muchas veces el músico se incorpora el último al proceso de posproducción de la película y tiene muy poco tiempo para trabajar. De manera que, aunque muchas veces escriba a partir de lo que llaman un “temp score” del director (una banda sonora provisional elaborada con trozos de la música de otras películas creada por el director que el compositor usa de referencia), es raro que forme parte del proceso creativo que da forma a la película antes del rodaje. Aunque también he leído entrevistas con músicos que cuentan que algunos directores les llaman para pasarles los guiones antes de haber rodado nada para que vayan pensando qué melodías les sugiere la historia. Pero me temo que, por cuestiones de presupuesto, eso es algo que en España no ocurre muy a menudo.

Lo fascinante es que siendo todas un puzzle fruto de la intersección de creatividades que a veces ni siquiera persiguen el mismo objetivo, al final las películas dan la impresión de ser un todo compacto, de no poder ser de otra manera a cómo son. Y, efectivamente, uno ve “Blade Runner” y no puede imaginársela sin la música de Vangelis, aunque probablemente pudiera haber sido de muchas otras maneras (tampoco sería la primera vez que la música de una película es reemplazada tras los pases de prueba).

Esto me lleva a otra pregunta que también nos han hecho recientemente:

“Buenos días,

Os escribo por una consulta que, no sé, tal vez vosotros me la podréis aclarar. Es una duda un poco rara.
Vamos allá: estoy escribiendo un guión para un corto y me he emperrado en que una canción tenga mucho que ver con el devenir de los acontecimientos. Hasta ahí perfecto, no tiene nada de malo, ¿no? Pero claro, mis dudas vienen después, cuando se quiera rodar el proyecto… ¿Cómo funciona exactamente todo el rollo este de las canciones y los derechos y tal? ¿Es muy caro o qué? A lo mejor le estoy dando demasiada importancia a esto de la canción y luego, cuando nos pongamos a realizar el corto, pues puede que no podamos contar con ella por el tema del presupuesto. ¿Qué me aconsejáis?

Muchas gracias!”.

Hace unas semanas respondí a una pregunta sobre cómo conseguir los derechos de un libro que valdría también para responder ésta cambiando solamente “libros” por “música”.

Pues sí, te puedes encontrar con que no puedes contar con ella por cuestiones de presupuesto, o porque simplemente el propietario de los derechos de la canción no quiera cederla para tu corto.

En todo caso, teniendo en cuenta que por lo que dices poder disponer de la canción que te interesa es importante, lo lógico es que antes de realizar el corto sepas si vas a tenerla o no.

Y, como ya dije respecto a los libros, eso es algo que puedes descubrir con relativa facilidad. Sencillamente, averigua quienes son los propietarios de los derechos del tema* y ponte en contacto con ellos contándoles qué es lo que quieres.

Si el autor es un músico poco conocido siempre te será más fácil conseguirlos que si son U2, por Ej. Yo hice un corto hace un par de años, me apeteció usar una canción de un músico que descubrí en Internet para que sonara sobre los créditos, le escribí a su página de Facebook y me cedió los derechos gratuitamente.

Como ves, no hay un precio estándar para los derechos de una canción. Puede costarte desde cero euros hasta varios miles. Depende de quién estemos hablando, de lo simpático que le resulte tu proyecto, etc.

Si las gestiones que haces por tu cuenta no dan fruto (algo normal si sigues empeñado en U2; seguro que reciben miles de propuestas como la tuya todos los días, y probablemente prioricen las de… no sé…. Martin Scorsese por Ej.), también puedes hacer otra cosa. Y es recurrir a los servicios de una persona o una empresa especializada en este tipo de gestiones. Algo que por Ej. hizo mi amigo el guionista y director Carlos Molinero cuando decidió usar canciones de varios grupos conocidos para su documental “La niebla en las palmeras”. Una búsqueda por Internet te llevará rápidamente a alguna de esas empresas.

En todo caso, repito lo del principio: antes de lanzarte a crear una obra que para tener sentido necesita de la obra de otros, asegúrate siempre de que puedes contar con ella sino quieres trabajar en balde.

*Bueno, digo “sencillamente”, pero en ocasiones puede ser un tema peliagudo, ya que los derechos pueden ser del compositor o de la editora, y a veces no resulta fácil averiguarlo.


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