LO QUE ESTÁ Y LO QUE NO ESTÁ

20 julio, 2011

por Sergio Barrejón.

Ayer martes visitó Madrid Christopher J. Dodd, presidente de la Motion Picture Asociation of America (MPAA). Una especie de embajador del cine norteamericano. Venía a hablar de dinero, naturalmente. Del dinero que se supone que la industria cinematográfica norteamericana pierde en España por culpa de la piratería.

Christopher J. Dodd

Imagínense a Ramoncín, Alejandro Sanz y Teddy Bautista cantando juntos en la plaza de Las Ventas. Una canción en plan We Are The World, con letra de Víctor Manuel, para concienciar a la gente de lo mal que lo pasan los artistas por culpa de la piratería. Pues ni todos esos juntos habrían podido superar las gilipolleces que dijo ayer Mr. Dodd. Ahí va una perla:

Cuando me han nombrado para este cargo, me han felicitado y me han pedido entradas para los oscars, pero yo les he dicho lo siguiente: “¿A que si vuestra hija de nueve años viene y os cuenta que se ha bajado una película de Internet la aplaudís y pensáis que es muy lista?” “Efectivamente”, me responden. “¿Y si a las cinco de la tarde viene un policía y os comunica que ha robado una bolsa de caramelos la reñís? Pues es lo mismo”.

Lo mismito, vamos.

Es sorprendente que el máximo representante de la industria cinematográfica norteamericana, vaya por el mundo sin un guionista que le escriba sus líneas. Y lo está necesitando urgentemente. Aunque sólo sea para evitar declaraciones tan equivocadas como ésta:

“Las descargas ilegales son robos, robos. Tampoco me gusta el término piratería, tiene un componente romántico, la gente piensa en Johnny Depp. Robo hay que llamarlo y ya está”.

¿Qué quiere decir con “ya está”? ¿Que no se puede discutir sobre el asunto?

Voy a explicarle lo que está y lo que no está, señor Dodd: si usted entra en una tienda y roba una bolsa de caramelos, esa bolsa de caramelos ya no está en la tienda. Sin embargo, cuando yo ayer me descargué el capítulo 2 de la 8ª temporada de Curb Your Enthusiasm, porque no me daba la gana esperar meses para verlo doblado en televisión, ese capítulo siguió estando donde estuviera. No se lo he quitado a nadie. La naturaleza de ambos bienes es completamente distinta, señor Dodd.

Usted puede argumentar que existe un lucro cesante en el hecho de que yo acceda a ese capítulo de esa serie de forma gratuita. Eso ya estaría más cerca de la realidad. Pero habría que matizar tres cosas:

1. Si no pone usted su producto a disposición de sus clientes, es imposible que pueda lucrarse con su explotación. Dígame de qué otra manera puedo yo ver ese capítulo (y no me diga que me espere seis meses para verlo doblado).

2. Si otra persona pone su producto a disposición de terceros sin su consentimiento, no acuse de robo a quien lo disfrute. Vaya y denuncie por robo a quien lo subió. (Yo personalmente iría a proponerle un negocio, pero entiendo que usted y yo pensamos de manera distinta.)

3. Si un espectador está viendo y disfrutando un producto audiovisual, no parece muy inteligente ir a quitarle las ganas de hacerlo. Me sorprende que, como representante de una de las industrias más boyantes de su país, no esté familiarizado con aquello de que el cliente siempre tiene razón.

Ayer comió usted con la gente de EGEDA y se reunió con Mariano Rajoy (con quien veo la discutible afición de hacer moralejas protagonizadas por niñas). Si quería usted ir pontificando, podría haber aprovechado y pontificar sobre algo útil: por ejemplo, pedirles que trabajen para impulsar la versión original en España, y no el doblaje en varias lenguas.

Y ya puestos, cuando vuelva usted a Los Angeles, podría sugerir a sus representados de que, en un mundo globalizado, no tiene ningún sentido retrasar durante meses la exportación de unos productos que los espectadores ya están demandando… Y descargando. Que no “robando”.

Ah, y búsquese un guionista, por lo que más quiera.

(Todas las citas de Mr. Dodd están extraídas de la entrevista-masaje que le hizo Jesús Ruiz Mantilla para El País.)


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