ANÁLISIS DE PELÍCULAS: SUPER 8 (Espoilers)

17 octubre, 2011

Por Daniel Castro

Super 8”, escrita y dirigida por  J.J. Abrams, ha sido una de las películas del año. Para bien o para mal.

Imagino que todos seguiréis con la misma opinión que teníais antes de leerlo, pero, vamos allá con un análisis del guión de esta película.

Como siempre, llenito de spoilers.

Vamos allá.

Breve sinopsis

En una pequeña ciudad americana, un grupo de chicos está rodando una película amateur cuando un tren militar sufre un grave accidente. Empiezan a ocurrir cosas extrañas. Finalmente se desvela que en el tren viajaba un ser extraterrestre que, gracias al accidente, queda libre, revoluciona la ciudad ante de, finalmente, regresar a su planeta. Los sucesos afectan a los chicos y sus padres, cambiándoles para siempre.

Protagonista: Joe Lamb, chico tímido cuya madre acaba de fallecer.

Objetivo del protagonista: Joe quiere participar en la película de su amigo Charles y conquistar a Alice, la actriz protagonista. En un plano emocional, más latente, también quiere superar el dolor causado por la muerte de su madre.

Antagonistas: Criatura extraterrestre, Fuerza Aérea norteamericana.

Obstáculos: Jackson, padre de Joe, y Louis, padre de Alice, entre otros.

Estructura

Prólogo: La madre de Joe muere en un accidente muy indirectamente causado por un trabajador de su fábrica (Minuto 1)

Detonante: Llega el verano y Joe acepta ayudar a Charles a rodar su película de zombies (Minuto 5)

Primer acto: Joe, contra la voluntad de su padre, se pone a ayudar en la película, junto con Charles y otros amigos frikis. Por fin, conoce a Alice, la chica más guapa del colegio. Se siente muy atraído por ella.

Primer punto de giro: Un grave accidente de tren sucede mientras los chicos graban una escena. (Minuto 18)

Segundo acto: Los chicos son perseguidos por el Ejército por haber grabado el accidente. Tratan de seguir con sus vidas, rodando la película.

Mientras tanto,  comienzan a ocurrir cosas inexplicables en el pueblo. El padre de Joe, ayudante del sheriff se encuentra con que el Ejército obstaculiza sus investigaciones.

En el pueblo, los ataques se recrudecen. El ayudante del sheriff es retenido por las autoridades militares.

Los chicos encuentran unas imágenes que les permiten adivinar que el tren contenía algún tipo de experimento militar confidencial y peligroso.

Por fin, cuande llega, ya revelada, la película que grabaron el día del accidente ven que el experimento en cuestión era una criatura extraterrestre que ahora está en libertad.

Mientras tanto, Joe se ha ido enamorando de Alice. Sin embargo, la relación es obstaculizada por sus padres. Jackson acusa a Louis, padre de la chica,de haber causado indirectamente la muerte de la madre.

Alice es capturada por el extraterrestre.

Punto de giro 2: Justo cuando han encontrado información y pistas sobre el extraterrestre, los chicos son detenidos por el Ejército (Minuto 76)

Tercer acto:

Gracias a un ataque del extraterrestre, los chicos son liberados. Logran encontrar la inmensa guarida subterránea del extraterrestre.

Clímax: Joe se enfrenta al extraterrestre. Le mira a los ojos y le dice que le entiende, que sabe lo que siente pero le consuela, haciéndole ver que puede seguir adelante (Minuto 95)

El extraterrestre deja a Joe y emprende el viaje hacia su lejana galaxia. En el despegue, su improvisada nave se lleva consigo un objeto que Joe conservaba de su madre. Alice y Joe, junto con sus, padres, ya reconciliados, contemplan la nave alejarse.

Mi análisis

El gran Chico Santamano me ha comentado un par de veces que, en su opinión, “Super 8” es, como mínimo, dos películas diferentes en una sola: una de catástrofes y otra de pandilla juvenil (tipo “Los Goonies“). También asegura que ninguna de las dos acaba de funcionar. Creo que, por una vez, Santamano tiene cierta razón. Pero no toda. Vamos con ello.

Parece claro que las referencias principales para “Super 8” con las primeras películas de la factoría Spielberg: esas historias en las que el final de la infancia se narraba en un plácido mundo de prosperidad reaganiana, chalets con jardín, bicicletas y padres divorciados. Eran películas en las que lo sobrenatural solía estar presente (“E.T.“, “Gremlins“, “Regreso al Futuro“) pero casi siempre a un escala pequeña, doméstica y, a veces, entrañable. Lo fantástico, en “Super 8”, entra, en cambio, como un peligro misterioso y temible, más como el enemigo inabarcable de una película de catástrofes.

Algunos problemas

Aunque las dos tramas están conectadas, hay momentos en que parecen circular por caminos muy independientes. La película de catástrofes es, en mi opinión, la menos interesante: sus protagonistas son Jackson, el padre de Joe, el ayudante del sheriff, los malvados militares y el extraterrestre. Los chicos, en cambio, protagonizan una historia más realista: rodando una película, Joe y Alice se enamoran. Su amor es obstaculizado por la enemistad entre sus padres. Unidos frente a un enemigo exterior (el extraterrestre, pero luego también el Ejército), todos acaban reconciliándose.

Tal vez algunos problemas de la película procedan de la gran distancia entre las dos tramas: podemos imaginar a esos adolescentes reaganianos ocultando a un pequeño y bondadoso extraterrestre, enfrentándose a unos bichos traviesos a los que no hay que dar de comer después de las doce o viajando a un pasado reciente para tratar de que todo volviera  a ser como fue, pero… ¿qué pueden hacer contra un todopoderoso extraterrestre, que sería un digno rival de Godzilla? No pueden hacer gran cosa y… efectivamente, nada es lo que hacen, al menos inicialmente. Sólo al final, cuando el extraterrestre ataca a Alice, se movilizan para salvarla.

Que los protagonistas dediquen el segundo acto a continuar con su película casi como si nada hubiera sucedido puede resultar algo sorprendente, pero, en mi opinión, no se trata de un problema demasiado fácil de solucionar: me resultaría más difícil imaginar un modo verosímil en que esos adolescentes pudieran investigar o luchar contra los misteriosos fenómenos que ocurren en su ciudad.

Hay otros problemas en “Super 8” que, en cambio, si parecen más sencillamente mejorables: un par de ellos tienen que ver con la subtrama de los padres y la muerte accidental de la madre de Joe. Se nos dice que el padre de Alice no acudió al trabajo por una borrachera. La madre del protagonista tuvo que cubrir su turno, sufrió un accidente y murió. Desde entonces las familias están enfrentadas. Este es el mayor obstáculo para la relación entre Joe y Alice. Personalmente, opino que la causa es demasiado leve para explicar el antagonismo. Si la implicación del padre de Alice en el accidente hubiera sido más clara (imaginemos que Louis, por ejemplo, borracho o no, operara la máquina que provocó el desastre) el feroz enfrentamiento entre los dos padres resultaría mucho más verosímil. En mi opinión, faltar a un turno de trabajo no, implica, ni mucho menos, una culpabilidad demasiado evidente. La levedad de esta trama queda revelada también cuando la reconciliación entre los dos padres se produce en una breve conversación en un coche. Al ver lo fácil que se resuelve, uno pensaría que el conflicto nunca fue tan importante como se nos hizo creer.

Una película atípica

Admitiendo todos esos problemas, e imaginando que muchos de vosotros encontraréis algunos más, creo que “Super 8” tiene mucho otros elementos originales o interesantes. Voy con ellos.

Tal vez, como dice Santamano, “Super 8” no funcione como película de catástrofes porque, en cierto modo, toma algunas decisiones transgresoras respecto a ese subgénero. En un libro imprescidible titulado “La semilla inmortal” Xavier Pérez y Jordi Balló hablaban del tópico del “intruso destructor”, opuesto al (también existente) del “intruso benefactor”. El cine de catástrofes suele decidirse por el primer modelo (en el que una comunidad se une y saca lo mejor de sí para expulsar a un peligro sobrevenido. Por cierto, políticamente se puede decir que es un modelo que parece exaltar valores conservadores). La película de Abrams arranca como una película de intruso hostil y acaba siendo, casi, de intruso benefactor (mucho más “progresista” políticamente: la comunidad sale beneficiada por la llegada de alguien desde fuera, el mensaje es de apertura y tolerancia a lo diferente). En la película de Abrams, el extraterrestre se libera, contrariando los planes de peligrosos militares y se lleva consigo el dolor y el rencor de algunos de los personajes principales.

Sin embargo, el auténtico giro no se da por un cambio en el comportamiento del extraterrestre, sino en la manera en que los personajes lo perciben. Durante los primeros ataques se le percibe como un gran peligro bastante abstracto. (Aunque Abrams tiene suficiente cuidado para evitar que estos ataques sean excesivamente cruentos: hay más daño a las cosas que a las personas, ningún personaje con quien hayamos empatizado muere… )

Es más tarde, cuando el espectador percibe que la historia es algo diferente: gracias a unas viejas películas, los chicos conocen que el alien ha sido capturado, encerrado y utilizado durante años y sólo está intentando volver a su lejano planeta. Su comportamiento, percibido como algo agresivo por los habitantes del pueblo, sólo era un intento de fabricarse una nave con la que volver a su lugar. Quien nos guía en este cambio de punto de vista, quien orienta la mirada del espectador es, cómo no, el protagonista. Nadie mejor que Joe para entender el dolor de esa criatura, de pronto sola, en un entorno hostil. En el clímax de la película, Joe calma la rabia de esa extraña criatura expresando lo que ha aprendido de su dolor: “A veces pasan cosas malas, pero puedes seguir viviendo”. Tal vez no sea una frase demasiado sofisticada, seguramente a algunos les resulte incluso vergonzante que sea así como el protagonista “derrote” al antagonista, pero, a mí, personalmente, me sirvió. De pronto, cosa muy poco habitual en este género, el antagonista resultaba tener sentimientos, resultaba ser una criatura susceptible de ser escuchada y comprendida, no únicamente vencida.

Me resultó especialmente emocionante la escena final. Que la nave del extraterrestre arrastre en su vuelo el colgante de la madre de Joe me parece uno de esos hallazgos visuales que tantas veces se reclaman en los manuales de guión y… tan pocas veces se ven en las películas. En cierto modo, el extraterrestre (a través de la fuerza magnética de su nave) devuelve a Joe la lección que éste le dio minutos antes: “A veces pasan cosas malas, pero puedes seguir viviendo”.

Estalla el depósito de agua y la criatura se marcha. Los malos están aquí abajo, en la tierra. El extraterrestre que se marcha era distinto. Ni mejor ni peor. Para darse cuenta de ello sólo hacía falta intentar entenderle.

Creo que pocos dudarán de que Abrams podría haber escrito una película de aventuras juveniles o una catástrofes prácticamente perfectas. Hubiera podido hacer que los chicos derrotaran al monstruo utilizando algún recurso ingenioso, construyendo algún tipo de arma, descubriendo el punto débil de la criatura y atacándole ahí.

En su lugar, hizo “Super 8”, que no acaba de encajar bien en ninguno de los géneros a los que parece pertenecer. Y creo que eso es precisamente lo mejor de esta película: cierta extraña pulsión suicida y extraordinariamente humana.


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