FLASHBACK – FIRMAS INVITADAS: GUIONISTAS DE VERDAD

por Bárbara Alpuente. Guionista de series como Casi Perfectos y Fuera de Control. Coordinadora de guión en Camera Café y Fibrilando. Colaboradora de Rolling Stone, YoDona y otras publicaciones.

Siento no haberme incorporado antes a las colaboraciones de guionistas invitados, pese a haber sido invitada hace tiempo, pero es que no sabía qué ponerme para la ocasión. Ante la duda, hoy escribo desnuda. Tengo una buena calefacción y carezco de webcam, así que no temáis.

Tras muchos años escribiendo exclusivamente comedia, llegué a pensar que lo que yo hacía podía hacerlo cualquiera. Esto me pasa cada vez que decido que ya sé hacer algo. Mi argumento es: “Si sé hacerlo yo, no puede ser tan difícil”. Tiene cierta lógica, aunque no ayude especialmente a alimentar mi bulímica autoestima. Pero no era la única que relativizaba sobre el trabajo de un guionista dedicado a la comedia.

Alternando entonces con algunos guionistas, reparé en que cuando se hablaba de guiones (O sea, un noventa por ciento del tiempo), yo era automáticamente excluida de la conversación y mi opinión pasaba a un segundo plano. Como si me estuvieran haciendo ver que aquellas eran conversaciones de adultos para las que yo no estaba preparada.

Así que acabé acostumbrándome a que en algunas reuniones se dirigieran a mí casi como “la que hace los chistes” y hablaran entre ellos casi como “los que resuelven apasionantes y complejos conflictos”. Surgía aquí una nueva raza de guionistas. Estaban ellos, los guionistas de drama, que podrían definirse como los guionistas de verdad, y estábamos nosotros, los graciosos que juntan cuatro chascarrillos, que podrían definirse como los guionistas de mentira. Por eso acabé convenciéndome de que lo que yo hacía, al fin y al cabo, era escribir sketches superficiales, y que esta tarea no tenía un gran mérito.

Pero hace unos meses cambié de tercio y ahora ando inmersa en un proyecto de dramedia (Uno de esos con apasionantes y complejos conflictos). A medida que la serie avanza, siento de nuevo que, realmente, lo que hago no tiene un gran mérito. Cabe la posibilidad de que nada de lo que hago tenga un gran mérito, pero ése no es el tema. El tema es que ahora soy yo la que relativiza sobre el trabajo de los guionistas de drama (¡Toma! Sí, soy rencorosa). Y no es, como decía al principio, porque sepa hacer este trabajo, sino porque no me resulta, ni de lejos, más difícil que enfrentarse a un folio y llenarlo de frases que hagan reír a, como poco, una decena de personas (entre las que no cuenten familiares y amigos). Y tampoco es que ahora crea que los guionistas de drama merezcan/mos menos respeto, pero sí creo que es un mito que exista una diferencia entre el talento necesario para pertenecer al grupo de guionistas de un género u otro.

¿Es más difícil escribir Urgencias que escribir Frasier? ¿Es más difícil escribir In Treatment que escribir Seinfeld? ¿Es más difícil escribir The Wire que… ? Olvidad este último ejemplo.

Contaban que, en el lecho de muerte de un gran actor inglés, un amigo se acercó a él y le dijo: “qué difícil debe de ser morirse”. Y el moribundo contestó con un hilo de voz: “lo difícil es hacer comedia”.

Y ahora si me permitís, voy a volver a vestirme. Un placer.

P.D.  A mí me gustó la gala de los Goya.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 19 de febrero de 2010)

[twitter-follow screen_name=’bloguionistas’]

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: