FLASHBACK: “YO SOY GUIONISTA POR NECESIDAD”

por David Muñoz.

Durante el curso de guión de thriller del que ya he hablado aquí un par de veces, hubo varios directores que comentaron que ellos escribían guiones “por necesidad”. Vamos, que si lograran encontrar guiones que les interesaban, lo más probable es que no volvieran a escribir jamás.

No es la primera vez que escucho decir algo parecido a un director. Por otra parte, hay productores que también se quejan de que no encuentran buenos guiones.

Y yo siempre me pregunto: “¿Pero cómo es posible que, habiendo tantos guionistas en España -guionistas que escribimos no por necesidad, sino porque nos apasiona, y que además ya hemos demostrado en más de una ocasión que somos capaces de escribir historias que funcionen-, haya directores buscando guiones que no consigan encontrar nada que le interese?”.

El director Koldo Serra en el curso de thriller.

Pero si tantos directores y productores lo dicen, debe ser verdad. Quizá eso explica porque la inmensa mayoría de las películas españolas las escriben sus directores, dejándonos muy poquito hueco a los guionistas que ni queremos dirigir.

Sin embargo, yo he leído muchas historias interesantes que se han quedado sin rodar porque ningún director ha querido dirigirlas. Así que es obvio que algo falla. Hay guiones. Pero los directores que podrían rodarlos, o bien no son conscientes de su existencia, o bien no saben cómo acceder a ellos.

Pero…

…creo que se trata de un asunto bastante más complicado de lo que parece y que los directores (y también los productores) que se quejan de que “no hay guiones” están obviando algunos factores que juegan un papel bastante importante en este aparente “desencuentro” entre guionistas, guiones y directores y productores. Y antes de explicar a qué me refiero me gustaría aclarar que no estoy hablando de todos los directores/productores, sino de algunos de ellos. Afortunadamente, la mayoría no funcionan así. Pero si muchos con los que he ido tratando desde que empecé en esto:

-Lo que parecen esperar encontrar muchos directores son guiones que les entusiasmen de tal manera que no sientan la necesidad de cambiarles una sola coma. Guiones que, de poder hacerlo, rodarían al día siguiente de leerlos. Guiones perfectos. Hace tiempo hubo un director que me dijo: “Aquí eso es imposible. Pero en la industria americana, ocurre. Mira Clint Eastwood, que rueda los guiones tal y como le llegan”. Obviando que además de que obviamente el n º de guiones que circulan por Los Angeles es infinitamente superior al de los guiones que se mueven en España (y por tanto, se multiplican las posibilidades de encontrar algo interesante), esos guiones, cuando caen en manos de Eastwood, han sido desarrollados durante meses, a veces incluso años, por una productora.

Además, ¿qué es un “guión perfecto”? Pues básicamente un guión que guste. Y eso es algo muy relativo. En realidad, afinando un poco más, quiere decir “un guión perfecto, pero además el guión ideal, el guión que yo habría sabido escribir en el caso de ser un gran guionista capaz de convertir en una historia todo lo que bulle en mi cabeza”. Y eso, ya no es que sea relativo. Es que es una quimera. El Santo Grial del guión.

Como he dicho antes, yo a veces he leído guiones de otros compañeros que me han gustado. Pero siempre, de haber tenido que dirigirlos, habría querido modificar cosas para llegar a la versión de rodaje. Habría tenido que trabajar en ellos. Unas veces mucho, otras menos, pero trabajar habría sido inevitable. Y entre esos directores a la búsqueda del Grial, muchos se plantean que, si van a tener que trabajar en un guión, para eso mejor escribírselo ellos solos desde el principio, por mucho que les cueste.

Resumiendo: encontrar guiones perfectos me parece imposible. Encontrar guiones interesantes (o ideas interesantes), no. Pero para poder convertirlos en la base de una posible película hay que estar dispuesto a trabajar. Como reza el dicho: “quien quiera peces, que se moje el culo”. Que fue por Ej. lo que hizo Guillermo del Toro cuando decidió comprarnos a Antonio Trashorras y a mí el tratamiento de guión que después de muchas versiones dio lugar a El espinazo del diablo.

-Otra opción que me parece muy evidente es ponerse en contacto con un guionista y pedirle simplemente ideas, que este podrá o contar de viva voz (o sea, haciendo lo que los americanos llaman un “pitch”) o escribiendo una sinopsis breve, como mucho de un folio. Si alguna de las ideas gusta, entonces ya sí que hay que empezar a hablar de tiempos, contratos y dinero. Eso en el caso de mediar un productor, porque también pueden llegarse a acuerdos “de gratis” entre guionistas y directores, asociados temporalmente para mover un material en busca de productor. Contactar con guionistas nunca ha sido más fácil. Casi todos tenemos un blog (a mí han sido varios los productores que me han escrito tras encontrarse con él) o, si no lo tenemos nosotros, probablemente lo tiene alguien que nos conoce.

En realidad, esta última es la forma de trabajo ideal. Dado que firme o no el guión, el punto de vista del director es fundamental para determinar qué tipo de película va a acabar rodándose con la historia que se está desarrollando, cuando antes se incorpore al proceso de toma de decisiones, mucho mejor. Así, los guionistas se evitarán la decepción de escribir una versión del guión que, funcione o no, acabará en la papelera de reciclaje porque simplemente no es la película que quiere hacer el director. Desde hace mucho tiempo es el método que yo intento utilizar cada vez que puedo. Y os aseguro que soy un guionista mucho más feliz que hace unos años.

Las dos opciones me parecen muy claras: invertir esfuerzo y dinero en desarrollar un proyecto con potencial que ya se esté moviendo por las productoras, pese a que la versión que se haya leído de él no pueda servir aún de base a una película, o ponerse en contacto con un guionista para pedirle ideas susceptibles de ser trabajadas. No son las únicas. También pueden comprarse los derechos de una novela o un cómic (y hasta un artículo periodístico) y buscar quien la adapte, por Ej.

¡Será por historias!

En todo caso, desde mi punto de vista, decir que “no hay guiones” es una simplificación. Y de hecho son muchos los directores y productores que ya trabajan como he comentado.

Por desgracia también hay directores y productores que aún teniendo claro todo lo anterior, no tienen ni los recursos económicos ni el tiempo necesario para hacerlo. Por eso sueñan con el guión perfecto que mágicamente llegue a la bandeja de entrada de su correo electrónico. Y no les culpo por ello. La mayoría bastante tienen con sacar adelante el día a día que les permite pagar el alquiler. A muchos guionistas, en sus momentos de desesperación les gustaría creer que los productores son malvados, pero lo único que pasa en el 75% de los casos es que están superados.

Por eso, la vía “busco y leo” me parece muy, muy difícil. Mucho más que la “llamo, hablo y encargo”.

Además, seamos sinceros, la mayor parte de los guiones que se mueven no tienen la menor posibilidad de ser convertidos en un largometraje. Muchos, porque no contienen los requisitos dramáticos básicos que exige una historia cinematográfica, otros, porque rodarlos costaría 20 millones de euros. Pedirle a un productor que se lea 20.000 páginas de guiones que no le van  a interesar me parece que es pedir demasiado.

Entonces, me parece imprescindible que exista un filtro que permita que esos guiones rodables (decenas) sean los que lleguen a los directores y productores que están interesados en ellos, y que no lo hagan los guiones imposibles (cientos) que de aterrizar en sus despachos van a hacerles pensar en abandonar. En industrias más poderosas económicamente que la nuestra, las productoras cuentan con decenas de lectores que hacen ese trabajo inicial. Pero en España es raro que una productora pueda permitirse contar con esos lectores. Luego, por Ej. en Estados Unidos, si el material interesa, el guionista puede conseguir un agente, y éste supone un nuevo filtro, ya que es quien se encarga de hacer llegar los guiones que supone que pueden interesarles a determinadas productoras, estudios y directores.

Dicho sistema aquí es imposible de reproducir. En España el cine no da para tanto. En realidad, cada día parece que da para menos.

Pero algo habría que intentar hacer para que los directores dejen de decir que escriben “por necesidad” cuando hay tantos guiones por ahí huérfanos de director y muchos compañeros deseando dejarse la espalda delante del ordenador con tal de hacer una película.

¿El qué?

Pues no lo tengo nada claro.

¡Se admiten propuestas!

* No me refiero únicamente a los directores que acudieron como ponentes y se encargaban de la “master class” que seguía a mi clase, sino también a varios de los alumnos.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 7 de diciembre de 2010)

2 respuestas a FLASHBACK: “YO SOY GUIONISTA POR NECESIDAD”

  1. al dice:

    Los directores de teatro lo tienen más fácil: siempre pueden echar mano de Shakespeare, Chéjov o Ibsen.

  2. sita dice:

    Pues podrían leerse las decenas de guiones subvencionados y desarrollados cada año por el ICAA, de los que creo que jamás se ha rodado una película.

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