FIRMA INVITADA: ENTRETENIMIENTO, ERES MARAVILLOSO SER

26 octubre, 2011

Inma García trabaja en el departamento de contenidos y desarrollo de formatos de Magnolia TV.

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Soy guionista en el departamento de contenidos de una productora de televisión. Desde el principio era inquietante revelar a cualquiera mi condición de lo que se ha dado en llamar “guionista de programas”. La reacción suele ser esta: giro de cabeza de 45°, mirada inquisitoria y ¡zas!, ya te están pidiendo explicaciones. Te acabas de convertir en sospechoso número uno de trasherío y chonificación global de la audiencia en primer grado, tentativa de manipulación y degradación del ser humano en prime time y, todo ello, con alevosía. Has elegido el bando equivocado. Trabajas para El Mal.

La primera cuestión a aclarar suele ser del estilo de: “Pero entonces vosotros en los realities les decís lo que tienen que decir, ¿no? ¿Siguen un guión? Como tú eres guionista, ¿tienes que estar ahí…?”.

Es normal que a la gente le intriguen lo largas y gordas que son las tripas de la bestia y exclamen sentenciosa: “¡Esto está preparao!”, como me suele decir mi madre, esperando una aclaración…  Y todo con el agravante de que se lleva a cabo usando un servicio público esencial de titularidad estatal.

Supongo que es mejor pensar que está todo diseñado y medido con la precisión del cirujano de una de las protagonistas de “Mujeres Ricas” de la Sexta. Muchas veces en el transcurso de un programa ocurren cosas tan increíbles, bizarras y psicotrónicas que prefieres pensar que la mano del hommus guionistus está detrás, a tener que aceptar que ha pasado lo que ha pasado sin mediaciones ni sugerencias de redactores. Que el ser humano sea así es un trago. A menudo, lo mejor ha ocurrido sin más y lo “natural” se transforma en sublime rápidamente. ¿Truco o trato? Es genial y me chifla que la gente crea que todo es un truco. Eso forma parte del juego y es la gracia del asunto.

Nuestra misión principal en programas de entretenimiento es justo la contraria a la de nuestros admirados compañeros de ficción. Mejor dicho: estamos en puntos distintos del mismo proceso.

En ficción se plantean las tramas, se dialogan las escenas y eso acaba siendo interpretado por unos actores. Aquí las tramas ocurren y nosotros las ordenamos y las contamos como buenamente podemos para que la audiencia “se haga cargo” de lo que allí acontece. Por supuesto, las cosas se ven venir y se “predicen”. La “nouvelle vague televisiva” de momento no se contempla… Todo bien encaletado, pero se saltan los pasos que sea necesario levantar porque, oiga, esto está vivo.

”Que pasen más cosas” y “más conflicto” son dos consignas habituales.

Nuestra materia prima es la realidad o, mejor dicho, la dimensión de realidad que generan unos personajes que entran en un reality y todo lo que arrastran… Los géneros que trabajamos: talk-shows (el programa de Patricia), magazines (AR) factual, talent-shows (OT, Mira quien baila), coach (Supernanny), concursos, docu-realities (Granjero busca esposa, Mujeres Ricas…) y, por supuesto, los realities que en España llevan plató (Gran Hermano), la locura del enlace en directo con la isla en Supervivientes… todos se alimentan de realidad y, por lo tanto, de todo lo que viven, sienten y sufren las personas que allí han consentido aparecer.

Es un error identificar guión con manipulación directa de las situaciones. Nunca diría que a todo concursante de reality se le dice lo que tiene que hacer o decir, pero nadie puede ser tan ingenuo como para pensar que cuando un concursante entra en un reality no se lo piensa dos veces, se hace su composición de lugar y traza su “estrategia”. Esto es: un cóctel molotov a base de las expectativas que sabe que genera, lo que quiere conseguir del programa, olvidarse de las cámaras y dejarse llevar… Y la verdad es que, en estos años de hegemonía del reality, el público ha ido aprendiendo y es más y más exigente. No se conforma con cualquier cosa y el producto ha evolucionado.

El pasado mes de septiembre, el director de cine John Waters estuvo en Madrid con su show “This Filthy World” en el Festival Rizoma. En la ronda de preguntas me pasó eso tan agradecido de que otra persona formule la pregunta que tú te haces pero no te atreves a lanzar porque él es tu único y verdadero “Benedicto equis uve palito”: “Señor Waters, ¿qué opina usted de los realities?”.

Y va él y dice que no le interesan porque son concebidos para reírse de los concursantes, algo que va en contra de su manera de entender los personajes. Los actores de sus películas son amigos personales y su intención siempre es celebrar la diferencia. Arderé en el puto infierno no por currar en realities, sino por contradecir a mi modelo de vida, John Waters, pero creo que hoy estamos en una fase distinta. Un escenario diferente al de la primera edición de Gran Hermano. No te digo nada si nos remontamos a “An American Family” (1971), considerado el primer ejemplo de telerrealidad.

Reírse de “los muñecos”, como se les llama en la jerga del reality, puede parecer a priori interesante, pero no es del todo consistente como único elemento. Los concursantes saben a lo que se exponen y entran en un reality por razones como relanzar su carrera, limpiar su imagen o ganar unos dineros. Razones legítimas todas. Y la audiencia ha ido aprendiendo y nos pone a prueba en cada estreno. Hemos desarrollado morro fino también para la telerrealidad.

Programas scripted y non scripted. Ficción y programas. Todos somos guionistas pero estamos divididos. Para algunos, los de ficción son los guionistas de pleno derecho. Los guardianes del torrente creativo más apreciado. Esas promesas del cine en la reserva que tienen que bregar con las fuerzas maléficas de le tele.  Además, cobran derechos de autor, y los de programas no. En la televisión italiana,  de donde hemos importado nuestro modelo televisivo comercial, algunos  programas de entretenimiento (variedades, humor…) también generan derechos de autor. Eso sí, es una facultad del director decidir el porcentaje de participación de cada uno.

Creo que hay que tener en cuenta que, en los programas de entretenimiento, las propuestas nuevas a veces tienen más cabida que en las series, donde los procesos de pre y producción son más lentos y costosos. Se prestan más al cambio y puede que incluso a la experimentación, lo cual encierra un montón de peligros… No pasa nada. Es un hecho: a los de programas “nos va la marcha”. Preproducciones exprés (sin que nos tiremos a los coches en marcha como en “Pekín exprés”, pero casi), encargos de pilotos con solo unos días de antelación, desear que una vaca se ponga de parto coincidiendo con el prime time, ni antes ni después… Trabajas con un “organismo vivo”, algo a punto de explotar, y eso es científicamente adictivo. Yo lo veo como un entrenamiento perfecto para todos los guionistas: es “la legión” de lo audiovisual, a 160 pasos por minuto, estás preparado para lo que te echen.

En contra de lo que cabría pensar, y a modo de penitencia, en la vida “real” creo que en general no somos grandes manipuladores. Es más, en mi caso pago bien cara mi vocación porque se me da fatal gestionar mi propio reality. ¡Ay!

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P.D.: El título “Eres maravilloso ser” es un gran total de Isabel Pantoja en “Supervivientes 2011″ (03’55’’).

Según parece, John Waters ha considerado la posibilidad de escribir un guión sobre la vida de la tonadillera.

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