EN DEFENSA DE LAS IDEAS

por David Muñoz

El 11 de Marzo el Guionista Hastiado publicó en Bloguionistas un texto titulado “El qué y el cómo” en el que, como siempre, incluía muchas reflexiones interesantes sobre el oficio de guionista. Pero, además, también decía esto:

“Tener ideas es la parte fácil del proceso. Cualquier persona por la calle le podrá dar rápidamente diez ideas para hacer series o películas. “Una película sobre mi tío que es muy gracioso”. “Una serie de bomberos”. “Una chica que trabaja en una peluquería como yo y ve a gente muy curiosa todo el rato y es muy divertida”. Es posible que se crucen también con algún personaje nervioso que les asegurará que él tuvo mucho tiempo antes la idea para hacer “Médico de Familia” o “El orfanato”, y que la vida es injusta porque le robaron su gallina de los huevos de oro, que era suya porque se le ocurrió primero. A lo mejor, incluso, se trata de un guionista”.

Y la verdad es que al leerlo me quedé de piedra.

¿Cómo qué “fácil!????????????

¡De fácil nada!

Pero antes de explicar porqué la tesis de Hastiado me produjo esa reacción, creo que debo aclarar qué entiendo yo por “una idea”.

Por Ej., para mí la idea de base de la estupenda “Buried” (Rodrigo Cortes, 2010) no es “voy a contar la historia de un tío al que entierran en un ataúd y no sale de él en toda la película”. Esa “idea” no sirve para nada. Y como se ha dicho ya en otros blogs, probablemente la habían tenido antes decenas de guionistas que no supieron cómo convertirla en un guión de largometraje. ¿Por qué? Pues porque en realidad la idea de “Buried”, la que realmente te permite escribir un guión con ella, es “entierran a un tío en un ataúd y cuando despierta descubre que tiene un móvil que sus secuestradores han dejado allí para ponerse en contacto con él, pero también para que pueda pedir un rescate a cambio de su libertad”. Sin móvil, no hay película. Y la idea completa, la idea que vale, introduce de forma lógica en la historia el teléfono sin el que es imposible que la historia de Paul Conroy tenga un desarrollo dramático convincente (luego, es cierto que “Buried” podría haberse titulado “Ryan Reynolds habla por teléfono hora y media”; pero ese sí que me parece un problema inevitable).  La idea del guionista de “Buried”, Chris Sparling, vale su peso en oro. Desde luego que con esa idea podría haberse rodado también una película horrenda. Pero en este caso todos los elementos que componen el puzzle de “Buried” encajan a la perfección, mejorándose unos a otros. Aún así, sin la idea “generadora” de Sparling, ahora no estaríamos hablando de una película.

Visto así, ninguna de las “ideas” que cita Hastiado son realmente ideas. O por lo menos no son ideas que puedan servirle de algo a un guionista que pretendiera desarrollar un proyecto a partir de ellas.

Independientemente de todo lo anterior, el texto de Hastiado me ha hecho pensar en algo que no para nunca de sorprenderme y que sin embargo se da muy a menudo en nuestro oficio tanto desde la teoría como desde la práctica: la creencia de que puede abordarse la escritura de un guión tratando de forma aislada cada uno de los aspectos que lo componen. Así, se dicen cosas como que las ideas son “fáciles” y lo que importa es desarrollarlas bien, o lo contrario; o se escriben textos sobre cómo escribir buenos personajes olvidándose de la historia que protagonizan, etc.

Y a mí todo eso me pone de los nervios. Personaje y trama son lo mismo, existen el uno al servicio de la otra (y viceversa). Y una buena idea mal desarrollada no sirve de nada, pero una idea sin interés alguno contada maravillosamente tampoco lleva a ninguna parte.

Ya lo he dicho antes, el guión (y luego la película), es un puzzle. Si una pieza falla, el puzzle nunca estará completo, no “funcionará”. Los guionistas construimos complejos mecanismos narrativos en las que sus diferentes elementos necesitan de los otros para tener sentido.

Por supuesto que el oficio es importante, desde luego que hay que saber “trabajar en profundidad en el desarrollo, en la escritura, en la elección de un cásting adecuado y no acomodaticio, en la persistente dirección de actores, en la creación de un buen equipo técnico y artístico (…)”. Pero es que TODO es importante.

Ah, antes de seguir, aclaro que me da la impresión de que Hastiado estaba sobre todo hablando de la televisión, dónde es cierto que en el 90% de los casos trabajas con ideas que te vienen dadas. Pese a ello, aunque te den una sinopsis y tu trabajo sea desarrollarla, tu material de trabajo son las ideas. Puedes pasarte días tratando de descubrir cómo llegar de A a C, tratando de tener una idea. Y aunque en la televisión también hay guionistas que pueden vivir cómodamente de su trabajo dialogando o escaletando sin llegar hacer ninguna otra cosa durante toda su carrera, sin tener que parir “ideas generadoras”, yo la verdad es que no conozco personalmente a ningún guionista profesional que no sea capaz de hacer más o menos bien ambas cosas.

Además, hay otra cosa que creo que debe tenerse en cuenta.  Y para explicarla voy a hablar de mi experiencia personal, que al fin y al cabo es la que mejor conozco.

Como todos los guionistas que ya llevamos un tiempo en esto, se supone que tengo un oficio. O sea, que cualquier productor que me contrate (y más si ya ha trabajado conmigo) sabe que por Ej. va a recibir el guión a tiempo, y que probablemente va a ser un guión al menos decente. Mi borrador tendrá muchas cosas mejorables, seguro, pero no le darán ganas de pedirme que le devuelva el dinero que me ha pagado al firmar el contrato.

Entonces, una vez tienen clara mi profesionalidad…. ¿qué es lo que buscan? ¿qué es lo que determina que decidan desarrollar un proyecto conmigo como guionista?

Pues básicamente, la idea (de nuevo, me refiero a una idea que lleve implícita un posible desarrollo). Sí, cómo sugiere Hastiado, y cómo dice Blake Snyder en el libro que recomendé la semana pasada, siempre se trata de “contar lo mismo de otra manera”. Pero encontrar esa manera, aquello que diferencia a tu proyecto de otros similares, que lo hace especial, puede ser un proceso que lleve meses, incluso años.  Y no resulta nada, pero nada fácil.

Por Ej., como ya he comentado aquí alguna vez, hace unos años vendí mi primera serie de cómics en Francia para la editorial “Les humanoïdes Associés”. Se llama “Le Manoir des Murmures” y justo ahora, el dibujante, Tirso Cons, está terminando de ilustrar la tercera entrega.

Y solo hace unas semanas conseguí vender un segundo proyecto en la misma editorial con otro dibujante. Pero, aunque los derechos de “Le Manoir…” se han vendido para que sea editado en varios países, y una productora se ha interesado en ella para llevarla al cine, no me ha resultado nada fácil colocar un nuevo proyecto en Humanoïdes.

Si el editor sabe que soy un guionista competente y ambos estamos muy contentos con cómo han ido las cosas en nuestro primer proyecto… ¿por qué no se limita a decirme que sí a lo primero que le presente?

Pues porqué las ideas importan. Y no solo para vender la película, el cómic o lo que sea que hagas (si nadie te ve, si nadie te lee, qué importa lo maravillosamente escritos que estén tus guiones).

A mí me costó meses llegar a una buena idea que nos convenciera a ambos de que teníamos entre manos un proyecto interesante en el que merecería la pena invertir varios años de trabajo. Sobre todo porque yo estaba empeñado en escribir una historia de vampiros. Y con lo saturados que están todos los medios de historias de “chupasangres”, no ha resultado sencillo  encontrar la manera de contar lo mismo de otra manera.

Precisamente estaba dándole vueltas a estos asuntos y quedé a comer con una amiga novelista que está a punto de publicar su nuevo libro. Le pregunté si ya tenía más o menos listo el segundo y me miró con un gesto de estupefacción muy parecido al que debí poner yo tras leer el texto de Hastiado. “Pues claro que no”-me vino a decir-“Si estoy agotada de revisar esta. Además… ¿la idea qué?”.

Pues eso. “¿La idea qué?”.

Mi amiga sabía que si iba a dedicar los próximos años de su vida a escribir un “tocho” como el que van a editarle ahora, más valía que esa idea mereciera la pena.

Y también sabía que no le iba a resultar nada fácil encontrarla.

*Ampliación: Antes de publicar esta entrada, decidí mandársela al Guionista Hastiado (que para eso somos compañeros de blog), y esto fue lo que me contestó: “En realidad yo no quería decir tanto que la idea no fuera importante, sino que criticaba esa tendencia a considerar que la idea lo es todo, y que el desarrollo es sólo “ese trabajo que alguien hará”, ciertamente, como dices, algo que sucede más en televisión”. Y con eso sí que estoy totalmente de acuerdo.

8 Responses to EN DEFENSA DE LAS IDEAS

  1. Otrodechamberí dice:

    A mi me daba la sensación, al leer a Hastiado, que se refería a ese campo magnético que se activa cuando alguien sabe que eres guionista. Pides una caña en una barra o te llama un colega y, después de unos minutos preliminares, siempre sale “joder, pues yo tengo una idea buenísima” o “mi compañero de piso es todo un personaje, observándolo un dia ya tienes una película”. Esa generalización, comúnmente conocida como idea, sí es fácil. Lo que tú puedas sacar de ella, una vez valorada, es un proceso mucho más complicado.

  2. GustavoDG dice:

    Las ideas… Tener ideas para escribir es, por lo menos para mí, algo fantástico. Esa idea que se te ocurre a mitad de la noche, cuando vas andando y ves un grupo de personas hablando y dices: “Y si…” Cuando miras el periódico y ves una noticia que te ilumina la cabeza…

  3. Hortensia dice:

    Creo que el guionista Hastiado se refería al hecho de TENER ideas y no de la ESCRITA de ideas para un guión, que son dos cosas diferentes, por lo menos yo lo ví de ésta manera.
    está claro cuando dices: “…la idea completa, la idea que vale…”

  4. Regla dice:

    Lo cierto es que el conceto de “idea” sino se define claramente siempre se presta a confusión. En mi opinión, los dos textos: “El QUÉ y el COMO” y “En defensa de las ideas”, más que contradecirse se complementan perfectamente. Hastiado citaba y argumentaba la importancia del COMO, refiriéndose a la manera diferente de desarrollar esas ideas generalistas y superficiales, que pueden estar en la mente de todos. Y David, parte de una definición más concreta de la “idea” o del QUÉ contamos, dándole la misma importancia, para qué afianzado este punto, merezca la pena el posterior desarrollo del guion. Es evidente que TODO cuenta. Incluso, lo que tienen que decir los productores al respecto.

    Y hablando de ideas, hace poco, en Bloguionistas, el productor Pancho Casal dejaba el enlace de su blog con un post práctico y con ideas útiles para guionistas, sobre como presentar un proyecto a un productor (y tener oportunidad de que lo lea) Si tu “idea”, sinopsis o tratamiento no es atractiva, ni convence desde un principio, mejor que no te molestes en desarrollarlo.

    http://panchocasal.blogspot.com/2011_03_01_archive.html#4093034813698133086

  5. gabkarwai dice:

    Me parece muy interesante el hacer más amplio el concepto de idea (Qué es idea?), pero creo que Hastiado estaba hablando de idea como algo fugaz, como la percepción que de la “idea” se tiene en el lenguaje coloquial, y tú le das un matiz más relevante (con el que estoy de acuerdo).
    Tal vez deberíamos matizar muy bien qué es una idea, y sobre todo que la diferencia de una no idea. En un mundo audiovisual donde todos tienen una “idea”, pero nunca saben explicarte o explicitarte esa “idea”, tu post es muy clarificador sobre la función dela idea en el motor de creación. Joder, creo que me ha quedado muy abstracto. Estoy espeso, sorry :)

  6. Steam Monkey dice:

    ¿Tu eres el David Muñoz que yo conozco de “Brutal Relax”? Espero que si porque si no…

    • David Muñoz dice:

      Pues no, no soy el director del corto “Brutal Relax”. Pero vamos, que hay muchos más David Muñoces… ¡el cantante de Estopa por Ej.!

  7. Estimado Muñoz, creo que, evidentemente, y como ya te contesté, estamos en realidad diciendo lo mismo, que todo es importante y que no se debe priorizar sólo un determinado aspecto del proceso de creación.

    Está claro que la frase en la que dije “tener ideas es fácil” no fue muy afortunada. Tal vez debería haber dicho algo como “tener ideas es fácil; lo que es difícil es tener buenas ideas”.

    Nuestros lectores tienen razón en que, para hablar con propiedad de estos asuntos, primero deberíamos concretar qué es exactamente una “idea”. Y para eso me temo que hace falta alguien mucho más listo y cultivado que yo.

    Saludos a todos.

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