El consultorio de la señorita Tecla

por la Señorita Tecla

Querida Señorita Tecla,

Soy una enfermera de 35 años residente en Barcelona. Desde hace cinco años vivo con un guionista. Le llamaré Z. Aunque de vez en cuando tiene alguna reunión fuera, normalmente Z trabaja en casa. Suele trabajar para la televisión, pero también ha escrito alguna que otra película. Le diría los títulos, pero no quiero que por casualidad él lea esto y descubra que he sido yo quien ha escrito este mensaje. Además, aunque se los dijera, seguro que no le sonarían. Son de esas que no ha visto nadie, de las que solo duran una semana en los cines. Hace un par de años escribió una que ni siquiera llegó a estrenarse (por mala). Sin embargo, cada vez que alguien le pregunta a qué se dedica, él contesta que es “guionista de cine”. Claro que viendo las series que ha escrito, no me extraña que prefiera no mencionarlas…   

Tampoco quiero ensañarme. Además, no es eso por lo que escribo. En realidad, a mí me da lo mismo que lo que hace Z sea malo o bueno. El cine me gusta, pero si no fuera por él, que se empeña en ir todas las semanas (menudos rollos en V.O. que me trago) me conformaría con ver alguna película en casa de vez en cuando. Y no puedo con las series españolas. Bueno, es que en general casi no veo la tele. Llego a casa muy cansada y después de “zapear” un poco enseguida me quedo dormida. Él me reprocha a veces el poco interés que pongo en sus cosas. Pero tampoco es que él me haga mucho caso cuando le cuento cómo me va en el hospital.

Al principio a mí me gustaba que mi novio trabajara “en el cine”. Me divertía ir a los estrenos, y que nos pagaran la estancia en hoteles de cinco estrellas cuando íbamos a algún festival. Pero la realidad es que al final todo eso son como mucho cinco o seis días al año. Ahora que lo pienso, este año no le han invitado a ningún festival. Supongo que se debe a que lleva tiempo sin estrenar ninguna película. Y la verdad es que a los guionistas no les invitan prácticamente a ningún sitio. De invitar a alguien, van el director y el actor protagonista. Pero eso ya lo sabe usted.

Encima, lo normal es que cuando estrenan su película en algún festival, Z se pase toda la semana cabreado, cagándose en el director, que “seguro que va por ahí contando que la historia se le ocurrió a él”. Más de una vez me lo he encontrado el día después del estreno despierto a las seis de la mañana buscando en Internet si alguien ha colgado ya alguna entrevista con el director. ¿Y las críticas? ¡Ufff! Dice que no las lee. Pero es mentira. Se las sabe de memoria. Y cuando se cabrea las recita.

Pero en fin, que me estoy perdiendo otra vez. En realidad, todo esto no tiene importancia.

La razón por la que la escribo es que no sé si dejarle o no.

Hala, ya lo he dicho.

Y mire, es un alivio soltar en voz alta lo que me lleva rondando por la cabeza desde hace meses. Me siento tan culpable por querer dejarle que no se lo he contado aún ni a mis mejores amigas. Creo que es porque ellas no lo entenderían. Piensan que Z es majísimo, y, como son de las que se creen (¡que ilusas son!) que tiene un trabajo como con glamour o algo así, algunas hasta me tienen envidia. No paran de preguntarme si conozco a tal o cuál actor de las series que escribe. Como si yo me dedicara a hacer el petardo por ahí con Z. ¡Pero si casi no sale de casa!

Entonces, si es tan majo, dirás, “¿Por qué te quieres separar?”

Pues porque no aguanto que sea guionista.

No aguanto que no tenga horarios fijos de trabajo; que un día entre semana no tenga nada que hacer y que luego tenga que pasarse todo el fin de semana pegado al ordenador; que estemos dando un paseo hablando de cualquier cosa y que de pronto saque una libreta para anotar una idea que acaba de ocurrírsele (eso quiere decir que no me estaba escuchando, ¿no?); que no consigamos nunca planificar nuestras vacaciones con un poco de antelación porque siempre está esperando a que den luz verde a no sé qué serie de televisión; que después de cancelar las vacaciones, el proyecto se “caiga” y nos tengamos que aguantar con pasar todo el verano en Barcelona; que nunca sepa el dinero que va a ganar dentro de unos meses, con lo que no hay manera de meterse en gastos a largo plazo como una hipoteca; que para hacer cualquier cosa que no tenga que ver aunque sea de forma indirecta con su trabajo, tenga que ponerme seria (¡los fines de semana se pueden hacer más cosas que ir al cine!); que cuando yo vuelvo agotada del trabajo y lo único que me apetece es tumbarme en el salón, él esté ya harto de estar en casa y lo que le apetezca es salir; que cada vez que quedamos con mis amigos se note que se está aburriendo y que desearía estar en cualquier otra parte; que cuando quedamos con los suyos no hagan el mínimo esfuerzo por hablar de otra cosa que no sea su trabajo y de cine (o de frikadas, no sé qué es peor);  etc. La lista podría ser mucho más larga, pero creo que con todo esto ya bastará para que se haga una idea de a lo que me enfrento. Seguro que la mayoría de los columnistas de Bloguionistas son así o peor.

Yo sé que es inútil que le pida a Z que deje de ser guionista. Alguna vez se lo he planteado (medio en broma, medio en serio; bueno… más en serio que en broma). Lo que le he dicho en esas ocasiones es más o menos esto: “Vale, entiendo que te guste mucho escribir historias. Me parece estupendo. Pero la realidad es que luego lo que haces no es escribir tus historias sino desarrollar las ideas de otros. Y encima las tienes que escribir como ellos quieren. Te pasas el día quejándote: que si no saben nada, que si te tratan como si fueras un secretario en vez de un creador, que luego los directores se pasan tu trabajo por donde quieren… Visto así. ¿No crees que sería mejor dejarlo y que escribieras lo que quieres en tus ratos libres?”. Pero no hay manera de hacerle entrar en razón. “Que las cosas casi siempre se hagan mal no quiere decir que se tengan que hacer mal todas las veces”. Z es un ingenuo. O eso o en realidad no sufre tanto como dice.

Pero, aunque como digo no creo que vaya a dejarlo, si que a lo mejor puede haber una manera de que siga siendo guionista y a la vez lleve una vida un poco más ordenada. A veces le he oído hablar de compañeros suyos que trabajan en productoras en las que tienen un horario fijo, y un sueldo también fijo. ¿Eso es así? ¿Cree que podría interesarle a él?

A lo mejor soy demasiado convencional, pero yo para estar tranquila necesito poder hacer planes.  Así no puedo seguir. Esto es peor que estar con un policía de los de la tele (porque los de verdad seguro que tienen horarios, vacaciones y pagas extra).

Muchas gracias por dedicarme su tiempo, espero que pueda ayudarme.

XX

Querida XX,

Por desgracia, los guionistas que trabajan en las productoras que citas no disfrutan una estabilidad laboral mucho mayor que la de los autónomos que escriben en casa.

Es cierto que tienen horario fijo, pero es un horario que en realidad podríamos llamar “de mínimos”. No es raro que alguna vez tengan que hacer noche entre semana escribiendo un guión o que tengan que emplear también los fines de semana. Y respecto al dinero, si bien es cierto que ganan un sueldo (con sus pagas), suelen estar empleados no en la productora, sino en la serie en la que colaboran. De manera que si la serie es cancelada, se quedan en la calle al día siguiente. Y te recuerdo que la mayoría de las series no suelen durar en antena más allá de cuatro o cinco semanas.

Además, no hay guionista que trabaje en un solo proyecto. Es raro que los guionistas de dichas productoras se limiten a escribir para la serie para la que están contratados. Todos tienen delirios de grandeza, y el que no está con un guión de cine está con una novela.

En las sabias palabras de Remy en Repo Man: “Un trabajo no es nunca solo un trabajo. Es lo que eres. Si quieres cambiar lo que eres, cambia de trabajo”.

Un sabio

Y dado que “Z” no quiere cambiar de trabajo, solo puedo darte un consejo: sepárate.

Suerte (y la próxima vez, búscate un novio más normal, te aseguro que los hay a patadas; pero luego no te quejes si el domingo lo único que quieren hacer es ir al fútbol).

Con cariño,

La Señorita Tecla.

11 respuestas a El consultorio de la señorita Tecla

  1. sanson dice:

    Buen consejo Tecla!! Sepárate ya!!

    ¡¡Otro vendrá que bueno lo hará!! Y no te quejes después ……

  2. Angela dice:

    No sé si la carta es auténtica, en cualquier caso, me ha parecido maravilloso todo. ¡Y taaaan real!

    Yo soy así o peor, efectivamente.

  3. Klaatu dice:

    !Ay! Normal que se separe…

    vente conmigo y haré de ti una hermosa mujer
    reina de las diosas de la noche y del amanecer
    que estas a falta de versos, besos y un buen hacer
    que estos señores guionistas parecieran ser
    que lo único que hacen es… ver la hierba crecer.

    • Gin Hindew 110 dice:

      Mujer, amanecer, hacer, ser, crecer

      ¿Es en serio? ya puestos di que sus ojos son como estrellas y su piel como leche…

    • Panov dice:

      Eso ya depende de gustos y tendencias en la relación, klaatu. Resulta evidente a estas alturas que eres un auténtico especialista en dar por culo. Pero oye, a quién le guste, que se te junte contigo.

    • kohonera dice:

      Pues ahí donde le ves con sus ripios, es la gran esperanza de la poesía patria…

    • Regla dice:

      Vaya, pues no eran imaginaciones mías. Ayer no entendí muy bien lo que quería decir Hmaniaco, pero los nuevos testimonios lo confirman. Yo también noté una presencia extraña en los comments con una aura indefinida, aunque no hice mucho caso. Se oía como un lejano sonido de ultratumba amortiguado y de baja frecuencia. Claro que también podría tratarse de un OVNI. Misterios de la Red.

  4. Hmaniaco dice:

    Ya que este foro está frecuentado por gente culta y de
    formación literaria (me estoy refiriendo, por supuesto, a Klaatu)
    voy a lanzar mi pregunta:

    ¿alguien sabría decirme cómo podría traducir de forma
    escueta “She rolls her eyes”?

    Para el que no sepa inglés me refiero a ese gesto de
    desaprobación que se realiza mirando hacia arriba
    (hay quien dice “poniendo los ojos en blanco”), como
    diciendo “hay que joderse lo que hay que aguantar”.

    Pues eso, pero en una linea. ¿Alguna idea?

  5. Regla dice:

    Pobre señorita XX, menudo dilema! Y encima la va acabar dejando él, cuando se entere de la carta y se harte de escuchar la misma cantinela de siempre!
    A mi me da que, la señorita XX no necesita el consejo de Dña. Tecla, lo que necesita es un exorcismo, como la Brightman.

  6. Elena Cobos dice:

    A lo mejor Z tampoco está tan contento.

    Una de mis profesoras de guion, guionista y coordinadora de guiones de series de tv, nos decía que iba a dejarlo.

    Yo le pregunté cómo nos decía eso, cuando se supone que debería animarnos y transmitirnos la pasión por este mundo.

    Ella me dijo: “porque estoy harta de escribir lo de otros”

  7. kohonera dice:

    Que le deje y así Z tendrá nuevo material que utilizar. Material real, no ese material, tan común en los guionistas de hoy, obtenido del propio cine/TV, que parece que escriben historias basadas en lo que han visto en el cine/TV en lugar de escribir sobre lo que les pasa a ellos o a los que les rodean. Mira que tener una fuente de historias de verdad como es una enfermera y no escucharla…

    Insisto: debería dejarle por tonto.

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