LA HBO ESPAÑOLA: EATING MY WORDS (y III)

16 marzo, 2011

Por Chico Santamano, creador de “La HBO española”
y “La Canal+ americana”.


No se lo van a creer, pero hace un año (¡un año ya!) me metí en un jardín. Un jardín en el que desde mi osadía criticaba las decisiones de los responsables de Canal+ a la hora de elegir los primeros proyectos de producción propia de la historia del canal: “¿Qué fue de Jorge Sanz?” y “Crematorio”. Me chirriaba esa especie de “todo por la televisión, pero sin la televisión” que desprendía la apuesta del plus.

Como me debí explicar como el ano y unos cuantos, entre los que se encontraba el amigo Guionista en Chamberí, no entendieron lo que quería decir, me tocó volver a ese mismo jardín para explicar que mi problema no era con los proyectos, sino con el tufillo de esa decisión en particular. Que no tenía nada en contra de David Trueba ni de Bovaira (cabeza visible por aquel entonces del segundo proyecto). Sino contra eso de “si viene del cine sabrá hacer mejor tele que la gente que ya hace tele”.

Me costaba creer que de todos los proyectos presentados, y me consta que por los despachos de Canal + pasaron muchos, no hubiera ni uno sólo que supusiera una apuesta más innovadora y HBOcista (permítanme el adjetivo) que los que finalmente vieron la luz. Y si me juran que NO… pues de verdad que haré todo lo posible por creerlo, pero es que tanto uno como el otro son TAN de la casa… tan de la gran sogefamilia, que costaba creerlo.

En cualquier caso vuelvo a este jardín porque prometí en su momento que una vez vistos ambos productos hablaría de ellos. Ya saben que casi nunca hago crítica, pero creo que en esta ocasión era necesario. Y miren, después de lo rajado desde esta tribuna, no se me cae los anillos en reconocer que ambas series están bien. Qué coño… están muy bien.

 

De “¿QUÉ FUE DE JORGE SANZ?” me molesta sus caídas de ritmo. Me chirría que Jorge Sanz por intentar hacer de sí mismo y parecer natural sobreactúe y que el actor que hace del representante por intentar todo lo contrario, es decir no hacer de él mismo, esté en un tono completamente distinto al del resto. Me cabrea que los episodios sean incapaces de mantener una duración fija (unos capítulos 34 minutos, otros 38, otros 45… ¿Así hacemos “tele seria”? ¿¡Qué pensarían en los mercados internacionales de esto!?). Me inquieta no dejar de pensar “¿esta serie puede interesar a alguien que esté fuera del mundillo?”… A pesar de todo, la serie es tremendamente simpática, con un punto medio admirable entre lo entrañable y lo salvaje y con unos cameos cuyo caché quizá no esté a la altura de los de “Extras”, pero desde luego sí lo están en lo que se refiere a autocrítica y acidez.

 

CREMATORIO” juega en otra liga completamente distinta. Más allá de su género es sólida y dolorosa como una pedrada enorme a nuestra sociedad. Porque por primera vez una ficción española analiza de manera contundente y sin compasión un pedazo de nuestro mundo (y esto SÍ supone al fin una tele de riesgo). Me dicen tres amigas que no les gusta el piloto, que no pasa nada. A mí no me lo parece, creo que se hace una presentación de personajes excepcional sin bajarse ni un solo momento de la trama y puestos a criticar (por dar una de cal… o de arena… que nunca sé cuál es la mala) sólo puedo “echar en cara” esos GRANDES DIALOGOS que tanto nos gusta escribir a los guionistas. Sí… ya saben… Esos en los que nos sentimos un poco LITERATOS y nos recreamos contando en boca de nuestros personajes historias majestuosas o soltando frases de esas que creemos que pasarán a la historia, pero que si al final no detonan en algo con fuerza, sino que sencillamente la secuencia se desinfla y los protagonistas siguen a lo suyo tan campantes nos hacen parecer unos falsos intensos del copón. Mi lado más gay también quiere criticar el cutis de la maravillosa Alicia Borrachero (¡qué está pasando en esa cara!), pero no lo hará.

 

En fin… Que mi más sincera enhorabuena a los agraciados. Enhorabuena a Trueba y a Bovaira. Enhorabuena a los señores de Canal +. Efectivamente tenían dos buenos productos bajo el brazo. Como parece que van a continuar haciendo producción propia a lo largo de este año sólo me queda desear que arriesguen de  nuevo y esta vez de verdad de la buena. No queremos una serie ideada por Albaladejo o una producción de Gerardo Herero Apuesten por gente e ideas que vengan más allá de lo “consagrado” en el mundo del cine. ¡Queremos un “Flight of the conchords”! ¡Queremos un “Mad Men”!


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