“NO HABRÁ PAZ…”: UNA PREGUNTA CONCRETA

30 septiembre, 2011

Más peligroso que un mono con un palo.

por Ángela Armero

El fin de semana pasado vi “No Habrá Paz para los Malvados” en los cines Princesa.

Era un sábado por la noche y la sala estaba llena.

Éramos cinco personas en mi grupo.

De las cinco personas, una se durmió y detestó la película.

A otra le encantó y a otra le gustó bastante.

Otra se mantuvo despierta, pero no le gustó demasiado.

Yo no sé qué pensar. La discusión a mi alrededor fue tan ruidosa que me impidieron hacer un juicio tranquilo y reposado. Pero sí hay algo que objetivamente rechazo: El principio de la película (DE AHORA EN ADELANTE, ESPOILERS.)

Al inicio de “No Habrá Paz Para los Malvados”, el personaje de José Coronado, Santos Trinidad, entra muy perjudicado en una whiskería a punto de cerrar y la camarera intenta echarle, ayudada por un matón. Se pone farruco y entra en escena el dueño del putis. Al saber que es policía, éste se muestra amable y condescendiente con él, le invita a un par de copas e intenta confraternizar con él dándole una palmada o similar.

Entonces Santos se lo carga de varios disparos, ensañándose con él, y después hace lo mismo con la camarera y el matón.

Todo lo que sabemos de él es que es un poli que va muy borracho y que tiene muy mal carácter.

No es una pelea. No es un forcejeo accidental. No es en defensa propia.

Se los carga a los tres.

Esta matanza es el detonante de la película, que discurre por derroteros bastante distintos a éstos. Pero yo me pasé los cien minutos restantes pensando que lo habría hecho por alguna razón, que habría una causa en el pasado de Santos.

Pero no. Simplemente es lo que Santos hace en un mal día, y ocurre al principio, y no hay más explicación que esa. Más adelante se habla de su carácter depresivo, de que una vez mató a un policía, de que ha estado en terapia.

Para mí sigue sin ser una buena razón para matar a tres seres humanos por las buenas.

Todos sabemos eso de que las casualidades se toleran a) al principio de la historia b) cuando actúan en detrimento de la fortuna del protagonista. Parece que Urbizu y Gaztambide le han aplicado a la carnicería el mismo tratamiento que a una coincidencia, pero no lo es. Eso sí, si este evento transcurriera a mitad de película, entonces sería absolutamente inverosímil. (Creo.)

Opino que los hechos extraordinarios, por muy al principio que sucedan, deben tener una explicación más o menos creíble. No digo que yo tenga la razón, pero sí que a mí me rechina y me hace cuestionarme toda la narración. A buena parte de la crítica (y a una persona de mi grupo) les ha encantado, así que es evidente que no todos tenemos la misma sensibilidad con estas cuestiones.

¿Qué opináis vosotros?

Me permito recordaros que el curso de Bloguionistas comienza el próximo miércoles 5 de Octubre en el Hotel Kafka. El señor Barrejón será el primero en abrir fuego. Podéis reservar vuestra plaza aquí.


A %d blogueros les gusta esto: