ESTO NO ES LO QUE PARECE

8 julio, 2011

por Guillermo Zapata.

0.- Soy Socio de la SGAE desde hace (creo) ocho años. Siempre me ha parecido razonable que se establezca un mecanismo para el reparto de los beneficios que genera mi trabajo. No creo que el actual modelo de gestión de derechos de autor sea el más adecuado ni el más justo para conseguir eso. Creo que existen formas de compatibilizar el libre acceso de la ciudadanía a los bienes del conocimiento sin que eso signifique que nadie tenga que renunciar a sus derechos laborales. Creo también que el colectivo en el que desarrollo mi trabajo (el guión, vamos) tiene problemas mucho más serios en el ámbito laboral que la remuneración de sus derechos de autor. Por poner un pequeño ejemplo: El control creativo sobre el fruto de su trabajo.

1.- El pasado viernes 1 de Julio, al día siguiente de las elecciones en la SGAE, fueron detenidos varios miembros de la junta directiva acusados de diferentes delitos de corrupción. Entre ellos estaba el presidente de la Sociedad, Teddy Bautista. El Domingo, Bautista y otros dos miembros de la ejecutiva eran puestos en libertad, sin fianza pero con cargos, y al día siguiente se anunciaba que a los otros detenidos se les había impuesto una fianza de 300.000 euros y se les acusaba de importantes delitos de corrupción.

En medio de éste follón mayúsculo, las entidades de gestión de derechos, socios de la SGAE y otras entidades, etc. Han insistido principalmente en una sola idea: “Esto no tiene que ver con el modelo de gestión de derechos que tenemos” Ha sido también el principal argumento que ha esgrimido Angeles González Sinde en su primer encuentro ante los periodistas.

2.- ¿Alguien cree que los casos de corrupción que se le imputan a Camps- por poner un ejemplo cercano- no tienen relación con el modelo de gestión pública de la Comunidad Valenciana?

¿Si no es el modelo de gestión de los derechos de autor lo que ha provocado esta situación por qué correr a defenderlo como primer y casi único argumento?

La respuesta inmediata es que hay gente que va a aprovechar la situación para poner en tela de juicio dicho modelo. El problema es que si esos que ponen en tela de juicio dicho modelo no estuvieran ahí… hoy no habría denuncia contra la SGAE por un hipotético caso de corrupción.

Son los abogados que sostuvieron la demanda contra el Canon, los que empezaron a mirar con cuidado los datos de recaudación y reparto de derechos. Fueron ellos quienes pusieron en marcha la maquinaria jurídica. Son ellos, en fin, los que están defendiendo la transparencia de la SGAE ante sus socios.

¿De verdad a nadie le parece sintomático que sea precisamente SDAE, la entidad de gestión de derechos digitales, la que esté en entredicho?

3.- Hay dos tipos de legitimidades jugando a la vez en las últimas semanas. Por un lado la legitimidad de la propia SGAE en relación sus socios y por otro la legitimidad de todo el entramado cultural en relación a la ciudadanía.

Los socios de la SGAE que se han pronunciado públicamente al respecto, parecen preocupados en exclusiva por una de las dos legitimidades (la que funciona hacia dentro) insistiendo en la necesidad de recomponer cuanto antes la sociedad para defender los derechos de autor.

Es razonable y una buena noticia que los socios de una entidad se preocupen por democratizarla, ampliar el censo electoral y hacer, en definitiva, más participativa la acción de sus socios, es una buena noticia (tanto en la SGAE como en cualquier otra parte, haya delitos o no) pero eso no va a recomponer la relación que la ciudadanía tiene con las entidades de gestión.

Personalmente, me preocupa mucho más la otra legitimidad. La legitimidad no ya de la SGAE, sino de la totalidad de estructuras de eso que se viene a llamar “El mundo de la cultura” hacia afuera. Es fácil amparar los argumentos sobre la base de que “ahí fuera” hay mucho idiota y muchos intereses cruzados. Si, como aquí dentro, como en todas partes.

Pero, además de idiotas y de intereses, hay gente sensata, muy razonable, que está planteando cuestiones de calado sobre la transformación del ámbito de producción, exhibición y distribución de cultura, de la remuneración, del acceso, de los derechos, del apoyo público, etc

Y me refiero a propuestas.

Las decisiones en torno a la cultura no pertenecen exclusivamente a quienes trabajan en ella, como la sanidad o la educación no son patrimonio exclusivo de médicos y profesores. Cualquier transformación en materia cultural que se haga sin escuchar a la ciudadanía y de forma exclusiva desde espacios que hoy se encuentran totalmente deslegitimados ante dicha ciudadanía está condenada al fracaso… y a aumentar una brecha cada vez mayor de desconfianza mutua.

Sobre ésta idea empezó a circular ayer un manifiesto que pone el énfasis precisamente en reconocer que lo sucedido no está aislado del contexto general y de la necesidad de la ciudadanía y los trabajadores de la cultura y el conocimiento de trabajar juntos para pensar soluciones colectivas a estos problemas.

(http://www.ladinamo.org/manifiesto/) Cuando el Modelo se Derrumba: Manifiesto de Trabajadores de la Cultura y el Conocimiento por un cambio en la gestión de los derechos de autor.


A %d blogueros les gusta esto: