FLASHBACK – FIRMAS INVITADAS: SILVESTRE GARCÍA

Silvestre García ha sido guionista de la serie Los Serrano y Delegado de Ficción en Antena 3.  Colabora como analista de guión en Bloguionistas, ha escrito y dirigido el corto “17 del 7″, y actualmente trabaja en un guión de largometraje subvencionado por el ICAA.


DESMONTANDO UN PITCH

 

A principios del pasado mes de Diciembre tuve la suerte de presentar en público un guión de largometraje, “Atocha 1977″. Fue en un encuentro organizado por el Ministerio de Cultura para que los guiones subvencionados no se queden en un cajón. Así pues congregó a un buen número de guionistas y productores.

Me gustaría compartir la experiencia y lo aprendido esos tres días en Ronda (el encuentro se desarrolló en el marco del Festival de Cine Político).

Cuando me comunicaron desde el Ministerio que habría un encuentro con productores para contarles nuestras historias, entablar contacto y posibles negociaciones, la boca se me hizo agua. Luego, al recibir el programa me acojoné. El primer día debíamos realizar un pitch de 7 minutos de duración. Se debía exponer ante los demás guionistas y productores, y al ser en orden alfabético me tocaba salir el primero a la pizarra. Para los dos siguientes días estaban programados encuentros personales entre guionista-productor. Media hora cada encuentro. Sí, era como esas rondas de citas instantáneas en las que tienes que decidir si te gusta la persona que tienes enfrente, a la vez que por el rabillo del ojo observas al siguiente candidato, o… ¿era yo el candidato y ellos los que miraban de reojo?

Estuve preparando el pitch varios días. Me asaltaron dudas que compartí en el muro de mi Facebook: ¿Resumo la historia? ¿Cuento el final? ¿Lo dejo en alto? ¿Vaqueros y camisa? Más o menos solventadas estas dudas, ensayé frente al espejo, me grabé con el móvil y le hice el stand up a mi chica. Gracias a la sinceridad y acierto de esta última, un día antes de bajar al sur, el pitch entero se cayó. No funciona. Al carajo. Muy bien. Pensamiento positivo, soy optimista, todo es para bien, ¿y si no voy a Ronda y mejor me veo 30 capítulos seguidos de In Treatment? No. OK, entonces ¿qué hago? Dinggg, un mail. Vaya, justamente de los organizadores del encuentro (la Media Business School). Anda, vaya, una propuesta de escaleta sobre cómo estructurar el pitch. A buenas horas mangas verdes (!)

Para hacer ilustrativo y que pueda ayudar a los futuros pitchinistas aquí les dejo lo que mandaron:

1. Introducción

  • Saludo :  tu nombre y el título del proyecto
  • “Copyline”:  resumen de la película en una frase
  • Experiencia:  breve resumen de tu experiencia en la industria
  • Contenido: de qué se va a hablar

2. Desarrollo de la presentación

  • Concepto: resumen de la historia y trama principal de la película.
  • Información básica: género, ubicación temporal y espacial de la historia, si hay director o actores ya involucrados, audiencia potencial, títulos comparables (si procede).
  • La historia: máximo tres minutos de la trama principal
  • Los personajes:  perfil de los personajes principales
  • Selling point: explicar por qué esta película es especial y hay que apostar por ella.

3. Final

  • Conclusión:  resumir el “espíritu” de la película
  • Abrir a preguntas y respuestas.

Con ello reelaboré mi pitch. ¿Cuándo? Bajando al sur. ¿Cómo? En mi cabeza mientras conducía.  ¿Cómo? Hablando solo. Ya en Ronda recibí el asesoramiento de la persona que organizaba todo, me escuchó un ensayo y me aconsejó sobre puntos concretos. Me fui a descansar. Y no descansé. Escribí, escribí y reescribí, y cambié más cosas, y volví a reescribir… ¿Les suena? Pues eso, pero en Ronda.

Sabía, tras hablarlo con compañeros y meditar, que el objetivo del pitch ideal tenía que transmitir mi entusiasmo, contar de manera sencilla y directa mi historia, lo que la hace única/nueva y, sobretodo, dejar con ganas de más.

Muy bien, pero ¿cómo se consigue eso? Yo creo que estando cómodo, disfrutando el pitch por si mismo, no como herramienta “para”, sino con valor y entidad propia.

Una persona ajena al mundo del guión me aconsejó que no tratase de vender la película, que no “mercadease”, sino que lo ofreciese como un regalo, como un pequeño tesoro en el que he trabajado los últimos dos años y del que voy a  enseñar, mostrar, regalar, 7 minutos. Así mismo me aconsejó que disfrutase el momento, que recrease-recordase un estado de felicidad-satisfacción propia y me embutiera en dicha sensación.

¿Me ceñí a la escaleta que me mandaron? Sí y no. Me ayudó, pero me salté muchos de sus puntos, y traté de centrarme en la historia en sí. De hecho, además de resumir la trama, hablar del género y referentes, arriesgué medio pitch narrando el arranque, de manera visual y con el ritmo y tono del guión. Traté que ese fuese el “regalo” que ofrecía. Obviamente el inicio de la historia se presta a ello, no es dialogado y comienza fuerte.

Así pues, creo que el pitch fue muy bien, lo digo en la medida en que yo me sentí cómodo, a gusto y con la sensación de haber trasmitido la esencia, o parte de ella, de mi historia.

Ahora bien, el compañero que a mi gusto más trasmitió, fue Pablo Remón (guionista de Casual Day). Creo que él sí que consiguió regalarnos 7 minutos trepidantes, con muy buen ritmo, y haciéndonos llegar una historia interesante, original y atractiva. Y logrando que se disparase la curiosidad, y las ganas de saber y ver más.

Pero lo más interesante, más allá de cómo fue, es lo que saqué de ello y que creo que es algo valioso más allá de pitchings y presentaciones. Me di cuenta, quizá es algo que muchos de ustedes ya saben, de la importancia de poder resumir la historia. De someterla a un “test de stress” al contarla en público brevemente y dejar que ese público luego te acribille a preguntas sin compasión.

Aprendí que las preguntas que se hacen los productores nos pueden ser muy útiles antes de comenzar a escribir o escaletar. Son preguntas que atañen principalmente a la viabilidad financiera y comercial de la película, pero que como guionistas creo que podemos servirnos de ellas para crear de manera más consciente. Conscientes de qué es lo que preocupa a las personas que pondrán el dinero, conscientes de lo que cuestan esas cosas, conscientes de toda la maquinaria que deberá entrar en juego para que del papel se pase a la luz.

Algunas de esas preguntas fueron:

– ¿Hay personajes extranjeros, o posibilidad de meterlos?

– ¿A qué público va enfocado? ¿Por qué?

– ¿Podría ser una Tv-movie?

– ¿Con qué sensación quieres que se quede el público al terminar la película?

No obstante, el aprendizaje más importante fue encontrar el alma de la historia, lo que la hace única y merecedora de ser contada (y financiada).

¿Y como conseguí esto? Pues haciendo una de las cosas que menos me gusta hacer normalmente: resumir la historia. De siempre me ha costado horrores realizar sinopsis, reducir la película, la trama, los personajes, que en mi cabeza y el papel tanto ocupan, a meras líneas. Me enfado y protesto diciendo que si la historia se pudiese contar en unas frases habría hecho un corto para el Notodo, no un largo. Pero me equivoco. Porque si se hace bien, una sinopsis sencilla y directa, no es reducir y simplificar, sino desnudar y encontrar la esencia de la historia. Qué late tras los conflictos, tramas y personajes. Algo que puede que coincida con lo que ha hecho que le dediques tanto tiempo a esa historia y no a otra.

El summum de este ejercicio de desnudez es el que tuve que hacer para comenzar el pitch: resumir en una línea la historia. ¡Una línea! Me acordé del maestro Lumet que comenta en su libro “Así se hacen las películas” que él, al comenzar un proyecto, buscaba la frase que sintetizase el sentir de la historia completa. Creo que es esencial que toda una película se pueda sintetizar en una línea, y que esa línea sea clara, directa y original.

Ahora voy a intentar hilar más fino, intentando no enmarañar. He pensado a posteriori, que complementario a esta línea que retrata con fuerza la idea de la película, se puede trabajar otra línea, por así decirlo, más íntima. Que hable del fondo, del alma, de lo que late. Así pues estaría la frase que sintetiza de manera formal la historia y otra que hablase de lo que discurre subterráneamente.

Quizás como ejemplo tonto podríamos decir de Regreso al Futuro que su línea “formal” es: “Un joven realiza un viaje en el tiempo a un pasado muy personal”. Mientras que la línea de fondo podría ser: “Una historia de amor edípica”. En mi caso, lo que conté en el pitch sobre mi historia, la frase “formal” fue: “En la actualidad tres jóvenes investigan un caso que quedó sin cerrar: la matanza de los abogados de Atocha de 1977″. La frase de “fondo” no la conté, pero sería algo así: “La conciencia de la muerte como activador de la vida”. Un mejor ejemplo de esta “línea de fondo” nos la comentó Calparsoro en el curso de Thriller del compañero David Muñoz, hablándonos de Guerreros: “Es una historia de unos tipos que van a llevar la luz y entran en la oscuridad” (Para quien no haya visto la película: un grupo de jóvenes militares en Kosovo han de ir a un pueblo en el que los rebeldes han saboteado el suministro eléctrico, ellos han de repararlo para que la población vuelva a tener luz.)

Lo importante es que al sintetizar y desnudar la historia, ayudamos a mantener una dirección. A la vez que ahondamos y enriquecemos con subtexto o sutilezas el discurrir de la acción.

Encontrar esta frase de “fondo”, esta esencia, creo que es un trabajo a realizar cuanto antes, pero que puede realizarse también a posteriori. Releer el guión y ver de qué estás hablando. Quizás para reescribirlo entero o para aliñarlo un poco con esa nueva dirección. E incluso se puede realizar con el guión ya cerrado, en rodaje. Añadiendo a la frase alguna sutileza que enriquezca todo el conjunto, algo que “imante” toda la película, haciéndola más atractiva y con más lecturas. Como por ejemplo hicieron en Ben Hur su director y guionista:

Un saludo y nos leemos por aquí.

P.D. Anticipándome a todas las críticas que se basarán únicamente en el hecho de haber recibido una subvención del Estado, quiero posicionarme al respecto. Creo que las subvenciones y los modelos del ministerio son cuestionables, criticables y siempre mejorables. No obstante, las veo necesarias en cuanto representan un impulso, una oportunidad, una “beca” para desarrollar un trabajo. No sé los demás subvencionados, pero en mi caso dejé un trabajo fijo con contrato indefinido para centrarme y apostar por esta oportunidad. Muchos lo han visto como una locura en los tiempos que corren, yo he sentido que no me quedaba otra. Locura, aventura, o ambas, subvenciones de este tipo permiten intentarlo.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 06 de enero de 2011)

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