FLASHBACK: CABALLEROS DEL TECLADO

Por Guionista Hastiado

Hace un par de años escribí este post que ahora decido recuperar para los lectores de Bloguionistas, con la convicción de que es uno de los consejos más prácticos que he podido ofrecer en mi recorrido de bloguerías. O, al menos, uno de los más tangibles. Flashfordwear, a veces, es bueno.

——————————–

Los asuntos del guión son especialmente proclives a la proliferación de consejos vacuos, abstractos, difíciles de poner en práctica. Que si observa el mundo que te rodea, que si ponte en el lugar de los personajes, que si deja que la historia fluya como un río en el que el agua siempre consigue sortear los rápidos… Los manuales de guión -también el mío– están repletos de estas enseñanzas, que pueden ser muy ciertas, pero que a menudo nos hacen pensar “qué bonito sí, ¿pero cómo coño traduzco esto al papel?”.

Así que hoy un servidor, preso de un ataque de solidaridad, va a ofrecerles uno de los consejos más útiles, concretos y aplicables que jamás pueda escuchar alguien que quiere ser guionista. Y el consejo es… atención, aquí viene.. wait for it… aprende mecanografía.

¿Cuáles son las ventajas de escribir correctamente al teclado? La más importante de todas -y aquí os voy a sorprender- es que ESCRIBIRÉIS MÁS RÁPIDO. ¿A que parece algo importante puesto así en mayúsculas? Pues sí, lo es. Porque si escribes más rápido ganas tiempo que puedes invertir en:

  • Meditar más y mejor acerca de lo que estás escribiendo.
  • Llegar a tiempo para entregar ese guión que has dejado para el último momento (algo especialmente útil en televisión, donde escribir y pensar rápido es fundamental).
  • Tu tiempo libre, que puede servirte para hacer la comida, procastinar o -si tienes suerte- hacer el amor y -si tienes menos suerte- tener largas conversaciones post-coitales con tu pareja.
  • Escribir otras cosas aparte de las que te dan de comer: guiones de largos que nunca se harán, un diario escandalizador, un tratado sobre la fornicación de las palomas zurdas, un divertido blog, o un apasionante libro de guión.

Sí, ya lo sé, todos somos vagos y suena muy complicado, pero no lo es, en serio. Mi padre intentó enseñarme cuando yo tenía diez años, con una vieja Olivetti cuyas teclas debían ser accionadas aplicando aproximadamente la misma fuerza necesaria para aplastar una nuez. En fin, yo tenía diez años, dedos pequeños, y ni siquiera sabía lo que era un guión, y además yo en realidad quería ser astronauta, ingeniero y/o acróbata (no necesariamente por ese orden). Así que claro, me cansé pronto de aquellas clases, aunque al menos aprendí la posición correcta de los dedos.

Pero unos años después alguien me pasó un programa informático para aprender por mí mismo con el ordenata (se llamaba Accu-Type, en una versión antidiluviana, claro). Y aprendí a manejarme durante un mes de julio, con apenas media hora diaria de trabajo. Porque -y lo digo sin paternalimos- es muy fácil aprender mecanografía. Buscad por Internet y encontraréis un montón de programas gratuitos que os ayudarán a aprender casi, casi, divirtiéndoos, pasito a pasito.

Dedicadle unos minutos cada día y en un mes o dos seréis los pistoleros más rápidos de vuestra oficina. Podrás chulear un poco, apabullar a tus padres mostrándoles lo bien que escribes sin mirar el teclado, e irte a casa antes que tus compañeros de trabajo (lo que puede suscitar, advertimos, miradas recriminatorias en superiores lerdos, inseguros).

En este oficio uno acaba conociendo muchos guionistas de cuya valía no se puede estar seguro hasta que se trabaja con ellos, y pocas cosas ofrecen una mejor primera impresión que un tipo que se pone al teclado y empieza a escribir a una velocidad del diablo. Algo es algo en una profesión en la que casi nada es objetivo, palpable, evaluable.

No quiero decir que vayas a ser mejor guionista por ser más rápido. Conozco grandes profesionales que son maestros de los dos deditos (ya sabéis, de esos que hacen “el aguilucho” buscando la “ñ”). Pero oye, como poco serás más feliz y te sentirás libre cabalgando sobre los vientos de las palabras. Y eso es algo que nadie te podrá quitar ya nunca.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 18 de junio de 2010)

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: