FLASHBACK: CONSULTORIO: DESPACHO PARA ESCRIBIR

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Hola a todos,

Me llamo D., vivo en Madrid y tengo 30 años. Después de trabajar como administrativa durante varios años, al quedarme en el paro en 2008 decidí ponerme a estudiar guión, algo que siempre había querido hacer pero para lo que nunca había tenido tiempo. Fue la mejor decisión que pude tomar porque creo que he encontrado mi verdadera vocación.(…) El problema es que no vivo sola en casa y muchas veces no dispongo de un lugar tranquilo para trabajar, con lo que me desconcentro a la mínima y no rindo todo lo que debería.

Cerca de casa he visto que se alquilan unos despachos a un precio razonable y no me importaría coger uno. Pero, como no me sobra el dinero, me preguntaba si se os ocurre alguna actividad paralela, relacionada con el guión a ser posible, con la que pudiera costear el alquiler sin que me quitara demasiado tiempo para escribir. ¿Alguno podríais orientarme? ¿los que no estais trabajando en las oficinas de ninguna productora, escribís en casa o en un estudio?

Sé que es una pregunta demasiado particular que quizá no encaja con la filosofía del consultorio de bloguionistas, pero no dejo de darle vueltas al asunto porque creo que tener un lugar de trabajo propio donde poder reunirme además con otros colegas para desarrollar proyectos comunes me sería de gran ayuda. (…)

Muchas gracias,

D.

Hola, D, aquí D. Muchas gracias por tu mail y por leernos. Como has visto, he abreviado tu consulta, limitándola a un tema. Por cuestiones de espacio, y por mantener cierta coherencia en la sección, creo que es mejor limitarnos a un asunto por consulta. Te respondo a la cuestión sobre el lugar de trabajo porque últimamente me ha ocupado un poco.

A veces, a los guionistas de televisión nos toca, como dices, trabajar en la oficina de una productora y pasamos allá la mayor parte del tiempo (suele ser el momento en que hay que preparar la “biblia” de una serie, los arcos dramáticos de la temporada, la escaleta de un episodio o de un bloque de episodios), pero hay largos periodos en los que el guionista tiene que trabajar solo. Por ejemplo, cuando toca dialogar, redactar la escaleta, escribir documentos, perfiles de personajes o, en el caso de un proyecto personal, no solicitado por ningún productor… prácticamente todo el tiempo.

Como comentas, trabajar en casa es bastante jodido cuando no vives solo. También es bastante jodido cuando sí vives solo, te lo garantizo. Para distraerse no hace falta tener una familia armenia celebrando un cumpleaños en la habitación de al lado. Para distraerse basta una mosca, el ala de una mosca o incluso la idea del ala de una mosca. El problema es que no sólo hay moscas. Hay otro asuntillo que seguro que te suena, una cosa llamada Internet. Ahora mismo, en España, cientos de personas saben que deberían estar haciendo otra cosa y, en lugar de eso, están leyendo esta frase. Por que está en Internet, que es gratis. Porque, en cuanto lean esto, se ponen con su guión, o se leen esa escaleta que tienen pendiente, o limpian el horno o recogen a su padre del hospital, que el hombre lleva dos horas en la sala de espera. Pero nada, aquí estamos todos, leyendo algo que, honestamente, sabemos, sólo va a aportarnos un par de sonrisas y un cuarto de hora menos.

Si, como parece tu caso, nadie te impone unos plazos de entrega para tu trabajo, la cosa se complica mucho más. Podrás rescribir la misma frase doscientas veces, o aplazar la escritura otras doscientas veces más. Un truco suele ser inventarse la urgencia, inventarse al productor ansioso de leer nuestra obra. Ponerse un plazo, más o menos urgente (para no relajarse) pero también realista (para no frustrarse ni angustiarse innecesariamente). La fecha tope de algún concurso, una reunión con un productor, la llegada de las vacaciones… cualquier excusa es buena para fijarse un momento para el que nuestro trabajo deba estar terminado.

Me preguntas por espacio y te hablo de tiempo. ¿Por qué? Porque si el tiempo está limitado, el espacio pasa a importar menos: si tengo que entregar un guión mañana, llevo 30 páginas, y de esa entrega depende poder ganar treinta mil euros, te garantizo que no me va a distraer una mosca, tampoco Internet, ni siquiera la familia armenia que insiste en que pruebe su tarta de cumpleaños. Si no hay plazo ni prisa alguna, me distraeré en mi casa o en el despacho más aséptico.

Una vez puntualizado esto, vamos con algunas de mis opiniones prácticas sobre espacios de trabajo. Son las cosas que me funcionan (y no siempre) a mí, se admiten otras, en la sección de comentarios.

Lo ideal sería trabajar en casa: es cómodo, barato y puedes tener un montón de material de consulta a tu disposición. Sin embargo, a casi todos nos resulta difícil trabajar en el mismo lugar en el que vivimos, ya que somos casi incapaces de separar actividades: en lugar de escribir, te escapas al frigo, pones una lavadora… o, al revés, te pones a leer una escaleta mientras ves el partido de tenis. Acotar el lugar y el horario de trabajo dentro de tu propia casa sería la solución ideal pero… a veces hay que conformarse con soluciones más prácticas.

Despacho. Puede ser la solución perfecta… si tienes pasta. Desplazarte a otro lugar, configura tu jornada de trabajo. Casi sin querer, te encontrarás que estableces una disciplina, unas rutinas, que te son cómodas para trabajar. Además, tendrás la posibilidad de crear tu propio espacio ideal de trabajo, con los elementos que necesitas y, a ser posible, pocas distracciones. Puntos en contra: un despacho ideal, silencioso y apartado, le deja a un solo ante su trabajo y esto, a veces, es duro. Los momentos de frustración o distracción en un entorno aséptico y solitario como el de una oficiona pueden ser especialmente duros. Segundo y principal: como ya he mencionado antes, tener un despacho propio implica una inversión. Sugieres que podrías buscarte un trabajo para poder pagarte el despacho. Preguntas si podemos sugerirte trabajos relacionados con el guión que no te quiten demasiado tiempo. Lo ideal sería trabajar como analista, lector de guiones, story editor, traductor… Si puedes conseguir alguno de estos empleos, tal vez te vayan bien para asegurarte ciertos ingresos sin quitarte demasiado tiempo. Sin embargo, cuando leí tu consulta, lo siento, la idea me recordó a la del tipo que, para comprar gasolina, vendió su moto. ¿De qué te sirve un despacho para escribir si, para pagarlo, vas a trabajar en otra cosa? Conozco muy pocos guionistas o escritores que tengan un despacho (fuera de casa) y todos ellos han conseguido sacar adelante su trabajo. Si quieres escribir, lo harás, en un despacho propio o en el salón de tu casa. No creo que tomar un trabajo, aunque sea a tiempo parcial, sea el mejor camino para lograrlo.

Entre la casa y el despacho propio existen opciones intermedias.

Lugares públicos. Es la opción que he elegido yo últimamente (escribo esto en una cafetería, junto a una ventana, en un netbook que cuesta 400 euros como mucho). Una cafetería decente te asegura: calefacción, buen café, wifi (que, por otro lado, puede ser una distracción), un entorno de trabajo más o menos atractivo y un lugar digno para tener pequeñas reuniones. Evidentemente, tienes que consumir algo, pero nadie te obliga a gastarte un pastón cada día. Puedes alternar varias y, poco a poco, elegir tus favoritas. Con un poco de suerte, incluso conocerás gente. Y si el ruido te molesta, puedes ponerte el MP3 con música “inspiradora”.

Más económica que una cafetería y, con casi todas sus ventajas: la biblioteca pública. Afortunadamente, casi todas las ciudades o pueblos cuentan con una biblioteca con sala de lectura abierta durante muchas horas al día. También hay salas de este tipo en museos, centros culturales, universidades, fundaciones… Muchas de ellas cuentan con wifi gratuito y el ambiente de estudio y recogimiento parece el ideal para trabajar en un guión. El mayor inconveniente es que estos lugares suelen estar llenos de estudiantes que acaparan las plazas. Sin embargo, estoy seguro de que, en poco tiempo, uno puede descubrir cuáles son los momentos y los lugares adecuados para conseguir un espacio de trabajo sin tener que pegarse con nadie.

Una de las grandes ventajas de nuestro trabajo es que no exige apenas infrastructura para llevarlo a cabo. Tu guión no va a ser mejor por que los escribas en un Mac de última generación en lugar de usar un básico netbook, un despacho perfecto no va a convertir tus sosos diálogos en réplicas chispeantes. Tampoco pasará lo contrario, te lo garantizo. Escribir bien es tan barato como escribir mal. Eso sí, requiere mucho tiempo. D, si lo que quieres es escribir, intenta hacerlo. Busca cuáles son tus horarios y lugares ideales para ello, pero no dejes que nada te aleje de ese objetivo.

Espero que esta respuesta, aunque parcial, te haya resultado útil. Te envío un saludo y te deseo mucha suerte para tus guiones. Los escribas donde los escribas.

(Entrada publicada originalmente en Bloguionistas el 29 noviembre de 2010)

2 respuestas a FLASHBACK: CONSULTORIO: DESPACHO PARA ESCRIBIR

  1. Smooth dice:

    Os felicito por este post, en respuesta a D., ya que me imagino que no soy el único que se ha sentido identificado con esta problemática del espacio, pero sobre todo del tiempo. Me quedo con tres cosas:

    – Si no hay un plazo que te apremie, porque escribes “por tí mismo”, resulta harto complicado concentrarse y trabajar duro.

    – ¡Cuánto daño ha hecho internet! ;)

    – Yo también me distraigo con la idea del vuelo de una mosca…

    Saludos!

  2. Elena Cobos dice:

    Muy interesante. Me he visto muy identificada y eso anima mogollón.

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