LAS COSAS QUE HEMOS VISTO (3)

26 septiembre, 2011

Por Daniel Castro

Louie– Temporadas 1 y 2

Posiblemente es la serie que más me ha gustado de las que he visto este verano. Leí que un crítico del Hollywood Reporter decía que “Louie” ha reinventado el género cómico. Estoy bastante de acuerdo. Los episodios, durante unos 25 minutos y en ellos suelen intercalarse fragmentos de monólogos cómicos de Louis C.K. (protagonista, guionista, director y montador de la serie) que, habitualmente, no tienen mucho que ver con la trama del capítulo. Las tramas en cuestión son, en muchos casos, breves viñetas de la vida de un divorciado de cuarenta y pico que trata de sobrevivir y sacar adelante a sus dos niñas en la ciudad de Nueva York. Muchos episodios de “Louie” son divertidos. Otros son deprimentes. Algunos, conmovedores. Pero en todos ellos hay verdad. Nada que ver con las sitcoms al uso, con sus brillantes decorados, sus ingeniosas réplicas y sus silencios para encajar las risas. Si “Seinfeld”, “The Office” o “Curb your Enthusiasm” alejaron a la comedia del modelo de sitcom acartonada, “Louie” da un paso más, hacia el dolor y la vida.

Sherlock– Temporada 1

La primera temporada de “Sherlock” consta sólo de tres episodios. Creada por Steven Moffat (“Doctor Who”) y Mark Gatiss, lo más llamativo de esta adaptación es que sitúa al famoso detective de Conan Doyle en el Londres actual. Y lo hace con una sorprendente facilidad. Y también con una gran fidelidad. Holmes es un freak genial e inadaptado, Watson un veterano de guerra con poco carácter. En sus investigaciones utilizan teléfonos móviles, toman taxis y revisan ordenadores, pero, por lo demás, todo es más o menos como en las novelas: Sherlock es un genio de la deducción. Estos procesos lógicos, narrados a ritmo vertiginoso con la ayuda de sobreimpresiones gráficas, son mis momentos favoritos de la serie.

Los episodios duran hora y media y en cada uno de ellos Holmes resuelve un caso independiente (Ejem, quien ha visto la serie sabe que esto no es del todo cierto). Por cierto, la trama del segundo episodio, en mi opinión, desmerece bastante del resto de la serie.

Downton Abbey– Temporada 1

“Downton Abbey” es otra serie británica, ésta creada por Julian Fellowes. Ambientada poco antes de la Primera Guerra Mundial, cuenta la historia de una familia de la aristocracia inglesa que se encuentra en una situación muy delicada: por un capricho en un testamento, y la machista legislación de la época, que margina a las tres hijas de los actuales señores de Downton, todo su patrimonio irá a parar a un pariente al que ni siquiera conocen. Este es el conflicto principal de la serie, pero no el único. En paralelo al destino de la fortuna familiar y a las tramas de las tres hermanas se cuentan también las historias de los sirvientes.

No es una serie para los amantes de los giros constantes, pero “Downton Abbey” consigue hacerse extraordinariamente adictiva a pesar de que, aparentemente, no hay grandes acontecimientos dramáticos. Digo aparentemente, porque la serie consigue que la aparición de un seductor noble interesado en la primogénita de la familia, la posibilidad de que un ayuda de cámara fiel pero cojo sea despedido o la resistencia del heredero recién llegado a utilizar los servicios de un criado para vestirse se conviertan para el espectador en historias apasionantes.

Eso sí, me llamó la atención que “Downton Abbey” parece tener un gran afecto por el “Antiguo Régimen” que simboliza la familia protagonista: los movimientos políticos que persiguen la igualdad social aparecen retratados como una constante fuente de problemas, el que el joven heredero decida vestirse por sí mismo, sin ayuda del criado, parece una tonta extravagancia. Los malvados son más feos que los buenos. Y el peor de todos ellos resulta ser gay.

Ahora que he leído que Fellowes es Barón y representante del Partido Conservador en la Cámara de los Lores, todo me encaja algo mejor.


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