FLASHBACK – BIBLIOTECA: “HOLLYWOOD ANIMAL”, DE JOE ESZTERHAS

23 julio, 2011

por Pianista en un Burdel.

Como los lectores habituales recordarán, soy propietario de un Kindle, el libro electrónico de Amazon. Y no me siento culpable. Lo aclaro por si hay algún nostálgico en la sala. Cada vez que escucho a algún gilipollas quejarse de que “estos cacharros serán la muerte del libro de papel”, recuerdo cómo la televisión iba a ser la muerte del cine (hace sesenta años), o cómo el 3D iba a matar el 2D (el año pasado).

Personalmente, no me preocupan lo más mínimo esas visiones apocalípticas. Por lo que a mí respecta, el fin del mundo ya fue, y si algo voy a matar con mi Kindle no va a ser libros, sino impresoras: yo lo uso fundamentalmente para leer guiones y escaletas, ahorrándome kilos de papel, litros de tinta, mucho tiempo… e incluso dinero, como ya les conté en este post.

Pero el otro día, apenas llegado a mis manos mi flamante nuevo Kindle DX, con su conexión 3G gratuita en todo el mundo, decidí que había llegado el momento de comprarme algún libro en Amazon, ya sin necesidad de enchufarme al ordenador: tanto el pago como la entrega del libro se hacen a través del Kindle, sin cables. Concretamente, elegí un libro que ya había buscado en la librería 8 1/2, sin éxito: “Hollywood Animal”, de Joe Eszterhas.

Lamentablemente, no existe traducción al castellano. Al fin y al cabo ¿quién iba a querer leer las memorias del guionista mejor pagado del mundo? ¿A quién le iban a interesar las andanzas de un escritor que llegó a vender una sinopsis de 4 páginas por 4 millones de dólares? ¿Qué importancia tiene que los ejemplares en inglés se hayan agotado en España?

Creo que si algo va a matar al libro en papel no va a ser el Kindle. Va a ser el propio sistema editorial.

Pero hablemos de Hollywood Animal. El libro es fascinantes no ya por los cotilleos (que también), sino por la brutal sinceridad con la que cuenta sus andanzas en Hollywood y su vida en general. Y sobre todo, por la inquietante proyección de su propia vida en sus obras. Siendo guionista de películas como Flashdance, Instinto Básico, Sliver o Showgirls, uno podría pensar que el tipo es un guionista-churrero, un fabricante de cine palomitero sin mayor profundidad.

Craso error. Eszterhas viene a ser algo así como la encarnación del orgullo del guionista. Un tipo que se negó a vivir en Hollywood durante décadas, y que sólo después de veinte años en el negocio pasó una temporada en Malibú… para acabar huyendo a las afueras de Cleveland. Un tipo que le plantó cara a Michael Ovitz, el agente más poderoso de Hollywood. Un tipo que sistemáticamente escribía guiones originales, sin que nadie se los encargase, que se negaba a hacer arreglos en guiones ajenos, aunque estuviesen pagados escandalosamente bien. Un tipo que retó a Sylvester Stallone A PELEAR por haberse atribuido públicamente la escritura del guión de F.I.S.T., el primer guión de Eszterhas. Un tipo que se negaba a hacer cambios en sus guiones. Escribió el guión de Instinto Básico en diez días y se negó a cambiar ni una coma.

Además, si uno analiza sus películas y el momento de su vida en que están escritas, se da cuenta de que muchas de las historias que cuentan sus películas son reflejos oscuros o incluso premoniciones de su propia vida. Hay varias anécdotas en este sentido, pero me quedaré con la más escalofriante. Eszterhas, inmigrante húngaro, escribió en 1988 Music Box, la historia de una abogada de éxito, hija de un inmigrante húngaro, que un buen día se encuentra con que a su padre lo acusan de crímenes de guerra, en la II Guerra Mundial. La abogada se deja la piel defendiendo a su padre… sólo para descubrir que, al final, todas las acusaciones son ciertas.

Dos años después, al padre de Eszterhas le llega una citación de la O.S.I., la oficina que busca y juzga a nazis en los Estados Unidos. Le acusan de graves delitos de antisemitismo durante la II Guerra Mundial. Su padre, el de verdad, es acusado de crímenes de guerra, exactamente como el personaje de su película. Eszterhas tiene que ir a acompañarle a las oficinas del Departamento de Justicia. Y los pensamientos que allí le asaltan son inenarrables. Cito (traducción propia):

Neal Sher, el jefe de la OSI, estaba allí con su mano derecha, Eli Rosenbaum. Yo conocía a esa gente, me había documentado sobre la OSI para Music Box, aunque nunca les había visto en persona ni había hablado con ellos.

Yo admiraba su entrega a la causa, y mientras les miraba, sentado al lado de mi padre […], pensé para mí:

Estoy sentado en la lado equivocado de la mesa.

Y sí. Exactamente como en la película, su padre era culpable. Durante la guerra, había publicado multitud de columnas de opinión en periódicos, e incluso un capítulo entero de un libro, a difamar al pueblo judío; a acusarles, básicamente, de causar todos los males del país; y a justificar cualquier acción que se tomase contra ellos. Y en Hungría se tomaron unas cuantas acciones contra los judíos. Vaya, desde deportarlos a Auschwitz hasta ahogarlos en el río.

Joe Eszterhas empezó a reflexionar sobre su infancia. ¿Cómo era posible que no se hubiera dado cuenta de nada? Empezó a recordar cómo su padre le había inculcado el concepto de que nadie debe ser jamás discriminado por su religión. Recordó cómo su padre criticaba a su madre cada vez que ésta hacía un comentario despreciativo hacia los judíos (ella también había participado en el asunto, y de qué manera, pero para entonces ya estaba muerta). Recordó cómo, en una riña familiar, su madre cortó a su padre diciendo: “yo sé quién eres tú realmente”. Y recordó una frase de su propia película. Una frase que le dicen a la abogada: “tú eres su mejor coartada“.

Yo no soy bilingüe, ni nada parecido. Mi nivel de inglés no es para tirar cohetes. De verdad. Antes de comprarme el libro, hice uso de esa inteligente opción que ofrece Amazon, que es ver un adelanto gratis. Unas 20-30 páginas que me permitían ver si estaba escrito en un inglés sencillo. Y lo está. Si son capaces de leer el blog de John August o el de Ken Levine sin mirar mucho el diccionario, están listos para leer este libro. Y sin tienen Kindle, ni digamos: posando el cursor sobre una palabra, aparece en la parte inferior de la pantalla su definición según el New Oxford American Dictionary. Está en inglés, sí. Pero vaya, nueve de cada diez veces le saca a uno de dudas perfectamente.

La semana que viene les hablaré del libro que me compré inmediatamente después de terminar Hollywood Animal: The Devil’s Guide to Hollywood… de Joe Eszterhas.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 28 de octubre de 2010)


FIRMAS INVITADAS. VERÓNICA FERNÁNDEZ: DEDICATORIAS

22 julio, 2011

Verónica Fernández es una de las guionistas más brillantes y prolíficas de España. Ha escrito y coordinado varias series, entre ellas “El Comisario”, “Cuéntame”, “El Síndrome de Ulises” y actualmente “Hospital Central”. Ganadora de un Goya por la escritura de “El Bola”, también ha publicado novelas y obras de teatro. Por si fuera poco, Verónica imparte clases en la ECAM y en el Máster de Guión de la Universidad Carlos III.

Hace tiempo que quería escribir algo para este blog. Me gusta saber que otros seres como yo, llamados guionistas, nos enfrentamos día a día a los mismos problemas narrativos y a la mismas zozobras laborales. Sentirse parte de un grupo es gratificante, sobre todo cuando encuentras tantas cosas que compartir.  Es como ver un partido de fútbol con amigos del mismo equipo que el tuyo. La empatía gremial te garantiza una especie de colchón emocional, que tantas veces necesitamos para hacernos fuertes frente a nuestros enemigos.

Hoy quiero compartir con vosotros algo que pensaba hacer desde hace mucho tiempo y tengo el total convencimiento de que muchos entenderéis mi propósito perfectamente. Allá voy.  He ganado algún premio, alguno con cierto sabor amargo,  pero no he tenido la suerte de poder hacer mi speech delante de tres millones de espectadores dedicándoselo a alguien. Si esto hubiera sucedido, los tres millones de espectadores hubieran sentido el mismo hastío que siento yo cuando escucho eternos agradecimientos familiares, que uno entiende, pero que no por ello dejan de ser terriblemente aburridos y hasta prescindibles.

Hoy quiero hacer una dedicatoria como si me hubieran dado el oscar al mejor guión original de una gran película. Nadie tendrá la osadía de bajarme el micrófono o de sacarme a empujones del escenario. Me voy a despachar a gusto.

Quiero dedicarle este premio a todos los que de alguna manera me habéis enseñado lo que es un guión y lo que no es, lo que es ser un buen profesional y lo que no lo es, lo que supone comprometerse con la escritura y lo que es pasar de puntillas,  lo que es tener miedo y lo que es vencerlo… Esas personas con las que me he cruzado a lo largo de mi carrera tienen nombres y apellidos. Con el riesgo de olvidarme de alguien, me voy a atrever a dedicarle este premio virtual a ellos. Si ha habido bastardos que han hecho listas negras en algún momento de nuestra historia, yo quiero hacer una lista blanca, una lista de gente imprescindible en mi vida como guionista (¡perdón!, en mi vida). Aquí va mi pequeño homenaje a ellos que son compañeros y en muchos casos amigos. No se trata de hacer la pelota a nadie. Quiero simplemente haceros partícipes de una parte de mi historia y reconocer la valía de muchos de nuestros colegas. Empezamos:

A Ignacio del Moral le tendría que dedicar más de un oscar. Es y ha sido maestro de muchos de nosotros. Yo he tenido la suerte de trabajar con él en proyectos de lo más variado y puedo presumir de gozar de su amistad. De todas las cosas que me ha enseñado quiero resaltar una que me hizo entender mucho mejor la escritura. Ignacio cuida a sus personajes, los entiende, no los juzga.  Y ese respeto hacia ellos tiñe su escritura de una verdad y una profundidad que emociona.

Yolanda García Serrano apareció en mi vida como profesora de la Ecam. Con ella he escrito de todo, hasta dos novelas. Siempre me ha deslumbrado su manera de enfocar las historias, de sacarles punta, de colocarse siempre en un lugar en el que todo es posible. Y además, por favor, qué rápida es, que poca pereza tiene siempre para sentarse delante del ordenador.

Carlos López ya tenía un carrerón cuando yo le conocí. Poco sabía de su rigurosidad, de su compromiso, de su entrega, cuando nos cruzábamos en asambleas de ALMA y apenas sabíamos quién era el otro. Con Carlos contar cualquier historia, por mala que sea, se convierte en un viaje fascinante, porque tiene el poder de convertir en oro todo lo que toca. No podía faltar en mi dedicatoria virtual.

Alberto Macías me enseñó algo que yo considero importantísimo y que intento trasmitir a mis alumnos y es: la falta de complacencia. Alberto es exigente, no se conforma con lo primero que le viene a la cabeza y siempre cree que todo puede estar mejor. Su inteligencia narrativa está fuera de dudas y ojalá algo se me pegara, aunque fuera por osmosis, los años que trabajé con él.

Jorge Díaz es el mejor coordinador de guiones que conozco. Me llevó a Hospital Central hace ya algunos años y tuve la suerte de trabajar para él. Inteligente, estructurado, con una intuición fuera de lo normal para saber elegir tramas, Jorge siempre estaba a favor de obra, siempre a favor de su serie, aunque para ello tuviera que soliviantarse ante quien fuera. Todos sus guionistas nos hemos sentido muy protegidos por él.

Antonio Mercero es un todoterreno.  Salta de la comedia, al drama, al género con una facilidad que más que aprenderla, he envidiado siempre. Su capacidad de profundizar y de no dejar que la historia se diluya entre las manos como si fuera arena, me conmueve. A él le debo muchas pizarras cargadas de buenas ideas y alguna que otra cena en Viridiana.

Carlos Montero tiene el don de la oportunidad y un talento extraordinario que no ha dejado de demostrar en toda su trayectoria. Su generosidad en el trabajo en equipo es tan grande, que resulta muy fácil dejarse arrastrar por su energía. Toda la frescura que le imprime a todo lo que escribe hace que sus guiones siempre parezcan nuevos. Se atreve con todo y eso se contagia. Quien lo conozca sabe de qué hablo.

Aitor Gabilondo quizás sea la personalidad más brillante que haya pasado por mi vida. Aitor es un ciclón que tan pronto le da la vuelta a un guión entero, que te escupe diez ideas maravillosas que él estaría dispuesto a tirar y que a ti te parecen imprescindibles.  Y su lección es una muy difícil de aprender y sobre todo de asumir: se puede tirar todo porque siempre podemos tener una idea mejor.

Joan Barbero tiene una serenidad en la escritura y una manera de implicarse en los proyectos que nos deja a todos con la boca abierta. Si hay que leerse diez libros para documentarse, Joan se lee veinte. Joan hace cualquier cosa para llenar de verdad su trabajo y eso a mí me ha ayudado a entender que nuestro trabajo no pasa exclusivamente por la escritura.

Quiero acabar mi lista con un nombre que me hace mucha ilusión poner: Ángela Armero. Fue alumna mía y ahora compartimos trabajo en una productora. Sólo hemos coincidido en un proyecto y por muy poco tiempo, pero la veo todos los días y ya le he afanado una de sus virtudes: no se puede tener más pasión por la escritura que la que tiene ella.

A todos, y a alguno que seguro se me escapa, quiero agradecerles lo tremendamente generosos que fueron conmigo. Sin ellos yo sería peor de lo que soy, mucho peor. Si algo he aprendido durante estos años es que tenemos que ser capaces de admirar las virtudes de los otros y, a ser posible, robárselas un rato.

Otro día que esté de mal humor, prometo escribir una lista negra, porque cosas negativas también he aprendido y algunas hasta dolorosas. Hoy era el día de celebrar ese premio virtual y aunque no tenga tres millones de espectadores esperando mi dedicatoria, me he quitado una espinita. Gracias a todos.


FIRMAS INVITADAS: GUIONISTAS EN LOS ÁNGELES

21 julio, 2011

Juan Ignacio Peña comienza su carrera en 1998, cuando trabaja en el corto: “Un día perfecto”, ganador del Goya en 1998. Después crea su productora Cero y Medio Producciones y desarrolla series para Animagic Studio y el Grupo Cartel y escribe el guión de “The Three Wise Men” (Los Reyes Magos), nominada al Goya a mejor película de animación. También trabaja como guionista, en la serie de animación “Zipi y Zape” para BRB Internacional.

En 2004 escribe el largometraje de animación “Sunset” y el musical “El jardín de Asgard”, actualmente en fase de financiación y seleccionados por Syd Field en el taller de guiones realizado por la SGAE. Después comienza a escribir la adaptación cinematográfica de la novela: ”Un Mensajero en la noche” de María Vallejo-Nágera.

Actualmente lleva el Management de la productora americana Metanoia Films. La primera película de esta joven productora, “Bella”, se estrenó en noviembre del 2008 y estuvo 4 semanas en el top-ten del Box Office.

Acaba de escribir “La risa de Ignacio” proyecto que dirigirá Alejandro Monteverde, y actualmente escribe “Mayo” para 2:59 y la adaptación cinematográfica de una obra de Alejandro Casona para la productora mexicana Tradere Producciones. Colabora con la productora de Antonio Banderas Green Moon en el proyecto “Día Roto”, y co-produce con México los proyectos “Magos” (Leow Films)  y “Cantinflas” (Alejandro Monteverde).

 

GUIONISTAS EN LOS ÁNGELES

El camino para llegar a ser un guionista en Los Ángeles o poder vender tus guiones a las majors constituye en sí mismo la trama de una película al más puro estilo de “Tucker, un hombre y su sueño”. Todo es posible para los que creen y son tenaces. Todo es posible para los que escriben en inglés, o trabajan con buenos traductores.

El punto de partida es tener algo que ofrecer. Nadie nos va a llamar. Esa debe ser la premisa que encienda nuestro motor a pesar de haber escrito guiones producidos en España con cierto éxito. Hay que partir de la idea de que no interesamos en USA porque allí hay mucha gente preparada, con una mentalidad 100% americana, que en definitiva es lo que ellos buscan para hacer sus película dirigidas en primer lugar a un público americano, y después al mundo entero. Es verdad que en este sentido se están produciendo cambios, y Hollywood acaba de iniciar una carrera destinada a ofrecer contenidos al público más numeroso de su taquilla: el público latino. Así que estamos de enhorabuena para bombardear los estudios con nuestras historias latinas.

¿Cómo llegar? Hay varios caminos. Mi experiencia me demuestra que el camino más sencillo es tener una productora en Los Ángeles que apueste por tus proyectos, y esto solo se puede dar o montándola uno mismo, o fichando por una de las cientos de productoras que operan allí. Como todo en la vida, esto sólo se podrá conseguir generando interés y relacionándose mucho. El networking es básico en este sentido, y para eso hay que irse una temporada larga a Los Ángeles o tener suerte en la distancia. Yo tuve suerte en la distancia, y me ofrecieron la oportunidad de vender en España a las distribuidoras una película realizada por una de estas productoras, que no sólo buscaba triunfar en USA sino en todo el mundo. Así que esa fue mi puerta de entrada, y como siempre fue por mi capacidad de relacionarme y un posterior trabajo intenso y serio.

Una vez que entras con buen pie en una productora americana todo es más fácil. A través de ella conoces a actores, directores, agentes, guionistas, productores… y simplemente tomas las riendas de los acontecimientos y conseguir un agente que mueva tus proyectos en Los Ángeles sólo es cuestión de tiempo. Al involucrarte en diferentes proyectos aprendes el método americano para vender una historia.

Ya no es suficiente con tener un guión o un tratamiento, es más, tener sólo eso es poco. Los estudios no tienen tiempo ni recursos para leer todos los guiones que llegan a sus manos, así que deciden filtrar su interés a través de los pitch. ¿Qué es un pitch?

Un pitch es la presentación de una idea, de un concepto, que puede estar desarrollado en guión o no. Un estudio como Universal puede escuchar tu pitch sobre una historia, y si le gusta te puede contratar para que desarrolles el guión. ¿Pero cómo llego a hasta Universal para hacer un pitch? El camino pasa por tener un agente, contactos, amistades o mucha suerte. No hay un solo camino, nunca lo hay. Desde luego las credenciales de nuestro trabajo pueden ayudar en este sentido.

¿Y cómo es un pitch? Existen libros de cómo es un buen pitch. Hay un buen artículo en la red sobre el arte del pitching: http://www.scriptor.org/2005/05/escritores_en_h.html

El resumen es que hay que impactar e impresionar con nuestra idea en el menor tiempo posible. Incluso dentro de compañías como PIXAR los creadores llegan a las juntas con una servilleta donde hay escrito una sola palabra que resume su proyecto, y a partir de ahí lo exponen en 5 minutos, y debe ser mucho más interesante, original y poderoso que el de sus compañeros que también van con sus ideas.

Tener un manager o representante en Los Ángeles nos puede ahorrar ir a realizar personalmente el pitch, pero si dominamos bien el inglés nadie contará nuestra historia mejor que nosotros, nadie le pondrá tanta pasión ni energía.

El pitch es una representación, casi una obra de teatro, y hay que conectar con la audiencia… hacerla llorar, reír, conmoverla… los apoyos visuales pueden ser un buen refuerzo, música… propaganda de la época si la película es de época… No todo el mundo tiene dos horas, ni 1 hora, ni 20 minutos, y a veces ni tan siquiera 5 minutos…. Así que lo bueno es saber de cuánto tiempo disponemos y tener varias presentaciones listas. Conocer a nuestros interlocutores también puede ayudar a tocar sus fibras. El entusiasmo por definición es contagioso, pero no siempre. Un pitch es un trabajo de preparación y ensayo muy fuerte. Puedes mostrar pequeñas partes de trabajos anteriores que sean muy buenos, y decir que eso se hizo con mil, y que imaginen lo que se puede hacer con diez mil.

Repito que hay muchos libros sobre cómo dar el pitch efectivo… Tiene que tener estructura, limpieza, y no necesariamente estar atado al texto de la historia, sólo al espíritu de la historia. Tienes que enamorar a los demás de tu proyecto, y trasmitir esa pasión se logra si lo sientes muy dentro… luego llegará la biblia y el guión.

Normalmente los guionistas escriben mientras trabajan en otra cosa. Es un error que nadie te pague por hacerlo, por eso primero hay que vender un concepto.

Para poder vender un guión hay que hacer mucho networking. Crear redes sociales de conexión… Ir a fiestas, eventos, relacionarse. Todo este proceso es una magia a parte, hay que invertir tiempo… crear relaciones, vender el proyecto y cobrar por tu trabajo… luego vendrá la parte artística. Como dice el refrán: quien quiera peces que se moje el trasero. Sin entrar en el río es difícil obtener resultados.

Consejo final. Escribe una única frase que defina tu película, otra el tono, y sazónalo con imágenes y ejemplos visuales… Y recuerda, un pitch sirve para vender tu proyecto a un gran estudio, pero también a una productora, o a un inversor. Nunca hay un solo camino. A veces es más fácil dar con un actor o director que se enamore de nuestro proyecto que con un productor. Y muchos actores tienen sus propias productoras y acuerdos con las majors para realizar 5 películas en determinados años. Las posibilidades se multiplican con cada contacto que hacemos.


LO QUE ESTÁ Y LO QUE NO ESTÁ

20 julio, 2011

por Sergio Barrejón.

Ayer martes visitó Madrid Christopher J. Dodd, presidente de la Motion Picture Asociation of America (MPAA). Una especie de embajador del cine norteamericano. Venía a hablar de dinero, naturalmente. Del dinero que se supone que la industria cinematográfica norteamericana pierde en España por culpa de la piratería.

Christopher J. Dodd

Imagínense a Ramoncín, Alejandro Sanz y Teddy Bautista cantando juntos en la plaza de Las Ventas. Una canción en plan We Are The World, con letra de Víctor Manuel, para concienciar a la gente de lo mal que lo pasan los artistas por culpa de la piratería. Pues ni todos esos juntos habrían podido superar las gilipolleces que dijo ayer Mr. Dodd. Ahí va una perla:

Cuando me han nombrado para este cargo, me han felicitado y me han pedido entradas para los oscars, pero yo les he dicho lo siguiente: “¿A que si vuestra hija de nueve años viene y os cuenta que se ha bajado una película de Internet la aplaudís y pensáis que es muy lista?” “Efectivamente”, me responden. “¿Y si a las cinco de la tarde viene un policía y os comunica que ha robado una bolsa de caramelos la reñís? Pues es lo mismo”.

Lo mismito, vamos.

Es sorprendente que el máximo representante de la industria cinematográfica norteamericana, vaya por el mundo sin un guionista que le escriba sus líneas. Y lo está necesitando urgentemente. Aunque sólo sea para evitar declaraciones tan equivocadas como ésta:

“Las descargas ilegales son robos, robos. Tampoco me gusta el término piratería, tiene un componente romántico, la gente piensa en Johnny Depp. Robo hay que llamarlo y ya está”.

¿Qué quiere decir con “ya está”? ¿Que no se puede discutir sobre el asunto?

Voy a explicarle lo que está y lo que no está, señor Dodd: si usted entra en una tienda y roba una bolsa de caramelos, esa bolsa de caramelos ya no está en la tienda. Sin embargo, cuando yo ayer me descargué el capítulo 2 de la 8ª temporada de Curb Your Enthusiasm, porque no me daba la gana esperar meses para verlo doblado en televisión, ese capítulo siguió estando donde estuviera. No se lo he quitado a nadie. La naturaleza de ambos bienes es completamente distinta, señor Dodd.

Usted puede argumentar que existe un lucro cesante en el hecho de que yo acceda a ese capítulo de esa serie de forma gratuita. Eso ya estaría más cerca de la realidad. Pero habría que matizar tres cosas:

1. Si no pone usted su producto a disposición de sus clientes, es imposible que pueda lucrarse con su explotación. Dígame de qué otra manera puedo yo ver ese capítulo (y no me diga que me espere seis meses para verlo doblado).

2. Si otra persona pone su producto a disposición de terceros sin su consentimiento, no acuse de robo a quien lo disfrute. Vaya y denuncie por robo a quien lo subió. (Yo personalmente iría a proponerle un negocio, pero entiendo que usted y yo pensamos de manera distinta.)

3. Si un espectador está viendo y disfrutando un producto audiovisual, no parece muy inteligente ir a quitarle las ganas de hacerlo. Me sorprende que, como representante de una de las industrias más boyantes de su país, no esté familiarizado con aquello de que el cliente siempre tiene razón.

Ayer comió usted con la gente de EGEDA y se reunió con Mariano Rajoy (con quien veo la discutible afición de hacer moralejas protagonizadas por niñas). Si quería usted ir pontificando, podría haber aprovechado y pontificar sobre algo útil: por ejemplo, pedirles que trabajen para impulsar la versión original en España, y no el doblaje en varias lenguas.

Y ya puestos, cuando vuelva usted a Los Angeles, podría sugerir a sus representados de que, en un mundo globalizado, no tiene ningún sentido retrasar durante meses la exportación de unos productos que los espectadores ya están demandando… Y descargando. Que no “robando”.

Ah, y búsquese un guionista, por lo que más quiera.

(Todas las citas de Mr. Dodd están extraídas de la entrevista-masaje que le hizo Jesús Ruiz Mantilla para El País.)


FLASHBACK: LOS NINGUNEADOS

19 julio, 2011

por David Muñoz.

Seguro que el chiste de la actriz y la guionista lo habéis escuchado todos mil veces, y seguro también que alguno de los “bloguionistas” ya lo hemos contado aquí (¡solo espero no haberlo hecho yo!).

El chiste dice: “Era una actriz tan tonta, tan tonta, que se enrolló con el guionista”.

Vale, el chiste es de pena. No voy a defenderlo. Pero mete el dedo en la llaga: los guionistas somos el último mono de las producciones cinematográficas (y el penúltimo de las de televisión). No hay nadie más ninguneado. No siempre, desde luego, pero sí casi siempre. Para trepar, la actriz haría mejor liándose con cualquier otro miembro del equipo de la película. En serio.

Sin embargo, viendo los extras de la edición en Blu-ray de la película de acción “Ninja Assassin”, me di cuenta de que que los hay mucho más “pringaos” que nosotros: los especialistas. O más bien…

Un guionista después de discutir su contrato con el productor de la película... en su cama, dormido... soñando.

… los especialistas que dirigen las segundas unidades de las grandes películas hollywoodenses, quienes no solo se encargan de diseñar las escenas de acción y de ensayarlas sino incluso de dirigirlas. Gente que aún pudiendo llegar a ser responsables del 40% del metraje de un largo, tienen que conformarse en muchas ocasiones con que su nombre aparezca en chiquitito en los créditos finales. Y con que encima la gente vea luego la serie de Bourne y felicite a Paul Greengrass por escenas en las que básicamente lo único que hace Matt Damon es repartir estopa. Escenas que se han rodado en días en los que a lo mejor Greengrass ni siquiera pasó por el plató.

Vale, mal de muchos consuelo de tontos, pero qué queréis, a mí pensar en ello me hizo sentir menos lelo…

Ah, por si alguien no lo sabe, en los rodajes que se lo pueden permitir, la segunda unidad (y, dependiendo del tamaño de la producción, la tercera o la cuarta), trabaja en paralelo a la unidad principal –que normalmente se encarga de las escenas con peso dramático en las que aparecen los protagonistas-, rodando entre otras cosas insertos, planos de transición y sí, también escenas de acción. De todas maneras, que una segunda unidad ruede unas escenas u otras depende mucho de cada director. Hay quien no consiente que el director de la segunda ruede escenas con diálogos y hay otros que les guste o no, no tienen más remedio que aceptarlo para poder terminar la película a tiempo, como Peter Jackson en “El señor de los anillos” (que contó con la ayuda de directores “de verdad” como Geoff Murphy).

Bueno, a lo que iba: que no creo estar diciendo nada muy descabellado al afirmar que todos estos “coordinadores” más de una vez y más de dos deberían cofirmar la dirección de las películas en las que trabajan.

Este vídeo de la previsualización de la película Serenity deja bastante claro cómo es el proceso:

Con esto como base y un buen director de foto os aseguro que dirijo una buena escena de acción hasta yo.

En los extras de “Ninja Assassin”, David Leitch y Chad Stahelski, los especialistas que se encargan de dirigir las escenas de acción, dicen claramente que están encantados de que se les permita dirigirlas y el director, James McTeigue (que por cierto viene de dirigir segundas unidades), pinta muy poco en los mini documentales que explican cómo fue su proceso de preparación (“siempre habíamos querido hacer una escena con gente saltando sobre coches y pensamos que esta era una buena ocasión para intentarlo”, dice creo que Leitch, atención al uso de la primera persona del plural).

Tampoco quiero decir que el director no haga nada en este tipo de películas. Ni mucho menos.  El director es el filtro por el que pasan todas las decisiones que toma el resto del equipo. Si hace bien su trabajo, lo que deben hacer los demás es ejecutar su visión de cómo debe ser la película. Normalmente los directores de las segundas unidades  intentan mimetizar el estilo visual que está usando el director en el resto del metraje. Pero el día que hay que rodar la persecución de coches…

… si le apetece, el director igual puede quedarse en casa.

Varios nombres que deberían ser tan conocidos como Steven Spielberg o Paul Greengrass y algunas muestras de su trabajo:

VIC ARMSTRONG

Aquí podéis ver un vídeo con un montaje de algunas de las muchísimas escenas de acción que ha dirigido.

NICK GILLARD

DAN BRADLEY

DAVID LEITCH y CHAD STAHELSKI

¿Y “Ninja Assassin”?

Pues regular.

Las escenas de acción y en general todos los momentos con el cantante de pop coreano Rain están entre lo mejor que he visto en ese plan en bastante tiempo, pero cada vez que la película “corta” a los policías de Europol, se desploma, no sólo porque no tenga mucho interés sino porque además se transforma en una cosa fea y sosa, como de tele de hace 20 años (¡ese ataque a la fortaleza de los malos que parece una escena de la serie de El equipo A!).

Y el guión no es que sea malo, es que es… escuchumizadito… poca cosa, una peli de ninjas como tantas otras. “Anémico” llamaba al guión uno de los críticos de Ain´t It Cool News en esta reseña. Y no le faltaba razón.

Hace unos meses leí una entrevista con el guionista que se encargó de escribir la versión de rodaje de la película, J. Michael Straczynski, en la que éste presumía de haber escrito su “draft” en 53 horas. Pero después de verla, no sé muy bien de qué presumía. Y no me refiero a la calidad de la historia (te da lo que promete y es bastante mejor que la mayoría de las películas del mismo estilo); sino porque, de la misma manera que el director se puede ir de vacaciones mientras se ruedan las escenas de acción, es raro que a un guionista se le pida detallar qué pasa en cada momento en una pelea más allá de los momentos fundamentales que afectan al desarrollo de la historia (por Ej. si un personaje importante muere o queda malherido). Incluso hay casos en los que se contrata al guionista cuando el director ya sabe qué escenas de acción quiere rodar. O sea, que su trabajo es inventar una historia que justifique la inclusión de esos momentos. Aunque os parezca mentira, pasa a menudo. Ahora mismo recuerdo que el guionista Robert Towne comentaba en los extras del DVD de Mission: Impossible 2 que así es como suele funcionar John Woo.

Respecto a Ninja Assassin, Straczynski reescribió el guión original de Matthew Sand a pocas semanas del rodaje, cuando la película ya llevaba meses preparándose y todas las escenas de acción habían sido planificadas. Vamos, que lo mismo Straczynski “sólo” tuvo que reescribirse treinta o cuarenta páginas. Algo que para un profesional tan currado como él no tuvo que resultar demasiado difícil. Tardó 53 horas, pero a lo mejor le sobraron 10.

Aunque no es algo que pueda echársele en cara, creo yo. Seguro que en otras muchas ocasiones ha sido él quien ha estado a punto de volverse loco para acomodar en un guión densísimo todas las “sugerencias” de producción y dirección en un plazo imposible de cumplir sin renunciar al sueño, al descanso y al resto de su vida.

Pero por una vez, el más “tonto” de la película no fue el guionista.

Porque ahí está Straczynsky en los créditos finales, justo detrás del director y los productores, en letras grandotas.

¿Y dónde está el nombre de los coordinadores de las escenas de acción?

¿Tengo que decíroslo?

Yo un poco más y ni lo veo.

Para terminar, un montaje con varios momentos de la primera película que recuerdo haber visto  de pequeño en la que la trama me dio más o menos igual y lo que me interesó realmente fueron las escenas de acción (¡que grande era Gene Kelly! ¡no subestimemos a los actores capaces de pegar brincos y de hacerlo con convicción! Y ya sé que Kelly era mucho más que eso, pero incluso quienes no lo son merecen un respeto):

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 01 de junio de 2010)


FLASHBACK – FIRMAS INVITADAS: CURRO ROYO

17 julio, 2011

Si yo no fuera tan vago, si no tuviera tres hijos, si no me gustara tanto estar con Chus, si no aprovechara cada ocasión para subirme un pico y cantar arriba una jota, si no viviera en Inglaterra y tuviera que estudiar inglés, si no estuviera postproduciendo mi primer corto, si True Blood y Dexter no fueran tan buenas series, si no fuera el único en casa que hace tortillas de patata, si Cuéntame no siguiera funcionando como un tiro, si los bonsáis no se murieran a la mínima, si hubiera escrito ya la cuarta versión de “Reset”, si estrenaran de una vez la sexta de Lost y tomara menos ansiolíticos…

…si se dieran esas circunstancias, tendría un blog.

Y a falta de un blog propio, estoy encantado de postear en este experimento colectivo.

A modo de introducción-presentación, he reescrito una carta que envié a dos fantásticas personas que me preguntaron cómo se podía empezar a escribir guiones. En los post que sigan, estaré encantado de poder compartir mi experiencia, que es esa cosa que te da la vida a cambio de quedarse con todo tu tiempo.

CARTA A DOS ASPIRANTES A GUIONISTA

Hola chicos. La verdad es que, con el corazón en la mano, lo tenéis bastante difícil. La distribución de empresas que den trabajo a los que vivimos de esto, no es nada democrática. Básicamente, el trabajo está en Madrid. Y tampoco es que lo haya a patadas. Si vives en una autonomía con idioma propio, y escribes ése idioma, tienes una oportunidad en las teles autonómicas, pero te las habrás con los típicos productores caza-subvenciones, o los que están al albur del cambio político que ponga en los despachos “a los suyos”. Ni que decir tiene que fuera de Madrid, se cobra un tercio, que llega en ocasiones a ser una cosa de risa y de vergüenza, a partes iguales.

Dicho esto, tengo que admitir que yo era- y soy- lo que en Madrid dicen un chico “de provincias”, de Zaragoza concretamente. Cuando empecé a escribir algo parecido a un guión, hacia el año 84, estaba estudiando Geografía e Historia y aún tenía pelo. Conocí entonces a Jonathan Gelabert- conocido hoy en la globosfera como El Hombre Perplejo– y empezamos a escribir cosas juntos. La excusa- buscarse una siempre es bueno- fue presentarnos a un concurso de TV3, un concurso de proyectos de series de televisión. No nos dieron el premio, pero crearon un accésit para reconocer que la serie, “Alexandre de Monfort”, a pesar de ser improducible, les gustaba mucho.

El día que fuimos a recoger el premio fue la primera vez que entré en una televisión. Nada más entrar en la sala donde nos esperaban los jefes de TV3, nos salió al encuentro Xesc Barceló y con una de sus sonrisas socarronas nos dijo: “Hombre, los del Alexandre de Monfort… ¿vosotros sabéis lo que cuesta alquilar un caballo?” Ése fue mi aterrizaje en la profesión y en el “audiovisual español”. Nuestra serie estaba ambientada en el S. XIV y eso la relegaba a un cajón… al menos por ahora

Jonathan Gelabert siempre tuvo más claro que yo lo de dedicarse profesionalmente al guión. Tengo que admitir, como he hecho muchas veces y lo haré a lo largo de toda mi vida, que sin Jonathan yo no habría dado el primer paso… ni el segundo, ni los que siguieron. Tal vez es por eso que siempre me he sentido en este oficio como un auténtico intruso, como alguien que hace lo que le gusta y encima le pagan, como si me hubiera colado en una fiesta a la que no fui invitado y me preguntase cuánto tiempo tardarán en echarme. Puedo asegurar que aún hoy, cada vez que me encargan un guión, pienso para mis adentros: “Éste es, en éste me pillan… con este guión se darán cuenta de que yo, en el fondo, no soy guionista”

Desde que empecé como guionista, un trabajo me ha llevado a otro. He conocido gente estupenda, he trabajado en veinte sitios, he tenido estrepitosos fracasos y algún que otro éxito. Lo mejor han sido los compañeros, los buenos, la gente que ama este oficio, que es capaz de seguir sorprendiéndome con sus escenas y diálogos. Gente como Juanvi Pozuelo, Vicente Mora, Xabi Puerta, Carlos Martín, Ignasi Rubio, Joan Potau, Alberto Macías, Eduardo Ladrón de Guevara, Roberto Santiago, Ignacio del Moral, Verónica Fernández, Julia Altares, Antonio Onetti, Juan Carlos Rubio, Mercedes Cruz, Antonio Venegas, Ernesto Pozuelo, Joaquín Andújar…  y muchos, muchos otros.  Con algunos de ellos he escrito, otros me han coordinado o les he coordinado, o he tenido que opinar de sus guiones, o han opinado de los míos. Son buena gente a la que aprecio y respeto. Contadores de historias. ¿Se puede ser algo mejor?

Cuando yo empecé, los únicos guionistas que había en España estaban en los aeropuertos y en las playas… eran guionistas americanos y estaban de paso o de vacaciones. Hoy, cada año, hay una nueva horda de graduados en escuelas, facultades o masters que se lanzan al asalto del más mínimo resquicio del negocio como orcos de Moria.

Mover guiones en productoras, a mí, no me ha servido nunca. Sólo debéis enviar un guión a una productora si conocéis a alguien dentro. Si no, probablemente no lo leerá nadie ¿Concursos… subvenciones? Te proporcionan una fecha de entrega, un dinero si ganas, sirven para que te pruebes a ti mismo… ¿Cursos? Insisto en que puede ser una buena inversión, pero no está garantizada, y sólo debéis hacer cursos impartidos por guionistas en activo.

Sed realistas en cuanto a vuestros objetivos, posibilidades y expectativas… y si se abre una puerta, corred hacia ella antes de que se cierre. Tal vez no sea la entrada al negocio que pensasteis, pero os puede llevar dentro igualmente.

En fin, que me siento como un funámbulo que estuviera haciendo esfuerzos para no caerse de la cuerda al vacío y se acercaran otros dos funámbulos y le preguntaran… “¿Resiste?”. Toda mi respuesta sería… “por ahora sí”.

Con mucho cariño,

Curro Royo.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 19 de diciembre de 2009)


FLASHBACK: POR EL ORTO

16 julio, 2011

por Pianista en un Burdel.

Esta mañana me ha llegado a mi email, traspasando hábilmente el filtro antispam, el Boletín de Empleos y Eventos de Cinemavip. Un documento comparable a esos folletos de bares topless que insisten en ponerte en la mano cuando vas por la noche por Gran Vía esquina a San Bernardo: bajo un título prometedor, y tras un esfuerzo tenaz por llegar a ti, se esconde la más fétida sordidez.

Como soy un cínico, he echado un vistazo rápido, pensando ¿qué apostamos a que no hay trabajos remunerados para guionistas? Bingo. Ni uno. Pero naturalmente, sí había ofertas de colaboraciones “desinteresadas” para guionistas. Ojo al dato:

Pasemos por alto lo de llamar “empleo” a este TIMO, y el curioso concepto que tienen de lo que son las “aptitudes”. Pasemos por alto la chulada de los “beneficios adicionales” (adicionales ¿a qué?) e incluso la evidente muestra de locura que es pensar que se tiene un “ambicioso proyecto” cuando aún no hay ni un guión.

Centrémonos en la palabra PSINOPSIS.

Porque ése, para mí, es el síntoma más claro de que esto es un timo. La mayor parte de los TARADOS que publican mensajes de esta índole en Internet cometen fallos al escribir palabras como GUIONISTA (el clásico guionsita), SINOPSIS (cuántas veces hemos leído sipnosis) o muchas otras palabras clave que todo guionista debería escribir sin errores.

Ustedes pensarán que exagero. Puede ser. Pero ambas cosas (la locura del mensaje y la falta de ortografía) coinciden tantas veces, pero tantas TANTAS, que he renunciado a buscarle una explicación lógica. Es superstición, de acuerdo. Pero FUNCIONA.

Y si no, fíjense en las contestaciones que obtiene un anuncio tan evidentemente sospechoso:

Ni uno, NI UNO SOLO de los cuatro comentarios (supuestamente publicados por guionistas, por escritores) está correctamente escrito.

Observen cómo las erratas abundan sobre todo en palabras particularmente relacionadas con la profesión: dirijirlo, sinópsis, cinemavips.

A estas alturas estarán ustedes pensando que soy un talibán de la ortografía. A MUCHA HONRA. Podría intentar explicarme, pero para qué: sólo conseguiría convencer a los ya convencidos. Los ignorantes seguirán escribiendo como ignorantes, diga yo lo que diga. Al fin y al cabo, si no son capaces de distinguir entre porque, por que, porqué y por qué… ¿Cómo iban a distinguir un argumento razonable de una convicción estúpida?

Así que, mejor que explicarme, probaré a dar una colleja, a ver si alguien reacciona.

Se habrán ustedes topado alguna vez con la clásica discusión sobre ortografía en un foro de Internet:

– Un usuario publica un mensaje con faltas de ortografía.

– Un segundo usuario le recrimina por las faltas.

– El primer usuario acusa al segundo de ser excesivamente puntilloso, y afirma que se le ha entendido perfectamente.

– Alguien cita a García Márquez y su propuesta de jubilar la ortografía.

– Otros usuarios entran a opinar, cada vez más radicalmente.

– Alguien llama fascista a alguien.

Cuando esta discusión tiene lugar en un foro de guionistas, siempre llega el momento en que el primer usuario y sus defensores esgrimen el argumento:

Lo importante no es la ortografía, sino la historia.

O alguna de sus múltiples variantes:

Las faltas de ortografía no se ven en pantalla.

Un guión sin faltas no es necesariamente mejor.

Etc.

A todos los primeros usuarios y sus defensores, quiero lanzarles un mensaje:

ANDA Y QUE OS DEN

Si tuviérais que leer guiones y escaletas a diario, os daríais cuenta de hasta qué punto es importante la ortografía. La ortografía de los guiones es a un lector profesional lo que a un médico es la higiene de sus pacientes. Pensad durante cinco segundos en ello, si es que el cerebro os da para tanto. Imaginad que sois ginecólogos o proctólogos. Naturalmente que se puede tratar a un paciente que viene sin lavar. Pero no tiene ni puta gracia.

Si realmente hubiérais escrito más de UN PUTO GUIÓN, ya os habríais preocupado de mejorar vuestra ortografía. Y si lo pensáis un poco, veréis que memorizar las reglas de la ortografía lleva menos tiempo que discutirlas en un foro de Internet, o que inventar complicadas conspiraciones de enchufismo por las cuales NADIE quiere leerse vuestro puto guión lleno de faltas.

Y otra cosa: mi experiencia como lector de guiones (y creedme, he leído MUCHOS) me capacita para afirmar que

NUEVE DE CADA DIEZ GUIONES PRODUCIDOS NO TIENEN FALTAS DE ORTOGRAFÍA

NUEVE DE CADA DIEZ GUIONES CON FALTAS DE ORTOGRAFÍA SON UNA PUTA MIERDA

Son observaciones empíricas. Se puede discutir su universalidad, pero no su verdad. Y de ellas se destila un consejo tan claro y tan fácil de seguir como el clásico y maternal lleva siempre ropa interior limpia, por lo que pueda pasar.

Y ese consejo es:

ESCRIBE COMO DIOS MANDA, NIÑATO

(Al menos hasta que ganes el Nobel de Literatura. Luego ya te podrás permitir excentricidades.)

Fin de la colleja. Que pasen un buen día.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 13 de octubre de 2010)


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