FIRMAS INVITADAS: GALA NOTODO 2011

13 abril, 2011

Por Carlos García Miranda

El pasado jueves se celebró la entrega de premios de la IX edición del Jameson Notodofilmfest en el cine Capitol de Madrid. Una vez más, las entradas estaban contadísimas y solo unos pocos pudieron disfrutar del evento, y del pedo. Allí se sirvió whisky Jameson hasta la madrugada.

Copa en mano, llenaron el patio de butacas un buen puñado de directores nominados, de esos que sueñan con dar el salto al largo. Esos que, a la fuerza, también son guionistas, actores, productores y montadores de sus cortos. También se dejaron ver por allí las viejas glorias del festival: Nacho Vigalondo, Daniel Sánchez Arévalo, Jim-Box, Ángel Pazos y el dos veces ganador Oriol Puig Playa. Luego estaban los que fueron a ejercer de Perez Hilton. Y es que hay muchos que le tienen manía al Notodo; dicen que es un festival para gafapastas listillos, lleno de cortos de humor elevado que los mortales comunes simulan entender para no parecer idiotas. No se equivocan, hay mucho de eso, pero también es cierto que el rey del Box-Office ha sido durante meses Porno, de Pablo Vara, y ese es de humor del tipo cacaculopedopis. Porque el Notodofilmfest facilita a todo el que se lo proponga ser director durante tres minutos, con mejor o peor resultado, y eso bien vale un aplauso.

Las entregas de premios, a no ser que seas la madre del nominado, son un coñazo eterno, aunque esta fue bastante rapidita; los numeritos de cante y baile con los que los presentadores, Antonio Muñoz de Mesa y Celia Vergara, introdujeron cada categoría le dieron un puntito. No hubo discursos eternos ni panfletarios, aunque el palmarés fue tan polémico como en los últimos años (muchos aún están intentado encontrar la genialidad a Cómo está el mundo, Fermín, el ganador elegido por el casi presidente de la Academia Bigas Luna en el 2008).

Freak Independent Film Agency otorgó sus habituales premios a la distribución. Destacaron entre los galardonados dos comedias: Cloe, una historia de amor a primera vista de Manuela Moreno, y Julian, la genial visión de Julian Assange del veterano en el palmarés del festival Raúl Navarro.

El premio Box Office se lo llevó Sí o no, de Isabel Poveda Llanos. El actor protagonista no paró de repartir tarjetas de visita en toda la noche. En cambio su directora no apareció por allí. En los foros del Notodo se rumoreaba que el hombre del manubrio más famoso del festival era en realidad el creador del controvertido corto.

El mejor corto de animación fue ¿Por qué desaparecieron los dinosaurios?, una distopía dirigida por Esaú Drama y Mar Delgado. El Premio del público se lo llevó Llámame Parker de Peris Romano y el Premio Triple Destilación fue para la animación Las batallitas del abuelo, de Néstor Fernández.

Hasta ahí todos quedaron contentos. La polémica llegó cuando Javier Fesser anunció el corto ganador del certamen: Flatmates 3.O de Francesco Marisei. Apenas treinta segundos, un único plano y un par de líneas de diálogo, le sirvieron al italiano para hacerse con los quince mil euros y una beca de un mes para estudiar en la New York Film Academy. El jurado consideró ese reflejo sintético de la generación actual, la de la supuesta sociedad de la comunicación (Las batallitas del abuelo compartía temática), el mejor corto de la convocatoria. Pero para las malas lenguas eso no era un corto cinematográfico, sino una campaña publicitaria de Jazztel. Ambos grupos tiene razón, pero el segundo no parece haberse enterado de que el Notodo ya no es lo que era. Solo hace falta echar un vistazo a los ganadores de los últimas ediciones para comprender que el festival ha cambiado. Ya no busca esos cortos de escuela de cine, simplificados para el formato de distribución de la red. Un notodo ya no es un cortometraje, en el sentido cinematográfico de la palabra. Un notodo es un género en sí mismo.


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