INDIGNACIÓN

Por Guionista Hastiado

El 15 de Mayo del 2011 la sociedad española se manifestó en más de 50 ciudades con el propósito de demandar una democracia más participativa. Algunos de los manifestantes que decidieron acampar esa noche en la Puerta del Sol de Madrid fueron desalojados a hostias durante la madrugada, con el resultado de 17 detenciones. Al día siguiente, el 17 de Mayo, más de 10.0000 personas volvieron a concentrarse en la Puerta del Sol en señal de protesta, iniciando así uno de los movimientos más llamativos, espontáneos y polémicos de la historia reciente de nuestro país: el 15M.

Yo estuve allí aquel día y muchos de los siguientes en los que empezó a fraguarse la #Acampadasol. Fueron jornadas emocionantes, intensas, en los que mi afición por la fotografía me impelía a salir de casa a encontrarme con esas miles de personas que clamaban por un cambio de mentalidad, de sistema y de políticos. Este último año hemos tenido en Madrid multitud de manifestaciones e iniciativas de distinta intensidad e índole. Acampadas, protestas por los dispendios de la visita del papa, paralizaciones de deshaucios y grandes macromanifestaciones coordinadas con plataformas de todo el mundo.

Evidentemente, el 15M no es un movimiento perfecto. Muchos son los que lo critican. Por un lado políticos de la derecha, quienes, en uno de los errores ideológicos más divertidos que he visto en mucho tiempo, intentaron en un principio identificarse con el movimiento, hasta que cayeron en la cuenta de que el 15M defiende casi todo aquello que ellos se quieren cargar.

Por otro lado, están las críticas de quienes acusan al movimiento de descoordinación y falta de concreción en ideas, propuestas, objetivos y medios para conseguirlos.

Sí, es cierto: dan palos de ciego. Discuten en asambleas interminables y desorganizadas. A veces son un poco guarretes. No tienen financiación, ni acceso a las instituciones, ni experiencia, ni representatividad, ni ideales claros, ni propuestas concretas, ni asesores de imagen…

¿Y a mí qué coño me importa?

¿Por qué? ¿Por qué un movimiento tan desorganizado y falto de ideas claras ha calado tanto entre tanta gente?

Porque el 15M es un movimiento EMOCIONAL, no intelectual.

Nadie se juntó un día en un despacho a decidir una estrategia (por mucho que en la cabeza de PJ o Esperanza todo esto sea una maniobra del pérfido Rubalcaba, igual que el 11M). Nadie engaña a cientos de miles de personas para que salgan a la calle si no tienen una buena razón para ello. Sencillamente, a los ciudadanos se nos hincharon los huevos y salimos fuera a gritar nuestra indignación.

Estamos hartos de pagar la crisis entre todos mientras se financian los dislates financieros. Hartos de que la fiscalidad grave el salario en lugar del capital. Hartos de escuchar esa falacia constante de que abaratar el despido es la mejor manera de bajar el paro (WTF?), o esa otra que asegura que si se suben los impuestos de los ricos, éstos huirán del país con todo su dinero y la economía se hundirá (todavía más) para siempre.

Estamos hasta los mismísimos del aumento de la desigualdad y del desmantelamiento del sector público, de la refinanciación de bancos expoliados por directivos facinerosos, de la deslegitimación sistemática de la política como instrumento al servicio del pueblo. De escuchar que los impuestos son malos, contraproducentes, sobre todo los que graban las grandes fortunas. De las SICAV y las triquiñuelas para que las plusvalías no tributen, de la falta de una estrategia europea contra la crisis, de los paraísos fiscales, de la política de guardería, de la adopción de las tesis neoliberales en la lucha contra la crisis de la deuda; recortar, recortar, recortar…

¿Qué por qué coño hablo de todo esto en un blog de guión? Pues, primero, porque me sale de los huevos, y segundo, porque creo que del 15M podemos extraer un paralelismo y una buena enseñanza a la hora de construir historias y personajes: escribir ficción, también, significa sobre todo escribir sobre emociones.

Podemos construir personajes muy inteligente  que elaboren milimétricas estrategias para lograr sus objetivos, intelectuales meditabundos, aviesos políticos, militares tácticos, implacables investigadoras del crimen perfecto… Pero, en última instancia, lo que les moverá siempre serán sus sentimientos, las pasiones, no los argumentos.

Actuamos porque sentimos, nuestras emociones son nuestro motor: la codicia, el impulso sexual, el amor al prójimo, la envidida, la solidaridad, la pereza, el deseo de la maternidad, la curiosidad, el odio, la caridad, la amistad, el miedo…

No hay argumento más poderoso que un sentimiento. Si un personaje pregunta a otro “¿Por qué haces esto?”, y el otro contesta “Porque es lo más conveniente”, seguramente a continuación se podrán enzarzar en un sesudo intercambio de argumentos acerca de esa supuesta conveniencia. Pero si la respuesta a la pregunta es “Porque te quiero”… ahí ya no hay más que hablar. Puede que me guste o no recibir ese amor, pero desde luego no es algo que pueda discutir.

Nuestras pasiones se convierten a menudo también en obstáculos, en enemigos. Quiero casarme con el perfecto fulanito, pero es que quiero follarme a menganito. Quiero ser un cantante de éxito, pero es que tengo miedo de fracasar y no me atrevo. Quiero dejar de sufrir, quiero dejar de ser yo, quiero dejar de desear aquello (o a aquellos) que no puedo tener…

Por poner un ejemplo práctico y sencillo sobre el asunto: cuando llegué al proyecto de “Hispania”, que estaba recién vendido, existía ya un tratamiento del primer capítulo en el que Viriato escapaba de la matanza de Galba y, acto seguido, se aliaba con un grupo de hispanos para luchar contra Roma. En cuanto lo leí me di cuenta de que ahí faltaba algo importante: emociones. Un tío no sale de una matanza y forma un conciliábulo para vengarse con un plan organizado. No, la venganza es un acto emocional. Lo primero que hace ese tío es sufrir, llorar la muerte de sus seres queridos… y entonces SE CABREA MUCHO.

Y eso hicimos. Hicimos que Viriato se CABREARA, y lo tradujimos en esta escena en la que Viriato asesina de manera salvaje (una escena que se recortó bastante en montaje por la poca fortuna en la elección del actor que interpretaba al romano).

EXT. POBLADO HISPANO – DAY

Entre las casas del poblado, en medio de un silencio sepulcral, un emisario de Galba lee en voz alta un pergamino romano. Los hispanos, atemorizados, cierran las puertas de sus hogares.

EMISARIO (CONT)

El pretor Servio Sulpicio Galba, en nombre del senado de Roma, comunica que, a partir del día de hoy, Caura, Aeminium, Norba y sus tierras anexas pertenecen a la República de Roma. Sus ciudadanos deberán obedecer los dictámenes del Senado. Deberán acatar las leyes romanas. Deberán pagar impuestos. Deberán respetar las fiestas romanas. Deberán obedecer el toque de queda; todo ciudadano que esté en la calle tras el atardecer o desobedezca los mandatos de Servio Sulpicio Galba pagará la desobediencia con su vida en la cruz. Cualquier hombre en posesión de un arma, será…

De repente el romano se queda inmóvil. Una rústica lanza hecha con un largo palo afilado acaba de atravesarlo de delante atrás. El asesino es Viriato. Está furioso. Grita.

Su cara está manchada con tierra. Sus brazos están cubiertos con dos torques, símbolo de guerra. La sangre del emisario se desliza sobre ellos.

El romano cae muerto. Viriato mira a su alrededor; el pueblo está vacío… Sólo una persona, a lo lejos, le ha visto. Es Paulo, recuperado de sus heridas.

Sus miradas se cruzan por un instante. Viriato coge su caballo y huye al galope.

Era un momento brutal, en el sentido de “bruto”, de poco meditado. Viriato ve a un romano y se lo carga a lo loco, sin pensar. Y así, sin ser consciente de ello, daba comienzo a una guerra cruenta que dudaría años (hasta ese momento sólo había sido un exterminio unilateral). El detonante de su lucha era puramente emocional, aunque luego la guerra evolucionara y Viriato se convirtiera en un líder que necesitara cabeza y templanza para liderar a su ejército.

Esto no significa que cuanto más emocionales y extrovertidos sean vuestros personajes, mejores serán vuestros guiones. Una cosa es conocer los sentimientos que modelan la actitud de los personajes, y otra cosa es que viertan esos sentimientos sin filtro. Eso es melodrama, culebrón, géneros muy válidos también pero personalmente, no mis preferidos. Puede que El Jinete Pálido no exteriorice muchas emociones, pero eso no significa que no las tenga.

Con esto no estoy tampoco contradiciéndome respecto a lo que dije en este otro post. Estoy hablando de que tenemos que hacer a nuestros personajes emocionales y construirlos desde las pasiones, no digo que nosotros debamos ser puramente emocionales escribiendo. He conocido guionistas que aseguraban escribir impulsiva y naturalmente y que, sin embargo, tenían tendencia a parir escenas frías, intercambios argumentativos sin emoción ni chicha dramática.

Las emociones, narradas con templanza y cabeza, son las que hacen grandes a las historias. Lo importante no es cómo Espartaco luchó contra Roma. Sino por qué lucho, cuál fue su proceso, qué sintió en el éxito y en la derrota. Puede que “The Wire” funcione como un tratado sociológico sobre la ciudad de Baltimore, pero ninguno de sus personajes actúa con la intención de hacer un tratado sociológico. Actúan porque están hasta los huevos, o porque son avariciosos, orgullosos, cobardes o irreverentes. Por eso “The Wire” es una gran historia y, de paso, un tratado sociológico.

Y por eso el 15M ha funcionado, y por eso es inmune a las críticas “razonadas”. La indignación, el deseo de cambio, la firmeza moral en la búsqueda de la justicia no pueden derrotarse con argumentos, sólo con violencia (policial, judicial, económica). Pero incluso la violencia es incapaz de detener la fuerza de un gran sentimiento colectivo. Enorgullezcámonos, pues, de emocionarnos, y de luchar por lo que sentimos, y pongámoslo en práctica en nuestros personajes, aunque todavía no encontremos los argumentos precisos para explicarnos. La emoción es, casi siempre, el mejor argumento.

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34 Responses to INDIGNACIÓN

  1. El osito Teddy dice:

    La mejor prueba de que este es un movimiento masivo, inmarcersible e importante es que el 20 de noviembre volverán a ganar los de siempre. Por mayoría absoluta.

    • Bueno, como digo, no es un movimiento “práctico” que vaya a conseguir grandes cosas a corto plazo, entre otras cosas porque está fuera deL sistema. Pero creo que es un semilla de la que crecerán frutos interesantes con el tiempo. De momento, al menos, ha logrado poner ciertos debates sobre la mesa, aunque todavía se queden en eso, en debates.

    • El osito Teddy dice:

      “Con el tiempo” Jajajajaja

      El único tiempo que conozco son los cuatro años que va a gobernar el PP con (otra) mayoría absoluta. El resto no son más que especulaciones sin base de verdad para eludir la realidad.

    • El osito Teddy dice:

      Por cierto, la calidad de esos debates también se las trae. Mi favorito es el de “vamos a seguir endeudándonos hasta el infinito y más allá para depender todavía más de los mercados”.

  2. El osito Teddy dice:

    Se me coló una r. :S

  3. Nenec dice:

    El 15 de Mayo del 2010?? No será 2011 Y, un poco más adelante en ese párrafo “17 de MAYO”?

  4. Robot dice:

    El grito de ese romano fue hilarante

  5. Farándula dice:

    Gravar, cuando se refiere a cargas impositivas, es con v.

    Muy bueno el vídeo, no conocía la película pero lo solventaré en breve. Si bien es difícil no sentirse identificado con la consigna, temo que tras las elecciones y la previsible perpetuación de las políticas actuales la indignación acabará, como su alias, en hastío. Las emociones son un buen detonante, pero es biológicamente imposible sostenerlas en el tiempo sin un discurso más sustancioso. Son como la famosa tensión sexual e interminables misterios al estilo muñeca rusa de Mulder y Scully, que acababan haciéndole a uno gritar: ya que no resolvéis nada, ¡al menos follad de una vez, cansinos!.

    • Odylon dice:

      Yo creo que lo mejor que le va a pasar a este país es que gobierne el PP (y lo dice un sociata de pro).
      Si con uno de los gobiernos más permisivos que ha habido, se han producido estas movilizaciones, imagínate lo que se azuzará el avispero con la llegada de Marianín y su cohorte de pretorianos descerebrados.
      A lo mejor todo esto se convertirá en una pléyade impostada que servirá como alimento de fotógrafos (buenas fotos, por cierto) y tertulianos pero, ¿y si no?
      Por si acaso, yo voy afilando la lanza.

    • Estoy fino hoy. Corregido. Gracias.

      Y una cosa, lo más bonito de las tensiones sexuales es el recorrido, cuando se resuelven todo se viene abajo. Disfrutemos un poco, también, del proceso, incluso aunque al final no sirviera para nada.

      Saludos y gracias a todos por opinar.

    • Regla dice:

      Pues sí que está fino, sí, Hastiado. Seguro que a Alejandro no se la hubieran colado tan fácilmente. Él se hubiera dado cuenta en seguida de que la resolución del tema no era coherente con la linea del personaje. Los puntos de giro tan bruscos a veces ofenden y resultan no solo increíbles, también odiosos. Parece que quieren poner a prueba la reacción del espectador. Es algo así como poner a prueba a toda costa y caíga quien caiga, la resistencia de un huésped provechoso, si preveer las consecuencias. Supongo que Alejandro, en esa estrecha colaboración discontinua con su director de principio a fin (y acertada por otra parte), perdió en algún momento del proceso intermedio esa sincronicidad y pudo colaborar con otros directores de la misma manera. Y es precisamente esa discontinuidad y no continuidad, la que ha podido provocar en el final algunos desajustes.
      Sin embargo, me consta, que existe una buena amistad entre ellos.

    • Kohonera dice:

      Regla, ¡qué díficil es entenderla a usted a veces!

    • Regla dice:

      Jajajaja..!! Pues ya ve que sí. No le negaré que a veces puedo mostrarme un poco perversa y retorcida, pero no tanto como para maquinar el crimen perfecto. Que más quisiera yo!

    • Kohonera dice:

      Su perversión tendría más efecto si se le entendiese lo que quiere decir, creo yo.

    • Regla dice:

      Bueno, a lo mejor no busco siempre que se me entienda, ni que mi perversión tenga mayor efecto. Los que lo hacen, como suele decirse, tienen poco misterio.

      Buen finde o acueducto a todos.

  6. Rampo dice:

    Es una escena que explica al personaje, pero que desnuda al guionista: un solo romano se pasea de pueblo en pueblo leyendo un bando del gobernador justo después de que los romanos hayan perpetrado una matanza de hispanos de esas de enmarcar (todos desarmados y traición mediante).

    Yo, que no soy muy listo, hubiera mandado una compañía armada hasta las trancas no fuera a ser que al Viriato de turno le resultara muy tentador reventar al primer solitario romano que se cruzara en su camino, o por no desviarnos del tema ¿Cuántos antidisturbios se paseaban solos por los aledaños de la Puerta del Sol tras su desalojo a hostias?.

    • Recuerdo que tuvimos esa duda y la debatimos en el equipo de guionistas. Precisamente, creo yo, era el momento perfecto para enviar un bando solitario a un pequeño pueblo. Acababan de desarmar a todos los hispanos de la zona, y habían matado a la mayor parte de sus guerreros. Los supervivientes habían huído, en los poblados quedaron las mujeres y los niños. Es bastante plausible que los romanos, henchidos de orgullo, consideraran que nadie iba a atreverse a enfrentarse a ellos, al menos de momento. Incluso era una manera de mostrar su superioridad. La sorpresa del pretor ante el ataque que se mostraba escenas más tarde, así lo explicaba.

      Pero, evidentemente, entiendo que usted lo hubiera escrito de otra manera. Ésa es la gracia de este oficio, que no existen dos guionistas iguales.

      Un saludo.

    • Kohonera dice:

      Hastiado, ¿seguro que hubo consideraciones de producción? Mejor un solo actor, que un actor y tres o cuatro figurantes.

    • Rampo dice:

      No me malinterprete, no se trata de lo qué yo hubiera hecho si hubiera sido el guionista, sino lo que yo hubiera hecho si hubiera sido el pretor.

  7. Turko dice:

    El nazismo también fue un movimiento emocional. Bobo.

    Por otro lado estoy de acuerdo con los temas tocantes a lo importante; contar historias. Lo demás son panfletismos y soplapolleces.

    • Bueno, yo creo que el nazismo fue un movimiento perfectamente pensado y orquestado que aprovechó la indignación del pueblo alemán para poder manipularlo. La gente no se hizo nazi espontáneamente. Pero, sobre todo, es que por mucho que fueran movimientos emocionales, las emociones son muy diferentes en uno y en otro. No es lo mismo la indignación que el odio. Hay un abismo entre ellos.

      ¿Podría pasar algo así con la gente que apoya 15M? ¿Podría alguien llegar a utilizar esa indignación desvirtuando su sentido? Hombre, personalmente lo dudo.

      Sí sucede algo parecido, sin embargo, con partidos de ultraderecha que utilizan el odio al inmigrante como reclamo electoral. Eso sí que da mucho más miedo.

    • Kohonera dice:

      Todos los nacionalismos son emocionales. De hecho, todos los movimientos sociales comienzan con un arranque emocional y, como las emociones no pueden mantenerse indefinidamente, solamente aquellos que encuentran apoyo racional permanecen.

      Por otro lado, estoy de acuerdo con tu afirmación hasta el primer punto y seguido. Lo que le sigue es una soplapollez.

  8. Kohonera dice:

    Hastiado, ¿seguro que hubo consideraciones de producción? Mejor un solo actor, que un actor y tres o cuatro figurantes.

    • Consideraciones de producción hubo muchas y gordas en “Hispania”, pero en este primer capítulo todavía había pasta, no hubiera costado meter a unos cuantos figurantes.

      Nosotros mismos preferimos que fuera un hombre solo, porque no queríamos que Viriato se volviera de pronto un “machoman” capaz de cargarse a cinco romanos. No era un gran guerrero, era un hombre “normal” impelido a luchar. Queríamos que cometiera un asesinato, no una heroicidad. Un hombre solitario y asesinado por la espalda nos funcionaba mucho mejor.

  9. chindasvinto iv dice:

    Yo, al contrario, creo que sobran emociones y falta cabeza fría.

    Cuando se tiene la cabeza fría se piensa en vez de repetir consignas y esterotipos. Cuando se confía en las emociones, se convierte uno en carne de cañón para la manipulación. El protagonista de Network manipula al público con las emociones en la escena que pones, pero es manipulado a su vez por el presidente de la cadena en su despacho apelando a las mismas emociones.
    Cuando se fía uno de las emociones se indigna con los bancos y los políticos … olvidando que el pecado de los bancos ha sido precisamente hacer lo que siempre se les había echado en cara que no hacían: dar hipotecas a todo el mundo. Luego, claro, se dicen majaderías como que hay que nacionalizar la banca, olvidando que son las cajas (dirigidas por políticos) las que se han ido al cuerno y que nacionalizar significa darles a los políticos el resto del pastel.
    Cuando se usan en vez de la cabeza las emociones, se pone uno a ridiculizar al partido de la oposición olvidando que los “suyos” han saqueado, hundido, envilecido y humillado ante el resto del mundo al país, cuando lo lógico es que estuviera buscando la piedra más gorda posible bajo la que esconderse.

    Cuanto más contenga las emociones, más interesante es el personaje. Cuanto más dejemos que las ponga el público, más lo agradecerá.

    Tomemos a Viriato, por ejemplo (no he visto la serie y esto no es para nada una crítica de la solución de Hastiado). Es un tipo lo suficientemente hábil políticamente para mantener unidas a unas tribus famosas en la antigüedad por su incapacidad para federarse (como ahora), lo suficientemente fuerte para que le siguiesen ciegamente, lo suficientemente duro para meterlas en una guerra de guerrillas sabiendo el coste en represalias que van a soportar las familias de los guerreros, y lo suficientemente frío para no dejarse provocar a combate abierto por esas represalias.

    Un tipo así podría tambien actuar así:

    Viriato vuelve a su pueblo con un par de compañeros. Antes de llegar, escuchan los ruidos de batalla y buscan un escondrijo desde el que pueden oír pero no ver lo que pasa. los romanos están matando a todos. Sus compañeros se espantan, pero él no mueve un músculo. Tampoco habla. Los compañeros s encolerizan contra los romanos, pero tras comprobar que son mil romanos y no pueden hacer nada, se abaten y lloran. Mientras tanto, se oyen los gritos de sus familias torturadas, reconocen a su mujeres, a sus hijas. se hunden. Él sigue impasible y sombrío. Ellos quieren huir para no oírlo más. Él no dice nada, ni siquiera los mira, pero pone su daga en la garganta de uno de ellos, que intenta arrastrarlo fuera, y escucha sin pestañear cómo torturan a su mujer. Hasta el último lamento. Cuando todo ha quedado en silencio, sin volverse a mirar a los otros, ordena un “Vamos” y se van.
    Este tipo de soluciones dejan que el público ponga las emociones él mismo.
    Por cierto, que NO digo que ésta en particular sea buena y MUCHO MENOS que sea MEJOR que la que se adoptó

    Un saludo

    • Elena Cobos dice:

      Joder

    • Me parece una buena escena, chindasvinto, sinceramente. Quizá en una serie generalista te podrían poner pegas dependiendo de la violencia y exhibida y “lo mal que quedara” tu protagonista, pero a mí me gusta y encaja bien con el personaje.

      De hecho, en “Hispania” éste era uno de los conflictos habituales, en más de una ocasión veíamos a Viriato diciéndoles a sus compañeros frases del tipo: “no vayas, sólo conseguirás que te maten, tenemos que usar la cabeza…”

      Sin embargo, en este caso concreto del capítulo 1 me encaja mejor la solución “emocional” porque es el momento en el que el protagonista se convierte en un guerrero, en un hombre violento. Antes sólo era un pastor. Es un giro tan importante que se entiende mejor y tiene mucha más fuerza si es pasional, animal, bárbaro.

    • Elena Cobos dice:

      Chindasvinto:

      Estamos hablando de un tipo al que no le sale inevitablemente de las tripas el impulso de a ir a intentar evitar la tortura y asesinato de su mujer, porque la cabeza puede más: “no la evitaría y además me matarían seguro”. Eso es lo mismo que piensan los que lloran en el escondrijo junto a él. (Excepto el que intenta salir y hay que detenerle con la daga)
      ¿Qué diferenciaría entonces a este tipo de los que lloran? Pues yo creo que el hecho de que él tiene otros planes. Él sí piensa hacer algo, pero algo que consiga algún efecto, no la “inutilidad” de hacerse matar sin haber llegado ni a dos metros de donde están matando a su familia. 

      Pero qué va a hacer? 

      Estamos hablando de un tipo que ni en la ocasión más crítica, ha movido un dedo para algo que no vaya a ser útil. 

      Un tipo que jamás votaría a un partido pequeño aunque estuviera cien por cien de acuerdo con sus ideas. Sería un votante de PP o PSOE. 
      Nunca se encararía con su jefe, sabiendo que eso le costaría el puesto. 
      Nunca sería como ese ejecutivo del que hablaron en Inside Jobs, de los que cobraban bonos millonarios de wall street, que denunció, en solitario, ante los propios “tiburones”, la situación que sabía que estallaría en crisis, y fue despedido. 

      Es un tipo que si ve que va a perder no actúa, que lo deja “para vengarse más tarde”. 

      ¿Cómo vas a convertir a ese tipo en un héroe? 

      Más adelante, no podrás ponerle en situaciones en las que se juegue la vida, porque si no, diríamos, ¿Y por qué no se la jugó entonces, cuando lo de su mujer?

    • chindasvinto IV dice:

      Elena:

      No. El tipo de hombre que tú dices, llegaría, vería y se largaría.

      Hay una cosa que nos pasa a todos cuando leemos un guión, y es que la escena (secuencia) transcurre a la misma velocidad que la leemos. Eso hace que nos saltemos los momentos en que el espectador “debe pensar”. Lo que tú dices es lo que ocurre en las películas tipo Van Damme: van a asesinar a la familia del protagonista, él se lanza en plan suicida, le machacan, le dan por muerto, matan a la familia, etc…Todo eso ocurre en poco espacio de tiempo, en -llamémosle- “una descarga de adrenalina”. Y ocurre porque le dejas actuiar inmediatamente (y con él al público). Impídele actuar y, una vez pasada la descarga de adrenalina, tendrá que pensar. No comprimas el tiempo y el público tendrá que pensar con él. ¿En qué pensarán ambos? En cuán mala es la situación. En si puede salvarlos. De la ira a la angustia. Dales más tiempo, enséñales lo imposible de la situación y pasarán a la aceptación. A nadie parece chirriarle que Aragorn, Legolas y Gimli dejen sólo a Gandalf frente al Balrog. ¿Por qué? Porque ya nos han preparado para aceptar que el Balrog es invencible y nos han dado tiempo a asimilarlo.

      ¿Cómo le impides actuar? Pues dependerá de lo “negra” o “blanca” que quieras que sea la escena.. Hazla como yo la he apuntado y te quedara muy dura, muy negra. El público se quedará colgando del hecho de que ha estado soportando la tortura de su familia, haciéndose preguntas sobre cómo es él y esperando una explicación que le darás (o no) en el momento oportuno.
      ¿La quieres menos “negra”? Haz que los compañeros intenten entrar a rescatar a las familias por un pasadizo secreto que ellos conocen. Él se niega. Ellos entran. Está lleno de romanos: las familias son una trampa. intentan huir y son heridos. Van a ser muertos cuando él les salva. Evidentemente, él ya sabía que era una trampa. De ahí al escondrijo y continúas como antes.

      ¿Más blanca todavía? Entran los tres en el pasadizo, Salta la trampa de los romanos. Hieren a Viriato de gravedad Los otros consiguen sacarle llevándole al escondrijo. La necesidad de irse se acentúa porque los romanos les buscan, Así que el gesto de quedarse es más heroico y romántico.

      Y si todavía la quieres más blanca: él sabe que es una trampa, pero entra porque hay una posibilidad entre un millón de logralo. están a punto de conseguirlo, cuando uno de los compañeros comete un error, alertando a los romanos. A partir de ahí le hieren y como la anterior.

      observa que la escena sigue idéntica, sólo he daod motivos cada vez más evidentes para que no puedan rescatar a las familias.

      Observa que también lo más negro suele ser lo que más juego da; él puede tener remordimientos por no haber intentado salvarles a pesar de que era objetivamente imposible, añorar no haber muerto con ellos (en un momento de crisis personal), la chica puede echarle en cara su sed de venganza y utilizarlo como puñalada trapera (“¿pensabas en ella o solamente acumulabas odio paraalimentar la venganza”?) puede hacerlo igual uno de los dos que ivba con él, que quiere dejarlo, harto ya de sangre.

      Porque al fin y al cabo, los héroes no nacen, se hacen.

    • chindasvinto IV dice:

      Hastiado:

      Por eso decía que no era una crítica a tu solución. Para eso debería saber de dónde partíais, a dónde queríais llegar y los medios con que contabais. Estoy convencido que en tu caso, hubiera escogido una solución parecida a lo que tuya.

    • Elena Cobos dice:

      Chindasvinto;

      Mezclas dos teorías, dos personalidades. 

      Para mí hay mucha diferencia entre el tipo que no lo intenta, (la posibilidad “negra”) y el que sí (el protagonista de todas las posibilidades “blancas”), no sólo que a ti o a la cadena le haya apetecido hacer la escena mas “blanca” o “negra”. Es que son dos personas distintas. 

      Uno es el héroe clásico, al que estamos tan acostumbrados, en la ficción claro, y el otro, admitámoslo, es un tío raro. Algo le pasa. 

      En tu interesante planteamiento de “impídele actuar”, mezclas impedírselo internamente (dotándole de una forma de ser hipercerebral), o impedírselo externamente (¡Yo no he venido a luchar contra los elementos!) con lo que le disculpas con miles de excusas. (Me refiero a disculpar en el mismo sentido en el que se disculpa habitualmente a los buenos haciendo que el malo muera por causas ajenas a ellos). 

      El tipo cerebral mola por muchas cosas: Porque nos sorprende, porque no sabemos qué coño le pasa por la cabeza y qué chaladuras y excesos podremos esperar de él en el futuro, porque parece tener otro código moral diferente al resto, pero, sin embargo, tener alguno, porque puede representar nuestra propia parte cerebral y vernos mucho en él, porque a alguien así podemos dotarle de su propio humor, con chistes o comentarios que en boca de otro serían mal vistos, porque puede tener una visión muy personal del mundo, que, por otro lado, sea la que todos hemos tenido en un momento dado de nuestra vida. 
      Habría que mantenerle así, frío, no le imagino especialmente inteligente, sino extremadamente racional, (puede elegir las opciones dadas por la inteligencia de otros), y habría que elegirle con cuidado a la chica o al amigo, porque como expresa poco, le veremos principalmente reflejado en ellos. 

      El otro tipo es el que creemos que seriamos nosotros, el que lo intenta a muerte, el que piensa más en sus sentimientos que en las consecuencias. Este sí es inteligente y traza planes brillantes aunque tengan una posibilidad entre un millón de éxito. (Si no, siendo así, estaría muerto ya hace mucho), y sabe demostrar sentimientos, porque para saber demostrar sentimientos hay que ser así, saber que perderás 99 veces de cada cien y que te dé igual. 

      Yo los pondría a los dos. En el mismo bando. Amigos o no, creo que da igual. Los conflictos serían los mismos. (Como si la amistad te salvara de algún conflicto). 

  10. Jimbox dice:

    Que sencillo es todo. Los pobres no volvereis a ser ricos hasta que ganeis una guerra. Y para que haya una guerra os tienen que quitar el iPhone. Y eso no va a suceder.

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