FLASHBACK: ESA MALDITA ESTANTERÍA

Por Curro Royo.

Hace unos días surgió el tema en el blog acerca de si se deben enviar o no guiones a productoras. Mi respuesta es un categórico… NO.

Está bien, por aquello de no ser dogmático, la matizaré: “No, salvo que me demostréis lo contrario”.

Como todo el mundo en este negocio, yo he enviado guiones a algunas productoras. Lo hice sobre todo al principio. Estaba tan convencido de la calidad de mi guión, que me imaginaba un hipotético lector recibiéndolo, leyéndolo, y pasándoselo a su jefe diciendo: “Esto es lo que estábamos buscando”. Tampoco es que enviara guiones como quien reparte cartas jugando al mus. Intentaba seleccionar las productoras, averiguar al menos un nombre de alguien que trabajara dentro, y acompañaba el envío con una carta de presentación en la que intentaba vender el guión.  Al menos uno o dos de los guiones que envié, habían recibido subvenciones del ICAA, destacando entre otros seiscientos proyectos que optaban a las ayudas, lo cual, en mi opinión, debía contar.

Así que enviaba el guión… y me sentaba a esperar. Pero nunca funcionó. Nunca respondieron, nadie llamó, ni escribió, ni nada de nada.

En el caso de una de esas productoras pude saber, años después, que alguien había leído el guión y había hecho un muy buen informe. Pero tampoco sirvió para nada.

Ahora tengo que dar un salto de unos doce años para situarme justamente al otro lado, el de las productoras que reciben proyectos.

Durante unos dos años estuve trabajando como Director de Ficción  de una productora que hacía televisión y cine. Parte de mi trabajo era leer e informar los guiones de cine que la productora estaba desarrollando, aportando criterio y opinión y reportando al Director de Contenidos de la productora.

Los guiones que leía eran de tres tipos.

El primero, los guiones que se iban a producir. Cuando llegaban a mis manos, estos guiones estaban en un estado muy avanzado de desarrollo, con director asignado, buscando financiación… las grandes decisiones habían sido tomadas y el margen de maniobra era muy escaso.

El segundo grupo correspondía a los guiones que podían llegar a producirse. Generalmente, y esto es muy importante, estos guiones estaban escritos por guionistas de la órbita de la productora. Podía tratarse de directores que escribían sus guiones o que hacían pareja más o menos fija con un guionista, guionistas que ya habían trabajado con la productora y a los que se les encargaba la adaptación de una novela opcionada, guionistas de alguna de las series que producíamos… en fin, la procedencia podía ser variada, pero de una forma u otra todos ellos y ellas eran ya guionistas profesionales. Por regla general los conocía, o al menos había oído hablar de ellos aunque no les conociera en persona.

El tercer grupo, que es el que nos interesa, estaba compuesto por todos los guiones que nos llegaban, por decirlo así “de la calle”. Cada semana, y no miento, podían llegar decenas de sobres conteniendo guiones no solicitados por la productora. De entrada, suponían un problema de logística. Había que crear una entrada en un registro que intentábamos llevar de una forma rigurosa, había que contactar con el autor para hacer acuse de recibo y que firmara un documento exigido por la productora para eximirla de posibles demandas por plagio… y por supuesto, había que leer el guión, hacer un informe y responder al autor.

A todo esto, el trabajo que requería esta división de cine de la empresa, debía ser compatibilizado con todo lo que tenía que ver con televisión. Mientras estuve en la productora, creamos o encargamos proyectos de series, supervisamos la continuidad de una serie consolidada que era sistemáticamente maltratada por la cadena, afrontamos una crisis de audiencia de otra serie que fue cancelada, y pusimos en marcha otra serie que no cuajó. Los que trabajáis en televisión sabéis que las cosas son para ayer, así que imaginad la presión que todo eso suponía y el tiempo y las fuerzas que teníamos cuando tocaba pasar al “apartado cine”, que dicho sea de paso, era el que más nos gustaba a todos.

En medio de este marasmo, mi gran angustia era ver cómo la estantería en la que se acumulaban los guiones no solicitados estaba cada vez más llena. Decenas de sobres nuevos cada semana, con sospechosos aluviones tras el vencimiento de los plazos de entrega de las distintas ayudas a desarrollo de guión. Desde los anaqueles negros que aún puedo ver a la izquierda de mi despacho, aquellas miles de páginas me gritaban una misma cosa… “Estamos esperando”. Y yo sabía lo que eso suponía, lo sabía por experiencia propia. Aquella estantería tal vez no contenía el próximo Goya… o tal vez sí… pero lo que seguro que representaba era la ilusión de mucha, mucha gente.

Como anécdota, diré que uno de esos guiones estaba escrito a mano. Tal cual, más de cien páginas escritas a mano. Con esa persona sí que tuve una entrevista, invitándola a hacer algún curso de guión.

Finalmente, opté por una solución radical: no más guiones. Si alguien enviaba un guión, se le devolvía. La excusa que me puse a mí mismo era “por lo menos hasta que lea estos”. Nunca pude leerlos, no tuve tiempo. No tenía tiempo para mi familia… ¿cómo iba a tenerlo para esos cientos de guiones que amenazaban con caer sobre mí y aplastarme?

De todo esto creo que se pueden sacar varias conclusiones.

En primer lugar, no envíes tu guión a una productora, salvo que tengas al menos una posibilidad de que sea leído. Si tienes esa posibilidad, es que estás mínimamente introducido en el negocio. No malgastes ilusión y tiempo, dos bienes preciosos cuyo agotamiento se traduce en frustración y resentimiento. Si alguna vez tienes que dar uno de tus guiones a leer, que sea en mano, fruto de una conversación, un trabajo en común, o porque un productor o un director te lo hayan pedido.

Hasta donde yo sé… y aquí va mi petición, casi súplica de que me demostréis lo contrario, ninguna película en cuyo proceso de producción he estado involucrado o he tenido conocimiento, ha partido de un guión no solicitado, esto es, enviado a una productora por correo o similar. Insisto… ninguna.

La idea del “mirlo blanco”, del guión surgido de ninguna parte que se convierte en un éxito, es por tanto un mito.

Por otro lado, parece que esto de los guiones funciona como cabría esperar en el funcionamiento de cualquier otro negocio, esto es, que el input de creatividad provenga de una fuente mínimamente contrastada y confiable. Desconozco si Seat, Opel, o Citroën reciben diseños no solicitados de coches, provenientes de personas que quieren empezar a diseñar coches. Supongo que cada una de estas marcas tendrá sus canales propios para incorporar nuevos diseñadores convenientemente formados y experimentados.

Espero de todo corazón que el post no haya sido un jarro de agua fría para nadie. Una de las cosas más engañosas de esta profesión es que, aparentemente, es la puerta más espaciosa para entrar en el mundillo del cine y la tv. No todos sabemos realizar, iluminar, editar, interpretar… pero todos sabemos leer y escribir. Desgraciadamente, eso no es suficiente, ni siquiera cuando se hace con toda la ilusión y el entusiasmo del mundo.

Y ahora, si algún alma caritativa tiene a bien demostrarme que no tengo razón, se lo agradecería. Me sobran guiones, sobres y sellos.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 15 de enero de 2010)

6 Responses to FLASHBACK: ESA MALDITA ESTANTERÍA

  1. Hombre, el simil con lo del diseño de coches me parece un poco fuera de lugar. El resto es una opinión que respalda tu experiencia y desgraciadamente debe ser así…Pero creo que es un problema de actitud y planteamiento del negocio en España…

  2. Juanjo dice:

    Desgraciadamente Curro tiene razón, y es así como funciona la “industria”. Siempre hay excepciones como Cristobal Garrido y sus cámaras de seguridad, y productoras que sí que quieren leer guiones de la “calle” y creen que todo el mundo puede tener una gran historia, hablo de FILMAX, pero desgraciadamente solo un 1% o 0,5% de sus proyectos provienen de guiones no solicitados.
    Esta es la realidad. Esperemos que iniciativas como Boxoffice Sript fructifiquen porque puede ser una buena manera que productoras reciban guiones de la calle filtrados. Es un servicio impagable tanto para el guionista como para el productor… lo dicho: ESPEREMOS QUE FUNCIONE y se abra un poco la ventana para los guiones no solicitados.

  3. Juanma dice:

    Este post es de enero del 2010, y yo sin leerlo… me habría ahorrado un año y medio de ilusiones inútiles, jeje.

    No, ahora en serio. El post me parece muy claro, y bien argumentado, y le veo toda la lógica del mundo. Me quedo con lo del “problema de logística”. Visto asi, se te quitan las ganas y con razón.

    Sin embargo, por otro lado, lo cierto es que a mi me han llamado dos veces por dos guiones que envié. Cierto es que fue la misma productora, y que en ningún caso fructificó en nada, pero al menos eso me demuestra que leerlos, hay quien se los lee, y con algún interés.

    Pero vamos, que sí, que supongo que es mejor concentrar los esfuerzos en otras vias.

    Saludos!

  4. Juanma dice:

    Por cierto, que la pregunta sería ¿qué otras vias? Un post sobre eso no estaría nada mal ;)

  5. Al García dice:

    un millón de gracias por el post. requetebien. aunque no se haya dicho lo que uno realmente quisiera escuchar, siempre es bueno q alguien con mucha más experiencia que tú te abra los ojos, para que no mueras de desengaños, y sobre todo, para q no pierdas tu tiempo, que bastante poco es como para perderlo esperando por una respuesta q nunca va a llegar. gracias, de verdad.

  6. Elena Cobos dice:

    Mmmmm me encantaría leer todos esos guiones!!!!
    Elenacobos@terra.es

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