GAFAS ESPECIALES PARA VER CINE EN INTERNET

9 junio, 2011

por Sergio Barrejón.

La revista Cinemanía ha preguntado a cinco directores de cine español qué opinan de la posibilidad de estrenar sus películas en Internet a la vez que en las salas. La pregunta venía a cuento del reciente lanzamiento del servicio Home Premiere de DirecTV: este canal norteamericano ha llegado a acuerdos con cuatro grandes majors para ofrecer por internet películas que aún están proyectándose en salas.

Resumiendo, esto es lo que han dicho los directores españoles:

Juan Carlos Fresnadillo, que bien:

“La gente va a ver pelis descargadas de todas formas”

(Este nuevo modelo) “intenta conseguir una conciliación entre la industria y la  la gran ventana de distribución del siglo XXI, internet”

Carlos Iglesias, que sí pero no:

“Cualquier cosa que minimice las pérdidas de una película en taquilla me parece bien”

“En España no se apuntaría ni Dios, porque todo el mundo puede conseguir películas gratis por el morro”

Montxo Armendáriz, que ya si eso lo vamos hablando:

“Disminuirían los ingresos de taquilla en los cines, lo mismo que la distribución por los canales habituales de dvd”

“Lo más conveniente y urgente es el análisis de estas y otras cuestiones por las partes implicadas”

Guillem Morales, que aquí se hace lo que él diga:

“Las películas se hacen para verlas en pantalla grande”

“La gente tendría que volver a reunirse”

Miguel Ángel Vivas, que cualquier tiempo pasado fue mejor:

“El recorrido lógico de una película es primero en los cines, y después en dvd e internet”

“Ya que hay gente intentando robar tu casa, es mejor que no les dejes la puerta abierta”

Exceptuando a Fresnadillo, casualmente el director de más éxito de todos, con sólo dos largos estrenados, todos los demás se muestran reticentes. Y sobre todo, hay una clara tendencia a considerar que lo “habitual” y “lógico” es seguir los cauces de distribución anteriores al auge de la banda ancha.

Todos ellos son profesionales a los que respeto, pero creo que alguno adolece de una cierta miopía. Entiendo que cuando a uno le van bien las cosas, entre en modo virgencita-que-me-quede-como-estoy. Entiendo menos que aquellos a los que les va mal no quieran ver nuevas oportunidades de negocio. Y no entiendo en absoluto esa tendencia a pensar que las nuevas maneras de explotación suponen la muerte de las anteriores.

Creo que tiene que ver con la confusión entre los conceptos de ventana y formato. Una ventana de explotación hace referencia al tipo de consumo que el cliente hace del producto. Un formato hace referencia a la manera en la que empaquetas ese producto. Son dos conceptos relacionados. Pero no son lo mismo.

Uno es muy libre de pensar que la distribución por internet supondrá el fin de las salas de cine. Pero no puede usar como ejemplo legítimo el hecho de que el DVD acabó con el VHS. Ni que el VHS acabó con el Super-8. DVD, VHS y Super-8 son tres formatos distintos, pero pertenecen a la misma ventana: el cine en casa.

La distribución en internet podrá acabar en todo caso con el DVD, aunque eso también es discutible. Yo creo que el DVD y el CD seguirán existiendo, sólo que con niveles de ventas muchísimo más pequeños que los que llegaron a alcanzar en su mejor momento.

Y estoy absolutamente convencido de que las salas de cine seguirán existiendo. Es más, creo que los cines ni siquiera reducirán significativamente sus niveles de negocio con el Home Premiere. Ni con ningún otro sistema de entretenimiento en casa. También con la llegada de la televisión se oyeron llantos y quejas contra el deterioro de su arte. También entonces se pensaba que sería el fin del cine. Lo mismo con los proyectores de Super 8 y el alquiler de películas. Y mucho más con la llegada del home video. Qué demonios, ¡con la llegada del cine sonoro ya hubo gente que advirtió del apocalipsis!

¿La realidad? En términos globales, cada avance tecnológico ha supuesto una nueva oportunidad de negocio. Sólo los mastodontes que insistieron en mantenerse inamovibles acabaron arruinados.

Mi opinión sobre el Home Premiere es muy sencilla: ¿hay gente que quiere comprar el producto así? ¡Véndeselo! Muy probablemente esa gente no iría al cine de todos modos. ¿Por qué renunciar a ese cliente? Carlos Iglesias hace una observación muy aguda, algo que no piensa casi ninguno de los artistas audiovisuales que viven en grandes ciudades y sólo se relacionan con gente que vive en grandes ciudades: también hay que pensar en los espectadores  “que viven en pueblos donde no hay cines, y que tienen que hacer 60 kilómetros en coche para ver una película en pantalla grande”.

El daño que haya podido hacer la piratería al cine de autor no es nada comparado con el daño que ha hecho la especulación urbanística en las grandes ciudades y la falta de protección cultural a la exhibición. Seriesyonkis no hace la mitad de daño que Gallardón cuando permite que en la Gran Vía se cierre un cine para poner una tienda de ropa cosida por esclavos. Si cientos de miles de espectadores potenciales tienen que desplazarse a las afueras para ver una película, el cine independiente no tiene nada que hacer. Sólo las grandes distribuidoras pueden permitirse un desembarco publicitario suficiente como para arrastrar a la gente hasta Kinepolis.

Y por otra parte, eso de que “las películas se hacen para verlas en pantalla grande” es un poco hipócrita. ¿Acaso Guillem Morales no ve películas en casa? ¿Acaso Guillem Morales no quiere que se vendan muchos DVD de Los Ojos de Julia?

Parece que van a hacer falta unas gafas especiales para ver las películas en Home Premiere. Unas gafas que curen la miopía empresarial. Porque hace falta estar muy miope para no ver que hay distintos tipos de espectadores. Están los que sólo ven las películas en el cine y en pareja. Están los que sólo las ven en casa. Los que no pueden ir al cine por cuestiones personales o geográficas. Los que pueden esperar y los que lo quieren todo ya. Algunos ven unas películas en cine y otras en casa. Y están, naturalmente, los que se compran en DVD las películas que ya han visto en cine.

Estos últimos que pagan dos veces y por los cauces “habituales” y “lógicos” son los ideales, claro. Nos ha jodido. Pero cualquiera que pretenda seguir viviendo exclusivamente de ellos, va a necesitar mucha suerte.

Y si alguno está esperando que con la llegada de la ley Sinde se acaben las descargas “ilegales” y todo vuelva a ser como hace diez años, tengo malas noticias para él: no va a ocurrir. En primer lugar, porque nunca ocurre que las cosas vuelvan a ser como hace diez años. Y en segudo lugar, porque la ley Sinde tiene un par de pequeños problemas. Sigan el enlace para comprender, en minuto y medio, por qué la ley Sinde no va a funcionar.

Lo peor de todo es que, insistiendo en que se aprobase ese texto inoperante, la industria ha gastado su último cartucho. En las próximas legislaturas, nadie querrá volver a meterse en el avispero de los derechos de autor.

En resumen, que no se le pueden poner puertas al campo, que prohibir no es la solución, y que todo el mundo sabe que mola más ver las pelis en pantalla grande. No hace falta que venga ningún director a decírselo. La gente irá o no al cine en función de lo mucho que le interese una película, y del esfuerzo que tenga que hacer para ir.

P.S. Quedan sólo dos días para inscribirse en la charla “Recursos para Guionistas en Internet” que doy este lunes en Madrid. De 10.00 a 14.00 en la sede de la SGAE. Más información en la web de Fundación Autor.


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